La competencia digital, al no estar regulada salvo de forma práctica (las empresas, cuando seleccionan a las personas que deben ingresar a un puesto de trabajo buscan que éstas posean determinadas competencias digitales. En el caso de no poseerlas, en la mayoría de casos, quedan descartadas), puede resultar bastante dispersa y sometida al criterio subjetivo del seleccionador, o bien al criterio práctico de poseer una o varias específicas o no.
Por otro lado, según lo expuesto hasta ahora y tal como se aprecia en la sociedad actual, cabe suponer que, dado que las nuevas generaciones se han desarrollado en un entorno digital, las nuevas promociones de estudiantes que llegan a la universidad tendrán una mejor competencia digital, dado que la tecnología se aplica cada vez con mayor intensidad en las aulas y que lo que antes era anecdótico se ha convertido en usual hoy en día, como, por ejemplo:
─ Uso de la pizarra digital en el aula (PDI).
─ Uso de tabletas en el aula (i-Pad, Samsung Galaxy TAB4, etc.). ─ Ausencia de libro físico impreso.
─ Contenidos en la nube (Internet).
─ Alumnos de 12 años (y de menos) que empiezan la ESO y llevan móviles smartphones de última generación.
─ Uso generalizado de plataformas de aprendizaje (p.e. Moodle) para seguir contenidos y ejercicios de clase en casa).
─ Bibliotecas y enciclopedias han quedado en desuso. Actualmente la fuente es casi única: Internet, destacando especialmente las consultas a la Wikipedia.
─ Etc.
Por lo tanto, surgen de forma lógica muchas preguntas a la hora de adquirir una competencia digital actual por parte del profesorado o por parte de los estudiantes. Cabe incidir en aquellas cuestiones que de forma espontánea nos haríamos ante cualquier situación en la que intervienen personas de ambos sexos, dado que este tipo de preguntas son las que están en la mente de todos en nuestras rutinas diarias. Por ejemplo, estudiar si existen diferencias entre
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hombres y mujeres para realizar una determinada tarea o desempeñar una función específica, dadas las diferentes reacciones, harto comprobadas científicamente, que presentamos las personas de distinto sexo.
Así pues, definiremos las variables más destacadas que conformarán esta investigación:
5.1. LAS VARIABLES
A pesar de iniciar la investigación con la idea de un diseño no experimental que nos identificara los factores que componen una competencia digital según los estudiantes universitarios de la carrera de Grado de Maestro de la UCM, al poco tiempo estimé que partiendo de la misma fuente se podrían obtener informaciones muy esclarecedoras e innovadoras en el terreno de este estudio. Por ello, consideré necesario definir una serie de variables principales que permitieran, tras el análisis de datos, poder llegar a conclusiones prácticas que relacionen la competencia digital con determinadas características de las personas a estudios. De esta manera, las variables más importantes presentes en el diseño de la investigación y consideradas independientes son las siguientes:
VARIABLES
EDAD ED
GÉNERO (HOMBRE – MUJER) GN
HERRAMIENTAS WEB 2.0 H2.0
COMUNICACIONES, CORREO… COM
COMPETENCIA DIGITAL (CD) CD
PERFIL DE USUARIO PF
EXPERIENCIA LABORAL ELTabla 17. Variables independientes de la investigación. Fuente: Elaboración propia.
Estas variables se introdujeron en el cuestionario formando parte de las diferentes preguntas que se formularon para recoger la información que echara luz sobre las cuestiones presentadas a continuación, en el siguiente apartado (5.2).
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5.2. PREGUNTAS DE LA INVESTIGACIÓN
Así como las hipótesis planteadas nos van a permitir conocer su acierto o error del supuesto, y por lo tanto establecer o descartar unas relaciones de causa – efecto entre la competencia digital y cada una de las hipótesis, también resultaría muy ilustrativo conocer qué componentes integran una competencia digital actual según la opinión de los estudiantes entrevistados, que representan ampliamente al colectivo en estudio.
Estos datos son importantes y significativos por cuanto la aportación de estos estudiantes no se puede considerar una más, sino la de unos usuarios inmersos en la Sociedad de la Información y el Conocimiento que conocen bien el uso de la mayoría de dispositivos tecnológicos que ésta a puesto a su disposición desde que ellos tuvieron uso de razón.
Estos usuarios han crecido y se han desarrollado en un mundo tecnificado y en una sociedad globalizada en la que el uso del smartphone desde primeras horas de la mañana forma parte de su rutina diaria, así como el su uso hasta altas horas de la noche. En definitiva, se trata de usuarios que están casi permanentemente “conectados”, aspecto que representa mejor que cualquier otra opción el paradigma de la SIC, de ahí la gran relevancia que tiene conocer su opinión acerca de lo que consideran que debe ser una competencia digital actual.
De esta manera, y en la línea de dar respuesta a estas preguntas habituales y de la más absoluta normalidad, se han planteado en esta investigación las siguientes:
La principal pregunta que cabe realizar llegados a este punto será la siguiente:
¿En qué consiste la adquisición de la
competencia digital para los estudiantes?
Asimismo, al margen de concretar los componentes que integrarían esa competencia digital actual (podríamos decir que a fecha de marzo de 2016), cabría un cierto desglose en otras preguntas consecuencia de la principal:
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1. ¿Qué importancia les dan los alumnos a las herramientas de la Web 2.0 en relación con una competencia digital actual?
2. ¿Son decisivas las herramientas de la Web 2.0 en la adquisición de una competencia digital actual?
3. ¿Consideran los estudiantes que la competencia digital guarda alguna relación con el uso de dispositivos móviles?
4. ¿Existe alguna conexión entre la competencia digital de los profesores y la de los estudiantes?
De igual forma, se han planteado varias hipótesis de investigación a las que se pretenderá dar por buenas o demostrar su invalidez atendiendo a las respuestas obtenidas de los estudiantes.
5.3. HIPÓTESIS
Llegados a este punto, formularemos varias hipótesis en función de las creencias y deducciones aparentemente lógicas a las que se podría ver inducida cualquier persona que haya llegado en su lectura hasta este apartado.
Mediante esta investigación se tratará, en consecuencia, de verificar si estas hipótesis que a continuación se detallan se cumplen, una vez analizados los datos recogidos.
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5.3.1. HIPÓTESIS I
Vamos a partir de la base de que los estudiantes de las últimas promociones poseen una mayor y mejor competencia digital que sus antecesores inmediatos.
Es decir, supondremos que los estudiantes de un determinado curso de Grado Maestro en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid tienen una competencia digital concreta. En consecuencia, los estudiantes del siguiente año, puesto que tienen un año menos y su inmersión en la Sociedad de la Información y el Conocimiento ha sido mayor (un año más), deberían poder demostrar una mayor competencia digital que sus antecesores del curso pasado.
Partiendo de esa misma premisa, si existen datos suficientes, se realizarán comparaciones entre años (cursos académicos) para consolidar la veracidad de la hipótesis, o su completo descarte. En resumen:
Hipótesis I: Los estudiantes más jóvenes tienen mayor o mejor competencia digital.
5.3.2. HIPÓTESIS II
Está científicamente demostrado que el sexo es determinante a la hora de establecer, de forma general, determinadas preferencias por sabores, olores, vestimenta, tonalidades y colores, etc.
En consecuencia, no resultaría desmesurado pensar si existe alguna predisposición a favor o en contra respecto de la competencia digital en función del sexo.
En la Hipótesis II partiremos del supuesto de que el sexo masculino tiene una mayor predisposición y facilidad en la adquisición de la competencia digital. Esta suposición se basa en aspectos prácticos evidentes, como por ejemplo el número de estudiantes de sexo masculino que se matriculan en carreras técnicas en comparación con el reducido número de estudiantes de sexo femenino.
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Por tanto, con esta Hipótesis II confirmaremos si este supuesto basado en aspectos prácticos se cumple en este estudio con los estudiantes de la Facultad de Educación, en la que la amplia mayoría está formada por estudiantes de sexo femenino.
Hipótesis II: El sexo del estudiante determina una mayor competencia digital o mejor predisposición a adquirirla.
5.3.3. HIPÓTESIS III
La experiencia laboral es un factor determinante en el comportamiento de una persona ante la sociedad y el entorno que la rodea. El hecho de poseer experiencia laboral implica haberse tenido que adaptar a unos horarios, responder de unas determinadas tareas y de su correcta finalización, haber tenido que relacionarse con otras personas en el ambiente de trabajo o con clientes dentro del entorno laboral, asumir responsabilidades, cumplir objetivos etc. Por tanto, la persona con experiencia laboral presenta una especie de madurez en su comportamiento y en la forma en que realiza las tareas, así como en su forma de relacionarse con el entorno.
No es tampoco descabellado pensar que, si la competencia digital ha adquirido una gran relevancia en el mundo laboral actual, una persona con experiencia laboral pero que no tenga una competencia digital completa verá con buenos ojos cualquier oportunidad que la mejore, consciente de que será algo beneficioso para él en su futuro laboral, al poder presentar unas credenciales más sólidas ante cualquier empresa.
En consecuencia, la Hipótesis III que se plantea consiste en partir del supuesto de que la experiencia laboral es un factor que incide positivamente en la adquisición de la competencia digital o que hace más positiva la opinión del usuario respecto de mejorar su competencia digital actual.
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