• No se han encontrado resultados

A veces hay libros tan maravillosos que no merecen ser acabados

In document Si Las Paredes Hablaran (Jeb_03) (página 38-40)

Pedro: (algo sorprendido) Mira que yo he pensado lo mismo a veces... ¡aunque cuando me leí “la metafísica de Platón” desee no haberlo empezado! lo más probable es que hasta ahora no lo entienda

E: Jajajajaja...

Jerónimo deseó que la conversación acabara así que interrumpió a su padre llamando su atención con algo que había encontrado en la Internet

Jerónimo: Mira papá es Vero

Pedro: ¡Oh! (acercándose hacia su hijo para poder ver la pantalla) Cierto, está muy guapa en esa foto

Jerónimo: He pensado en ella para que pueda ser la imagen de los productos “Wilson” para esta campaña, ¿Qué te parece la idea?

Esther deseaba estar en frente de esa máquina para poder saber quién era la tan sonada Vero, que tanta expectativa producía en la familia

Pedro: No lo sé, ella tiene mucho trabajo en Londres hijo...

Jerónimo: Bueno pero si le decimos que fue idea de Maca seguro viene corriendo Esther volvió a sentir las palabras de Jerónimo como una ataque que iba directamente hacía ella

Pedro: No lo dudo, pero no me parece correcto, sería ilusionarla y yo no sé si tu hermana...

Jerónimo: (interrumpiéndola) Vamos papá que a ti también te daría mucho gusto verla E: Bueno señores, con su permiso yo me tengo que retirar (sintiendo las dagas de Jerónimo)

Pedro: ¡Oh! Sí, sí Esther muchas gracias

Esther salió del lugar con una gran angustia ¿Quién es Vero?, si bien en algún momento quiso preguntárselo a Maca y no se atrevió sintió que ya no podía dejar ese tema de lado, tenía que tener en claro las cosas y saber porqué todos hablaban como si hubiera esperanzas entre Maca y ella. Pero tendría que esperar hasta la noche, tenía que esperar la misteriosa señal de bajo su puerta para que su angustia se calmara o tal vez la dejara más angustiada todavía

Verónica Solé era una guapa modelo de 26 años, la misma edad que tenía Maca, hija de una importante familia de empresarios de España se había establecido en Londres por motivos de trabajo. Conoció a Macarena Wilson gracias a la relación que habían entablado los padres de ambas llegando a ser las dos familias muy unidas en temas de negocios trayendo como consecuencia el establecimiento de una gran amistad. Esther Sólo pudo obtener esta información a través de Teresa, quien por su personalidad discreta y conservadora para con temas relacionados a la familia no le brindó detalles del asunto, ella tampoco se atrevió a preguntar más pues era obvio que no quería parecer muy interesada en el tema, pero con lo poco que le había dicho Teresa ya podía sacar algunas deducciones antes de hablar directamente con Maca

El día laboral había acabado y Esther se encontraba en su habitación acostada en su cama pensando en ella, se moría de ganas por verla, por abrazarla, pero sobre todo por besarla; el día le había parecido eterno y esos minutos corrían más lentos aún, su mirada estaba fija en aquel pequeño espacio entre la puerta y el piso dejando una breve abertura horizontal de donde podía ver el reflejo de la luz del pasillo. Sólo mantenía encendida la lámpara que se encontraba en su mesa de noche, para que pensaran que ya estaba durmiendo y no la molestaran. La encargada de apagar las luces era Teresa

inmediatamente antes de irse ella a su habitación por ello Maca le había dicho que esperaría ese momento para ir a verla

El corazón dejó de latir al mismo ritmo del tic tac de su reloj para acelerarse un poco más al ver la oscuridad de afuera, se quedó en completo silencio para poder escuchar algún paso o algún ruido que le avisaría que Maca se estaba acercando, estuvo así por lo menos 10 minutos hasta que por fin la imagen acompañada de un sonido de papel que se deslizaba suavemente bajo su puerta la hizo dirigirse hacia él con pasos frágiles por el temblor de sus piernas. Cogió el sobre que decía: “Abre el sobre antes de abrirme la puerta”. Y así lo hizo encontrando dentro algo escrito que procedió a leer

inmediatamente

Más allá de la sombra te delatan tus ojos,

y te adivino tersa, como un mapa extendido

de asombro y de deseo Date por muerta amor, es un atraco Tus labios o la vida

“Mira que me estoy muriendo por besarte... y no pienso morir aquí afuera, tú decides o violento la puerta o la abres por tu propia voluntad”

Tu maestra ninja

Esther sonrió, sentía que se acumulaban todos los nervios en la punta de sus dedos, abrió la puerta colocándose detrás de ella para Maca pasara y al tenerla dentro cerró la puerta apoyando su espalda en ella para quedar frente a la imagen de sus sueños. Mientras tanto Maca sonreía triunfante:

M: Hola (casi susurrándole, con las pupilas totalmente dilatadas) E: Hola (con la respiración interfiriendo en sus palabras)

Con tan sólo mirarse las dos sabían lo que deseaban se acercaron con desesperación y empezaron a besarse, Esther sostenía a Maca por la nuca enredando sus dedos por el suave cabello de su chica, mientras Maca moldeaba con sus manos las caderas de Esther como si se tratase de una escultura, la hermosa que haya tenido

La puerta era soporte de un cuerpo que a la vez sostenía a otro, la luz de una lámpara proyectaba en la pared dos sombras unidas: dos almas y un solo beso

M: No sabes cuanto he deseado esto durante el día

In document Si Las Paredes Hablaran (Jeb_03) (página 38-40)