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84―Los vehículos de la memoria del movimiento son múltiples y se presentan

como una red de medios integrados en torno al hecho que se conmemora.

Entre éstos están el correo electrónico, las páginas web, los grafitis, el screen

sobre camisetas, las instalaciones artísticas, los performances, la

comunicación en red, el diseño de calcomanías, la fotografía, la música, el

sonido de las batucadas, los pendones, las marchas y las peregrinaciones‖

(Área de memoria histórica 2009: 202).

Estas ilustraciones permiten ir introduciendo las primeras diferencias, apuntemos que mientras el Pnmc concibe la memoria en disputa en el terreno jurídico y de la verdad penal contra los crímenes de lesa humanidad cometidos o atribuidos al Estado, Hhmci partiendo de la misma consigna introduce una variación que extiende su misiva no sólo contra los crímenes atribuidos al Estado sino contra todo tipo de crimen de lesa humanidad, ya sea cometido por agentes estatales, guerrilla, narcotraficantes, criminales organizados o comunes.

En medio de esta tensión se encuentra el Movice como espacio de articulación y

convergencia para ambas tendencias56. Sobre la marcha observaremos que tal diferencia no

parece ser elemento de una disputa con el Movice sino el fruto de las variaciones generacionales, de las diferentes comprensiones históricas que han ido realizando sus actores, en otros términos, resultado y reflejo de las articulaciones y mediaciones entre la vieja y la nueva izquierda colombiana.

Las confluencias, como sus diferencias y distancias relativas57 (Williams 1994:179) nos

conducen a pensar algunos criterios de articulación en sus proyectos y movimientos de la memoria, con los cuales podemos situar una parte representativa de la cultura política de las memorias agonistas en su lucha por construir los marcos de legitimación de su acción política dentro de la historia del país.

56 Debe aclararse que no son las únicas tendencias ni componentes organizativos dentro del Movice, que son

sólo una parte importante que se articula con otras fuerzas y movimientos de víctimas en el país.

57 La

distancia relativa propuesta por Raymond Williams nos invita a diferenciar prácticas particulares dentro

de un fenómeno semejante, así podemos anticipar que no son las mismas víctimas de crímenes de Estado, aquellas que fueron victimizadas en la década del setenta a las que lo fueron en la década del noventa, ambas comparten ser objeto de un agenciamiento violento antidemocrático pero ambas son reflejo de tiempos- espacios (cronotopias) y de regímenes políticos históricamente diferentes.

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A. ARTICULACIÓN EXPRESIVA ENTRE MEMORIAS AGONISTAS

Puede observarse que la complementariedad expresiva se ha dado tanto en la diferencia como en la conjunción e intersección de los vehículos y medios mediante los cuales producen la memoria. El Pnmc tomó como objeto de investigación los crímenes de Estado a partir de 1965 y produjo en sus informes públicos: documentos de contextualización histórica y política, recolección de archivos de fuentes judiciales, mapas, testimonios escritos, fotos de evidencias de asesinatos y torturas. Todo ello bajo un formato de archivo de carácter judicial para posteriormente ser editado en sus libros y publicado en medios electrónicos e internet58.

Por su parte el Movice recoge estos aportes y concentra su trabajo no sólo en profundizar

en la construcción de archivos, sino en presentar la memoria viva, los repertorios de los

testimonios de las víctimas mediante plantones (esperas públicas) con galerías -fotografías de las víctimas en el espacio público- y audiencias públicas por la verdad con el fin de articular y posicionar el sufrimiento privado en el escenario colectivo de la ciudadanía, de

dar una voz a la víctima dentro de los discursos y las prácticas sociales cotidianas.

Sin menoscabo de los anteriores, el punto de partida para la expresión de la memoria de

Hhmci ha sido el episodio de la expresión plástico artística en la vida cotidiana. Los

grafitis, las instalaciones, los performances, adhesivos y batucadas, entre otros, configuran un repertorio de expresiones que más allá de portar el documento o el testimonio buscan activar los recuerdos públicos sobre crímenes y eventos históricos determinados, un

ejemplo de ello lo constituye su expresión sobre la Masacre de las Bananeras59.

58 Véase: http://www.colombianuncamas.org/

59 El temor al proyecto político del socialismo y el comunismo produjo en Colombia una legislación contra

los sindicalistas y sus derechos de organización y expresión. En el año de 1928 aproximadamente mil trabajadores de la empresa extranjera: United Fruit Company, liderados por Pedro M. del Río, Bernardino Guerrero, Raúl Eduardo Mahecha, Nicanor Serrano y Erasmo Coronel, fueron asesinados por el ejército colombiano. A la multinacional le demostraron vínculos con los generales que llevaron a cabo la masacre. A

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Entre clásicos abogados defensores de ddhh que lideraron el Pnmc, víctimas que hacen de la narrativa pública su expresión básica desde el Movice, y jóvenes que acuden a los episodios de experiencias artísticas y estéticas de Hhmci se establecen relaciones expresivas que muchas veces confluyen en vehículos culturales comunes: marchas, videos, fotografías en las rutas informáticas. Al respecto se destaca que estos tres proyectos de memoria poseen páginas web en funcionamiento, videos en páginas de internet altamente referenciadas como Youtube y que emplazan su participación en marchas y eventos conmemorativos por la dignidad de las víctimas. Las rutas del ciberespacio y las calles de ciudades o pueblos son espacios comunes donde complementariamente se dan sus expresiones de memoria.

Las víctimas de crímenes de Estado, pasaron en los últimos años de los archivos a las calles y las plazas, para luego dar un salto hacia las autopistas globales de la red informática mundial. Tal como lo nota (Martín Barbero 2003), -parafraseando su análisis sobre la fiesta-: pasaron de la plaza pública como espacio en el que el pueblo lleva la voz cantante a un tiempo fuerte en la internet donde la ―Tradición‖ del dolor y de la tragedia promueve la

creación de una comunidad de sufrimiento virtual y real, de una multitud que se reconoce

en las violaciones a los ddhh.

finales de los sesenta cambió su razón social a Chiquita Brands, contando como uno de sus socios a George W. Bush. En 2007 en conciliación realizada en las Cortes Judiciales de Washington (acuerdo violatorio de los ddhh) la misma Chiquita Brands reconoció sus vínculos y la financiación que hizo al proyecto paramilitar en Colombia.

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B. ARTICULACIONES GLOBALES, REDES LOCALES E

INTERNACIONALES

Desde los inicios del Pnmc hasta en las actividades expresivas actuales de Hhmci, estas memorias agonistas han tenido un respaldo internacional. En síntesis, el respaldo nace del apoyo de múltiples entidades europeas y de embajadas, de la extensa red de hermandad y solidaridad internacional con las víctimas de Colombia que acoge al Movice, y de los contactos que con otros movimientos de Hijos e Hijas en Latinoamérica poseen los miembros de Hhmci. Ellos amparan su actuar en el ámbito internacional y global. El soporte de todo esto ha sido la transnacionalización de la gestión del amparo por parte de organismos internacionales de ddhh.

Las víctimas de crímenes de Estado, en su mayoría de origen rural, han logrado gran audiencia y reconocimiento de sus testimonios y narrativas en el extranjero, más que en el Estado colombiano. Al respecto, la no inclusión de las víctimas de crímenes de Estado en la Ley 975 de Justicia y paz del 2005 puede ser uno, entre muchos otros signos, que muestra la forma en que durante décadas no han sido reconocidas sus demandas al interior del país. Con ello, inevitablemente se les ha forzado a buscar audiencia tanto en instancias foráneas asociadas a los ddhh o al dih como en distintos tribunales jurídicos y morales del extranjero.

En medio de la disputa jurídica internacional estas redes han ofrecido legitimidad cosmopolita a las víctimas a la par que han construido una reserva moral y mecanismos de presión para condenar los crímenes de Estado que por acción u omisión se han dado en Colombia, exigiendo, de parte del mismo, pedidos públicos de perdón e indemnizaciones reparativas acordes con los mínimos del derecho internacional.

De este modo, las relaciones agonistas de la izquierda contra la globalización son relativas, si bien por un lado los miembros de la izquierda democrática que amparan estos movimientos ven en la transnacionalización y la globalización un medio de expresión del capitalismo neoliberal, por el otro reconocen en ello la posibilidad de acceder a distintas

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mediaciones culturales que les permiten afrontar la impunidad y la amnesia de los actores

dominantes de la élite y la política tradicional colombiana.

C. COMPLEMENTARIEDAD GENERACIONAL Y ARTICULACIONES