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1.Una introducción al vídeo en arteterapia.

4. La mirada holística: el cambio en la mirada.

4.2. Ver con todo el cuerpo El enfoque holístico.

Desde el enfoque de muchas de las escuelas psicológicas revisadas en el capítulo 3.2, como en el caso de la psicoterapia Gestalt, la mirada es entendida desde un punto de vista integrador, es una mirada holística.

Dediquemos este capítulo a comprender la mirada desde esa perspectiva integradora, para así conseguir sacar provecho de lo que nos puede aportar, planteando qué supone ser capaz de abrirla y lograr que el crecimiento se de en el individuo como un ser completo. No es solo una mirada desde el punto de vista de la percepción, desde lo fisiológico, como veíamos en el 3.1, ni una mirada desde lo emocional, desde aquello que implica a la necesidad y al deseo, como planteábamos en el tema 3.2, es también una mirada que, tras ese encuentro con el mundo y con uno mismo, trata de aproximarse a un nuevo lugar, de integración y trascendencia.

Tratemos primero de comprender qué es el holismo, para ello, además de atender a la base teórica del término y a las corrientes donde tiene un mayor protagonismo, observaremos cómo son las miradas de paciente y videoarteterapeuta desde esta perspectiva holística, integradora, total.

“holismo (De holo- e -ismo).

1. m. Fil. Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”.153

Deriva del vocablo griego “holos” que significa “completo, entero”.

El holismo motiva el tratamiento del organismo como un todo más que como partes individuales. Desde esa mirada holística se trata de promover un reequilibrio de las dimensiones emocionales, sociales, físicas y espirituales de las personas.

El observador no está separado de lo observado, el verdadero conocimiento es un acto unitario donde sentimientos, cogniciones, intuición y discernimiento se presentan unificados.

La esencia de la visión holística es la de una percepción integral de la realidad.

Actualmente, en la mayoría de aspectos de nuestra vida, la tendencia es a la excesiva especialización, la medicina, la enseñanza o cualquier otra disciplina forma profesionales muy cualificados en su ámbito pero en cierta medida se pierde la referencia al ser humano total, al atender cada uno a una parte del problema.

Desde la mirada holística, el videoarteterapeuta atiende al sujeto de manera integral, acercándose a sus distintos subsistemas e interconexiones para tratar de comprender el funcionamiento global de

la persona.

En el caso del paciente, desarrollar esta mirada holística, ser capaz de auto observarse y fijar la atención en su ser como un todo le permitirá encontrarse de una nueva forma con su realidad. Al utilizar información que procede del cuerpo, del alma, de las emociones, de la mente, etc, esto permite servirse de los potenciales que presentan todos estos aspectos al conjugarlos, esta visión holística es fundamental en las profesiones de ayuda.

Fue Jan Smuts quien, a principios del siglo XX, acuñó el termino “holismo” con su significación actual, ejerciendo una gran influencia en diferentes disciplinas como la psicología, la neurología, la biología y la filosofía. Smuts publica Holismo y Evolución, desde el que afirma que: “todo organismo, toda planta o animal, es un todo que está dotado de cierta organización interna y cierta medida de auto-dirección, y de un carácter específico e individual propio” 154. Su mayor apoyo intelectual fue

Alfred Adler.

Alfred Alder formó su propia escuela de psiquiatría, a la que llamo Psicología Individual. Adler destacaba la necesidad de analizar a las personas como una totalidad unificada. De acuerdo con Adler, la clave para entender la conducta se encuentra en los propósitos escondidos hacia los cuales se dirige toda la energía. Estos propósitos revelan mucho más que hechos y situaciones externas. Desde sus teorías se aleja de Freud (que esperaba de él que encontrara la relación entre lo psíquico y lo biológico), concibiendo el organismo como un todo orgánico, no mecánico, esgrimiendo que el todo es lo que le aporta significado a las partes.

El estilo terapéutico de Adler, al ponerse del lado del síntoma, rescatando su función, poniendo énfasis en la postura corporal, gestos del paciente, el registro de voz, así como el uso del humor influyen en Perls y su intento de que el paciente asuma la responsabilidad.

La teoría de campo de la Gestalt, también procede de una base holística. En ella explican que la persona se suele mantener tanto a nivel psicológico como biológico dentro de unos parámetros similares a lo largo de su vida, para ello existe un auto ajuste del organismo cada vez que entra en relación con el ambiente. Es a esta relación del organismo y su medio a lo que la psicoterapia Gestalt llama campo.

Cada persona tiene su propia forma de buscar su autorregulación y el desarrollo de su creatividad es fundamental para lograr ese ajuste. Los desajustes existentes entre el individuo y su medio han sido muy estudiados por la Gestalt (hemos realizado un resumen en el capítulo 3.2): figura-fondo, contacto-retirada, ciclo de necesidades y asuntos inconclusos (que suelen repetirse una y otra vez). Maslow sitúa su teoría de la autorrealización dentro del holismo y la psicología humanista, partiendo

del concepto de que el ser humano es un todo integrado y organizado, sin diferenciar sus partes. Si algo afecta al sistema, aunque sea un pequeño cambio, afecta a la persona al completo.

El holismo también tiene detractores, evidenciando la vaguedad del concepto de “todo”, que en muchas ocasiones el holismo no se ha preocupado de aclarar.

“Esta problemática también fue tratada, de una manera magistral, por Karl Popper, en su libro The Poverty of Historicism. Allí Popper explica porqué el holismo constituye, en el plano metodológico, el caballo de batalla del Historismo, entendido éste como aquella corriente filosófica que cree en la posibilidad de encontrar leyes históricas universales o generales. El argumento principal de Popper contra el holismo radica en la vaguedad e imprecisión del término “totalidad” (o Todo). Es decir: ¿cuándo saber si estamos frente a un Todo? De esta cuestión nos ocuparemos luego. Por ahora, baste decir que Popper demostró la imposibilidad lógica de concebir una “totalidad”, pues no importa cuál aspecto de la realidad uno tome, esto operará siempre sobre la base de una selección. Es imposible, lógicamente, captar la totalidad de los aspectos involucrados en una cosa o en un fenómeno, pues ello supondría una mente omnisciente, cosa que, en el plano científico, es una ilusión. Al respecto nos dice el autor: “Si nosotros queremos estudiar una cosa, entonces estamos obligados a seleccionar ciertos aspectos de ella. No es posible para nosotros observar o describir una parte del mundo o la totalidad de este; en realidad, ni siquiera la parte más pequeña de un todo puede ser descrita, esto ya que toda descripción es necesariamente selectiva” Nosotros, repetimos, nos opondremos al enfoque holista, el cual consideramos es epistemológicamente insostenible y lógicamente inválido. Él alberga, en su seno, la “falacia del Todo” ”.155

La crítica al holismo desde la perspectiva de las ciencias sociales, jurídicas o pedagógicas tiene su base en lo que el autor nombra como la “falacia del todo”, que describe como la imposibilidad de concebir la totalidad, ya que por mucho que nos empeñemos siempre veremos solo una parte de la realidad. La comparación entre la mirada omnisciente y la mirada holística es lo que nos parece desacertado. La mirada holística trata de integrar aspectos distintos del ser, sus interconexiones y sus puntos ciegos, pero no trata de equipararse a la mirada de un ser omnisciente. Ni videoarteterapeuta ni paciente son dioses ni lo pretenden. El holismo es la mejor manera de definir la integración de los distintos planos que nos conforman, sin la intención de utilizarlo como sinónimo de un “todo”, a través de la palabra holismo tratamos de dar cabida al mayor número de puntos de vista y de dimensiones del ser que somos capaces de apreciar, de sentir e, incluso, de imaginar.

En una de las entrevistas realizadas durante esta investigación, el doctor Joshua Cohen puso un ejemplo fantástico relacionado con el todo y las partes. Él comparaba el uso del vídeo con la cocina. Proponía imaginar que estamos haciendo un postre y juntamos una fresa y un plátano, ¿son simplemente un plátano y una fresa juntos o lo que ocurre al juntarse es que descubrimos un nuevo sabor completamente distinto?

Analizar la fresa por un lado, el plátano por otro, atender a la capacidad del bol donde los

155 SALAS, M.E. (2006). “La falacia del todo. Claves para la crítica del holismo metodológico en las ciencias sociales y jurídicas”. Revista Telemática de

mezclamos, su temperatura, su color, sus nutrientes, etc. es muy importante para poder alimentarnos adecuadamente o para poder tomarnos el batido sabiendo que no nos va a sentar mal, pero de esta forma nos estaríamos perdiendo la mirada a la totalidad, a la mezcla, al encuentro con un nuevo sabor, a la interrelación que se da entre la fresa y el plátano, al nuevo espesor, la nueva textura y el nuevo color que resulta, estaríamos pasando por alto el cambio que resulta al mezclarlos y lo que eso nos aporta a nosotros, en nuestra totalidad.

4.2.1.La mirada holística del paciente

Al fijar nuestra atención en la mirada del paciente, lo primero que llama nuestra atención es conocer qué lo ha traído hasta donde está. Qué circunstancias vitales lo han llevado a decidir embarcarse en un proceso de autoconocimiento a nivel terapéutico, creativo y vital. Por ello queremos comprender qué puede llevar a una persona a iniciar una terapia a través del arte.

Si partimos de la base de que el ser humano viene a este mundo a existir, se dan en nuestra vida dos acciones fundamentales:

-Preservación de la existencia: protegernos de la muerte, evitar circunstancias externas que puedan terminar con nuestra existencia. Protección, nos protegemos cerrándonos a lo tóxico, cerramos nuestras barreras de contacto, así hacemos realidad el acto de la existencia. Es lo que llamamos retirada, separación. Metafóricamente es la evitación del dolor. -Promoción de la vida: venimos a desarrollarnos, a crecer. Nos fusionamos para crecer, abrimos nuestros poros de comunicación y recibimos todo lo de fuera: comida, amor, calor... Es lo que llamamos contacto. Metafóricamente es la búsqueda del placer.

En una vida armónica y saludable ambos procesos están integrados, nuestra mirada hacia la retirada y el contacto, nuestra forma de proceder a la hora de protegernos de lo tóxico y abrirnos a lo saludable es fluida.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay un desequilibrio y no podemos hacer ese proceso? En ese momento surge la necesidad de acudir a terapia.

-Exceso de la búsqueda de placer, constante necesidad de estímulos: adicciones. Hay un defecto de preservación de la vida y por tanto la persona se pone en riesgo.

-Exceso de evitación del dolor: no salir de casa, empobrecimiento de la persona al no haber contacto nutritivo con el entorno.

El niño sabe perfectamente qué es placentero y qué doloroso. Que nuestro cuerpo se desarrolle y no muera es lo que pretendemos en nuestro crecimiento. Si codificamos algo doloroso como placentero, algo a lo que aspirar, esa persona busca el placer infringiéndose dolor, es una distorsión

cognitiva, una mala codificación.

El contacto se da cuando me abro con aquello que me pueda nutrir, si tengo alterado aquello que me nutre y lo que no, es donde entra la terapia, en este caso la videoarteterapia, para que me permita replantearme todo lo que yo tengo automatizado y ordene realmente aquello que es saludable para mi cuerpo, para mi ser emocional, para mi intelecto y para mi espíritu.

El trabajo de la videoarteterapia se basa en el crecimiento de la creatividad y la imaginación y, a través de ellos, lograr una ampliación de la mirada, tanto la interna como la que dirigimos hacia los otros. Nos ayuda a irnos dando cuenta de todos aquellos procesos que realizamos diariamente de forma inconsciente, conocer cómo nos relacionamos con nuestro entorno y con nosotros mismos. La mirada del paciente recorre el proceso de creación y se reencuentra con su propio imaginario, a través de una nueva vía de expresión, la videocreación, hallando la posibilidad de explorar por medio del arte su propia autenticidad.

Una de los grandes pilares de cualquier terapia se halla en la exploración que cada persona realiza para poder comprender y conocer mejor su carácter más allá de su autoconcepto, el proceso de las sesiones le permite al paciente rescatar todo aquello que considera más esencial, más auténtico. Lo que distingue al proceso arteterapéutico de cualquier otro tipo de psicoterapia es que la propia mirada, la que el paciente dirige hacia sí mismo y la que dirige al videoarteterapeuta (que, de alguna manera, representa al mundo, al otro, a la autoridad, al padre) y que plasma a través de su producción, lo puede delatar. Las palabras pueden muchas veces enredar y querer hacer creer, pero desde el proceso de creación la verdad sale a la luz con mayor facilidad ya que el control no está tan presente. Por ello las técnicas videoarteterapéuticas juegan un papel tan importante en el camino de crecimiento personal.

Es fundamental también la importancia que tiene el trabajo en las sesiones a la hora de que el paciente pueda indagar en el conocimiento y comprensión de su biografía, su relación con la familia, la pareja, su forma de posicionarse ante los otros, sus patrones de relación, lo que le permite replantearse su manera de estar ante el mundo.

Por tanto, al ir ampliando el conocimiento del propio carácter y de la forma de relacionarse con el mundo, el paciente va fortaleciendo su capacidad para darse cuenta y desde ahí obtiene un mayor grado de conciencia en cada uno de los centros (instintivo, emocional, cognitivo y transpersonal). En el capítulo 4.5 atenderemos más en profundidad a estos cuatro centros.

La clave reside en ese darse cuenta, conocer, desmenuzar, poder comprender nuestra manera de acercarnos a las cosas, de evitarlas o de abusar de ellas, solo desde ahí, a partir de hacer conscientes esos procesos que se daban de una forma automática o inconsciente, podremos ir haciéndonos responsables de nuestro propio ser, de nuestras decisiones, de nuestras renuncias. Es a partir de ese