prioriDADes»
sergio Di finizio
y noeliA sotus
@noesotus
l
a economía y el desarrollo de un país se miden por el producto interno bru-to (PIB). Pero, ¿sirve el PIB para re e-
jar lo que pasa en una sociedad? El
término fue propuesto por el rey de Bután Jigme Singye Wangchuck en 1972 como
respuesta a las críticas de la constante po- breza económica del país.
Este concepto tenía aplicabilidad a la eco- nomía de Bután, cuya cultura estaba basa- da principalmente en el budismo. Mientras que los modelos económicos convencio- nales observan el crecimiento económico como objetivo principal.
El concepto de felicidad nacional bruta (FNB) se basa en la premisa de que el ver- dadero desarrollo de la sociedad humana se encuentra en la complementación y re-
fuerzo mutuo del desarrollo material y el espiritual.
Los cuatro pilares de la FNB son la pro- moción del desarrollo social y económico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conser- vación del medio ambiente y el estableci- miento de un buen gobierno.
Otro de los grandes defensores de esta idea es el estadístico Nic Marks que se pre- gunta por qué medimos el éxito de una nación por la productividad, en lugar de hacerlo por la felicidad y el bienestar de su pueblo. Él propone el índice de planeta feliz, que indica el bienestar nacional en función del uso de recursos que se necesi- tan para alcanzar esa felicidad.
o
ccidente mira a Buda y a Bután, un remoto país ocul- to entre las cumbres del Himalaya. Bután recogeen cierta medida aquellas teorías que emergieron en los años 70 desde la economía ecologista y el
movimiento feminista para replicar al todopoderoso PIB como único medidor del bienestar de una sociedad. En este rincón del Himalaya ya han puesto en práctica su felicidad interior bruta (FIB), que pretende evaluar el grado de bienestar de sus habitantes en función de parámetros como el grado de conservación de su entorno natural y de su patrimonio cultural o la distribución equitativa de la riqueza.
Al ser un país budista, Bután presta especial atención a la naturaleza y, consiguientemente, al impacto del cambio climático.
Precisamente una de las principales críticas al PIB es que «es insensible al agotamiento de los recursos naturales que frecuentemente acompaña a las actividades econó- micas», apunta Jordi Roca Jusmet, catedrático de Teoría Económica de la Universitat de Barcelona.
Para Roca Jusmet, «las variaciones del patrimonio natural no afectan al PIB, de forma que el éxito económico de una economía puede esconder la destrucción acelerada de los recursos de los que depende sin que el PIB nos dé ningún aviso de ello».
El PIB, al medir sintéticamente la actividad económica, es sencillo y fácil de aplicar; de hecho, su evolución positiva o negativa determina en buena medida el éxito o el fracaso de un gobierno, pero es limitado, pues obvia cuestiones cada vez más relevantes para las sociedades desarrolladas, como el tiempo dedicado al trabajo y al ocio o el valor de los ecosistemas.
«lA feliciDAD
nAcionAl brutA
(fnb) o feliciDAD
interior brutA (fib)
es un meDiDor que
Define lA cAliDAD
De ViDA en términos
más holísticos y
psicológicos que el
proDucto interior
bruto (pib)»
// felicidad interior bruta
Descosido www.descosido.es «El verdadero progreso social no consiste en incrementar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente» Virginia Cuevas Valenzuela
b
után es un país, entre India y China,altamente atrasado en multitud de aspectos; se convirtió en la demo-
cracia más joven en el año 2008. Después de independizarse de India en
1949, ha estado prácticamente aislado co- menzando una política gradual al mundo exterior. Su cuarto rey Jigme Singye Wan-
gchuck, anunció en diciembre de 2005 que
abdicaría a favor de su primogénito y que se celebrarían elecciones.
Cabe destacar, que el pueblo no recibía la democracia con los brazos abiertos, sino más bien estaban en contra. Fue el resulta- do de un largo proceso . «El pueblo aceptó sus palabras porque se fían de él», a rmó Lyonpo Sonam Tobgye, el presidente del Poder Judicial de Bután. El 24 de marzo de 2008 se celebraron las elecciones parla- mentarias. Se presentaron dos partidos y
Pungthan Dechen Dzong, Punakha Buthan
http://www. ickr.com/photos/kartlasarn/6575730257
ganó el Partido de la Paz y la Prosperidad del actual primer ministro, Jigmi Thinley. Después, en noviembre de 2008, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, de 28 años, hijo de Jigme Singye Wangchuck, se con- virtió en el quinto rey de Bután y el primer monarca constitucional del país.
En Bután, el 80% de la población se dedica a la agricultura, además de a la venta de energía hidráulica a la India y el turismo. El nivel de alfabetización es bajo (59,5%) y la esperanza de vida es de 62 años. Se trata de un país muy retrasado, en el que su capital, Thimpu, no tiene semáforos y donde la televisión e Internet aparecieron en 1999. Aunque no es un país rico, en 2007 fue la segunda economía que más rápido creció en el mundo.
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ste índice de la felicidad fue propuesto en 1972 por el entonces rey de Bután, Jigme Singye Wangchuck,como respuesta a las críticas por la constante pobreza del país. Este, tras la inesperada muerte de su padre, se convirtió en el monarca más joven del mundo, con 18
años y a rmando, durante su discurso de coronación que
«la felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto».
El 2 de abril pasado, la Organización de las Naciones Uni- das en Nueva York organizó una reunión de alto nivel sobre la felicidad y el bienestar. Concebida por el gobierno del Reino de Bután, y apoyada por 68 estados miembros, la reunión se llevó a cabo en medio de un turbulento am- biente dado por la crisis nanciera mundial, el dramático cambio climático, la pobreza generalizada y el aumento de la neuroeconomía –factores que han sacudido el status quo y que han llevado la economía a una encrucijada. La economía está a punto de cambiar, pero aún no está claro cómo. Lo que está claro es que el liderazgo moral e intelectual es esencial. La nueva comisión de Bután en- trega una oportunidad valiosa para comenzar a construir una hoja de ruta para un nuevo modelo multidimensional de la economía del bienestar sostenible, fundada en el bienestar humano.
A través de estas sencillas guías se consigue «de manera lenta pero sólida», pasar de ser un país dependiente de la cooperación exterior a uno de «mediano desarrollo» en diez años, a rmó, en 2010, el primer ministro de Bután, Jigme Thinley.
El gobierno de Bután es consciente de esto: «están los países modernos, y luego está lo que era Bután hasta los años 70. Medieval, sin carreteras, sin escuelas, con la re- ligión como única guía. Son dos extremos y la FIB busca el camino intermedio», explica Lyonpo Thinley Gyamtso, exministro del Interior y de Educación.