BLOQUE II – El vídeo espontáneo como herramienta de cambio social
7. El vídeo espontáneo y el videoactivismo en la era digital
7.3 Videoactivismo 2.0: el videoactivismo de la actualidad
Debido a la miniaturización de las cámaras digitales, éstas se encuentran en un gran número de dispositivos de reducidas dimensiones (algunos caben en el bolsillo del pantalón). Las cámaras de vídeo pueden pasar desapercibidas por los ciudadanos y se pueden insertar en cualquier objeto o vehículo, como el ejemplo de los manifestantes de las protestas producidas en Varsovia, el 11 de noviembre de 2011, que insertaron una pequeña cámara de vídeo en un helicóptero de control remoto para poder observar desde el aire los movimientos de los antidisturbios40. Actualmente, el videoactivismo dispone de un gran número de recursos para
grabar acciones denunciables.
Según Galán (2012), la democratización de los medios de producción de audiovisuales, la proliferación de escuelas de cine y la llegada de Internet fueron elementos clave para el desarrollo del videoactivismo y el cine militante de hoy en día. El abaratamiento de las cámaras de vídeo y la digitalización de la información facilitó el acceso a la realización y difusión de audiovisual a profesionales con bajos recursos económicos y a aficionados.
7.3.1 El videoactivismo e Internet
En la década de los 90, con la popularización de Internet, aparecieron diferentes plataformas donde los usuarios compartían contenido digital propio a través de relaciones sociales, que no seguían una subordinación jerárquica, sino una interacción múltiple entre
132
varios nodos descentralizados, similar al modelo rizomático planteado inicialmente por Deleuze y Guattari (1972) y posteriormente por Hardt y Negri (2000). Con ello, aparecieron diferentes colectivos de activistas que, al margen del poder de los gobiernos y grandes empresas, se organizaron para denunciar diferentes aspectos del sistema y promover un cambio. Internet apareció como una vía de comunicación libre, al margen de los grandes grupos de comunicación, que facilitaba la interconectividad entre miles de personas, sin depender de intermediarios con intereses económicos y políticos. Esta forma de conexión, que permite la creación colaborativa de proyectos de una forma horizontal, donde los usuarios, además de consumir la información, pueden transformarla, complementarla y difundirla, condujo a la aparición de un nuevo activismo social y de un nuevo videoactivismo.
La digitalización del vídeo supuso una reducción de costes aun mayor, una mejora de calidad visual, sin la necesidad de equipos de iluminación y sonido externos, y una rápida distribución por Internet y la Web 2.0. Estos factores fueron característicos del tipo de videoactivismo realizado en el Movimiento Global o Antiglobalización, que comenzó a mediados de los noventa, y posteriormente en movimientos como la Primavera Árabe y el 15M.
El videoactivismo es una acción comunicativa a través del vídeo para influir en la esfera pública, una forma de lucha para contrarrestar un abuso de poder o una injusticia social que refleja posiciones políticas y aboga por una transformación política, en definitiva, una vía para generar un cambio social (Mateos y Gaona, 2015; Peña et al., 2015). El videoactivismo actual ha cambiado en las formas de producción, caracterizadas por la mezcla de retales audiovisuales y la convergencia e hibridación de formatos y estilos. También ha cambiado su distribución, ahora a través de Internet que aporta mayor inmediatez, más horizontalidad en su realización y repercusión mediática, con la posibilidad de llegar a más gente y a más rincones del planeta. Por ello, algunos lo denominan videoactivismo 2.0 (Vila, 2012), en paralelismo a la Web 2.0.
En el videoactivismo 2.0 se incluye nuevas formas de financiación como el crowdfunding (financiación en masa), donde cualquiera, a través de una página web, puede abonar una cantidad económica para participar en la producción de un audiovisual. También se incluyen nuevas licencias libres de protección de datos que facilitan la libre distribución de vídeo por Internet, Creative Commons es uno de los más representativos.
La conectividad de la Web 2.0 y el abaratamiento y facilidad del uso de las nuevas tecnologías de comunicación audiovisual facilitan compartir proyectos audiovisuales a nivel de producción, realización y distribución. Algunos lo tratan de comunismo cultural, respecto a la horizontalidad en la realización y producción, y cultura libre, respecto a su distribución sin ánimo de lucro (Vila, 2012).
Existen varios ejemplos de colectivos que se apoyaron en Internet para la distribución de vídeo. El colectivo inglés Undercurrents, creado en 1993 por dos desilusionados productores de televisión y un grupo de activistas, ofreció una vía de distribución de vídeo independiente de las grandes televisiones con el propósito de dar vida a aquellos proyectos audiovisuales que tratan temas de interés para la sociedad, pero que no son interesantes para los grandes
133
medios de comunicación. Según este colectivo: "en las manos de un videoactivista, una telecámara puede funcionar de disuasor contra la violencia policial, un sistema de monitoreo por vídeo puede influenciar la agenda política, un proyector de vídeo puede generar conciencia colectiva41".
En Canadá, en 1998, aparece Toronto Video Activist Collective con el objetivo de fomentar la formación de colectivos descentralizados que apoyen el videoactivismo y que puedan conectarse entre sí para diferentes movilizaciones sociales. En 1999, en Seattle (EEUU), diferentes grupos de activistas y periodistas crearon Indymedia42, con el objetivo de
publicar, de forma independiente, en una página web, información detallada y a tiempo real de las protestas contra la reunión de la Organización Mundial del Comercio, que tuvo lugar ese mismo año en esa ciudad. La web estaba preparada para publicar una noticia rápidamente, por cualquier usuario de la plataforma, y permitía incluir texto, fotografías, audio y vídeo. Durante las protestas, la web recibió alrededor de un millón y medio de visitas, dejando claro que existe una vía de comunicación alternativa a la ofrecida por las grandes empresas de comunicación. Esta iniciativa se expandió a otros países y a otras protestas, y se formaron diferentes nodos conectados en red a nivel global para compartir y difundir el material publicado. Su lema es: Don´t hate the media, Be the media! (no odies los medios de comunicación, conviértete en medio de comunicación).
Cabe destacar al neoyorquino y videoactivista Brad Will, voluntario de Indymedia en Nueva York, Bolivia y Brasil, que fue asesinado con cámara en mano, en plena grabación, durante el conflicto en la ciudad de Oaxaca (México), el 27 de octubre de 2006. La difusión del vídeo grabado durante el momento de su muerte también formó parte de su videoactivismo.
En septiembre del año 2000, un grupo de activistas movilizados contra el World Social Forum de Melbourne redactó y difundió por Internet el Camcorder Kamikaze Manifesto, donde definía la figura del videoactivista como: individuo que, a través de unidades móviles de comunicación, como podría ser un smartphone de los de hoy, genera contenido audiovisual que comparte y difunde como forma de activismo social.
En España aparecieron webs de temática activista que enlazaban a vídeos realizados por colaboradores, como NODO50, Diagonal Periódico, Kaos en la red, La haine y A las barricadas.
También destacó el videoactivismo producido en las movilizaciones sociales en contra del gobierno de Argentina, en el año 2001, ¡Qué se vayan todos!, donde grupos de personas se organizaron para realizar vídeos donde mostrar todo aquello que no publicaban los medios de comunicación convencionales sobre las movilizaciones ciudadanas.
En las movilizaciones del 15 M, iniciadas en España en 2011 a raíz de las manifestaciones del 15 de mayo, el videoactivismo 2.0 fue esencial. Colectivos participantes en las movilizaciones se valieron de ello para denunciar cargas policiales violentas injustificadas y para mostrar valores positivos por los que luchar, para animar a la participación en el movimiento. Dos proyectos relacionados con el videoactivismo creados en ese movimiento
41 Undercurrents: http://www.undercurrents.org/ 42 Indymedia: https://www.indymedia.org
134
fueron Madrid Audiovisol y 15bcn.tv, webs que colgaban vídeos sobre las movilizaciones con la intención de informar a los interesados sobre acontecimientos que difícilmente tenían difusión en los medios de comunicación convencionales.
Los vídeos de videoactivistas pueden acabar insertados en noticias de ediciones digitales de periódicos, una circunstancia que aumenta su impacto mediático, como demuestra el estudio sobre las protestas estudiantiles del IES Lluís Vives de Valencia de 2012, incluido en este trabajo.
7.3.2 El videoblog y el activismo digital
Las plataformas de videoblog (mezcla de vídeo, como forma de comunicación, y blog o bitácora web personal, donde el autor realiza publicaciones a modo de diario), como YouTube, Metacafe, Dailymotion o Vimeo, abrieron la puerta a un nuevo tipo de ciudadano con inquietudes periodísticas. Los vídeos son baratos de producir, no se requieren habilidades especiales para crearlos y distribuirlos, y los videoblogs son gratuitos y facilitan la distribución de vídeo, una situación que favorece a las voces silenciadas por gobiernos o medios de comunicación para que tengan un lugar donde expresarse y compartir sus ideas (Lim, 2013). Estas plataformas de vídeo streaming funcionan como red social, donde los internautas pueden valorar si les gusta o no el vídeo, comentarlo y compartirlo. También permiten copiar el URL (Uniform Resource Locator, Localizador Uniforme de Recursos) o dirección de Internet del vídeo para insertarlo en cualquier publicación online, como en la edición digital de un periódico.
Según Luers (2007), el videoblog debe cumplir con unas determinadas necesidades sociales que son: transmitir la sensación de estar conectado, formar parte de una comunidad, encontrar la validación por los demás de las ideas y experiencias de uno mismo, y ser tanto productor como consumidor (prosumer).
El recurso más empleado por las publicaciones de DRY (Democracia Real Ya), durante el movimiento 15 M, fue el vídeo, y usaron principalmente la plataforma YouTube para alojarlos y distribuirlos, según la investigación de Teresa Piñeiro-Otero y Costa (2012). El 57,31% de las publicaciones de DRY analizadas por este estudio incorporan algún otro tipo de información a parte de texto, como links a páginas web (15,3%), blogs (4%), redes sociales (6,5%) o vídeos (16, 4%). Las conclusiones obtenidas de estos resultados coinciden con el uso de las redes sociales en la revolución tunecina donde los activistas recurrieron a Twitter y a YouTube para difundir imágenes de las protestas. YouTube, el principal portal de vídeo en streaming, también red social, fue una de las plataformas más usadas por los activistas en la primavera árabe (Martínez, 2011). También, según Amos (2011), YouTube ha sido citado como una plataforma vital en los levantamientos de la Primavera Árabe, particularmente en Siria, donde la ausencia de periodistas profesionales creó la necesidad de los ciudadanos de usar el vídeo para transmitir a todo el mundo los sucesos que estaban ocurriendo.
El vídeo y las plataformas de vídeo streaming o videoblogs son de los recursos más utilizados en el activismo digital actual y nos indica la importancia de la comunicación
135
audiovisual para transmitir un mensaje en este tipo de movilizaciones sociales donde se mezclan acciones virtuales, en Internet, y reales, en las calles.