"En Edén, en el huerto de Dios estuviste (tú, rey de Tiro — Satanás —) . . . los primeros de tus tam- boriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación" (Ezequiel 28:13).
Según esta escritura, parece que Satanás tuvo que haber sabido mucho de música. Si este versículo se refiere a él, como lo creen muchos eruditos, él fue el único ángel de que se habla en la Biblia que tuvo una instrumentación musical inherente. Hay algunas formas de sonido que son peligrosas. No es suficiente tener cuidado con las palabras y las ideas de la can- ción. Algunas veces, el mismo sonido puede perjudicar tu vida espiritual. Es posible usar la música en la misma forma que se usa una droga alucinante. Algu- nos tonos pueden elevarte, y otros pueden deprimirte. Algunos sonidos pueden reproducir las alucinaciones de las drogas, y en el caso de los que las han abando- nado, pueden hacer que vuelvan a los años en que las consumían. Algunas clases de música estimulan sexualmente y apartan tu espíritu de las cosas de Dios. En la Biblia se nos habla de hombres y mujeres que en ese tiempo usaron drogas y música para agudi- zar los sentidos. Dios dice: "¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos" (Isaías 5:11, 12).
76 77 sonido más peligroso de todos los sonidos paganos. Es peligroso por dos razones: puede perjudicar tu paz, y puede enseñar a tu cuerpo para que controle tu mente. El sonido de este ritmo no es nuevo; los hombres lo han usado a través de los siglos para estimularse mentalmente para el amor, la guerra o el placer. En el día de hoy generalmente se produce mediante el bajo electrónico y la percusión. Es un ritmo que al resonar se convierte en los ritmos básicos y fundamentales del cuerpo. Es peligroso porque es tan excitante que puedes permitir que controle tu alma.
Hay algunos grupos que dominan el impulso primi- tivo. Los Rolling Stones, el grupo de Steppenwolfe y el grupo MC-5, todos supieron introducir una energía intensa en su música. Si alguna vez has oído las composiciones "Satisfacción", "Pasemos la noche juntos", o "Nacidos para ser frenéticos", ya has tenido una experiencia directa con este sonido. El uso del ruido para adiestrar a la gente es un campo que aún está ampliamente sin explorar. Los estudios realiza- dos por Iván Pavlov (el ruso pionero en este campo, quien descubrió las técnicas del lavado cerebral) demostraron que el sonido puede usarse para hacer que reaccionen las partes del cuerpo, sin decirles directamente que lo hagan. Hay ciertos sonidos que, si se repiten suficientemente a menudo, pueden hacer que tu cuerpo responda automáticamente a ellos.
Pensemos en una campana que suena para llamar a comer. Cada vez que suena, aprendes a pensar en la comida. Pavlov adiestró a un perro de esta manera. Con cierta clase de sonido hizo que le fluyera la saliva al perro; esto lo logró dándole comida cada vez que sonaba ese sonido. Luego, al quitar el alimento cada vez que el perro oía otra clase de nota, hizo que los jugos gástricos del animal no se produjeran. Pronto tuvo un perro adiestrado, cuya saliva se producía o Satanás puede usar tres clases de sonidos peligro-
sos: (1) La nota melancólica escrita en escala menor; (2) el ritmo de alta energía que impulsa los movimien- tos del cuerpo; (3) la distorsión y lo sicodélico. A toda costa, evita oir estos tipos de música. Nunca te expon- gas intencionalmente a ellos, mucho menos cuando suenan con alto volumen. Nunca los uses para entre- tenerte ni para producir un ambiente musical en tu hogar.
1. La nota melancólica escrita en escala menor es la menos perjudicial e incluso puede usarse en algunas clases de música cristiana. El problema de esta clase de música es que es deprimente; puede hacer que te sientas triste, vacío y solitario. Es un sonido de suici- dio. Sé que algunos discípulos de Jesús la han usado con el propósito de cantar acerca de su pasado peca- minoso. También puede usarse para describir las difi- cultades y problemas de la vida. Pero nunca debe ser la característica básica del sonido de Jesús. El Señor Jesús nos dijo que debemos regocijarnos en las aflic- ciones, y no quejarnos ni gemir por ellas. Incluso él fue a la cruz "por el gozo puesto delante de él" (Hebreos 12:2; Lucas 6:23; 2 Corintios 7:4). Si la música triste ocupa un gran lugar en nuestra preferencia musical, pudiera estar ocurriendo algo malo en nuestras almas. La tristeza no es la característica del discípulo de Jesús. La música escrita en escala menor debe ocupar un lugar menor. Entre las grandes religiones, sólo los cantos de la fe cristiana se distinguen en su totalidad por estar en tonos triunfantes. Son notas de fe que se envían al mundo perdido y sin esperanza. La Biblia dice que el reino de los cielos es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17). El gozo del Señor es nuestra fortaleza.
2. El ritmo de alta energía que impulsa los movi- mientos del cuerpo es la palpitación del infierno; el
78
dejaba de producirse según el sonido que oyera. J u n t o con este experimento descubrió que los sonidos como los latidos del corazón podían engañar al cuerpo para que pensara que el sonido era el de su propio corazón. (El sonido de los latidos del corazón tenía que ser profundo, sólido, y con un ritmo real como el del cora- zón.) Las personas que oían un latido con un ritmo más rápido que el ritmo normal del corazón descu- brían que sus propios corazones realmente tendían a acelerar los latidos; cuando el mismo sonido se hacía más lento que lo normal, realmente tendía a calmar o bajar los latidos del corazón y las acciones del cuerpo a lo normal.
Si tomas todos estos elementos en conjunto, ya cuentas con un arma poderosa en el sonido, siempre que tengas suficiente tiempo para influenciar a una persona. En primer lugar, puedes entrenar a un ser viviente para que reaccione automáticamente ante cierto sonido. En segundo lugar, un tipo de sonido realmente puede excitar o calmar a un ser viviente, lo cual depende de la frecuencia de su ritmo. (Una pulsa- ción de sonido que tenga el ritmo normal de los latidos del corazón produce un efecto hipnótico en la perso- na.)
¿Qué ocurriría si enseñaras a una persona a reaccio- nar al oir un sonido rítmico hasta que automática- mente respondiera al ritmo, con lo cual pudieras exci- tarla o calmarla, incitarla o retenerla? Pavlov hizo esto con sus perros. Cuando les hacía producir la sali- va a los perros y cuando hacía que cesara la produc- ción mediante un sonido, él hacía algo que puede hacerlo cualquier persona en el día de hoy.
¿Y si tu mente y tu cuerpo recibieran dos señales que exigieran respuestas completamente opuestas al mismo tiempo? Piensa en cómo te sentirías si alguien o algo tratara de retenerte, mientras otra parte de tu
cuerpo estuviera gritando que saltaras. ¿Cómo te sentirías si un lobo te agarrara por una pierna mien- tras el resto de la manada estuviera aullando detrás de ti, o si una mesa te cayera encima en el momento en que supieras que todo el techo estuviera a punto de venirse abajo? ¿Alguna vez te agarró alguien cuando tú sabías que realmente te iban a golpear, y realmente sentiste que te habían agarrado por la parte de atrás de la camisa? Tú sabes los sentimientos que se presen- tan en todas estas situaciones; te sentirías a la vez violento y desesperado; pelearías contra cualquier cosa que tratara de retenerte o detenerte; ¡mientras todo el resto de tu ser te gritaría que huyeras!
Cuando una parte de ti te vocifera que huyas, y la otra parte te grita que te detengas, estás en dificultad. Los conflictos y las tensiones de esta naturaleza pro- ducen ciertos efectos en tu mente: nublan tu capaci- dad para pensar claramente; colocan una cuña en tu mente de tal modo que a alguna otra persona le parece fácil decirte lo que debes hacer. Digamos que al des- pertar te das cuenta de que el edificio de cinco pisos donde está tu apartamento se está incendiando. Des- piertas de un profundo sueño y hallas que toda la puerta y la pared están cubiertas de llamas. Se apode- ran de ti el miedo y el pánico: las emociones son tan fuertes que barren de tu mente todo lo que habías leído sobre cómo comportarte en caso de incendio. Corres hacia la ventana y, si alguien te gritara: "¡Salta!", en el momento en que las llamas rugen detrás de ti, simplemente pudieras hacer eso y encon- trar la muerte, aunque haya una escalera de emergen- cia contra incendio ahí mismo debajo de tus pies.
Pavlov desarrolló en ese perro los reflejos de dete- nerse y de avanzar hasta que llegaron a ser muy fuertes. Luego hizo algo horrible. ¡Puso a prueba los dos sonidos conjuntamente! ¿Y qué piensas que hizo
80 81 incapaz de su funcionamiento general inteligente. Bajo tales condiciones, se pueden implantar credos en las personas, después que el funcionamiento haya sido deteriorado de manera accidental o intencional, por temores inducidos, ira o excitación. De los resultados . . . los más comunes son el deterioro temporal del juicio (que es la capacidad para ver y pensar clara-
mente en determinada situación) y una intensifica- ción de la propensión a recibir sugerencias (apertura para que otro le diga a uno lo que debe hacer).
No es extraño que Pete Seeger dijera: "La guitarra pudiera ser más poderosa que la bomba". Un grupo de música rock que entienda que tiene este poder a su disposición, no sólo tiene las armas mediante las cuales puede decirle a toda una cultura lo que debe hacer y cómo hacerlo, sino que también tiene audito- rios de millones de personas, gracias a la popularidad de la música rock.
Si tú estás expuesto a un constante condiciona- miento por parte de la música rock, tienes una alter- nativa para reaccionar: o te entregas al sonido, que quebranta el control de tu mente, abre tu alma para que quede expuesta al enemigo y crea una anarquía interna; o peleas contra ello y así comienzas el proceso mediante el cual tu mente se vuelve excéntrica. ¡De cualquier modo pierdes! Esa es la razón principal por la cual los discípulos de Jesús que están informados al respecto entienden que la música rock es venenosa. ¡Hay que dejarla!
Algunos muchachos han dicho: "Si la música rock es un instrumento tan poderoso para enseñar, ¿por qué no la robamos para enseñar el evangelio? ¿Por qué no tocamos una gran cantidad de esta música cons- tantemente con un mensaje del evangelio, de tal modo que a los muchachos se les caigan todas las barreras que tiene con respecto al mensaje, y lo crean directa- el perro? Trató de hacer las dos cosas opuestas al
mismo tiempo: las dos cosas que instintivamente había aprendido a hacer bajo la influencia del sonido acondicionador de Pavlov. La saliva trató de fluir y de cesar el flujo al mismo tiempo. Su mente simplemente se sintió sobrecargada. Sufrió el equivalente canino de un colapso nervioso, una total alucinación. Y este estado es precisamente el que abre la puerta para que otro le diga qué es lo que debe hacer con tal fuerza que se percibe como un mandato hipnótico.
El ritmo primitivo puede hacer precisamente eso. Esto hay que aprenderlo. Crece en ti. Te enseña a res- ponder al tratar tus ritmos corporales a nivel primiti- vo. Si le tocas música rock a alto volumen a un bebé, probablemente llorará. La primera vez que se la toques a un niño pequeño no le gustará. Pero si sigues tocándole el mismo sonido poco a poco, le tomará el gusto. Cuando ese bebé llegue a ser un adolescente, que está creciendo con la presencia de ese sonido, posteriormente tendrá que hacer el esfuerzo de dete- nerse a sí mismo para evitar moverse con el ritmo. Se apoderará de él como una droga. Ha aprendido a rendirse al sonido rítmico.
La música rock de alta energía te vocifera que marches. Lo vocifera a tu cuerpo. ¿Qué sucedería si tu mente y tu conciencia dicen al mismo tiempo que no marches? Si te rindes al sonido, puedes despreciar algo precioso que tu conciencia te advirtió que prote- gieras. Pero si te niegas a rendirte, y aún te mantienes bajo la influencia del ritmo, no puedes impedir que suceda en tu mente lo que le ocurrió al perro en el experimento de Pavlov.
El doctor William Sargant, ex presidente de la rama de Siquiatría en la Sociedad Real de Medicina de Londres, dijo: "Si el cerebro se somete a una excesiva excitación o inhibición, durante ese tiempo llega a ser
mente sin pensar en despreciarlo? ¿Por qué no crear un sonido metálico tan fuerte que los muchachos vengan corriendo a recibir la salvación sin siquiera darse cuenta de lo que están haciendo?"
Es cierto que con el sonido podemos hacer que se inclinen las cabezas de las personas y luego hacer que entren en cualquier fascinación religiosa que quera- mos colocar delante de ellas. Algunos han hecho esto, y han visto grandes multitudes movidas por el sonido. Pero no olvidemos una cosa: el llegar a ser discípulo de Jesús no es una alucinación y no ocurre como resulta- do secundario de una mente anormal. Estudia las vidas de los que han acudido a Cristo por medio del sonido rock. Podemos continuar sin la mayoría de estas clases de conversiones. Jesús no está buscando decisiones, sino discípulos. No está interesado en multitudes. El quiere gente santa, gente que se aferré a él aunque la música no esté sonando y aunque la suerte esté echada. El dijo: "He aquí yo estoy a la puerta y llamo". No dijo: "He aquí hago que tu mente experimente efectos alucinantes de tal modo que yo pueda dar un puntapié en tu puerta". Este último es el método del mundo, del diablo y el que conduce al infierno. Y todo verdadero discípulo de Jesús que haya pasado 15 minutos con reverencia en la presencia del verdadero Dios nunca creerá en este método.
Un prominente grupo que se dedica a la música rock, dijo: "Nuestro programa es una revolución cultural a través de un asalto total . . . que usa todo instrumento, toda energía y todo medio de comunica- ción social sobre el cual pongamos nuestras manos. Respiramos revolución. Haremos cualquier cosa para hacer que la gente pierda la cabeza y se concentre en su cuerpo. La música rock es la punta de lanza de nuestro ataque, porque es eficaz y muy divertida. Hemos desarrollado bandas de guerrilla orgánicas de
88 alta energía que se están infiltrando en la cultura popular y destruyendo a millones de mentes en el proceso . . . No necesitamos deshacernos de los blancos. Tenemos que sacarlos de los puestos en que están . . . Tenemos armas más poderosas. Una de ellas es el acceso directo a las mentes de millones de adolescentes . . . otra es el hecho de que ellos creen en nosotros".
Dios dice: "No permitas que el mundo que te rodea te meta a la fuerza en su propio molde" (Romanos 12:2; traducción libre). Sé una persona nueva y dife- rente en tu modo de pensar y actuar.
3. La distorsión y lo sicodélico, elementos que están
en la que comúnmente se llama música rock acida, fueron introducidos en el escenario musical a través de la cultura de los narcóticos. Eso se hizo posible mediante el dominio de los aparatos electrónicos, la contorsión intencional y las técnicas de grabación. En la llamada música rock acida, el sonido se dobla, se tuerce, se tergiversa y se vuelve a canalizar a través de los sentidos. Se trastornan los tiempos y los ritmos regulares, se meten por la fuerza en patrones disonan- tes, imprevisibles y caóticos. Los primeros que popu- larizaron el sonido sicodélico fueron los Beatles, en su álbum "Revolver" con la canción "Mañana nunca sabe". En el "Sargento Pepper" lo volvieron a utilizar, y con ellos dieron comienzo a una nueva era de música rock. Jimi Hendrix, Eric Clapton y otros maestros de la guitarra, extendieron este sonido ácido a los complejos niveles del genio. Eso caracterizó la música de una nueva generación.
Pero nadie puede escuchar este tipo de música durante mucho tiempo sin sufrir daño espiritual. El sonido sicodélico es una música espiritual, pero se relaciona con un espíritu diferente y tiene un sonido diferente del de los cantos que se entonan en el cielo.
84
La música acida puede causar devastación en el alma. Puede crear temor, desasosiego y tensión. Es un reflejo exacto de la locura de nuestro mundo, del caos que trata de hallar orden, del mundo místico y del mundo del espíritu que irrumpen en el ser del hombre. Pero es un sonido que abre la puerta de la mente al ataque del ocultismo. Es una ilusión musical, y el juego de Sata- nás es con la mente. Tal música no sólo vuelve a producir las alucinaciones de las drogas, sino que también crea sus propias alucinaciones que transpor- tan a los tenebrosos mundos del enemigo. Este no es el sonido que oyes "cerca al corazón de Dios". No es la música del Buen Pastor que conduce a las aguas de reposo. Ningún ángel de los reinos de la gloria usó jamás este sonido para anunciar el nacimiento del Mesías. Pero es posible que estos sonidos ácidos produzcan un nuevo " J e s ú s " para el mundo que espe- ra, para los discípulos engañados que han vendido sus almas a una falsa adoración a través de la música. Y sólo los discípulos de Jesús que estén bien informados sabrán distinguir al Jesús real suficientemente bien para mantenerse alejados de todo lo demás.