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VINO DE FRANCONIA

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Jürgen Hammer SILVANER

El Silvaner es la variedad de uva más representativa de la región de Franconia. Pero en los años 70 y 80, en Alemania los amantes del vino no querían saber nada de él. Debido a un gran número de Silvaner toscos, opacos y aburridos, el brillo de esta grandiosa variedad fue arrastrado por el lodo. El cultivo de la uva Silvaner está considerado difícil. Exige mucho de la ubicación y no se contenta con suelos secos y pedregosos. Además, los vinicultores de Franconia deben luchar siempre con la sensibilidad de la uva a la escarcha. Por ello, hace más de 30 años, optaron por nuevos cruces menos exigentes. Además, la uva Silvaner pasó a cultivarse también en ubicaciones de menor valor, donde naturalmente sólo podía dar vinos de reducida calidad. El necesario proceso de reflexión comenzó en los años 90. Con la fundación de la asociación “Trias”, renombrados viticultores de Franconia comenzaron a darle un nuevo rostro al vino de la región y en particular al

Silvaner. En una época en que los vinos

son cada vez más “internacionalizados”, una pequeña alianza de calidad en Franconia a largo del Meno comenzó a nadar a contracorriente de la nivelación y el carácter intercambiable. Cada vez más vinicultores apasionados y entusiastas de la calidad se dedicaron a producir vinos secos inconfundibles, marcados por el “terroir”. Y el Silvaner comenzó a gustar nuevamente.

La uva Silvaner no ama el show ni ponerse en escena. No obstante, tiene propiedades que la transforman en una de las uvas blancas más interesantes. Casi ninguna otra expresa tan claramente el “terroir” ni su vino es un acompañante de comidas tan grandioso y polifacético. Además, el carácter mórbido y mineral del Silvaner le proporciona un buen potencial de envejecimiento.

Los jóvenes vinicultores alemanes han comenzado a producir vinos Silvaner con complejidad, identidad y profundidad. La receta del éxito es el respeto por la naturaleza. Para lograr vinos excepcionales se recurre a grandes barricas de roble de la región de Spessart y a una larga crianza con flor. Los vinos son frutales, densos y minerales. Un largo final de boca con una leve nota de madera redondea el Silvaner. ¡Vino de Franconia con profundidad y alegría de beberlo!

EL RENACIMIENTO DE LA ELEGANCIA

Jürgen Hammer

SPÄTBURGUNDER (PINOT NEGRO )

Luego que en los años 90 los bebedores de tintos prefirieran sobre todo vinos con gran concentración de taninos y alto contenido alcohólico, desde hace algunos años se perfila una tendencia de retorno a los tintos elegantes. La variedad que más se beneficia de ello es la Spätburgunder (Pinot

Negro). Los amantes del vino ignoraron

durante mucho tiempo el Spätburgunder, porque no entraba en el esquema dominante de los tintos: no es densamente oscuro, sino relativamente claro y no es un monstruo de los taninos, sino que tiene acentos ácidos y es redondo. Los vinos saturados de taninos pronto cansan y a la larga son aburridos.

La Spätburgunder (Pinot Negro), por el contrario, es una variedad exigente, de la que uno no se puede aburrir rápidamente. Ello lo aseguran ya sus muchos diferentes estilos. Sólo en la tierra natal del Pinot Noir, la pequeña región de Borgoña, existen los más diferentes tipos, desde el elegante y transparente hasta el fuerte y frutal. También en Alemania ha mejorado enormemente la calidad de los Spätburgunder en los últimos años y la gama va de los vinos finos y minerales del Ahr hasta los robustos y corpulentos de Baden y el Palatinado. También a nivel internacional, el Pinot Negro convence hoy como fascinante experiencia de buen vino. Que en todo el mundo cada vez más viticultores cultiven Pinot Negro no es un sobreentendido, pues la variedad es caprichosa y complicada. Como es de maduración temprana, se adecua sólo para regiones relativamente frías, ya que en éstas la sazón se retarda, permitiendo que surjan suficientes sabores. En regiones más cálidas da por lo general un vino soso y unidimensional.

La variedad Pinot Negro también plantea grandes exigencias al suelo. Tienen que ser suelos calcáreos, esquistosos o

© Weingut Salwey

volcánicos; de lo contrario no se halla a gusto y los resultados son consecuentemente insatisfactorios. Las uvas tienen una piel fina y pocas semillas, por lo que los vinos son más bien claros y el contenido de taninos es menor que en el caso de otras variedades. La fineza de la piel de los granos conlleva el gran riesgo de que en plena madurez se abran con la lluvia y se pudran.

Los vinicultores que producen grandes

Pinot Negro son personalidades que aman

los retos, pues sólo cuando las uvas maduran por completo alcanza el vino toda su fascinación. Si los racimos se dejan demasiado en las parras, el tiempo puede jugar una mala pasada. Alguien que domina el juego a la perfección es un vinicultor de la región de Kaiserstuhl. Con su vino Oberrotweiler Kirchberg Spätburgunder “RS” demuestra convincentemente la riqueza de facetas de esa variedad: el aroma recuerda a guindas y remolacha. En boca brilla con un jugoso sabor frutal y una fina acidez, expresándose balanceado y con un largo final.

TINTOS ALEMANES Jürgen Hammer

Que los vinicultores alemanes juegan a nivel internacional en primera división en cuanto a vinos blancos se sabe a estas alturas en Alemania y el extranjero. Pero el tinto alemán sigue dando preocupaciones, por su fama. No debido a los vinicultores, que embotellan cada vez mejores calidades, sino por parte de los consumidores. Muchos amantes del vino en el extranjero se sorprenden de que existan siquiera tintos en las latitudes alemanas. También numerosos consumidores alemanes sufren aún las consecuencias de las traumáticas experiencias que vivieron en los años 70 y 80 con los tintos del país. Pero en el ínterin se registraron grandes cambios. Un importante papel en ello desempeña seguramente el calentamiento de la tierra. La quizás única ventaja de ese proceso es que en Alemania las variedades de uva tinta pueden ser cosechadas cada vez más frecuentemente en su completa madurez fisiológica. Ello era hace 20 años poco frecuente o bien se daba que, por ejemplo, variedades como la Cabernet Sauvignon y la Merlot simplemente no maduraban en Alemania. Las mayores exigencias de calidad de los vinicultores alemanes también son un importante factor. Los vinos

Spätburgunder alemanes logran cada vez

mejores clasificaciones a nivel internacional y esa variedad, la más noble de uva tinta

refinamiento y elegancia, no llega a la altura de variedades como la Pinot Negro o

en Alemania, ha desplazado en tanto al segundo lugar a la Dornfelder. Nada tengo contra la Dornfelder. Pero en cuanto a la

Cabernet Sauvignon. Y sólo un hermoso

color oscuro no hace la felicidad. Pero también los excelentes resultados que los vinicultores alemanes logran con nuevos cruces, como la Cabernet Cubin

(Blaufränkisch + Cabernet Sauvignon) o la

Cabernet Dorsa (Dornfelder + Cabernet Sauvignon), despiertan gran interés en la

prensa especializada. Muchos amantes del vino quedan con la boca abierta cuanto se les presentan estos “modernos” tintos alemanes.

Los jóvenes talentos de este renovado sector vinícola han hecho atemorizar en el ínterin a más de un tinto de otros países. Y también con cuvées prueban que hay buenos tintos alemanes para todos los bolsillos.

En nariz, aromas de casis y ciruelas maduras; en copa, rojo fuerte, casi negro. En boca, denso y frutal, la acidez y los taninos equilibrados, un grandioso final. ¡El tinto alemán viene por sus fueros! © Deutsches Weininstitut

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