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Violencia de género en el medio rural mexicano

3. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

5.4. Desarrollo rural con rostro humano

5.4.2. Violencia de género en el medio rural mexicano

El tradicionalismo que caracteriza a las comunidades rurales define las formas de convivencia, y como ya hemos visto la vida cotidiana y la

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socialización guardan desigualdad entre hombres y mujeres lo cual ya es una forma de violencia de género. Entre las autoras que han tratado el tema de violencia contra las mujeres en el medio rural, se considerarán los trabajos de Pilar Alberti, Beatriz Martínez, María Da Gloria Marroni entre otras, la importancia de incluir a las autoras radica en el tratamiento del tema de violencia hacia las mujeres rurales desde la perspectiva de género.

Alberti (2004) al analizar la violencia contra las mujeres en contextos rurales y urbanos, refiere la diferencia que existe en la problemática entre ambos contextos, menciona:

La dinámica en que se dan las relaciones violentas en el campo difiere de la observada en la zona urbana. En la zona rural el episodio de violencia suele ser agudo sin mediar un periodo anterior de acumulación de tensión. Las mujeres saben que el hombre en determinadas circunstancias, se pone violento y ellas se protegen, huyen o aguantan (Alberti, 2004:44).

Con el texto rural, podemos comprender como la naturalización de la violencia se lleva a la práctica, en el hecho de que ellas “saben” que sin pretexto alguno (no justificado por supuesto) se presentará el episodio violento. La autora continúa:

Generalmente no hay disculpa después de la violencia por parte del hombre al considerar que tiene el pleno derecho de hacer su voluntad con sus bienes, (y uno de ellos es la esposa y los hijos) sin dar explicaciones de su conducta a nadie (Alberti, 2004:44).

El ejercicio del pleno derecho del hombre, como ya lo menciona Alberti (2004), alude a la inequidad y desigualdad entre hombres y mujeres, que en las áreas rurales tiene una alta aceptación.

Martínez (1997) estudia la situación legal de las mujeres ante la violencia de género, una de las cuestiones más importantes es la denuncia, y las consecuencias de la separación que sufren las mujeres la autora menciona:

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…y una vez que obtiene la separación temporal o definitiva, deben enfrentar el señalamiento y discriminación que hacen de ellas los miembros de la

comunidad, por ser mujeres sin marido “que las represente “además de

sostener y educar a los hijos ellas solas ya que consideran que es necesario el respaldo del hombre para garantizar la integridad física de la mujer (Martínez, 1997:63).

Como se puede observar la ideología está cimentada en prácticas tradicionales con inequidad y desigualdad, mismas que aparecen desde la educación, tema importante para esta investigación donde se analizara el proceso de socialización diferenciado por género. Martínez (1997) menciona también como la educación que reciben las mujeres las predispone a tolerar violencia:

Así pues por un lado las amenazas y el riesgo que enfrentan las mujeres sobre su integridad física aunado a que son educadas para no rebelarse ante el maltrato y soportarlo en total desconocimiento de sus derechos como seres humanos, como ciudadanas, las lleva ano denunciar, a llevar una vida de tristeza (Martínez, 1997: 64).

Una de las expresiones de la violencia de género más preocupante a nivel mundial y particularmente en el estado de Tlaxcala es la trata de personas y que en el estado se da principalmente con fines de explotación sexual, Montiel (2009), hace referencial concepto de masculinidad, a prácticas y conceptos compartidos por los varones, es decir se refiere a la educación que reciben los varones durante el proceso de socialización, el autor refiere:

los padrotes tiene una forma de masculinidad compartida por los varones rurales e indígenas de sus comunidades de origen, amparados en las practicas compartidas con otros varones, los padrotes llevan al extremo algunas de estas por ejemplo, concebir a la mujer como un objeto de intercambio para establecer alianzas matrimoniales y políticas en su “oficio” en su chamba como le dicen ellos, la conciben como una mercancía para la explotación sexual (Montiel, 2009:22).

Sobre estudios de violencia de género, encontramos los realizados por María Da Gloria Marroni (2004), que analiza el fenómeno migratorio en las

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comunidades rurales, considerando las repercusiones familiares, aunque sus investigaciones son realzadas en el estado de Puebla, los resultados sirven para comprender la situación que se da en otros estados. La autora explica la sobrecarga de trabajo, económica y emocional para las mujeres, ya que generalmente quedan a cargo de las familias y compensan la ausencia del padre, y aunque es una respuesta urgente, logra modificar los estereotipos sociales, pretendiendo responder a la sobrecarga de trabajo como explica:

Un sector de las mujeres en que recae gran parte de los costos de la migración, es el de las mujeres casadas con varios hijos, que permanecen o regresan a sus lugares de origen. Cuando una familia se decide por la migración del varón, debería de reforzar en principio su papel de proveedor el grupo familiar, en este sentido la esposa debe asumir el rol de mantenedora, para ello incursiona en el mercado laboral. Intensifica su participación en el mundo público, buscando la manutención familiar, rompiendo con los estereotipos de sociedades campesinas (Marroni, 2004:197).

Marroni (2004), identifica la posesión de las tierras en el proceso migratorio señalando la desprotección que padecen las mujeres de familias migrantes, refiere:

La agricultura regional se sustentaba en el trabajo familiar, siendo imprescindibles la mujer, ya que esta socializada para la realización de actividades agrícolas en la parcela y en el hogar. Predominando un sistema patrilineal de herencia y acceso a la tierra, basado en la últimogenitura y con énfasis en un patrón patrivirilocal de residencia postmatrimonial (Marroni 2004:201).

El proceso de socialización bajo estilos tradicionales, da como resultado que la violencia dirigida hacia las mujeres sea naturalizada, reforzando en los varones la superioridad sobre las mujeres y con ello la capacidad de “corregirlas”, así lo explica Delgadillo (2006).

En las comunidades indígenas como ya se abordó, los varones corrigen a las mujeres de su grupo doméstico con golpes y otras formas de maltrato como parte de su conducta natural, situación que se cree parte de la tradición, usos y costumbres, a puerta cerrada (Delgadillo, 2006:100).

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Delgadillo (2006) se refiere a la violencia de género como maltrato a las mujeres y en este sentido expone la aceptación social y cultural que influyen y determinan la permanencia en la problemática, la autora refiere:

El maltrato hacia las mujeres, al momento de ser aceptado social y culturalmente no representa un problema para la comunidad en la inmediatez. Es decir, por una parte las mismas mujeres disimulan o disfrazan las agresiones de que son víctimas, teniendo como prescripción que los asuntos familiares, sobre todo los malos, no deben ser expuestos (Delgadillo, 2006:140).

Soledad González (2004) ha estudiado el tema de la violencia contra las mujeres y la salud de las mismas, en su texto habla sobre el “derecho” que socialmente tiene el esposo para corregir y controlar a la esposa, menciona:

el esposo tiene el derecho de controlar los servicios de su esposa, sus

salidas de la casa y su sexualidad. Que la golpee se justifica como “un

correctivo” si ella no tiene sus alimentos listos a tiempo, si no le pide permiso

para salir de la casa, o si le da motivos para sospechar que le es infiel (González, 2004:167).

Siguiendo con la autora, los correctivos aplicados a las mujeres por parte sus esposos y los que hijos e hijas reciben de parte sus padres, son legítimos, pero cuando se han excedido, se busca la intervención de curanderos o doctores, dejando oculto todo tipo de maltrato anterior a estos excesos, en este punto la violencia cotidiana deja de ser importante:

Junto a la idea de que una persona debe ser golpeada si es inocente (sin motivo), existe la noción de exceso cuando hay heridas y lesiones que requieren la intervención de curanderos y doctores, o que dejan a la persona incapacitada para trabaja, teniendo que guardar cama, huesos rotos, etc. La idea de exceso, de ir más allá de los que se considera autoridad legítima, se

aplica a los padres que “corrigen” a sus hijos de manera “demasiado enérgica” o a los maridos que golpean a sus esposas con frecuencia y de

manera brutal (González, 2004:168).

Con el texto anterior se reafirma que la violencia contra las mujeres y niñas está legitimada, hasta cierto punto definiéndose por la intensidad o

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frecuencia, ya sea que se ejecute o advierta, incluye a las y los menores, modelando así comportamientos en que se genera, tolera y ejerce violencia. Como ya se ha mencionado se pueden presentar varios tipos de manera simultánea, entre ellos la violencia invisible motivada por género. Modelar conductas es parte del proceso de socialización que de niños y niñas, perpetuando así la problemática.

Como vemos la violencia de género tiene múltiples manifestaciones en el medio rural, en esta investigación ha analizado el proceso de socialización en familias rurales de Calpulalpan Tlaxcala, para ello es preciso definir el marco regional en que se realizará esta investigación, a continuación aspectos relevantes del estado, relativos al tema.

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6. MARCO REGIONAL

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