Fuente: Fotografía Laura García Juan, 2015.
plaza del Conde, frente al cuartel de dicho nombre, y un arsenal, situado en la plazue la del Campo del barro.
A continuación, Gaver describe los cuerpos de guardia, situados en cada una de las puertas de la ciudad y su estado. Cierra el informe con la descripción del castillo antiguo, reducido a una torre cuadrada y tres almacenes, uno para la paja, otro para madera y el tercero para la pólvora. Una vez firmado y concluido el mismo, observa
que falta por incluir el cuartel de artillería, por lo que, al final y como nota, incluye su descripción. Esta situado “de unos años a esta parte”, una casa sita en la calle Lirio,
propia de don Joachín de Mercado, a quien no se le satisfacía renta alguna.
Buena parte de estos edificios y espacios se han conservado y son señas de identidad de la ciudad actual.
A continuación recogemos la transcrip ción del informe de Antonio Gaver.
Anexo I
Relazión circunstanciada de la existencia y estado en que se hallan los muros y fortificaciones desta Plaza, quarteles, cuerpos de guardia, almazenes y demás edificios militares, que con las correspondientes
dimensiones es como se sigue17:
17 Autos y diligencias del Catastro de Ensenada de
Ciudad Rodrigo. (AHPSA, CE, libro 790). En la trans cripción del documento, se han respetado las grafías originales, se señalan con […] algunas palabras, muy pocas, que no se han podido leer por estar en lomo del libro, y se han añadido algunos signos de puntuación y acentos para facilitar la compresión del texto.
Esta Plaza de Armas se reduze a una poblazión de unos [espacio en blanco en
el documento] vecinos; aunque en tiempos antiguos más dilatada, se halla situada a los diez grados y cinquenta y quatro minutos de longitud, y quarenta y treinta y ocho minutos de latitud, en un terreno elebado de unas quarenta baras, sobre el nibel de la campaña, bañando su falda por la parte del mediodía el ríoÁgueda; por la del Norte, a tiro de fusil, tiene el padrasto del teso de San Frazisco, llamado así por estar a su falda el convento de religiosos del mismo nombre, que ocu pa treze mil varas superfiziales quadradas, incluida su guerta y zercado desde donde empieza el arrabal apellidado con el propio de [espacio en blanco en el documento] vezinos, cuia longitud de quinientas y se tenta varas, y la latitud de ciento y setenta produze quarenta y quatro mil varas super fiziales quadradas, tres parroquias y otros tres conventos, el uno de monjas de Santa Clara, y dos de religiosos de Sto. Domingo y la Trinidad, éste arrimado a la Plaza hacia el lebante, ocupando tres mil y seiscientas varas superfiziales quadradas y el primero al extremo de dicho arrabal, con la superfizie de ocho mil y quatrocientas varas superfi ziales quadradas,y el primero al extremo de dicho arrabal, con la superficie de ocho mil
y quatrocientas varas superficiales quadra das, con otro de la Caridad, orden de Pre monstratenses, a distancia de media legua; por el poniente, tiene asimismo extramuros orden de religiosas Agustinas que en poca diferencia, incluido su guerto cercado, ocupa el mismo terreno que el de San Franzisco; prosiguiendo la campana en todos circuitos con tierra de labor de nibel a más de media hora de camino, con varias guertas y casas de campo en las ymediaciones a la otra parte del río el reducido arrabal llamado del Puen te [espacio en blanco en el documento] vezinos por estar situado el extremo deste ocupando el terreno de treinta y dos mil va ras superfiziales quadradas.
Aunque esta Plaza es de la primera aten ción por ser el desta provincia, distando so lamente cinco leguas del Reino de Portugal y tener su frente en este las plazas de Almeida, Piñel Castel Rodrigo y otras, facilitando el terreno la yntroducción de un ejército sin embarazo, se reduze su resguardo a las mu rallas que la sircuyen [sic], sin defensa ni flanqueados sus frentes, deviéndose mirar como a inútil fortificazión antigua, cons truidas y reparadas en diferentes tiempos y distintas materias de mampostería de cal y canto, parte de sillería y tapial; se re bajaron en los años de 1710: dexándose a la altura de 9 baras, que desde esta suben a plomo, rematando en el grueso de dos y media; tienen de perímetro o circunferencia, por la parte interior, mil novecientas noben ta y quatro, le sircuye porción de terraplén con la perjudicial toleranzia de las casas, que diferentes de ellas solo dejan para las maniobras militares, defensa el corto es pazio de tres varas; los parapetos son de cinco varas de grueso de tierra, incluyendo dos y media de mampostería que tiene la muralla demolidos, y por donde no corren las referidas tierras […] es en el frente del río y trecho de la parte del poniente es de toda […] mampostería, necesitando unos y otros un total reparo y los citados muros en la menor porción por la parte exterior
18 El Diccionario de la RAE define repellar como “Arro
jar pelladas de yeso o cal a la pared que se está reparando”. Aunque en el tiempo antiguo había dife rentes puertas que son bien tapiadas, solo al presente existen para el comercio la de Santia go, Colada y del Conde; la primera dista de la terzera, atrabesando al ciudad, quatro cientas noventa y dos varas, y la segunda en la misma forma dista de la tapiada del sol a la parte del levante, quinientas cincuenta y ocho, pero la Ciudad, de muros a muros, tiene de longitud mil varas yncluyendo lo que ocupa el glasis, y ochozientas de latitud, y, por consiguiente, el área o superficie de ella es de ochocientas mil varas superficiales quadradas. Los referidos portales y el citado año del rebaxo de los mu ros, se formaron bajo el terraplén las bóvedas de buena mampostería para su pasaje; exzepto la de Santiago, se hallan en estado éstas y las puertas que la zierran, menos una de ellas, y los rastrillos que les cubren.
En atención, sin duda, de que por lo eleba do de los muros sobre la campaña, defendían con dificultad ésta, recuperada la Plaza de los portugueses en la última Guerra se construye ron unos muros exteriores, que abrasan los del resinto desde la puerta de la Colada hasta la de Santiago, de nibel a la retreta de los primeros, dispuestos con diferentes ángulos entrantes y salientes, para defenderse mutuamente. Tienen de altura seis varas, sobre un foso de nuebe baras de ancho le sircuye, rebestidos más de los dos terzios de sillares desbaratados, sentados con barro, sus parapetos inútiles y en todo su circuito hazen de extención los referidos mu ros, mil nobecientas noventa y ocho varas, su contra escarpa de quatro de alto, esta rebestida de lo mismo y el glasis y esplanada, aunque imperfecto quasi del terreno natural, se sale por dos puentes lebadizos ambos sin poder le bantarse por lo que necesitan recomposición.
A esto se reduzen las obras y fortificazcio nes de la Plaza por lo que mira a su defensa.
Se reduzen los quarteles de esta plaza a quatro casas particulares, la del conde de Alba de Yeltes19, situada en la plaza de la
puerta del Conde, ocupa quatrocientas treinta y dos varas superficiales quadradas; tiene de largo por la parte exterior quarenta y ocho varas y dos pies, y de ancho, ocho y dos, su altura hasta la cornisa, quinze varas, techo de texado, toda su muralla exterior de pie dra de sillería vien tratada; entrando por la puerta contiene el saguán diez y siete baras y dos pies de largo, y siete baras y un pie de ancho, con treinta y quatro vigas en su techo esquadradas, de buena dimensión y tramo en tablado y con listones sus juntas; el suelo de empedrado algo irregular, la pared exterior una bara de grueso y la interior el mismo con poca diferencia.
19 El título de conde de Alba de Yeltes data de 1659.
Fue concedido por Felipe IV a don Luis nIeto de SIlVa
gama y melo, señor de Alba de Yeltes, regidor de Ciu
dad Rodrigo, Caballero de Calatrava y gentilhombre de
Cámara de S.M. Su padre, Félix nIeto de SIlVa había
comparado a Felipe II el alguacilazgo mayor de Ciudad Rodrigo. En 1750 detenta el título el IV Conde, Vicente
de moctezUma nIeto de SIlVa y gUzmán, quien, además
es marqués de Cerralbo, de Almarza y de Flores Dá vila. Fallece en Madrid, donde probablemente residía, en mayo de 1752. Le sucede su hermana, doña Mª
Manuela. (Elenco de grandezas y títulos nobiliarios espa
ñoles, pág. 42).
En este mismo piso, baxando quatro es calones, a la derecha, ay un subterráneo de el ancho antecedente y finaliza en largo del edificio, con pesebre de piedra; su techo, que es el piso de un entresuelo, que a la misma derecha se sube con cinco escalones, está bien tratado.
El entresuelo está dibidido en dos, el pri mero quasi quadrado, su techo del mismo gé nero nibel y circunstanzias que el del saguán, con una bentana al patio.
Éntrase desde el saguán al patio, en el que ay seis pilares de buena piedra, los que sobstienen el corredor que le circuie bien em bigado y entablado.
Al frente opuesto están las chimeneas en número de ocho; en todas, sus pies derechos de piedra con sus ympostas, lindas de ladrillo de canto, cubiertas con un tejado a caballete, sentadas las texas sobre tablas, las tijeras, o armazón de rollizos, contiene todo lo largo del patio elebándose el caballete desde el piso tres baras y un pie vien condicionado, teniendo el patio treinta varas y dicho cobertizo siete de ancho y todo él, inclusas las cozinas y corredores, diez y seis varas y un pie.
A la yzquierda, se encuentra la caja de seis baras de quadro, en donde está formada la escalera de tres baras de ancho, con tres ramos, todos sus escalones de madera de me diano estado.
Desde el piso de este espacio, subiendo quatro escalones, se encuentra un entresuelo de nuebe varas de largo, del ancho del edificio, sus ventanas en rexas de madera, las puer tas de estas necesitan recomposición, como asimismo la puerta de su entrada; el piso, aunque medianamente enladrillado, debe ad vertirse que corresponde sobre el subterráneo a la mano yzquierda del saguán, su techo del mismo nibel y circunstancias que el otro entresuelo de la derecha.
En un portal de buena sillería sin puertas de madera abiertas, en el muro interior del saguán, por ser el mismo que corre, sigue […] y medianamente enladrillado, otro entresue lo, cuias dos ventanas dan a la calle de la Tabernilla con sus rejas de madera en buen estado; sus puertas nezesitan recomposición y herrage, su muro es de una bara de grueso, de buena mampostería, con prevenzión que, aunque medianamente enladrillado, su suelo corresponde a un subterráneo, que desde el que se dexa dicho, corre todo lo largo desta pieza, el que se halla apuntalado como el an tecedente, de manera que está poco seguro y deve repararse examinándolo con cuidado su techo embigado como los demás entresuelos, asegurado con dos vigas maestras en el inter medio, dibidiéndose este largo con un simple tabique de adobes: tiene de ancho este entre suelo cinco baras.
A la entrada a la derecha del citado patio ay un capaz lugar común; se ha compuesto el conducto de su arca, siendo preciso retejarle y mudar todas sus tablas por estar podridas. El patio está empedrado y en su extremo ay un calabozo de tres varas y un pie de an cho, y cinco y un pie de largo en mal estado, su puerta y piso.
Al desembocar la escalera, se encuentra el corredor de diez y seis varas de largo y un pie, quatro baras y un pie de ancho haciendo fren te al patio serrado con un tabique de ladrillo crudo puesto de llano, armado con parrilla de filleras de roble sin revocado, el todo a la ynclemencia; tiene un insensible desplomo y por las razones dichas debe atenderse a su reparación; tiene dos reducidas ventanas que faltan sus puertas y el bastidor de la puerta de su entrada se debe ajustar con dicha puerta y, a esta, ponerle zerradura y llabe.
El techo de este corredor cubierto está me dianamente entablado y embigado, cubierto de teja.
Dando buelta al corredor ay una porción de él, de cinco baras y dos pies, se debe re correr su techo y texado, como asimismo exa minar su piso por haverse curbado.
Este corredor fue añadido al cuerpo prin cipal de este edifizio.
Se entra luego por la derecha por un portal de buena sillería a la sala primera correspondiente a todo lo largo y ancho de el zaguán, medianamente enladrillado; sus ventanas nezesitan recomposizión; tiene esta pieza seis varas de alto, bien embigado su techo.
A la yzquierda de la referida entrada (a la que se debe poner una puerta), empieza una escalera de madera con dos ramos en buen estado, de una bara y un pie de ancho, se sube al tercero piso.
A la derecha de esta sala, se entra en dos reparticiones o estancias iguales a los entre suelos de abajo, medianamente enladrilla das, faltándoles dos puertas. La ventana que mira a la plaza necesita recomposición, como asimismo las dos que miran a las calles, de
plaza y la otra de la calle de la Tabernilla, en cuio extremo, a la derecha, ay un pequeño quarto ygual al calabozo sobre donde cae bien techado con tablas, y a la otra parte de la yzquierda, otro reducido del ancho de la calle de la Tabernilla que fue pasadizo, faltándoles a sus puertas zerraduras y llabes.
A la yzquierda de dicha primera sala (aca bando de rematar lo largo del edificio con un muro de separación de buena sillería) quedan dos quartos, el primero quadrado y el otro prolongado, falta una puerta y recomponer sus dos ventanas y reparar sus suelos de ladrillos. Por la referida escalera se sube al des ván, cubierto por un caballete de texas sobre tablas, sobstenido sobre diez y siete tijeras, cuios tirantes rollizos y trabesas están en par tes con sentidos, otros apuntalados y necesita un total examen para su reparo: dichos tiran tes están elebados del suelo siete pies, en todo este quartel ha podido alojarse un batallón, aunque algo incomodado, y al presente sin tropa; las ventanillas en el dicho desbán son de poca ventilación, no teniendo más de dos pies en quadro, haviéndose de dexar así por ser la decorazión con que se remata el edificio y hallarse en los interbalos de treinta y seis pilastras del mismo ancho y de buena sillería en todo faltan armeros.
La puerta principal necesita alguna re- composición pero la que zierra la entrada al patio debe hacerse de nuebo por no tenerlas, con su postigo y vien reforzada, por ser la que dibide el todo del edificio con el zaguán. Quartel de la Colada, inmediato a la puerta del mismo nombre
Ocupa esta casa, propia del marqués de Espexa, 20 mil quinientas cinquenta y tres va
cubierto, diez y seis y dos pies; es de bien labrada sillería; tiene de alto hasta la corni sa doze varas, lo descubierto tiene de largo treinta y tres y las mismas de ancho; éntrase por el descuvierto en donde se hallan, a la yzquierda de su puerta, las cozinas, cuviertas a teja bana sobre tablas y rollizo, que así éste como sus chimeneas se hallan en buen estado, tienen de largo diez y seis varas y cinco de ancho, con quatro chimeneas, se hallan en buen estado, tienen de largo diez y seis varas y cinco de ancho, con quatro chimeneas de zerca de tres varas de luz.
20 El marquesado de Espeja fue concedido por el rey
Felipe IV en 1685, a don Pedro de chaVeS y herrera,
pacheco y maldonado, regidor perpetuo de Anteque
ra, caballero de Calatrava. Era hijo de don Fernando
de herrera maldonado de chaVeS, de ilustre familia de
Ciudad Rodrigo. En 1750 el titular del marquesado es
don Francisco agUStín del ágUIla (Elenco de grandezas
y títulos nobiliarios españoles, pág. 324).
Al frente, y arrimado al edificio, ay un reducido quarto de diez varas de largo y cinco de ancho a teja bana, sentadas sobre tablas sin pabimento; este, recompuesto, puede servir de cuerpo de guardia.
Yntroduciéndose por el mismo piso, se en tra desde el patio pavimentado de empedrado; sus puertas están en un mediano estado, su techo embigado de sufiente grueso, e interba lo, pero reforzado para ympedir la simbra con siete puntales rollizos, quasi consumidos, y la soleras de poco servicio; tiene dos pequeñas ventanas, de bara en quadro, las que necesitan recomposición.
Sigue otro portal frente del primero de dos varas de ancho y dos y media de alto, pero sin puertas, por el que se entra en un quarto de trece varas de largo y un pie y seis varas de ancho; tiene tres rejas de una bara de alto y un pie de ancho que dan a la calle, su techo se halla en buen estado, tiene seis varas de alto y sirbe de suelo al segundo piso, siendo el de éste, terrizo.
A la derecha, subiendo seis escalones, en un entresuelo quadrado de seis varas, tiene una ventana de una bara y un pie enquadro; nezesita ponerse ésta y la puerta de nuebo. El
piso medianamente enladrillado, bajo del qual ay un subterráneo de la misma capazidad.
A la derecha, y por tres escalones, se entra a un quarto de quatro varas de largo y tres y media de ancho, necesita una puerta nueva, su ventilación es una pequeña reja de un pie en quadro, bajo este quarto está el lugar co mún con su puerta al descubierto.
Frente a la puerta principal por donde se entra al descubierto está la escalera de piedra de sillería de una bara y dos pies de ancho, con dos ramos, el segundo con plintos y exzesibos, siguen cinco escalones de madera por donde se entra en una sala de veinte y dos varas y dos pies de largo y siete y un pie de ancho con tres puertas […] que dan al descubierto, de dos varas y dos pies de alto y una bara y dos pies de ancho, las que han tapiado y solo han dejado tres ventanillas de un pie en quadro, las que nezesitan corta re composizión. La pared exterior queda al des cubierto, tiene zerca de una bara de grueso, su piso es de ladrillo, nezesita repararle en partes el techo […] en embigado, con tramo y grueso correspondiente tiene de alto sobre el piso cinco baras y dos pies.
A la derecha, por un portal de dos varas y un pie de alto y una bara y dos pies de ancho, de buena sillería, sin puertas, se entra en otra quadra que tiene de largo quinze varas y un pie, y de ancho seis; ésta tiene dos ventanas de buena sillería, y el grueso de su pared, una vara, que haze frente a la calle de la Colada; las ventanas tienen de ancho dos varas, y de alto tres; se han tapiado, reduciéndose a dos ventanillas.
Sigue a la yzquierda otro quarto dibidido por un simple tabique de cinco baras y un pie de largo y, el ancho, como el antecedente; tiene una ventana formada de buena sillería, de una bara y un pie de alto y una de ancho; en su testero, una antigua chimenea de piedra