2. LOS TCA Y LAS ALTERACIONES DE LA VOZ
2.7. Voz, emociones y psicopatología
La voz también está determinada por el estado de ánimo y la actitud del hablan- te. González, (2012) afirma que los sentimientos del emisor del mensaje son transmitidos a través del tono con el que hable.
Los clásicos (Galeno, Aristóteles y Platón) pensaban que a través de la voz comu- nicamos algo más que palabras (Gómez, 2001). La voz es “un sonido con alma” como escribió Joseph (1996) en su libro de igual título, donde afirma que la voz no
es necesaria para vivir pero es esencial para la comunicación humana completa. La voz básicamente transmite mensajes orales pero, a través de sus característi- cas y peculiaridades personales, transmite el sexo y edad del hablante, nuestro estado emocional, nuestras sensaciones y nuestro estado de salud. Respecto a esto, Joseph (1996) afirma quesi no encontramos la forma de hablar y expresar nuestros sentimientos, no expresamos nuestro verdadero yo, acabamos maltra- tando nuestra voz y almacenando en el cuerpo, en forma de tensión, la energía que no hemos liberado.
Zambrano (1998), habla del efecto de las emociones y los sentimientos en la voz del paciente. Nos recuerda que la afectividad comprende los sentimientos, emo- ciones y el humor (ánimo). Dentro de las emociones engloba el miedo, la alegría, la tristeza, la cólera, la ira y la angustia. En las alteraciones de la afectividad la tristeza se acompaña de la pobreza de los gestos, con un tono de voz monótono, cansado o lento.
En muy interesante el trabajo realizado por Pascual, Solé, Castillón, Abadía y Te- jedor (2005) en el que estudiaron la capacidad de los pacientes en estudio para reconocer emociones (verbal y facial) y para expresar emociones a través del lenguaje. Se comparó un grupo de pacientes diagnosticados de esquizofrenia con un grupo control formado por pacientes con trastorno bipolar y sujetos sanos. En sus resultados llegan a la conclusión de que la emoción se manifiesta en los pacientes diagnosticados de esquizofrenia a modo de cambios en la frecuencia fundamental o tono de su discurso. Al entonar lo que lee, el pacientes manifies- ta la emoción de lo que lee realizando cambios vocales (cuanto más cambios o diferencias entre los valores de la frecuencia fundamental (F0) o tono, mayor emoción ha expresado).
En su estudio sobre la caracterización de los indicadores acústicos de la voz, Botero (2008) afirma que el sistema vocal es considerado como una expresión compues- ta por una triada: cuerpo - mente - emotividad. Es indispensable no olvidarnos que la voz es el producto de la interacción de numerosos sistemas del cuerpo. Sobre esos sistemas interactúan componentes ambientales, la raza, la cultura, la edad y el sexo del individuo que hacen que cada persona emita un sonido con diferencias significativas.
Al hablar sobre la variabilidad del habla, se ha demostrado que varios aspectos del estado físico y emocional del locutor, entre ellos: sexo, edad, apariencia, in- teligencia y personalidad se pueden identificar sólo por la voz (Roldán, 1998; Duque y Morales, 2007), e incluso identifica el estrato social del individuo. En la relación tonos-emociones encontramos dos tipos de tonos. El tono grave nos in- dica: seriedad, seguridad, adultez, cercanía, colores oscuros, tristeza, depresión, pesimismo y personajes sombríos. El tono agudo a su vez lo relacionamos con: alegría, familiaridad, dulzura, luminosidad, colores claros, lejanía, brillantez, luz, sol, optimismo, miedo, nerviosismo y tensión (Roldán, 1998).
Se ha identificado muchos componentes del habla que se utilizan para expresar emociones (Darwin, 1984) llegándose a considerar los componentes más impor- tantes del habla: la frecuencia fundamental (F0) o tono, la duración y la calidad
de la voz.
Los componentes más importantes de la voz, cuando son entrenados para su uso, producen la credibilidad en el oyente sólo por el tipo de voz (Duque y Morales, 2007).
Existe relación entre la voz y las características personales, y entre la voz y la emo- ción. Alonso-Cortés (2011) nos resume algunas de las principales conclusiones de esas relaciones estudiadas en diferentes disciplinas. En su estudio la autora trata sobre la buena utilización de la voz para lograr el “espíritu adecuado” cuando con- tamos un cuento y queremos transmitir los estados internos de la mente (pena, tristeza, alegría, ira,…) de los diversos personajes, con el fin de que ese cuento desarrolle al máximo los significados simbólicos e interpersonales y alcance su máxima efectividad didáctica.
La voz es un vehículo de información más allá del significado léxico. Además de la información semántica (contenido léxico y proposicional) que ocurre en cual- quier acto de comunicación oral, los hablantes transmiten por medios vocales sus intenciones y comportamientos (alternancia de turnos), el oyente atribuye una serie de características personales al hablante (información evidencial o tangible). La información evidencial o visible se transmite mediante los rasgos vocales, lla- mado también índices o marcadores. Giles, Scherer y Taylor (1979) definen esos marcadores como las señales extra-lingüísticas, para-lingüísticas y lingüísticas que diferencian a los hablantes y aseveran que esos marcadores sirven como estímulos auditivos fácilmente percibibles que permiten a los hablantes revelar su asociación con estados biológicos, sociales y psicológicos generales, y a los oyentes, categorizar a los demás con precisión en tales términos. Esos marcadores tienen la función de mantener el sistema social identificado y también sirven para reconocer los miembros de un grupo social que desempeñan distintos papeles o que ocupan diferentes posiciones jerárquicas dentro del grupo. Estos autores también creen que, en un segundo nivel, y más importante psicológicamente, los índices o marcadores del habla permiten a los interlocutores comunicar in- directamente importantes actitudes, creencias, valores e intenciones acerca de
sus propios estados sociales así como procesar la significación emocional de los estados sociales de otros.
Alonso-Cortés (2011) habla de la voz como un vehículo de afectividad y emoción. Sus estudios sobre la comunicación no verbal y la comunicación de significado emocional, se basan en los estudios de un grupo de investigadores en la Univer- sidad de Columbia, dirigido por Davitz que hacia los años 1960 intentó encontrar una base teórica y experimental adecuada para poder enseñar a sus alumnos a interpretar adecuadamente los sentimientos de los pacientes. Aunque eran conscientes de que se puede expresar el significado emocional verbalmente, en- caminaron sus estudios centrándose en la expresión no verbal. Concluye que los significados emocionales pueden ser comunicados con precisión mediante una variedad de medios no verbales (Davitz, 1964).
A pesar de ellos, Scherer (1979) asegura en sus estudios que esa relación que establecemos entre personalidad y marcadores vocales queda asegurada por, al menos, dos factores: por un lado, por el hecho de que el habla, como cualquier otro tipo de comportamiento humano, está determinado por las características biofísicas y psicológicas del organismo; por otro lado, la covariación habla-perso- nalidad parece deberse a la eficacia funcional que las respectivas características de la voz presentan a la hora de alcanzar ciertos objetivos interaccionales con- gruentes con determinados caracteres de personalidad. Se ha demostrado que aumentar el volumen es un mecanismo eficaz para pedir y defender el turno de habla, los hablantes cuya personalidad requiere un uso más frecuente y largo de los turnos de habla acaban aumentando su volumen medio (Scherer, 1979; Alonso-Cortés, 2011).
El tono de voz puede condicionar las relaciones sociales. Glass, (1999) afirma que lo más importante no es lo que alguien dice sino cómo lo dice.