II. EL PAPEL DEL INFORMADOR EN LA ERA DE LA CIBERDEMOCRACIA
3. Consideraciones finales: Web 2.0 y la contribución ciudadana
A lo largo de las páginas anteriores hemos tenido la oportunidad de observar el impacto positivo que la Web 2.0 puede tener para aumentar la transparencia al poner más datos a disposición de los ciudadanos.
Este impacto no es ajeno al movimiento a favor de la apertura de datos públicos y la incidencia que puede tener para favorecer la transparencia administrativa en la medida en que se facilita la reutilización de los mismos para analizar y evaluar la actividad administrativa.171 Tim Berners-Lee, uno de los principales impulsores de la apertura de datos en Gran Bretaña, afirma al respecto que ―los datos de las administraciones públicas se están poniendo en línea para aumentar la rendición de cuentas, facilitar información útil sobre el mundo, y para que las administraciones públicas del país y el mundo funcione de manera más eficiente‖.172
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Véase al respecto la Decisión 1351/2008/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, por la que se establece un programa comunitario plurianual sobre la protección de la infancia en el uso de Internet y de otras tecnologías de la comunicación.
171
Access Info Europe y Open Knowledge Foundation. (2010). Beyond access: Open governmetn data and the right to reuse, p.29.
172
BERNERS-LEE, T. (2009). Putting Government Data online. Accesible en: http://www.w3.org/DesignIssues/GovData.html (última consulta: octubre 2010).
Sin embargo, para que tanto la información del sector público así como su difusión y reutilización por parte de los ciudadanos a través de la Web 2.0 pueda tener un efecto cierto sobre la transparencia administrativa deben garantizarse unas condiciones mínimas tanto por parte de las administraciones a través de la regulación de la administración electrónica y la mejora de la normativa sobre acceso y reutilización de la información del sector público. Asimismo, estas condiciones deben establecerse a los ciudadanos a través de diversos mecanismos como estableciendo condiciones específicas en las licencias de reutilización, elaborando códigos de conducta a seguir por los reutilizadores, acreditando la calidad de las Web 2.0 a través de las que los ciudadanos difunden información del sector público mediante sellos de calidad y articulando mecanismos en línea de alerta para poder reaccionar de forma rápida y temprana ante información del sector público que no tenga la calidad necesaria para contribuir decisivamente a mejorar la transparencia administrativa y con ello a una mayor legitimidad democrática de las Administraciones públicas.
IV. Las redes sociales en las administraciones ¿Periodo de
pruebas?
Rafael Rubio Núñez173dogcomunication Profesor titular de Derecho constitucional
Universidad Complutense
Puede acceder al audio y vídeo en el apartado ―Audios y vídeos del Congreso‖. Resumen:
El autor reflexiona sobre el uso de internet en política, en las instituciones y el actual proceso de ―dospuntocerización‖. Considera que tras un proceso infantil, llega el tiempo de la madurez en los usos políticos e institucionales hacia el gobierno abierto. Sobre tales bases de examina el papel de las redes sociales en la Administración. Finalmente se lleva a cabo un análisis de la presencia de los gobiernos autonómicos y sus Presidentes en las herramientas sociales.
Palabras clave: democracia electrónica, web 2.0, participación política, redes sociales.
En los últimos tiempos es práctica habitual la dospuntocerización de la realidad, y toda práctica o actividad es susceptible de convertirse, nominal o tentativamente, en 2.0. Como siempre ha ocurrido con la aparición de nuevas disciplinas, de la mano han surgido una colección de nuevas profesiones, y la
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Este trabajo es uno de los resultados del Proyecto I+D+I del
MICNIN, ―Las libertades informativas en el contexto de la web 2.0 y las redes sociales: redefinición, garantías y límites‖, (DER2009-14519-C05-01/JURI), cuyo investigador principal es Lorenzo Cotino Hueso.
figura más temible de todas la del Guru. Su principal problema es su inveterada costumbre de aplicar recetas universales a cualquier producto, da igual que sea de entretenimiento o alimentación, y sus propuestas, por generales, acaban resultando inútiles.
Esta nueva ola ha llegado ya al campo de la democracia y la administración. Las magnificas presentaciones sobre la materia hablan mucho de tecnología, webs, redes sociales… y muy poco de administración. El resultado final suele ser demoledor, cuando no ridículo, es tal la fijación con los medios que se pierden de vista los fines y día a día aumenta el peligro de generar una crisis de expectativas que arrastre consigo, no sólo al 2.0, sino a la política, o la democracia.
De ahí el interés de elevar la discusión más allá de la presentación deslumbrante y someterla a foros académicos donde, desde hace tiempo, se trabajan los conceptos más allá de la mitología del 2.0.
1. Las nuevas tecnologías y la democracia
Como padre con experiencia no puedo dejar de comparar la evolución del uso de las nuevas tecnologías en la administración con las impresiones que experimentan los padres ante el recién nacido. Se trata de una emoción inicial, cuando la realidad se observa desde una nube y el niño es necesariamente guapísimo, sus gestos reflejos síntoma de inteligencia y sus llantos indicios de un brillante porvenir como cantante de opera. En el caso de las nuevas tecnologías, y aunque el ―bebe‖ ha superado ya los diez años, son muchos de los políticos que parecen no haber abandonado aun esta fase.
Cierto es que en la vida del padre poco a poco se va pasando a un estado en el que la ilusión se mezcla con el cansancio y todo se ve con otros ojos (en los que el sueño juega un importante papel). Algo así está ocurriendo en el uso de las nuevas tecnologías en la administración. El deslumbramiento inicial y la implantación acrítica, ha venido seguido por una cierta sensación de agotamiento, que se aprecia, entre otras cosas, en una valoración ciudadana tremendamente baja174, que parece no apreciar los
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según un estudio de i-compass
(http://www.intelligencecompass.com/images/Informe%20Pol%C3%ADticos%20y%20Redes %20Sociales.pdf )
esfuerzos de la administración, y que no se corresponde con las tremendas posibilidades que se abren para la administración pública.
De ahí la importancia de afrontar ahora este tipo de reflexiones. Creo que ha llegado la hora de superar las frases redondas y los razonamientos circulares sobre el futuro. Definir un modelo, proponer soluciones concretas, adoptar decisiones, dejar de hablar de las partes y pensar en el todo.
La aplicación de las nuevas tecnologías de la información al gobierno sirvió, en una primera fase, para mejorar la eficacia del gobierno tanto en su comunicación interna como en la prestación de servicios a los ciudadanos (egovernment). En una segunda fase se ha producido un cambio hacia el Gobierno Abierto que supera la aplicación de las nuevas tecnologías y va mucho más allá, afectando a la concepción misma de la administración e incluso de la democracia.
Es en este momento, en el que nos encontramos, cuando es más necesario definir de manera clara qué esperamos del gobierno abierto (y de las posibilidades del uso de las nuevas tecnologías en democracia). No basta con definirlo como ―la fórmula más democrática, más sostenible y más eficaz para alcanzar las mayores cotas de bienestar social en nuestra época‖175
, es necesario definir de manera clara cual es el modelo de democracia a la que se aspira.
Confiarse a las nuevas tecnologías, esperando encontrar en ellas la respuesta ante la desafección ciudadana, no es suficiente. La tecnología no puede dar respuesta por si misma a los problemas de la democracia, no es más que un medio al servicio de un fin. No es lo mismo cuestionar el funcionamiento de la democracia representativa que el sentido que esta tiene a principios del siglo XXI. Dicho con otras palabras habría que definir si el uso de las nuevas tecnologías debería optar entre mejorar el funcionamiento del sistema, aumentar su representatividad o incrementar su legitimidad, o crear uno nuevo… no vale contestar siempre que todo y lo máximo porque en ocasiones estos objetivos pueden ser incompatibles.
Ha llegado el momento de tomarnos en serio la aplicación de las nuevas tecnologías a la democracia, quitar importancia a la discusión sobre herramientas, software, equipos...y plantearnos cómo pueden contribuir las nuevas tecnologías al sistema democrático y con las ideas claras sobre el
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modelo, definir de manera clara y precisa, si eso es posible, qué es el gobierno abierto y cómo podemos ir progresivamente alcanzándolo.