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Educación intercultural en América Latina

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Academic year: 2018

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en América Latina

.

Memorias, horizontes históricos

y disyuntivas políticas

(2)

Primera edición: 2009

© Patricia Medina

© Universidad Pedagógica Nacional

© Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) © Plaza y Valdés, S. A. de C. V.

Derechos exclusivos de edición reservados para Plaza y Valdés, S. A. de C. V. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización escrita de los editores. Plaza y Valdés, S. A. de C. V.

Manuel María Contreras 73, colonia San Rafael México, D. F., 06470. Teléfono: 50 97 20 70 [email protected]

www.plazayvaldes.com.mx Calle de las Eras 30, letra B. 28670, Villaviciosa de Odón.

Madrid, España. Teléfono: 91 665 89 59 [email protected]

www.plazayvaldes.es ISBN: 978-970-722-828-3

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Introducción. Interculturalidad: ¡bálsamo para una herida…! . . . 11

Patricia Medina Melgarejo

Interculturalidad desde los mundos de vida: subversión de la episteme desde la crítica decolonial

Presentación . . . 21

Interculturalidad crítica y pedagogía de-colonial:

in-surgir, re-existir y re-vivir . . . 25

Catherine Walsh

La educación desde la madre tierra: un compromiso

con la humanidad . . . 43

Abadio Green Stócel

Un venado en busca de una escuela . . . 59

Sarah Corona Berkin

Procesos interculturales, sujetos y tensiones identitarias discursivas: otras formas de mirar en contextos educativos latinoamericanos

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El discurso intercultural como fenómeno transnacional:

migraciones discursivas y estructuraciones de la educación intercultural . . . 81

Laura Selene Mateos Cortés, Gunther Dietz

Interculturalidad en educación: ¿un abordaje para la crítica?

Refl exiones a propósito de la escolarización de l@s niñ@s migrantes

bolivian@s en Buenos Aires . . . 103

María Laura Diez, Gabriela Novaro

Educación intercultural: fundamentos y práctica política

en la provincia de Buenos Aires, Argentina . . . 127

María Laura Diez, María Elena Martínez, Sofía Thisted, Alicia Villa

Dimensión lingüística y cultural. Procesos interculturales desde distintos actores, desplazamientos e intervención

Presentación . . . 159

Desplazamiento de lenguas y educación intercultural bilingüe. Un contrapunto entre políticas educativas y prácticas

e ideologías lingüísticas de familias indígenas urbanas . . . 163

Ana Carolina Hecht

Un espacio de creación: la Karakateri Kurhamukutperakua,

lengua-cultura y escuela . . . 189

Elías Silva Castellón

Disyuntivas políticas: reconocimiento intercultural en contextos educativos

Presentación . . . 201

Apuntes sobre la educación formal en mundos interculturales:

oralidad e interaprendizajes . . . 205

Rossana Podestá Siri

Otras formas de interrogar a la interculturalidad: educar la mirada. Los aportes de la imagen a la formación docente para el tratamiento

de la diversidad en las escuelas… Iguales pero diferentes . . . 217

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Patricia Medina Melgarejo

Índice de bibliografía general de la obra . . . 245

Rocío Verdejo

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El discurso intercultural como fenómeno transnacional:

migraciones discursivas y estructuraciones

de la educación intercultural

Laura Selene Mateos Cortés1

Gunther Dietz2

Introducción

E

n los últimos años hemos asistido a un espectacular incremento de los temas relacionados con el carácter multicultural de las sociedades hasta ahora con-sideradas “monoculturales”. Con ésta u otras expresiones equivalentes, se han empezado a producir refl exiones e investigaciones de muy distinto tipo por parte de profesionales de diversos campos, pero muy especialmente de las ciencias socia-les. Algunos sostienen que este nuevo ámbito de estudio está estrechamente relacio-nado con el resurgimiento y la redefi nición de las identidades étnicas indígenas en el contexto del así denominado “post-indigenismo” latinoamericano. Otros insisten en que son más bien los nuevos fl ujos migratorios del Sur hacia el Norte los que han obligado a que se replanteen no pocos aspectos que confi guran nuestra vida social y cultural desde ámbitos disciplinares muy diversos: del derecho, la historia, la socio-logía, la genética, la antropología y la pedagogía.

De una u otra manera, todos ellos contribuyen al debate nacional, internacional y crecientemente transnacional acerca del multiculturalismo y de la interculturalidad.

1 Licenciada en Filosofía, DEA en Antropología Social, becaria de investigación en la Universidad

Veracruzana, Instituto de Investigaciones en Educación y doctorante en la Universidad de Granada, La-boratorio de Estudios Interculturales. Correo electrónico: [email protected]

2 Doctor en Antropología e investigador titular en la Universidad Veracruzana, Instituto de

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Por consiguiente, el resultante “discurso intercultural” no es homogéneo. Se distin-gue por sus diversos “acentos” continentales, nacionales y regionales de origen, así como por los sesgos disciplinarios de sus protagonistas. Como tal, constituye un emergente terreno transdisciplinar que atraviesa todas y cada una de las disciplinas que contribuyen a este debate. Éste es, a nuestro parecer, uno de los grandes temas en torno al cual girarán las problemáticas sociales, culturales y educativas más viru-lentas del siglo XXI.

Por ello, y atraídos por la confl uencia creciente de los estudios acerca de las identidades étnicas, de las dinámicas migratorias y de la diversidad cultural, nos proponemos en este trabajo analizar el discurso intercultural como un fenómeno transnacional que enlaza, fertiliza e hibridiza diferentes tradiciones disciplinarias nacionales.

Partiendo de un breve balance de los antecedentes conceptuales que dan origen al discurso intercultural, en lo siguiente analizaremos en primer lugar la estrecha re-lación que la llamada “educación intercultural” mantiene en cada caso con sus res-pectivas políticas de identidad nacional y las estructuraciones identitiarias de las instituciones que la promueven. Dado que estas estructuras subyacen a la imple-mentación, adopción y/o adaptación de los diferentes modelos educativos “intercul-turales”, este trasfondo nacional e institucional resulta de crucial importancia para poder evaluar la “traducibilidad” de los discursos y modelos educativos de un con-texto a otro.

En segundo lugar, analizamos a partir de un estudio de caso empírico —prove-niente del contexto veracruzano—, cómo el discurso intercultural “migra” entre di-ferentes actores académicos y educativos y determinados marcos políticos, y qué impacto tiene esta “migración discursiva transnacional” en la puesta en práctica de los modelos educativos pretendidamente interculturales.

Antecedentes y orígenes del discurso intercultural

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PROCESOSINTERCULTURALES, SUJETOSYTENSIONESIDENTITARIASDISCURSIVAS

• Los “estudios étnicos”, surgidos en el ámbito anglosajón, pretenden superar su inicial fase de autoaislamiento como nichos de autoestudio por parte de miembros de la mis-ma minoría (Gilroy, 1992; Gutiérrez, 1994).

• Por su parte, bajo la infl uencia de la teoría crítica (Escuela de Frankfurt) los “estudios culturales” recuperan enfoques teóricos acerca de los confl ictos existentes en las so-ciedades contemporáneas, lo cual genera una nueva dimensión intercultural (Honneth, 1997).

• Dentro de las “clásicas” disciplinas de las ciencias sociales y de la educación, el estu-dio de la diversidad cultural y su vínculo con las relaciones entre minorías y mayorías, así como entre migrantes y no-migrantes propicia un acercamiento interdisciplinar a “lo intercultural” (Hart, 1999; Dietz, 2007).

• La gestación de nuevas sub-disciplinas como la pedagogía, la psicología, la lingüís-tica y la fi losofía interculturales tienden a desarrollar una dinámica de investigación transdisciplinaria que permitiría un acercamiento a los respectivos “objetos” de estu-dio (Nicklas, 1998).

• Por último, algunas tendencias de disciplinas tradicionalmente poco afi nes a la temá-tica de la diversidad cultural como la economía y las ciencias polítemá-ticas, así como cier-tos discursos empresariales descubren “lo intercultural” al internacionalizar su ámbito de estudio (Hofstede, 1984).

De esta forma, los nacientes “estudios interculturales” refl ejan el éxito alcanzado por el multiculturalismo en su estrategia de visualizar y tematizar la diversidad cul-tural en cualquier ámbito de las sociedades contemporáneas. El carácter polifónico y multifacético de los fenómenos clasifi cados como multiculturales o interculturales vuelve imposible cualquier pretensión de abarcarlos desde una perspectiva mono-disciplinaria. Sin embargo, (aún) no existe un campo académico unifi cado en torno a los estudios de diversidad e interculturalidad, sino que éste sigue refl ejando su es-trecha interrelación con las estructuras institucionales y nacionales que en cada caso y contexto le dan origen.

Las estructuras nacionalitarias

3

subyacentes al discurso

intercultural

Como hemos argumentado de forma más detallada en otro lugar (Dietz, 2003), la de-nominada “educación intercultural”, la pretensión de “interculturalizar” tanto el

cu-3 Concepto acuñado a partir de las relaciones identitarias para hacer referencia a los pueblos

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rrículum como la praxis escolar en las sociedades occidentales, no constituye una mera adaptación a la “multiculturalización de facto” de estas sociedades, ocasionada por los movimientos migratorios, como lo han postulado autores ya clásicos (Glazer & Moynihan, 1963). El multiculturalismo forma parte de un proceso más amplio y profundo de re-defi nición y re-imaginación tanto del Estado-Nación (como ya se ha-bía señalado, de origen europeo), como de las relaciones articuladas entre el Estado y las sociedades contemporáneas. El discurso multicultural, originalmente surgido en el seno de aquellas sociedades que se autodefi nen como “países de inmigración” —en gran parte de Norteamérica, Oceanía y Europa—, se ha convertido en la prin-cipal base ideológica de la actual educación intercultural, entendida ésta como una aproximación diferencial a la educación de minorías alóctonas, inmigradas (Agua-do, 2003; Giménez, 2003). No obstante, como ilustra la secular experiencia de la tra-dición del indigenismo en el contexto poscolonial latinoamericano, y bajo premisas ideológicas nacionalistas, no multiculturalistas, las políticas educativas diferenciales están destinadas a grupos minoritarios autóctonos, indígenas, y no a minorías alóc-tonas (Oehmichen, 1999; Dietz, 2005).

Esta paradójica similitud de enfoques opuestos nos remite a la necesidad de ana-lizar las diferentes respuestas educativas interculturales, multiculturales, bilingües y/o indigenistas desde una óptica más amplia que la pedagógica: el entramado de re-laciones normativas, conceptuales y empíricas que se establecen entre “intercultu-ralidad” y “educación” no es dominio exclusivo del quehacer pedagógico, sino que requiere de un análisis contrastivo e interdisciplinar. Abogamos para ello, por un en-foque antropológico-pedagógico que abarque las estructuras y procesos intergrupa-les e interculturaintergrupa-les de constitución, diferenciación e integración de las sociedades contemporáneas. Para emprender esta tarea, es preciso partir de las “políticas de identidad” características de los actores que conforman estas sociedades y Estados supuestamente “postnacionales” (Habermas, 1998) y sus respectivos sistemas edu-cativos.

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PROCESOSINTERCULTURALES, SUJETOSYTENSIONESIDENTITARIASDISCURSIVAS

sociocultural y, en resumidas cuentas, de la diversidad como característica de las fu-turas sociedades europeas (Gogolin, 1997; Verlot, 2001).

En este sentido, mientras ciertos enfoques críticos en Estados Unidos y Reino Unido tienden a una educación empoderadora enfocada hacia las minorías, en la Eu-ropa continental se está optando por una educación que “transversaliza” el fomen-to de las competencias interculturales tanfomen-to de las minorías marginadas como sobre todo de las mayorías marginadoras. En América Latina y concretamente en Méxi-co, por su parte, la educación intercultural aparece como un discurso propio en una fase post-indigenista de redefi nición de relaciones entre el Estado y los pueblos indí-genas (Medina, 2007). Esta nueva “educación intercultural y bilingüe” (Schmelkes, 2003) nace con el afán de superar las limitaciones tanto políticas como pedagógicas de la anterior educación indígena bilingüe y bicultural, pero mantiene un fuerte ses-go hacia el tratamiento preferencial de las cuestiones étnico-indígenas. Así, y más aún bajo el impacto de los nuevos movimientos indígenas y sus reivindicaciones de autonomía, el añejo “problema del indio” sigue constituyendo el núcleo de las pre-ocupaciones identitarias del Estado-Nación latinoamericano.

Considerando este contexto emergente teórico y programático, se hace indispen-sable “desmenuzar” de forma crítica los discursos acerca de la multiculturalidad e interculturalidad, así como la relación existente entre dichos discursos y sus respec-tivas prácticas, tal y como se materializan en la educación supuestamente intercultu-ral. Dada la actualidad política y pedagógica del multiculturalismo, existe un sinfín de publicaciones, desde tratados teórico-fi losófi cos, antologías de autores sobre todo anglosajones hasta propuestas empíricas concretas.4 Aparte de presentar la teoría y

práctica de la interculturalidad en los diferentes sistemas educativos (Glenn y De Jong, 1996) o políticos (Todd, 1996; Favell, 1998), abogamos por un análisis con-ceptual de dicha “interculturalización” de forma tanto diacrónica como sincrónica.

El tratamiento diferencial ofi cializado —sea éste asimilador, integrador, que ge-nera segregación— proporcionado desde los sistemas educativos y dirigido a deter-minados grupos supuestamente minoritarios, forma parte integral de las “políticas de identidad” del Estado-Nación. La percepción de la alteridad es, a la vez, produc-to y producproduc-tora de identidades, esta estrecha interrelación entre la concepción de “lo propio” y de “lo ajeno” no sólo es constatable en las ya clásicas pedagogías deci-monónicas del “nacionalismo nacionalizante” (Brubaker, 1996). También las nuevas pedagogías del multiculturalismo —en sus vertientes tanto ortodoxas como hetero-doxa— han de ser analizadas no como simples “respuestas” a la diversifi cación

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terna del aula, sino como expresiones contemporáneas del proyecto identitario de Occidente.

Es por ello que el origen tanto del discurso como de la práctica de la intercultura-lización escolar se halla en el multiculturalismo, aquel precario y siempre provisional conjunto discursivo que pretende integrar al amplio abanico de nuevos movimientos sociales contestatarios bajo un horizonte político-societal común (Dietz, 2007).

Precisamente por proceder de las nuevas capas medias, de las emergentes élites intelectuales de las minorías étnicas, culturales, de género o sexuales, su primer y principal destinatario y adversario es la institucionalidad establecida por el Estado-Nación. El paso estratégico adoptado por la academia y la escuela, por un lado debi-lita el rigor contra-hegemónico de sus reivindicaciones, mientras que por otro lado refuerza su impacto institucional y amplía su margen de maniobra profesional.

Desde los inicios de este proceso de institucionalización programática, los mo-vimientos multiculturalistas van generando su propia teorización académica. Sobre todo para el contexto anglosajón, la relación dialéctica y crecientemente contradic-toria entre la praxis del multiculturalismo y su auto-análisis conceptual ha sido ilus-trada por dos campos interdisciplinarios —antes mencionados—; por un lado, la evolución de los denominados estudios étnicos, i. e. el auto-estudio con fi nes de “empoderamiento” practicado por las propias minorías étnico-culturales, y por otro lado, el surgimiento de los estudios culturales entendidos como una heterodoxa “cul-turalización” crítica de los discursos académicos imperantes en el conjunto de las ciencias sociales y de las humanidades occidentales. Así, el multiculturalismo se arraiga defi nitivamente en el seno de la pedagogía a partir de esta propuesta de rup-tura académica y política, por su afán no sólo de superar las añejas fronteras —civi-lizatorias—, sino asimismo disciplinarias.

El multiculturalismo se institucionaliza y academiza a lo largo de este proceso, el discurso inicialmente reivindicativo reaparece durante los años ochenta y noventa como una novedosa aportación a la gestión de la diversidad educativa. Los supuestos “problemas escolares” de determinados colectivos minoritarios ahora son re-inter-pretados como expresiones de diversidad cultural y/o étnica. La interpretación mul-ticultural de los problemas educativos denota, por tanto, un fuerte sesgo culturalista, lo cual nos remite a la necesidad de retomar y reformular lo que desde la antropolo-gía entendemos por cultura y por identidad.

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PROCESOSINTERCULTURALES, SUJETOSYTENSIONESIDENTITARIASDISCURSIVAS

cultura y etnicidad será posible distinguir conceptual y empíricamente entre fenóme-nos intra-culturales e inter-culturales; gracias a la distinción sincrónica entre praxis habitualizada y discurso identitario (Bourdieu, 1991); así como a su de-construcción diacrónica como producto culturalmente híbrido de procesos continuos y concate-nados de etnogénesis y rutinización intra-cultural, se logra analizar las llamativas coincidencias y similitudes que a nivel estructural expresan los nacionalismos hege-mónicos y las etnicidades contra-hegemónicas.

Cuadro 1. Reconocimiento de procesos estructurales y estructurantes de etnicidades contra-hegemónicas y nacionalismos hegemónicos

Cultura Identidad (etnicidad como pro-ceso histórico de la diferencia)

Intra-culturales Inter-culturales

Sincrónico Praxis habitualizadas (estudios étnicos) Discursos identitarios (estudios culturales)

Diacrónico (producto cultu-ralmente híbrido de procesos continuos y concatenados)

Etnogénesis y rutiniza-ción intracultural

Confi guraciones identitarias re-gionales y nacionales en una lu-cha por su inserción política y reconocimiento

Como se demuestra en Dietz (2003), para el caso de las pedagogías tanto nacio-nalistas como multiculturalistas ambos discursos constituyen políticas de identidad que recurren a estrategias de temporalización, territorialización y substancialización (Alonso, 1994; Smith, 1997) para instaurar, mantener y legitimar fronteras entre “ellos” y “nosotros”. Como conclusión de un análisis más extenso de tipo compara-tivo acerca de las similitudes entre los desafíos supra-nacionales, sub-nacionales y trans-nacionales a los que actualmente se enfrenta el Estado-Nación, sostenemos que estas coincidencias estructurales no sólo son compartidas por el nacionalismo nacio-nalizante del Estado y las etnicidades contestatarias formuladas “desde abajo”.

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cultural habitualizada, propia y ajena, en una red de signifi cados y marcadores de identidad y alteridad (Medina, 2007).

La migración discursiva transnacional

de la “educación intercultural”

Esta homología estructural entre el nacionalismo hegemónico, por una parte, y el multiculturalismo originalmente contestatario, por otra, hace posible que el discur-so acerca de la “educación intercultural” (una vez que haya sido institucionalizado y academizado), no sólo “migre” del ámbito de las reivindicaciones sociales al de la teorización académica y de la “intervención” pedagógica. A la vez, la interculturali-dad programática se vuelve “exportable” a otros contextos educativos y académicos a través de redes crecientemente transnacionales.

Para comprender un discurso se deben analizar las condiciones y funciones socio-culturales en que éste se genera, ya que los emisores pueden asignar distintos signifi -cados a los términos utilizados. Por ello, para hablar de la interculturalidad debemos de realizar un trabajo refl exivo y crítico debido a que se trata de un término que se construye histórica y contextualmente (Fornet-Betancourt, 2004). El término es uti-lizado en programas, prácticas y políticas educativas, y por su carácter polisémico ha llegado a convertirse en un “comodín para los discursos políticos de moda” (Ca-valcanti-Schiel, 2007). Dependiendo del contexto y de los intereses institucionales de cada uno de los actores involucrados, el abanico de lo que se defi ne como inter-cultural parece escasamente delimitado: “Así se instala la polisemia de la intercultu-ralidad, que se constituye en un campo de fuerzas políticas, en la que los diferentes actores —ya sea como aliados estratégicos o protagonistas antagónicos— se encuen-tran construyendo sus sentidos y prácticas” (Coronado, 2006: 215).

Refl ejando esta contextualización intrínseca del discurso intercultural, emprende-mos un proceso de análisis que permita recoger, clasifi car y entender tanto las diver-gencias como confl uencias que se tienen de la educación intercultural. Lo anterior se logra poniendo en diálogo las dimensiones tanto teóricas como prácticas, tanto pres-criptivas como despres-criptivas del discurso intercultural —el poner en diálogo ambas dimensiones— posibilita descubrir una gramática discusiva de éste.

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PROCESOSINTERCULTURALES, SUJETOSYTENSIONESIDENTITARIASDISCURSIVAS

Es preciso distinguir en primer lugar “el plano fáctico o de los hechos” y “el plano normativo o de las propuestas sociopolíticas y éticas”, para separar conceptualmente los discursos descriptivos o analíticos de la inter o multiculturalidad de los discursos propositivos o ideológicos acerca del multiculturalismo o del interculturalismo.

Asimismo distinguir, en segundo lugar, entre los modelos de gestión de la diversi-dad que se basan en el reconocimiento de la diferencia y modelos que hacen énfasis en la interacción entre miembros de los diversos grupos que componen una deter-minada sociedad. El cuadro 2 ilustra la concatenación de ambos ejes de distinciones conceptuales.

Cuadro 2. Pluralismo, multiculturalismo e interculturalidad (Cfr. Giménez Romero, 2003)

Plano fáctico Multiculturalidad Interculturalidad

o de los hechos = lo que es Diversidad cultural, lingüís-tica, religiosa Relaciones interétnicas, inter-lingüísticas, interreligiosas

Plano normativo o de las propuestas sociopolíticas y éticas = lo que debería ser

Multiculturalismo

Reconocimiento de la dife-rencia

1. Principio de igualdad 2. Principio de diferencia

Interculturalismo

Convivencia en la diversidad 1. Principio de igualdad 2. Principio de diferencia 3. Principio de interacción positiva

Modalidad 1 Modalidad 2

Pluralismo cultural

En los años noventa, los discursos inter y/o multiculturales comenzaron a migrar no sólo entre sus contextos de origen anglosajón (y de orientación “multiculturalis-ta”; cfr. Modood, 2007) y continental-europeos (de tendencia “interculturalista”, cfr. Abdallah y Pretceille, 2001), sino también entre éstos y los nuevos contextos de “im-portación discursiva” en el caso de la América Latina post-indigenista (López y Kü-per, 2000) tanto como en el caso de la Europa meridional, que repentinamente se ve desafi ada por las nuevas migraciones de origen extra-europeo y extra-comunitario (García y Granados, 1999).

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entender por educación intercultural y lo que las propias instituciones y sus actores llaman “intercultural”. Se trata de un cruce e intercambio de signifi cados en el cual los participantes del discurso continuamente están cambiando de niveles de com-prensión. Así, los intereses y objetivos acerca del sentido que adquiere la intercul-turalidad en la educación no sólo acaban siendo diferentes, sino contradictorios y antagónicos (Coronado, 2006).

A ello se añade la especifi cidad del contexto societal desde el cual se “problemati-za” las minorías a atender: mientras en algunos casos se trabaja desde una tradición de educación intercultural que tiene como marco discursivo el post o neo-indigenismo y con ello el sujeto indígena (Schmelkes, 2003), en otros, las minorías-prototipo que sirven de referencia para las políticas educativas diversifi cadas son de origen migran-te, sea recienmigran-te, como en el caso de los inmigrantes contemporáneos (Franzé y Mija-res, 1999), sea ancestral, como en el caso del colectivo gitano (San Román, 1997).

Ante esta creciente interrelación e hibridación de conceptos, discursos y pro-gramas, la migración discursiva transnacional se constituye en un objeto de estudio propio: ¿cómo cambian las signifi caciones, traducciones, adaptaciones y/o tergiver-saciones de los modelos y programas educativos cuando salen de un contexto “mi-grantológico” y entran en un marco indigenista o post-indigenista? ¿Qué políticas de identidad subyacentes responden a la adopción de un discurso multiculturalista del reconocimiento de las diferencias étnicas?, y ¿qué implicaciones identitarias tiene la incorporación de un discurso interaccionista, anti-esencialista y transverslaizador de la diversidad? Enfatizamos la utilidad de estudiar la migración discursiva transnacio-nal por el papel que desempeña el discurso en la construcción de la realidad y por su consecuente potencial de transformación de ésta.

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PROCESOSINTERCULTURALES, SUJETOSYTENSIONESIDENTITARIASDISCURSIVAS

Por ello, complementamos la teorización sobre migraciones con algunas cate-gorías procedentes del estudio de la transferencia de conocimientos y saberes. Para analizar redes intelectuales transnacionales, Charle (2006) distingue:

• La “divergencia cultural inicial” entre los contextos de difusión implicados. • El “modelo cultural interno” de quien adopta y se apropia de un discurso

exó-geno.

• Los “intermediarios” que intervienen en el proceso de transferencia y traduc-ción intercultural de discursos.

• La “pantalla lingüística”, desde la cual se termina incorporando el discurso transferido, traducido y apropiado.

Estas categorías permiten comprender las relaciones que a menudo surgen entre la transferencia intelectual que realizan determinados intermediarios y la resisten-cia cultural que articulan algunos actores, ya sea porque pertenecen a una vertien-te distinta a su tradición de conocimiento o porque necesitan explorar y reformular esta relación de transferencia desde dentro de la misma vertiente o tradición de co-nocimiento.

El análisis de redes, como último paso, nos ayuda a entender cómo la variedad de actores partícipes que están situados en instituciones, agencias, ONG o movimientos,

que representan intereses a menudo heterogéneos en torno a la educación intercultu-ral, se conectan unos con otros con el fi n de intercambiar ideas, conceptos, defi nicio-nes, teorías e información (Lomnitz, 1994). Este tipo de análisis nos permite captar la compleja relación e interacción que se teje en torno a la relación tanto actor-insti-tución como actor-actor en el proceso de signifi cación o resignifi cación de la inter-culturalidad.

Un estudio de caso veracruzano: migraciones discursivas

entre actores académicos y educativos

En el ámbito de la interculturalidad educativa, la migración discursiva transnacional ha generado un sinfín de documentos nacionales, internacionales y multilaterales, por ejemplo: el Programa Nacional de Educación 2001-2006, la Declaración Mun-dial sobre Educación para Todos en Jomtien (1990), las declaraciones y programas educativos formulados desde el Banco Mundial, la UNESCO y UNICEF, así como

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glo-balizada, se reconoce la diversidad cultural, se busca brindar atención a los grupos en condiciones de vulnerabilidad o se trata de cubrir necesidades educativas de mi-norías o pueblos indígenas a través del enfoque denominado bilingüe-intercultural. Se promueven cada vez más los currículos “culturalmente pertinentes” que incluyan contenidos interculturales abiertos a la diversidad. Ante esta proliferación de discur-sos supuestamente similares, ¿cuál es el signifi cado que tiene, en los diferentes con-textos, la educación intercultural? ¿Cómo se signifi ca o resignifi ca esta propuesta educativa por parte de los actores locales implicados como intermediarios, sean aca-démicos, sean políticos, sean pedagógicos? En resumidas cuentas, ¿qué sucede con el discurso sobre la interculturalidad cuando migra? Para comenzar a elucidar estas interrogantes con un estudio de caso regional proponemos:

a) Mostrar e identifi car las diferentes formas de concebir, tanto en una vertiente política como académica, la educación intercultural.

b) Señalar los factores que ocasionan que cada actor defi na de manera distinta la educación intercultural, así como esclarecer de qué tipo de interculturalidad se habla en los diferentes “campos discursivos” (Téllez, 2000).

c) Revelar si existen contradicciones entre las prácticas discursivas de los inte-grantes de los diferentes campos discursivos.

El estudio de caso que se realiza dentro de un enfoque interpretativo-cualitativo, basado principalmente en el método etnográfi co (Hammersley y Atkinson, 2001), permite registrar, describir y reconstruir los discursos de los distintos actores. El estudio se realiza con dos grupos de actores pertenecientes a la Universidad Vera-cruzana Intercultural (UVI) y a la Secretaría de Educación en Veracruz (SEV),

respec-tivamente.

El primer grupo está formado por instructores, “ideólogos” y planeadores de cur-sos y diplomados en diversidad cultural, mientras que el segundo lo conforman Ase-sores Técnicos Pedagógicos (ATP) pertenecientes al sistema de educación indígena,

así como administrativos de la Dirección de Educación Indígena, maestros norma-listas, “ideólogos” y funcionarios de la misma secretaría.

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PROCESOSINTERCULTURALES, SUJETOSYTENSIONESIDENTITARIASDISCURSIVAS

promoción de una educación que satisfaga la equidad y las necesidades básicas de aprendizaje de los niños indígenas, para lo cual adopta un “enfoque intercultural bi-lingüe” en el nivel de educación básico y superior; se encuentran constituido tanto por personas hablantes de una lengua indígena como no-hablantes, que viven en co-munidades indígenas o en zonas urbanas; en este grupo predomina una formación de tipo normalista que se complementa en su mayoría con licenciaturas en educación primaria o en antropología social.

El contexto de los actores estudiados está fuertemente infl uenciado por la “tra-dición” de conocimiento a la que pertenecen y el itinerario formativo del que pro-vienen. Nos ha interesado indagar la forma en que desde su institución se maneja la educación intercultural y la defi nición que ellos tienen de ésta. Sin embargo, para la operatividad de la investigación hemos partido de la defi nición que ellos mismos se han ido forjando de la educación intercultural, lo que no signifi ca que se dejen de lado las infl uencias endógenas y exógenas que han tenido para acercarse a ella.

Los datos recabados mediante entrevistas etnográfi cas, abiertas y biográfi co-na-rrativas se han organizado y categorizado a través de un análisis de contenido basado en la técnica de racimo (Bermúdez, 1986), la cual parte del supuesto de que el dis-curso se forma de proposiciones principales y secundarias, mismas que se insertan en un núcleo de referencia. Siguiendo esta propuesta metodológica, se han localiza-do los principales núcleos de referencia y sus respectivas proposiciones, se ha redu-cido el número de proposiciones para fi nalmente reconstruir el discurso del actor en cuestión e interpretar su contenido específi co.

Como resultado de este análisis de las redes discursivas implicadas, el cuadro 3 re-presenta los diferentes actores que intervienen en este estudio de caso. Hemos iden-tifi cado dos vertientes claramente delimitables dentro de la trayectoria del discurso intercultural: una vertiente política, dentro de la cual destacan distintas instituciones gubernamentales y ONG, y otra vertiente académica, en la que se encuentran

movi-mientos magisteriales, instituciones y otros actores educativos. Al interior de cada una de las vertientes se realizan acciones a favor de la educación intercultural.

En ambas subyace una noción de interculturalidad construida o delimitada a par-tir de los intereses de los propios actores; la interculturalidad aparece como una ca-tegoría que debe su existencia a un domino de relaciones a menudo articuladas entre indígenas o no-indígenas, como una categoría discursiva construida por “los blan-cos” (Cavalcanti y Schiel, 2007) para “explicar” o “integrar a los indígenas” (entre-vista a Asesor Técnico Pedagódico (ATP), 2006).

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cas-Cuadr

o 3.

T

(20)

Cuadr

o 4.

V

ertiente política del discurso inter

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tellanización y alfabetización (entrevista a instructor, 2006). Se maneja un discurso que folkloriza la cultura y que estereotipa y enfatiza las diferencias (entrevista a ins-tructor, 2006).

Como consecuencia, su respectivo discurso acerca de la interculturalidad posee tintes esencialistas y ésta acaba siendo equiparada e identifi cada con los grupos étni-cos o las lenguas indígenas. Algunos actores perciben el discurso intercultural como una moda, como algo externo que promueve la innovación pedagógica (entrevista a maestro normalista, 2007) y que acaba cuestionando el papel tradicional del maestro y del alumno fomentando la participación de la comunidad en la formación de los in-dividuos (entrevista a funcionaria SEV, 2007).

La interculturalidad llega a mostrarse en esta vertiente como un enfoque compen-satorio que de fondo sigue priorizando la integración del indígena a la cultura nacio-nal (entrevista a maestra normalista, 2007).

La vertiente académica (cfr. cuadro 5), en cambio, procura tomar distancia del enfoque indigenista asumido como “paternalista” y “etnocida” (entrevista a ideólo-go, 2007). Se promueve el reconocimiento de la pluralidad y heterogeneidad de las identidades, sean éstas indígenas o no-indígenas. Aquí, lo intercultural se articula a través de un discurso construido de forma multi e interdisciplinaria, mediante la cual la educación intercultural se acaba defi niendo de manera transversal, constructivis-ta y contextualisconstructivis-ta. Frecuentemente, este discurso está íntimamente relacionado con prácticas y estrategias pedagógicas alternativas (Salvador Trujillo, 2003; Ramírez, 2007). Dentro de esta vertiente se promueve explícitamente la capacidad de recono-cer de manera recíproca las diferentes diversidades existentes, haciendo énfasis en lo híbrido e interactivo.

Al interior de las mismas vertientes existen diferencias, ya que algunos acto-res que pertenecen a una llegan a compartir aspectos de la otra. Así, un ATP puede

articular un enunciado de lo intercultural de tipo esencialista por la tradición cul-tural que comparte institucional o grupalmente, pero a través del proceso de trans-ferencia de conocimientos —su “pantalla lingüística”— (Charle, 2006) individual puede llegar a mostrar una noción de la interculturalidad de tipo transversal o con-textualista.

Conclusión

(22)

Cuadr

o 5.

V

ertiente académica del discurso inter

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identidad y de sus lógicas “gramaticales” de identidad y alteridad que subyacen en cada marco nacional y/o regional a las políticas, modelos y programas de “educación intercultural” con un análisis más “nómada”, multisituado e itinerante de las migra-ciones discursivas y conceptuales que van enlazando cada vez más los distintos cam-pos y marcos políticos, académicos y pedagógicos. Sólo así será cam-posible desarrollar estrategias pedagógicas contextualmente pertinentes y evitar que en estos intercam-bios crecientemente transnacionales y globalizados se copien ingenuamente y se mi-meticen “soluciones educativas” trasladadas desde un marco nacional o regional a otro. Se trata, a fi n de cuentas, de interrelacionar y con ello de descolonizar diversos “saberes legos, populares, tradicionales, urbanos, campesinos, provincianos, de cul-turas no occidentales (indígenas, de origen africano, oriental, etc.) que circulan en la sociedad” (De Sousa, 2005: 69).

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