Mi Libertad: Textos Literarios que Recogen el Repertorio de Representaciones Éticas de los Estudiantes del IED Benjamín Herrera
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(2) Mi libertad: textos literarios que recogen el repertorio de las representaciones éticas de los estudiantes del IED Benjamín Herrera. Investigación para optar por el título Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria. Hernando Téllez Código: 20142057017 Yury Ferrer Franco Asesor. Universidad Distrital Francisco José de Caldas Facultad de Ciencia y Educación Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria, MISI 2017. 2.
(3) Agradecimientos. A Dios porque, sin su bondad, nada sería posible.. A mi esposa y a mis hijos quienes, con paciencia y comprensión, siempre me dan su aliento.. Al profesor Yury Ferrer Franco por sus aportes y orientación.. 3.
(4) CONTENIDO. INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………………...7 1. 1.1. Reflexión teórico conceptual………………………………………………………...……12 Planteamiento del problema………………………………………………………………12. 1.1.1 Pregunta……………………………………………….………………………………….12 1.1.2 Objetivo general………………………………………..…………………………………12 1.1.3 Objetivos específicos……………………………………………………………………..12 1.2. Justificación………………………………………………………………………………13. 1.3. Estado del Arte………………………………………………………………….………...18. 1.4. Marco teórico……………………………………………………………………………26. 1.4.1. El lugar del lenguaje en la investigación social………………………………….……...26. 1.4.2. La escritura literaria como lugar metodológico de la investigación social……….……29. 1.4.3. Las representaciones sociales……………………………………………………...…36. 1.4.4. La ética……………………………………………………………………...………45. 2.. Marco metodológico..........................................................................................................53. 2.1. Sustento teórico y explicación del proceso………………………………………………53. 2.2. La construcción del texto narrativo…………………………………………..…………65. 2.2.1. El sujeto……………………………………………………………..…………...……66. 2.2.2. El objeto……………………………………………….………………………..……67. 3.. “Mi libertad” Textos narrativos………………………………………………………..70. Intento fallido……………………………………………………………………………………71 Mi libertad…………………………………………………………………….…………………79 4.
(5) Tras de su maquillaje……………………………………………………….……………………86 Conclusiones.................................................................................................................................94 Anexos 1. Formato para recolección de datos……………………………………………...……99 Anexo 2. Entrevista semiestructurada………………………………………………...………105 Anexo 3. Datos tabulados……………………………………………………………..………106 Anexo 4. Entrevistas. Transcripción……………………………………………..……………114 Referencias Bibliográficas…….………………………………………………………………156. 5.
(6) “La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: sí o no. En brevedad instantánea, como a la luz del relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana”.. Octavio Paz, La otra voz.. 6.
(7) Introducción. Advierto que la introducción a este trabajo es, ante todo, una reflexión subjetiva sobre lo que significa la ética en relación con las representaciones de los seres humanos de la actualidad. Punto aparte, se hace una presentación de los pormenores del trabajo investigativo como requisito de grado en la MISI. Hoy, más que nunca el ser humano se haya enfrentado a su menesterosa humanidad. Una frágil humanidad que se ha desdibujado en el inclemente cambio de los paradigmas culturales del mundo actual. Es natural que el hombre, y siempre ha sido así, se debata entre la dicotomía del bien y el mal, pero el hombre de hoy, además, libra una cruenta batalla ética entre su yo y su otro, es decir consigo mismo. La historia nos ha mostrado que, en la confrontación humana, los conflictos y las guerras tenían como objetivo la aniquilación del otro, por el poder y el territorio. Sin embargo, hasta en la crueldad de la guerra se mantenían unos códigos de ética. Hoy, el ser humano además de que no entiende esos códigos éticos, libra una dura batalla consigo mismo, y esta es una confrontación causada por los nuevos paradigmas que rigen la ética y la moral, que a su vez son estructurados por las nuevas formas de concebir y vivir el mundo que le rodea. Esto ha traído como consecuencia que hoy, más que en cualquier otro momento de la historia se haga evidente la contradicción humana. En nuestros días la sociedad se jacta de sus derechos y cada persona se reconoce en ella como un ser libre. No obstante, pese a la comprensión que tiene de sus derechos y de su libertad, los individuos difícilmente se reconocen como parte del otro o reconocen al otro como parte de sí y 7.
(8) de su libertad. Es decir que estamos ante una sociedad en la que las personas quieren beberse el mundo tan rápido como sea posible y sin importar los límites. Interactuamos en una sociedad en la que se pretende vivir el paradigma de la negación del otro, sin darnos cuenta de que asumir las diversas formas de negación de los otros es la negación de sí mismos, ya que ni la existencia ni la sociedad son viables sin el concurso de los otros. Las personas en especial las nuevas generaciones parecen haber olvidado el sentido de la palabra humanidad. Precisamente Savater (1991) explica lo que significa tratar a las personas humanamente: “tener conciencia de mi humanidad consiste en darme cuenta de que, pese a todas las muy reales diferencias entre los individuos, estoy también en cierto modo dentro de cada uno de mis semejantes” (p. 106). Ética para Amador. Estamos, sin lugar a duda, ante un dilema ético que toma forma en el seno de la sociedad mediante las representaciones éticas (conocimientos compartidos) que los individuos construyen con fines diversos. Los jóvenes contemporáneos son las personas que más rápidamente construyen y se adaptan a las nuevas representaciones sociales y por ende son quienes más se hayan enfrentados a los dilemas éticos que la sociedad les traza; son ellos quienes viven la verdadera batalla de las contradicciones de su condición humana. Como Escribió Savater (1991), para ellos “lo malo parece a veces resultar más o menos bueno y lo bueno tiene en ocasiones apariencia de malo” (p. 13). Vaya dilema, dice Savater. Es por eso y por la gran capacidad que tienen para crear narrativas disidentes, representaciones que involucran sus dilemas éticos de manera decidida, es que ellos, los jóvenes, merecen unas cuantas páginas en este trabajo investigativo. Por consiguiente, ellos y sus representaciones éticas sobre seis temas, nada nuevos pero cruciales en sus vidas a saber, el amor de pareja, el aborto, matoneo, homosexualidad, drogas y 8.
(9) …, conforman la substancia de las tres fases del trabajo de investigación: reflexión teórico conceptual, marco metodológico y textos narrativos. De este modo lo que se busca es caracterizar el repertorio ético representacional de los jóvenes del colegio técnico Benjamín Herrera IED en la producción de una narrativa literaria que utilice como insumo dichas representaciones éticas. Como ya se mencionó, para lograr este objetivo, el trabajo aquí planteado recorre tres fases importantes. En la primera se hace el constructo teórico que da sustento a los elementos esenciales de la investigación: representaciones sociales, ética, el texto narrativo y el lugar del lenguaje en la investigación social. Este constructo teórico es de suma importancia ya que aquí se instalan las bases y los límites desde los cuales se va a reconocer e interpretar todo el proceso de investigación y creación. Es de resaltar que los trabajos revisados para levantar el estado del arte dieron suficientes razones para avanzar en la consecución de los objetivos, puesto que aunque existen diversos trabajos, unos relacionados con la ética, otros en cuanto a las representaciones sociales de grupos poblacionales o en el contexto de obras literarias, no se encuentran propuestas concretas que pretendan recoger las representaciones éticas juveniles para ser evidenciadas mediante el infinito mundo del texto literario, mucho menos en el contexto de colegios públicos de Bogotá, ni específicamente el IED Benjamín Herrera. En esta tarea, la propuesta investigativa del profesor Jairo Hernando Gómez de la Universidad Distrital se convirtió en un importante referente para el proceso investigativo de esta índole. De la misma manera, “Valiente mundo nuevo” de Carlos Fuentes (1990), ayudaron a dilucidar el porqué y el para qué del texto narrativo en la investigación social. La segunda fase presenta la metodología cualitativa como camino para hacer efectivo el trabajo de campo. Gracias a esta metodología se hace posible establecer el repertorio 9.
(10) representacional ético de los jóvenes haciendo énfasis en sus “orígenes”, formas y sus contenidos. En este momento del trabajo se hace un sustento teórico y una explicación del proceso de recolección de datos “In Situ” mediante las técnicas de taller y entrevistas semiestructuradas. Técnicas que permitieron al investigador adentrarse en el mundo representacional de los jóvenes de manera abierta mediante la discusión y confrontación de ideas en un entorno natural como lo es su colegio. Y aunque existen diversas posiciones en cuanto cómo se crea un texto narrativo, aquí también se presenta, sin mayores pretensiones, una mediante la cual se hace la explicación de cómo se construye el texto narrativo, presentada por Isaías Peña (profesor de la universidad Central), con el fin de caracterizar el repertorio ético representacional de los jóvenes por medio de la materia narrativa, la ficcionalización y la estética. La tercera fase está compuesta por los textos narrativos construidos por el investigadorcreador. Estos cumplen la tarea de recoger de manera estética y ficcional las representaciones éticas de la población juvenil intervenida, teniendo en cuenta los temas antes nombrados. El texto literario se convierte en la joya del tallador porque este no se limita presentar los datos como comúnmente o hacen las metodologías bien sean cualitativas o cuantitativas. Los textos narrativos se convierten en una propuesta metodológicamente diferente en cuanto ellos son en sí mismos una representación social de algo y de alguien en el acaecer de las cosas. También explican sin explicar retóricamente los datos o los resultados, sino que desde la voz del narrador acuden a la estética y al mundo de la ficción para pintar el mundo de lo real desde la creación de un otro mundo ficticio, pero no menos dinámico y real. Para finalizar cabe decir que la importancia del problema planteado y los objetivos propuestos en este trabajo de grado radica en que concuerda con los objetivos de la MISI; se logra que un 10.
(11) hecho social investigado desde la metodología cualitativa sea explicado desde el campo de la literatura. Es decir, que se ha intentado traspasar los límites de estas dos disciplinas para resolver un asunto que ambas tienen en común, los hechos sociales. Por lo menos en este caso, la literatura bebe de los hechos sociales y las ciencias sociales beben de la literatura. En la frontera de estas dos en realidad, es posible que entremos en contrariedad porque no sabemos quién crea a quién, quién cuenta a quién; como en el comienzo de los tiempos, tiempos humanos.. 11.
(12) 1. Reflexión teórico conceptual. 1.1 Planteamiento del problema. 1.1.1 Pregunta ¿De qué maneras puede un texto narrativo recrear las representaciones éticas de los jóvenes del colegio técnico Benjamín Herrera IED?. 1.1.2 Objetivo general Caracterizar el repertorio ético representacional de los jóvenes del colegio técnico Benjamín Herrera IED en la producción de una narrativa literaria que utilice como insumo dichas representaciones éticas.. 1.1.3 Objetivos específicos 1. Establecer el repertorio representacional ético de los jóvenes haciendo énfasis en sus orígenes, formas y sus contenidos. 2. Producir, con base en los resultados de la interacción con los jóvenes, un compendio de textos narrativos que comunique y dé cuenta de las representaciones éticas de los jóvenes.. 12.
(13) 1.2 Justificación Para empezar, es precisos decir que, desde el estudio del lenguaje es perfectamente posible analizar los imaginarios y representaciones en el contexto de la escuela. La estética del texto narrativo es precisamente una forma del lenguaje que de manera interdisciplinar permite evidenciar lo que hay en el pensamiento colectivo e individual de los miembros de un grupo social, como lo es en este caso la población estudiantil juvenil del colegio Técnico Benjamín Herrera de la localidad de Puente Aranda. De esta manera, teniendo en cuenta el objetivo mencionado para este ejercicio investigativo, en las líneas que se presentan a continuación, lo que se pretende básicamente es explicar el porqué de las representaciones éticas juveniles como objeto de estudio en este trabajo, obviamente en relación con las variables que se hallan en el planteamiento. En primer lugar, se hace una relación entre la población y las representaciones sociales. Luego se busca justificar la relación entre representaciones sociales evidenciadas en la investigación y el texto narrativo como medio estético, teniendo en cuenta que, en todo el proceso investigativo trazado, el lenguaje cumple una importante función protagonista y a la vez mediadora. Desde que el ser humano fue condenado a ser libre, o sea desde siempre, tuvo la imperiosa necesidad de asociarse para sobrevivir al constante devenir, a veces turbulento, de su entorno. Tuvo que ingeniárselas para nombrar su mundo, para darle sentido a lo que veía y sobre todo para comunicarle a los otros seres humanos su comprensión particular de las cosas. En este sentido, fue inevitable que se asociara para poder construir un entorno de sentidos legítimamente humanos.. 13.
(14) En consecuencia, el ser humano tuvo que idear una herramienta que le ayudara a legitimar sus representaciones sociales, e inevitablemente encontró en el lenguaje un instrumento complejo, pero, lo suficientemente eficaz como para objetivar la realidad, ordenar su pensamiento y representar las relaciones ininteligibles que se fueron entretejiendo, gracias a su vida en sociedad. Hoy los acelerados cambios económicos, los grandes avances tecnológicos y en particular el ciberespacio ha puesto el mundo a los pies de los sujetos, pero también le han puesto de cara a inimaginables problemáticas para las cuales, de igual manera tiene que buscar soluciones casi que inmediatas; son nuevos retos para los que, por supuesto, una vez más el lenguaje se muestra como el instrumento indispensable en la tarea de interpretación de los postmodernos hechos sociales y sus lógicas. Lógicas de conocimiento socialmente disponible. Ahora bien, ¿qué hay en la mente de los sujetos que les permite entender el mundo? y ¿quiénes son los grandes receptores del cambio en el mundo "postmoderno"? Sin lugar a dudas, las grandes antenas receptoras del cambio son los jóvenes. Niños y adolescentes que absorben como espumas las representaciones sociales que les son enseñadas en los diferentes contextos sociales, sobre todo los mediatizados, y son capaces de recrearlas, modificarlas e inventar otras, para lanzarlas a la aldea mundo con la misma velocidad con que las reciben. Para las nuevas generaciones casi que no hay nada oculto. Todo está a la mano, el mundo mediático los bombardea con información sin la menor consideración, y lo que navega por su mente no es otra cosa que las representaciones sociales (conocimientos compartidos), que de un lado han sido fabricadas para ellos por los poderes hegemónicos con el fin de convertirlos en potenciales consumidores de basura ciberespacial, información mediatizada y un gran conglomerado de representaciones sociales, que además aprehenden con gran rapidez en el seno 14.
(15) de su cultura y de su vida cotidiana y conforman de manera contundente sus representaciones éticas, sobre las cuales arman su mapa de relaciones en la sociedad y en los diversos contextos que comparten con otros jóvenes y con el mundo de los adultos. En el caso de los jóvenes-adolescentes, estos conforman una gran comunidad que comparte un universo de conocimientos, el cual definitivamente no es el mismo de los adultos, encargados de su formación. Muy probablemente existe un mundo de discursos ocultos, significados ocultos y representaciones que determinan su comportamiento social y por tanto merecen ser observadas con el fin de motivar propuestas (modificación de los procesos mentales) encaminadas a generar diversas reflexiones que ayuden a repensar y a construir nuevas redes éticas de significación, en el contexto de la sociedad moderna. En este sentido, esta población de jóvenes-adolescentes, como potenciales receptores de información en el mundo social son personas que, desde sus múltiples intereses particulares, construyen substanciales opiniones, valoraciones y actuaciones acordes, en gran medida, con los objetivos planteados para la sociedad actual. Ahora bien, desde este punto de vista también es relevante anotar que ellos, como antenas receptoras de información, no son tan solo cuencos en los que vacía información, por el contrario, por su inmensa capacidad de estar en varias tareas a la vez, su potencial se puede volcar hacia nuevos análisis de la realidad y de las representaciones que definen su comportamiento social. En otras palabras, con ellos y desde ellos se puede hacer un proceso de reflexión constructivo, apelando a su conciencia reflexiva y al lenguaje, con miras a la transformación de esas representaciones confeccionadas desde las lógicas de poder, a veces con objetivos nefastos. Ahora la pregunta obligada es: ¿por qué el texto narrativo, como medio estético para dar cuenta de las representaciones sociales de la población citada? 15.
(16) Es pertinente tener en cuenta que las representaciones sociales son las que le permiten a los sujetos entender la realidad, y que cuando esa realidad se sale de los límites de su comprensión, los sujetos tienden a ficcionalizarla; ficcionalizar es un ejercicio que la mente humana desde siempre ha hecho con gran satisfacción. De hecho, lo hace todo el tiempo, porque prácticamente el cerebro humano siente la necesidad de completar y dar sentido a los hechos que comparte con otros, para convertirlos en realidades. De este modo, si la ficcionalización hace parte de la vida cotidiana de los sujetos, no es descabellado pensar que el arte, como lo es la creación literaria, desde su función creativa, también cumple una función social. En el caso del trabajo aquí planteado, es perfectamente posible llevar los discursos que legitiman la realidad de los jóvenesadolescentes, sus roles, su mundo y por ende las representaciones desde las cuales construyen su mundo "juvenil", al texto narrativo como medio estético y ficcional, en el cual se puedan leer los otros sentidos, quizá los sentidos ocultos que la sociedad se niega a escuchar. Es innegable que una vez más el lenguaje se presenta como el protagonista y mediador decisivo. Es por medio del lenguaje que se puede objetivar la realidad, metaforizar, pre-juiciar o develar el sentido aparente de las cosas. Del mismo modo, es con el poder del lenguaje literario que las representaciones sociales de los adolescentes se pueden elevar a la dimensión artística del texto narrativo, lugar en cual se pueden encontrar perfectamente el cumulo de conocimientos compartidos. Conceptualmente, el proyecto de investigación tendrá que transitar en torno a las nociones de representación social, ética y creación narrativa; tanto lo concerniente a la identificación de las representaciones de las personas implicadas en el estudio, como el proceso de creación, serán objeto de reflexión teórica y conceptual en el marco del proyecto, y dialogarán en el proceso investigativo que soportará el compendio de narraciones que constituirán el objeto de creación. 16.
(17) En conclusión, se busca dar cuenta de, y a la vez ficcionalizar los múltiples fenómenos que se pueden observar en la comunidad de jóvenes-adolescentes de la localidad de Puente Aranda, en sus diferentes niveles de complejidad, individual, colectiva y social. En otras palabras, dar cuenta artísticamente, de las representaciones sociales mediante las cuales ellos construyen su realidad individual y colectiva. Es por esto que en este trabajo se pretende indagar sobre las representaciones éticas más comunes para esta población juvenil. Dichas representaciones en el contexto de la escuela, aún no evidenciadas, constituyen una propuesta de investigación social, ya que son fenómenos de la vida cotidiana que componen un mundo simbólico, a veces desconocido para los otros individuos de la comunidad educativa. Se trata entonces, de una investigación centrada en la vida cotidiana de un grupo de individuos, con diversos matices y particularidades de la subjetivación de la realidad, y por supuesto se trata de la objetivación de esas mismas realidades cuando adquieren el carácter del lugar compartido o criterio que se fija en la mente de una comunidad, como lo es la escuela. En consecuencia, es importante que las herramientas de la investigación social y la creación narrativa se entrelacen en un juego ficcional, para que desde una mirada objetiva puedan adentrarse en ese universo simbólico, quizá plagado de significados para la población juvenil, y que probablemente cobren diversos sentidos relevantes para la comunidad educativa, o para el complejo mundo de los adultos, o para su inescrutable devenir.. 17.
(18) 1.3 Estado del arte. Con el objetivo trazar un camino confiable para la presente investigación se efectuó un rastreo que atendió a la identificación de estudios, investigaciones y artículos referentes al tema de las representaciones éticas juveniles con el fin de ser llevadas al texto narrativo como lugar metodológico a través del cual se puede dar cuenta de los resultados de manera contundente. En los repositorios de las universidades se encontraron diversos trabajos de pregrado y postgrado mediante los cuales se da cuenta, a través del análisis del discurso en la mayoría de los casos, de representaciones sociales impresas en obras literarias. Uno de los hallazgos interesantes fue comprobar que en las instituciones educativas distritales no se han realizado trabajos de este talente. No obstante, es de anotar que un número considerable de investigaciones sobre la ética encontrados se han desarrollado con estudiantes de escuelas y colegios; estas hacen un recorrido teórico, desde la antigüedad, por la literatura que ilustra los conceptos de ética y moral. Este es un recorrido teórico análogo, desde la Edad Antigua y los filósofos griegos hasta la modernidad, algunos hasta la contemporaneidad. Para el presente trabajo se tuvieron en cuenta dos autores que desde sus trabajos investigativos y planteamientos dieron luces que marcaron el sendero de la investigación. En primer lugar, la tesis de maestría de Gloria Elena Betancur Jiménez denominado “Representaciones sobre la ética y la moral en algunas de las prácticas cotidianas de los estudiantes de la Universidad EAFIT “(2012). En este trabajo ella hace un interesante recorrido teórico análogo, desde la Edad Antigua y los filósofos griegos hasta la modernidad, algunos hasta la contemporaneidad, sobre la ética y la moral.. 18.
(19) En segundo lugar, el libro del profesor Jairo Hernando Gómez llamado “Testigos de sí mismos” (2013), quien hace una importante propuesta de cómo llegar a la construcción del texto narrativo teniendo como insumo los imaginarios políticos de los jóvenes en Bogotá, desde sus propias narrativas. Así, el trabajo de Gloria Elena Betancur Jiménez, esencialmente, hace un recorrido por el concepto de ética y moral desde Sócrates y Aristóteles, pasando por la edad media, la modernidad y la postmodernidad. Entonces el gran aporte de este trabajo de maestría radicó en la claridad que hace de lo que implica “ser persona ética”. Para empezar, Gloria Betancur cita a Sócrates quien busca respuestas a las preguntas esenciales para la ética ¿quiénes somos? y ¿cómo vivir bien? En su respuesta Sócrates toca elementos esenciales que luego serán tomados, incluso por pensadores contemporáneos, para definir ética. Así, Sócrates en su continua búsqueda por la concepción de la naturaleza humana, a través de su método “la mayéutica “encontró respuesta a sus preguntas referidas al hombre, su esencia, sus virtudes y su cuidado: el alma es la esencia del hombre y la felicidad proviene de ella, no de las cosas exteriores ni del cuerpo “cuídate a ti mismo” o el “conócete a ti mismo” son ejes fundamentales dentro de una actitud ética del ser en su relación consigo mismo y con los otros; si el alma es la esencia del hombre, cuidar de sí mismo significa cuidar no el propio cuerpo sino la propia alma y para lograrlo es necesario el conocimiento. De la misma manera, la autora, Gloria Betancur (2012), refiere luego a Aristóteles. De él rescata que la ética podría denominarse como la estructura del comportamiento humano: “Es de esta manera como la formalización de la ética, para algunos, se inicia con Aristóteles cuando se refiere a la ética como disciplina filosófica y plantea la mayor parte de los problemas éticos referidos a las normas, los bienes y el examen de la relación entre la vida. 19.
(20) teórica y la vida práctica” (p. 28); saber pensar, saber vivir bien y saber hacer, todo ello con el fin de alcanzar la felicidad. Respecto al concepto de ética en la edad media la autora cita Soto: “Los reformadores consideraron el Medioevo cristiano como un enorme pensamiento teológico donde toda la cultura estuvo en función de la teología papal” (2007). Betancur aclara que, en esta época, la religión marcó profundamente el concepto de la ética en occidente, en especial la religión cristiana, que se radicó en la concepción de Dios como el fin en tanto revelación divina a partir de los mandamientos, dado que los diez mandamientos dieron la línea para todas las actuaciones de los hombres, todas las acciones del hombre estaban supeditadas a su cumplimiento o en su defecto, a convertirse en pecador y no ingresar al reino de los cielos. La ética estaba basada en la certeza, no en la posibilidad; hay entonces verdades absolutas y un solo camino, Dios. San Agustín y Santo Tomás de Aquino son representantes importantes de este pensamiento respecto a la ética. Sus planteamientos éticos giran en torno al bien, a Dios y a la conciencia. Betancur (2012) anota lo siguiente respecto a la ética en la modernidad:. “Es en la Edad Moderna, del siglo XV al siglo XIX, a partir de la revolución científica, cuando la cultura unitaria cristiana empezó a agrietarse, la filosofía y la ciencia se deprendieron de la teología y la fe empezó a tener una relación diferente con la razón cuando el hombre tomó una posición diferente individual y única, no es Dios la causa final, ya las acciones no son un deber para con Dios, es un deber para con la humanidad. Con la separación de la religión se inicia una época laica, época que históricamente se conoce como la caída de la religión, de Dios como el único fin, ahora es la razón la que dicta el deber ser lo que sustituye al Dios del cristianismo” (p. 30).. 20.
(21) Para construir el nuevo concepto de ética pensadores como Kant y Foucault (como se citó respectivamente en Betancur, 2012) hacen alusión a términos como la razón y la libertad. “…sin embargo, para esa ilustración sólo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nombre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio” (p 31). “La razón y el pensar por sí mismos hacen referencia a la libertad, entendida como autonomía; este concepto adquiere importancia en la concepción de la ética desde la modernidad, la libertad es la condición ontológica de la ética. Pero la ética es la forma reflexiva que adopta la libertad (p.31). Agrega Betancur que en la modernidad no es la religión y su verdad la que impera y dicta los comportamientos o acciones de los hombres, es con el deber ser cuando se amplía el espectro referido a las decisiones y a la libertad lo que da un giro en el que el sujeto tiene allí implicación y posibilidad de decidir por su propia razón. Para Kant la reflexión, el pensamiento y la razón, permiten orientar al sujeto y tomar decisiones libres referidas al cumplimiento de las normas. Libertad, reflexión, razón y decisiones son términos que en el contexto del presente trabajo investigativo toman forma y hacen el sustento teórico respecto a la ética, en la voz del filósofo Fernando Savater, quien hace una interesante disertación sobre la ética juvenil. En su recorrido por el concepto de ética en orden cronológico, Betancur introduce a otros autores que desde sus planteamientos han ayudado a hacer el constructo teórico sobre ética en relación con la moral. Así, por ejemplo, cita a Restrepo (2011), quien teniendo en cuenta tres pilares de la vida moral, normas, fines y valores, precisa la definición de ética y moral: Restrepo considera que la moral es el conjunto de normas, valores y fines mediante los cuales los grupos humanos han tratado de regular –normas– u orientar –relación a los fines– los comportamientos de los. 21.
(22) miembros de esa comunidad. La moral tiene que ver con los comportamientos, la manera cómo actúan los seres humanos y hace relación a sus prácticas y sus acciones; la ética se refiere a un discurso sobre lo moral y su reflexión, la ética tiene como objeto la moral. Otros autores citados, como Cortina, (citada por Betancur, 2012), define la ética y la moral como el conjunto de códigos o juicios que pretenden regular las acciones concretas de los hombres referidas ya sea al comportamiento individual, social o respecto a la naturaleza, ofreciendo para esto normas con contenido, ella trata de responder a la cuestión qué debo hacer. La ética por su parte, constituye un segundo nivel de reflexión acerca de los códigos, juicios o acciones morales y en ella la pregunta relevante es por qué debo, esto es, la ética tiene que dar razón mediante reflexión filosófica (conceptual y con pretensiones de universalidad) de la moral, tiene que acoger el mundo moral en su especificidad y dar reflexivamente razón de él. Pasando a la postmodernidad, la autora anota que con esta época nace una nueva idea de sujeto, “sujeto postmoderno apegado a la imagen y a lo fácil y descreído de las verdades” (p.36). Una época en la que el hombre se sitúa como centro del mundo, y la ciencia se ubica como respuesta a las incertidumbres del momento; se requiere replantear asuntos no solo políticos, económicos, sociales, educativos sino también éticos y morales. Otros autores (citados por Betancur) como Gilles Lipovetsky filósofo y sociólogo francés (1944) y Zygmunt Bauman, sociólogo polaco (1925), son dos de los principales teóricos que re-piensan los conceptos de la ética y la moral en la postmodernidad. Para el primero, ética se establece a partir de normas en sí mismas individualistas. Según este autor, se da paso a la promesa de felicidad y a la solicitud de consejos eficaces, la deslegitimación del sacrificio y el esfuerzo por alcanzar los ideales sumado al individualismo y a la búsqueda del placer sin límites han llevado a modificaciones importantes referidas al deber. La autora anota que Para Zygmunt Bauman, la. 22.
(23) ética de la modernidad no contemplaba temas que en su momento eran irrelevantes, pero que en la postmodernidad se han tornado actuales; así, por ejemplo, el tema de la vida cotidiana, los diversos problemas morales que surgen de la situación actual en cuanto a relaciones de pareja, sexualidad y relaciones familiares, las traiciones, que se disputan la lealtad de los individuos y reclaman autoridad para guiar la conducta individual. De otro la Betancur cita a Lipovetsky para anotar que, en su propuesta sobre la nueva concepción de ética, adaptada a las circunstancias y problemáticas actuales, se invoca la responsabilidad, la formación, la educación, la moderación y la positivización de la norma. Enfatiza la promoción del respeto, la denuncia de las trampas del moralismo, el favorecimiento de las soluciones de compromiso firmemente asentadas en los principios humanistas y adaptadas a las circunstancias. De la misma manera dice que Bauman plantea la ética en términos de “reglas que podrían guiar nuestra conducta con los otros –la nuestra hacia los otros y, simultáneamente, la de los otros hacia nosotros– para sentirnos seguros en la presencia de los demás, ayudarnos mutuamente, cooperar de manera pacífica y obtener de la presencia de los demás un placer libre de temor y sospecha. Ambos autores ponen el acento en la importancia de reorganizar la ética de acuerdo a las condiciones, temas y problemáticas actuales. Es decir, encontrar el sentido que para los sujetos de hoy tiene la moral. De manera bien dicha Gloria Elena Betancur Jiménez resume magistralmente la propuesta de estos autores así: “En su apuesta, Lipovetsky, invoca la responsabilidad, la formación, la educación, la moderación y la positivización de la norma. Enfatiza la promoción del respeto, la denuncia de las trampas del moralismo, el favorecimiento de las soluciones de compromiso firmemente asentadas en los principios humanistas y adaptadas a las circunstancias. Si el. 23.
(24) progreso moral tiene un sentido en la historia, no está contenido solo en un mayor respeto de los derechos del hombre, sino en nuestra disposición a rectificar más deprisa lo intolerable” (p.42). Ahora bien, en cuanto al arte de llevar los hechos sociales, en este caso las representaciones éticas juveniles a la literatura, el trabajo del profesor Jairo Hernando Gómez, docente de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, dibujó un sendero que habría de guiar el camino de la presente investigación desde diversos aspectos, pero sobre todo desde su planteamiento de cómo pasar de lo teórico a la creación literaria. En su trabajo, Testigos de sí mismos-Narrativas Políticas de Jóvenes Bogotanos, Jairo Hernando Gómez hace una clara disertación de lo que significa ser joven desde el planteamiento que hace Rousseau como “inventor de lo joven. En “Emilio o la educación”, dice Jairo Gómez (2013), “el filósofo ginebrino describe la adolescencia como una especie de segundo nacimiento, como una profunda transformación interior cuyo propósito principal es la consecución del amor de sí mismo y en donde, por primera vez el hombre se encuentra fuera de la naturaleza y se pone en contradicción consigo mismo” (p. 11). Se plantea aquí, según Jairo Gómez una crisis que merece estudiar el mundo de lo joven y separarlo del mundo de los adultos; el romanticismo que encarnó ideales y valores inteligibles y defendibles por los jóvenes. Precisamente, en el contexto de la presente investigación, el mundo de lo joven es el punto de partida; Se busca desentrañar aquella subjetividad reprimida por el mundo de las instituciones y de los adultos. Se busca desentrañar “esa nueva forma de ser y de estar en el mundo”, la resistencia, la sensibilidad y los sentimientos, el cuerpo, los gustos y deseos más sublimes, “los estados alterados de conciencia” y las diversas maneras de lo que significa ser joven en la actualidad.. 24.
(25) De otro lado, Jairo Hernando Gómez, plantea que es perfectamente posible usar la creación del texto literario como estrategia que, en un primer momento expresa y recoge las subjetividades de los jóvenes a través de sus narrativas biográficas, y por otro lado enriquecer esas subjetividades desde la mirada estética que posibilita la creación literaria. Jairo Gómez (2013), citando a Ricoeur (1996), Maffesoli (2005) y Deleuze (2002), sostiene que “este tipo de trabajo, aunque se separa de las metodologías clásicas de hacer investigación e interpretación desde las ciencias sociales, es posible porque la literatura se puede considerar como una herramienta heurística que permite entrever nuevos horizontes de inteligibilidad de los fenómenos humanos” (p. 14). Nos hallamos ante una propuesta transdisciplinar, sostiene Jairo Gómez, clara y bien sustentada que abre el camino para futuros trabajos investigativos que pretendan dar el salto, de interpretación desde la teoría de la investigación social hacia otras formas de interpretación de los hechos sociales, en este caso literaria. En el capítulo, De la investigación teórica a la escritura literaria, el profesor Gómez argumenta, justifica y muestra el tránsito de una escritura teórica a una escritura literaria, capitulo en el cual él expone los argumentos teóricos y epistemológicos que tiene la literatura como estrategia para escudriñar los imaginarios de los Jóvenes y del investigador. En un segundo momento él, en un relato llamado Sé que habrá de salir feliz para la batalla, da cuenta de esas subjetividades, producto de su investigación y del constructo teórico. El autor mencionado categóricamente concluye: “de esta forma, la investigación social, queda presentada a partir de personajes en busca de lector, con posibilidad de múltiples interpretaciones, y, sobre todo, abierta a cuantos usos se quieran hacer de ella” (p. 222).. 25.
(26) 1.4 Marco teórico. 1.4.1 El lugar del lenguaje en la investigación social. ¿Qué fue primero, el lenguaje o el pensamiento? O ¿Qué sería de la vida del ser humano si no existiera el lenguaje? o ¿Cómo funciona el lenguaje en el cerebro humano? Estas y mil preguntas más son sin duda, algunos de los cuestionamientos que tanto científicos como niños se han hecho desde siempre, con el fin de indagar sobre la existencia de aquello que es inherente a la vida de los individuos. En esa constante búsqueda, el ser humano se dio cuenta que el lenguaje es aquello con lo que puede hacerlo todo en el mundo y lo declaró como el lugar privilegiado en el cual convergen todos sus asuntos cotidianos. Desde que los lingüistas tomaron el lenguaje como objeto de estudio se abrió un camino que más adelante sirvió de ruta para que los sociólogos y filósofos ampliaran su horizonte científico hacia la comprensión de las relaciones del ser humano, las cuales solo pueden darse en un contexto social. Tanto lingüistas como sociólogos y filósofos le han dado al lenguaje el lugar que se merece. Así, por ejemplo, Nietzsche (1873) en su obra" sobre verdad y mentira en sentido extra moral", realza el lenguaje diciendo que la construcción de los conceptos se hace a través de este, y de hecho su texto lo construye de manera poética, impecablemente poética y metafórica (el discurso para impactar al interlocutor). De la misma manera Luckman y Berger (1968) consideran al lenguaje como el factor más importante de socialización, y lo consideran como el instrumento principal sobre el cual se construyen edificios de significación y legitimación de las estructuras sociales.. 26.
(27) En estas posiciones se vislumbra la idea de que el lenguaje es una acción que le permite al ser social hacer infinidad de cosas como ser social. Cuando J.L. Austin (1962) en "Cómo hacer Cosas con palabras" anuncia que "el lenguaje no solo dice algo de algo, sino es algo con lo que hacemos algo" (p.338), está dando cuenta de las inmensas posibilidades que tiene el ser humano de explicitar su mundo, de hacerlo tangible y significativo mediante el lenguaje. Desde la perspectiva de Austin, las palabras (las locuciones) no constituyen tan solo una acción en sí misma, sino que provocan respuestas de un interlocutor en unas circunstancias específicas (acto ilocutivo), lo que supone un contexto en el cual los actos de habla cobran sentido, gracias a la innumerable cantidad de supuestos y conocimientos explícitos y tácitos que el hablante maneja en la comunicación. En el proceso de comunicación, el lenguaje no se puede concebir tan solo como una herramienta que posibilita el intercambio de significados, ya que el mundo simbólico en el que se mueve la razón, ha sido posible gracias al poder que el lenguaje le confiere al ser humano para crear; mediante el lenguaje el hombre hace visibles las cosas tangibles e intangibles del mundo, explica lo inexplicable, crea nuevas formas de nombrar las cosas, y lo más importante de todo, crea situaciones posibles de interacción, de negociación, de manipulación o de dominio. Pero también con el lenguaje el hombre es capaz de deconstruir lo construido en su sociedad para buscar alternativas de emancipación. Entonces, es preciso decir que el lenguaje está presente en todos los fenómenos culturales de una sociedad, y por tanto es natural que los individuos expresen su identidad como grupo de la manera más contundente posible, y esa manera es el lenguaje. Al respecto Conesa (1999) en "Filosofía del lenguaje", anota que "por una parte el lenguaje es un producto cultural, que refleja en parte una cultura, pero, por otra parte, también es condición de la cultura y contribuye a crearla"(pag.25). Es innegable, el lenguaje es constituyente de la vida en. 27.
(28) sociedad del ser humano, es manifestación de una cultura. Entre otras cosas, Conesa apunta que el lenguaje como actividad libre del hombre constituye en sí mismo un fenómeno cultural. Ahora bien, en este orden de ideas, ¿Cuál sería la tarea de la investigación social y del lenguaje? Como bien se anotó antes, las ciencias sociales se han tenido que volcar hacia el lenguaje para dilucidar el camino para la comprensión de los asuntos del hombre en sociedad. Por lo tanto, la investigación social no puede ver al lenguaje como un aderezo de sus tareas, ya que en realidad, este es el elemento constituyente de todos los fenómenos sociales, y esto quiere decir que como elemento constituyente, por una parte, funciona como hilo conductor de las explicaciones que el investigador hace de las inmensas redes de significación que el hombre ha hecho, ha aprehendido y externaliza en el momento preciso de la comunicación, todo mediante el lenguaje, y por otro lado funciona como elemento que transversaliza las disciplinas, y ayuda a desvanecer los límites de las disciplinas, que se reúnen en torno a un eje problémico para una investigación social interdisciplinar. Entonces, es tarea de la investigación social contemplar el abanico de posibilidades que el lenguaje le brinda para su quehacer. Así por ejemplo, el análisis del discurso, el análisis de contenido, la creación literaria o la biografía, esta última propuesta por el profesor Jairo Gómez, son posibilidades que bien describe Van Dijk (2009 ) cuando apunta, en el caso del análisis del discurso, que ésta es una disciplina que brinda un amplio enfoque del lenguaje humano que “permite combinar la precisión formal con vastos marcos explicativos que den cuenta de cómo las personas usan el lenguaje, cómo piensan e interactúan, y de esta manera realizan y reproducen sus propios grupos, sociedades y culturas"(pág.63). Por ende, estas posibilidades se han convertido en aportes contundentes del campo lingüístico a los estudios sociológicos, que proporcionan las herramientas teóricas y metodológicas necesarias para un enfoque crítico. 28.
(29) fundamentado del estudio de los problemas sociales; cualquiera que sea el método esbozado por los expertos lingüistas, lo cierto es que desde ellos es posible fusionar la investigación social y el lenguaje para observar la interacción social y sus pormenores como son una conversación, las relaciones de grupo y sus máscaras sociales, las rutinas, las instituciones y organizaciones entre otros fenómenos sociales. En conclusión, tanto la propuesta de Van Dijk, como el Análisis de contenido de Klaus Kripendorf o las propuestas de otros autores lingüistas y sociólogos que han hecho una aproximación al análisis del discurso y al estudio de los fenómenos sociales desde el lenguaje, se convierten en propuestas contundentes que nos dan la razón para adentrarnos en avezados trabajos investigativos de las ciencias sociales y el lenguaje.. 1.4.2. La escritura literaria como lugar metodológico de la investigación social.. Parafraseando al profesor Jairo Hernando Gómez ( 2013) , de la MISI en la Universidad distrital, el gran reto de este trabajo investigativo radica en hacer la transposición literaria de la realidad y la investigación social; es decir, acudimos a la idea de que la escritura literaria, como lugar metodológico de investigación social, se refiere a la tarea de aplicar las técnicas propias y rigurosas de la narración, en el entendido de que es ficción, para hacer de la realidad y de la verdad otro mundo, estético, ficcional pero menos real. En este sentido y como ya se dijo antes, el lenguaje juega un papel relevante, central en el contexto de esta investigación, en cuanto se convierte en el elemento clave tanto en la fase investigativa como en la fase de ficccionalización mediante la escritura literaria; en palabras del. 29.
(30) profesor Gómez (2013), haciendo referencia al acto de investigación-creación: “hacerlo desde un lenguaje polisémico, enriquecido y pluralista, en donde haya lugar para la metáfora y la alegoría” (p.220). En este sentido y apuntando a que el resultado de esta investigación tiene que ver con la producción literaria, como una manera de presentar los resultados fehacientemente, se hace ineludible la necesidad de volver la mirada hacia el mundo de la ficción que, de manera irremediable, nos conduce con su dulce aroma por las fuentes de la imaginación, para revelarnos el mundo y las sombras tras de esos mundos en que viven, gozan, sufren y mueren los seres humanos del siglo XXI. En pocas palabras estamos hablando de la función que cumple la literatura, más específicamente las narrativas, en la sociedad y en la investigación. Es así como se busca que las representaciones éticas juveniles se materialicen en el lenguaje literario de los cuentos o las novelas, y esto implica reconocer el importante papel que ha jugado la literatura en permanencia de la memoria colectiva de los pueblos; tanto el cuento como la novela se han encargado categóricamente de esta ardua tarea. Así, por ejemplo, “El Relato de Un náufrago” (de Cabo) o “Cien años de Soledad”, no hicieron otra cosa que recoger la experiencia humana de los individuos de cierta época y ponerla artísticamente en palabras, es decir, crear un “otro mundo de ficción” para no olvidar, para que las personas no pierdan la memoria de unos hechos, de un lugar y de un tiempo significativos. Ese otro mundo, el de la literatura, se encargará de amamantar de manera exquisita, como quizá no lo puedan hacer la historia o la filosofía, a sus contemporáneos y las generaciones futuras. Roberto Sánchez Benítez (2006) expresa de manera magistral la importancia que ha tenido la literatura en el seno de la sociedad:. 30.
(31) “La contribución de la literatura a la formulación de la cultura hispanoamericana se encuentra fuera de duda. Entre otras formas, lo ha hecho presentando la “novedad” americana y dando cuenta de un deseo y una imaginación inagotables. La literatura presenta no solo el arte del lenguaje, sino la morada permanente de la humanidad en la que vivimos. En las más recientes expresiones de la literatura hispanoamericana, el tema de la historia, la memoria y la imaginación han cobrado especial importancia. La propuesta reciente de esta literatura advierte sobre los peligros del olvido, del riesgo de abandonar el lenguaje y la necesidad de seguir contando con amplios espacios culturales donde la creatividad sea una forma de reinventarnos, de imaginar lo que falta por vivir, al menos, de contar con la posibilidad de seguir nombrando lo que sucede, de que nadie calle: silencios condenados, la vida atrevida, las razones de la pobreza, la marginación y la explotación” (p. 117). Es claro que la literatura como arte creador y como metodología de investigación social, así como imagina nuevos mundos, los no vistos aún, también se encargan de cincelar mediante el lenguaje, los intríngulis de la historia, de la cultura, de los deseos y de las pasiones humanas; en otras palabras, los conocimientos compartidos de un pueblo (las representaciones). En la actualidad, consiste entonces en seguir acudiendo a la literatura para decir lo que parece obvio y ya no se dice, o todas aquellas cosas que ya nadie se atreve a decir. Del mismo modo, desde la literatura también se pretende evitar el abandono del uso artístico del lenguaje, evitar la renuncia a imaginar y sobre todo evitar que las generaciones renuncien a contar artísticamente. El escritor Mexicano Carlos fuentes (1990), quien ha hecho una lúcida presentación de la literatura hispanoamericana como morada permanente de la humanidad, afirma que el “mundo nuevo” (Hispanoamérica) no fue en realidad descubierto sino inventado. Con esto Carlos fuentes constata que los hechos sociales son construidos por los sujetos, y que la literatura bebe de ese 31.
(32) cúmulo de invenciones humanas para crear mundos nuevos, los cuales no son otra cosa que la expresión de las realidades ineludibles de todo hombre. Sánchez Benítez (2006) lo dice de la siguiente manera (entiéndase “la novela” como Literatura): “la novela nombra, dice lo que era invisible, lo que se sabe que existe, pero no es dicho; lo olvidado, marginado o perseguido; aún más, como lo llegó a sostener Julio Cortázar, lo que es necesario volver a decir para que no se olvide; historias mínimas, ocultas, sombras que acosan a la realidad” (P.119). En este sentido, también afirma que la literatura es una forma de conocer el mundo, un producto típico de la modernidad, a la vez que representa uno de los testimonios más perdurables y vivos. La literatura es el producto cultural que explora la existencia y, en esta medida, el campo de posibilidades humanas. El escritor checo Milan Kundera (1988) lo expresa dicientemente así: “la literatura representa todo lo que el hombre puede llegar a ser, todo aquello de que es capaz” (p.46). Según el punto de vista de estos importantes escritores, no cabe duda que la literatura, lejos de polemizar si su función es hacer copias fieles de la realidad o si su función es inventar fantasías, lo que hace es adentrarse en la cultura para beber de esta y así hacer creaciones que le añaden algo a la existencia, o como lo dice Kundera, crea complementos verbales, en suma, realidad. En otras palabras, la literatura de diversas maneras cumple una importante función investigativa y creadora en la vida cotidiana de los pueblos y sus particularidades dentro de la universalidad. Contundentemente, los autores arriba mencionados ponen al descubierto la función social y estética del arte literario; si se entiende la literatura como el reflejo del mundo en que vivimos, “este representa de manera privilegiada el dialogo de las culturas entre sí, del hombre concreto con los diferentes tiempos que escalonan su existencia” (Sanchez, 2006, p. 120). En este orden de ideas, también Carlos Fuentes resalta la necesidad de reconocer en las narrativas la función de vigilar la historia de los pueblos y la función de dar continuidad cultural 32.
(33) a los mismos. Refiriéndose a la cultura hispanoamericana, fuentes afirma que “su narrativa histórica, confirma que el pasado no sólo no ha sido, sino que tiene que ser reinventado a cada momento para que no se fosilice entre las manos” (Fuentes, 1990, p. 23). Como se había insinuado antes, el mundo de la vida tiene que ser contado una y otra vez desde el arte literario, y no solo con el fin de representarlo para que no olvide, sino para agregarle algo; y esta labor la hace muy bien el arte literario, desde las narrativas como producto de un sincretismo cultural y desde su función estética. Por otra parte, se hace necesario anotar que el arte de la palabra se encarga de evidenciar y rescatar los lenguajes inmersos en las particularidades de una cultura. Esos lenguajes que representan las costumbres, los gritos, pero también lo indecible, se transforman en metáforas que no rechazan formas verbales, sino que por el contrario incluye en una construcción estética, todas las formas posibles de nombrar las cosas o los conocimientos compartidos de unos individuos (representaciones sociales). “Metáforas inclusivas, dinámicas, que admiten todas nuestras formas verbales: impuras, barrocas, conflictivas, sincréticas, poli culturales” (Fuentes, 1990, p. 22). Con esto, Fuentes hace referencia al vasto sincretismo cultural de los pueblos que se visibiliza a través de la estética del lenguaje. La literatura pone en metáforas las diversas caras de la sociedad; es así como las narrativas literarias pintan desde las culturas populares, el arte, la raza, la religión, las fiestas, la memoria y hasta los modelos ideológicos, políticos y económicos. Es pintar en palabras la razón de ser de las cosas, es pintar el pasado, pero también el presente, es entender el presente entendiendo las raíces de la herencia cultural. “La literatura hispanoamericana, como producto cultural, ha traducido dinámicamente los conflictos de la relación entre el ser propio y el ser ajeno, el individuo y la sociedad, el pasado y el presente, lo 33.
(34) contemporáneo y lo histórico, lo acabado y lo inacabado, mediante una constante admisión de lo plural y diverso en el lenguaje y la vida”. (Benítez, 2006, P. 123). He aquí de manera contundente una mirada interdisciplinar, en cuanto se muestra la indiscutible relación entre la literatura y los hechos sociales depositados en el cuenco de una cultura. En últimas, lenguaje y sociedad. Ahora bien, alguien podría preguntar, ¿cuál nutre a cuál? Cómo se ha planteado desde el comienzo, la literatura bebe de las fuentes de los hechos sociales, pero es innegable que la literatura desde su estética y metáforas tiene la posibilidad de alimentar la cultura; esta, la literatura, tiene la capacidad de reconstruir el pasado, construir el futuro y resignificar el presente. Dar nombre y voz a las nuevas generaciones y a sus representaciones sociales éticas a través del lenguaje de la literatura, implica de cierta manera, transgredir las reglas de conocimiento de las disciplinas y así borrar sus fronteras para darle paso a la interdisciplinariedad. Nos hallamos ante dos disciplinas que se enlazan perfectamente para resolver, en este caso, un asunto que necesita alimentarse tanto de la epistemología de las ciencias sociales como del poder creador de la palabra hecha literatura. Son diversos los ejemplos en la literatura hispanoamericana, para no ir tan lejos, que constatan el conveniente matrimonio entre las ciencias sociales y el mundo de la literatura. Borges, Carpentier, Gabo, Rulfo, Cortázar y muchos otros ficcionalizaron y prolongaron la memoria magistralmente; la esclavitud, la libertad, el poder, la religión y casi todos los pormenores de los asuntos sociales que definen a Hispanoamérica como un pueblo que desde siempre se ha debatido entre la esquizofrenia de lo que parece ser real y los espejismos de lo mítico y lo mágico. Un ejemplo de Carlos Fuentes (1990): “El autor de Ficciones alcanzó una suprema síntesis narrativa en la cual la imaginación literaria se apropia de todas las tradiciones culturales a fin de darnos un retrato más completo de lo que somos, gracias a la memoria 34.
(35) actualizada de lo que somos” (p. 20). Borges y otros autores, nos entregaron una prolongación de la memoria, un acceso a lo más íntimos de las personas y también a sus conocimientos compartidos, mediante “una memoria actualizada”, que se hace posible mediante el mundo de las creaciones literarias; cuento, poesía, novela. Ahora bien, surge la pregunta de si ¿la literatura, gracias a su función ficcional nata, no desfigura la realidad? El profesor Jairo Gómez (2013) en Testigos de sí mismos nos da un parte de tranquilidad, en cuanto al uso de la literatura como estrategia metodológica en la presentación de trabajos de investigación social. Él anota que: “El uso literario del lenguaje posibilita un acceso a la subjetividad (diría en este caso, a las representaciones sociales éticas) tanto como entidad ontológica que posee corporalidad, identidad, alteridad y temporalidad, como entidad epistemológica y ético- política que conoce, interpreta, comprende, propone, desea, transforma, proyecta y, sobre todo, narra. No hay que temer, entonces, que el lenguaje literario desfigure y tergiverse los datos, en tanto representación añadida de la realidad, porque es el único que puede hacer visible e inteligible los secretos y fantasmas más oscuros y ocultos que habitan los sótanos de la personalidad humana, e, invirtiendo la fórmula de Man, al desfigurar la realidad, la figura, al recrearla la comprende, al reinventarla la transforma; al fin y al cabo, solo a través de la invención y la ficción podemos ver el otro lado de las cosas” (p. 230). E l profesor Jairo Gómez nos permite considerar al texto literario como un todo, en sí mismo una representación de la realidad, que cobra vida mediante las posibles interpretaciones que hacen los lectores, quien a la postre es quien se encarga de transformar los constructos tanto teóricos como artísticos en su propia realidad; es un lugar privilegiado en el que los sujetos llámense fuente, investigador o lector se encuentran gracias a la imaginación. 35.
(36) En consecuencia, no se puede decir que el texto narrativo haya perdido vigencia; por el contrario, hoy, autores como Héctor Abad Faciolince, hacen trabajos etnográficos para observar lo que otros no pueden ver en el mundo de la vida, y acuden a la literatura como medio de representación de aquellas cosas que solo el mundo de la ficcionalización se atreve. Hechos sociales y ficción literaria, dos mundos, disciplinas, que de manera vigente se entrelazan para disputarse los créditos de creaciones sublimes que se tergiversan entre la ficción y la realidad. Ricoeur (citado por Gómez, 2013) indica que “La metáfora es al lenguaje poético lo que el modelo es al lenguaje científico en cuanto a la relación con lo real” (p. 238).. 1.4.3 Las representaciones sociales. En el contexto de esta investigación, nos atendremos al concepto de representaciones presentada por Serge Moscovici (1979), quien las define como: “La representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos. Es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligibles la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación. (PP. 17-18). Moscovici hace alusión a una forma de pensamiento social, en cuanto existe un conocimiento de sentido común que tiene como objetivo esencial la comunicación entre los individuos de un grupo, lo que implica una comprensión compartida de las cosas, y unos comportamientos aceptables para los miembros de dicha comunidad. En otras palabras, podría decirse que en las representaciones sociales existe una conciencia colectiva que permite la cohesión social, algo así. 36.
(37) como una coherencia en las relaciones de los individuos, y que pueden ser visualizadas en las creencias y los diversos aspectos culturales de un grupo social. Al respecto Baró (1985) señala que: “Una sociedad mantiene su unidad debido a la existencia de una conciencia colectiva. La conciencia colectiva consiste en un saber normativo, común a los miembros de una sociedad e irreductible a la conciencia de los individuos, ya que constituyen un hecho social” (p. 33). Por otra parte, Denese Jodelet, una importante exponente de las representaciones sociales, hace alusión a una forma de pensamiento social, cuando dice que el campo de representación, designa al saber de sentido común, cuyos contenidos hacen manifiesta la operación de ciertos procesos generativos y funcionales con carácter social. Es de aclarar que las representaciones sociales como sistemas cognoscitivos con una lógica y un lenguaje propios “no representan simplemente opiniones acerca de imágenes de, sino teorías o ramas del conocimiento con derechos propios para el descubrimiento y la organización de la realidad” (Farr, 1983). He aquí el doble carácter de las representaciones sociales; estas no solo se nutren del conocimiento compartido que determinado grupo tiene de su entorno en la vida cotidiana, sino que lo hace también de conocimientos especializados que se incorporan a la mente colectiva y se naturalizan para convertirse en un sistema de valores, ideas y prácticas. Ahora bien, para hacer claridad respecto a los diferentes matices de las representaciones es conveniente preguntar: 1. ¿Cuáles son las funciones de las representaciones sociales? Robert Farr (1983) afirma que las representaciones sociales tienen una doble función de hacer que lo extraño resulte familiar y lo invisible perceptible”, en cuanto lo desconocido puede ser percibido como amenazante al no tener una categoría para clasificarlo. Parafraseando a Moscovici, Farr explica esta doble función así: “primero, establecer un orden que permita a los. 37.
(38) individuos orientarse en su mundo material y social y dominarlo; segundo, posibilitar la comunicación entre los miembros de una comunidad proporcionándoles un código para el intercambio social y un código para nombrar y clasificar sin ambigüedades los diversos aspectos de su mundo y de su historia individual y grupal. (p. 655). Podemos decir que este es el papel práctico de las representaciones sociales. Estas permiten un entramado comunicativo gracias a que muestran unas formas de conocimiento común que sigue una lógica y que encuentran su expresión en un lenguaje cotidiano propio de cada grupo social. 2. ¿En qué condiciones emerge una representación social? Según Moscovici, estas surgen determinadas por las condiciones en que son pensadas y constituidas, teniendo como designación el hecho de surgir en momentos de crisis y conflictos. De otro lado, Robert Farr señala que estas aparecen cuando los individuos debaten temas de interés mutuo o cuando existe el eco de los acontecimientos seleccionados como significativos o dignos de interés por quienes tienen el control de los medios de comunicación. Moscovici, plantea tres condiciones en las que una representación social puede emerger. Estas tres condiciones constituyen el eje que permite la aparición del proceso de formación de una representación social. Con estas condiciones de emergencia de la representación, queda determinada tanto la naturaleza de la organización cognoscitiva de la representación, así como su propia existencia y grado de estructuración: a). Dispersión de la información. Según Moscovici (1979), la información que se tiene nunca es suficiente y por lo regular está desorganizada. Esto quiere decir que una representación social puede surgir porque, “los datos que disponen la mayor parte de las personas para responder a una pregunta, para formar una idea a propósito de un objeto preciso, son generalmente, a la vez, insuficientes y superabundantes” (pp. 176-177). Este hecho puede considerarse un punto de. 38.
(39) crisis, lo que permitiría que los individuos busquen una lógica a la multiplicidad de información, mediante un lenguaje cotidiano propio de su grupo social. Se da paso, entonces a un conocimiento colectivo al que Moscovici denomina representación social. b). Focalización. Esta es entendida en términos de atractivo social de acuerdo a los intereses particulares que yacen en la persona dentro de un grupo social. La focalización siempre tiene un carácter de diversidad y excluyente. Una persona o una colectividad, dice Moscovici (1979), se focalizan porque están implicadas en la interacción social como hechos que conmueven los juicios o las opiniones. Aparecen como fenómenos a los que se les debe mirar detenidamente. c). Presión a la indiferencia. En la vida en sociedad aparece una obligación de que el individuo emita opiniones, posturas y acciones acerca de los hechos que están focalizados por el interés público. En la vida cotidiana, circunstancias y las relaciones sociales exigen del individuo o del grupo social que sean capaces, en todo momento, de estar en situación de responder. (Moscovici, 1979, p. 178). En este sentido, hay que tener en cuenta que las exigencias grupales para el conocimiento de determinado evento u objeto se incrementan a medida que su relevancia aumenta para el grupo. Lo que le exige al individuo poder hacer inferencias rápidas, configurar opiniones y elaborar un discurso coherente para no quedar excluido del ámbito de las conversaciones del círculo social. En últimas, “las exigencias sobre el individuo o grupo social que las circunstancias y el grupo social imponen, provocan una actuación, una estimación o una comunicación. Las informaciones deben llegar a ser, sin dilación, fundamento de conducta, instrumento de orientación” (Claudine Herzlich, 1979, p. 397). Citada por Gloria Betancurt. 3. ¿Cuáles son las dimensiones de la representación social?. 39.
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