PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
CARACTERIZACÓN DE ASODECAR COMO EXPERIENCIA COMUNITARIA DE CONSTRUCCIÓN DE PAZ
JAIME H. CASTAÑEDA ORTEGA
BOGOTÁ D.C. 2010
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
CARACTERIZACÓN DE ASODECAR COMO EXPERIENCIA COMUNITARIA DE CONSTRUCCIÓN DE PAZ
Presentado por JAIME H CASTAÑEDA ORTEGA
Directora de trabajo de grado: Esperanza Hernandez Delgado, Magistra en Estudios Polìticos y Candidata a doctora en Paz, Conflictos y Democracia
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN 3
1. MARCO METODOLÓGICO 6
1.1. APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA EN EL ESTUDIO REALIZADO 7
2. MARCO TEÓRICO 9
2.1. ENFOQUES SOBRE EL CONCEPTO DE PAZ 9
2.1.1. Paz negativa 11
2.1.2. Paz positiva 11
2.1.3. Paz imperfecta 12
2.2. ENFOQUE DE CONSTRUCCIÓN DE PAZ 13
2.3. CONCEPTO DE INICIATIVAS DE PAZ DE BASE SOCIAL O DESDE
ABAJO EN COLOMBIA 16
3. LA CONSTRUCCIÓN DE ASODECAR 18
3.1. CONTEXTO 18
3.2. LA ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES CAMPESINOS DEL CARARE
–ATCC- 20
3.2.1. El proceso de la ATCC 20
3.3. SURGIMIENTO DE ASODECAR 25
3.4. APUESTA Y LOGROS DE ASODECAR 30
3.4.1. Las apuestas de Asodecar 30
3.4.2. Los logros de Asodecar 31
3.5. La INCIDENCIA DE LA ATCC EN EL PROCESO DE ASODECAR 34
4. ASODECAR COMO EXPERIENCIA COMUNITARIA DE
CONSTRUCCIÓN DE PAZ 37
4.1. MOVILIZACIÓN DE LA IMAGINACIÓN MORAL PARA LA
CONSTRUCCIÓN DE PAZ 37
4.2. LA TRANSFORMACIÓN PACÍFICA DE SU REALIDAD EN MEDIO
4.3. PAZ ENTRE COMILLAS, LA PAZ DE ASODECAR 46
5. CONCLUSIONES 49
BIBLIOGRAFÍA 53
ANEXOS 55
ANEXO 1: Listado de personas entrevistadas durante el trabajo de campo 55
ANEXO 2: Preguntas de investigación para integrantes de Asodecar 56
ANEXO 3: Preguntas de investigación para representantes de la ATCC 57
ANEXO 4: Preguntas de investigación para acompañantes de
Asodecar 58
ANEXO 5: MAPA DE COLOMBIA CON LA UBICACIÓN DE LA INDIA 59
ANEXO 6: MAPA DE LA REGIÓN DEL MAGDALENA MEDIO 60
ANEXO 7: TRANSCRIPCIÓN DE LAS ENTREVISTAS REALIZADAS
INTRODUCCIÓN
La cuestión de la paz es una de las grandes preocupaciones de la humanidad, y más
aún en un país que sufre múltiples violencias, y dentro de estas, un conflicto armado
que ha alcanzado una larga duración, como es el caso de Colombia. Los que nacimos
en la década de los ochentas, en los debates que hemos vivido de la vida pública y
política del país, hemos visto que el tema de las violencias y en forma específica dentro
de ellas, el conflicto armado, y la paz han estado presentes, por lo menos en los de
mayor relevancia, y por lo tanto que el tema ha ocupado un espacio importante en las
investigaciones sociales.
Pero también ha sido primordialmente un tema de preocupación en las comunidades
que sufren día a día la violencia directa del conflicto armado y la violencia estructural de
la miseria y otra serie de necesidades básicas insatisfechas, y dificultades que con los
desarrollos tecnológicos y científicos de hoy podrían ser fácilmente superadas.
Colombia ha vivido procesos de negociaciones de paz, diálogos de paz, y
desmovilización de grupos armados, todos ellos ampliamente estudiados en los
espacios académicos, y difundidos por la prensa. Ellos han generado en el país, la
esperanza de una paz cercana, aunque la historia nos permite afirmar hoy que estos
procesos no han sido del todo exitosos, y que las discusiones políticas una y otra vez a
lo largo de los años recaen en los mismos asuntos que no logran superarse.
En Colombia no solamente se han llevado a cabo procesos de negociaciones de paz,
denominados por Lederach (1998) como procesos de construcción de paz “desde arriba
hacia abajo”, desde el nivel central, involucrando al gobierno nacional y a las cúpulas de
los actores armados. Sin embargo, en la medida en que los que viven y sufren el
impacto de esta modalidad de violencia son individuos y comunidades específicas, con
(Lederach, 1998), desde el nivel comunitario, hasta el punto que Colombia ha
“comenzado a considerase entre los países con mayor número de iniciativas civiles de
paz en el mundo” (Hernandez, 2009a; 177), lo que convierte al país en un escenario
interesante de investigación para la paz.
Bajo este contexto, el tema de la paz es de total relevancia. Como señalan algunos
analistas, la paz es “la problemática de mayor dimensión, lo que más deseamos, lo que
más queremos y el bien que más tememos perder” (Molina. Muñoz, 2004; 14). Esto ha
justificado la necesidad de investigar experiencias que nos puedan dar elementos que
permitan entender como es posible construir la paz y cómo podemos aportar a la
transformación de la realidad de nuestros contextos de violencias y de la vida de
quienes lo sufren.
Estas experiencias de paz “desde abajo” son menos conocidas, tal vez porque como
dice Muñoz, con criterios erróneos se considera que no son dignas de ser mostradas
(Muñoz, 2001). Así pues, este trabajo de investigación pretende recoger la experiencia
comunitaria de la Asociación de Desplazados del Carare -Asodecar- en su apuesta de
construcción de paz. El objetivo es determinar los aspectos que le han permitido a
Asodecar generar y dinamizar un proceso de construcción de paz. El trabajo parte de la
premisa de que la paz no es un ideal inalcanzable, si no por el contrario, es una
realidad, perfectible como la condición humana (Muñoz, 2001).
Específicamente, ésta investigación busca responder las siguientes preguntas: ¿Cuáles
son las características que permiten a Asodecar transformar pacíficamente realidades
generadas en un entorno de violencias, y específicamente dentro de estas, el conflicto
interno armado? ¿Cómo es su ejercicio de construcción de paz? y ¿Cuál es la paz que
construyen?, y retomando uno de los cuestionamientos de Lederach, “¿Cómo
trascendemos los ciclos de violencia que oprimen a nuestra comunidad humana cuando
aún estamos viviendo en ellos?” (2008; 23).
caracterización de experiencias de construcción de paz desde la base en Colombia, que
se ha desarrollado desde las últimas décadas, para que nos permita entenderlas mejor
y en últimas aportar en la identificación del secreto de construir la paz. Es un esfuerzo
por generar conocimiento académico sobre experiencias comunitarias de construcción
de paz y contribuir a la Ciencia Política, específicamente en el ámbito de la paz y la
construcción de la paz.
Para la Asociación de Desplazados del Carare – Asodecar- y la Asociación de
Trabajadores Campesinos del Carare – ATCC- un profundo agradecimiento ya que ellos
permitieron e hicieron posible el desarrollo de esta investigación, compartiendo su
valiosa experiencia. Un agradecimiento especial a Braulio Mosquera, Vicepresidente de
Asodecar y a Mauricio Hernández, Vicepresidente de la ATCC, quienes estuvieron
pendientes durante el desarrollo de todo el trabajo de campo y facilitaron las entrevistas
CAPITULO 1. MARCO METODOLÓGICO
Para el desarrollo de la presente investigación, con el fin de responder a los objetivos y
preguntas planteadas se aplicó el método cualitativo, inductivo, de la observación
participante. Los métodos cualitativos inductivos son aquellos que parten desde los
conocimientos y percepciones que tienen los individuos de su realidad y contexto, y de
la observación de su comportamiento, actitudes y valores, y a partir de esta observación
se inducen las propiedades del problema estudiado (Bonilla-Castro y Rodríguez, 2008;
84-86). A su vez, el método de la observación participante encuentra su origen en la
teoría de la observación como fuente de conocimiento, y se soporta en el rol de un
investigador externo o ajeno a la realidad abordada que participa activamente, y un
trabajo de campo que permite la observación sistematizada de grupos o comunidades.
(Delgado y Gutiérrez, 1995; 144).
Se consideró que el método cualitativo, y específicamente dentro de este, la
observación participante, era el que mejor se ajustaba al estudio propuesto, dado que
permitía recoger y analizar desde las voces de los protagonistas y acompañantes de
ASODECAR, la realidad relacionada con este proceso, su contexto, sus características
y logros, dado que son ellos quienes poseen el conocimiento y la experiencia de
construcción de paz que interesa estudiar.
Para la recolección de información, de acuerdo con el enfoque, se han escogido dos
instrumentos cualitativos: la entrevista cualitativa estructurada con guía y la
observación, que para este caso resulta fundamental dado su potencial para construir
confianzas con la comunidad objeto de la investigación.
Se seleccionó la entrevista cualitativa estructurada con una guía, que como lo plantean
Bonilla-Castro y Rodríguez, puede ser entendida como aquella en donde “el
los entrevistados y aunque el investigador es libre de formular o dirigir las preguntas de
la manera que crea conveniente, debe tratar los mismos temas con todas las personas
y garantizar que se recolecte la misma información” (Bonilla-Castro y Rodríguez, 2008;
162)
El segundo instrumento seleccionado fue el de la observación participante. Se escogió
ya que esta herramienta “permite acceder a las narraciones que hacen las personas
sobre la realidad bajo estudio, (…y) conocer directamente el contexto en el cual tienen
lugar las actuaciones de los individuos” (Ibíd, 227). La observación participante en
conjunto con la entrevista, son una buena combinación que permiten dar cuenta del
mundo de vida de la población investigada (Ibíd, 227).
Adicionalmente, es importante resaltar que la metodología de observación participante
brinda la posibilidad de construir cierto nivel de confianza y seguridad con la comunidad
a investigar. En este tipo de investigaciones, en el que se abordan temas delicados y
sensibles, por un lado los recuerdos de dolor y sufrimiento, y por otro la relación con
actores armados y la expresión del conflicto armado interno, si no se cuenta con cierto
nivel de confianza en la comunidad, así se tenga un marco teórico muy sólido, no es
posible crear el ambiente de confianza que requiere la investigación y la comunidad
para compartir temas sumamente complejos y delicados.
1.1. APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA EN EL ESTUDIO REALIZADO
Para la aplicación de las encuestas se focalizaron tres segmentos de población (ver
anexo 1: personas entrevistadas) relevante al estudio propuesto, y se identificaron en
un momento previo al trabajo de campo, un conjunto de tópicos específicos para cada
uno de los respectivos grupos a entrevistar (anexo 2, 3 y 4).
El segmento principal, fue el integrado por los protagonistas de la experiencia de
mayor número de personas entrevistadas, tanto sus líderes como miembros en general.
El segundo grupo estuvo conformado por personas de la ATCC, por ser la experiencia
“madre” y en la que Asodecar encontró su origen. De la ATCC se entrevistó a miembros
de su actual Junta Directiva y a algunos de sus fundadores. El tercer segmento estuvo
conformado por otras personas que han acompañado por un tiempo significativo el
proceso de Asodecar, y que conocen su experiencia, esperando que su perspectiva
pueda enriquecer este trabajo.
Para la aplicación de las encuestas y la observación participante se realizaron dos
visitas de campo a La India, lugar donde se encuentran ubicadas las experiencias de
Asodecar y de la ATCC. En la visita inicial se tuvo un primer acercamiento que permitió
conocer de manera exploratoria la experiencia de Asodecar, y dio elementos suficientes
para confirmarla como el caso para ser estudiado, dado sus evidentes alcances en el
tema de la construcción de paz.
En la segunda visita, que se realizó en abril después de una concertación telefónica con
los líderes de Asodecar y la ATTC, se aplicaron las entrevistas y se llevó a cabo la
observación. Igualmente se realizaron algunas entrevistas en Barrancabermeja donde
se encuentran personas que dieron cuenta del proceso de la ATCC y Asodecar. Una
vez aplicados los instrumentos de recolección de información, se sistematizaron, con el
fin de que pudieran soportar los hallazgos de la presente investigación.
En cuanto el marco temporal, respecto de Asodecar, la investigación cubre
principalmente el lapso comprendido entre finales de 2001 y el presente. Sin embargo,
dada la relación de Asodecar con la ATCC, la investigación abarca el periodo
comprendido entre la década del 70 del siglo XX hasta el presente, retrocediendo
CAPÍTULO 2. MARCO TEÓRICO
El marco teórico que sustenta esta monografía esta representado por los enfoques de la
paz, recogidos desde la investigación para la paz en la Ciencia Política, el enfoque de
construcción de paz de Lederach, y el concepto de iniciativas de paz de base social.
Antes de continuar es necesario precisar respecto de los enfoques de paz, que el que
soporta esta monografía es el de la paz imperfecta de Francisco Muñoz, como
categoría analítica utilizada en la presente investigación; aunque se hace referencia a
los enfoques de paz negativa y paz positiva por su relevancia frente a los significados
de la paz, y para una mayor comprensión de la paz imperfecta.
En cuanto al enfoque de construcción de paz, esta monografía enfatiza en la dimensión
de “abajo hacia arriba” (Lederach, 1998), por considerar que es la que aplica al tipo de
experiencia de construcción de paz que representa Asodecar. No obstante, se hace
referencia a la dimensión de arriba hacia abajo y al rol de los sectores medios de la
pirámide propuesta por Lederach para explicar su enfoque de construcción de paz
(Lederach, 1998).
2.1. ENFOQUES SOBRE EL CONCEPTO DE PAZ
La investigación para la paz, surgida a partir de las guerras mundiales y la necesidad
vital de evitar su repetición, ha explorado los significados de la paz y ha ofrecido una
conceptualización de la misma. Desde entonces han surgido importantes enfoques de
la paz, y el análisis comparado de ellos permite evidenciar una tendencia cronológica a
la ampliación de los significados de la paz y una comprensión cada vez más realista de
propuestas y practicas de “paz”, que se han desarrollado en momentos determinados y
a lo largo de la historia en nuestras sociedades.
El concepto de paz adquiere un sentido y significado específico de acuerdo con cada
cultura, con cada religión, con cada lengua, en un contexto y dependiendo del momento
histórico y político en el cual surge; aunque también se evidencia el carácter universal
de muchos de sus significados, especialmente en lo relacionado con los valores que
integran la paz (Lederach, 2000; 16). Desde esta perspectiva “hay toda una historia
lingüístico-cultural que ha incidido en el desarrollo de la comprensión de la paz”
(Lederach, 2000; 16). De ahí que exista una gran variedad de formas de entender la
paz.
Al parecer, la idea de paz surge ligada a la aparición de la guerra y a medida que las
sociedades alcanzaron un mayor grado de complejidad y diferenciación social (Muñoz,
2001; López, 2004; Molina y Muñoz, 2004). Así, “el concepto de paz obedece a la
necesidad de frenar la guerra” (López (dir.), 2004; 907). Sin embargo la paz, no como
idea, sino como práctica siempre ha estado presente en la humanidad (Molina y Muñoz,
2004; 23). No obstante, en algunas sociedades no ha existido el concepto de paz ya
que han estado en guerra permanentemente o preparándose para ella (López, 2004;
907).
En términos generales, aunque no existe un concepto universalmente aceptado que
recoja los significados de la paz, retomando la definición de Hernández que recoge los
aportes de reconocidos investigadores de la paz como Galtung, Lederach, Vicenc Fisas,
Adan Curle y Wieses, entre otros, podríamos decir que la paz es “el proceso tendiente a
la construcción de relaciones sociales soportadas en la solidaridad, cooperación y
reciprocidad, la equidad en la distribución de recursos y el desarrollo, entendido en
términos de satisfacción de las necesidades básicas de los seres humanos” (2002;
El esfuerzo por desarrollar un concepto de la paz desde una aproximación científica,
responde precisamente a la necesidad de “describir claramente un conjunto de
circunstancias, condiciones y elementos que represente este valor de la paz” (Lederach,
2000; 30), en otras palabras, llenarlo de contenido palpable, pues de otra forma no sirve
de meta ni de prioridad (Lederach, 2000; 30).
2.1.1. Paz negativa
El enfoque de paz negativa se refiere principalmente a un concepto de paz como la
mera ausencia de guerra o de violencia directa, explícita (López, 2004; 907). “Además,
la paz es concebida como un equilibrio dinámico de factores sociales (económicos,
políticos y culturales) y tecnológicos, ya que la guerra aparece como el desequilibrio de
uno o más factores respecto a los demás” (Ibíd, 2004; 907).
Precisamente, las primeras conceptualizaciones sobre la paz han estado formuladas en
oposición a la guerra, porque las mismas raíces del concepto de la paz, desde una
perspectiva occidental, greco-romana, se configuran en términos de ausencia de
guerra, conflicto o violencia (Lederach, 2000). Así se recoge en unos significados de la
pax romana y la eirene griega, palabras con las que se acuñaron las nociones que
romanos y griegos atribuyeron a la paz.
Básicamente, la palabra pax se refiere por un lado a una “relación legal y recíproca
entre dos partidos (...) el concepto pax esta íntimamente relacionado con la idea de
mantener y respetar “lo legal”” (Lederach, 2000; 19); pero también a la ausencia de
guerra y asegurar el orden interno frente al enemigo externo. Por otra parte, la palabra
eirene de los griegos, también tenia varios significados: era sinónimo de armonía
(homonoia), se refiere a un estado de tranquilidad; ausencia de conflicto y violencia,
pero dentro de un marco de relaciones intergriegas; búsqueda de perfección; y unidad y
orden social interior” (Lederach, 2000; 17).
La investigación para la paz, reconociendo las limitaciones del concepto de paz
negativa, desarrolló un nuevo concepto de paz, que iba más allá del aspecto negativo
de la paz. Fue “una clara superación de los límites de la paz entendida como la
ausencia de guerra o de manifestaciones de violencia directa, en cuanto el daño a la
integridad física de las personas, y externa, en cuanto que la causa era un ejército
exterior” (Muñoz, 2001; 4).
Este enfoque de la paz encuentra su origen en Galtung, específicamente en la
investigación que este analista realizó a comienzos de la década de los sesenta, y que
pretendía indagar sobre los significados de la paz en distintas culturas y religiones. El
resultado del mismo evidenciaba para este analista que la paz era mucho más que
ausencia de guerra.
El concepto de paz positiva, incorporó la justicia dentro de la paz, y paralelamente
desarrolló una tipología de la violencia y profundizó en ella, diferenciando en este
fenómeno social, su modalidad de violencia directa y la de violencia estructural
(Lederach, 2000; 30).A su vez, definió la violencia como “la causa de la diferencia entre
lo que una persona podría ser pero no es debido a la situación que padece” (Ibíd,; 31).
John Galtung propuso el enfoque de paz positiva en la medida en que “los aspectos
positivos de la paz nos conducirán a considerar no solo la ausencia de violencia directa
y estructural sino la presencia de un tipo de cooperación noviolenta, igualitaria, no
explotadora, no represiva entre unidades, naciones o personas, que no tienen que ser
necesariamente similares” (Lederach, 2000; 32).
2.1.3. Paz imperfecta
Francisco Muñoz plantea a comienzos de la década de los noventa del siglo XX el
enfoque de paz imperfecta. Es “una ruptura con las concepciones anteriores en las que
los humanos por si mismos” (Muñoz, 2001; 10). Este enfoque plantea la paz como
imperfecta por las siguientes razones: i) La paz es vista como un proceso inacabado
que se construye permanentemente, y ii) Dado que la especie humana vive en conflicto
permanente y su condición biológica-cultural nos hace necesariamente imperfectos
(Ibíd).
El analista en mención considera que la paz imperfecta se materializa en todas las
ocasiones en que resolvemos pacíficamente los conflictos y contribuimos al bienestar
del género humano. Este enfoque posibilita estudiar la paz que se construye aún en
medio de situaciones de conflicto y violencias (Ibíd,; 10). Como ejemplo, Muñoz cita
precisamente el caso colombiano en el que “a pesar del conflicto profundo que se vive
entre guerrilla y Estado, al que se suman los paramilitares, las mafias, la violencia
callejera, la corrupción (...) Las iniciativas de paz son innumerables” (Ibíd).
De acuerdo con Muñoz, el enfoque de paz imperfecta nos permitirá tener una
comprensión global de la paz, tener acceso a todas sus realidades, a reconocer las
prácticas pacíficas que contribuyen a una paz mayor y desarrollar una mejor
investigación para la paz. La imperfección, afirma Muñoz, “nos acerca a lo humano,
donde es posible la convivencia de aspectos positivos y negativos, de aciertos y
errores” (Ibid; 11).
2.2. ENFOQUE DE CONSTRUCCIÓN DE PAZ
La construcción de paz se refiere a “la capacidad de imaginar y generar respuestas e
iniciativas constructivas que, estando enraizadas en los retos cotidianos de la violencia,
trasciendan y en última instancia rompan los amarres de esos patrones y ciclos
destructivos” (Lederach, 2008; 57).
Para representar los enfoques de construcción de paz, Lederach elaboró una pirámide
En la base de la pirámide se encuentra la dimensión de construcción de paz “de abajo
hacia arriba”, en el centro, el nivel medio que articula con una estrategia de telaraña los
actores e iniciativas de los niveles de base y superior, y en el nivel alto se ubica la
dimensión de construcción de paz de “arriba hacia abajo” (Lederach, 1998).
La dimensión de construcción de la paz de “arriba hacia abajo” se realiza por líderes
con muy influyentes, con capacidad de decisión, como el alto gobierno, los militares, los
políticos, y las cúpulas de los actores del conflicto interno armado. Son líderes que
difícilmente cambian cambian de posición (Ibíd; 67-68). A este nivel lo que se busca es
una solución acordada entre los principales líderes de alto nivel (Ibíd; 72).
En el nivel central de la pirámide se ubica la dimensión de construcción de paz “del
medio hacia afuera” (Ibíd; 66). En él se ubican personas u organizaciones que su
principal capacidad es la de articular desde el modelo de la telaraña, los esfuerzos,
propuestas e iniciativas de los sectores ubicados en los niveles alto y bajo (Ibíd; 69-70).
A este nivel se “tiene el potencial de ayudar a establecer una infraestructura interna
basada en los conocimientos y las relaciones a fin de mantener el proceso de
construcción de la paz” (Ibíd; 80).
En el nivel bajo de la pirámide se encuentra la comunidad, los liderazgos de las bases,
es el nivel local, los que están tratando de sobrevivir en medio del conflicto armado
(Ibíd; 70-71). En este nivel “la consecución de la paz pueden aparecer como un lujo que
no pueden permitirse” (Ibíd; 80), ya que los líderes al igual que sus comunidades tienen
que afrontar diversas crisis en su cotidianidad y se encuentran resolviendo problemas
de supervivencia del día a día como la alimentación, vivienda y seguridad. Sin embargo
la evidencia muestra que hay experiencias desde la base que realizan grandes
esfuerzos por construir la paz en medio de las dificultades, como el caso de Asodecar y
por otra parte que también desde las bases se han originado grandes procesos
Lederach relaciona la construcción de paz con la movilización y generación de la
imaginación moral, entendida esta como: “la capacidad de imaginar algo anclado en los
retos del mundo real, pero a la vez capaz de dar a luz aquello que aún no existe”
(Lederach, 2008; 57). La imaginación moral es eso con lo que hemos sido dotados los
seres humanos, pero de lo cual, desafortunadamente, rara vez hacemos uso. Para que
la imaginación moral sea posible, y así, la construcción de la paz, Lederach (2008)
establece que tienen que darse y desarrollarse los siguientes cuatro elementos:
1. Relaciones. La capacidad de las personas y las comunidades de imaginarse y
ubicarse en una red de relaciones, donde incluso se incluyan a sus enemigos (Ibíd,
64-65). Las relaciones son el concepto organizativo central y es en éstas donde se originan
y producen los ciclos de violencia, pero al mismo tiempo es allí donde es posible romper
y trascender estos ciclos de violencia (Ibíd, 66).
2. Curiosidad paradójica. Es la disposición de buscar algo que está más allá de lo
visible, que pueda mantener unidos los actores de las partes en conflicto bajo una
“realidad que respeta la complejidad -sin olvidar la sencillez- y se niega a caer en los
forzados encajonamientos del dualismo y las categorías de o esto o lo otro” (Ibíd, 66).
3. Creatividad. Es la acción concreta, en donde el potencial de la imaginación, de esa
curiosidad paradójica, logra expresarse y materializarse (Ibíd; 70). Para esto es
necesario cierta disposición y actitud por parte de los involucrados de creer que pueden
ser creativos y dibujar posibles escenarios (Ibíd; 70).
4. Riesgo. Es la voluntad de asumir y aceptar el riesgo necesario para avanzar por
caminos que posiblemente nos lleven a cambios constructivos pero “sin ninguna
garantía de éxito o ni siquiera seguridad” (Ibíd; 71), es vencer el miedo y “avanzar hacia
el misterio de lo desconocido -la paz- que esta más allá del demasiado conocido paisaje
La conjugación de cada una de estas cuatro capacidades son las que permiten la
imaginación moral y superar la violencia. La tesis de Lederach es que la imaginación
moral es eso que permite trascender “los ciclos de violencia que oprimen a nuestra
comunidad humana” (Ibíd; 23) cuando aun permanece bajo la violencia.
2.3. CONCEPTO DE INICIATIVAS DE PAZ DE BASE SOCIAL O DESDE ABAJO EN COLOMBIA
Las iniciativas de paz de base social o “desde abajo” en Colombia, representan un
concepto reciente, que recoge nuevas realidades, actores y escenarios de construcción
de paz de Colombia (Hernandez, 1999; Hernandez, 2004). Su denominación de base
social o desde abajo, aluden a los protagonistas de las mismas y retoman el enfoque de
construcción de paz planteado por Lederach, especialmente la dimensión de la misma
de “abajo hacia arriba” (Hernandez, 2004).
Estas iniciativas surgen en las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX y han
comenzando a visibilizarse desde finales de la década de los noventa, principalmente
como consecuencia de los logros de estas experiencias y desde un ejercicio de
investigación para la paz (Hernandez, 2009c; 180).
Recientemente Esperanza Hernández las ha denominado Iniciativas Civiles de Paz de
Base Social (ICPBS) haciendo referencia a:
Escenarios de construcción de paz desde abajo, generadores de “paces imperfectas” o inacabadas, construidas desde el “empoderamiento pacifista” de pueblos, comunidades y sectores poblacionales que asumen y transforman la realidad desde los valores de sus culturas y capacidades, sus respuestas noviolentas al desafío de apremiantes necesidades impuestas por las violencias, y el poder dinamizador de sus sueños, en contextos geográficos determinados” (Hernández, 2009c; 181).
Dentro de las iniciativas de paz desde abajo o las ICPBS se encuentran experiencias de
resistencia civil (cultural, a la violencia estructural, al conflicto armado, al
grupos y movimientos organizados alrededor de elementos identitarios comunes, entre
otros, y que tienen por finalidad distintos aspectos de la construcción de la paz. Estos
procesos han tenido como actores a comunidades indígenas y afrocolombianas,
comunidades campesinas y grupos de personas de la base que comparten una
condición particular (Género, víctimas o tipos de víctimas, objetores de conciencia, etc.)
Estas iniciativas de paz han surgido en medio del conflicto armado, recibiendo
directamente todo su impacto, así como los efectos de la violencia estructural
(Hernández, 2009c). Surgen como respuesta a esas difíciles condiciones, pero
haciendo ruptura con las lógicas de la violencia, sin recurrir a las armas, haciendo uso
de la noviolencia y con una apuesta clara por la paz (Hernández, 2009c). Algunas de
estas experiencias, a través del diálogo, han logrado mantenerse autónomas frente a
los actores armados, sin colaborarles y sin involucrarse en las prácticas del conflicto
CAPITULO 3. LA CONSTRUCCIÓN DE ASODECAR
Este capítulo se centra en el proceso de la Asociación de Desplazados del Carare, en
adelante Asodecar, el contexto en el que surge, los factores relevantes para el inicio y
desarrollo de esta experiencia, y sus apuestas y logros. La idea es ofrecer una
comprensión lo mas amplia posible sobre éste proceso y sus principales características.
3.1. CONTEXTO
Asodecar está ubicada en el corregimiento de La India, en proximidad con el río Carare,
en el municipio de Landázuri, al suroccidente de Santander (anexo 5), y hace parte de
lo que se considera la región del Magdalena Medio (según la clasificación del Programa
de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, www.pdpmm.org.co, anexo 6). Esta región
responde al nombre de “Magdalena Medio” principalmente producto de una estrategia
militar de consolidación territorial, a comienzos de los setenta (Hernández, 2004; 303).
El poblamiento de la región del Magdalena Medio santandereano se inició entre
mediados del siglo XIX, con la explotación de caucho, tagua y quina y mediados del
siglo XX (Ibíd.; 304).
En el siglo XX, el poblamiento se vio favorecido e impulsado por el descubrimiento del petróleo en 1918; las migraciones generadas por la violencia partidista de mediados del mismo; los proyectos de colonización promovidos por el Estado para la reinmersión de guerrilleros liberales desmovilizados en el marco del proceso de paz con estos grupos armadas en 1953 (…); el desarrollo de actividades económicas como la explotación de la madera y en algunos casos la minería (Hernández, 2004; 304).
Es una región que, debido a los procesos mencionados de migración a la zona y
colonización, cuenta con una población diversa, donde convergen diferentes culturas,
multiculturalidad presente en Asodecar, al estar integrado por una importante población
afrodescendiente, que convive con población mestiza proveniente de otras partes del
país, y con costumbres diversas entre ellos. Mas que una dificultad, esta diversidad ha
representado allí una significativa riqueza, y que refleja la convivencia y al proceso de
construcción de paz. De acuerdo con las estadísticas del Programa de Desarrollo y Paz
del Magdalena Medio, trabajadas a partir de información del DANE, el Magdalena
Medio contaba en el 2005, con 747.222 habitantes, de los cuales el 61.8% era
población urbana y el 38.2% rural (www.pdpmm.org.co).
La región del Magdalena Medio cuenta con una riqueza significativa por “la fertilidad de
sus tierras, recursos hídricos, industria petroquímica, y actividades económicas como
ganadería extensiva, complejos agroindustriales y agricultura” (Hernández, 2004; 307).
La mayor parte del suelo, el 80%, está dedicado a la ganadería extensiva (Ibíd; 307).
Sin embargo, a pesar de su riqueza, el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas de
la población en el Magdalena Medio es del 62% (www.pdpmm.org.co), y de acuerdo
con Hernández, es una región donde históricamente se han expresado múltiples
violencias: estructural, directa y política (Ibíd; 304-307).
Como en otras regiones del país, en el Magdalena Medio santandereano han hecho
presencia múltiples actores armados. En la primera mitad del siglo XX, operó la guerrilla
liberal de “la Colorada”, de carácter de autodefensa, no como movimiento insurgente, y
en respuesta a ésta guerrilla liberal, surgieron las guerrillas conservadoras conocidas
como “chusma” (Ibíd; 306). En la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a hacer
presencia en la zona las guerrillas del ELN y las FARC y los grupos de autodefensas.
En 1963 nació en San Vicente de Chucurí (Magdalena Medio) la guerrilla del ELN y en
1968, en el Carare, se creó el frente IV de las FARC (Ibíd; 306). También han habido
múltiples grupos de autodefensas, como el Muerte a Secuestradores -MAS- y las que
hicieron parte de las AUC (Ibíd; 306).
Actualmente con la presión ejercida por los grupos de autodefensas y el ejército, la
armados de la zona, se encuentra completamente disminuida (información recogida
durante el trabajo de campo, abril 2010). A su vez, como consecuencia del reciente
proceso de desmovilización de los grupos de atudodefensas, en la zona hacen
presencia principalmente personas que era miembros de estos grupos dedicados al
negocio de la coca (Ibíd).
El accionar de estos grupos armados ha afectado directamente a la población del
Magdalena Medio. Entre los años 1995 y 2006 fueron desplazados en el Magdalena
Medio 103.564 personas (www.pdpmm.org.co). El Observatorio de Paz Integral del
Porgrama de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, evidencia que las personas de
esta región han sido objeto de múltiples violaciones a los derechos humanos (Ibíd).
La India y los corregimientos y municipios aledaños que tienen acceso al río Carare,
contexto en el que se ubica Asodecar, es una zona estratégica para los actores
armados, ya que les permite movilidad de tropas, y tráfico de drogas y armas hacia
lugares clave, facilita el cultivo de coca, y su sector montañoso y selvático favorece su
refugio, protección y defensa (Mauricio Rozzo, tomado durante el trabajo de campo). A
través del río Carare tienen acceso a la Troncal de la Paz que los comunica con
importantes es capitales del país como Bogotá, Medellín y la costa atlántica, entre otras.
Además, por la parte alta del río se conectan con Boyacá, y por vía terrestre tienen
acceso a la capital santandereana, a Boyacá, y de ahí a la capital del país (Ibíd). La
tierra es muy fértil y por tanto apta para la agricultura, y desde finales de la década de
los noventa del siglo XX, en algunos lugares también ha favorecido el cultivo de coca.
3.2. LA ASOCIACIÒN DE TRABAJADORES CAMPESINOS DEL CARARE –ATCC-
Para abordar y caracterizar a Asodecar como experiencia de construcción de paz es
necesario comprender primero el proceso de la ATCC, del que Asodecar hace parte,
una línea de continuidad entre estas dos experiencias en un ejercicio de construcción
de paz con características propias.
3.2.1. El proceso de la ATCC
En el corregimiento de la India y 36 veredas de 6 municipios1 nace y hace presencia la
ATCC (Mauricio Hernández, tomado durante el trabajo de campo). Es este un
importante actor de la sociedad civil por la paz, que lleva más de 20 años en resistencia
civil2 al conflicto interno armado y todos sus actores, es considerado como una de las
máximas autoridades en la zona, y ha sido fundamental para el proceso de Asodecar,
dado que esta experiencia hace parte de la ATCC. Desde las voces de sus
protagonistas, la ATCC nace como:
Iniciativa de las comunidades y sobre todo de algunos líderes impulsores de las ideas en pro de la defense de la vida, el respeto del trabajo y la visibilidad del respeto a loderechos humanos. Nace con la gran idea de dialogar con los grupos armados al margen de la ley, tanto de izquierda como de ultra derecha para exigirles que le respetaran sus pensamientos, sus trabajos y que no los involucraran en la guerra. Que les respetaran esa decision que ellos habían tomado de que el que quisiera colaborar, colaboraba porque era su voluntad, pero no porque se le obligara (Testimonio de Mauricio Hernández, tomado durante el trabajo de campo).
Esas comunidades y líderes deciden organizarse producto del conflicto armado,
absolutamente desesperadas y cansadas de haber estado sufriendo y soportando la
violencia de la guerra, durante tanto tiempo (Información recogida durante el trabajo de
campo). Hacia los años 60s, la guerrilla con una propuesta política de cambio social
ante las injusticias del gobierno, tuvo cierto nivel de aceptación dentro de la comunidad
(Héctor Piñeros “El Llanero”, tomado durante el trabajo de campo). Pero cuando
comenzaron, por diversas razones, con el asesinato o destierro de personas de la
1
Los municipios que hacen parte del área de influencia de la ATCC son: Landázuri, El Peñon, Bolivar, Cimitarra, Sucre y La Belleza.
2
comunidad como forma de hacer justicia y mantener el orden, generó un rechazo por
parte de ellas, y algunas persones decidieron denunciar a la guerrilla ante el ejército
(Ibíd). El ejército comenzó entonces a entrar a la zona, a recuperar el control del
territorio, combatiendo a la guerrilla e imponiendo controles sobre la población. La
estrategia de ambos actores fue la misma: hacer terrorismo frente a la población que
apoyara o colaborara con su oponente (información recogida durante el trabajo de
campo).
El ejército empezó a perseguirlos, ya había gente que los mostraba, que más o menos en tal parte estaban. Entonces ellos se daban cuanta quien era el que les había dicho, y entones ya venían también y lo mataban. Empezó así hasta que se generalizó el problema. El que mas hiciera terror, el que más fuera cruel, ese iba como ganando el terreno. Ya el ejercitó empezó también a hacer lo mismo, a desterrar la gente, a torturarla. Decían, bueno usted tiene que decir, usted sabe muchas cosas y si usted no dice lo amarramos. Y lo amarraban boca abajo, lo colgaban, tenia que decir algo de lo que supiera y así empezó como ese problema. Entonces ya resultó la comunidad mezclada con guerrilla y con ejército y ya empezó a haber un problema grave, grave. Entonces todos los días, todos iban buscando estrategias para ver cual ganaba la lucha, cual se ganaba la comunidad, cual se ganaba el terreno y todos los días se inventaban estrategias de terror. El ejército se inventó un carné llamado transito libre y toda la gente por obligación tenia que sacar ese carné para poder transitar por acá por la región, y ahí obligando a todos, hasta que ya todos tuvimos que sacar ese carné. Con ese carné controlaban mucho, sabían cuantos habitantes había y quien más vivía allí. Ya sabían Fulano de tal, si llegaba una nota de Fulano de tal entonces ya sabían donde estaba, en donde vivía, entonces ya lo podían coger más fácil, lo podían seguir. Nos hacían presentar en el batallón, cada vez más seguido, para refrendarlo. Y si uno no estaba ese día allá entonces lo castigaban de un día al otro, amarrado sentado, sin camisa, para que los zancudos lo picaran, el sol le quemara y al otro día lo soltaban. (Testimonio de Hector Piñeros, “El llanero”, tomado durante el trabajo de campo)
Las primeras expresiones de resistencia civil en la zona se dieron producto de dicho
carné3 y toda la situación que se originaba al rededor de éste, que resultaba bastante
incomodo para la población, por la frecuencia con la que tenían que desplazarse hacia
el batallón para refrendarlo y los duros castigos con tortura a los que era sometidos sino
se presentaban en las fechas indicadas. La gente molesta de la situación del carné, y
3
El carné fue un mecanismo que se inventó el ejército para tener control sobre la población. El carné, similar a un empadronamiento, le perimitía al ejército tener información exacta sobre la ubicación de cada una de las personas y su actividad. En los desplazamineto fluviales y terrestres el carné era exigido por el ejército. Adicionalmente tenían que presentarse en el batallón con cierta frecuencia para
las torturas, decidió protestar, resistirse a usarlo y acabar con dicha medida en 1982
(Ibíd).
Las primeras acciones consistieron en pintar en las paredes avisos que decían “no más
carné” y convocar a una manifestación en Cimitarra en rechazo del carné (Ibíd). Aunque
no se logró la movilización de la población, si lograron que el ejército dejara de exigir
que la gente se presentara en el batallón cada 15 días o semanalmente para refrendar
el carné y que pasaran a presentarse cada dos o tres meses. La segunda acción que
llevó a que finalmente abolieran el carné fue hablar con el ejército: “entonces llamaron
al Coronel y le dijeron va a tocar hermano acabar el carnet o vamos a hacer un paro
cívico, porque nosotros no vamos a aguantar esto, esto es una patanería, hagan alguna
otra cosa con la comunidad, pero eso se esta convirtiendo en un problema muy tenaz, y
quitaron el carnet” (Ibíd).
Dos años más tarde, en 1984 estaban operando en la zona los paramilitares,
específicamente el grupo conocido como Muerte A Secuestradores -MAS- (Ibíd), y con
la llegada de ellos se intensificó la violencia.
En ese entonces los atropellos del ejército, los paramilitares y la guerrilla se podían medir en la misma báscula y daban lo mismo, es decir eran iguales los atropellos que generaban la guerrilla, como los paramilitares, como el ejército. Las personas digamos que entraron en los primeros años acá, que tienen mucha experiencia, manifiestan por ejemplo, las torturas a que eran sometidos por parte de la guerrilla, la tortura a la que eran sometidos por parte de los paramilitares que en ese entones trabajaban conjuntamente con el ejército. Hablan también de algunos casos donde el ejercito cogía a algunas personas que los catalogaban como informantes o porque no daban información también sobre donde estaba la guerrilla y eran subidos a helicópteros y cuando estaban por allá a mil, dos mil, tres mil metros de altura eran tirados vivos para que cayeran y se murieran. (Testimonio de Mauricio Hernández, vicepresidente ATCC, tomado durante el trabajo de campo)
Todo esto produce gran dolor y agotamiento en las comunidades. Pero hubo un
momento clave, conocido como “el ultimatum”, que los llevó a hacerle frente a la
situación y generar todo el proceso de la ATCC (Hernández, 2004; 329). Llegó entonces
un mayor del Ejército de apellido Mauricio Betancourt y llegó con un jefe del MAS que
gente de este pueblo, y nos pusieron tres salidas: una, se van de esta región, trabajan
con el ejercito ó se van con la guerrilla, pero esas son sus tres salidas que tienen
(Testimonio tomado de Hector Piñeros, “El llanero”, tomado durante el trabajo de
campo).
Ante éste panorama la comunidad decidió escoger y construir una salida que no hacia
parte de 3 las propuestas: la resistencia civil, el diálogo, permanecer en su territorio sin
involucrarse con los actores armados ni con el conflicto armado, y apostarle a la paz
(información recogida durante el trabajo de campo).
Los líderes llamaron a cada uno de los actores armados por separado, a la guerrilla, a
los paramilitares y al ejército a pedirles que no los involucraran más en la guerra, que
no volvieran a obligarlos a colaborar y que respetaran la decisión que habían tomado,
que a partir de ese momento no mandarían ellos sino la comunidad (información
recogida durante el trabajo de campo). Fueron reuniones históricas en las que
participaron alrededor de 3.000 personas de la zona sin la certidumbre de lo que iría a
pasar (información recogida durante el trabajo de campo). Es en este momento, en
1987, cuando surgió la ATCC.
Desde su surgimiento hasta la actualidad se mantienen como una manifestación de
resistencia civil y al mismo tiempo de construcción de paz desde la base, en medio de
la violencia, intentando trascenderla; lo que los llevó en 1990 a recibir el reconocimiento
del Parlamento Sueco con el Premio Nobel Alternativo de Paz (Livelihood Award)
(información tomada durante el trabajo de campo). Con la creación de la ATCC, durante
los 10 años siguientes, la situación de las comunidades mejoró y se mitigaron los
efectos del conflicto armado, a pesar del asesinato de sus 3 líderes fundadores en
1991, cuando apenas la ATCC cumplía sus 3 años de existencia (Hernández, 2004;
329).
La ATCC acordó con lo actores armados que serían ellos los encargados de resolver
robos o de cualquier naturaleza; y que si algún actor armado consideraba que alguien
en la comunidad no estaba actuando correctamente, debía llamar a la ATCC para
informarlo y resolver el problema (información recogida durante el trabajo de campo). La
idea era que no tomarán la decisión de matarlo y le respetaran la vida (Mauricio
Hernández, tomado durante el trabajo de campo).
La ATCC, los diálogos y acuerdos que lograron ante los actores armadas, y la
expresión del conflicto armado en la zona resultaron fundamentales en el
desplazamiento que dio origen a Asodecar, tal como veremos a continuación.
3.3. SURGIMIENTO DE ASODECAR
Asodecar es una experiencia de construcción de paz, que hace parte de la ATCC, pero
que cuenta con características propias, estrechamente asociadas al desplazamiento
forzado generado en algunas veredas de la región.
Asodecar está integrada por 58 familias y 265 personas. Son campesinos que no son
nativos del río Carare, su comunidad representa un gran diversidad ya que provienen
del Chocó, Boyacá, la Costa Atlántica y otros municipios de Santander (Braulio
Mosquera, tomado durante el trabajo de campo). Se asentaron en la región
aproximadamente entre las décadas de los 70s y comienzos de los 90s,
específicamente en los municipios de Bolívar, La Belleza, Landázuri, Sucre y Cimitarra,
antes del desplazamiento (Erica Galvis, tomado durante el trabajo de campo), en
búsqueda de mejores condiciones económicas, detrás del negocio maderero y de la
minería principalmente, y que ya habían establecido vínculos en la tierra de las riveras
del Carare y formado una familia (Nohora Mantilla, tomado durante el trabajo de campo)
Los miembros de Asodecar llegaron a la zona donde actualmente se asientan,
guerrilla de las FARC y los paramilitares, en las riveras del río Carare, hacia finales de
2001.
Dado que el área de influencia de la ATCC en la zona esta integrada por 36 veredas de
6 municipios, la gran mayoría de las personas de las veredas que tuvieron que
desplazarse y que posteriormente integraron Asodecar eran miembros de la ATCC. Fue
entonces a la ATCC donde se acercaron los paramilitares a informar que iban hacia
arriba del río, de La Pedregosa, a tomar control del territorio, donde se ubicaban las
veredas El Pescado, Campo Banda, Brisas del Minero, La Ceiba y La Yumbila, donde
se asentaban las familias que posteriormente tuvieron que desplazarse, y a su vez,
donde hacia presencia las FARC (información recogida durante el trabajo de campo)
Este hecho desencadenó una confrontación armada entre las Autodefensas y el
movimiento insurgente mencionado, y colocó en riesgo a toda la población residente allí
(información recogida durante el trabajo de campo), Los actores armados manifestaron
a la ATCC que no podían asegurar la vida de las comunidades de esas veredas y que
lo mejor era sacarlos de allá (Isabel Cristina Serna, tomado durante el trabajo de
campo).
Entre noviembre y diciembre de 2001, se produjeron varios desplazamientos masivos y
gota a gota, desde las riveras del río Carare hacia La India, producto de
enfrentamientos entre las FARC y autodefensas, principalmente en las veredas de La
Yumbila y Campo Banda (Braulio Mosquera, tomado durante el trabajo de campo). En
ese momento fueron desplazadas 364 familias, producto de la arremetida que hicieron
los paramilitares, en disputa del control del territorio que tenía las FARC (Ibíd). La
comunidad como medida de protección decidió desplazarse y la ATCC, que estaba
informada de la situación facilitó el desplazamiento de la comunidad poniendo a
disposición de ellos canoas que les permitiera bajar hacia La India (Isabel Cristina
Serna y Braulio Mosquera, tomado durante el trabajo de campo). De estos
La gente de la rivera del Carare decide salir hacía La India, no solo por ser un lugar
cercano y que les apoyaba logísticamente, sino porque precisamente es el lugar donde
se encuentra ubicada la ATCC y es claramente para ellos un símbolo de protección, y
por lo tanto un lugar donde se sentían seguros, de gente conocida y sabían que
contaban con su apoyo (información recogida durante el trabajo de campo). Además
por que seguía siendo parte de la misma región del Carare, que ellos se negaban a
abandonar (Ibíd).
Ahora bien, cabria preguntarse: ¿por qué se dan los desplazamientos de finales del
2001, que originaron el proceso de ASODECAR, en un territorio que es área de
influencia de una experiencia como la ATCC que es reconocida por su labor de
construcción de paz? Cuando la experiencia de la ATCC alcanzaba diez años de
duración, y se disfrutaba de ese importante logro de haber superado la violencia
generalizada del pasado, a finales de la década de los 90 la situación volvió a
complicarse con la aparición de nuevos brotes de violencia, cuando la guerrilla empezó
a incentivar a algunas comunidades para que sembrara coca, estableciendo ciertos
montos máximos, que les permitiera cubrir los costos operativos (Mauricio Hernández,
tomado durante el trabajo de campo). Las carencias generadas por la pobreza
facilitaron que la comunidad se vinculara a estos cultivos de uso ilícito, dado que les
generaba ingresos y se convertía en una actividad lucrativa, aunque no respetó los
montos establecidos por la guerrilla (Ibíd). Ocurrió entonces que mientras la guerrilla les
castigaba por sobrepasar lo permitido, la comunidad encontró respaldo en los
paramilitares, que también habían descubierto lo lucrativo que resultaba el negocio de
la coca y los incitaban para sembrarla (Ibíd).
Por otra parte, los diálogos de la ATCC con los actores armados se habían suspendido
en los últimos cinco años que precedieron al desplazamiento, al parecer por malos
entendidos y comentarios mal intencionados, y por esta época, antes del
desplazamiento, apenas volvían a reactivarse (Isabel Cristina Serna y Braulio
por un ejercicio de mediación en torno de la desmovilización de un comandante de las
FARC que había acudido a la ATCC para solicitar sus buenos oficios (Ibíd).
En el 2001, cuando se generó el desplazamiento y las familias afectadas por el mismo
llegaron a La India, la mayoría de ellos tuvieron que dormir en la escuela, alrededor de
ella y en la cancha, en cambuches, otros en casas de amigos y tratando de sobrevivir a
la tragedia del desplazamiento, después de haber perdido su rancho, cultivos, gallinas,
toda su fuente de generación de ingresos y de seguridad alimentaría (información
recogida durante el trabajo de campo). Mientras tanto la ATCC visbilizaba en el país la
crisis humanitaria que estaban viviendo y tratando de movilizar al Estado y a otros
organismos humanitarios (Isabel Cristina Serna, tomado durante el trabajo de campo).
La certeza sobre la falta de condiciones para retornar se hizo evidente cuando: “un
líder, por entonces presidente de la Junta de Acción Comunal de La Pedregosa, cae en
una mina, porque la gente, muchos no creían, no hicieron caso y cayo en una mina.
Después, a los otros dos días cae una mula también en una mina, entonces la gente si
creyó que estaba minado, entonces ahí si la gente le dio mucho terror y mucha gente
decidió no volver.” (Testmonio de Braulio Mosquera, recogido durante el trabajo)
Adicional al miedo a retornar, los campesinos tampoco querían salir a las ciudades,
como ellos dicen, “a mendigar”. Querían permanecer en el campo como fuente de vida
porque, se trata de una población que había estado viviendo de lo que producía el
campo, y con toda certeza en la ciudad sus conocimientos y habilidades no
encontrarían espacios para ser productivos. Ellos, los campesinos, querían mantenerse
como campesinos, con su cultura y sus tradiciones.
A pesar de las advertencias, algunos insistieron en retornar (de ellos murieron dos, que
las FARC les había advertido que no retornaran), y otros se fueron hacia las cabeceras
municipales de Landázuri y Cimitarra, entre otras ciudades (Isabel Cristina Serna y
Braulio Mosquera, tomado durante el trabajo de campo). Los que se quedaron en La
organizarse, inicialmente como Comité de Desplazados (información recogida durante
el trabajo de campo).
Dentro de ese contexto -cuenta Braulio Mosquera, vicepresidente de Asodecar- nosotros empezamos a visionar la forma o la iniciativa de cómo íbamos a subsistir, eso era un hacinamiento que había y entonces ya se empezó como un Comité de Desplazados, apoyado lógicamente por la ATCC. Era primordial buscar cómo subsistir, estabas aquí sin un norte, sin saber que hacer y aun así la ATCC pues hacia lo que podía. Entonces que hicimos, empezamos a organizarnos por veredas, con un delegado por cada vereda” (Testimonio de Braulio Mosquera, tomado durante el trabajo de campo)
Así se fue conformando el Comité de Desplazados, con el asesoramiento de
organismos internacionales (información recogida durante el trabajo de campo), apoyo
que resultó fundamental para la formación de Asodecar. Los desplazados consideraban
que organizados era la única forma que podían ser atendidos y reconstruir nuevamente
sus proyectos de vida. Faber Loaiza cuenta que solo colectivamente y organizados
podrían ser escuchados: “la única manera en que ordenadamente, en una forma masiva
podíamos buscar ayuda del Estado, o fueran entes internacionales o como fuera, pero
teníamos que hacerlo colectivo, porque individual pues era más complicado, veíamos
que individual demandaba conocimiento”.
Como Comité de Desplazados empezaron a visibilizar su situación, a fortalecerse a
partir de la red de contactos ya construida por la ATCC, y a realizar las primeras
gestiones ante instituciones del Estado y otros organismos, para la exigibilidad del
restablecimiento de sus derechos (información recogida durante el trabajo de campo).
En esas primeras gestiones lograron su reconocimiento como desplazados por parte del
Estado y comenzaron a asistir a reuniones en Barrancabermeja y a hacer incidencia en
la Mesa de Atención a población desplazada del Magdalena Medio (Braulio Mosquera,
tomado durante el trabajo de campo).
En ese primer momento de formación del Comité no había mayor estabilidad en cuanto
a la parte organizativa, y algunos sentían que estaban estancados y el proceso no
avanzaba (información tomada durante el trabajo de campo). Por lo tanto, decidieron
su legalización como organización (Braulio Mosquera, tomado durante el trabajo de
campo).
Iniciaron entonces el proceso de legalización, al principió sonó el nombre Asodescar y
finalmente decidieron que se llamarían Asodecar. “Ya entonces empezamos a poner
reglas, unos estatutos, ósea, el momento de la conformación de la asociación fue esa,
donde ya dijimos bueno, tenemos que legalizarnos primero que todo, empezar a
participar en las mesas, en la regional y departamental. Entonces ya empezamos a
participar en varios espacios y a conocernos” (Testimonio de Faber Loaiza, tomado
durante el trabajo de campo) Finalmente el 23 de agosto de 2003 se constituyeron
legalmente y eligieron a la Junta Directiva, dos años después del desplazamiento.
Aunque se desplazaron entre 364 familias, solo 60 familias conformaron la asociación
(información recogida durante el trabajo de campo). El resto de las familias o retornaron
o se fueron para otros lugares. Muchos de los que permanecían en La India no se
atrevieron a organizarse por temor a ser perseguidos y por miedo de la estigmatización
que podían ser objeto por reconocerse como desplazados (Erica Galvis, tomado
durante trabajo el de campo).
3.4. APUESTA Y LOGROS DE ASODECAR
3.4.1. Las apuestas de Asodecar
Asodecar la construyen, como se expuso anteriormente, familias que por el
desplazamiento forzado les fueron vulnerados sus derechos. Perdieron todo lo que
habían logrado en los últimos años. Como ellos cuentan, “nosotros llegamos fue con
nada, con los brazos cruzados prácticamente y tratando de sobrevivir como mejor se
podía (...) sobrevivíamos con lo que nos daban y lo que nos buscábamos por ahí en lo
que podíamos hacer” (Testimonio de Faber Loaiza, tomado durante el trabajo de
animales y su casa donde construyeron su hogar. Adicional a toda la pérdida material,
el desplazamiento forzado causó un daño inmaterial, moral y psicológico enorme. Por lo
tanto, su principal apuesta fue reconstruir su vida y su proyecto de vida.
Fue una apuesta por la protección de sus derechos humanos, al goce efectivo de
derechos de los cuales son sujetos por ser desplazados por la violencia de acuerdo a la
legislación colombiana y que exige al Estado garantizarlos, bajo el entendido que por
causa del desplazamiento les fueron vulnerados. Por lo tanto fue un proceso de
exigibilidad de derechos ante el Estado, y de participación en los espacios políticos
donde se toman las decisiones que tienen que ver con sus vidas. La precaria situación
en la que se encontraban les genero la necesidad de suplir sus carencias inmediatas y
realizar incidencia ante las instituciones responsables de atender la problemática del
desplazamiento, para que efectivamente lo hicieran, y ante la falta de respuesta por
parte de estas instituciones, hacer incidencia ante la Iglesia, ONGs y organismos de
cooperación internacional.
3.4.2. Los logros de Asodecar
Asodecar optó como mecanismo para la exigibilidad de sus derechos, por la
organización comunitaria, la participación comunitaria y la incidencia. Decidieron
trabajar unidos y organizados bajo la lógica de que individualmente las instituciones no
les prestarían atención y por lo tanto no lograrían el restablecimiento de sus derechos.
Como explica Luis Carlos Renteria: “mirábamos que para uno reclamar sus derechos,
pues es un dicho muy común que la unión hace la fuerza, y estando unidos se ve que
es más fácil restablecer los derechos que han sido vulnerados”. Efectivamente ese ha
sido uno de sus principales logros: la unión y la organización.
Asodecar cuenta con una Junta Directiva, realizan periódicamente asambleas generales
en donde la junta expone el trabajo realizado, y tienen comités temáticos para asegurar
que un grupo de personas se responsabilice de temas y labores específicas, como:
durante el trabajo de campo). También desarrollan proyectos productivos comunes
(información tomada durante el trabajo de campo), que implica el manejo de dinero y
llevar una contabilidad.
No solo la organización es uno de sus principales logros, también el reconocimiento que
han logrado como organización desde afuera, desde las instituciones y la gente de la
zona (Braulio Mosquera, tomado durante el trabajo de campo), y las relaciones con
terceros que como organización han establecido.
En cuanto a la convivencia, han logrado importantes transformaciones, principalmente
al compartir un proyecto de vida común, desarrollar diversos proyectos productivos, y
participar activamente en los distintos niveles organizativos en los que se encuentran
(información tomada durante el trabajo de campo). La comunidad manifiesta que uno de
los principales logros, junto con la parte organizativa, es la convivencia, reconociendo
que aún la situación no es la ideal (información tomada durante el trabajo de campo).
Esas dinámicas en las relaciones que cuenta Erica hacen parte de lo que Braulio
Mosquera denomina “forma de vida individual”, como lo expone él: “la gente viene con
esa forma de vida individual. Son formas de vida donde no me importa si usted almorzó
o no almorzó, o desayunó o no desayunó, si se enfermó, allá él verá como, pero aquí
entonces si hay que cambiar esa forma de vida”. Esa ha sido la apuesta de Asodecar,
bajo el principio de la solidaridad, entender que un problema de una sola persona en la
comunidad, es un problema al que toda la comunidad debe estar dispuesta a prestarle
atención y apoyar su solución.
Pero antes que la organización, la unidad o la convivencia, el logro esencial de
Asodecar, donde los aportes de la ATCC han sido fundamentales, es la protección de la
vida, la paz y el trabajo de las 58 familias que integran a ASODECAR. Mantener la vida
de la gente en un contexto de conflicto armado y de violencia estructural, es en sí un
Respecto a la satisfacción de necesidades básicas los logros de Asodecar han sido
bastante significativos, teniendo en cuenta que empezaron desde cero. A lo largo de
estos años a través de su organización, participación, gestión e incidencia han logrado
el apoyo y acompañamiento de más de 30 entidades y organizaciones de acuerdo con
los registros que lleva Asodecar, y la ejecución de un gran número de proyectos a los
que se le deben, entre otros, los siguientes logros.
Con la alcaldía de Landázuri lograron que les dieran una finca de 37 hectáreas, que aún
no ha sido titulada a nombre de la comunidad, para que las 60 familias construyeran
sus casas (información recogida durante el trabajo de campo). La finca no tenían red de
agua y alcantarillado, después de unos años, recientemente a través de un proyecto
consiguieron la red sanitaria, de agua y alcantarillado, pero La India aún no tiene planta
de tratamiento ni tanque para agua y por lo tanto no cuentan con dichos servicios.
Respecto a la energía eléctrica, aún no cuenta con el servicio a pesar de las gestiones
que han realizado.
Poco a poco, con varios proyectos de diversas organizaciones han ido construyendo
sus casas. Primero PCS les dio los materiales para la construcción de la estructura
básica de las casas, ellos pusieron la mano de obra y el SENA les enseñó a construirlas
(información recogida durante el trabajo de campo). Algunas casas no alcanzaron a ser
terminadas en ese momento. Posteriormente lograron las puertas y ventanas (sin
vidrio), más adelante sanitarios y cocina, los vidrios de las ventanas, y de ahí en
adelante han logrado otras mejoras a sus viviendas (información recogida durante el
trabajo de campo).
Dentro de los logros de infraestructura física se encuentran también una oficina para la
administración de Asodecar, un comedor comunitario dotado, y un polideportivo que
construyeron recientemente con plata que sobró del proyecto de agua y alcantarillado
Dentro de un proyecto común, cada familia cuenta con 3 hectáreas de caucho
sembrada, como fuente de generación de ingresos a mediando plazo, ya que se
espera que entre 5 y 10 años empiece a producir. Esto fue posible gracias a un
proyecto que lograron sacar adelante y por el cual les dieron 15 hectáreas para sembrar
caucho, y en el que la comunidad tuvo que colocar como contrapartida las 1.5
hectáreas restantes que las consiguieron con otra institución (información recogida
durante el trabajo de campo). Igualmente pusieron la mano de obra para sembrar y a
través del proyecto recibieron remuneración. Por otra parte Asodecar cuenta con una
bio-fábrica para la reproducción y venta al público de clones de caucho para quienes
quieran sembrar (información recogida durante el trabajo de campo).
Cuentan también con proyectos que incluyen un componente de seguridad alimentaria y
otro de generación de ingresos (información recogida durante el trabajo de campo). En
este sentido tienen dos piscinas para el cultivo de cachamas, y una extensión para la
cría de ganado y pollos. Así mismo cada familia cuenta con un espacio para cultivos de
pancoger.
Adicional a lo logros expuestos anteriormente, gracias al acompañamiento de las
múltiples organizaciones han recibido talleres y capacitaciones sobre derechos
humanos, desplazamiento forzado, convivencia, resolución de conflictos, salud sexual y
reproductiva, entre otros, así como apoyo pisco-social (información recogida durante el
trabajo de campo).
3.5. LA INCIDENCIA DE LA ATCC EN EL PROCESO DE ASODECAR
La primera aclaración que hace Asodecar cuando se les pregunta por su relación con la
ATCC, es que ellos son de la ATCC, hacen parte de dicha organización actualmente y
desde antes del desplazamiento. Incluso, los directivos de Asodecar han sido directivos
también de la ATCC. La posición de Braulio Mosquera, recoge muy bien esta
Con Asodecar, es clarísimo que a pesar de que nosotros tenemos una organización constituida jurídicamente, legalmente, nosotros hacemos parte de la directiva de la ATCC. La primera autoridad en el corregimiento en cualquier sector donde hayan formas organizativas, hablo de acción comunal, siempre tienen esa jefatura la ATCC. Entonces, hay es como quien dice, una familia, es una sola familia, aunque hay unas ramas, también como proceso, eso contribuye al desarrollo de la región que es a lo que le apostamos, pero con unas acciones claras, sin desvincularnos de la ATCC. Aquí usted oye hablando de la parte jurídica, la parte cívica, la parte organizativa, pero tenemos que reconocer que todos esos procesos fueron liderados por la ATCC y que nosotros de ahí empezamos a construir unos procesos, que todos son atecianos. (Testimonio de Braulio Mosquera, recogido durante el trabajo de campo)
Adicionalmente, Asodecar incluye los principios de la ATCC dentro de su propia
organización, realizan el mismo ejercicio de resistencia civil que practica la ATCC, y
participa en las reuniones y actividades de la ATCC, como los diálogos con los actores
armados y procesos de resolución de conflictos en la comunidad (información recogida
durante el trabajo de campo).
Fue la ATCC el primer actor que intervino y acompañó el desplazamiento, y fue por la
ubicación de la ATCC que la gente decidió desplazarse hacia La India. La ATCC realizó
las primeras gestiones de incidencia para visibilizar la crisis humanitaria y presionar por
presencia institucional para que respondieran a la crisis. Seguramente por tratarse de la
vulneración de derechos (un desplazamiento forzado) de miembros de una experiencia
Premio Nóbel Alternativo de Paz, con gran reconocimiento a nivel internacional, es que
se logra una significativa respuesta en el momento de la crisis.
El amplio reconocimiento con el que contaba la ATCC probablemente es una de las
razones que explica porque Asodecar haya podido contar con una lista de más de 30
organizaciones que les han acompañado en su proceso. A esto se agrega que la ATCC
facilitó al comienzo del proceso de Asodecar los primeros contactos, y que sirvió de
puente entre ellos y las instituciones y organismos, lo que les permitió hacer las