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COMPLEJIDAD DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
CONTRA LA MUJER EN LAS POLÍTICAS
PÚBLICAS
MS. VIOLETA FREDESMINDA GONZÁLEZ Y GONZÁLEZ
JURADO EXAMINADOR
____________________________ DR. ROBERTO CAFFO MARRUFO
PRESIDENTE
_______________________________ DR. FREDY HERNÁN POLO CAMPOS
SECRETARIO
__________________________________ DR. SEBASTIÁN BUSTAMANTE EDQUÉN
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FICHA CATALOGRÁFICA
González y González, Violeta Fredesminda
COMPLEJIDAD DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR CONTRA LA MUJER EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS TESIS DE DOCTORADO, UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
Sección: Postgrado en Enfermería
Asesor: Dr. Sebastian Bustamante Edquén
Docente Principal, Director de la Escuela de Postgrado.
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DEDICATORIA
Con profundo amor a Dios y a la virgen
por ser mis guías y proveedores del conocimiento,
quienes me permitieron mantener la firme convicción
de hacer realidad este estudio.
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DEDICATORIA
A Jorge Luis, mi hijo,
por ser el motivador de mi superación.
A mis hermanos:
Claudelina, Jhon y María, por su
comprensión y apoyo en todos los
momentos de mi vida
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AGRADECIMIENTO
Con gratitud y reconocimiento,
al Dr. Sebastian Bustamante Edquén,
por su ejemplo de profesionalismo y por
su valiosa asesoría, que permitió la
culminación del presente estudio.
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AGRADECIMIENTO
A las mujeres víctimas de Violencia Intrafamiliar, por contribuir con sus evidencias
al desarrollo de la presente investigación.
A los (as) representantes de las diferentes Instituciones Públicas:
Comisaría de la Mujer, Centro de Emergencia Mujer, Ministerio Público de Trujillo:
Primera Fiscalía Provincial de Familia, Defensoría del Pueblo, Defensoría del Niño
y el Adolescente, Municipalidad Provincial de Trujillo, Dirección Regional de Salud
La Libertad.
Al personal de salud del Centro Materno de Vista Alegre, Centro de Salud de Víctor
Larco, Centro Materno Santa Isabel, Centro Materno Madre de Cristo.
Instituciones participantes, que con sus aportes marcaron el inicio y término de esta
investigación.
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ÍNDICE DE CONTENIDOS
Resumen ... viii
Abstract ... ix
Resumo ... x
CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN ... 2
Problema de investigación: Contextualización ... 2
Pregunta norteadora ... 33
Objeto de estudio ... 34
Objetivos ... 34
Justificación del estudio ... 34
Relevancia del estudio ... 35
CAPÍTULO II: REFERENCIAL TEÓRICO Y EMPÍRICO ... 39
Complejidad de la Violencia Intrafamiliar ... 39
Derechos Humanos ... 40
Género ... 43
Cultura ... 46
Sociedad ... 47
Políticas Públicas: inclusión y representación... 47
CAPÍTULO III: ABORDAJE METODOLÓGICO ... 59
Tipo de estudio ... 59
Sujetos del estudio ... 59
Escenario del estudio ... 60
Recolección de la información ... 61
Proceso de análisis de la información ... 64
Consideraciones éticas y de rigor científico ... 72
CAPÍTULO IV: RESULTADOS DEL ESTUDIO ... 76
Evidencias de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer ... 76
Proceso de la política pública en la Violencia Intrafamiliar contra la mujer. ... 125
CAPÍTULO V: CONSIDERACIONES FINALES ... 151
viii RESUMEN
COMPLEJIDAD DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR CONTRA LA MUJER EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
Violeta Fredesminda González y González1 Sebastián Bustamante Edquén2
Estudio descriptivo exploratorio de abordaje cualitativo, cuyo objeto de estudio fue la inclusión y representación de la complejidad de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer en las políticas públicas. Participaron mujeres violentadas de los distritos aledaños de Trujillo, Región La Libertad – Perú. Los objetivos estuvieron en función del análisis de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer (VIF), la inclusión y representación de la complejidad de este fenómeno en las políticas públicas. El número de participantes fueron 22 mujeres y 8 responsables de los estamentos públicos, determinado por el método de saturación de los discursos orales. El recojo de los datos escritos (documental), se obtuvo a través de la investigación de la vigencia, y existencia de normas, leyes y programas en las distintas instituciones, para el control de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer. Se utilizó la entrevista a profundidad para recojo de la información oral. Los resultados permitieron entender la posibilidad de identificar la presencia de obstáculos epistemológicos, como formas de pensar arraigadas, antiguas concepciones, que ha podido tener en el pasado cierto valor, pero en el momento actual se contraponen permitiendo el entorpecimiento y las confusiones en la construcción del nuevo conocimiento de la VIF en la mujer. Se identificaron las categorías temáticas como conocimiento público de la violencia existente en la mujer, quiebre de la vida, cotidianeidad de la mujer violentada, derecho como valor a la vida. No evidencia representatividad de la política pública en el control del fenómeno de la complejidad de la VIF contra la mujer.
Palabras claves: Violencia Intrafamiliar, complejidad, políticas públicas.
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Candidata a Doctora en Salud Pública, Profesora Principal de Dpto. de Enfermería en Salud Familiar y Comunitaria. Maestra en Salud Familiar y Comunitaria. Facultad de Enfermería. Universidad Nacional de Trujillo. Escuela de Postgrado-Perú. [email protected] / [email protected]
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ix ABSTRACT
COMPLEXITY OF THE DOMESTIC VIOLENCE AGAINST WOMEN IN PUBLIC POLICY
Violeta Fredesminda González y González1 Sebastián Bustamante Edquén 2
Descriptive, exploratory study of qualitative approaching whose aim was inclusion and representation of intra-family Violence Complexity Against women in public policies. Women (VIF) abused from surrounding districts of Trujillo, region La Libertad – Perú were participating. Objectives were in function of vif’s analysis against woman, inclusion and representation of this phenomeno’s complexity in public policies. The number of participants and was 22 number and 8 respon responses from institutions public determined by a saturation method of oral speeches and collection of writing data (documental) and were obtained through investigation of norms, laws, programs existent in force in the different institutions for woman control of VIF. A thoroughly interview was used to collect an oral information. The results allowed to understand the possibility of identify a presence of epistemological obstacles such as deep-rooted ways of thinking, ancient conceptions that in the past could have certain value, but in current times are opposite, permitting obstruction and confusion in construction of a new knowledge of VIF in woman. Thematic categories, such as public knowledge of the existent violence in woman, breakdown of life, quotidianity of abused women, right as a life value. There is no representativity evidence of public policy in control of complexity phenomenon of VIF against women.
Key words: Intra-family violence, complexity, public policies.
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Candidate to doctor in public health; main professor of community and family health in nursing department, teacher of community and family health. Nursing college. National University of Trujillo. Post-degree School-Peru. [email protected] / [email protected]
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x RESUMO
COMPLEXIDADE DA VIOLÊNCIA INTRA-FAMILIAR CONTRA A MULHER IN PULITICAS PUBLICAS.
Violeta Fredesminda Gonzalez y Gonzalez1 Sebastián Bustamante Edquén2
Estudo exploratório descriptivo de abordagem qualitativa cujo objeto foi a inclusão e representação da complexidade da violência intra-familiar contra a mulher nas políticas públicas. Participaram mulheres violentadas dos distritos do interior de Trujillo, La Libertad regiao – Perú. O objetivo. Foi analisar a violência intra-familiar contra a mulher, a inclusão e representação da complexidade deste fenômeno nas políticas públicas. Participarão 22 mulheres e 8 responsavéis de instituições públicas, determinado pelo método da saturação dos discursos orais, e a coleta dos dados escritos (documental) boseai-se normas, leis e programas das diversas instituições para o controle da violência intra-familiar contra a mulher. Utilizou-se a entrevista profunda para a coleta da informação oral. Os achados permitiram compreender que é possível identificar a presença de obstáculos epistemológicos como formas de pensar estabelecidas, antigas concepções que no passado tiveram certo valor que no época atual contrapõem-se, permitindo o criando confusões na construção do novo conhecimento a respeito da violência intra-familiar contra a mulher. As categorias temáticas obtides são: conhecimento público da violência existente na mulher, frustração de vida, quotidianidade da mulher violentada, o direito como valor da vida, Não se evidencia inclusãa na política pública do controle no complexo fenômeno da violência familiar contra a mulher.
Palavras chave: violência intra-familiar, complexidade, políticas públicas.
Candidata para doutora em saúde publica, professora principal do departamento de enfermagem em saúde familiar e comunitária. Mestra em saúde familiar e comunitária. Faculdade enfermagem. Universidade Nacional de Trujillo. Escola de Pos – Graduação - Peru.
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INTRODUCCION
Problema de Investigación: Contextualización
La violencia familiar, es un fenómeno presente en la vida diaria de las familias, que a lo largo de estas últimas décadas, las diferentes formas de violencia que se presentan en el seno de las relaciones familiares, se han venido convirtiendo en un asunto cada vez más estudiado, analizado y discutido, en diferentes ámbitos.
Como enfermera docente en el trabajo de campo, he podido evidenciar las transformaciones en la estructura y organización familiar, que se reflejan en las tendencias sociodemográficas, con tasas de fecundidad en descenso, aumento de divorcio y separaciones, con nuevos patrones de formación de hogares y familias en donde se visualiza que el golpe más fuerte, que experimenta la mujer en estos escenarios, es el abandono moral, físico, económico de su pareja, acompañado de procesos de violencia física, psicológica y sexual.
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conjunto de creencias, valores, actitudes, otorgando permiso a comportamientos violentos, que en el proceso de colonización, significó una pérdida de la posición de la mujer, dentro de su propia cultura, en donde la religión, jugó un rol evangelizador, haciéndonos creer que la mujer ha nacido de la costilla del varón, por tanto se le debe obediencia (Aliaga, Ahumada, Marfull, 2003: 28, 29).
Por otra parte, la introducción de una religión monoteísta, según la Organización Panamericana de la Salud, (OPS, 2004) provocó una desvalorización de la posición que ocupaban en sus culturas las mujeres indígenas. A partir de allí, Dios dejó de ser dualidad masculina y femenina y pasó a ser UNO, único y macho, el padre y jamás, a partir de entonces, una mujer ocuparía un lugar igual al hombre, evidenciado en la discriminación histórica que han sufrido las mujeres (mujeres negadas en su existencia: abortos selectivos, en Asia), así como la agresión física y emocional por parte de sus parejas, y la restricción de sus derechos sociales.
En este contexto histórico, la violencia al interior de la familia corresponde a la descripción de la conceptualización de las familias ligadas a construcciones histórico – sociales, es decir a un tiempo y lugar.
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En Angélico (2006) se señala la coexistencia de dos modelos de familia: una familia nuclear donde se comparte un imaginario impregnado de principios convencionales y otra que se llama familias empíricas, donde además de compartir este imaginario viviendo con otros principios, deben crear otras legalidades intrafamiliares, y con relación a las diferencias debidas a lo espacial, a nuestra realidad local, en donde los lugares de hombre y de mujer, padre – madre se relacionan en la emergencia y reiteración de la violencia doméstica.
Se destaca la existencia en nuestro continente, fruto de procesos de conquista y colonización, una cultura mestiza, a partir de la unión violenta o amorosa de la mujer india con el hombre español, dando lugar como único referente de origen en la madre. De aquí emerge la imagen de la mujer; es decir, lo femenino, ligado a modelo de madre un tanto como presencia.
El hombre, lo masculino, queda ligado al padre y por ende como ausencia; por tanto madre es símbolo de pureza, virginidad, sufrimiento, ligado a la maternidad dolorosa, sufriente, presente especialmente en estratos sociales pobres.
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esto se suma que la Violencia Intrafamiliar contra la mujer se convierta como problema de salud pública.
En relación al contexto cultural social, según Ayvar (2007), la violencia familiar se desarrolla dentro del proceso de socialización y es a través de la familia, la escuela, las relaciones sociales y los medios de comunicación que se permite la creación de una cultura de la violencia, trasfondo y refuerzo de las demás violencias. La primera forma o subtipo de violencia socio-cultural se presenta en el ámbito familiar, allí los comportamientos tradicionales y patrones autoritarios, son soportados y posteriormente asumidos por la mujer, prolongándose durante la trayectoria de la vida familiar.
Para comprender el fenómeno en estudio, resulta imprescindible comenzar por el análisis de los factores que la legitiman culturalmente. Desde siempre, creencias, valores acerca de las mujeres y de los hombres han caracterizado una sociedad patriarcal, que define a los varones como superiores por naturaleza y les confiere el derecho y la responsabilidad de dirigir la conducta de su mujer. Estas actitudes y valores, que echaron raíces, a través de los siglos, se traducen en estructuras sociales particulares: división del trabajo, políticas institucionales y la discriminación hacia la mujer.
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privadas, tales como las que están representadas por el noviazgo, el matrimonio o la convivencia (Corsi, 1999: 4 – 6).
Las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años, como las realizadas por la Organización Mundial de La Salud (2006), establecen a la violencia como un problema de salud pública que ejerce graves daños y señala que el 71% de las mujeres en lima y 64% en el Cuzco, reportan haber sido violentadas sexual y físicamente por sus parejas.
Otra investigación es la realizada por la Dirección Regional de Salud La Libertad, a través del Instituto Nacional de Salud (2006), sobre definición de prioridades de investigación en salud pública, en la Región La Libertad. Según consulta ciudadana, el 25.9% (Trujillo) representa la violencia familiar y maltratos a niños, ancianos, mujeres y hombres como priorización de los problema de salud, desde el punto de vista de la demanda. Esto implica que la salud pública basada en evidencias, es la mejor muestra científica disponible al momento de tomar decisiones sobre este problema.
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sobre la mujer y los hijos; y además la privacidad del hogar debe ser defendida por el hombre, de las regulaciones externas.
Un sistema de creencias sostenido en tales premisas tiene, como consecuencia inmediata, la noción de que un hombre se cree con derecho y obligación de imponer medidas disciplinarias para controlar el comportamiento de quienes están a su cargo. Aún cuando se modifiquen las leyes, los comportamientos tienden a seguir siendo regulados por esta normativa cultural que legitima el uso de la fuerza, como instrumento de poder dentro de las relaciones privadas.
Distintos autores han señalado el valor de los mitos culturales acerca de la violencia contra la mujer, como elementos perpetuadores del problema. Precisamente una de las características definitorias del mito es su resistencia al cambio; la fuerza del mito es invulnerable a las pruebas racionales que lo desmienten. En caso de la violencia doméstica, los mitos cumplen tres funciones principales: culpabilización a la mujer (mitos acerca de la provocación), naturalizan la violencia (“el matrimonio es así”, “los celos son el condimento del amor”), impiden a la víctima salir de la situación (mitos acerca de la familia, el amor, la abnegación, la maternidad)
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El Contexto institucional está relacionado a los valores culturales que no se encarnan directamente en las personas, sino que se hallan mediatizadas por una serie de espacios que constituyen el entorno social más visible: las instituciones educativas, recreativas, laborales, religiosas judiciales, etc.
La estructura y el funcionamiento de tales entornos juegan un papel decisivo para favorecer la realimentación permanente del problema de la violencia en la familia. Esto se evidencia al considerar la denominación de “legitimación institucional de la violencia”, y que sucede cuando las instituciones reproducen en su funcionamiento el modelo de poder vertical y autoritario; de alguna u otra manera, terminan usando métodos violentos para resolver conflictos institucionales, lo cual se transforma en un espacio simbólico propicio para el aprendizaje y/o legitimación de las conductas violentas en el nivel individual (Corsi, 1999: 8).
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riesgo, cuando se combinan con otros determinantes macro y microsistémicos.
En el Contexto Familiar, de acuerdo a las diferentes definiciones, los individuos se unen por razones biológicas, psicológicas y socio-económicas; independientemente del Status jurídico de tales uniones, la familia puede ser considerada como un grupo social primario que al menos, cumple las funciones básicas de reproducción de la especie y de transmisión de la cultura a las nuevas generaciones. Las variaciones en las formas que adopta tal grupo acompañan a los cambios estructurales de la sociedad en los distintos períodos históricos (desde la familia extensa conviviente como unidad económica autosuficiente, hasta algunas formas actuales de familias monoparentales) (Corsi, 1999: 10).
No interesa aquí detenernos en la discusión sobre los diferentes criterios teóricos acerca de la definición de la familia, sino más bien en ciertas características de la interacción familiar, (que comprende lo interno y externo) cuyo medio es la familia, que la convierten en un entorno posible para la violencia y para poder aproximarnos al estudio de la familia como entorno real, se necesita revisar las nociones míticas que muestran a la familia como lugar ideal, de realización afectiva, comprensión recíproca y seguridad (Corsi, 1999: 10).
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una imagen idealizada de la vida familiar, como un núcleo de amor más que de violencia potencial.
Ahora bien, el conflicto que parece inherente a la vida de la familia, no genera necesariamente la violencia; se podría decir que, por el contrario, el negar la inevitabilidad del conflicto es lo que muchas veces contribuye a la aparición de la violencia.
A partir de las investigaciones sociales realizadas por Gelles y Straus (1988) han identificado 11 factores que pueden incrementar el riesgo potencial dentro de una familia, entre ellos: la duración del período de riesgo, el derecho culturalmente adquirido a influenciar los valores, comportamientos y actitudes de los otros miembros de la familia, los roles atribuidos en función de la edad y el sexo, el carácter privado del medio familiar, el stress atribuible al ciclo vital, los cambios socio-económicos y otros, etc.
Todos estos factores incrementan la vulnerabilidad de la familia y transforman al conflicto en un factor de riesgo para la violencia; que la conceptualización de la familia como entorno propicio para las interacciones violentas, parte de dos variables en torno a las cuales se organiza el funcionamiento familiar: el poder y el género.
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menudo está jurídicamente definido, se corresponde con la categoría “varón adulto”. A tal punto la cúspide del poder familiar se halla vinculada con el género, que en muchas culturas y subculturas, cuando muere el padre, su lugar pasa a ser ocupado por el mayor de los hijos varones, independientemente de la existencia de la madre y/o hermanas mayores. Verticalidad, disciplina, obediencia, jerarquía, respeto, castigo, son elementos indispensables para la organización de la institución familia, dentro de las cuales resultan funcionales (Corsi, 1999: 11, 12).
Cuando estos fundamentos sirven de base para regular las relaciones intrafamiliares, encontramos algunas de las siguientes leyes como normativa implícita, pero sancionable: los hijos deben respeto a los mayores; la mujer debe seguir al marido; los hijos deben obedecer a los padres; el padre debe mantener al hogar y es el que impone la ley; las faltas a la obediencia y al respeto deben ser castigadas.
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estructura vertical, se suele poner el acepto en las obligaciones, más que en los derechos de los miembros.
Los estudios de género llevados a cabo en las últimas décadas muestran la vigencia de los estereotipos culturales que atribuyen más valor a lo masculino que a lo femenino, ubicando jurídica y psicológicamente a varones y mujeres en distintos niveles jerárquicos dentro de la organización familiar (Corsi 1999: 13,14).
Por lo que, la Violencia Intrafamiliar (VIF) contra la mujer se va convirtiendo, poco a poco, en un problema social. En la medida que es reconocido como tal, va siendo considerado por el conjunto de la sociedad como problema importante; se hace eco de su gravedad en los medios de comunicación; se crean organizaciones y asociaciones; encontramos iniciativas y propuestas para combatirla; se discuten políticas, reformas legislativas y estrategias (Corsi, 1999: 13,14).
Con el transcurrir de la historia, aparece el movimiento social feminista que tiene su origen en teorías y concepciones que emergieron en torno a la polémica sobre el derecho a la ciudadanía, pocos años después de la revolución francesa, con su reivindicación de los derechos de la mujer (Llanquiray, Painemal, 2007: 2-3).
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progresiva incorporación al ámbito laboral, la crisis de la institución familiar tradicional, la extensión del derecho de sufragio universal a la mujer, la reconsideración de la sexualidad frente a los patrones patriarcales dominantes y la inequidad en cuestión de género, diferencia a la mujer (La Coctelera, 2006).
Pero la perspectiva de género aún no está transversalizada a cabalidad en las políticas públicas; lograrlo es probablemente uno de los desafíos más importantes del futuro, pues la socialización diferencial de género es la construcción cultural de lo femenino y lo masculino, sobre la base biológica del sexo, que difiere relaciones entre hombres y mujeres basadas en una distribución asimétrica y su expresión más grave es la violencia contra la mujer por parte de su pareja o cónyuge.
Las evidencias de la Violencia Intrafamiliar (VIF) contra la mujer, según el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES, 2002-2007) se presentan en todos los países, en todos los grupos sociales, culturales, económicos y religiosos como casos que lesionan una pluralidad de derechos fundamentales: la libertad, la integridad física, mental, la salud y la vida, es decir en su integridad.
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económicos, las frustraciones propias de la sociedad de consumo, la desigualdad en las relaciones de poder en la sociedad, en el interior de las familias y los grandes cambios provocados por la globalización del mercado y las comunicaciones, traen consigo un proceso creciente de exclusión social que tiende a agravar el problema y se manifiesta en actitudes agresivas contra las mujeres (Gómez, Vásquez y Fernández, 2005).
En el análisis de contexto normativo internacional, la violencia contra las mujeres, es un tema político, no tanto porque en los últimos años haya entrado en la agenda política, legislativa, sino porque en la teorización previa a esa entrada, el feminismo le ha otorgado un significado político, en el cual las mujeres han adquirido visibilidad y protagonismo (Laurenzo; Maqueda y Rubio, 2009: 21, 22, 23). Una vez entrado en la agenda político-jurídica, la conceptualización de la violencia en términos estructurales de dominio – subordinación supone una auténtica revolución en la cultura jurídica.
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mujeres, que frecuentemente resulta agravada por otros sistemas de dominación. Por consiguiente, la violencia contra la mujer debe abordarse en el contexto de los esfuerzos por poner fin a todas las formas de discriminación, promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, creando un mundo en el que todas las mujeres gocen de todos sus derechos humanos.
Esto se recoge como una de las conclusiones del Informe del Secretario General de las Naciones Unidas, en la presentación del Estudio a fondo sobre todas las formas de la violencia contra la mujer, el 06 de julio de 2006. Este estudio fue elaborado por un amplio equipo de expertos de distintos países junto a la colaboración de varios departamentos de las Naciones Unidas, Centros de Investigación y Organizaciones no gubernamentales (Laurenzo, Maqueda y Rubio, 2009: 241, 242).
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En el ámbito occidental, conformado por los países llamados “desarrollados”, el proceso del reconocimiento jurídico – formal de la igualdad de los derechos presenta importantes avances en las últimas décadas del siglo XX; pero la fuerza del antiguo orden de asignaciones de roles muestra que aquellas percepciones culturales distan de haber sido superadas.
El citado estudio a fondo de las Naciones Unidas ofrece una buena visión de las distintas situaciones y de la necesidad de coordinar políticas de prevención que atiendan a los distintos grados de vulnerabilidad (Laurenzo, Maqueda y Rubio 2009: 242); porque la violencia de género representa un importante ejemplo de la ineficacia de las normas y de la divergencia estructural entre el ser y el debe ser, de la objetiva distancia entre la ley y su implementación.
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Artículo 3: “Los Estados partes se comprometen a garantizar a hombres y mujeres la igualdad en el goce de todos los derechos civiles y políticos”.
Así mismo, La Convención Americana sobre Derechos Humanos, expresados en los artículos siguientes:
Artículo 5º Numeral 1) “todas las personas tienen derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral”.
Artículo 24º: “Todas las personas, son iguales ante la Ley. En consecuencia, tienen derecho sin discriminación a igual protección de la Ley Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”.
Artículo 1: “(…) La expresión discriminación contra la mujer”, denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas políticas, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
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Artículo 1º: “Para los efectos de esta convención, debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.
Artículo 2º: “Se entenderá que violencia contra la mujer, incluye la violencia física,
sexual y psicológica: a) Que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea, que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer y que comprende entre otros, violación, maltrato o abuso sexual.”
Artículo 7º: “Los estados partes condenan todas las formas de violencia contra la mujer y convienen en adoptar por todos los medios apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente”: incluir en su legislación interna normas penales, civiles y administrativas; actuar con debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer; adoptar medidas jurídicas para invitar al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer en cualquier forma que atente contra su integridad o perjudique su propiedad y establecer procedimientos legales juntos y eficaces para la mujer que haya sido sometida a la violencia que incluyan entre otras medidas de protección, un juicio oportuno y acceso efectivo a tales procedimientos.
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conocimiento y la observancia del derecho de la mujer a una vida libre de violencia, y el derecho de la mujer a que se respete y protejan sus derechos humanos; b) Fomentar la educación y capacitación del personal en la administración de justicia, policial y demás funcionarios encargados de la aplicación de la ley, así como del personal a cuyo cargo esté la aplicación de las políticas de prevención, sanción y eliminación de la violencia contra la mujer; c) Garantizar la investigación y recopilación de estadística y demás información pertinente sobre las causas, consecuencias y frecuencia de la violencia contra la mujer con el fin de evaluar la eficacia de las medidas para prevenir, sancionar y eliminar la violencia contra la mujer (Defensoría del Pueblo, República del Perú, 2007).
A partir de este análisis normativo internacional, en Chile, desde 1981, la Violencia Intrafamiliar en la mujer es reconocida y abordada como un problema público, cuya raíz se cimienta básicamente en la resistencia de factores culturales y, por lo tanto, debe ser asumido por toda la sociedad.
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organización en especial deteriorando las relaciones de parentesco y afecto entre sus miembros.
Por tanto, muchos países han llevado adelante formas legislativas para atender el problema específico planteado por la violencia doméstica, y algunos de ellos han promulgado leyes sobre violencia doméstica, de diferente alcance.
Hasta la fecha 44 países en el mundo han puesto en vigor leyes especiales contra la violencia doméstica entre ellos el Perú, país que legisló en materia especial intentando responder al problema de la violencia contra la mujer (Plácido, 2007: 39,40).
En el ordenamiento jurídico peruano, la protección frente a la violencia familiar, está previsto en los siguientes textos: La Constitución Política del Perú, el Código Civil, el Código Penal y el Texto Único Ordenado (TUO) de la Ley Nº 26260, Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar.
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En el Código Civil, el artículo 333º numeral 2 establece como causal de separación personal o divorcio vinculado a la violencia física y/o psicológica entre cónyuges.
El Texto Único Ordenado de la Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar N° 26260, se trata de una norma de carácter tutelar que define la violencia familiar (artículo 2º) y establece las funciones de la Policía Nacional del Perú (articulados del 4º al 8º), el Ministerio Público (artículo 10º, 11º, 12º, 16º y 17º) y el Poder Judicial (artículos del 18º al 26º) en el tratamiento de los casos de violencia familiar:
En razonamiento de su carácter tentativo, prevee medidas de protección inmediatas (artículo 10º) y cautelares (artículo 11º y 23º) a favor de la víctima. Adicionalmente, establece un proceso legal rápido, caracterizado por el mínimo de formalismo, y la obligación judicial de pronunciarse por la reparación del daño sufrido por la víctima (artículo 21º).
El Decreto Supremo Nº 002-98-JUS, reglamento de TUO de la Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar, tiene como objeto establecer las normas y procedimientos para la mejor aplicación de la política del Estado y de la sociedad frente a la violencia familiar, así como para ejercitar efectivamente las medidas de protección a las víctimas de tales actos.
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los artículos 121º-A, 122º-A y de las faltas contra la persona, prevista en el artículo 44º, segundo párrafo del Código Penal. El maltrato de obra sin lesión es también considerado como una falta contra la persona (artículo 442º del Código Penal) (Lineamientos de Actuación Defensorial, 2007: 39, 40).
En el Perú, como cualquier país latinoamericano, la violencia familiar, se ha convertido en un grave problema social y de salud pública cuyas víctimas son en su mayoría mujeres, y la cultura es un factor importante que influye sobre los comportamientos y estilos de comunicación que se presentan al interior de la familia y según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002), este fenómeno se perfila como la cuarta causa de muerte en mujeres cada año.
En los últimos decenios ha sido increíble la forma en que ésta ha escalado peldaños en su nivel de prevalencia en el Perú, y en otros países ratifica la importancia del fenómeno y documenta que los niveles de prevalencia de la violencia familiar en el Perú son más altos que en los demás países para los cuales existe cifras comparables, sea en zonas urbanas o rurales (OMS, 2003).
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desigualdad e inequidad entre hombres y mujeres, que ha propiciado abuso de poder y formas de relación violentas de allí) hasta la lucha del movimiento de mujeres para lograr reconocimiento mundial sobre sus derechos, principalmente el de tener una vida libre de violencia (Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, 2004-2006).
El análisis de contexto, permite entender que el problema de la complejidad de la Violencia Intrafamiliar (VIF) contra la mujer, está en función de la determinación, que es una forma típica de ocurrir los eventos, los modos de vida en el grupo social, que proviene directamente de una causa, y que para Morin (2002), la revolución de hoy en día, se relaciona con el plano de las ideas, reflejadas en la vida humana; que a partir de la complejidad del modo de organización de las ideas, tiene que ver con la aparición del cambio, sabiendo que las ideas funcionan como regulativas, es decir, como ideas que orientan una actividad en quehacer no sólo científico, político si no en el cotidiano.
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El principal resultado de la discusión respecto a la Violencia Intrafamiliar contra la Mujer fue para la investigadora, reconocer todas las formas de violencia de género como una violencia de los derechos humanos de las mujeres; visibilizando este problema a la luz de las políticas públicas que son las soluciones específicas de cómo manejar los asuntos públicos. La Violencia Intrafamiliar (VIF), contra la mujer, como problemática pública, afecta a gran parte de la población femenina en el Perú; pues una política pública integral, debe permitir erradicar este problema de la vida de las mujeres y de las relaciones entre hombres y mujeres.
La existencia de políticas públicas y programas gira en razón de una necesidad sentida en el Perú, como en otros países, de atender la problemática de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer; además se sustenta en los aspectos conceptuales y metodológicos, del análisis de la política pública de los autores González (2003), Weiss (2001) y Torgenson (1996).
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Sin embargo utilizo los fundamentos de estos autores González (20036), Weiss (2001) y Torgenson (1996), en la evaluación de la política pública, que busca tener cierto impacto en su área de influencia a través de acciones concretas.
Mediante su metodología y análisis de la política en base a criterios que se detallan más adelante, permitió evaluar esta política, que es un proceso que analiza la organización y el funcionamiento, así como el desarrollo de los programas; es decir, determinar la coherencia entre lo que dice y lo que hace la política.
El impacto de una política está en función de los recursos; sin embargo, se evidencia que existe una reducción presupuestaria para un trabajo preventivo, pues del 100% del presupuesto para el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, se asigna sólo el 7% para este sector y un 93% para la Oficina Pública Descentralizada (OPD) y programas, debiendo ser lo contrario, para potencializar la prevención de la Violencia Intrafamiliar (OMS, 2004), (Toledo, 2001-2004).
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problemas públicos, cuyas soluciones están orientadas y enmarcadas a acciones y estrategias desde un sector.
En el plano interno, la Ley Nº 26260 promulgada en el Perú en 1993, fija por primera vez la política del estado, frente a la violencia contra la mujer, pero hoy en día somos testigos de cómo el ambiente familiar se ve ensombrecido por el fenómeno de la violencia familiar; en este sentido la ley de la violencia familiar se ve obstaculizada para cumplir con los propósitos de prevenir y solucionar los problemas intrafamiliares, pese a los grandes avances obtenidos, las medidas aún continúan siendo insuficientes, pues la violencia de género se manifiesta como un ámbito de la desigualdad existente en nuestra sociedad (Toledo, 2001–2004).
Según la Organización Mundial de la Salud (2002), la violencia hacia las mujeres no es un problema reciente, sino que ha estado presente desde que se conoce la historia y la organización social de muchos pueblos, siendo ignorada, tolerada y aceptada durante siglos; sin embargo, las mujeres pueden agredir a sus parejas masculinas, pero la Violencia Intrafamiliar es soportada en proporción abrumadora por las mujeres y es infringida por los hombres.
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Otros datos nacionales extraídos de las encuestas demográficas y de salud (2004), señalan que el porcentaje de mujeres que fueron víctimas de violencia física por parte del cónyuge o de otra persona, alcanza 41.10% en Colombia, 27.3% en Haití, 28.7% en Nicaragua y 41.2% en Perú. Según un estudio realizado en el área metropolitana de Santiago de Chile, el 50.3% de las mujeres ha vivido alguna violencia, en relación de pareja; mientras en Bolivia el 25% reporta ser víctima de violencia psicológica y 13.9% de violencia física en amenazas para su vida (OMS, 2003).
En el año 2005, la Organización No Gubernamental (ONG) Manuela Ramos (Perú), atendió 3,144 casos de violencia familiar; en el Instituto de Medicina Legal, hubo 82,021 reconocimientos clínicos. Por tanto, la violencia de género no es un problema que sólo afecta al ámbito privado, ésta se manifiesta como un símbolo de desigualdad existente en nuestra sociedad. En la Policía Nacional del Perú se atendió 58 mil denuncias por violencia familiar, realizadas por la mujer; de las cuales 35,190 eran por agresión física y 22,860 por maltrato psicológico.
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(MIMDES) atendieron 29,844 víctimas de violencia, de las cuales el 89.5% de víctimas estaba constituidos por mujeres.
Similar porcentaje de víctimas mujeres establece el informe defensorial Nº 95 “La Protección Penal Frente a la Violencia Familiar en el Perú. Por su parte el informe defensorial Nº 110 “Violencia Familiar”; un análisis desde el derecho penal”, presentado en noviembre del 2006, precisa que el 69.6% de los casos revisados, las agresiones se produjeron entre personas que tienen o han tenido una relación de pareja, específicamente entre cónyuges, ex cónyuges, convivientes o exconvivientes.
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Según INEI en el (cuadro N° 12.1), las situaciones de control por parte del esposo o compañero en relación a la edad, el 75% lo hace con el grupo de mujeres entre 15 a 19 años de edad; seguido del grupo de 20 a 24 años con el 73% y en relación al estado civil, es la casada o conviviente en un 68% (Anexo N° 8).
Si bien el Perú cuenta con un amplio marco normativo para procesar y sancionar los casos de violencia familiar, el principal problema continúa siendo la inadecuada aplicación del mismo. Así las irregularidades más frecuentes están en función de las estructuras organizativas y de los recursos reales: recursos humanos, institucionales, económicos y otros recursos como la coyuntura política y cultural o social (La Hera, 2004). De esta manera es evidente: la dilación en la tramitación del proceso, el poco conocimiento del registro de la denuncia o la evaluación de la víctima, el uso indebido de la conciliación, las dificultades para procesar los casos de violencia psicológica y la renuncia a otorgar medidas de protección y reparación civil.
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mujeres y el 10.6% son hombres; se puede explicar en el sentido que el mayor porcentaje de casos atendidos que denunciaron maltrato, son mujeres; pero esto no significa que el hombre no sea maltratado, sino que las evidencias demuestran que los hombres no denuncian maltrato por cuestión de género ya que ellos tienen que ser fuertes, “hombres valientes”.
A raíz de esta problemática, los trabajos de investigación previos se intensifican a partir de la década de 1960 y con especial interés en los últimos años. El tema de la violencia contra la mujer y su expresión en el ámbito doméstico, ha sido incorporado en convenciones y conferencias internacionales y nacionales. Siendo el interés por evidenciar la realidad de la violencia contra la mujer, se aborda desde las instituciones investigadoras, universidades, personas motivadas por el tema en nuestro país y mayormente, las investigaciones se centran en factores participantes que originan, consolidan y justifican la violencia contra la mujer.
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Han tenido que pasar más de 30 años, desde que se habló por primera vez de mujeres golpeadas, para que el fenómeno de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, sea un tema de interés y denuncia pública (Angélico Biolakowsky, Bania y otros, 2006).
Esto implica que una mujer no nace, se hace, es decir ser “hombre” o ser “mujer”, es algo que aprendemos a lo largo de nuestra vida y no viene condicionado por nuestro sexo, sino que el aprendizaje se inicia desde el nacimiento, y ha estado marcado y sigue estándolo por los modelos tradicionales de masculinidad y feminidad, basados en la asignación de roles y estereotipos sexuales (Toledo, 2001–2004).
En la realidad de las familias peruanas liberteñas, en opinión de la investigadora, es evidente el grave problema de la Violencia Intrafamiliar y específicamente contra la mujer, por parte de su pareja, quien comete abuso físico, emocional y sexual. Las cifras estadísticas de Violencia Intrafamiliar contra la mujer son alarmantes, pues nos indican que el nivel de desarrollo de las políticas en la Región La Libertad, no están dando resultados esperados.
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Las teorías y las situaciones referenciales utilizados en este paradigma han salido de la sistémica y del constructivismo. Por lo demás, la actitud epistemológica de este paradigma, se basa en la voluntad de producir conocimientos específicos para las ciencias humanas y sociales mediante una atención especial para con los actores y las significaciones. Se basa en tres principios: el principio dialógico (la superación de los antagonismos en una construcción superior); el principio de la recurrencia o recursión organizativa (los efectos circulares y en forma de bucle que afecta a todo fenómeno humano); el principio hologramático (que pone de relieve que el todo está en la parte, del mismo modo que ésta se encuentra en el todo) (Mucchielli, 2001: 38).
El objetivo de la complejidad es por una parte unir (contextualizar y globalizar) y por otra recoger el reto de la incertidumbre, es así que según Morin (2004) refiere que a mediados del siglo XX la mayoría de las ciencias sociales tenían como modo de conocimiento la especialización y la abstracción; es decir, la reducción del conocimiento en un todo al reconocimiento de las partes que la componen (como si la organización de un todo no produjera cualidades nuevas en la realidad con las partes consideradas por separado).
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cuales se estudia, se desarrolla en esta complejidad. Por esta razón, la experiencia de la vida intelectual me conduce a elegir con qué ojos se mira este fenómeno humano, inmerso en un contexto complejo; de ese modo la libertad de pensamiento frente a la problemática de diferente índole, permite decir que existe la necesidad de desarrollar un pensamiento crítico (Fourez, 2008: 13).
El tipo de epistemología nos conduce a poner en evidencia quién habla y el nombre de qué, teniendo en cuenta el contexto donde se trata de decidir, cómo ver las situaciones y cómo comprometerse; esto destaca la importancia de la posición de la persona frente a cada saber.
Por todo ello esta investigación, a la luz de abordarla en el paradigma de la complejidad, también se enmarca dentro de la investigación cualitativa de abordaje descriptiva-exploratoria, lo cual permitió recoger experiencias reales de las mujeres peruanas (Trujillo), violentadas por falta de respaldo legal del gobierno con políticas, leyes y reglamentación efectiva en su dimensión:
Pregunta norteadora
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Inclusión y representación de la complejidad de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer en las políticas públicas.
Objetivos
a) Describir y analizar la complejidad de la problemática de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, en una población local seleccionada.
b) Describir y analizar las bases teóricas, conceptuales y culturales de las políticas públicas dirigidas a la Violencia Intrafamiliar contra la mujer.
c) Analizar la inclusión y representación de las políticas públicas en la complejidad de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, en casos seleccionados, vía análisis de política pública.
Justificación del estudio
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sociedad como es Trujillo – Perú, especialmente en zonas urbano marginales, como son los distritos de Víctor Larco, La Esperanza, El Porvenir, Trujillo.
Relevancia del Estudio
Actualmente existe esta problemática social (VIF) contra la mujer en muchas familias de nuestra sociedad (Perú), Región La Libertad-Trujillo, con mayor frecuencia en familias de bajos recursos.
Por tal razón, es de vital relevancia las contribuciones de este estudio desde Enfermería para el manejo de la complejidad de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, en las políticas públicas, que permita el mejoramiento de la relación intrafamiliar, la puesta en práctica de políticas públicas saludables y efectivas; así como para la investigación y formación de profesionales de la salud, específicamente en enfermería. Es conocido que el sector salud como ámbito laboral no escapa a la presencia de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, y es motivo de preocupación para la enfermería, ya que es uno de los recursos humanos responsable del manejo de la salud en diferentes ámbitos:
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favorezcan la salud de la mujer vulnerable a ser violentada, sus sostenibilidad que se garantiza por el compromiso asumido desde los gestores de las políticas y los responsables para efectivizar.
En el área de enfermería, es relevante la actuación del profesional de enfermería en el cuidado de la salud de las personas y en los problemas sociales existentes; por tal razón los hallazgos permitirán tener algunas reflexiones en relación al control de la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, en función de las políticas públicas del estado ya establecidas y que, a través de esta investigación de abordaje cualitativo, ha permitido conocer la dimensión de un ser humano golpeado o maltratado o violentado, en su sentir profundo más allá de lo que evidencia sus expresiones.
Para los servicios de salud, la atención de salud es un determinante y cualquier problema que atente la integridad de la persona es preocupante como la violencia contra la mujer originada directamente desde el entorno familiar con responsabilidad en el personal existente en los servicios de salud. Si bien existen los lineamientos de política de salud que direccionan la atención de salud, sin embargo el problema de la violencia se considera como un ítem más en el programa de familias saludables en el marco de la salud mental. Los aportes de este estudio están orientados a fortalecer el trabajo primario, contra la violencia de la mujer.
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porque la violencia contra las mujeres es un problema de primer orden en nuestra sociedad. El machismo imperante y el menosprecio del papel de la mujer lo relegan sólo al cuidado de los hijos, el hogar y el marido.
No solo es conveniente saturar con datos estadísticos, pues detrás de esos fríos números se esconden dramas humanos cargados de sufrimientos; sin embargo, es importante aportar algunas cifras de interés para demostrar estadísticamente que realmente es un problema de primera línea; por ello es necesario fomentar la investigación para la mejor atención de este grupo; así mismo, instruir al personal de salud, sobre el proceso legal a seguir con las víctimas mediante el pleno conocimiento de las políticas públicas establecidas a través de la puesta en práctica.
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REFERENCIAL TEÓRICO Y EMPÍRICO
El referencial teórico del presente estudio, se sustenta en las bases conceptuales de la complejidad en la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, que está inmerso en un modo de pensamiento que vincula el orden, lo universal y lo regula como el desorden, lo particular y el devenir de categorías que juegan un papel constructivo, que implica la constitución de nuevas órdenes; en donde el mismo devenir se convierte en principio constitutivo y explicativo, que permite entender a esa complejidad relacionada con la aparición del cambio, en ese proceso de organización de ideas, de entrelazamientos, que debe articularse para su entendimiento a nuevos conocimientos de las ciencias, que permite aplicar, a todo tipo de realidad, es decir que no solo sirve para entender la complejidad de la realidad, de la naturaleza, sino especialmente se concentra en la complejidad (como incomprensión) humana social (Morin, 1997: 11-15).
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reconoce que vivimos en tiempos de aguda violencia en el mundo, una más visible que otra, evidencia de la pobreza y las malas relaciones interpersonales, intrafamiliares; relaciones que se quiebran por diferencias ideológicas, etnia, religiosas de poder como el patriarcal, que se ejerce sobre la mujer.
Para fines de la tesis doctoral, claro está la utilización del concepto de Violencia Intrafamiliar, utilizado con mayor frecuencia en las legislaciones y políticas (OPS, 2004), que corresponde a la conceptualización de las familias ligadas a construcciones histórico sociales, en donde la violencia está centrada en las mujeres porque es la más visible, mientras que la violencia cultural, está conformada por justificaciones, mitos y creencias y, por otro lado, una violencia estructural constituida por relaciones de género dominante
La Convención de Belem do pará (Brasil) define a la violencia contra la mujer como cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer; en el ámbito público como en el privado (Laurenzo, Maqueda, Rubio, 2009:43-46).
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El verdadero hecho fundamental de la Doctrina Internacional de los Derechos Humanos, es la aprobación de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” el 10 de diciembre de 1948; a partir del cual surge a llamada “Carta de los Derechos Humanos”. Esto ocurre fruto del horror provocado en todo el mundo, como consecuencia de la “Shoah” judía, durante la Segunda Guerra Mundial, del llamado holocausto nuclear que produjo la matanza de ciento de miles de japoneses en las ciudades de Hiroshima, y Nagasaki, el 06 de agosto de 1945. Estos derechos se enmarcan en tres grandes principios que son universales, indivisibles e inalienables, expresados en las “Esferas de Derechos Humanos” contenida en los puntos 11 (Derecho al Desarrollo) y 18 (Derechos Humanos de la Mujer y de la Niña) (Eroles, Fazzio, Scandizzo, 2005:11-20).
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vital para preservar y transmitir valores culturales; promover la equidad y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Sin embargo, muchas violaciones de los derechos de las mujeres tienen sus raíces en el retraso económico y en los modos culturales y normativos derivados de la tradición religiosa, pero no siempre es así. Prueba de ello es el caso de China, donde un crecimiento económico imponente va acompañado de políticas sociales fuertemente primitivas en relación a las más elementales libertades femeninas, sobre todo en lo relativo a la libertad reproductiva. China es conocida por la habitual práctica de abortos selectivos de fetos de sexo femenino y por eliminación de las niñas a edad muy temprana (Eroles, Fazzio, Scandizzo, 2005).
Antes que la consecuencia de una tradición, se trata de un real y propio genocidio de sexo femenino atribuible a la política demográfica del Estado, que impone un hijo en la ciudad y dos en el campo (Eroles, Fazzio, Scandizzo, 2005). Al respecto, calculan los demógrafos que estas prácticas traerán rápidamente una terrible consecuencia: muy pronto en China habrá una generación entera de 70 u 80 millones de solteros que no podrán encontrar mujer.
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Eroles; Fazzio y Scandizzo (2005), habla de: Derechos Civiles y políticos, derechos económicos, sociales y culturales, derechos colectivos, derechos de la humanidad, expresados en el siguiente cuadro de derechos (N° 01).
Cuadro Nº 01 Tipos de Derechos Derechos civiles y
políticos
Derechos económicos, sociales y culturales
Derechos colectivos Derechos de la humanidad
Derechos personalísimos (vida, integridad física, libertad personal, identidad).
Políticos: Libertad expresión, prensa, derechos electorales, asociación.
Derechos civiles (nombre, nacionalidad, matrimonio, familia.
Trabajo educación, vivienda, seguridad social, salud, recreación, sindicalización,
Huelga, convenios colectivos de trabajo, condiciones digna salario justo, familiar, protección, maternidad. )
Derechos específicos y de grupos vulnerables (niño, mujer familia, ancianidad, personas con disparidad, jóvenes migrantes
Derecho medio ambiente.
Derecho a auto determinación de los pueblos.
Derecho a la participación política.
Derecho a la no discriminación.
Derecho a la paz
Derecho al desarrollo social y humano.
Derecho al patrimonio cultural de la humanidad.
Derecho a la solidaridad.
Fuente: Eroles; Fazzio y Scandizzo (2005) habla de: Derechos Civiles y políticos, derechos económicos, sociales y culturales, derechos colectivos, derechos de la humanidad
Otro concepto importante, es lo relacionado a Género, que en décadas pasadas se llamaban violencia sexista, violencia patriarcal, violencia machista o simplemente violencia contra las mujeres, pasan a denominarse a mediados de los años 90, violencia de género (Laurenzo, Maqueda y Rubio, 2009:13, 19, 20).
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género es el principio de orden, que revela la existencia y los efectos de una relación de poder, de una diferencia de un encuentro desigual. Ser mujer no significa solo tener un sexo femenino, también significa una serie de prescripciones normativas y de asignación de espacios sociales asimétricamente distribuidos. Históricamente esa normatividad ha desembocado en los papeles de esposa y madre en el ámbito privado, doméstico, cuya característica más visible ha sido el carácter no remunerado de todo este trabajo de reproducción biológica y material (Laurenzo, Maqueda y Rubio, 2009: 35-36).
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Demostrar que existen muchas de las características que se reconocen como masculinas, femeninas y que son construcciones socioculturales asignadas, tanto mujeres como varones y que se expresan a través de roles, espacios y atributos:
Los roles: Se atribuyen en razón del sexo. La mujer es identificada como madre – ama de casa y el hombre como proveedor económico y jefe de hogar. Lo femenino como reproducción y lo masculino como producción. Esta identificación de roles, actualmente discutible por la innegable presencia de la mujer en el ámbito del trabajo y la economía, sella el tipo de relación que se establece entre hombres y mujeres. Desde esta “regla”, es difícil asumir la responsabilidad masculina en las tareas domésticas del mismo modo que durante años se invisibilizó el trabajo productivo que la mujer realiza en el hogar (Laurenzo, Maqueda y Rubio, 2009:35-36).
Es sobre esta identificación de roles que se monta la división del trabajo por género como uno de los ejes y mecanismos más importantes para perpetuar la discriminación.
Los espacios: Para actuar, se identifican en espacios masculinos y femeninos. Por lo general, lo público (la calle) se identifica con lo masculino y lo privado (el hogar) con lo femenino.
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asume así que hombres y mujeres tienen “naturaleza” diferente. “Los hombres no lloran”, es uno de los más claros ejemplos de ello.
Diversas experiencias dan cuenta de la dificultad de trasladar un concepto teórico a la práctica de intervención de organizaciones privadas e instituciones públicas de diverso sello. La rápida difusión del término “género”, no ha estado acompañada con su aprehensión. Con frecuencia, se confunde la variable “sexo”, con la categoría género.
Es indiscutible otro de los conceptos en esta investigación: la discriminación. Según Laurenzo, Maqueda y Rubio (2009), se concibe como la ruptura de la regla de igualdad de trato y se comete una discriminación cuando se trata de manera desigual a los iguales o de manera igual a los desiguales.
El concepto de discriminación entra de este modo en el esquema interpretativo del patriarcado en el que la violencia contra las mujeres resultaría la expresión más evidente de unas relaciones estructurales de poder (Laurenzo, Maqueda y Rubio, 2009: 37, 38).
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sociedad y mantiene la complejidad psicológica y social (Morín, 1994-2007:41).
La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella el hombre se expresa y toma conciencia de sí mismo. La violencia puede ser parte de las normas que forman o determinan el comportamiento y la identidad de los grupos; y las definiciones establecidas a nivel internacional, contienen elementos que deben incorporarse en la definición de este fenómeno, de la violencia.
El concepto Sociedad es un concepto recursivo y dinámico, que considera a la sociedad como un sistema morfo genético (dinámico y creador), producto de la dialógica orden / desorden. Es decir como un sistema alejado del equilibrio, que rompe la continuidad y es indeterminado respecto a su futuro. Caracterizado por ser móvil, fluida, relacional e inacabada, en donde se produce un fenómeno de interacciones complejas que van a hacer emerger una organización (social), cuya forma dependerá siempre del tipo de relaciones e interacciones entre individuos (Morin, 1997: 166-169).
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una perspectiva de igualdad y equiparación de oportunidades sociales y equidad de género (Vega, Hoya, 2006). También el concepto de Representación en las políticas públicas, así como la inclusión está referida a lograr la legitimidad en el control de la VIF contra la mujer, a través de la representación política y la capacidad de insertar demandas al sistema político en la sociedad y tener respuesta o representatividad.
En ambos conceptos, la inclusión y la representación del fenómeno de la Violencia Intrafamiliar (VIF) contra la mujer, juega un rol importante en las Políticas Públicas para el control de este fenómeno, entendidas como aquellas decisiones, normas y acciones establecidas por el gobierno que están orientadas a la solución de un problema público como es el fenómeno de la violencia contra la mujer (González, 2003).
En el Perú, el 22 de diciembre de 1993, se promulga la Ley de Protección contra la Violencia Familiar Ley 26260, que establece por primera vez la política a seguir por parte del Estado a través de sus estamentos: Ministerio Público, Poder Judicial, Comisaría de la Mujer, Emergencia Mujer, Dirección Regional de Salud, Defensorías Municipales del Niño y del Adolescente concluyendo el Estado peruano, con una política específica para la atención, prevención, sanción de la violencia contra la mujer, contenidas en diversos instrumentos legales y políticos.
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teniendo que movilizar recursos para obtener resultados concretos y así permitan ordenar en torno a su finalidad o propósito, leyes, metas ministeriales, prácticas administrativas y partidas presupuestarias. Pues el concepto de políticas públicas tiene un largo desarrollo en el terreno de la ciencia política y administrativa (González, 2003; Weis, 2001);
Una política pública de calidad, incluirá orientaciones o contenidos, instrumentos o mecanismos definiciones o modificaciones institucionales y la revisión de sus resultados. Según la Ley sobre la política del Estado Peruano contempla las manifestaciones de violencia familiar, los actos de maltrato físico y psicológico, entre cónyuges, convivientes o personas que hayan procreado hijos en común. Esta violencia familiar, como agresión física y psicológica, lleva implícita una elaboración dentro de una estructura de poder que se refleja en las relaciones interpersonales de los miembros, y es una práctica consciente, orientada, elaborada aprendida y legitimada, por quienes se sienten con más poder que otras, con más derechos que otras de intimidar y controlar (Ayvar, 2007). En suma, es un patrón aprendido de generación en generación.
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reformas legislativas para atender el problema específico planteado por la violencia doméstica y algunos de ellos han promulgado leyes sobre la violencia contra la mujer de diferente alcance. Hasta la fecha 44 países, en el mundo han puesto en vigor leyes especiales.
Por esta razón es posible analizar, dentro de estas políticas, la Ley de protección frente a la violencia familiar, poniendo énfasis en su operativización a nivel de cada institución pública: Ministerio Público, Poder Judicial, Comisaría de la mujer, Emergencia mujer, Dirección Regional y Defensorías Municipales del Niño y del adolescente, Municipales del Distrito de Trujillo.
Quiere decir que el Estado peruano cuenta con una política específica para la atención, prevención y sanción de la violencia contra la mujer, que se encuentran contenidas en diversos instrumentos legales y políticos para combatir prácticas violentas arraigadas, como es la Violencia Intrafamiliar contra la mujer.
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bienes y servicios; además analiza el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos y que justifica el deseo humano de satisfacer sus propios fines.
Por tanto, el modelo integrado que debe abordar la Violencia Intrafamiliar contra la mujer implica considerar el fomento de prácticas y políticas que promueva la inclusión social de estos conceptos, en la complejidad del fenómeno de la violencia que no se establece de forma aislada, sino en forma de sistema; es decir, entretejido.
La base teórica de estos conceptos conduce a la construcción del esquema N° 1.
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En este gráfico, la Violencia Intrafamiliar contra la mujer, es parte de un sistema ecosocial complejo, con redes de jerarquías morales, económicas, políticas, de género, sociológicas, afectivos, mitológicos, culturales y bióticos, que se enmarca en una sociedad en la que debe prevalecer los derechos de las mujeres y que en este contexto destaca determinar la inclusión, la representatividad de las políticas públicas en la complejidad de la VIF contra la mujer; en la que el aspecto cultural cumple un rol importante para la práctica de la violencia en la sociedad.
Conceptualizando, el manejo de la violencia en la mujer, es un acto político como lo es la lucha contra el calentamiento global de la tierra; sin embargo el fenómeno de la violencia en la mujer es un hecho público; que obedece a un complejo de causas y factores que han llevado a la necesidad de plantearlo, para su correcta indagación y búsqueda de caminos de resolución, desde una perspectiva ecológica; pues claro está la escasa participación de actores sociales y de la sociedad misma en el problema de la violencia contra la mujer, que representa un grave problema social.