Mario OrellanaRodrí gue z, esPremio Nacional de Historia (1994), Arqueó-logo especialista en Prehistoriade Chi-leyen HistoriayTeoría dela Arqueo-logía. Igualmente, ha investigado temas relacionados con el contactoy acultu-rización aborigen-español.
Entre sus libros destacan:Invtstigación yTeoría ro la Arqutología Chilena(1982); LaCronicadtGtrónimodeBivaryla Con-quista de Chik(19 8); HistoriaJ Antro-pología deIsladeLa Laja(1992) YPrehis-toriaJEtnologíadeChik(1994). Es miembro fundador de la Sociedad Chilena de Arqueología (1963), crea-dor de la Licenciatura de Arqueología (196 ) YDirector fundador del Depar-tamento de Antropología de la Univer-sidad de Chile (1970).
Actualmente e Profesor Titular de Ar-queologíayPrehistoriayDecano dela Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
Foto Portada:
MARIO ORELLANA RO DRÍ GUEZ
HISTORIA DE LA
, /ARQUEOLOGIA EN CHILE
(
1842-1990)
"
Colección
de Ciencias Sociales
16928
8
Se proh íbe cua lquier tipo de reprodu cción total o parcial. ingu na parte de este libro pued e ser reprodu cida,tran smitida o almacenada, sea por proced imie nto s
mecáni cos. ópticoso químicos,incluiclas las foto co pias.Eleditorautoriza citasen revistas,diarios o libros,siemp re que se mencion e lafuente.
© Bravo yAllende Editores Primera Edición, 1996 Inscrip ción Q97.479 I.S.8. .956-7003-34-3 Se terminó de imprimir en
IMPRESOS UNIVERSITARIA,S.A. San Francisco 454,Santiago de Chile
Prólogo
Í
DICE
7
Introdu ccián ... . . ... . . . .... . ... . ... . .... . .. .. . . 11
1. Algunas razon es para investigar la Pre historia de Chile .. . . ... ... 11
2. ecesidad de histori ar laArque ologí a. . . . .. ... . . .. . ... . . . ... 15
3. Períod osde la Arq ueología en Chile : .. .... . . . ... 17
4. Los Arq ueólogos y u contex to ideoló gico . ... . . . ... . 21
CAPÍW LO 1. . .. . . . .. . . . .. . . .. .. . . .. . . .. . . . .. . . 29
Primerperíodo,antes de 1882... .... ... . ... . .. ... . .. ... . 29
CAPÍW LO 11 . . .. . . .. . . .. . . .. .. . . .. . . .. . . 57
egu ndo períod o,1882-1911. .. . ... . . . ... .... . ... 57
CAPíw LOIII.... . . ... . .. ... . . .. ... .... .... . .... 84
Tercerpe ríodo,1911-1940 .. . .. . ... . . . ... . ... . ... 84
1. El Dr. F. Max Uhle ... ... ... ... . . .... . . . .... ... 89
Conclus iones sobre lacontrib uc ión de Uhlealconocim iento de la Prehistor ia de Chile . . .. . . .. . .... ... . .. . . ... .. 113
2. El Dr. Aure liano Oyarzún.. .. . .. .. ... . ... .... . . .. . . 119
u ignificadocientífico ... . ... .. . . . .... . . .. . 124
Concl us iones .... .. . . .. .. . . ... ... . ... .. . ... .. 133
3. El Ing.Ricardo E.Latch arn ... . . .. ... . . ... . .. .. . . 136
El aport e científico de Latcharna laPrehi storia de Chile ... . ... 144
CAPÍWLO IV.. . . .... . . ... . . . ... . .... ... ... ... . . 155
Cua rto período , 1940-1960 ... .. . ... . ... . ... ... .. . . 155
1. ]uniusBouton Bird . ... ... . . . .. ... . . .. .... . .... . .... 159
CAPÍTULO V ... . . ... . .... . ... .. . ... ... . .... 167
Quinto período ,1960-1990.. .... . . . ... ... . . ... .... ... .... . . 167
La institu cionalización de las ciencias antro pológicas. ... . 169
Los años de la Reforma Universitariay la Organizac ión Acad émica de lasdisciplinasAntropológicas ... . . ... . ... . . .. .... .. ... 170
1. Percy Dau elsberg... . .. .... ... .... . ... . ... .... 178
2. Gus tavo Le Paige s.j. ... . ... .. . . ... . .. . . ... . . .. 184
Conclusiones ... . . ... .. . ... .... . ... . ... ... 189
Anexofotográfico .... .. ... ... . ... ... .. . . .. .. ... 208
PRÓLOGO
El presente lib ro, aunq ue es también una reed ición de la pub licación de 1982 titulada "Investigaciones yTe or ías en la Arqueología de Chile",es,en parte , un nuevo texto. No sólo porqu e se agrega n dos nuevos capítulos referid os a los períod os más recientes del desarr ollo de la Arqueología de Chile 0940-1960; 1960-1990),sino porquetod o el lib ro ha sido revisado desde lapersp ectiva de la década de1990.Esdecir,hem ostom ad o encuenta los cambios producid os enlas investigacion es ocurridas en losúltimosdeceni os ytambién he mosbuscad o con interés las transformacion es de las investigacion es e hipótesis usad as por los arq ueólogos chilenos, especialme nte por aq ué llos que han dominad o en los últimos años el escena rio de nuestra disciplin a. A su vez las conclusiones las hem os camb iado, puesto que lo que se rela cion ab a con elproblem a Tiw an aku, lo hem os incluido en los capítulosque tocan esta tem át ica.Ento nces, en nuestras reflexion es finales hem os hech o referen cia a los probl em as y a las teorías que surge n en el último deceni o, relacion ad os con los te mas epistemo lógicos de la arqueolog íachilena.
Hay, también, algunas situac iones en el contexto universitario que son import ant es de tom ar en cue nta: desd e 1990 una nue va realidad acadé mica ha come nza do,dándole a ladocen cia y alainvestigación arq ueológicachilena,a su vez,unadistint afison omí a yunainterio ridad más complejayrica. Cua ndo en 1982 publicam os nuestras "Investigaciones y Teorías en la Arqueología de Chile", la Universida d de Chile y el país esta ba n gobe rna dos por un gobi ern o autoritari o militar. uestra realid ad y nuestra man era de apreciarla eran distint as a las que ten em os ho ydía;enesos años recién hab íam osvuelto a la Universida d,después de 5 años de alejamiento for zoso ;no pod íam oshacerclases en el Departam ento que habíam os fundad o en 1970;estába mos,por lo tant o,"relegadosacad émi ca-mente"en la Facultad de Ciencias Físicas y Mate máticas,en donde sin embargo se nosresp et ó y ayu dó,incluso,a publicar el libro que come ntamos.
Cuando bajo el ale rodel Centro de Estud ios Humanísticospublicam osnuestra historia de laarqueología de Chile, limitam os nuestro interés hasta mediados de la déc ada de 1940. Ce ntramos nuestro estud io en las figuras clásicas de José Toribio Medina, Dieg o BarrosAran a, Max Uhle,Aurelian o Oyarzún y Ricardo E. Latcham.
Por una parte expusimos lo s hech o s más relevantes que hicieron po sibl e configu ra r lo sperí odo sde ladisciplina , comoel mo vim iento cultu ra lyliterario de 1842,que se exp resó, entre otras no vedad es institu cionales, en la orga n izac ión de la Un ive rsida d de Chile.Lo s años transcurrido s entre ladé cadade 1840 yfinesde ladécad ade 1870permiten conoce r un con juntodeinformes ylibro srela cionad os con descr ipcionesgeográficasde puebl o s yresto s cu ltu rales pre hispáni cos.Luego, fueron selecciona dos por no sot ros varios acontecimie ntos situa dos entre 1878 y 1882,que noshicie ron postul ar el nacimi ento de un perío d o que se caracte riza ba por lafundaciónde socied ad escient íficas ypor laprese ncia de algu nosestud iosos que coloca ba n el ace nto en el pasad o más antiguo de Ch ile, inclu yendoa lo s histori ad ores Bar rosAran a y Medina. Luego,alre dedorde 19 10,sob re todo con lasactasdel 42 Congreso Cie ntífico,apa rece n import antestrabajos antro pológicos yarque ológi cosfirmadosporMaxUh leyRicardoLarch arn.Ello s,junto aAureliano Oyar zún,Martín Gus inde,Augusto Capdevilleytanto s otros, fueron los investig a-doresque nuclearonel período situadoentre 1910 yla dé cad ade 1940.Nosotros, en el libro de 1982 llegamos prácticamente hasta esos años.
Obviam enteque podríamo siniciar esta histori ade laArque ol ogí aPrehistóri ca en el siglo XVI. Más de alguna vez hemos soste nido que de lo s cron istas de lo s sig los xvt, xvn y XVIII se podrían sacar dato s y reflexiones antro pológicas y arqueol ógi cas. Así lo han creído, también, varios estud iosos, como Gua lte rio Losse r. Sin emba rgo, nosotros insistimo s que la Preh istori a de Ch ile sólo pudo surgir cua ndo habí a un conjunto de probl emas,de preguntas y de mét odos que hacían posibl e la investigación siste má tica del pasado cu ltu ral prehistó rico.Yesto ocu rrió en elsiglo XIX.
De todos modo s, como lo hemo s escrito re cientemente , cree mos en la contin u idad de lo s temas, de lo s problemas que se generaron en los prime ros estud iosos, incluso, en lo s cron istas del siglo XVI,y que continúa n inquiet ando a lo s actua les científicos.
El mét odo del presente lib ro es, por una part e, hacer una presentación sinté tica de cada perí odo y luego eje m p lifica r alguno s de lo s probl ema investi-gadosa travésde la ob ra de algúncie ntífico rele vante .
Así en el período de las décadas de 1940 y hasta fines de 1950 , coloca re mos el acento en junius Birdy en Francisco Comely.
Haymuch os otros que caracte riza n al período 1960-1990,que sigue n traba-jando yque en futuras ed iciones de este libro o de otro,serán re cordad os.
Para terminar,dese am os agradece ra los colegas de la Universida d de Chile que nos han alentado a sacar una segunda ed ición de este libro de 1982,que se encue ntraagotado.Como lo hemos tran sformad o y acrece ntadoen forma sig nifi-cativa,le hemos coloca do un nue vo título:Historiade /a Arqueo logia en Chile.
Espe ramosque élsirva para conocer me jor la impo rta nte obra científica que han realizad o tan tos especialistasextranjerosy chilenosen nuestro país.
Santiago,mayo 1996.
INTROD
UCCIÓN
1.
Algu nas raz ones
para
investigar la
Prehistoria
d
e C
hile
Desde algunos años, la informaciónacerca de las sociedades y culturas prehispá -nicas y tambié n de las socieda des aborígenes contemporá neas ha crecido en forma considerable. Elaume nto delos conocimientossobre nues tros más antiguos ante pasados y nuestros connaciona les aborígenes ha sido el producto del desa-rrollo de algu nas disciplinas muy específicas.Gracias a inves tigaciones arq ueoló-gicasy con laparticip ación de much as otras discip linas afines,conocemos hoy en día la gra n antigüe dad de los prime ros grupos de cazadores y recolectores que habitaron nuestro territ orio y las caracte rísticas específicas de much os otros que vivieron en el nort e , en la costa o en las alturas desérti cas, en elcentro o en el extremosu r,desm embrad o y frío ,de Chile.
Estos result ad os de las investigaciones arqueológ icas interesan cada vez más a importantes sectores sociales.Las excavaciones, hech as en algunas ocasiones sólo con elfin de salvaryacimientos prehistó ricos y, enotras,como resu ltado de proyectos bienelaborados, sonsegu idassiemprecon granate nc ión.
Diferentes ins tituciones de carácter estatal o privad as está n comprome tidas coneldestino de la cie ncia prehi stóri ca , y elradiode influe nc ia de Universidades, Museos y Socieda des aume nta cada día más, alcanzando últimam ente a los diferentes niveles de la ense ña nza. Comienza n a modificarse los program as de estud io,acrecentá ndose el interés por la histor ianacional y,por ende, po r el más antiguo pasad o cultural,elayer preh istóri co.
Buscan d o razon es para comprende relfenó me no seña lado surge inmediata-mente,comounaprimera exp licación,eldeseo de conocer los oríge nes denuestra nacionalid ad y, en general,de todo lo que pueda exp licar,desde el pasado, la actua l realid ad cultura ly socialde Ch ile,a pesar de las dificultadesepistemo lóg i-cas que presentan estos estud ios.
Existe enalgunosytambié nmuy relacio nadocon lo ante rior,lanecesidadde desprenderse del presente , recorrer los múltiples caminos del ayer que nos muestran aconte cimientos diferentes y, desd e allí, retomar a nuestro tiempo, llenosde informacióny con algo de sab id uría.
para estud iar ese pasado prehistóri co . Si aesto se agreg a que ese pasad o le jan o llega hasta nosot ros por intermedi ode algunosgrupos étnicos, de sus culturas,y se incorpor a a nuestra "historia" delosúltimos siglos, com enzamosacomp rende r la fuer za y el valor que tienen estas investiga ciones. o só lo interesa lo que suce d iósino loque sigue acont e ciendo,no sólo importanlas sociedade y culturas del ayer,sino cómo sigue n actua ndo eS3S unidad es sociales en los tiempo más recientes,y, en algunos casos, conte rnporánea rnente ano otrosl.
Cree mos, sin embargo, que hay también otras razones que exp lican este crec iente interés por conoce r lostiempos prehi spánicosdeChile.Aunque pueda parecer cas i increíble hay también razones estéticas, si así pueden llamarse . Cuando nos sume rgimos enel pasado ycomenzamosa recrearsus acontecimien-tos, el histori ad or,enestecaso el prehi storiador , obtie nesatisfac cio nesespiritua les muy grandes. Recre ar los hech os human os, la formación de una cultura, la orga nizac ión de una socieda d, la adaptac ión de una comunidad en un medio amb iente natural, es también algo bello y produce belleza . aturalmente que no es la primera vez que se dice que historiar es un arte y que el conocimiento del pasadoesuna actividad muydelicadaque nece sitamanejar valores estéticos.¿Q ué otracos aes organizarypresentar cohe re nte me nte la vida humana en susmúltiples actividades y matrices? Ysi esa vida ya no es tal, y por tanto se enc ue ntra en tiempo ido ¿cómo re conquistarla,cómo darle una nueva vidasi no e conciencia yarte,conconoci miento, resp etando loshech os yconfigurandouna realidad,una totalidad a partir de algunas piez asaisladas?
Cree mos también que la relación que surge entre el científico que investiga los tiempos prehistóricosyeso s tiempospasados es bastante profunda.
Por una parte,la relación co nel objeto quese analiza,conoce y se incorpora , enr iq uece al se r mism o del cie ntífico. En el investigador, al término de su quehacer, existe plenitud ; hay un enriq uec imie nto interior, producto de la integración no sólo de una gran cantidad de datos sino de la totalidad del conoci miento aprendido.
Por otra, la relación entre pasado y presente es tan fuerte,tan sólida,que al conjugarse en nosotros el tiempo se hace uno so lo en nuestro ser. Esta unidad entre ayer y ho y permite,además, replantearla posición de la prehistoria como cie nc iay elob jetivo último de ella.
1 esotrosempre nd imos hace años algunas líneasde investigación relacion ad as con la antro po-logíadelas creencias,descubri e nd o cómoantiguas tradici ones , valoresycreencias(incluso preh íspá-nicas)se conservan actua lme nteyse man ifiesta nen la religiosida d populary,sobretodo.campes inas. C'LasCreencias religiosascampesinas: una aproximacióna la antro po log ía de las creencias"en"Historia yMisión",ponencias,apo rtesyexperiencias del 11 Encuentro deReligiosidadPopular. Stgo.,197 .)
En primer lugar, tod o pasad o fue presente ; así el estud io de las culturas pasadas y de ciertos momentos históri cos es simpleme nte aná lisis de presentes. Ciert am ente, "p rese ntes idos", pe ro al fin y al cabo presentes. La histor ia y la prehisto ria como disciplinas científicasse convie rte n así en cienc ias del presente . Pe ro la relación existe nteentre elpasado y el presente es tan pode rosa como la de presente y futuro. ¿Acaso no estamos cons tante me nte dise ñando el futuro, pensan do en él?
El presente po dr ía tamb ién, fuera de otras acepc iones, de finirse como el tiempo que program a"las acciones por venir".Si esto e'así,elestudio delpasad o que e ,por defin ición nuestra elaná lisisdel presente , se conve rtiríaen la ciencia que quiere conoce rcómo se program ó el futuro. La Prehi storia es no sólo una cienc ia del presente ido,sino tam biénla ciencia que conoce elfuturo grac iasala cohesió nonto lóg ica de los tres tiempos,pasado ,presente y futuro- .
Pe romás que unanuevadefinición de nuestra ciencia,lo quenosimport a es acentuar elconocimie nto científico del pasad o y su relación íntimacon los otros tiempos.
Las expe rienc ias humanas que intentamos co noce r no pertenecen sólo al pasad o;son nuestras, son actua les, porque fueron presente y nunca deja ron de se rlo.Ysialguna vez la eros ión del tiempo nos hizo cree r lo cont rario,nuestras herramientas arq ueológicas han vue lto adejar las cosas en su verd ad e ro lugar.
A prop ósito de esta relación entre Pasad o yPresente ,que hem os enfatizado, ydesd e otra perspectiva,elarq ueólogo nort eam eri can oLe wis Binford , ensu libro "In pursuit ofthe Past"(trad uc ido alespaño len 1988 "En busca del pasad o ") ha insistidoque aunq ue los yacimientos conse rvaneleme ntos delpasad o,el registro arq ueológico es un fenómeno contemporáneo y las afirmac iones que hacen los estud iosos sobre él no son afirmac iones históricas. Si se intenta investiga r la relación existe nte entre los vestigios mate riale del pasad o que conocemosen el presente , con las actividades human as del pasad o , causa ntes de estos vestigios arq ueológ icos,nos enfre nta mosaungran desafío intelectu al. Sirecon ocem os que el regi stro arq ueológico también se compone de símbolos,ade más delos vestigios materiale ,ladificult ad del conoci m iento es másgrande.
Elconoci miento del pasad o se obtiene de los restos arq ueológ icos, contex -tualizad os, a partir de inferenc ias que se construye n en el presente.¿Pero cómo hacerinferencias científicas? Tod o el libro de Binford es su intento dedesarr ollar métodos para hacerinferencias que sean fiabl es,much o másque otras reali zadas anteriormente . Uno de los caminos recomendado por el arqueólog o nort
cano, ya en la década de 1970, es la investigación etnoarqueológica. Como este autor ha influido en muchos arqueólogos chilenos es interesante conocer algunas de sus ideas sobre este tema. Nos recomienda que investiguemos de qué manera los restos del pasado paleoiítico, que son "estáticos", pueden pensarse desde la movilidad de actuales grupos de cazadores y recolectores, del uso que hacen de su espacio físico, de su adaptación al medio ambiente climático y social, de la fabricación de artefactos y de sus múltiples usos, de la estructura de sus lugares de trabajo, de vivienda, de celebraciones, etc. Analizando la conducta viva de grupos de aborígenes, aspira a trazar algunas líneas interpretativas que ayuden a los estudiosos del pasado a construir modelos explicativos para conocer lo que ocurrió en el pasado.
Podemos preguntamos hasta dónde estos modelos establecidos para conocer
$1
situaciones del pasado humano, a partir del registro arqueológico, dan a conocersucesos relevantes o significativos. Siguiendo, por ahora, los conceptos de Binford,
las relaciones que hacemos entre las consecuencias estáticas (restos de un
yacimiento arqueológico) y las causas dinámicas, propias del comportamiento social del pasado, ¿podremos contrastarlas empíricamente? Parece poco probable que se considere suficiente estudiar los comportamientos de pueblos aborígenes actuales para sacar conclusiones útiles -modelos de conducta- que permitan el
conocimiento del pasado. Si se responde afirmativamente estamos frente a una
creencia: que hay un conjunto de rasgos que subyacen permanentemente y que son característicos, por ejemplo, de la organización espacial interna de la vida de un yacimiento de cazadores, no importando su situación en el tiempo (cazadores musterienses de hace 50.000 o más años y cazadores actuales Nunamiut).
Por cierto que la Etnoarqueología, como la Arqueología Experimental, la Arqueología Espacial, la Zooarqueología, etc., son disciplinas necesarias para la búsqueda de métodos que nos ayuden a "leer" correctamente el "texto" propio de los "contextos arqueológicos". Pero como el propio Binford lo ha escrito, no es posible hacer analogías entre grupos actuales y grupos paleolíticos. Esta es una antigua conclusión que a veces se olvida. De todos modos los análisis inteligentes
hechos por Binford -aunque incompletos sirven para exigirles a los arqueólogos
una metodología digna de los desafíos que presentan sus yacimientos y sus contextos arqueológicos.
cripción bien hecha pero limitada hasta las generalizaciones sin base empírica; tal vez lo consolador sea que, en general, ha primado una combinación de empiria e inferencias moderadas que han permitido consolidar, poco a poco, el valor científico de nuestro conocimiento del pasado.
N"+'
2.
Necesidad de historiar la Arqueología
independientemente del mayor o menor valor científico de nuestros saberes podemos orientar ahora nuestra búsqueda hacia los comienzos
y
posterior desarrollo de la ciencia arqueológica; lo hacemos porque la consideramos valiosa para la formación y maduración de los integrantes de nuestra sociedad nacional. Desde hace años hemos manejado la idea, como cualquier otro historiador de la ciencia, de que el estudio del nacimiento de una disciplina es fundamental para una mejor comprensión de su desarrollo, ya que en los comienzos mismos de ella se dan algunas de sus potencialidades futuras. El análisis de los comienzos de la ciencia prehistórica ejemplifica de una manera completa esta hipótesis. Es verdad que una disciplina renace cada cierto tiempo al calor de nuevos marcos teóricos, de importantes descubrimientosy
de la presencia de ciertas figuras intelectuales valiosas. Pero esta verdad no contradice otra realidad, la de que la ciencia va desarrollando lentamente los elementos existentes que hicieron posible su naci- miento. Veremos más adelante que los naturalistas, los estudiosos de los aboríge- nes, los geógrafos y los aficionados a las antigüedades ayudaron a la formación de los estudios prehistóricos. Hoy en día, luego de más de cien años de investigaciones, se mantienen las grandes y profundas líneas formadoras de nuestra ciencia, alcanzándose, incluso en el presente, una feliz amalgama de las fuentes del conocimiento arqueológico.No conocemos ningún estudio científico que se dedique al origen y formación de la ciencia prehistórica en Chile. Hay, en cambio, algunos artículos que tocan parcialmente el tema de "los estudios sobre los indios en Chile". Entre éstos, sobresale el de Gualterio Looser3, quien, en
1954, entregó un bien realizado
esbozo de estas investigaciones. Mientras él se preocupa de todos los artículos, informes, crónicas, historias, etc., que de alguna manera han dado noticias sobre los aborígenes de Chile, desde el período del descubrimientoy
conquista de Chile en adelante, nosotros aspiramos a delimitar rigurosamente nuestra investigación a3 ~ . Looser: "Esbozo de los estudios sobre los indios de Chile". Imprenta Universitaria, Santiago,
los estud ios prehi stóricos o muy pro ximo s a ellos. La madurez que la cienc ia prehi stóricaha alcanzadoenChilees una buena razónpara no confund ircam pos de conoci mie nto.Así,nuestra indagación en Chile come nza ráenelsigloXIX,siglo que,po r lo demás,vioen Europa el nacimiento de la Prehi storia como cienc ia. Sinemba rgo,lo ante rior no sig nifica que las ob ervac iones ydescrip cion e dad as
a conoce r por cronistas e histori ad ores,desd e el siglo XVI en ade lante, no sean
incorporadas a nuestro relat o.Sobre todo siellas nos sirven para pesquisarrasgos de los puebl os ame ricanosen el períod o deaculturizaciónaborigen -español.
Muchosañosde enseña nza delaPreh istori anospermiti eron intro d uc irnosen el difícil campo del historiad or de la disciplina prehi stórica. Hubo que revisar docum ent os y revistas del siglo XIX, difíciles de obten er actua lme nte; hubo que selecc ionar aún más.Detrásde nuestra investiga ción hayun diseño yun mod elo que no deseam os ocultar. Man ejam os hipótesis y explicam os los hech os de acue rdo, sob re todo, a la información científica que ten em os. in emba rgo,
poseem os cla rida d paradarn oscue nta deque"los hech osno hablansolos"yque , por lo tant o , se hace ne cesario interpretarl os. aturalmentequenuestra visión del origen de la Prehi storia de Chile discrepará de otras que se han escrito", No manejam osun único marcointerpretati vo y,por tant o,confiamos en se r má justos con nuest rosprimeros preh istori ad ores.
o es tare a fácil exp licar cómo se investiga el orige n de una disciplina. osotros partimosde algunos hech os,tales como el comienzo de lasinvestiga cio-nes sobre losaborígen esdeChile en lasegunda mitad del sigloXIX.Este hechoes
coincide nte conotros producid os en Europa,como el desarrollode la Prehistoria
como cienc iaen losdeceni os 1850 y 1860.
Luegode sabercuá ndocome nza ro n los primeros estud ios del pasado cultural prehispán ico,investigam osquién esfue ron los estud iosos quedemostraron interés por escrib ir y publicar. Era fundamental sabe r a qué área s del conocimiento perten ecían,¿ala histórica>,¿a las cienc ias naturales?, ¿o eran meros co leccio nistas de antigüe da des?
Elconoc imiento de las disciplinas a que pertene cían los fundadores de los estud ios arq ueológ icos nos permiti ó constru ir una hipótesis. Ella explica ría la apa rición de la nueva cienc ia como un resultadode la amalgama de intereses de
científicos que,perten ecientes a difer ent es disciplinas (naturales e históricas), se vieronenfrentados a unconjunto nue vo de ob jetos queno formaban partedesus
'Véase. por ejemplo,ajulioMonrané:"Apu ntesparaun aná lisis delaArqueolog ía Chilena",revista
Rehu e,NQ4, 1972,en donde,au nq ueelautor nolo hayadeseado,sedeslizaronalgunas pág inasde
carácter panfl etario y, sobre lodo, una posición muy exagerada me nte uníde ológica (ma te rialista
histórica).Por lodem ás,eltratam ient oque hacedeLatcharn.Oyarzúny otros,esde unsu hjetivismo
exage radoen unho mbr e deciencia
campos deinvestiga ción.Lanecesidadde estud iarlos losllevóaescrib ir inform es, funda r socieda des, revista s, hacer síntes is que no podrían ser situa das en los campos de sus ciencias, conocidas ybiende finid as. atura lmc nte que enChile la situación no fue la mism a que en Inglat erra y en Fra nc ia. Allí se inve ntó la Preh i tori a,en Chile sela adoptó,aunq ue en formacas icoetánea con Euro pa.
La cons trucc ión de los estud ios arq ueológicos en hile tuvo algunos 1~ISgOS
especialesdebido a la pre senc ia import ant e de las etnias aborígenes.
Es casi innece'ario señalarque hayun conjunto de materias yde activida des comune-ent re la rque ología ame ricana y euro pea,
'in emba rgo,es import ant e recalca r que la interrupción violenta de b vida aborige name rica na,causada por laconq uista ycolonizac ióneuro pea,lediouna e pe cial sing ula rida d a la Arque olog ía ame ricanay chilena.'Dealgun aman era uno de nuest ros temas más present es y reitera do es el de b transfonuu ción de las culturas aboríge nes, de la muert e de much as cu lturas prehi spánicas y de la creac ión de nuevas formasde vida socialycultural. La muerte yb resurrección , la destru cción y la vida son objetos de investiga ción y de medit a c ión profunda entre los especialistas ameri can os.
3.
P
eríodos
d
e
la Arqu
eología e
n
C
h ile
De acue rdo a nuestra información,el desarroll o de la rqueología pued e histo -riarse segúnciertos hitosfundamentales,que en algunos casos co rres po nde na la presencia de uno o más científicos que influyeron notabl em ent e en determ inad o períod o,a la apa rició n de algunas publicacion es import ant es y, por último. a la organización de ins tituc iones uni ersitar ias o de otro carácte r. de reunion es científicas rele vant es ode pro gram asdeinvestigación de granaliento.1.:1aparición
de nue vos investigadores, publicacion es e instituc iones especializadas debe ser
considerada, tam bién , como produ cto de un desar rollo social, de un proceso de madura ciónculturalque prepara po co a poco unanue va realidad intelectua l.Así. cua ndo la situació nsocioc u ltura l madura e, incl uso,eclos iona,son posibles las conju ncio nes de varias figurasylaformación deunanue vare alidad científica.Por estarazónencada períod o,sob re tod o alfina l,se dan los eleme ntosque anunc ian el siguiente. sí, las fechas nunca son exactas y debe considc rársclas como sola me nte apro ximadas .
Aunque es difícil periodifi car una ciencia debido , entre otras ra zon es , a que much os investigadores sob re pasa n los límitesdeuna eta paypert en ecen también a la siguiente, re con o cemos cinco per íod os entre mediados del siglo pasado y nuestropresente.
del núme ro único de la Re vista de la Socieda d Arque ológica (1880) y sob re todo,a la aparición del libro "Losaboríge nes de Chile",deja sé Toribi o Medina (1882).
Estos tres acontecimie ntos menc iona dos sólo pueden explicarsesi investiga-mos los antecedentesde ellosenel sigloXIX. Por esta razóneste per íod o no tien e
un comienzo exacto desde el punto de vista crono lógico, excepto elque da su ubicación en el siglo pasado. Podríamos postul ar que un interés próximo al científico, aunque sin preve r aún la existencia de lanueva cienc ia,surge enChile desde el movimiento intele ctu al de 1842. Desde aq uí en adela nte se hacen en nuestro país muc hos estudiosy publicacion esque se van acerca ndo pocoa poco a los objetivos y fines de las ciencias antro pológicas y, en espec ial, de la arq ueología. El libro de Med ina es un result ad o , una consecue nc ia de mucha s expediciones e info rmes efectua dos entre 1842 y 1882 pero,a la vez, el inicio de algo nuevo ,unanuevaetap a delos estud iosarq ue ológicos y en general antropo-lógicos enChile.
Elsegu ndo período(1882-191 1) es,talvez, uno de los más ricosdesd e un punto de vistainte lectua ly cie ntífico;se da en un paísque vie nesaliendo de una guerra , pe ro que cada día enriquece más sus conoc imientos, tant o en su realidad como en su mundo exterior. Es el períod o que ve surgir las socieda des científicas, fran cesa y alema na, que ve despl egarse un sinnúme ro de activida des literarias y cultura les y que conoce el nacimiento de varias disciplin as (Lingüística, antropo-logía física, folklore). Lo hacem os terminar con la lleg ad a de Max Uhle a Chile (1911);y,natu ralment e ,la presen cia del sab io alemánimp lica el comie nzo de un nuevo período, el Tercero,que alcanza ría hasta ladécada de 1940.Esta tercera etapaes de una riq ueza not able;enella despli eg an su eno rme activida dcie ntífica un conjunto de especialistas en las cienc ias del hombre : Latch arn, Oyarz ún, Gusi nde, Guevara, Capdeville , Schne ide r,Strube, Looser,ade más de Uhle.
MuertosCapdeville,Guevara, Latch am , y con bastant e eda d Oyarz ún,come n-zó en los primeros años del 40 un nue vo perí odo , el Cua rto, que ve surgir le ntamen te algunas figuras aisladas, tales como Francisco Comely,GreteMostn y y jorge Iribarren, que cerca de 1950,enriq uece n los estud ios arqueológic os de Chile. Estos años son contrad ictorios; por un lado , investigadores nacionales, algunos de los cua les (caso de Looser) provienen del período anterior,trabajan prácticamente solos y con limitacion es teóricas y metodológicas; por otra, la presen cia de investigadores extranjeros, especialmente la de junius Bird, que aportan nue vas técnicasde excavaciones y nuevos marcos teóricos.
El inves tigador norteam erican o Bird, es sin lugar a dudas, uno de los científicos más relevantes de la Arq ueología americana y también chilena. Sus publicacion es,especialmente en ladécad ade 1940, son ejemplos metodológicos
yteóricosque rindieron sus mejores frutos en la década de 1960.Sus excavacio -nes, especi alme nte en elNorte de Chile, permiti e ron confeccio nar un cua dro de
sucesivas culturas precolombinas,haciendo uso de criterios estratigráficos,ergo
-lógicos y geográficos, que se apartó de los cua dros de Uhle yLatch arn,apoyados
en criterios étnicos y en losdatos obtenidos en excavaciones de ceme nterios.
El cua dro crono lógico de Bird fue fruto de excavaciones de basurales y
conc ha les,en donde se contro laro n rigurosam ente tod os los hallazgos mediant e
el métod o estratigráfico.
Como se concluye de la lectur adedifer ent es arqueólogos de lasdécadas del
40 y 50,la arqueología chile na man ejó indistintam ente dos secuencias culturales
y crono lógicassin poder ponerlasde acue rdoo, por lo me~os,sin de finir cuá lde ellasera la más próxi ma alos hech os científicos.
De esta ma ner a, la arq ueología que surgirá en la décad a de 1960 deberá resolver esta situac ión de apa rente contradicción, dán dole la razón a Bird en much as ocasiones,sobre todo en lo que se relaciona con las arqueologías del norte de Chile.
La otra figura que surgea med iad os de ladécad ade 1950es la delsacerdo te
Gustavo Le Paige,S.]. Suobrasignificativa en laregión de San Ped ro de Atacarna
perteneceal Quinto per íodo de la Arq ueología Ch ilena;ellaes fundam ent al para
explicar una serie de líne as de desarrollo de investigacion es que surge n en las
décadas del 60 y 70. Además el sacerdote Le Paige constituye un puente entre
antiguos métodos yteoríasantropológicas ynuevasinvestigaciones. A él debemos
la perm an e ncia de conce ptos propios de la arq ueología del Tercer período
0911-1940), como tam bién la apa rición de un nuevo campo de estudios: el
prece rámico de San Ped ro de Ataca ma. Sus centena res de excavaciones de
ceme nterios enriqueciero n los contex tos arq ueológicos de la cultura San Pedro
(Ataca meña),perm itien do que ellasea me jor conoc ida hoy en día.
En este Cuarto per íod o destacan también los libros de Fran cisco Comely,
Dire ctor del Museode La Serena, "Cultu raDiaguit a Chilena y Cultura de ElMolle" (956) y de Grete Mostny, "Culturas Precol ombinas de Chile" (954), por sus
esfuerzos de síntes isal presentar las caracte rísticas gene rales de la culturas del
Norte Chico y las Cultu ras prehi sp áni cas a lo largo de Chile. En la investigación monográfica y regional son importantes lostrab ajos deJorge lribarren,po rtant os
años directo r del Museo Arq ueológico de La Serena, y la publicación de Stig
Ryden,en 1944,sobre la arqueología de laregión del río Loa.
En la décad a del 50, se comienza n a orga nizar centros de inves tigac ión universitaria (Centro de Estud ios Antro po lógicos de la Universidad de Chile), a
siste ma tizar lasinvestigacion es,y se vue lvea contarcon lapresen ciade profesores
extranjeros, como R.Schaedel, W.Mulloy,
o.
Men ghin y otros, que ayudan a laemba rgo,es en 1960 cuandose puede decir quese origina el Quintoperíodode
la Arqueología y su rge n alrededor de una do cena de investigadores, todos los
cuales pub licanydestacan.
De tod os modos es ne cesario seña lar que este último período comie nza a
gene rar una probl em ática parcialm ente nuev a que encuentra a sus expo ne ntes
más represe ntativosen lo s egresados universitari os, yquese expresaporun de eo
de utilizar mo delos explicativossegú nel marco teóricode la"Arq ueología ueva ".
A pa rtir de la dé cada de 1980 , sin em ba rgo, su rge una reacci ón "pos
t-procesu al",que le da parcialm ente la razón a muchosarqueól og o s de la década
de 1960, que aunq ue conocieron yreconocieronel valor de la arque ología nueva,
insis tiero n también en la visión histórica e interpretativa simbólica de la
arqueo-log ía.
Ade más, otro rasgoque deberátomarse encue nta eslacrisis que vivieron las
disciplinas sociales en la década del 70, influyendo ello también en las ciencias
antropol ógi cas y, en especial, en la Arqueología Prehistórica. Esta situació n se
manifestó en lo s círculos universitari os, produciendo una disminución de las
activid ad esde investigación y de publicación.
Esta real idad política,su rgida en 1973,se exp res ó en la Un ive rsid ad de Chile
y en otras instituciones académicas por el gobierno de los rectores delegado s,
design ad o s por el gobierno militar. En nuestra Unive rsid ad, las co nse cue ncias de
esta interven ción en lasdisciplinas sociales provo caron una erosión profunda en
su investigac ió n ydocencia.
Así,por lo exp uesto pare ce recomendabl e mantener elQuintoPeriodohasta
1990 cua ndose iniciala recuperación acadé mica de lasinstitu cionesuniversitarias yde lasdisciplin as que se im pa rte n en ellas.
En la edición de 1982 habíam os concluido que sólo estud iaríamos lo s tres
prime ros períodos, insistiendo en las personalidades de Medina , Barros Arana,
hle , Lat ch arn y Oyar zún. Como ya lo hemos an u nc iado en el Prólogo del
presente libro , hemos de cidid o histori ar lo s cinco períodos (desd e 1842 hasta
1990), coloca ndo el acento en el desarrollo institucional ,en la presencia
impor-tan te dela ense ñanza universitaria yde lainvestig ación en diferentesinstituciones.
Sin duda ,que la larg aduracióndel Quinto Perí odo lo eq uipara con el Tercer
Período . y esto no es casua lida d. Esto s períodos representan un conjunto de
activida des, proyecto s, personalid ad es , reuniones e instituciones que lo sitúan
sob re lo s otros períodos. Incluso las teorías usadas para interpretar la data
arqueol ógica y la interacción de ellas fue muy enriquecedora y, a su vez, muy
com p leja.
No deseam o s terminar estas reflexiones introductorias sin referimos antes a
las rel aciones existe ntes entre los científicos y su contexto ideológico.
4
. Los Arque
ólogos
y
s
u
co
ntexto id
eológico
Cua lq uie r intento para exp licar. en Chile, las tendencias te ór icas actua les de la
Prehistoria, nos cond uce hacia la búsqueda de los paradigmas ideológi cos de la socieda dchilenay,también ,hacialos valores,cree nc iasy conce ptos intele ctu ales
de los especialistas.
Las ideas matrices, los conce ptos principales de las cienc ias, incluso las
ideologí as y cree nc ias que se manejan en nuestra socieda d.en diferentes niveles y círculos de ella, exp lican los camb ios de enfoq ue te ó rico de la disciplin a
prehi tórica.
La ex posición histórica de los estud ios prehi stóri cos en Chile muestra, sin lugar a dudas,de qué manera las tenden cias gene rales del pensam iento culto y
popular, los conce ptos pro pios de los científicos y la atmósfe ra ideológica
intervi enen en la orientac ión de ladisciplina.Así,por ejemplo,hace 25 años,en nuestro país, una de las acusaciones más graves dirigidas a un estud ioso de la Prehistori a era motejarlo de ser un descriptor de artefac tos.un arqueógrafo.Con
e to se pretendía denunciar la ause nc ia de "la gos", de visión,de teor ía en los estud ios prehistóri cos. ¿Qué había detr ás de estas denuncias?Las caracte rísticas
ideológ icas de la socieda d nacional de esos años lle vab an a muchos estudiosos y
aficiona dos a expresa r un parad igma ideológ ico materialista y, po r lo tant o. la
teorí a,la visión que explicaba loshech osdelpasad o erael Materi alism o Históri co. Tod a otra exp licac ión,tod o otro esfue rzo intelectual por comprende r la realidad
sociocultura l,era conde nada con dife rente epítetos.La profund a ide olo gización
de nuestra socieda d, a fines de la década de 1960 y comienzos de 1970. hab ía alcanzado a los hombres de cienc ia, espec ialme nte de las cienc ias sociales,y se expresa ba en la teorí a arq ueológ ica y antro pológ ica de la mayor ía de los estudiosos.
También en otros países se vivía esta ideologi zación , en donde las teor ías
materi alistas ocu pa ba n un lugar import ant e ; engene ral,se acusó a las cienc ias del
hombre de ser hijas de las pol íticas imperi alistas y a sus representant es,de ser
age ntes del Imperialism o Ca pitalista. Toda la biografía especializada prueba que
desd e 1968 se inició una intensa discusión entre la Antropolo gía liberal y la llamada ,por Gunde r Frank ,Antropología de la liberación.
Sin emba rgo, si queremos buscar los antecede ntes de esta situación,no nos
podemosquedar sóloconlosaspectosmásllamativos,detipo ideológi co-político.
Detr ás de la polémi ca política se enc ue ntra una discusión ep iste mo lógica de
profundo significado.
Debemos colocar nuestra atención en los primeros deceni os del siglo 20,
y la Prehistoria no deben preocuparse delos eleme ntosaislados dela cultura, sino que deben alcanzar la reconstrucción de antiguas sociedades, aspirando a la explicacióntotaldel sistema sociocultural que se inves tiga,es unejemp lo de cómo las tendencias teóricas domina ntes de las cienc ias sociales han influen ciad o en nuestras disciplinas.
Incluso desde 1970 enade lantese han expresado diferentes opiniones sobre los cambiosepiste mo lógicos que viven la Arqueología yla Prehistoria , centrando la discusiónentrela"Vieja Arqueología"y la"Nueva Arqueología".Eneste inten so intercambio de opiniones que se ha efectuado en la décad a de 1970 pod em os
observartambién la presencia ideológica del Mate rialismo Cultural,que va de la
mano co n el Materialismo Histórico.
Pero lo más interesante,en nuestra búsq ue da de rela cion esteó ricas entre el movimiento epistemológico representado por la Escuela de Viena o Positivismo
Lógico (Carnap, Hernpe l) y las Ciencias Sociales, es la visua lización de varios
supuestos positivistas que han influe ncia doen los "nuevos arqueólogos". Paul S. Martín por ejemp lo,escribióa comienzos deladécada de 1970:"Nuestro objetivo último en la antro po logía y la arq ueologíaes formularleyesdedinámica cultural y buscar las tendencias y las causas del compo rtamie nto human o y ...hacer prediccionesprobables".La afirmación de este mismo auto r de que"lashipótesis
se formulanose inventan para dar cue nta deloshechos observadosyno al revés", lo hace deudor de He mpe l.
Otro aspectode la influe ncia del Positivismo lógico entre los nuevos a
rqueó-logos, se presenta cuando los represe ntantes de esta Escue la han señalado la
armonía que debe existirentre las hipótesis levant ad as en un trabajo científicoy lasteorías científicas de la época. Incluso esta líneade pen samientohallevad o a algunos de los filósofos men cion ad os a apa rtarse del emp irismo absoluto para insistiren elvalor delahipótesis,en cua ntoella no deb e entrarencontrad icción con lo conocidocientífica me nte.
Esta última reflexión nos lleva a insistir en nuestros puntos de vista, puesto que la relación entre teoría arqueológ ica no sólo se da con las otras teorías
científicas sino también con las conce pciones sociales existe ntes, incluyendo
ide ologías, creencias, opiniones, etc. Por esta razón pensam os que las nuevas
perspectivas de la Prehistoria en nuestro país necesitan ,también,serexplicadas
por las te nde ncias teóricas y por las ideologías sociocu lturales y pol íticas impe-rantes.Muchascreenciassociales(populares) han permitidoel triunfo o el fracaso de una explicación científica(o aparente me nte científica). Toda la histori a de la inves tigación del Hombre y de sus cu lturas está llena de eje mp los, y en nuestro país también se enc ue ntra n. Así, por ejemp lo, la teoría de la Unidad Racial del Chilenocampeó por másde 50 años en los estud ios históricos yantropológicos y en la enseñanza de todos losniveles,a pesar deque yaen 1911, yluego en 1928,
Ricard o E.Latcham,había protes tadoyre chazado tal concl usión,debido a que no
tenía apoyoempírico.Recordam osque en ladécad a de 1950,cua ndo estud iába-mos Historia de Chile en la Universida d, se nos ense ñó que nuestro país, con
excepc ión de algunos grupos de indígenas, era racialmente hom og én eo. Ya en
1875Diego Barros Arana había escrito : "De estacircunsta nc ia result ó que al paso que la raza primitiva que da confina da a una estrec ha porción de territo rio , la
po blación que constaahora de másde 2.000.000de habitant es,es compues ta de
descendientes europeos,de sangre pura,esto es,blancoscomo los indivi d uos de
la raza caucásica, o de la descendencia que ha result ad o de la me zcla de los
euro peos y de los indígenas,descendencia compues ta de hombresmás o menos
blancos,pe roqueposeentodoslos caracte res físicos ymor alesdelarazablanca". Cua ndoen 1908Latch arn presentó suestudiosobre"Antropología Chilena"al
42 Cong resoCientífico,preguntó por qué se defendía la te oría de la Hom ogenei-dad Racial, contes ta ndo que los cronistas e historiado res colonia les habían insistidoen la existe ncia de unalengu a comú n que se hablab a alo largode Chile
(des de Aconcagua a Vald ivia):esto habría llevad o ala concl us iónde lapresencia
de un solo puebl o a la llegada de los españo les en elsiglo xvi. Dicho de otra man era ,Barr os Arana,apoyado enotrosestud ios,había sob revalorízadoelcrite rio lingüístico endetrime nto delantro pológ ico.Obv iame nte queLatch arntienerazón ,
pero suexplicaciónesinsuficiente.Larazón dequeunate oríaperduretant os años
y tenga, así, éxito social, se debe también a que ésta satisfacía asp irac iones, valores, creenc ias populares. El positivism o de Barros Arana no lo libró de la atmósferasocioc ultural definesdel siglo pasad o yque contin uóen partedel siglo
xx. Elorgullo nacion al de tenervincul aciones estrec has con Europa ,de sentirse, incluso , los representant es de Europa en Améri ca; el predominio en los gru pos más intelec tua les de la cultura fran cesa ;la cree nc iaen larelación razablan
ca-pro-greso inte lectua l-progreso econó mico; el sentimie nto triunfalista después de la
Guerra del Pacífico,la pacificación de la Arau can ía , etc., hacían de los chilenos
una nación que exigía una unidadsociocultural, que por esos años seexp resaba
en el conce pto de unidad yde hom ogeneidad racial.
Probablemente el éxito social de la teoría de BarrosArana puede explicarse
también con otros datos,tales como la importancia intelectual de su exposito r, gran histori ad or,granacadé mico, einclusofigura inte rnaciona l. Pe ro lore alm ente significativo, desd enuestrapersp e ctiva,fue , sin lugar adudas,larelación existe nte
entre la te orí a y la ideología y los valores aceptados por gru pos sociales
importantes;porlodemás,lainfluenciadeuna concepc ión racista en histori ad or es ch ilenos penetra hasta mediados del siglo xx con la ob ra de Encina ; y, por otra parte,el desprecio del aporte indígena al procesode desarr ollo de la histori ade
Chile se muestraen histori ad ores como Jaime Eyzaguirre ,que enfatizaelvalor de
Sin lugar a dudas, el Evolu cioni sm o darwiniano empapó ideológicamente a
muchos estud iososchilenos; por eje mplo a Dieg o BarrosArana. A con secuencia
de la imagenque present aBarrosArana delgrado de cu ltu ra de los indígenasdel
extremo su r de Chile, que se apoyaen lasdescrip cionesque hace el jov en Darwin
en 1835, surgió en Chile a comienzos del siglo xx una posición ideológic a
antagó nica que hizo uso de los conce ptos de la teoría "histó rico-cultu ral",
profundamente antievo luc ionista, y que se expresó en los artículos y libros del
sacerdote y etnó logo Martín Gus inde. Entre estos dos extremos explicativos se
sitúa n otros investigad ores tan important es como Ricardo E. Latcham, quien se
apa rta de los darwinistas y de los creac ionistas para declararse partidario de los
he ch os ymostrar asísu posición emp irista inglesa.En 1911,en la Introducción a
su exte nso estudio"Antropología Chilena"escrib ió:"Hasta aho ra no habí a hech o
más que anotar todos los hech osque se me presentaban , yque versabansob re
la antro pología de Chile, su arq ueología y prehi storia ... en algunos casos no he
hech omásque dejarconstanc ia de loshe ch os; y si en algunasparteshe indicad o
lo que me ha parecid o una opinión razon ad a, no poreso he querido establecer
finalidad,sino simpleme nte indicar la dirección que la evidencia existentetiende
aseña lar, dejando al porv enirprobaro desaprobarlas hipótesis avanzadas".
Ahor a bien, cuando nos enfre ntamos a estud iosos como Max Uhle, tan
import ant e paralaformac iónde nuestra disciplina,pueden descubrirse matices y
orientac iones ideológ icas que permit en situa rlo en una u otra escue la.Así para
Gus inde, Uhle era un especialista que trabajaba con las catego rias de la Escuela
Histór ico-Cultu ral;para otros,en camb io,erasólo un científico que exp re aba las
tenden cias del desar rollo histórico , e incluso del "particularismo histórico".Sus
crono logías, sus cua d ros históric os , es decir sus periodifi caciones, lo muestran
pre ocupad o de encontrar los antecedentes de la civilizació n precolombina y de
orde na r en el espac io y en el tiempo las culturas aborígenes y su desarrollo
cultural.
osotros hem os visualizado una periodifi caci ón de losdiferentes desarrollos
de la disciplina prehistó rica, en donde se observan algunas tendenciaspr
edomi-nant esde acue rdoalasteorías gene rales delas cienc iassocia les e inclusode otras
ciencias. Pe ro afina ndocada vez más esta investiga ción, nos podemos preguntar
hasta dónde los trabajos arq ueológicos efectuados en las primeras décadas de
nuestro siglo tuvie ron ono unatendenciadescripti va.Traslaaparentedescrip ción
y ano tación objetiva de los rasgos culturales, ¿no había una explicación o no se
exp resa ba velada me nte unatenden ciateorizante?Esposibleque la descripción (y
así lo creemos) haya pred ominado en estudiosos como Barros Arana,Medina y
otros; pero no hay que olvida r que en lasdécadas de 1870 y 1880 campeaba el
darwinis moypor oposiciónse organizaba notras explicaciones culturales. Incluso
la banderadel cientificismo,levantad apor el Positivism o , ¿no era una filosofía que
reb asab a ampliam ent e el estudio de los fen ómen os y hech os? Y el declarad o factu alism o de Latch am ¿no estabaapoyadoen lastrad icion es empi ristas inglesas?
La síntesisentre observac ióny conclusión, entre descrip ción y exp licaciónse hadad o de diferentes man era s en los períod osde laCien cia Preh istór ica. unca se ha dejad o de describir y de exp licar;sólocua ndo se ha pe rd ido elequilibrio entre descrip ción yteor ía se producen situac iones de crisis,que másde una vez se han vivido en nuestro país.Incluso,en nuestro present e ,ten em os a veces la oportunidadde leer estud iosen don de enco ntramos un recargo de explicaciones y ause ncia de info rmación empí rica. Así se llega episte mo lógicamente a un extre mo opuesto de lo ocurrido hace 60 o más años atrás.
Aparentem ente lo inves tigado hasta aho ra muestra un crec imiento de los trabajos de campo a lo largo de más d 100 años transcurridos desd e la publicación de "Los aborígenes de Chile"deJoséTor ibioMedina,que se organizó,
especialme nte,con la inform ación obte nida de "viejos pergaminos",de antiguas relacion es ydelos cronistas de la colonia.Sinembargo, denuevo,las tenden cias no se presentan claras; hay años de inten sa actividad de campo o de estud ios de museos yhay otros caracte rizados por muy pocas investiga cion es de terren o.La explicaciónde estos altiba josen las excavaciones y,en gen eral,en lostrab ajosde terren o,no se enc ue ntra sóloen la mayor o men or capacidad econó mica de los investigad or es y de las institucio nes que los patrocinan,ni tampoco en la mayor o men or gestión delas estructu rasadministrativas y acadé micas,sinoque hay que busca rla en las tendenc ias te óricas pred ominant es e incluso en las opiniones ociales que existan sobre el valor de las cienc ias y de las inves tigac iones relacionad as con ellas.
Esta situación partidista que no sólo se explica por razon es de pol ítica presupuestaria sino tam bién po r conce pcio nes filosóficas y políticas, pued e ejemp lificar e me jor con lo ocurrido en el período de 1960 y 1990 (Q uinto Período).Sin lugar a dudas estas dé cadasmostraron cambios políticos e ideológi-cos que influyeron pod e rosam ente en eldesarrollo de la Arq ueología Chilena.
Aque llos que no hicim os nuestra la filosofía materialista , incluso sin ser
antimaterialistas, fu imos criticados duramente , no faltando lastergi versacion esde
nuestro pensami ento pluralista ydem ocrático .
La reacción que se produj o en el país,en 1973, a estas actitudes dogmáticas y uniideológicas, provocó por éstas y otras razones el "go lpe militar ", otra
expresión de fundame ntalismo ideológico, que no sólo aplastó a las cienc ias
socialessino que en especialala Univers ida d de Chile.
Entre septiembre de 1973 y fines de la décad a de 1980 las universidad es chile nas, especia lme nteaque llas que defendía n lalibertaddelasideas yel resp et o
de las teo rías, cualq uiera que ellas fuesen , sufriero n una completa interv en ción
-siste ma de los rectores delega dos- que repercuti ó en el pensam iento filosófico, artístico, histórico , antropológ ico y en gene ral human ístico y social del país. Hab íam os pasad o de un extremo a otro.En este contex to tan poco científico y académico se desenvol vie ron las investiga cion es y la docencia de las ciencias
sociales yenespecialde la Arq ueología. Como lo hem os recordado másde una
vez, fue el contex to académico de la niversid ad de Chile el que sufrió la' mayor es conmociones. Según la visión del gob ierno militar el pelig ro estaba en
esta Unive rsidad y no en otras instituc iones que sabía n "adaptarse"a los nuevos
tie mpos.
Entre 1973 y 1989 se con jugaron ento nces mod elos econó micos y políticos paratransforma rel país y,obv iame nte, para camb iar lasdirectricesdeldesarrollo soc ialy cultur aldelpaís.Algunos arqueólogos fue ron ob ligados a aba ndonar el país o fueron expulsados de sus universidad es, especialme nte en la décad a de
1970. La mayor ía de ellos, está n de vue lta en Chile y en sus institu cion es,sólo
unos pocos no han regresado.
Pasó , en resume n, algo parad oja], nadi e negó el valor de estos científicos, nadi e dejó de recon o cer su importancia , pero debi e ron abandonar el país o sus lugares de trabajo acadé mico; esto mism o ocurriócon Max hle yMartín Gusinde en las décadasde 1910 y 1920;volvióa ocurrirenla década de 1970 y 1980.Sólo para ejemplificar,varios arqueólog os fueron detenidos, ex pulsados de la ni
ver-sidad,vueltos a contratar y vue ltos a expulsar.¿Las razones?políticas,ideoló gicas e incluso -lo que es muy triste- pe rson ales. Otros, felizmente , pudie ron sortea r
estas situacio nes tan desagradables.
Se ente nderá ento nces, que nadie pued e juzgar el desenvolvimiento de la
disciplinaarqueológ icachilenasindejar de conside rar las situac iones contextua les
y laparticipación de las person as involu cradas,y los resultadosde la interacción
produ cida entre este contex to político , los individuos y las tradiciones más
pe rman ente s de lanación chilena y de su Educación yCiencia Superior.
Así, una vez más, volvemos a encontra rnos con la influencia preferente de
ide ologías y te or ías en los estud ios científicos de una uotra manera después de
100 años de investigacion es.Eldesarrollo de las cienc ias del Hom bre , en Chile,
como también en otros países,ha sufrido el impactodelos paradig mas
ideológi-cos, delas cree ncias, delasteorías científicasydelastendencias políticas,sociales
yeconó micasque predominaron afines del siglo pasad o ydelas que actúa n en
el siglo veinte.
Las anteriores reflexion es debe nserconsideradas unarespuesta a tantasotras
que se han construido sin conocer tod o lo que aconteció nimen os todo lo que
Artefactosarqueológicos dela prouinciadeAtacama (bacba de cobre)y de Chilecentral, publicados en 1855
CAPÍTU LO 1
PRIMER PERÍODO
,
ANTES DE 1882
5
A comie nzos del siglo xx,en 1906, Carlos Porter publicó un estud io sobre la literatura antro pológ icay etno lóg ica de Chile,en donde informóde la existe nc ia de72artículos publicad os en pe riódi cos yrevistasdesd e elaño 1843,rela cion ad os con estas nuevas disciplinas. Pocos años rná ta rde , en 1911, el mism o Porter presentó en su "Bib lioteca Chilena de Antro po logía y Etnolog ía", un núme ro supe riora las 200 publicacion es.Esta investigación bibliográfica del Director del Museo de Historia atura l de Valparaíso fue en parte posible gracias a la ayu da que le presta ron Ram ón Laval, de la Biblioteca acional , Alejandro Cañas Pinochet,que puso ensus man os"Libros y artículos raros",yRicard o Latcharn,un inglés que come nza ba a destacar en las disciplinas antrop ológicas. El propi o Latcham ,buen amigo dePorter ,le escribióel Prólogo , en donde sequejab a de lo pocoque se conoc ía delaliteratura antro pológica y etno lógica.Según Port er,"otro tan to pued e de cirse de la arqueología y de la prehi storia del país. Salvo por algunos párrafos aislados en las obras dediversos auto resy uno que otro tratad o sobre un punto especial,casi nad a se sabe de estascosas".Asílaarq ueología yla prehi storia , "esa rica fuente que tant a luz nos daría sobre los orígenes de las antiguas razas del país",se enco ntraba n muydescuidadas;lasituac ión le pare cía lastim osa y casi inve rosímil,en un país culto.
Sin emba rgo, en el siglo XIXse habí a publicad o un important e núme ro de artículossobre tem as queahor a invo luc ramos en los conce ptos de etno logía y de prehi storia, ade más de varios informes y estudiossobre lingü ística y exploraciones de regi on es descon ocid as,que también dab an noticias sob re los aboríge nes de diferentes partes del territorio nacional. Pe ro esto no era tod o . Un jo ven in vesti-gador , conocido más allá de las fronteras, publicó a la eda d de 30 años un volum inoso libro sob re los aboríge nes del país. Esto ocurrió en 1882
y
su auto r fueJoséToribio Medina.Por lo dem ás,lapublicación deMedina no fue, por esos años, el único hech o importante . Entre 1878 y 1882 se co nce ntraro n varios aconteci mientos que vamos arecord ar por orde ncro no lógico.5Este capítulo se apoya en un trabajo nuestro publicado en 1975, "Co mienzo s de la Ciencia
El 28 de julio de 1878 se reunió en Santiago un grupo de personalid ad es provenientesde lasmás variadas activida descon el fin de organizar una Sociedad Arqueológica. Convocados por los se ño res Luis Montt", Wenceslao Díaz? y Oeme trio Lastarria"; con currieron:Rafael Garrido",Marcos Maturana! ",José Tori -bio Medina,Augusto Orrego LUCOII, Rodulfo Amando Philippi,Federico Philippi
y Augusto Villanueval-,Adem ás de este grupo selecto de hombres, estaban en
co nocimie nto del proyectode crea rla Socieda d los se ño res Fran cisco A staburua-gal3,Gonzalo Bulnes, Ped roMontt.LuisZegers l'' yFrancisco Vidal Gormaz.
En esta sesión preparatoria,"elseño r Maturana propuso que se diera desde luego por constitu ida la Sociedad con las personas que habían adherido a la invitación; y que se design ase para presidente y secretario provisorios a los señoresdoctor Philippiy Montt,y al doctorOíazparaque presenteen la próxima reunión un proyecto de estatutos. Así se acordó'">,
La primera sesión ordina ria se celebró el 12 de se ptiembre del mismo año , confirma ndocomopresidente de la Socieda d al científico naturalista Or. Rodulfo A. Philip pi;el Or. Oíaz yelseño r Astaburuagafueron designadosVicepresidentes y secretario el abogado Montt.
Según el artículo prime ro de susestatutos, laSociedad se proponía:
"Estudiar la etnografía americana en todos sus periodos;
"Estudiar laslen gu as ame ricanas como eleme nto etnográficoy arqu eoló-gico;
6Luis Montt0848-1909).Abogado, Profesor de Lite ratu ra, Diputad o,fue desd e 1886 hasta su
muerte Director de la BibliotecaNacional.
7We nces lao Díaz0843-1895).Médico y escritorcientífico.Decano de la Facultad de Medicina.
Jefedela ComisiónSanitaria en la Guerra del Pacífico.
8Deme trio Lastarria 0846-1891).Abogado y político,Ministro en el gobierno de Balrnaceda .
9Rafael Victorino Garrido 0840-1903).Funcionario público de vasta erudición,conocía cinco
idiomas y cu ltivaba laFilosofia,la Filologíay elestudiode las antigüedades.Important e coleccio nista
de objetosindígenas.
IOMarcos SegundoMaturan a,militar,part icipó en la gue rra de Arau co y en la del Pacífico,en
dondetuvoun granpapel(Batalla de Miraflores),Se retiróconel gradode Genera lde Brigada.
llDesde 1873médico cirujan o ,académico de la Facultadde Medicina.Siguióestud iosen Eu ropa
yfue discípul ode Charcot.Presidentede la Cámara de Diputadosen 1886.
12A. Villanueva. ingeniero civil, acompañó a Domeyko en las exploraciones del desierto de
Ataca ma( 872).Terminó suvida dedicad o alas actividades bancarias. Murió en1926.
13FranciscoSolano Astaburuaga0817-1891).Diplomático, político , escrito r, hombrede ciencia.
Conocido, entre otras publicaciones ,por su DiccionarioGeográfico de Chile (1867). Decan o de la
FacultaddeFilosofiayHumanidades.
14L. Zeg ers,Ingeniero yastró no mo0849-1925).SucedióaDom eyko en la cáted ra deFísica,que
desempeñódurant e 42 años.
ISRevistadela SocoArqueológícade tgo.,pág.14.Stgo.de Chile,1880.
"Estud iarlas antigüedades ame ricanas ensus diversasfases y ramos; "Procurar la publicación de ob ras que se relacion en con los objetos
ante riores;
"Publicar una lista de sus trabajos;
"Haceradqu isiciones icanjes de objetos iobras que se relacionan consu
institució n para forma r un museo i unabiblioteca".
El 12 de enero de 1880, la Socieda d Arqueol óg ica de Santiago, lueg o de
"disipadas por fin las zozob ras naturales"de los primeros años de guerra , pudo entregar el primer y único ejemplar de su revista. Su lectura nos entrega una
cantida d impresionante de datos, algunos relaci onados con las personas que
participaban en las lab ores científicas de la Sociedad, otros referentes a los
yacimientos y coleccio nes de antigüe da des que come nza ban a serestud iados.
En prime r lugar,llam ala atenció n un cortoartículoen la sección Bibliografía
en donde se recogen algunos come ntarios hech os al catálogo "Colecc ión de
Antigüed ad es ame ricanas,ídolos, armas, utensiliosdom ésticos , etc.,exh ib idas por
la Socieda d Arq ueológica, Santiago; imprenta de la librería del Mercurio , 1878".
Eneste comentariose recuerdaque la' exhib ició n"que tuvo lugaren los altos del
palacio del Congreso, enuno de los salones destinad os a la Bibliotec a acional,
la hicimos para contribuira las fiestas patrióticas de eptiembre,fue verda de
ra-mente improvisada. Su catálogo espe ndido al público como un sim ple guía,
aunque incomp leto llen o de errores tipog ráficos porlas pocas hora s en que fue
impreso , ha merecido sin embargo el honor de ser incluido en la Biblioteca
Bolivian a de don Gabriel Ren é Moreno ". A continuación, los redactores de la
revistacopia nun come ntario del Sr.Moreno : "Sorp rend ió al públicolaabundant e
cosechade objetosindígen as obte nidaen lospocosmesesque la Sociedad llevaba
de labor. Seña lada me nte,la parte chilena sob re pujó ala pobre ideaque antes se
tenía en cua nto a pod er forma r con ella una colecc ión que brindase margen a
estudios preh istóricos. Los estantes 3 i 4 contiene n ob jetos incásicos preciosos,
traídosdel Perú yde Bol ívia"!".
Alfinalizar estosbreves come ntarios losred actoresdela revista se ñalaroncon
legítimo orgullo:"Nuestro catálogo, breve imodesto,como es,tiene el mérito de
ser la primerapublicació n de su género hech a en Chile".
La revista de la Sociedad se iniciaba con un "Pros pecto" firmad o por Lui
Montt,en donde se exp resaba el deseo de impulsar un gén erode estud ios poco
cultivadoen lospaíses ame ricanos, "ia estrec har loslazosquesiemp re deben unir
a la gran familiaame ricana".
16Revista de la ociedad Arqueológica , oh.cit.,pág.18.
Acontinuación, venía nvarios artículos que dab an noticias especia lme nte de algunos artefac tos arqueológicos tant ode Chilecomo de otros países.Así, icolás Acosta,de La Pa z,miem b ro corres pond iente de la Socieda d,firmaba un artículo titulad o "Antig üedades Bolivian as",que estaba acompa ña do de 2láminas O-H).
Luis Montt era el auto r del artículo "Antigüe da des Chilenas", también con dos láminas (III-IV),en donde sedaban datosrelacionad os conexcavaciones efec tua-das por don Niceto Varas en Che llep in; en Salama nca, Illap el y en Punta de Teatin os,al nort e de Coq uimbo, hechas por Pruden cia Valde rra rna. Cue nta don LuisMonttque"d urante elinvie rno de 1875,don Pruden cia Valderrama descubrió algunos antiguos túmul os de indios pescad ores en la punta de Teatinos al arte del puerto de Coquimbo, en el departamento de este nom bre . Estos túmulos formad os como casi tod os los que se hallan en el resto de Chile, de tierras i pied ras, cua ndo no han sidodesgastados por lalluvia o elarado, tien en la forma de un cono, i su altura,dos met ros a lo más, corres pondía prob abl em ent e a la calida d de la per son a a que se destin ab an. Lle vad o por esta idea, el seño r Valde rrarna abrió los más altos, i sus espe ranzas no saliero n fallidas, porque enco ntró en ellos multitud de objetos, tales como ídolos de greda; cue ntas de piedraparacollares;agujasde cob re i dehueso ;puntasdeflecha s;pitosdepiedra; cuc ha ras de hueso; cántaros i pequeñ os librillos i platos de greda pintad os;
anzue los de cob re; fragm entos de rem os petrificad os, i muchos otros objetos de uso desconocido"!".
El ter cer artícu lo de carácter arq ueológico descripti vo estaba firmad o po r Philippi y se den ominab a "Antigüedades Ecu atorianas".Elauto rcome ntaba que se tratab adeuna colecc ión queposeeel Muse o acional graciasal fraileBenjam ín Ren coret, quien la obsequió, y al farmacéutico Sr. icolás Fuentes, quien la
vendió.Siguie ndoel diseñ ode los ante riores artícul os se describían los materiales arq ueológicos que apare cían en lasláminas (VyVI).
Al dar vuelta las sig uie ntes páginas de la Revista , nos enco ntramos con dos artícul os que no tienen firma de autores: "El araucano antiguo i el arauca no moderno" y "La je ografía antigua de Chile", que es un listado de nombres indígenas de localid ad es, puebl os,valles,ríos , etc.,de Chiloé. Come nta elautor desconocid oIRdela geografíaantigua de Chile que"en la genera lida d delos casos,
los hemos tomad o del ap rec iab le Diccionario Geográfico de Chile del señor Astaburuag a, de los mapas de Pissis ; de antiguos histori ad ores, de títulos de encomiendas; ide espe d ientes entre partes o escritu ras públ ícas'l'".
La Revista termina con el resumen de las primeras sesiones de laSocieda d,
con la publicación de sus Estatutos,con la transcrip ciónde algunas cartas dirigidas
17Revistade la SociedadArqueológ ica,ob.cit.,págs.5,6.
DonJoséToribioMedina,autorde "Los aborígenes de Chile"(J852-1930)
al secretario por distinguidas person alid ad es que aceptaban ser miembros de núme ro corres pond ientes (cartas de Domingo Santa María , Benj amín Vicuña Mackenna , Daniel Bar ros, Bart olomé Mitre, etc.), con la lista de socios, que incluye, además de los ya ante riorme nte citados, al historiador Diego Barro s Aran a.
En la última págin a de la Revista (la 18) hay dos artícul os de carácte r bibliográfico:uno que se refiere alcatálogo de antigüe da des,ya come ntado por nosotros, y elotro firmad o por Philippie intitulado "Antigüedades Nortearne rica-nas".
El tercer acontec imiento de los años 1878-1882 es la publicación del librode
José Torib io Med ina "Los Aborígen es de Chile", en 1882. Este libro ha sido
abunda nte me nte elogiado y es conocido de muchas perso nas -",Sin emba rgo, es necesario insistir en algunos aspectos met od ológico-teóri cos que han sido poco tratad os.
Recordemos, en primer lugar,siguiendo aLooser,que"elvolume n deMedina es un trab ajo de largo aliento, fruto de lectu rasdilatad as,de viajesydel estud io de colecc iones import ant es . En sus cua troc ientas y tant as págin as,recopil ó con acierto lo principal que se sabía ento nces sobre nuestros ind ios":".Insistiendo en cómo obtuvo información,Lo oserrecu erd a que "recorrió losdesiert osdeTarap a-cá en buscadedatos arq ueológicos, y mientras se desarrollaban en la Araucanía los últimos acontec imientos de la pel igrosa y larga luch a de su conq uista y pacificación por las armas de la República, partió a la tierr a de los indios para estud iar en el terr en o mism o sus costumb res, la orga nizac ión social y sus
cree ncias. Recorri ó a caba llo legu as de legu as, yendo de una reducción a otra, desafiando los peligros de los ataq ues de los indios sub levados'<'.
Medina tiene conc iencia de esta r escrib iendo un libro que por primer a vez trata de los múltiple s probl em as e incógnitas relacionados con el pasad o de los aboríge nes de Chile."El libro que ho ydam os al público con verdade ra descon -fian za ,pero no con men os volunta d de aux iliareldescubrimiento de estegénero de estud ios de tan to inte rés como import an cia , adole ce , como es natural,ele la carenc ia absoluta de pre ced entes en esteorde n,viéndose así elque re corre este
2000nRicardo Latcharn, en 19 2.3,en laRevista Chilena de Histor ia y Geografía ( 25 1.tomoXLVII,
añoXII) se refirió así al libro de Medina:"Enresumen,no podemos sino repetir que después de los largos años que hamos dedicado a estos estudios,en nuestro concepto,Los Aborígenes de Chile,escrito
pordonJoséToribioMedinay publicado en188 2,es el lib ro queocupa el primerlugar entre los que
tratan de estos temas;que su valorcientífico estanreal hoy como en el día en que se dio aluz;y que pormuchoque se escriba posteriormente,jamásperde rá su mérito"(pág..307).
21G.Looser:"Los Aborígenes de Chilede donJoséTo rib io Medina",extractode la Rev.Chilena
de Histori a atural,pág.29,año xxxv09.31).