ADULTOS MAYORES EINCLUSIÓN SOCIAL: LA EDUCACIÓN COMO UNA FORMA DE PARTICIPACIÓN Dottori, K. y Soliverez,C.
Universidad Nacional de Mar del Plata [email protected]
RESUMEN
necesario en todaslas etapas dela vida. Dicha concepción se refleja enla amplia oferta educativa para adultos mayores, constituida en espacios universitarios de educación no formal que contienen una currícula variada y no exigen cualificaciones previas. Lainclusión social definida comola posibilidad real de acceder alos derechos sociales es garantizada en parte por el acceso ala educación permanente. La educación a lo largo de toda la vida pensada como un derecho social incluye no solo el acceso al conocimiento sino que aumentalas posibilidades de participación ciudadana al concebir alos mayores como sujetos de derecho. Estos espacios promueven la participación de personas mayores, favoreciendo a su vez la inclusión social. La participación es una necesidad humana básica, ligada al reconocimiento deidentidad que todo ser humano tiene, y es una condición para elfortalecimiento yla libertad.
consolidada, y que desarrollar actividades de transferencia -entre ellas,la difusión de producciones, el trabajo comunitario y elintergeneracional-constituye hoy en día el mayor desafío a futuro para quela oferta educativa no funcione como una forma más de exclusión y aislamiento donde los mayores queden relegados a un espacio de encierro.
Palabras clave: adultos mayores –inclusión social-participación – educación
TRABAJO COMPLETO Introducción
Desde hace unas décadas numerosas investigaciones evidencian aspectos positivos en el envejecer. Estos hallazgos y el desarrollo de nuevos enfoques teóricos como respuesta a la realidad social del envejecimiento poblacional, están desarrollando enla actualidad nuevas concepciones acerca delo que implica atravesar esta etapa vital. Este nuevo imaginario posibilita la emergencia de un adulto mayor activo, autónomo, con la posibilidad de generar diversos proyectos en el campo familiar, educativo y social, a pesar de que todavía coexiste cierto espacio en donde emerge el paradigma anterior, que asocia la vejez con el deterioro. Las nuevas concepciones, más positivas, tienden a considerarla como una etapa más dela vida que posee sus propias potencialidades de desarrollo. Ya no se habla tanto de vejez sino de envejecimiento, para hacer referencia a su característica procesual y no a un estado inerte o de declive (Arias, 2009; Fernández Ballesteros, 2009). Entrelas potencialidades que se rescatan se encuentrala capacidad de seguir aprendiendo eincrementandolas capacidades cognitivas y sociales. Es por ello que el aprendizaje se piensa hoy en día como posible y necesario en todaslas etapas dela vida. Más aún, el aprendizaje puede considerarse como uno delos factores principales que contribuyen a un envejecimiento competente(Triadó, 2001). En este contexto es que se han ampliado y diversificado ofertas educativas para Adultos Mayores, la mayoría de ellas ofrecidas por universidades públicas y privadas del país, en convenio con algún organismo estatal. Estas instancias de educación no formal tienen un carácter inclusivo y socializador ya que no exigen otro requisito previo que un mínimo de edad, y generan acciones participativas más allá dela clase(Yuni, 2011).
En vista dela popularidad de estas propuestas yla difusión de sus beneficios, el presente trabajo tiene como objetivo describir y analizarla participación eninstancias de educación noformal como unaforma deinclusión y participación social, que ayuda a mantenerse activoluego delajubilación y que repercute positivamente enla calidad de vida delosinvolucrados y en el resto dela sociedad.
El concepto de participación tiene un uso común en la vida cotidiana, y va adquiriendo diversas significaciones de acuerdo al uso que se hace de ella. Ferullo de Parajon (2006) va a mencionar quela noción de participación es una construcción joven en el pensamiento occidental y que está ligada al surgimiento y consolidación dela noción deindividuo, y sus significados han variado con el transcurso del tiempo por la incidencia de los cambios socio-históricos. Participación deriva del vocablo latino "participare" que significa tomar parte, sin embargo, inicialmente se consideraba a la participación como una simple emisión de información hasta que comenzó a ser relacionada con la toma de decisiones. En este sentido Maritza Montero (2008) va a destacar también distintos usos de este concepto señalando que en el campo político, se hace referencia ala participación como un medio para ejercerla democracia, o vía para alcanzar el poder, mientras que en el campo de la comunicación hace referencia ainformar y serinformado y, desde el campo económico, a compartir beneficios materiales. La participación es una necesidad humana básica, ligada al reconocimiento de identidad que todo ser humano tiene y es definida como la capacidad que tienenlosindividuos deintervenir hastala toma de decisiones en todos aquellos aspectos de su vida cotidiana quelos afectan einvolucran (Brown, 2007). Con el paso del tiempo,la participación delos mayores disminuía, sobre todo después delajubilación, y por otra parte los estereotipos negativos aplicados a la edad avanzada no favorecían escenarios en dondelos mayores pudieran seguir manteniendolos niveles de participación de su vida adulta. No hay una única forma de participar y diversos son los ámbitos para hacerlo. Todos ellos directamente relacionados con un tipo de rol y/o etapa vital, como: voluntario, hijo, vecino, abuelo, padre/madre, pareja, profesional, obrero, miembro de una colectividad, etc. Durante mucho tiempo, paralos adultos mayores estos roles y formas de participación se circunscribieron a solo dos o tres, con suerte para algunos.
en el centro del espacio social, y esto es lo que comenzaron a generar los mayores en el espacio universitario.
Si se define la inclusión social como la posibilidad real de acceder a los derechos sociales (Minujín, 1988, pp.173) se vislumbra que la misma es garantizada en parte por el acceso a la educación permanente. La inclusión educativa constituye una oportunidad de reparación de las desigualdades sociales sucedidas en etapas anteriores de la vida, y contribuye al desarrollo integral de la persona al favorecer el aprendizaje yla participación. Porlo tanto, es fundamental el rol del Estado al promover estos espacios en el marco de universidades y organismos públicos. Minujín señala tres facetas de la inclusión social: la política -relacionada con la ciudadanía formal y con la participación ciudadana-, la económica -se refiere al empleo y la protección social- y la social -el acceso al capital social-. Puede agregarse alosfines del presente trabajolainclusión educativa ylainclusión comunitaria, como matices delafaceta social.
Diferentesformas de participación
La participación delos Adultos Mayores que se deriva delas propuestas educativas puede observarse en tres variantes o niveles distintos:
a) En principio,la merainclusión enlos talleres conla consecuente asistencia a sedes universitarias es en sí misma una forma de participación. Implica continuar asumiendo roles y responsabilidades característicos de la adultez, a la vez que promueve el contacto con otras generaciones yfavorecela socialización entre pares(Yuni, Urbano &Tarditi, 2012)
b) Una segunda variante es la participación política a través de asociaciones estudiantiles y la elección de representantes que se forman en Programas Universitarios para Adultos Mayores (PUAM). Ésta característica sucede enla mayoría delos programas de nuestro país (Yuni, 2011, ob. Cit.), aunque el modelo cubano es el que representa por excelenciala orientación política y colaborativa delos mismos(Lig Long Rangel, 2009).
actividades comunitarias coordinadas por los mismos, tales como visitas a Adultos Mayores institucionalizados sin familia, Programasintergeneracionales, Fortalecimiento de redes sociales y barriales, contacto entre grupos de Adultos Mayores, entre otros (Pérez, 2005). En Alicante, España, los alumnos de la Universidad Permanente realizan actividades de investigación, intercambio delibros, han formado una Confederación de Alumnos de Programas Universitarios en el años 2003, producen una revista trimestral, participan en foros y jornadas nacionales e internacionales, y desarrollan proyectosintergeneracionales (Mataix, 2011). Cabe destacar que en ocasiones estas actividades se promueven desdela currícula, como es el caso del PUAM dela Universidad Nacional de Mar del Plata, el cual posee un taller de voluntariado. Asimismo, otros talleres empiezan a tener una inserción comunitaria al difundir sus producciones en eventos como La Feria del Libro y publicaciones en congresos(PUAM, 2013).
Estos distintos niveles de participación dan cuenta de diferentes facetas de inclusión social. El primer nivel se vincularía con la inclusión social-educativa, es decir el acceso a la educación permanente garantizado como un derecho social. El segundo nivel, conlainclusión política, al favorecerla toma de posición-acción en los procesos de decisión que afectan al colectivo y la lucha por sus derechos, y el tercero, con la inclusión social-comunitaria al generar actividades de transferencia dirigidas a la sociedad, ya sea ésta última en el rol de publico o audiencia en la difusión de producciones o congresos, o en el rol de destinatarios sobrelos cuales se buscaintervenir para promover un cambio positivo, como sucede en el caso de actividades de voluntariado.
Educación, empoderamiento y generatividad
generativas(Urrutia et. Al., 2009). La oferta educativa algunas veces genera actividades que van más allá de las aulas e implican una participación comunitaria e intergeneracional, pero esto no sucede en la mayoría de los casos. En general, el énfasis está puesto en el crecimiento personal, lo cual deja insatisfechos a aquellos Adultos Mayores generativos con ansias de participación social(Villar &Celdrán, 2012).
En base a estas definiciones, se vislumbra cómo esta nueva concepción de envejecimiento activo y educación permanente podrían estar contribuyendo a este cambio ideológico, al incrementar el empoderamiento de los Adultos Mayores y favorecer el desarrollo de actividades generativas, lo cual repercute positivamente en el auto-concepto de los mayores y en el imaginario social acerca de las posibilidades de acción en esta etapa vital.
Conclusión
Es visible el valor de las propuestas educativas ylas propuestas de acción comunitaria que de ellas se derivan para promover la participación social, favoreciendo el empoderamiento y la generatividad. La inclusión de los Adultos Mayores en este tipo de actividades contribuye al afianzamiento de un imaginario social más positivo, referido a una vejez más competente. Dentro de las variantes de participación señaladas, se rescatala necesidad de quelas propuestas se expandan aún más a espacios comunitarios, ya quela oferta educativa está en gran parte consolidada. Las propuestas son amplias y variadas, pero no en todoslos casosincluyen actividades de transferencia a partir delo aprendido, como la difusión, y el trabajo comunitario eintergeneracional. Es necesario que el campo de acción yla oferta curricular no se limite a promover mejoras en un plano individual, sino que incluya actividades comunitarias y de transferencia, ya que son este tipo de actividades generativas las que potencian la inclusión comunitaria debido a que el Adulto Mayor pasaría aser un agente de cambio social y no solo un receptor de contenidos.Inicialmente se vinculabala participación conlo político: posteriormente se vinculo la participación a la toma de decisiones y emergen nuevos actores sociales como los mayores que buscan la inclusión social y seguir ejerciendo sus derechos. El aprendizaje en el aula les permite desarrollar potencialidades, vínculos, empoderarse y mejorar el auto-concepto pero, una vez producidas esas modificaciones, generar nuevas y múltiples actividades de transferencia se convierte hoy en día en el mayor desafío a futuro para quela oferta educativa no funcione como una forma más de aislamiento y exclusión.
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