La decadencia del Imperio hispánico:
•
Henry Kamen: El siglo de hierro.
•
La crisis política, económica y
demográfica.
•
Los cuatro jinetes del Apocalipsis
(El Hambre, La Enfermedad, La
Guerra y La Muerte)
•
El enfriamiento del clima.
•
La crisis de la hacienda real.
•
Problemas económicos y sociales.
•
La crisis internacional.
•
La crisis interna.
Felipe III
•
La Tregua de los Doce Años (1609 firmada por su hermana Isabel
Clara Eugenia y su marido Alberto de Habsburgo)
•
La furia española
El 4 de noviembre de 1576 comenzó el saqueo de la ciudad de
Amberes a manos de las tropas españolas, descontentas por el
impago de sus haberes, durante la llamada guerra de los Países
Bajos. Tres días después la violencia cesó, dejando como vestigios
los estragos producidos por la que pasó a denominarse 'furia
española'. Este lienzo, pintado en el siglo XIX por H. Leys,
conservado en los Museos Reales de Bruselas (Bélgica) y titulado
La furia española, trata de reproducir uno de los instantes del
saqueo.
•
La expulsión de los moriscos en 1609 (Felipe III):
El pintor florentino Vicente Carducho (Vicencio Carducci),
afincado en España desde 1585, realizó este dibujo hacia 1627
(conservado en el madrileño Museo del Prado), quizás la
representación más conocida de la expulsión de la población
morisca de los reinos españoles. Desde 1609, año en el que se
decretó su destierro, hasta 1614, cuando se consideró finalizado
el proceso, salieron de los territorios peninsulares de la
Monarquía Hispánica cerca de 275.000 moriscos. La región
valenciana tardaría un siglo en volver a sus índices poblacionales
anteriores a 1609.
•
La Guerra de los Treinta Años (1618 - 1648)
•
Defenestración de Praga
Felipe IV
•
Intentó volver a la
grandeza del imperio del
siglo XVI.
•
Fue
mecenas
de
los
mejores artistas de su siglo
y amigo personal de Diego
de Silva y Velázquez.
•
Su colección de pinturas
Felipe IV
• La pérdida de Portugal.
Juan IV el Afortunado:
Coronado rey en 1640, con lo que Portugal se independizó respecto de la Monarquía Hispánica, Juan IV el Afortunado fue el primer soberano de su país perteneciente a la Casa de Braganza. Además de sobre los españoles, durante su reinado Portugal logró importantes
• La rebelión catalana.
Rebelión de Cataluña (1640), conflicto entablado entre la Monarquía Hispánica y los territorios catalanes, conocido también como guerra dels Segadors, que transcurrió desde 1640 hasta 1652, si bien se puede considerar asimismo 1659 como su año de finalización, dado que hasta entonces no acabó la intervención francesa en el mismo.
Ante la gravedad de los acontecimientos, el conde-duque de Olivares formó un ejército para invadir Cataluña. Al mismo tiempo, la Generalitat se aliaba con los franceses. Así fue como la rebelión de 1640 de Cataluña se convirtió en un episodio local de la guerra de los Treinta Años. En 1641, los franceses no respetaron la independencia de las instituciones catalanas —pactada previamente— y nombraron al rey Luis XIII conde de Barcelona, cediendo a las presiones políticas del cardenal de Richelieu. El ejército de Felipe IV avanzaba desde el sur pero fue frenado en la batalla de Montjuïc, a las puertas de Barcelona, en enero de 1641. La revuelta nobiliaria de Francia debilitó la actividad militar francesa, coyuntura aprovechada por las acciones ofensivas de Juan José de Austria, que dieron como fruto la conquista de Barcelona, en 1652. Los franceses continuaron presionando militarmente durante siete años más, razón por la cual algunos historiadores sitúan el final de la guerra en 1659 y otros en 1652, con la caída de Barcelona. Las aspiraciones territoriales francesas se vieron satisfechas en 1659, año en que se firmó la Paz de los Pirineos, por la que una parte de Cataluña pasaba a ser dominio francés
• La conspiración de Andalucía.
Gaspar Alonso Pérez de Guzmán, noveno duque de Medinasidonia (fallecido en 1664), noble español. Miembro de la poderosa Casa de Medinasidonia, era nieto de Alonso Pérez de Guzmán, séptimo duque de Medinasidonia, quien comandó la Armada Invencible.
La llamada rebelión de Andalucía fue descubierta y desmantelada en los inicios de lo que no
Felipe IV
• La Guerra de los Treinta Años (1618 - 1648):
• Características generales:
La lucha tuvo sus más primitivos orígenes en el profundo antagonismo religioso
engendrado por la difusión de la Reforma protestante. La animosidad religiosa, sobre todo entre los más decididos partidarios de las facciones protestantes y católicas que estaban enfrentadas, extendió la guerra y fue asimismo un factor decisivo en fases posteriores. Sin embargo, según el conflicto iba ganando impulso, su carácter cambió, primando las rivalidades dinásticas de los príncipes alemanes y la determinación de ciertas potencias europeas, sobre todo Suecia y Francia, de frenar la supremacía del Sacro Imperio Romano Germánico, que por entonces era, junto a la Monarquía Hispánica, el principal instrumento político de la poderosa Casa de Habsburgo.
• Fase del Palatino-bohemia (1618 – 1625)
Tras la Defenestración de Praga Los rebeldes alcanzaron un gran éxito inicial, y la
revuelta se extendió rápidamente a otras partes del Sacro Imperio. A principios de 1619, incluso Viena, la capital imperial, se vio amenazada por los ejércitos de la Unión Evangélica.
El 8 de noviembre de 1620, un ejército de la Liga Católica derrotó a las tropas bohemias de Federico V en la batalla de la Montaña Blanca, que tuvo lugar cerca de Praga.
Tras esta victoria se produjeron sangrientas represalias contra los protestantes de Bohemia y se prohibieron sus actividades religiosas. Aunque la Unión Evangélica se disolvió, Federico V y algunos de sus aliados continuaron la lucha en el Palatinado. Los protestantes derrotaron en abril de 1622 al ejército católico, pero a partir de entonces se enfrentaron a sucesivos desastres hasta que el Palatinado pasó a manos católicas.
• Fase Danesa (1625 – 1629)
La segunda fase de la guerra adquirió una dimensión internacional cuando varios
estados protestantes alemanes solicitaron ayuda extranjera para enfrentarse al Sacro Imperio. Inglaterra, Francia y otras potencias de Europa occidental se alarmaron por la creciente fuerza de los Habsburgo, pero los dos primeros reinos (entonces aliados frente a España) se abstuvieron de intervenir de forma inmediata debido a sus dificultades internas. Sin embargo, Cristián IV, rey de Dinamarca y Noruega, sí acudió en ayuda de los protestantes alemanes movido principalmente por consideraciones no religiosas: deseaba ocupar nuevos territorios en el noroeste de Europa y acabar con el control que la Casa de Habsburgo ejercía sobre el ducado danés de Holstein. Con el apoyo de los príncipes alemanes luteranos y calvinistas, Cristián IV movilizó
un gran ejército en la primavera de 1625 e invadió Sajonia. La expedición se encontró con poca resistencia hasta un año más tarde en que el emperador Fernando II, reunió un poderoso ejército de mercenarios que junto con el ejército de la Liga Católica lograron las victorias en todas las batallas siguientes.
El 22 de mayo de 1629, el rey Cristián IV aceptó la Paz de Lübeck, donde reconocía la perdida de la guerra y que le privaba de pequeños territorios en Alemania.
Felipe IV
• La Guerra de los Treinta Años (1618 - 1649):
• Fase Sueca (1630 – 1635):
El monarca sueco Gustavo II Adolfo, que era luterano, había recibido peticiones de
los protestantes del norte alemán. Debido a esta circunstancia, así como a la promesa de apoyo francés y las ambiciones suecas de adquirir la hegemonía en la región báltica, Gustavo II Adolfo entró en el conflicto. En el verano de 1630 desembarcó con un ejército bien adiestrado en la costa de Pomerania, en el mar Báltico. Los dirigentes de este territorio, así como los de Brandeburgo y Sajonia, vacilaron sobre su participación en la campaña sueca, retrasando gravemente su inicio. Mientras tanto, los imperiales, sitiaban la ciudad sajona de Magdeburgo, por entonces en plena insurrección contra el Sacro Imperio. Los ejércitos imperiales tomaron y saquearon Magdeburgo el 20 de mayo de 1631 y mataron a un elevado número de protestantes. Gran parte de la ciudad fue destruida por el fuego, que se extendió en tanto se producían la lucha y el pillaje.
Los ejércitos imperiales, al mando de Fernando de Austria, el Cardenal-Infante (hermano del rey español Felipe IV), asestaron el 6 de septiembre de 1634 una devastadora derrota al duque Bernardo y a sus aliados suecos, en la localidad bávara de Nördlingen. Consternados por esta catástrofe, los dirigentes de la coalición protestante abandonaron la lucha. La Paz de Praga, que en 1635 puso fin a la tercera fase de la guerra.
• Fase Francesa (1635 – 1648)
En su fase final, la guerra se convirtió en un conflicto entre los Habsburgo y Francia
(que aún se encontraba bajo el liderazgo del cardenal de Richelieu) por la hegemonía en Europa occidental. Las cuestiones religiosas no tuvieron demasiada importancia en el último periodo bélico, que se inició en mayo de 1635, cuando Francia declaró la guerra a la España gobernada por el también miembro de la Casa de Habsburgo, Felipe IV, quien apoyaba de forma decidida al Emperador. Francia, que se había aliado con Suecia y con varios líderes protestantes alemanes venció a los tercios españoles en la batalla de Rocroi en el año de 1643. Ahí comenzó el declive español e imperial en esta guerra.
• La paz de Westfalia en 1648
Felipe IV
•
La paz de los Pirineos (1659)
La guerra continuó entre Francia y España.
Francia estaba regentada por el cardenal
Mazarino, pues el joven Louis XIV aún no tenía
la mayoría de edad.
Sin embargo en 1659, se firmó la paz en la que
Francia salía muy beneficiada, pues se quedaba
con el Rosellón (la Cataluña francesa), y el rey
francés Louis XIV se casaría con la hija de Felipe
IV, Mª Teresa de Austria. Este hecho
Carlos II, el hechizado
•
Nació en 1661, a la muerte de su padre en
1665, su madre Mariana de Austria fue regente
hasta su mayoría de edad.
•
Todo este período fue el más catastrófico de la
monarquía de los Austrias, pues la monarquía
española estaba en plena decadencia debido
no sólo a la crisis social, económica y política,
sino también por la degeneración física y
mental
como
consecuencia
de
la
consanguineidad que afectaba tanto a la familia
real (Carlos II era epiléptico en un grado muy
alto de su patología), como a la nobleza más
alta del país.
•
El rey murió sin descendencia en el año de
1700, esto provocará la guerra de Sucesión a la
Corona de España (1700 – 1713), pues habrán
dos pretendientes al trono: el archiduque
Carlos de Austria y el nieto de Louis XIV, Felipe
V de Anjou. Con este último entrará en España
la casa de Borbón, que reina en la actualidad.
• Carlos II