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Guerra por el agua: ¿un escenario de conflicto para la Argentina y el Brasil?

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(1)

“ La polít ica es com o un dr am a en m uchos act os, que se desenv uelv e ine-v it ablem ent e u n a ine-v ez q u e se lev an t a el t elón . Por lo t ant o, declar ar que la obr a no se r epr e-sent ar á es un absur do. ”1

Guerra por el agua: ¿un escenar io de conflict o par a

la Ar gent ina y el Br asil?

Lic. Se r gio Eissa

En un t rabaj o publicado hace algunos años se m encionaba que “ el

ár ea de Defensa no ha podido per m anecer aj ena a los pr oblem as que

afect an a las polít icas públicas llevadas a cabo por el Est ado Naci

o-nal” . Con est o nos r efer íam os a “ la falt a de r acionalidad en la

asigna-ción del gast o y a la ausencia t ant o de un diagnóst ico que ident ifique

las necesidades a at ender , com o de una planificación est rat égica

orient ada al m ediano y al largo plazo” ( Pesce et al, 1999) .

Dur ant e el r ecient e debat e elect or al, la cuest ión de la Defensa Naci

o-nal ha cont inuado ausent e o se ha r esum ido a las “ pot enciales”

ame-nazas t er r or ist as en la Tr iple Fr ont er a2 o al accionar del narcot ráfico.

Est a falt a de debat e y est as rem iniscencias al pasado, en t ant o

algu-nos plant ean el involucr am ient o de las Fuer zas Ar m adas en t em as de

1 Clem ens Von Met t ernich, cit ado por Kissinger, Henry ( 1973) , Un m undo rest aurado. La política del

conservadurism o en una época revolucionaria , Fondo de Cult ura Económ ica, México, p. 62.

2

(2)

segur idad int er ior3, se t orna m ás desesperant e ant e los cam bios que

est án ocur r iendo en el escenar io int er nacional.

Est ados Unidos con su Doct r ina de Guer r a pr event iva y con el r

ecien-t e aecien-t aque a I rak ha desecien-t ruido el orden inecien-t ernacional em ergenecien-t e de la

Segunda Guerra Mundial, violando los Principios de la Cart a de las

Naciones Unidas al am enazar y hacer uso de la fuerza en cont ra de

ot ro país m iem bro sin aut orización del Consej o de Seguridad de las

Naciones Unidas ( ONU) . Asim ism o, ha violent ado 400 años de hist oria

del Der echo I nt er nacional: los pr incipios de no int er v ención, de aut

o-det er m inación de los pueblos y de igualdad sober ana de t odos los

Es-t ados, consagr ados algunos de ellos por prim era vez en la Paz de

West falia en 1648.

Ergo, el Derecho I nt ernacional y las Organizaciones I nt ernacionales,

únicas ar m as que poseen los países m ás débiles fr ent e a los

podero-sos, han sido heridos de m uert e.

De est e escenar io de guer r a cont inua o de paz calient e4, no est á

aje-na Am ér ica Lat iaje-na. Los efect os sobr e la r egión no son solam ent e

eco-nóm icos, sino t am bién polít icos. La dest rucción del derecho int ern

a-cional y del Sist em a de Naciones Unidas la dej a en una sit uación de

indefensión; peligr o que ya había sido señalado por Roque Saenz

Pe-ña a pr incipios del siglo XX ( Par adiso, 1993: 48 – 49 )5. Asim ism o la

r ecur r ent e insist encia de algunos gobier nos r egionales y de los Est

a-dos Unia-dos en involucrar a las Fuerzas Arm adas regionales en “ la

lu-cha” cont ra las denom inadas nuevas am enazas, concept o por sí

abs-t racabs-t o que ha conform ado la nueva agenda de seguridad ( Saín,

3

La Nación, 9 de sept iem bre de 2005.

4 Concept o usado por Juan Gabriel Tokat lian, que se refiere a un fut uro de “ paz” con num erosos

conflic-t os localizados.

5

(3)

2003) , a puest o en duda la dist inción ent r e las “ am enazas” de car á

c-t er inc-t er no y las am enazas de car ácc-t er ex c-t er no. Esc-t o c-t iene c-t r es

efec-t os que consideram os peligrosos. El prim ero es que podría volver a

involucr ar a las Fuer zas Ar m adas en asunt os de int er nos. En segundo

lugar , desdibuj a la m isión y funciones de ést as, al quer er conver t ir las

en policías. Y en t er cer lugar , nos hace per der de vist a los pot enciales

escenar ios de conflict o, donde sí podr ía ser necesar io em peñar el

ins-t rum enins-t o m iliins-t ar en el fuins-t uro.

En efect o, las hipót esis de conflict o no se encuent r an del ot r o lado de

las fr ont er as, con nuest r os v ecinos, sino m ás allá de las m ism as.

Su-per ados los hist ór icos conflict os que nos enfr ent aban, el Cono Sur

podr ía enfr ent ar se con un escenar io en el cual sus gr a ndes reservas

de agua, pet r óleo, r ecur sos m iner ales y alim ent icios podr ían ser

codi-ciados por una o m ás pot encias ext raregionales.

Est os escenar ios hacen necesar io r epensar los escenar ios de conflict o

par a la Defensa Nacional. Por ello en la pr im er a par t e del t r abaj o

analizam os el cont ex t o int er nacional y com o ha afect ado a las

agen-das de segur idad, es decir la secur it ización de v iej as am enazas que

hast a los ’90 per t enecían a la ór bit a de la segur idad int er ior . Luego

est udiar em os uno de los pot enciales escenar ios de conflict o par a la

r egión.

Ca m bios en e l cont e x t o int e r na ciona l: su im pa ct o e n la s a ge nda s de se gur ida d

Los cam bios en las agendas de seguridad de los países lat inoam

eri-canos no pueden ent enderse en abst ract o, sino en un det erm inado

(4)

du-r ant e los nov ent a cam bió el Est ado, m ut ó la sociedad, y – podu-r lo t

an-t o - , son oan-t ros los an-t érm inos en los que se define el problem a de la

guridad. Para Manuel Garret ón ( 2000) de ese cam bio surgen una

se-rie de fenóm enos, el prim ero de los cuales es la Globalización.

Si bien no hay acuer do en la lit er at ur a sobr e lo que se ent iende por

globalización, parece ser claro que no es únicam ent e una fase m ás en

la int ernacionalización de la econom ía y que es un error – ideológico

– asociarla al neoliberalism o. Para Ant hony Giddens ( 2000) es “ una

com plej a m ezcla de procesos que act úan frecuent em e nt e de m odo

cont radict orio, por lo que se producen conflict os, desconexiones y

nuevas form as de est rat ificación” . Según Charles Om an ( 1994)

pro-duce al m enos t res efect os: a) reducir la dist ancia económ ica, b)

de-bilit ar la soberanía polít ica y c) producir mayor incer t idum br e e

ines-t abilidad. Por su parines-t e, Manuel Casines-t ells ( 1997) considera que la gl

o-balización ha provocado que los Est ados pierdan cada vez m ás el co

n-t r ol sobr e los insn-t r um enn-t os de polín-t ica económ ica; ha inn-t er

nacionali-zado los negocios y la propi edad de los m edios, con lo cual dism inuye

la capacidad del Est ado para regular los m ism os; y ha globalizado el

delit o, afect ando los procesos de gobierno y paralizando en m uchos

casos a los Est ados.

Pero adem ás de la globalización, exist en ot ros fenóm enos que han

im pact ado en las Agendas de Seguridad. Siguiendo a Manuel

Garre-t ón ( 2000) podem os disGarre-t inguir:

El fin de la Guer r a Fr ía y la desapar ición de la Unión Sov iét ica

( URSS) , produj o la desaparición de los “ principales m ecanism os que

est abilizaban los lazos est r at égicos de la m ay or ía de los Est ados en

t or no a las dos super pot encias” . Est o pr ovocó asim ism o un dilem a

(5)

URSS hast a los at aques del 11 de sept iem bre el nuevo sist em a de

segur idad se est uv o const ruyendo fundam ent alm ent e cont ra los

“ bárbaros del ext erior” , que al m enos no t enían nom bre, pero donde

las Nuev as Amenazas com enzaron a crecer en im port ancia. A part ir

del at aque a las Tor r es, se definió al nuev o enem igo com o al Ter r

o-rism o , que al m enos en la agenda est adounidense abarca fenóm enos

diversos com o el Crim en Organizado y el Narcot ráfico;

La const it ución de los bloque regionales, en respuest a a la

globaliza-ción ( Om an, 1994) , no ha sido acom pañada por nuevas form as de

gobier no, e s decir, por una dim ensión polít ica . Por lo cual, dichos

pro-cesos t am bién quedan a m erced de los poderes t ransnacionales;

La ident idad Nacional – Est at al se encuent r a t am bién er osionada por

la globalización y por la ex plosión de ot r o t ipo de ident idades del t ipo

adscr ipt iv as, com o el sex o, r eligión, ét nicas, com unales, ent re ot ras;

Se produj o un aum ent ó en la cant idad y en las form as de exclusión.

No se t r at a únicam ent e que la m it ad de la población m undial se

en-cuent r a ex cluida, que esa cifr a en algunos lugares alcance los dos

t ercios, y que las m ism as cont inúen produciéndose debido las t r

adi-cionales form as de dom inación y explot ación, sino que cada “ nuevo

m ecanism o de globalización y cada nuevo principio de innovación en

m at er ia de conocim ient o o inform aci ón” , produce nuevas form as de

exclusión” ( Cast ells, 1997) .

En est e cont ext o, “ el enfrent am ient o ent re sist em as económ icos y

polít icos excluyent es cedió lugar ( ...) a una com pet encia económ ica

ent r e países con m odelos afines” ( López, 2003) . En consecuencia se

produj o un cam bio en:

la nat uraleza de los conflict os a escala m undial,

la percepción de las am enazas;

(6)

la definición de sus prioridades,

las form as de int ervención en la polít ica int ernacional, y

la concept ualización de la pr oblem át ica de la segur idad.

Est a últ im a puede ser desagregada en cuat ro aspect os ( López,

2003) :

Se est á pr oduciendo un cam bio en la for m a t r adicional de r

elaciona-m ient o de los asunt os nacionales con los int ernacionales;

Se acept a la mult idim ensionalidad de la cuest ión de la seguridad ( I

n-form e Palm e 1982, ONU 1985 y OTAN 1999) ;

Se reconoce la m ult iplicación de act ores y escenarios; y

I ndivisibilidad de la segur idad, es decir , según la ONU ( 1985 y OTAN

1999) “ la segur idad int er nacional y la nacional est án cada vez m ás

int errelacionadas, poniendo en t ela de j uicio, así, la noción de que la

segur idad es fundam ent alm ent e una función del poder nacional o de

la fuerza m ilit ar o económ ica” .

Ent onces, según Ernest o López ( 2003) la indivisibilidad est á asociada

a la int erdependencia, la supone, y est á t am bién vinculada a la co m

-plej ización con su desdoblam ient o en el plano nacional/ int ernacional,

en el de la m ult idim ensionalidad y en la m ult iplicación de act ores y

escenar ios.

Todo est o ha produci do, que viej as y nuevas am enazas, se hay an

se-cur it izado, es decir , que adquir ier on “ r elevancia en el escenar io est

ra-t égico com o am enazas y / o fuenra-t es de riesgo e inesra-t abilidad para los

Est ados, dada la m agnit ud de los recursos que han logrado m ovilizar

y los efect os polít icos y sociales, locales e int er nacionales, que pr

(7)

sus efect os los t r ansfor m an en t r ans – est at ales y de seguridad”

( Gorgal, 2004) .6

Ent onces, la nov edad de las nuev as amenazas “ no r eside t ant o en su

nat ur aleza int r ínseca ( ...) sino en un cam bio del cont ext o int er naci

o-nal de seguridad. Los cam bios en est e plano producen ( ...) , el

reci-clam ient o de viej os problem as y la aparición de ot ros propiam ent e

nuevos” ( López, 2003) .

Sin em bargo, est o no supone que t odas est as ” Nuevas Am enazas”

deban t ener un t rat am ient o m ilit ar. En efect o, exist e una t endencia

“ a int ent ar reducir las nuevas am enazas a una cuest ión m eram ent e

m ilit ar ” , lo cual es per cept ible en “ los Est ados Unidos, así com o en

segm ent os de las élit es dirigent es y de los m ilit ares lat inoam ericanos,

ent re ellos los argent inos” ( López, 2003) . Y est a t endencia se ha vist o

reforzada a part ir del 11 de sept iem bre.

En Am érica Lat ina Mónica Hirst ( 2004) observa en las agendas de

se-guridad la superposición de dos dim ensiones: a) la dom inada por la

Agenda de los EE.UU. y b) la cor r espondient e a las r ealidades r egi

o-nales.

Luego, ¿qué fact or es afect an específicam ent e la confor m ación de las

agendas de segur idad en nuest r a r egión?. Según Mónica Hirst

( 2004) :

“ La pr eem inencia de los Est ados Unidos en el hem isfer io ha est ado

asociada a t r es facet as per m anent em ent e ent r elazadas” : a) la

asime-t ría de poder, b) la falasime-t a de coordinación de Laasime-t inoam érica vis a vis

Est ados Unidos y c) la irrelev ancia est rat égica de la región;

6

(8)

El conflict o colom biano;

La fragm ent ación int rarregional y la het erogeneidad polít ica: Am érica

lat ina no es una Com unidad de Seguridad por la falt a de am enazas

com unes y de percepciones com part idas. Adem ás, luego del 11 de

sept iem bre se han superpuest o difere nt es doct rinas de seguridad;

La int egr ación y cooper ación en m at er ia de segur idad: a par t ir de la

int egr ación y con el r eest ablecim ient o de la dem ocr acia hubo

expec-t aexpec-t ivas en expec-t or no a que la cooper ación en m aexpec-t er ia de seguridad sería

un proceso irreversible. Luego del fin de la Guerra Fría, durant e los

nov ent a, Am ér ica del Sur no logr ó hacer conv er ger sus int er eses en

m at er ia de segur idad. Asim ism o, si a nivel int eram ericano, y luego de

la Segunda Guer r a Mundial ( 2GM) , fue fácil coincidir en las perce

p-ciones, ahor a en t odo el cont inent e se asist e a una secur it ización de

la agenda del cont inent e, lo cual es resist ido por algunos países;

Si bien la guer r a int er est at al se ha r educido a su m ínim a expresión,

persist en las riva lidades ent re algunos países sudam ericanos;

Un concept o m ás am plio de la seguridad, com o hem os vist o m ás

arri-ba, “ se t ransform ó en una part e crucial del pens am ient o est rat égico

de los Est ados Unidos de la posguerra fría y las relaciones de

seguri-dad ent re EE.UU. y Lat inoam érica se aj ust aron rápidam ent e a est a

nueva agenda de seguridad gl obal. Los t res t em as m ás im port ant es

pasaron a ser: el m edio am bient e, la inm igración ilegal y el nar cot

rá-fico ” . Sin em bargo, cada país a reaccionado en form a desigual y en

for m a unilat er al fr ent e a est as am enazas: no hay coordinación ni

consenso, por ej em plo, en el r ol de las Fue rzas Arm adas frent e al

Nar cot r áfico; y

El 11 de sept iem br e ha pr ovocado un aum ent o de la pr esencia de la

int eligencia est adounidense en la r egión. “ La am pliación de las

opera-ciones del FBI , DEA y la CI A en conex ión dir ect a con las t ar eas de

rast rillaj e de seguridad int erior en los Est ados Unidos, han afect ado

(9)

Am ér ica Lat ina” . Sin em bargo, al r eacción de nuest r os países se ha

dado en form a individual y diversa: por ej em plo Brasil no considera al

t er r or ism o una am enaza dir ect a cont r a el MERCOSUR, pese a las

pre-siones de EE.UU. con respect o a la Triple Front era.

Ahor a bien, fr ent e a la secur it ización de las nuevas am enazas y a la

per sist ent e influencia polít ica de los Est ados Unidos par a t r at ar de

involucr ar a las Fuer zas Ar m adas en esos pr oblem as, ¿no exist en

ot r os escenar ios de conflict o par a la región, y m ás específicam ent e

par a el Cono Sur?.

Según Michael Klare ( 2001: 152 y 155) , t ras el fin del enfrent am ient o

ideológico, la nueva com pet encia económ ica7 r ige las r elaciones

in-t ernacionales, lo cual ha inin-t ensificado la com pein-t encia por el acceso a

r ecur sos v it ales: pet r óleo y gas, agua, m inerales y alim ent os, ent re

ot ros. Esa puj a est á produciendo “ una nueva geografía de conflict os,

una cart ografía reconfigurada en la que los fluj os de recursos, y no

las divisiones polít icas e ideológicas, const it uyen las pr incipales líneas

de falla.8

Recient em ent e, la inm unidad logr ada por las t r opas est adounidenses

de par t e del Congr eso del Paraguay9 y la posibilidad de que EE.UU.

inst ale una base m ilit ar en t er r it or io par aguay o, en la puer t a del

am azonas br asileño1 0, nos llev a a pr egunt arnos si est e escenario que

plant ea Michael Klar e es pot encialm ent e posible en el Cono Sur .

Se-gún analist as m ilit ar es br asileños, la inst alación de esa base m ilit ar

podría perm it ir cont rolar m at erias prim as claves “ com o el agua del

Acuífer o Guaraní y el gas de Bolivia” ( Gosm an, 2005b) .

7 Ver t am bién López ( 2003) .

8 Ver t am bién el report aj e a Michael Brown realizado por Fabián Bosoer y publicada en el d iario Clarín del

24 de j ulio de 2005.

9 Clarín, “ Paraguay defiende inm unidad a t ropas” , Clarín, 15 de j unio de 2005; Clarín 24 de j unio de

2005, Clarín 7 de j ulio de 2005, Clarín 11 de sept iem bre de 2005 y Clarín 15 de sept iem bre de 2005.

10

(10)

En est e sent ido, sost endr em os que un escenar io pr obable de conflict o

en el fut uro en el m undo es la disput a por el oro azul, es decir el

agua. Las caract eríst icas geográficas de Argent ina y Brasil y la

proba-ble inst alación de t r opas est adounidenses en t er r it or io paraguayo

hacen que ese escenar io sea pot encialm ent e m ás ver osím il.

Agua , e l conflict o del fut uro

Situació n M undia l

Según un infor m e de la Or ganización de las Naciones Unidas par a la

Educación, la Ciencia y la Cult ur a ( UNESCO) la dem anda de agua

pa-ra la agricult upa-ra, la indust ria y las regiones urbanas será ent re 4.279

y 5.235 Km cúbicos hacia el año 2025, con lo cual unas 3.500 m ill

o-nes de personas padecerán escasez de agua. Sin em bargo, algunos

est udios m ás pesim ist as sost i enen que se verán afect ados unos 7.000

m illones de per sonas sobr e una población m undial est im ada de 8.000

m illones.11 Asim ism o, señala que apenas el 2,53% del agua del

pla-net a es dulce, siendo las dos t erceras part es glaciares y nieves perp

e-t uas. Adem ás la población m undial exe-t r ae el 8% del e-t oe-t al anual de

agua dulce r enovable, se apr opia del 26% de la evapot r anspir ación

anual y sólo el 3% del agua pot able se halla en la super ficie ( Lat or r

a-ca, 2005) .

Según Gian Car lo Delgado, el pr oblem a est r at égico no es sólo la

es-casez, sino su dist ribución y calidad. Por un lado, “ hay un alt o índice

11 Michael Klare sost iene que “ para el 2050 la dem anda de agua podría acercarse a 100% del sum inist ro

disponible, produciendo una intensa com petencia por esta sustancia esencial en todas las

(11)

de cont am inación del agua, m ient r as que por el ot r o, est á com

enzan-do una r eubicación espacial de las pr ecipit aciones y , así, del agua

dulce” ( Pom eraniec, 2005) . Mient ras el 85% del agua dulce es

acapa-r ado poacapa-r el 12% de la población, Am éacapa-rica del Suacapa-r con el 6% de la

po-blación posee el 26% del t ot al de los recursos hídricos m undiales. La

r elación en los ot r os cont inent es es la siguient e:

Am érica del Nort e y Cent ral 8% de població n t iene el 15% del agua

Asia 60% de población t iene el 36% del agua

Europa 13% de la población t iene el 8% del

agua

Africa 13% de la población t iene el 11% del

agua

De acuerdo a est as cifras, el cont inent e asiát ico es el que t iene la

peor relación ent re cant idad de población y los recursos de agua

dis-ponibles. Sin em bar go, la sit uación de los países desar r ollados no es

m ej or, porque únicam ent e 5 de los 55 ríos europeos no est án cont

a-m inados. Por su part e, los EE.UU. “ soport a la virt ual desesperación de

v er que sus r eser v as se acaban y se v en ant e un hor izont e est ér il y

seco.” Según la invest igadora argent ina Elsa Bruzzone, “ el 40% de

los ríos y los lagos de EE.UU. est án co nt am inados, al igual que acuíf

e-r os com o el Ogallala, que se ex t iende poe-r ocho est ados desde Dakot a

del Sur hast a Texas y que en algunas zonas ha dism inuido su caudal

(12)

En el año 2000, en los países en desar r ollo hubo por un lado, m ás de

1.000 m illones de per sonas que no t enían acceso al agua pot able y a

sist em as de sanidad adecuados. Por el ot r o lado, alr ededor de 4

mi-llones de niños m urieron a causa de enferm edades vinculadas con la

falt a o la calidad del agua. ( Jáur egui, 2000)12 En el 2003, er an 2.400

m illones los que no t enían acce so al agua y a los sist em as de

sa-neam ient o y 30.000 m orían por día por est a causa ( Lat orraca et al,

2005) .

Así, según la UNESCO, “ el desaj ust e ent r e el aum ent o de los que la

necesit an y la di sm inución de la ofert a hará que el agua pase a ser

una fuent e de conflict os, incluso guerras, com o previenen algunos

especialist as” .13 Por su par t e, el Dir ect or Gener al del Progr am a Am

-bient al de Naciones Unidas, Klaus Toepfer , sost uvo en ener o de 1999

que “ t odo el m undo sabe que hay un aum ent o de la población, per o

no t enem os el corre spondient e increm ent o del agua para t om ar; por

lo t ant o el r esult ado, en la dim ensión r egional, es el conflict o” . Y

agrego que “ est aba com plet am ent e convencido de que surgirán

dis-put as por los r ecur sos nat ur ales, en especial por el agua, su posesión

y su uso” .14

Est a afirm ación parece confirm arse por la act it ud de los Est ados

Uni-dos. Ya en 1996, la Est r at egia de Segur idad del m encionado país

re-conoció, ent r e los r iesgos no m ilit ar es, la ex ist encia de un em ergent e

problem a de recursos nat ura les y asunt os am bient ales t r

12 Tam bién Conferencia del I ng. Carlos Jáuregui. I nform e del Agua 2000: Argent ina, sit uación y perspe

c-t iva. Senado de la Nación, 22 de Agosc-t o de 2000.

13

Clarín 11/ 01/ 00, p. 22. Se prevé que, m ient ras la ofert a se m ant endrá const ant e o dism inuirá, la población cont inuará increm ent ándose ent re un 2 al 5% en los países subdesarrollados y ent re un 1 al 2% en los países desarrollados. Conferencia del I ng. Carlos Jáuregui. I nform e del agua 2000: Argent ina, sit uación y perspect iva. Senado de la Nación, 22 de Agost o de 2000. Ver t am bién La Nación, 8 de no-viem bre de 2001. Hacia el 2050 la población m undial llegaría a ent re 7900 m illones y 10900 m illones de personas. Para esa m ism a fecha, se prevé que “ ( ...) 4200 m illones de personas ( m ás del 45% del total m undial) est arán viviendo en países que no pueden proporcionar la cuot a diaria de 50 lit ros de agua por persona para sat isfacer las necesidades básicas.

14

(13)

les, y declar ó la necesidad de abocar se a los pr oblem as am bient ales

int e rnos e int er nacionales. Por ello, el Pr esident e Bill Clint on cr eó

unas oficinas cuyo obj et ivo era el análisis de la problem át ica

ecológi-ca y la prot ección del m edio am bient e en el Depart am ent o de Est ado

y el Consej o de Segur idad Nacional. Asim ism o, ot r os gobier nos

evi-denciar on su pr eocupación a t r av és de la fir m a de acuer dos y t r at

a-dos, que a la fecha sum an alr ededor de 170 ( según el Regist r o de

Acuerdos I nt ernacionales del Program a de Medio Am bient e de Naci

o-nes Unidas) .

En est e m arco, en abril de 1998, el General nort eam ericano Pat rick

Hughes, Jefe del ór gano cent r al de infor m aciones de las Fuer zas

Ar-m adas, habría declarado, en una conferencia brindada en el I nst it ut o

Tecnológico de Massachuset t s ( I MT) acerca de las am enazas posibles

para los Est ados Unidos hast a el 2018, que las Fuerzas Arm adas de

ese país int ervendrían en Brasil en caso de que el uso que haga ést e

del agua del Am azonas ponga en riesgo el m edio am bient e.15 En el

año 2000, en el Docum ent o Sant a Fe I V, del Part ido Republicano, se

plant eaba que uno de los pr incipios geoest r at égicos er a “garant izar

que los países del hem isfer io no sean host iles a nuest r a preocupaci

o-nes de segur idad nacional.” Agr egando en ot r o punt o que “ EE.UU.

debía asegur ar se que los r ecur sos nat ur ales del hem isfer io est én

dis-ponibles par a r esponder a nuest r as pr ioridades nacionales” ( Pom

era-niec, 2005) .

En est e m ism o sent ido, podem os apreciar com o en las discusiones

ent r e sir ios e isr aelíes t am bién se incluye el t em a del agua, que es

para los negociadores, una cuest ión t an im port ant e com o la dem a

r-cación de las fr ont er as o la nor m alización de las r elaciones com er ci

a-les.

15

(14)

Ent r e el 17 y el 22 de m ar zo de 2000 se r eunió en La Haya el

Segun-do For o Mundial par a el Agua, or ganizaSegun-do por el gobier no holandés

por iniciat iva del Consej o Mundial del Agua ( CMA) , que fue im plem e

n-t ado en 1994 con ayuda del Banco Mundial, de algunos países

des-arrollados y de em presas com o la Suez – Lyonnaise des eaux. El CMA

t iene por obj et ivo definir una visión m undial del agua a largo plazo,

con el acuerdo y la colaboración de las Naciones Unidas. Así, para el

apoy o de est e obj et iv o el Banco Mundial cr eó la Global Wat er Part

-nership ( GWP) para favorecer el acercam ient o ent re el sect or privado

y el público. En dicha r eunión se int ent ó que los m inist r os de m ás de

cien países aprobaran una declaración que garant izara una polít ica

m undial del agua par a los pr óxim os dos decenios, t r at ando el r ecur so

com o un bien económ ico posible de export ar y com ercializar aún a

lej anos lugar es donde fuer a necesar io, en el m ar co del libr e com er cio

y gener ando enor m es ganancias. Así, en los pa íses subdesarrollados

el sect or pr ivado, dueño de la infr aest r uct ur a y de la pr ovisión del

re-curso cuent a con que los Est ados no disponen de prot ección alguna, y

ent endiendo que la m it ad de los r íos y lagos europeos y est

adouni-denses est án gravem ent e cont am inados, es lógico deducir quienes

ser ían los beneficiar ios de t al polít ica global del agua, enm ascarada

en el discurso de que el agua es un derecho de t odos ( Pet rella,

2000) .

Un ej em plo de las consecuencias que podría acarrear est a polít ica

fuer on los gr av es incident es pr ot agonizados por poblador es de

Co-chabam ba ( Boliv ia) en ener o del 2000. Dicha ciudad, la t er cer a m ás

gr ande del país, r ecibe agua pot able por algunas hor as dur ant e dos o

t r es días a la sem ana. La solución del gobier no local, r espaldada por

el gobierno nacional, fue la const rucción de una cañería que t

(15)

c-t o, iniciado en 1998, debía ser financiado por el Banco Mundial y por

la em presa Aguas del Tunari, ent re ot ras, concesionaria de la dist

ri-bución de agua pot able en dicha ciudad. Sin em bargo, en diciem bre

de ese año los pobladores recibieron sus fact uras con un increm ent o

del 35% , con el obj et iv o de financiar las obr as aún no t er m inadas. Si

bien , luego de las pr ot est as, el incr em ent o fue suspendido, la pr

ovi-sión de agua pot able a la población sigue sin resolverse.16

En el ot r o ex t r em o del cont inent e se efect uó una r eunión ent r e el

Mi-nist ro de Medio Am bient e del Canadá y sus pares provinciales con el

fin de discut ir la polít ica del agua. Dicho encuent r o est uv o m ot iv ado

por la per spect iv a y el int er és puest o de m anifiest o por num er osas

em pr esas de com enzar a explot ar y vender agua al ext er ior . Fr ent e a

la posición de Maude Bar low , m iem br o del gr upo Canadians Council,

que llam a al agua nuest ra “ part e vit al ( lifeblood) ” , de que el agua

de-be ser dej ada donde est á y que se dede-be prohibir la export ación de la

m ism a. Por el cont r ar io, Ter ence Cor cor an, edit or del Financial Post ,

sost iene que “ el or o azul ser á el pet r óleo del siglo XXI ”17, y que en

ese sent ido, debe ser considerado com o un bien económ ico.

Finalment e, en febrero de 2004 se filt ró en el diario inglés The Gua

r-dian que el consej er o del Pent ágono, Andr ew Mar shall, suger ía que

“ EE.UU. debía prepararse para est ar en condiciones de apropiarse de

est e recurso est rat égico ( el agua dulce) , allí dónde est é, y cuando sea

necesario” ( Pom eraniec, 2005) .

Sit uación Ar gentina

16 The Econom ist , 12 al 18 de Febrero de 2000, p. 35. 17

(16)

Am érica del Sur, com parat ivam ent e con ot ros cont inent es, parece ser

la región con m ayor cant idad de agua en el m undo y con la m enor

población, de lo que puede deducir se, com o pr im er a apr oxi m ación a

la cuest ión, que Lat inoam érica podría ser una zona m undial de co

n-flict os en la m edida que el “ oro azul” ha ido perdiendo su

renovabili-dad y se t ransform ó en frágil y finit o, t al com o lo expresará el

hidró-logo Car los Fer nández Jaur egui. El subcont i nent e “ es la pr im er a

re-ser v a bioét ica t er r est r e del planet a y la segunda m ar ina; alm acena

cerca del 26% del agua pot able del m undo; y guarda en sus ent rañas

grandes cant idades de pet róleo y gas” ( Lat orraca, 2005) .

Argent ina, j unt o con los países del MERCOSUR, poseen alguna de

esas fuent es, est o es el oro azul.

Una de esas fuent es de agua dulce es el Sist em a del Acuífer o

Guara-ní, considerado el t ercer reservorio m ás im port ant e del m undo.1 8 Este

Acuífer o t iene una super ficie apr oxim ada de 1.194.000 kilóm et r o s

cuadr ados que se ex t ienden por los t er r it or ios de Ar gent ina, Br asil,

Uruguay y Paraguay. En nuest ro país el Acuífero Guaraní abarca las

pr ovincias de Misiones, For m osa, Chaco, Sant a Fé, Cor r ient es y Ent r e

Ríos. Se est im a que cont iene 55.000 kilóm et ros cúbicos de agua

po-t able, siendo su niv el de r ecar ga de enpo-t r e 160 y 250 k ilóm epo-t r os

cúbi-cos. Al nort e se conect a con el Am azonas y el pant anal; al oest e con

la cuenca del Berm ej o y m ás allá de la laguna de Mar Chiquit a en la

Provincia de Córdoba; m ient ras que hacia el sur se especula que se

conect ar ía con los lagos cor diller anos ( Lat or r aca et al, 2005) . Se

es-t im a que con una exploes-t ación adecuada “ podr ía abases-t ecer a unas 720

m illones con una dot ación diar ia de 300 lit r os por habit ant e” (

Pome-raniec, 2005) .

18

(17)

Según el expert o m exicano Gian Carlo Delgado, “ las zonas de alt a

biodiversidad com o la que alberga al Acuífero Guaraní verán

incre-m ent ar o por lo incre-m enos conservar los índices de precipit ación y, por lo

t ant o, esas zonas se per filan com o est r at égicas a niv el local, regional

y m undial” ( Pom eraniec, 2005) .

Tam bién debem os t ener en cuent a que Argent ina posee no sólo gra

n-des ext ensiones y una diversidad de am bient es geográficos y clim at

o-lógicos, que son pot encialm ent e ricos y con baj a concent ración

de-m ográfica. Adede-m á s del Acuífer o Guar aní, t enede-m os ot r a de las de-m

ayo-r es ayo-r eseayo-r vas de agua pot able: los Hielos Cont inent ales Pat agónicos.

Est os son un reservorio nat ural de agua dulce: cada 100 m et ros de

espesor, hay 97.000 m illones de m et ros cúbicos de agua que alca

n-zar ían par a: a) “ abast ecer a la población ar gent ina por 15 años” , b)

abast ecer al Area Met ropolit ana de Buenos Aires ( AMBA) por 71 años,

c) regar 8 m illones de hect áreas durant e un año ( superficie

equiva-lent e a la Provincia de Ent re Ríos) , y d) “ soport ar el sem brado d e

al-falfa para alim ent ar a 32 m illones de vacunos o 160 m illones de

ovi-nos durant e un año” ( Koessler, circa 1997) .

Est a sit uación est r at égica adquier e m ás r elev ancia si se la consider a

com o un área geoest rat égica en su consolidación con la Am azonia.

Per o por ot r o lado, el Acuífer o Guar aní, al igual que ot r as fuent es de

agua dulce, es alt am ent e vulnerable ant e la cont am inación. Según la

Direct ora General de Asunt os Am bient ales del Minist erio de Relaci

o-nes Ext eriores, Com ercio I nt ernacional y Cult o María Est her

Bondan-za, la cont am inación a t r av és de “ pest icidas, desechos indust r iales y

dom ést icos, ( ...) es m uy difícil el pr oceso par a poder r ever t ir las” (

(18)

Según Carlos Jauregui “ la dist ribución de agua no es apropiada en la

r egión, y a que se dan casos com o en el Am azonas, donde hay poca

gent e y m ucha agua, o en el nor t e de Ar gent ina, donde el agua

esca-sea para una gran población. ”19

Si bien Argent ina posee una im port ant e disponibilidad de agua pot

a-ble ( 22.000 m et r os cúbicos por habi t ant e al año) , la m ism a se

en-cuent ra m al dist ribuida y las 2/ 3 part es de nuest ro t errit orio es árido

o sem iár ido. Aunque el 79% de la población t iene acceso al agua

po-t able, exispo-t e una m uy m ala dispo-t r ibución po-t er r ipo-t or ial, dado que m ienpo-t r as

el 85% de la pobla ción urbana t iene acceso a est e líquido vit al, sólo el

30% de la población r ur al t iene acceso a est e ser vicio. Recor dem os

que los índices de conect ividad en Asia y en Africa son del 40% y el

18% respect ivam ent e ( Pom eraniec, 2003) .

Nuest r o país es el segundo en la región que hace una m ayor ut

iliza-ción de las aguas subt er r áneas, m uchas de las cuales, j unt o a las

su-per ficiales, se encuent r an cont am inadas o am enazadas por la cont

a-m inación.20 Un claro ej em plo de est o es la cont am inación que sufre el

Acuífer o Puelche. Adem ás, a est e problem a cabe agregar no sólo el

uso ineficient e del recurso: el 70% es usado en la agricult ura y la

m ayor par t e del agua es per dida en los sist em as de dist r ibución;

adem ás, no se conoce con precisión el pot encial hídrico del país y no

exist e una legislación nacional en la m at er ia.

A com ienzos de est e siglo, 8 m illones de hect ár eas de la Pam pa

Húm eda est uvieron inundadas o encharcadas por m ás de un año,

19 Clarín 11/ 01/ 00, p. 23.

20 “ La cuenca del Plat a ( ...) present a serios problem as de salinización derivados de la falt a de drenaj e

(19)

afect ando el desar r ollo de la pr oducción agr ícola par cial o t ot alm ent e.

Esa sit uación que afect ó a una r egión, equiv alent e a dos v eces y

me-dia la de Holanda, fue causada no sólo por los cam bios en el r égim en

pluvial, sino t am bién por las im pr evisiones e ineficiencias en las esf

e-r as oficiales21 ( Bust os, 2001) .

El norest e argent ino, debi do a la ext raordinaria nivelación ( pendient e

m uy suav e hacia el sur est e) de su t er r it or io, pr esent a gr andes ex t

en-siones de t erreno que quedan anegadas en épocas de lluvia. Los ríos

m ás im por t ant es que at r aviesan la zona son el Par aguay, el Par aná,

el Pilco m ayo y el Berm ej o. Est os últ im os present an, debido al poco

declive del t erreno, un curso im previst o, cam biando m uchas veces de

lecho y desbor dando con facilidad. Est o pr ovoca que en algunos

me-ses del año, el caudal del agua dism inuya a niveles que hacen

impo-sible su aprovecham ient o, com o así t am bién que el curso de los m

is-m os se is-m odifique a t r av és del t ieis-m po ocasionando pr obleis-m as liis-m ít

ro-fes, en cuant o al curso y a su explot ación, con Paraguay y Bolivia.

Ant e est e m arco, y de no m ediar polít icas correct ivas, se prevé que

para el año 2025, con una población de 46 m illones de habit ant es se

acent uar án no sólo los desequilibr ios ent r e la dem anda y la ofer t a de

agua pot able, sino t am bién los per íodos de sequía y de inundaciones

en nuest ro t errit orio.22 Así, según un est udio del año 1991, sobre un

t ot al de 229 m illones de hect ár eas ( 80% de la super ficie t ot al del

pa-ís) , el 25% pr esent a una er osión de or igen hídr ico y un 20% de

ori-gen eólico ( Gligo, 1995) .

21

Ver t am bién, Mira, Crist ian, “ Est ado deliberat ivo” , La Nación Suplem ent o Cam po, 13 de abril de 2002, p. 1.

22 Conferencia del I ng. Carlos Jáuregui. I nform e del agua 2000: Argent ina, sit uación y perspect iva.

(20)

Ant e est a sit uación de déficit m undial de agua pot able y la s grandes

reservas hídricas que posee no sólo la Argent ina, sino t am bién el

MERCOSUR ( si t enem os en cuent a la cuenca am azónica) , y en el

m ar co de una nueva concepción de segur idad a nivel m undial,

nues-t r o país puede enfr ennues-t ar un escenar io de conflicnues-t o en el que deba

de-fender sus derechos sobre esos recursos nat urales frent e a un t ercer

act or.

El or igen de est a am enaza puede pr ov enir , no sólo de un país que

sufr a un st r ess hidrológico, sino t am bién de un t er cer act or ext r

agional que int er venga dir ect a o indirect am ent e para explot ar est e

re-cur so nat ur al. Por ej em plo, el 22 de abr il de 1997 se fir m ó el Act a de

Paysandú, por la cual los cuat r o países de la r egión “ debían cr ear

ins-t rum enins-t os de coordinación para una invesins-t igación y un m ej or

desa-r desa-rollo sust ent able del Acuífedesa-r o con un pdesa-r esupuest o est im ado ( podesa-r las

universidades nacionales) en 26.700 m illones de dólares. Esgrim iendo

la falt a de recursos, los Est ados decidieron ent regarle el proyect o al

Banco Mundial ( ...) en noviem bre de 2001 el Banco Mundial apro bó

el proyect o y se com prom et ió a preservar el Sist em a del Acuífero

Guaraní de la co nt am inación y lograr un desarrollo sust ent able.” (

La-t orraca, 2005) En noviem bre de 2004 duranLa-t e el “ Sem inario el

Acuí-fero Guaraní” , organizado por el Consej o Argent ino para las Relaci

o-nes I nt ernacionales ( CARI ) , el especialist a en ciencias am bient ales,

Eduardo Pigret t i, expresó: “ Lo que m e preocupa es que el agua del

Sist em a Acuífero Guaraní va ent rar por com plet o en el com ercio. Y no

est á claro baj o que reglas j urídicas, polít icas y sociales. En est e pri

n-cipio de siglo t odos los bienes, t odos los recursos nat urales est án

perdiendo esa condición superior de no ser considerados una m erca

n-cía” ( Lat orraca, 2005) . Asim ism o, según Sar a Gr usk y , de la ONG

ca-nadiense Wat er for all, “los organism os int ernacionales com o el Banco

(21)

in-dust r ial y com pet it iv a a niv el m undial, sin que les im por t e r esguar dar

la conser vación del acuífer o ni de los r eales int er eses de los habit

an-t es de la r egión ( 15 m illones de per sonas) . Su único obj ean-t ivo es el

desar r ollo indust r ial, lo que aum ent a los r iesgos de cualquier pr oceso

de privat ización” ( Pom eraniec, Hinde, 2005) .

Cabe dest acar que la zona m ás im por t ant e par a la car ga y descar ga

del Sist ema Acuífero Guaraní es la Triple Front era ( ...) donde

conflu-y en la m aconflu-y or ía de los r íos m ás caudalosos de la Cuenda del Plat a”

( Lat orraca, 2005) .

Finalm ent e, cabría pregunt arse que sucederá en la Ant árt ida ( 75%

del agua m undial) , cuando finalice la pr ór r oga del Tr at ado Ant ár t ico,

ant e una sit uación m undial de escasez de r ecur sos nat ur ales, con el

oro negro23 y el oro azul.

Reflexió n Final

En el Foro Mundial de Kyot o que se realizó en el 2003, se advirt ió que

para el año 2050 siet e m il m illones de personas en 60 países podrán

enfrent ar la falt a de agua; es decir, que en los próxim os 20 años, la

cant idad de agua por persona baj ará a un t ercio.

En est e cont ext o la secur it ización de las nuevas am enazas, que incl

u-ye la prot ección del m edio am bient e, y su reducción a una cuest ión

est rict am ent e m ilit ar; hace verosím il que en el fut uro próxim o la m

23 Com o consecuencia de las crisis del pet róleo de los años ´ 70, los países desarrollados realizaron una

(22)

t iplicación de las luchas por el cont r ol del agua, el air e y la t ier r a, sea

una de las principales causas de guerra.

Teniendo en cuent a las gr andes r eser v as hídr icas que posee no sólo

la Argent ina, sino t am bién el MERCOSUR ( si t enem os en cuent a la

cuenca am azónica, el Acuífer o Guar aní y los Hielos Cont inent ales) ,

nuest r o país j unt o a Br asil podr ían llegar enfr ent ar un escenar io de

conflict o en la que deban defender sus derechos sobre esos recursos

nat urales frent e a un t ercer act or.

La presencia de EE.UU. en Paraguay y la posible inst alación de una

base per m anent e en ese país, no puede ser separ ada del Acuífer o

Guar aní; esa act it ud ser ía ir r esponsable. Los r ecur sos de agua dulce

de Est ados Unidos han venido dism inuyendo y en el fut uro necesit

a-rá, com o señaló el consej ero del Pent ágono, hacerse de ese recurso.

Si bien es llam at iv a la desm ent ida de la Em baj ada est adounidense en

Par aguay, funcionar ios de los Est ados Unidos sost uvieron en el 2004

que el Acuífer o Guar aní debía ser declar ado pat r im onio de la hum

ani-dad, post ur a sim ilar a la que t ienen con el Am azonas, con lo cual el

usufr uct o del agua “ queda fuer a del poder sober ano de cada uno de

los Est ados a los que per t enece nat uralm ent e el acuífero” ( Aliscioni,

2005c) .

Ant e est e escenar io, es necesar ia una polít ica de defensa que no

t r ansfor m e a las Fue rzas Arm adas en inst it uciones policiales que se

ocupen de esas nuevas am enazas, que de acuerdo a nuest ra legisl

a-ción, pert enecen a la órbit a de la seguridad int erior. Pero esa polít ica

de defensa no debe ser pensada únicam ent e en t érm inos nacionales,

sin o t am bién regionales. Para ello, es necesario que el MERCOSUR

salga de su act ual sit uación de est ancam ient o polít ica y se avance en

(23)

puedan pensar est os t em as en t ér m inos r egionales. Por que si bien

Argent ina24 y Br asil25 han pr ot est ado fr ent e al gobier no par aguayo, la

quej a aislada no sirve y no alcanza. Medidas unilat erales com o la

adopt ada por el gobierno paraguayo, ponen en duda la viabilidad del

MERCOSUR, ya no en su faz económ ica, sino t am bién en su dim e

n-sión polít ica.

Ya lo decía Mart ín Fierro: “ Los herm anos sean unidos, porque esa es

la ley pr im er a; por que si ent re ellos se pelean, los devoran los de

af uera. ”26

24 Clarín, 12 y 15 de sept iem bre de 2005. 25 Clarín, 13 de sept iem bre de 2005. 26

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