Tres años hacen ya del giro interpretativo que A. Martínez (2006: 691-705) dió al recinto fortificado de Illunzar en el II Congreso de Arqueología Militar Romana en Hispania identifi-cando este histórico "castro" como campamento militar romano de campaña. Tres años marcados por largas prospecciones por los montes de Bizkaia, interminables proyectos, tres intervencio-nes arqueológicas, y diversos artículos, comunica-ciones y conferencias.
El recinto fortificado de Illunzar (Nabarniz, Bizkaia) supuso la última de las ponen-cias, realizada dentro del Encuentro de Jóvenes Investigadores de Ciencias Históricas: Arqueología, Prehistoria e Historia Antigua cele-brado el 23 y 24 de Mayo de 2006 en la Universidad de Cantabria por el Grupo Arqueológico Attica. El resultado de la misma es el artículo que aquí presentamos y con el cual que-remos cumplir fundamentalmente dos objetivos: presentar el yacimiento y las intervenciones que tuvieron lugar en julio de 2007, y realizar una des-cripción detallada y precisa del posible poblado de la Edad del Hierro del Alto del Motrollu (Munitibar) (Bolado del Castillo, 2005).
Por ultimo, queremos agradecer a Mariano Luis Serna Gancedo su inestimable ayuda.
I. ILLUNZAR
I.1. El campamento romano, estado de la cues-tión.
Desde su descubrimiento en 1846 por F. de Hormaeche (1846) únicamente se han llevado a cabo dos intervenciones en el recinto, una cata que
en 1975 el Seminario de Arqueología de la Universidad de Deusto realizo en la zona norte, sin ningún resultado arqueológico, y un levanta-miento topográfico en 1992 de la mano de I. Pujana que hasta el momento permanece inédito (Pujana, 1993: 184). A ello hay que añadir el cro-quis de las estructuras presentado por Ernesto Nolte y Aramburu (1974) y las imágenes del vuelo realizado por la televisión publica vasca sobre el recinto incluidas dentro de un amplio documen-tal1.
Illunzar se ha venido recogiendo como Castro de la Edad del Hierro y así fue recogido en la Carta Arqueológica de Vizcaya. También como castro de la Edad del Hierro se ha identificado en los diferentes trabajos de síntesis sobre la Edad del Hierro en el País Vasco que se han hecho hasta la fecha (Olaetxea, Peñalver y Valdes 1990; Olaetxea y Peñalver 1993; Peñalver, 2001; Unzueta 1993, 1996 y 2005). La única sombra de duda la presen-ta Nolte en un artículo publicado en El Correo Español. El Pueblo Vasco el 8 de agosto de 1974, bajo el pseudónimo E. De Santimamiñe, quien recogiendo la opinión de Llanos plantea la posibi-lidad de que se trate de un campamento romano. Posibilidad que se desvanecerá hasta desaparecer, al ser identificado por el propio Llanos (1992, 1995) como castro en sus trabajos posteriores.
I.2 Localización
Illunzar se alza sobre el pueblo de Nabarniz (Bizkaia) en una cima de 727 metros de altura de la que, al igual que el cordal montañoso que se prolonga hacia el noroeste, recibe el
nom-Nivel Cero, 11
Santander, 2003-2007
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EL RECINTO FORTIFICADO DE ILLUNZAR (NABARNIZ, BIZKAIA)
Y EL ALTO DE MOTROLLU (MUNITIBAR, BIZKAIA)
Rafael BOLADO DEL CASTILLO
Antxoka MARTÍNEZ VELASCO
[email protected]
bre. Hacia el oriente fluye la ría de Gernika en busca de su salida al mar formando parte de la cuenca del río Oka que marca su límite por el este. Su situación privilegiada le permite tener un excelente control visual del territorio circun-dante. Domina los accesos a Gernika por el este, a través del valle que conforma el regato Belendiz y del valle de Oma; por el sur, los pasos occidenta-les del macizo de Oiz en la ruta que desde la llana-da alavesa busca el mar en Gernika; y divisa un amplio tramo de la línea de costa entre Ondarroa-Elantxobe-boca de la ría de Gernika, hasta conse-guirse ver en días de cielo despejado el tramo Mundana-Bermeo.
I.3 Las estructuras.
El recinto fortificado se ajusta perfecta-mente a la cima, a modo de corona, adoptando una forma alargada y estrecha, de superficie plana, con un perímetro que bruscamente se vuelve muy pen-diente. Se orienta en un eje NW-SE con el frente hacia el norte. Los ejes mayores miden 348 m. (norte-sur) y 273 m. (este-oeste), ocupando un área de unas ocho hectáreas.
Se articula a partir de una estructura cen-tral a la que se añade en su frente una segunda estructura a modo de primera línea de defensa (Fig. 1 y 2). El frente se ha diseñado recto descri-biendo hacia el este una amplia curva hasta su zona media para salvar la fuerte pendiente. El late-ral este carece de defensa ya que la pendiente la hace innecesaria, mientras el lateral oeste se dise-ña como una línea perfectamente recta que se des-arrolla en ladera. Es curioso como el diseño obvia una arista natural que facilitaría la defensa pero que a su vez estrangularía el recinto hacia el sur dándole una planta triangular. El frente y el lateral oeste se disponen en ángulo de 90º y se unen mediante una esquina redondeada. Hacia el sur la defensa describe un amplio semicírculo que salva las fuertes pendientes.
Yuxtapuesta al frente se dispone una segunda línea de defensa, de igual diseño que la del recinto principal, encerrando entre ambas un pequeño espacio. Esta estructura tiene un breve desarrollo por el lateral oeste, dispuesto igualmen-te en ángulo de 90º y esquina redondeada, con la finalidad de abarcar toda la esquina del recinto central y envolver todo su frente (Fig. 3).
La defensa se articula mediante terraple-nes (aggeri) sobre los que posiblemente de
levan-taría una empalizada (vallum) con anchura sufi-ciente para poder disponer de un paso de ronda (verma). Las dos líneas del frente norte se levan-tan mediante terraplenes altos de tierra observán-dose en algunos puntos alineamientos de piedra en el borde del terraplén que probablemente sirvieran como refuerzo para paliar la erosión. En su des-arrollo hacia el sur la defensa presenta igualmente terraplenes de tierra pero de menor altura.
En el lateral oeste en cambio, se levanta un pequeño muro de piedras mediante la técnica de emplecton, dos paredes de piedra rellenas de tierra y piedras. El muro se ha dispuesto en ladera por lo que sólo queda cara vista la pared exterior, la cara interna se aprecia sin problemas en super-ficie aunque atendiendo al buzamiento de la roca madre no debe tener mas de dos hiladas. El suelo de esta zona apenas tiene una potencia reseñable aflorando la roca madre en muchos puntos por lo que debieron determinar esta solución como la mas adecuada. El muro se conserva bastante bien, en su punto máximo no sobrepasa el metro de altu-ra, lo que unido a la inexistencia de canchales de derrumbe, nos hace pensar que nunca tuvo una altura superior, y por lo tanto no podemos conside-rarlo una muralla. Este muro actúa a modo de agger con una anchura suficiente como para levantar una empalizada y dejar un espacio para el paso de ronda.
Las estructuras defensivas de estas carac-terísticas normalmente se iniciaban con la excava-ción de un foso (fosa) cuya tierra era aprovechada para levantar los terraplenes. En el caso de Illunzar no se ha podido constatar su presencia, posiblemente debido a la escasa potencia del suelo y a la cercanía de la roca madre, elementos con desaconsejarían su excavación.
Hemos podido identificar un total de 4 puertas:
1-La principal en el norte, en la primera línea de defensa, articulada en coordinación con la segun-da. Por su ubicación en planta corresponde a la porta praetoriadel campamento.
2-La segunda se encuentra en el recinto principal, desalineada hacia el oeste respecto a la principal. Su ubicación en planta la identifica como la porta praetoria del recinto principal.
una tercera puerta, de pequeño tamaño, que nos da acceso a la primera línea de defensa desde el recinto central.
4-Alineada con la porta praetoria, en el frente sur del campamento, hallamos el último de los acce-sos: la porta decumana.
Es especialmente interesante la porta praetoria (Fig. 4). Esta articula el acceso al recin-to mediante la prolongación del terraplén hacia el interior formando un brazo recto que gira en ángu-lo de 45º. El lado opuesto no esta muy bien con-servado pero parece disponer de una plataforma cuadrangular que serviría para el emplazamiento de algún tipo de torre (turris) o de pieza de artille-ría que defendiera la puerta (Pseudo-Hyginio 58 y Flavio Josefo B. I. III, 5, 1). La porta praetoriadel recinto principal se coordina con esta puerta. Este segundo acceso se ha desplazado hacia el oeste en relación con el principal. Se trata de una puerta simple con una plataforma cuadrada bien conser-vada en el lado oeste de la puerta destinada igual-mente al emplazamiento de una torre o balista.
La puerta se ha dispuesto de tal forma que no permite acceder directamente al recinto. Cuando se quiere acceder al interior el brazo obli-ga a girar hacia la derecha, impidiendo una entra-da masiva y desordenaentra-da. La plataforma contigua a este brazo controla directamente el exterior del acceso y la aproximación de elementos enemigos a la puerta. La interior se alinea a su vez con la puerta exterior ofreciéndole mejor ángulo de tiro para controlar cualquier intento enemigo de pene-tración al interior del recinto.
Nos encontramos ante un sistema de puer-ta haspuer-ta el momento desconocido en la bibliogra-fía sobre castros y castrametación romana. Pseudo-Hyginio describe con detalle la articula-ción de la puerta de un campamento de campaña, denominada clavicula, un diseño de puerta a modo de cuarto de circulo, que obliga al atacante a girar a la izquierda cuando entra en el campa-mento dejando al descubierto y desprotegido su flanco derecho, al llevarse el escudo en la mano izquierda (Pseudo-Hyginio, 55).
Junto a la clavícula sencilla Pseudo-Hyginio describe la clavícula doble (duplex), caso del campamento de Valdemena (León) (Sanchez Palencia, 1984: 227-231), pero arqueológicamen-te se ha podido constatar que es mas frecuenarqueológicamen-te la construcción de clavículas simples, externas e internas. Este es el caso de los campamentos de
campaña de las Guerras Cantabras como los del Asedio de la Espina del Gallego (Sierra del Escudo, Cantabria) (Peralta, 2001a: 21-42; 2001b: 327-338; 2003: 259 y ss. 301 y ss.; 2004: 28-42), los campamentos del asedio de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia) (Peralta, 2003: 259 y ss.; 301 y ss.; 204: 28-42), El Cincho (La Población de Yuso, Cantabria) (García Alonso 2002: 99-106; 203: 109-139) o el campamento del Cerro de la Muela (Valdeporres, Burgos). La arqueología también ha permitido constatar otro tipo de puerta no recogida por las fuentes, el tipo conocido como Stracathro. Se documento por pri-mera vez en 1955 en el campamento de Stracathro (Tayside, Escocia) (St. Joseph 1955: 87) y se rela-ciona con las campañas de Cneo Julio Agrícola en los años 82-83 d.C. Este tipo de puerta combina una clavícula externa, inversa respecto al modelo descrito por Pseudo-Hyginio, con una prolonga-ción del agger hacia el exterior en ángulo de 45º. La puerta de Illunzar probablemente se base en este modelo. Igual que la clavícula tiene una proyección externa e interna podemos supo-ner que este modelo también se puede proyectar hacia el interior, con lo que el agger quedaría a la derecha y la clavícula a la izquierda. Si sustitui-mos la clavícula por una plataforma destinada a una torre o pieza de artillería, o bien se remata el agger recto, obtenemos el modelo de la puerta de Illunzar. Este sistema, al desviar el acceso hacia la derecha, contradice el principio descrito por Pseudo-Hyginio, por eso su uso debía ser excep-cional, lo que explica que no se hubiera documen-tado con anterioridad. Sin embargo, en este caso debió considerarse la mejor opción atendiendo a las circunstancias. Si se desviase el transito hacia la izquierda no habría ningún obstáculo que impo-sibilitase alcanzar el recinto central, de esta forma de dirige a los atacantes hacia el ángulo NW. El recinto B actuaría así como compartimento estan-co, quedando controlado el acceso al recinto cen-tral por la puerta lateral.
Todos los elementos anteriormente men-cionados (trazados rectos unidos en ángulos de 90º con esquina redondeada, estructuras defensivas de rápida creación y corta temporalidad, vallum duplex2, y porta praetoria exterior de diseño
pio de campamentos de campaña) nos hacen plan-tearnos la posibilidad de que nos encontremos ante un campamento militar romano de campaña, cas-tra aestiva, concretamente del tipo cuarto de los mencionados por Pseudo-Hyginio, un castra in monte (Pseudo-Hyginio, 56), caracterizado por adaptar los diseños estandarizados de los campa-mentos a la morfología de la cima elegida.
El número de unidades que albergo las hemos estimado en una legión a partir del cálculo que se realiza dividiendo el área del recinto, unos 80.000 m2, entre 5.6 m2, espacio estimado3como el ocupado por cada legionario en los campamen-tos cesarianos de la batalla de Aisne contra los Belgas en el 57 a.C., a los que hay que restarles unos metros considerando que es probable que la zona de acampada no se ocupase totalmente, dejando libre el recinto exterior y algunos espacios para facilitar el transito. El resultado de la ecua-ción son mas de cinco mil legionarios. Por ello, y teniendo en cuenta que se acampaba por unidades, la cifra más aproximada rondaría los 5.500 legio-narios, es decir, una legión.
I.4 Aproximación cronológica.
Hasta el momento no hemos hallado nin-gún elemento que nos permita establecer una fechación directa del recinto, por lo que nos vemos obligado trabajar a partir de los paralelos y el contexto general del yacimiento.
Como ya hemos señalado, el elemento más significativa es la puerta norte, la porta prae-toria. Su referente más cercano lo encontramos en el yacimiento escocés de Stracathro, fechado en los años 82-83 d.C. Una fecha bastante problemá-tica en lo que al Illunzar se refiere, pues no hay nada en ese momento en la zona del País Vasco que justifique una presencia militar romana.
El monte Illunzar se encuentra, durante la II Edad del Hierro, en territorio perteneciente al pueblo de los carietes. La conquista de estos junto con la de los várdulos, y quizás, como plantea Antxoka Martínez Velasco (2003: 163-167), con la de los últimos autrigones de la vertiente cantá-brica, se fecha en los años 36 y 32 a.C. En el año
41 a.C. pasa a formar parte del conventos Clunienses y ya para el año 82 habían pasado varias generaciones desde que el conflicto bélico llego a su fin, abandonando los castros y estable-ciéndose en centro romanos como Forua (ría de Gernika, Bizkaia) (Unzueta, 1996: 165-170). Es de apreciar que tampoco ninguna fuente hace refe-rencia a levantamientos o problemas entre los carietes, algo que de haber sido así, es de suponer que no hubiera sido olvido dentro de una Hispania ya pacificada y romanizada.
El segundo referente cronológico lo encontramos en los paralelos proporcionados por las plantas de campamentos militares romanos. El mas próximo a Illunzar lo encontramos en El Cincho (La Población de Yuso, Cantabria) (García Alonso, 2002 y 2003) fechado en el 26 a.C. en el contexto de las Guerras Cantabras. Muy próximos a el tenemos los campamento de Cilda y Campo de las Cercas (Cantabria) (Peralta, 2001 y 2001b) que forman parte del Asedio de la Espina del Gallego. Este se ha situado también dentro del contexto del Bellum Cantabricum (26-16 a.C.), una fecha mas próxima a la de la conquista de los carietes que da mas sentido a la presencia de un campamento militar de campaña.
Otros paralelos formales mas alejados en el espacio y en el tiempo serían el campamento de Uffington (Shropshire) (St. Joseph, 1977: 45), con un vallum duplexsimilar, y el castellum de North Tawton (Devon) (Griffith, 1984: 20-25).
Por último debemos citar también, como paralelo formal, el yacimiento asturiano de La Barquerota (Foncalada/Arguero) (Camino, 1995: 131-134, fig. 133; Fanjul, 2005: 215), muy pareci-do en su diseño. No obstante presenta serias difi-cultades en su identificación al haber sido incluido en dos obras de síntesis sobre castros asturianos en el apartado de hallazgos dudosos (Camino, 1995; Fanjul, 2005).
I.5. Las intervenciones arqueológicas.
La falta de elementos que nos permitieran realizar una adscripción cronológica del yacimien-to nos llevo a solicitar dos permisos de interven-ción a la Secinterven-ción de Patrimonio Histórico del Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, en un intento de solucionar el proble-ma.
I.5.1. Prospección magnética.
La primera intervención consistió en una prospección magnética al objeto de localizar cual-quier elemento de cultura material, metálico, que nos permitiese obtener una fechación directa (Martínez, 2005).
Durante diversos días de los meses de abril y mayo de 2005 se peinó con un magnetóme-tro tanto el interior del recinto como las zonas mas próximas al mismo sin obtener el resultado espe-rado. Todos los elementos metálicos localizados pertenecen a épocas modernas, destacando tres balas de avancarga (una de ellas impactada), y cinco monedas contemporáneas.
Resultó de gran interés que buena parte del conjunto numismático se hallase a profundida-des de entre 5 y 10 cm., entre 15 y 20 cm. en el caso de una moneda de 100 pesetas. Algo bastan-te chocanbastan-te para mabastan-terial moderno en una cima despejada y batida por el viento, donde los proce-sos deposicionales de sedimento no esperábamos que fueran significativos.
La presencia de material arqueológico metálico alcanzaría ahora una profundidad en la que el magnetómetro se hacia inservible por lo que se procedió a platearse la posibilidad de realizar un sondeo arqueológico.
I.5.2. Prospección con Cata.
El sondeo arqueológico se realizó durante los días 14 y 15 de julio de 2007. La zona elegida fue el espacio estanco existente entre las dos líne-as de muralla de la zona norte del recinto. Un espacio propicio para la acumulación de sedimen-to, y previsiblemente, de restos materiales, y para confirmar la existencia del foso resultante del levantamiento de los agger, procedimiento de construcción habitual en los campamentos de campaña.
Establecimos como limite la base de los terraplenas para no seccionarlos, tal y como se especificó en el proyecto, abriendo una cata de 9.5 m. de largo por 1 m. de ancho (Fig. 5 y 6).
El resultado, nuevamente, no fue el espe-rado. La excavación no consiguió recuperar nin-gún material arqueológico, a excepción de una herradura de ganado caballar. No se aprecio tam-poco ningún cambio en las características de la tie-rra que nos indicasen un acondicionamiento del terreno para su uso como paso de ronda. De igual
modo no se recuperó ningún elemento carboniza-do que, eventualmente, podría haber proporciona-do una fechación por C14. Únicamente se consta-tó la existencia de un estrato compuesto por tierra vegetal que adquiría una mayor consistencia a pocos centímetros de la roca madre. Por último, se comprobó la ausencia de foso. El afloramiento de roca natural no mostraba ninguna marca que nos hiciera pensar que había sufrido alteraciones antrópicas.
La falta de tiempo y recursos económicos, así como la imposibilidad de abrir en área en zonas tan determinantes como la porta praetoria, nos obligo a cerrar y abandonar la intervención postergando la obtención de una fechación direc-ta.
II. LAS PROSPECCIONES DEL ENTORNO
Como complemento al estudio del recinto fortificado de Illunzar se realizaron varias pros-pecciones visuales en las cimas y cordales mas próximos a la búsqueda de posibles estructuras (Castros de la Edad del Hierro, campamentos romanos, fortificaciones…) que pudieran ser puestas en relación.
II.1. El Cordal Norte.
En mayo de 2005 se programo la prospec-ción de las cimas de la prolongaprospec-ción norte del cor-dal de Illunzar entre los municipios de Ereño y Nabarniz: Mandelesta (609 m.), Motrollu (546 m.), Goiko Atxa (514 m.), Kabelinatxa (575 m.) y Bustarrigan (565 m.) (Martinez 2005: 103), sin obtenerse ningún resultado positivo.
II.2. Potrollokorta, Pagoeta e Hiru Urkitza.
Esta prospección, desarrollada en diciem-bre de 2005, se realizo con el objetivo comple-mentario de constatar y confirmar las noticias aportadas por Nolte y Aramburu acerca de la exis-tencia de estructuras construidas con arenisca en las proximidades de Illunzar, un cordal montañoso de caliza, que evidenciaría la presencia exógena de las mismas.
que confirmase las noticias de Nolte ni nada que pudiera ser puesto en relación con el campamento romano (Bolado del Castillo, 2006 a: 102).
II.3. Motrollu
El último candidato para las prospeccio-nes visuales fue el Alto de Motrollu. Una cima ais-lada ubicada al sur del Illunzar que desde el primer momento nos pareció un buen candidato para albergar algún tipo de estructura. En esta ocasión el resultado podemos considerarles positivo (Bolado del Castillo, 2006 b: 103-104).
II.3.1. Localización
Desde la N-634 se toma el desvió en Amorebiera-Etxano hacia la BI-635 dirección Zugastieta donde enlazaremos con la BI-3231 que nos llevará directos al pueblo de Munitibar (Bizkaia). Una vez allí una pista forestal nos acer-cará hasta las faldas de la cima para posteriormen-te circunvalarla con dos ramales distintos.
El Alto de Motrollu (X 534. 570, Y 4791500, Z 592) se alza aislado e imponente en el entorno, ejerciendo un amplio control visual del territorio. Por el sur domina los pasos occidentales del macizo de Oiz en dirección a la desembocadu-ra del Gernika así como el valle conformado por el río Gonztugarai que tomando dirección noroeste se une al río Lea hasta su desembocadura en Gernika. Hacia el este controla todos los accesos procedentes de las cimas de Urdaibai asi como los valles del río Artibai y sus afluentes; mientras por el norte rápidamente se topa con Illunzar y el cor-dal de Gaztiburu (Fig. 7).
II.3.2. Estructuras
En primer lugar, debemos señalar la fuer-te alfuer-teración que ha sufrido la cima debido a las antiguas replantaciones de pinos. Actividad que a provocado la alteración y destrucción de buena parte de las estructuras que lo circunvalarían a modo de defensa, dejando únicamente como prue-ba de su existencia los abundantes canchales de derrumbe que se pueden apreciar en el sur y este.
En la zona noroeste se constato la única estructura que aun se mantenía en pie, un tramo de una posible muralla, de unos 4 metros dispuesta en
dirección norte-suroeste formada por bloques de caliza de tamaño grande-mediano. Varios de los bloques se muestran vencidos hacia el exterior debido a los diversos procesos de movimientos de tierras, naturales y artificiales, aunque se ha podi-do observar que conservan su alineamiento (Fig. 8 y 9). No fue posible determinar su anchura debido a la espesa capa vegetal.
II.3.3. Materiales arqueológicos
Durante uno de los paseos que se realiza-ron por la cima y el entorno se consiguierealiza-ron docu-mentar en el tramo de acceso sur, tres restos mate-riales:
1. Una de molino de de arenisca de 8.6 cm. de altura, 5.9 cm. de anchura (Fig. 10)
2. Un fragmento de afiladera de arenisca de 7.2 cm. de altura, 5.8 cm. de anchura, y 4.4 cm. de grosor (Fig. 11)
3. Un molino fragmentado de 15.2 cm. de anchu-ra, 11.1 de altuanchu-ra, y 3.6 de grosor (Fig. 12).
III. CONCLUSIONES
A tenor de lo expuesto, en los trabajo rea-lizados entre los años 2005 y 2007 en torno al recinto fortificado de Illunzar, podemos establecer las siguientes conclusiones:
A. Las características formales de la fortificación del monte Illunzar ( estructura rectangular adapta-da a la cima con esquinas redondeaadapta-das en ángulos de 90º y vallum duplex) nos hacen identificarlo como un campamento romano de campaña, castra aestiva, concretamente del tipo IV de Pseudo Higynio (56), un castra in monte, donde posible-mente para su diseño y realización intervino un metatori. No obstante, tras las últimas intervencio-nes arqueológicas carecemos de materiales que nos den una pista sobre su cronología y no pode-mos confirmar la existencia de foso entre las dos líneas de muralla de la zona norte.
B. El motivo de la presencia de un campamento de tal envergadura, con capacidad suficiente para albergar a una legión, podemos encontrarlo en el vecino castro de Arrola o Marueleza (Arratzu, Nabarniz y Mandeta) ubicado en el cercano cor-dal de Gaztiburu, a menos de un kilómetro en línea recta
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Fig. 1.Foto aérea de Illunzar. Diputación Foral de Bizkaia, 1957.
Fig. 3.Planta de Illunzar. Dibujo Asier Ruiz.
Fig. 5.Trabajos en sondeo arqueológico.
Fig. 7.Mapa topográfico del Alto de Motrollu (Munitibar, Bizkaia).
Fig. 9.Posible muralla en NW del Alto de Motrollu.
Fig. .11 Posible afiladera de arenisca.