Guía de Estudio para Historia del Derecho
Profs. Carlos Cabral – Miguel Ángel Peña
Las civilizaciones del Mediterráneo
ROMA
Geográficamente, Italia es una península ubicada en el centro del Mediterráneo entre Europa y África. Tres grandes islas la prolongan en ese mar Tirreno: Sicilia, Córcega y Cerdeña. Eso significa que se encuentra en una posición estratégica, que le dará el dominio su “mare nostrum”. La población de Italia fue producto de la fusión de varios pueblos. Los ligures fueron los más antiguos. A partir del siglo II comienzan a llegar los pueblos indoeuropeos que recibieron el nombre de itálicos.
Fundación de Roma. Según los escritores latinos, Roma habría sido fundada en el año 753 a.C. por Rómulo, descendiente del héroe troyano Eneas. Su primera forma de gobierno fue la monarquía. Pero el rey no tenía poderes absolutos e ilimitados de origen divino como en Oriente. Junto al rey funcionaba el Senado, consejo permanente, integrado por los jefes de las principales familias. Este órgano tendrá posteriormente un papel protagónico hasta que el Imperio ponga fin a la República. Una Asamblea por Curias -convocada por el rey- tenía la facultad de votar las leyes.
Ya hemos señalado que los romanos tuvieron excelentes maestros: los etruscos y los griegos. Ello los llevó a desarrollar una cultura floreciente cuya influencia se ejerce hasta nuestros días. Desarrollaron un alfabeto -a partir del griego- , la mujer ocupó un lugar importante en la sociedad, desarrollaron una arquitectura de primer nivel y sus ingenieros fueron los mejores de la antigüedad: caminos, puentes, acueductos cuyos restos aún se conservan. Tuvieron un importante desarrollo artístico. Se guiaban por prácticas adivinatorias a cargo de augures, son célebres sus juegos sagrados de gladiadores y fueron geniales como creadores en el campo jurídico.
Patricios y plebeyos: La sociedad primitiva romana se dividió en dos clases principales: patricios y plebeyos. Los patricios eran los ciudadanos romanos que tenían la plenitud de sus derechos tanto públicos como privados. Respecto al derecho público, tenían sin restricción el derecho de sufragio en las asambleas (jus sufragii) y el derecho a ser elegidos para ocupar las magistraturas laicas y el sacerdocio (jus honorum). Repecto a los derechos privados, tenían la totalidad de los derechos de familia (conubium), de los derechos patrimoniales (commercium) y el derecho de recurrir a la justicia para hacerlos valer (legis actio). Tienen también la preponderancia económica. Poseen la riqueza principal de la época: la riqueza en tierras. Los plebeyos al no formar parte de las “gentes” primitivas a las cuales pertenecían las tierras de la ciudad, o formando parte de ella, nada más que a título accesorio (como clientes), no tienen acceso a la tierra arable, además solamente los patricios están autorizados a ocupar las parcelas del dominio público Los patricios -únicos capitalistas- prestaban dinero a los plebeyos y se comportaban como usureros. Los anales romanos están llenos de relaciones de medidas de ejecución inhumanas tomadas por los patricios contra sus deudores plebeyos insolventes.
Con base en Huvelin, Paul; Derecho Romano, Montevideo, 1968, ´tomo I - pp. 4-5)
Matrimonio patricio
El fin de la monarquía – La Revolución del 509 – La ley de las Doce Tablas
La caída de la monarquía (Revolución del 509) no significó el advenimiento de una República más equitativa. Por el contrario permitió la toma del poder por parte de los patricios, las viejas familias -gens- aristocráticas de origen latino. La nobleza tomó los nuevos resortes del poder y excluyó a la plebe. Las atribuciones del rey -principalmente sus funciones ejecutivas- fueron asumidas por una magistratura que ya tiene las características fundamentales: es una autoridad electiva, es colegiada (dos magistrados) y duran un año en sus funciones. De aquí luego se desarrollará una progresiva especialización: (pretores, censores, cuestores)
La vocación militar de Roma y su acción expansionista llevó a reclutar cada vez más cantidad de soldados principalmente entre la plebe. Además de exigirles el cumplimiento del servicio militar, el grave problema era que los campesinos debían ausentarse en campañas cada vez más largas perdiendo sus cosechas. El empobrecimiento llevaba al esclavitud por deudas.
Jurídicamente la plebs es libre pero los plebeyos carecían de todos los derechos. No tenían capacidad jurídica y debían acudir a la representación de un patricio (su patrono o protector) para actuar en juicio. Fue así que la plebe -ante la intransigencia de los patricios- abandonó la ciudad y se estableció en el monte Aventino, amenazando fundar una comunidad independiente.
Es entonces que comienzan a conquistar diversas mejoras. Una de ellas, la elección de tribunos, magistrados encargados de protegerlos y representarlos. Para evitar represalias, eran considerados sagrados y cualquiera que los tocara se colocaba inmediatamente fuera de la ley. Posteriormente obtuvieron una nueva institución: la asamblea de la plebe o concilium plebis mientras que los tribunos -que podían presenciar las sesiones del Senado- adquirieron el derecho a veto para impedir cualquier resolución perjudicial. En la larga lucha entre patricios y plebeyos, uno de los objetivos fundamentales de la plebe fue lograr que las resoluciones de sus asambleas y la de los tribunos, alcanzaran validez jurídica. No fue sino hasta mediados del siglo V a.C. Obtuvieron la designación de un diez sabios (los decenios) para codificar el derecho y hacerlo accesible a toda la población.
En el plano jurídico debemos mencionar una serie de leyes revolucionarias:
Ley Licinae Sextiae, abre la posibilidad del reembolso a plazos de las deudas contraídas por los campesinos. Fue la primera de una serie que culminó en la abolición de la esclavitud por deudas.1
Las guerras púnicas (264-202 a.C.) fue el episodio bélico más importante que vivió la República Romana con Cartago, la potencia naval y comercial más importante de la época. El general cartaginés Anibal fue derrotado finalmente. El resultado decidió el destino de Roma, que se transformó en la dueña del Mediterráneo.
1Historia Universal, Editorial Sol, Barcelona, 2006 p. 46
La gens, grupo de personas que consideraban descender de un antepasado común. Tenía a su frente al pater familias, que tenía funciones sacerdotales y jurisdicción sobre la vida y la muerte de de los miembros de la misma. Los hijos casados seguían formando parte del grupo familia al que sumaba la esposa y los hijos. También estaba integrada por los criados, los esclavos y los labradores originarios de las aldeas donde las familias nobles tenían sus tierras.
Historia Universal, Editorial Sol, Barcelona, 2006
La aparición del derecho escrito -ley de las
FIN DE LA REPÚBLICA – EL SURGIMIENTO DEL IMPERIO
Diversos factores determinaron el fin de la República. La extraordinaria expansión territorial transformó las condiciones económicas y sociales de Roma. Las clases altas -el grupo senatorial y los caballeros- se vieron favorecidos mientras que el grupo mayoritario de ciudadanos se vio afectado por dichas transformaciones viendo empeorar sus condiciones económicas.
Por otra parte, el Senado -como responsable de la política exterior- había tenido en sus manos la conducción de las conquistas. Pero el crecimiento territorial -tanto cuantitativamente como en cuanto a su complejidad- fue escapando progresivamente a la capacidad de una república para manejar la situación. Las espectaculares conquistas militares que llevarán a Roma a ser la dueña del Mediterráneo, inevitablemente iban a desembocar en el crecimiento del prestigio de los jefes militares que van a contar con la fidelidad de un ejército triunfante.
¿Podían las instituciones republicanas resistir este embate? Los hechos van a demostrar que no. Julio César, conquistador de las Galias (Francia y parte de Alemania actuales) será el dueño de la política romana. Mantendrá una fachada de instituciones republicanas tras la cual, su poder era incuestionable. A la muerte de César su sobrino e hijo adoptivo Octavio tomó el poder con los títulos de Augusto y de César. En adelante, todos los emperadores lo usarán.
En los dos primeros siglos del Imperio el hecho más significativo fue la
denominada “paz romana”, un período de estabilidad y de prosperidad
económica. En este contexto, el comercio alcanzó un desarrollo notable.
La civitas, centro de la civilización romana. El Imperio romano tuvo como estructura básica una amplia y magnífica red de caminos y un pujante desarrollo urbano. La ciudad será el verdadero foco de expansión de la civilización romana y a la vez su principal centro de unidad. El foro era una amplia plaza pública, centro de la actividad política y comercial. Junto a la ciudad el latín, expandido por todo el imperio, será otro factor fundamental de unidad.
La crisis del siglo III cierra el período del Alto Imperio. Tendrá profunda repercusión en todos los planos. Desde el punto de vista político, conducirá a la concentración de los poderes en manos del emperador, única fuente del
poder y del derecho. Los dos pilares del poder eran la burocracia -un gigantesco aparato de administración- y el ejército. Tres emperadores importantes del Bajo Imperio serán Diocleciano (284-304), Constantino (306-337) y Teodosio (379-396).
Principales transformaciones: analizaremos los principales cambios con cada uno de estos emperadores teniendo en cuenta su impacto en los temas de nuestro programa de estudio.
Diocleciano: Fue el primero en transformar el poder imperial en absoluto y divino. El emperador se transforma en Señor (Dominus) por lo cual a este período se denomina “Dominado”.
Constantino: Hacía ya mucho tiempo que el Cristianismo se había extendido por el Imperio. Los primeros cristianos sufrieron persecuciones y martirios. Con Constantino se establece la tolerancia religiosa (Edicto de Milán, 313), medida tendiente a salvar la unidad del Imperio. La superioridad de la parte oriental del Imperio y la decadencia llevó a Constantino a fundar una nueva capital en la antigua Bizancio, con el nombre de Constantinopla.
Teodosio: Declara al Cristianismo religión oficial del Imperio romano. Divide el Imperio entre sus dos hijos: Arcadio en el Oriente y Honorio en el Occidente. Estas dos partes del Imperio seguirán distinta suerte. El Imperio romano de occidente caerá bajo las invasiones bárbaras mientras el Imperio romano de Oriente desarrollará una brillante civilización durante mil años hasta su caída en 1453 bajo la invasión turca.
Caída del Imperio romano de occidente. No fue un hecho súbito sino un proceso lento y gradual entre los siglos IV y V. Los germanos, pueblos nómadas, guerreros organizados en tribus, fueron ingresando al Imperio de manera pacífica algunas veces, de forma violenta en otras. En el año 476 cae Rómulo Augústulo, último emperador de occidente bajo el jefe germano Odoacro. A partir de aquí
Europa occidental se dividirá
en una multiplicidad de reinos. El rey al principio será elegido por una asamblea pero luego, paulatinamente, la monarquía se convertirá en hereditaria y patrimonial (se consideraba al reino como propiedad del rey)
Bizancio: una civilización brillante. Su capital Constantinopla volverá a su antiguo nombre griego de Bizancio, por eso se conoce como Imperio Bizantino. En el siglo V abarcaba los territorios de Egipto, Siria, Asia Menor, Grecia, los Balcanes hasta el Danubio. En el siglo VI el emperador Justiniano conquistó los territorios de Italia, norte de África y parte de España. En cuanto a la organización política, Bizancio mantuvo las características del Bajo Imperio. El emperador era la máxima autoridad política, militar y religiosa. Se trataba de una monarquía absoluta de derecho divino.
La prosperidad económica y comercial permitió a Justiniano realizar una importante obra de gobierno. Constantinopla se convertirá en el mayor mercado del mundo y en la plaza intermediaria entre el tráfico occidental y oriental. El derecho se caracterizó por una importante creación legislativa y de recopilación jurídica. La recopilación y reorganización de las leyes romanas será una de las empresas más destacadas. El "Corpus Iuris Civilis" será la gran obra de un colegio de diez juristas que dirigía Triboniano