Carta de Presentación Directora de la Carrera
Bogotá, Marzo de 2012
Señores
BIBLIOTECA GENERAL
Pontificia Universidad Javeriana
Ciudad
Respetados Señores,
Me permito presentar el trabajo de grado titulado “La economía del cuidado: un
asunto de lo público”, elaborado por el estudiante Ana María Henao Varona, identificado con la Cédula de Ciudadanía No. 1020.732.380, para que se incluya en el catálogo de consulta.
Cordialmente,
Alejandra Monteoliva : Nombre del Director(a) del programa
CARTA DE AUTORIZACIÓN DE LOS AUTORES (Licencia de uso)
Bogotá, D.C., marzo de 2012
Señores
Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. Pontificia Universidad Javeriana Cuidad
Los suscritos:
Ana María Henao Varona , con C.C. No 1020732380
, con C.C. No , con C.C. No
En mí (nuestra) calidad de autor (es) exclusivo (s) de la obra titulada:
“La economía del cuidado: un asunto público”
(por favor señale con una “x” las opciones que apliquen)
Tesis doctoral Trabajo de grado X Premio o distinción: Si No x cual:
presentado y aprobado en el año 2011 , por medio del presente escrito autorizo
(autorizamos) a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi (nuestra) obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.
En consecuencia, las atribuciones de usos temporales y parciales que por virtud de la presente licencia se autorizan a la Pontificia Universidad Javeriana, a los usuarios de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J., así como a los usuarios de las redes, bases de datos y demás sitios web con los que la Universidad tenga perfeccionado un convenio, son:
AUTORIZO (AUTORIZAMOS) SI NO
1. La conservación de los ejemplares necesarios en la sala de tesis y trabajos
de grado de la Biblioteca. X
2. La consulta física o electrónica según corresponda X 3. La reproducción por cualquier formato conocido o por conocer X 4. La comunicación pública por cualquier procedimiento o medio físico o
electrónico, así como su puesta a disposición en Internet X 5. La inclusión en bases de datos y en sitios web sean éstos onerosos o
gratuitos, existiendo con ellos previo convenio perfeccionado con la Pontificia Universidad Javeriana para efectos de satisfacer los fines previstos. En este evento, tales sitios y sus usuarios tendrán las mismas facultades que las aquí concedidas con las mismas limitaciones y condiciones
X
6. La inclusión en la Biblioteca Digital PUJ (Sólo para la totalidad de las Tesis Doctorales y de Maestría y para aquellos trabajos de grado que hayan sido laureados o tengan mención de honor.)
BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.
DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO
La economía del cuidado: un asunto público
SUBTÍTULO, SI LO TIENE
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
Henao Varona Ana María
DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
Saldías Barreneche Carmenza
FACULTAD
Ciencia Política y Relaciones Internacionales PROGRAMA ACADÉMICO
Tipo de programa ( seleccione con “x” )
Pregrado Especialización Maestría Doctorado
x
Nombre del programa académico Ciencia Política
Nombres y apellidos del director del programa académico Alejandra Monteoliva
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:
Politóloga
PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA
TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO NÚMERO DE PÁGINAS
Bogotá 2011 81
TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )
Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras
X
SOFTWARE REQUERIDO O ESPECIALIZADO PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO
MATERIAL ACOMPAÑANTE
TIPO DURACIÓN (minutos) CANTIDAD FORMATO
CD DVD Otro ¿Cuál?
Vídeo Audio Multimedia Producción electrónica Otro Cuál?
DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS
Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).
ESPAÑOL INGLÉS
Economía del cuidado Care economy
Mujeres Women
Trabajo doméstico no remunerado Care work unpaid
Encuesta del uso del tiempo Care responsibilities
Políticas públicas Policies
RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS
(Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)
“La economía del cuidado: un asunto público” pretende servir de reflexión sobre la temática de la economía del cuidado y su componente más importante, el trabajo doméstico no remunerado que recae mayoritariamente sobre las mujeres. En concreto se verá a lo largo del trabajo que aquello que se denomina economía del cuidado busca visualizar la participación de las mujeres en la economía del país. Para ello se necesitan estadísticas y la recolección de información mediante herramientas como la encuesta del uso del tiempo que permite la medición de la distribución del tiempo entre hombres y mujeres de las actividades para el mantenimiento y desarrollo del hogar. La contabilización de las actividades del hogar permitirá la inclusión de la economía del cuidado en las cuentas nacionales y como consecuencia de la inclusión, se producirán políticas públicas que busquen disminuir las desigualdades entre hombres y mujeres.
“The care economy: a public business” is a work about the care economy and his most
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA TRABAJO DE GRADO
FACULTAD DE CIENCIA POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
2011
ANA MARÍA HENAO VARONA
Contenido
Introducción ... 8
1. Capítulo 1: Marco conceptual ... 9
1.1. La crisis financiera mundial y la economía del cuidado ... 9
1.2. Economía del Cuidado ... 11
1.3. Entre el espacio público y privado ... 12
1.4. Enfoque de género ... 15
1.5. Objetivos de Desarrollo del Milenio ... 17
2. Capítulo 2: Políticas públicas, la Ley y aspectos comparados. ... 19
2.1.1. Políticas públicas ... 19
2.2. Estudio de la ley de economía del cuidado ... 23
2.3. Sintonía de Colombia con países de América Latina y el Caribe ... 26
3. Capítulo 3: Instrumentos para la medición de la economía del cuidado ... 33
3.1. Trabajo productivo e improductivo ... 33
3.2. Cuentas Nacionales ... 35
3.2.1. Definiciones ... 35
3.3. Encuesta de utilización del tiempo: algo de historia y su importancia para la medición del trabajo productivo no pago ... 36
4. Capítulo 4: Estadísticas relevantes para la economía del cuidado ... 41
Conclusiones ... 52
Bibliografía ... 56
Introducción
El presente trabajo pretende servir de reflexión sobre la temática de la economía del cuidado, estudiar sus componentes más importantes y mostrar la relevancia y necesidad de incorporar dichos aspectos en la contabilidad del país. El objetivo principal de la tesis es saber cómo está apropiada, instrumentalizada y regulada la
economía del cuidado en Colombia. Para dicho fin se busca: analizar la
importancia del valor de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales mediante el estudio de instrumentos como las Encuestas del Uso del Tiempo y las cuentas satélites; mirar la posible traducción de la ley de economía del cuidado en políticas públicas; establecer el estado actual de Ley 1413 de 2010, relacionada con la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales y, desde una perspectiva comparada, analizar los avances en el tema en países de América Latina y el Caribe.
1. Capítulo 1: Marco conceptual
1.1. La crisis financiera mundial y la economía del cuidado
La crisis económica mundial reciente dejó al descubierto varios aspectos que permitieron a la economía del cuidado encontrar un clima propicio para su desarrollo. Los inicios de la crisis están relacionados con el colapso financiero y la crisis hipotecaria en los Estados Unidos. Un problema local, ocasionado por la incapacidad de pago de cuotas mensuales, rápidamente se extendió a bancos extranjeros que habían realizado grandes inversiones en el sector inmobiliario, lo cual ocasionó que los principales bancos estadounidenses tuvieron que asumir su caída financiera y recibir ayuda del Estado. Algunos fueron intervenidos y vendidos en subasta pública como el Washington Mutual. Para encontrar una salida de la crisis, los líderes del país buscaron la forma de lanzar medidas para un plan de rescate financiero que no ha tenido todos los efectos positivos esperados.
Con la crisis, los países desarrollados han sido los más afectados en contraposición a los países emergentes debido a que estos últimos se encuentran soportando y cubriendo los procesos de capitalización con recursos propios. Es aquí donde la economía del cuidado y con ésta, el trabajo no remunerado, entran a jugar un papel importante en la crisis. Las mujeres, en su mayoría en los países emergentes, representan un elevado porcentaje del trabajo informal, a pesar de tener un alto promedio en educación, se enfrentan a problemas en el mercado laboral como la discriminación salarial, empleos de tiempo parcial y, en muchos casos, acceso a empleos de menor calidad, entre otros.
feministas1, que las mujeres se han encargado de minimizar los costos sociales de la crisis y en general los costos de la reproducción, operación y mantenimiento de la esfera doméstica debido a que son ellas quienes se encargan del cuidado y permiten reducir los costos al Estado en salud y en cuidado a la población, en detrimento de su propio tiempo, de su calidad de vida, en otras palabras, del tiempo de ocio de las mujeres. Como consecuencia, los ahorros que se generan en el gasto público son gracias al trabajo que se realiza en los hogares y si la pobreza y demás consecuencias sociales de la crisis no son mayores, es por este rol de las mujeres. Los ancianos, los niños y los enfermos no son cuidados en espacios adecuados, ni en muchos casos por personas especializadas como las enfermeras a domicilio debido a los altos costos que esto acarrea. Por ende, son las familias quienes se encargan de los cuidados de sus allegados y reducen los costos en salud y muchas veces en educación, los cuales debe cubrir el Estado. “Tal transferencia parte del supuesto implícito de que existen recursos humanos subutilizados, con tiempo disponible para asumir la tarea, y de que la “comunidad” y las “familias” que asumirán esas tareas están compuestas por todas aquellas mujeres “inactivas” que se encuentran fuera del mercado de trabajo.”(Naciones Unidas; 2006).
Frente al cuidado de los adultos mayores, cabe resaltar que las sociedades se encuentran en un contexto de envejecimiento de la población lo cual puede tender a evidenciarse en un crecimiento de la demanda del cuidado. Sin embargo, el envejecimiento constituye un reto para la sociedad y en especial para las mujeres quienes son las que llegan a la vejez con mayores desventajas económicas y sociales como consecuencia de inequidades de género acumuladas a lo largo de su vida (ver capítulo de análisis estadístico).
En otras palabras, la crisis financiera reveló que el sistema económico que ha venido imperando, caracterizado por la regulación, falló en temas como la prevención de los abusos a ciertos grupos de la sociedad y la corrupción.
1 Las economistas feministas se auto denominan como tal al ser profesionales de las ciencias
1.2. Economía del Cuidado
El término de la economía del cuidado toma fuerza a partir de diversos estudios que han demostrado la importancia de esta actividad básica para la supervivencia de los seres humanos necesitados de una buena alimentación y de una buena salud, entre otros. Es considerada por aquellos estudiosos del tema como una actividad básica y esencial para la supervivencia y desarrollo de los seres
humanos: “Se relaciona con el mantenimiento de los espacios y bienes
domésticos, la alimentación y el cuidado de los cuerpos, la socialización, la educación y formación de los menores, el mantenimiento de relaciones sociales y el apoyo psicológico a los miembros de la familia”. (Villamizar; 2011)
Lo anterior implica, que cuando se juntan los términos economía y cuidado interesa mirar todo aquello que genere o contribuya a crear un valor económico. En otras palabras, el aspecto importante de la economía del cuidado es la relación que se desprende de la manera cómo las sociedades deciden atender el cuidado de sus ciudadanos y el funcionamiento del sistema económico como tal. (Rodríguez Enríquez, 2005)
Así mismo, la actividad del cuidado: “posee una fuerte dimensión afectiva, no sólo
porque buena parte de las actividades de cuidado se realizan en el seno de las familias, sino porque, en general, la propia calidad del cuidado está fuertemente vinculada al empeño derivado del apego afectivo del proveedor hacia la persona receptora.”(Folbre; 2006). Abarca, por tanto, al cuidado material que implica un trabajo, al cuidado económico que implica un costo y al cuidado psicológico que implica un vínculo afectivo (Batthyany, 2004).
Una de las aproximaciones que más difusión ha tenido es la que ve sinónima la economía del cuidado con el trabajo productivo no remunerado, en especial, el realizado en el hogar (en cuanto es el núcleo del proceso) y corresponde al
enfoque adoptado por la Ley 1413 de 2010 y en la cual se define como: “servicios
La reproducción social entendida como la reproducción en una sociedad de condiciones materiales e ideológicas se encuentra relacionada con la economía del cuidado. Esta última se refiere al lugar donde la fuerza de trabajo se reproduce
y mantiene las condiciones materiales e ideológicas: “La reproducción social de
las personas es un proceso material y moral. Requiere bienes, mercancías, servicios, trabajo y amor. Está engastada en un conjunto de convenciones sociales y marcos institucionales que se configuran para regular la división social de las responsabilidades con respeto a los niveles de vida de la sociedad en su conjunto y en sus diferentes sectores”.(Picchio, 1999: 210).
Por cuanto la economía del cuidado se encuentra relacionada con la reproducción social, se dice que ésta es de carácter esencial para no sólo el desarrollo, el mantenimiento de las distintas fuerzas de trabajo y de la salud, sino también para el mantenimiento del tejido social. Tejido social traducido o entendido como el sentido de la comunidad o de responsabilidad cívica que reposa en reglas, normas y valores definidos para guardar un orden al interior de las sociedades. (Salvador, 2007).
Dada la relevancia del tema en la sociedad en general, las economistas feministas como corriente de pensamiento económico empezaron a centrarse en la economía del cuidado. Los vacíos existentes en el tema y la necesidad de cambiar la manera de ver la economía, tuvieron como consecuencia una transformación de la perspectiva económica a la hora de mirar los flujos del ingreso nacional. Es decir, se empezó a pensar en los bienes primordiales para la supervivencia de los seres humanos ya no como un simple intercambio en los hogares, sino como una producción o provisión.
1.3. Entre el espacio público y privado
responsabilidad central en alguno de los ámbitos. Sin embargo, esta distinción a largo plazo debe buscar más una armonización de los dos espacios para generar una complementación. El espacio privado correspondiente a los hogares ha quedado a lo largo de los años relegado de los beneficios generados en el espacio público, otorgados por entidades del Estado, en la mayoría de las veces.
“De la forma en que una sociedad organice el cuidado de las familias se desprenderán las formas de inserción de la mujer en el mercado del trabajo remunerado, la severidad en el impacto de la pobreza y la potencialidad de
avanzar en políticas de desarrollo productivo e innovación” (Montaño y
Milosavljevic;2010).
Dicha armonización se basa en una división en dos de la sociedad para poder analizar el peso y el lugar ocupado por el trabajo del cuidado en el conjunto de la
sociedad2. En la esfera pública, los actores son el Estado, el mercado y la
comunidad y se identifican por el trabajo remunerado en los sectores de la salud, educación, el cuidado de los niños y adultos mayores y los enfermos. Por el otro lado, en la esfera privada el único y principal actor es la familia y se caracteriza por el trabajo doméstico no remunerado y el cuidado de los mismos sectores sin obtener remuneración a cambio y sin un apoyo estatal fuerte. Por esta razón, se debe buscar que políticas de acceso den oportunidades equitativas a los distintos servicios de cuidado y de igual manera, equilibrar para llegar a una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres al interior de los hogares.
La preocupación es también conciliar la vida familiar y la vida laboral para evitar la acumulación de tareas en una figura del hogar, las mujeres, en la mayoría de los
casos, y la “doble jornada” que implica para ellas dar respuestas a las demandas
del mundo laboral y al mismo tiempo a exigencias de la vida familiar. Es en otras palabras, lograr una redistribución del tiempo dedicado a actividades en el hogar y
a actividades laborales para acabar con las tareas estereotipadas ligadas de la división sexual del trabajo.
La evidencia empírica demuestra que la proporción de mujeres inmersas en el mercado laboral ha tenido un crecimiento importante y acelerado en el tiempo. Sin embargo, las condiciones siguen siendo diferentes para hombres y mujeres: en el 2005 en Colombia, la población económicamente activa (PEA) de las mujeres alcanzaba el 51% mientras que la de los hombres llegaba al 77%. En cuanto a las actividades en el hogar, continúan primordialmente en manos de las mujeres y es muy poca la vinculación o el interés de vinculación por parte de los hombres, contrariamente a la vinculación que demuestran las mujeres en diversas actividades. (Montaño Virreira y Milosavljevic, 2010).
Se presenta otro modelo para entender las diferencias que en la realidad existen
entre lo público y lo privado. Este modelo es conocido como el “diamante del bienestar”3 e ilustra la infraestructura del cuidado en lo relacionado con los
servicios, transferencias de dinero, los bienes y el tiempo prestados por distintas esferas o actores. En este diamante, el Estado juega un gran papel siendo el encargado de distribuir los roles y las responsabilidades en lo referente al cuidado. En otras palabras, es un proveedor esencial y como tal delega a las demás esferas. Del conocimiento y estudio de los resultados del diamante en una sociedad dada, se puede determinar el nivel de desarrollo del bienestar.
Al día de hoy, los mecanismos para lograr el equilibrio entre el ámbito laboral de las mujeres y el ámbito del hogar se han centrado en el tema del cuidado de los
hijos y se resumen en términos de: “a) autorización de licencias por maternidad o
enfermedad de los hijos; b) provisión de servicios para el cuidado de los hijos; c) exenciones de impuestos y transferencias monetarias de diversa índole para que las mujeres puedan adquirir ese cuidado en el mercado.” (Naciones Unidas, 2006)
1.4. Enfoque de género
Cuando se habla de género se hace referencia al rol atribuido a cada sexo de la especie humana, mediante construcciones socio-culturales que se reproducen en las relaciones sociales. Tanto el rol masculino otorgado a los machos humanos, como el rol femenino relacionado con la hembra humana, están cargados con una serie de valores y comportamientos esperados, que serán aceptados por una cultura en cuanto al papel y comportamiento asumido por los miembros de cada uno de los sexos y la interacción entre lo masculino y lo femenino. Es decir, que
cuando se habla de género, realmente se hace referencia a una “categoría que
subraya la construcción cultural de la diferencia sexual, esto es, el hecho de que las diferentes conductas, actividades y funciones de las mujeres y los hombres
son culturalmente construidas, más que biológicamente determinadas.”
(Murguialday, C.). Mientras que cuando se habla de sexo se hace únicamente referencia al carácter biológico el cual es determinado por el nacimiento.
Lo anterior significa que: “las relaciones de género varían de una sociedad a otra e incluso pueden coexistir dentro de una misma sociedad diferentes sistemas de género relacionados con la diversidad cultural que exista. No podemos hablar ni de la mujer ni del hombre como un ser universal; las relaciones de género no son estáticas, sino que evolucionan con la situación económica, jurídica y política; las relaciones de género son relaciones de poder. En la mayoría de las sociedades el sistema sexo-género ha desarrollado relaciones de desigualdad, exclusión y discriminación en contra de las mujeres en la mayoría de las esferas de la vida humana, pública y privada. Esto se traduce en menores oportunidades, acceso y control de los recursos para las mujeres y una menor valoración y reconocimiento a sus actividades y a sí mismas como seres humanos; las relaciones de género están atravesadas por otras variables sociales, como edad, etnia, opción sexual, religión y otras.” (PNUD).
poder existentes. La identificación permite la formulación de mecanismos para superar las brechas y desigualdades. En síntesis, el enfoque de género tiene tres categorías: la descriptiva, que se encarga de exaltar las diferencias entre los hombres y las mujeres; la analítica que no solo visibiliza las diferencias sino que hace una interpretación de las desigualdades en una sociedad y la política que responde a una opción por parte de los gobiernos de comprometerse a reducir y transformar las desigualdades.
Por lo anterior, el enfoque de género se constituye en una herramienta para tratar de superar la exclusión que sufren las mujeres en cuanto al desarrollo y en cuanto a la participación como agentes activos en este desarrollo. La búsqueda por una igualdad de género hoy reposa en el reconocimiento del trabajo que las mujeres realizan en los hogares, trabajo que no es remunerado en la mayoría de los casos. Se trata entonces de lograr una armonización entre el espacio público y el espacio privado donde el valor del trabajo doméstico sea reconocido. Es también buscar una mejor distribución de las horas empleadas en el trabajo del hogar entre las mujeres y los hombres. Que no sean siempre las mujeres quienes deban sacrificar su acceso al ocio o a actividades productivas o en otros casos, si logran el acceso a dichas actividades, generalmente no es en las mejores condiciones laborales, con empleos de medio tiempo o sin acceso a la seguridad social por ejemplo. En otras palabras, es buscar una justicia social en la cual se corrija cada vez más la
sobrevaloración de algunos empleos y la subestimación de otros. Entonces: “el
logro de la igualdad entre los sexos y la autonomía de las mujeres se examinará en el contexto de las opciones y las oportunidades reales que poseen las mujeres y los hombres para realizar y combinar el trabajo no remunerado del hogar con el trabajo remunerado en el mercado.” (Naciones Unidas; 2006)
En un contexto más amplio enmarcado por la existencia de distintas conferencias
internacionales4 sobre feminismo, los gobiernos han definido temas relacionados
con la mujer a ser tratados. Entre las estrategias más relevantes se encuentra el ejemplo del Marco de Acción comunitaria para la igualdad de género liderado por
Europa. Esta estrategia define de forma precisa los puntos principales sobre los cuales deben tratar las políticas con relación al género promoviendo la igualdad en puntos como: a) la igualdad económica cuyo propósito son políticas laborales dirigidas a la disminución de las brechas en el mercado productivo y salariales entre otros; b) igualdad en términos políticos en cuanto a la participación en toma de decisiones y cargos de responsabilidad; c) igualdad relacionada con beneficios como la seguridad social y el acceso a bienes y servicios; d) igualdad civil referente a la protección de los derechos humanos, la violencia y temas de tráfico de personas y por último políticas y acciones que lleven a eliminar los estereotipos sobre los roles tradicionales según el género.
De igual forma en la Unión Europea se ha desarrollado una estrategia de política
que se conoce como el mainstreaming de género puesto en marcha por la
Plataforma para la Acción de la Cuarta Conferencia mundial sobre mujeres en
Pékin en 1995. El mainstreaming5 se traduce en la incorporación de la equidad de
género de manera transversal en todas las políticas, estrategias, programas y actividades administrativas y económicas haciendo el análisis de los posibles efectos que se producirán en las mujeres y hombres.
1.5. Objetivos de Desarrollo del Milenio
En el año 2000, 189 países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron
a cumplir con ocho objetivos6 traducidos en metas cuantificables con la ayuda de
indicadores para responder a las más graves problemáticas globales. En este
5 “El mainstreaming de género es la organización (la reorganización), la mejora, el desarrollo y la
evaluación de los procesos políticos, de modo que una perspectiva de igualdad de género se incorpore en todas las políticas, a todos los niveles y en todas las etapas, por los actores
normalmente involucrados en la adopción de medidas políticas. (Lombardo; 2003).
caso en específico, el objetivo a tener en cuenta es el relacionado con la igualdad de género y la autonomía de la mujer, los cuales van más allá de lograr una igualdad en el nivel de educación, y se extienden a distintos niveles tales como: la economía, el trabajo, la participación política y el manejo de su propio tiempo y
cuerpo. Dicha autonomía se define como: “el grado de libertad que una mujer tiene
para poder actuar de acuerdo con su elección y no con la de otros. En ese sentido, existe una estrecha relación entre la adquisición de autonomía entre las mujeres y los espacios de poder que puedan instituir, tanto individual como colectivamente” (Naciones Unidas, 2005, p.114)
Las mujeres han sufrido la discriminación laboral, y en la actualidad, aunque se han introducido en el mercado, generalmente se enfrentan a empleos precarios que no les permiten acceder a los beneficios de salud y pensiones por ejemplo. Por eso, una pregunta es si de todos los espacios se ha erradicado la discriminación de la mujer, o si se hace necesario imponer leyes como la ley de cuotas en entidades públicas o la ley de la economía del cuidado a nivel nacional para asegurar la adecuada inserción de las mujeres al mundo laboral. Para obtener resultados en cuanto al objetivo 3, se han definido indicadores que podrían llegar a ser útiles para el estudio de la economía del cuidado como por ejemplo: la tasa de desempleo femenina y masculina; la relación del ingreso salarial de las mujeres con relación al de los hombres; la tasa de participación de hombres y mujeres en las tareas domésticas y el promedio de horas diarias en los quehaceres del hogar, por sexo y de acuerdo a la duración de la jornada laboral. Los últimos indicadores pueden ser medidos a través de las encuestas del uso del tiempo que más adelante se estudiarán (ver capítulo estadístico).
2. Capítulo 2: Políticas públicas, la Ley y aspectos comparados.
2.1.1. Políticas públicasLa incorporación en el Plan de Desarrollo Nacional (PND) permite el establecimiento de lineamientos, programas y proyectos para llegar a los objetivos de la Ley. Una vez incluidos en el PND se establecen como compromisos por parte del gobierno en términos de políticas públicas.
En las bases para el actual Plan de Desarrollo 2010- 2014: Prosperidad para
Todos, en su capítulo IV denominado: “Igualdad de oportunidades para la
prosperidad social” se establece la existencia de políticas diferenciadas para la
inclusión social de ciertos sectores vulnerables de la sociedad colombiana. Se le otorga al tema de género un apartado exclusivo. En dicho apartado el objetivo primordial es la promulgación de relaciones equitativas entre hombres y mujeres y, de igual forma, el reconocimiento de la dignidad como seres humanos de las mujeres en especial, así como la valoración equitativa de los aportes que cada uno de los individuos realiza a la sociedad. Lo anterior se explica por el establecimiento de relaciones desiguales de poder ligadas a los roles asignados socialmente. Por ende, construir equidad es sinónimo de la moderación de acciones discriminatorias para que los individuos tengan acceso a los mismos derechos y oportunidades.
social en cuanto provee a los hogares de las condiciones de salud adecuadas y el mantenimiento como tal del hogar. Con esta categoría tenida en cuenta, los hogares ya no sólo son vistos como agentes demandantes de servicios sino también como proveedores de insumos.
¿Qué estrategias define entonces el PND con relación a la economía del cuidado? Se encuentra como única estrategia incorporada, la elaboración de instrumentos de medición del trabajo no remunerado mediante el desarrollo e implementación de la Encuesta del Uso del Tiempo que a largo plazo permitirá la definición de políticas públicas. El principal agente involucrado en el país, es el DANE encargado de recolectar la evidencia empírica que soportará y definirá las magnitudes de los programas, proyectos o políticas.
Entre los grandes actores que defienden la economía del cuidado se encuentra la labor gestionada por la representante del partido verde, la Doctora Ángela María Robledo quien se ha encargado de establecer una estrecha sintonía entre el proyecto y el programa de dicho partido. En diversas intervenciones este último ha definido iniciativas con propósitos claros que se adelantarían una vez el partido gobierne en municipios y departamentos luego de las elecciones locales del
presente año (2011)7.
Dichas iniciativas propuestas dan luces sobre las políticas públicas a desarrollar una vez que los mecanismos estadísticos necesarios se logren introducir y así valorar la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales. Es decir, cuando se conozca con exactitud qué proporción tiene la economía del cuidado, en especial el trabajo no remunerado para el crecimiento de la economía del país.
El estudio de la políticas públicas8 ha permitido definir objetos de estudio donde sobresalen: los objetivos colectivos que el Estado considera como deseables o necesarios teniendo en cuenta los procesos de definición de estos mismos; los medios o las acciones procesadas por alguna institución u organización gubernamental y, por último, los resultados bien sea las consecuencias previstas y deseadas o aquellas imprevistas. El caso de la ley economía del cuidado podría situarse en los dos primeros objetos de análisis puesto que la problemática ya ha sido abordada en el plan de desarrollo nacional e instituciones como el DANE tienen tareas definidas y específicas alrededor del tema. Los únicos resultados que se esperan son relacionados con el cumplimiento de dichas tareas para que posteriormente se definan políticas, programas o proyectos que vengan a dar soporte a la ley y sus objetivos.
De igual manera, cuando un problema logra inscribirse en una agenda pública y luego en una agenda gubernamental la definición de políticas públicas se hace más viable. Roth plantea tres condiciones para que una situación entre en una agenda gubernamental: la primera es una competencia de autoridades; la segunda, la existencia de una distancia entre el deber ser y la situación que necesitan de una acción pública para su corrección; la tercera y última es que el problema sea presentado bajo un lenguaje adecuado para ser tratado, las estadísticas son un buen instrumento para dimensionar la magnitud de la situación. Tres condiciones que cumple la economía del cuidado.
En el análisis de políticas públicas, las tipologías son establecidas para hacer más fácil el estudio comparado en niveles nacionales e internacionales. Lowi distingue cuatro tipos diferentes de políticas públicas en relación con el modo de coerción ejercida sobre el individuo o su entorno y la coerción directa o indirecta. Cuando la
8 “
Una política pública designa la existencia de un “conjunto conformado por uno o varios objetivos colectivos considerados necesarios o deseables y por medios y acciones que son tratados, por lo menos parcialmente, por una institución u organización gubernamental con la finalidad de orientar el comportamiento de actores individuales o colectivos para modificar una situación percibida como
coerción recae sobre el individuo de manera directa las políticas son de carácter reglamentario y se aplican bajo la amenaza de una sanción directa. Ahora bien, si la coerción se ejerce sobre el individuo de manera indirecta, las políticas son distributivas y se caracterizan por que el Estado otorga permisos o derechos de mediano plazo. Por el contrario, si la coerción recae sobre el entorno de manera directa, las políticas serán de tipo redistributivas como, por ejemplo, políticas fiscales que permitirían una redistribución de los ingresos de un grupo específico de la sociedad. Y, por último, si la coerción se ejerce en el entorno, pero esta vez de manera indirecta, las políticas que se desprenden son las constitutivas o de infraestructura, y hacen referencia al funcionamiento del sistema político y lo reglamentan.
En el caso de la economía del cuidado se puede hacer una proyección y decir que las políticas que saldrían y se definirán serían más de carácter redistributivas pensando en una posible forma de retribuir el trabajo productivo que se genera en los hogares.
Las políticas resultantes de la ley de economía del cuidado tendrán que ir de la mano con diferentes iniciativas y políticas de igualdad de tipo local exaltando el ejemplo de Bogotá que desarrolla un Plan de Igualdad de Oportunidades
estructurado alrededor de seis derechos.9
Cabe resaltar que en Bogotá todas estas políticas públicas en favor de la equidad de la mujer encuentran su institucionalización con la creación de la Subsecretaria de la Mujer y Género y Diversidad Sexual en la Secretaría Distrital de Planeación mediante la expedición del Decreto 256 de 2007 y la Gerencia de Mujer y Géneros en el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal creada mediante el Acuerdo 002 de 2007 de la Junta Directiva del Instituto de la Participación y Acción
Comunal, artículo 14. Dichas instituciones le otorgan a los programas y acciones validez para dar el reconocimiento a los derechos de las mujeres.
De igual manera, la institucionalización de las políticas públicas necesita de la interacción de diversos actores políticos y sociales que se encuentren encaminados en la búsqueda por eliminar las desigualdades de género. Para dicho fin las políticas que buscan corregir y eliminar las desigualdades, conocidas como políticas antidiscriminatorias, poseen ciertas estrategias:
1. Igualdad de oportunidades: Con este tipo de políticas se pretende corregir la
ausencia de las mujeres en el ámbito público mediante la eliminación de las barreras existentes en los campos legales, económicos, sociales y culturales. El objetivo principal de éstas es lograr la igualdad en los roles.
2. Acciones positivas: Estas acciones son medidas compensatorias para
disminuir las desventajas de ciertos grupos de la sociedad en el mundo público. El ejemplo más claro son las cuotas políticas.
3. Transversalización: Esta estrategia requiere de la coordinación de la
administración pública con instancias que manejan el tema de la mujer para aplicar la dimensión de género en las actuaciones políticas. Está relacionada
con la estrategia de la Unión Europea de mainstreaming.
4. Cambio estructural: Con esta estrategia se busca generar un cambio en la
división sexual del trabajo y la dicotomía de lo público y privado. La idea es que se realice una redistribución de los tiempos y actividades para evitar la centralización del trabajo remunerado y con esto poder modificar identidades y valores de los individuos. (Secretaría de Planeación; 2007)
2.2. Estudio de la ley de economía del cuidado
La ley de economía del cuidado tiene por lema la siguiente frase tomada de un
video que sirvió de introducción para la exposición de motivos de la ley: “¿Qué
las actividades del hogar reposan primordialmente en las mujeres sin que éstas sean valoradas.
Aunque la discusión sobre la economía del cuidado se ha desarrollado en primera medida en Europa, América Latina se está involucrando de manera importante en el tema. Recientemente, en México con el apoyo de varias organizaciones como Unifem, Naciones Unidas y CEPAL, se desarrolló una reunión internacional de
“Estadísticas sobre uso del tiempo y Políticas Públicas”. En esta reunión se
plantearon argumentos a favor de la economía del cuidado y su impacto en la sociedad. Se planteó como objetivo principal, buscar la igualdad en lo privado y con ella una distribución equitativa del tiempo así como años atrás, la discusión fue por lograr la igualdad en lo público, que ahora parece no haber sido suficiente. Para soportar la idea anterior, se definió el concepto de carga de trabajo como la suma de trabajo remunerado y no remunerado, dejando a las mujeres mal paradas o con mayor carga de trabajo que los hombres.
El anterior es un buen contexto para el desarrollo de la ley en Colombia. En la reunión aludida quedó al descubierto que Colombia, con respecto a otros países de América Latina no presenta grandes avances en el tema, salvo la hoy, Ley 1413 de 2010, en ese entonces proyecto de Ley sobre economía del cuidado. Así mismo, el contexto colombiano también es pertinente para la implementación de la ley. De un lado, Colombia necesita cumplir con la producción de estadística e indicadores con lo cual se comprometió en la IV Conferencia de la mujer en Beijing en el 1995. Por otro lado, las estadísticas expuestas en los informes presentados a la CEPAL en el 2009 revelaron la existencia de un problema real. Al respecto, la situación en Colombia está dado por: participación laboral: 78,5% para los hombres y 50,8% de las mujeres; participación en actividades no remuneradas: 90.4 % de las mujeres realizó estas labores y 54.8% de los hombres; promedio de tiempo semanal dedicado a actividades en el hogar: 24 horas semanales de las mujeres y 9.5 horas por parte de los hombres. (Villamizar, 2007)
información de estas encuestas aún no ha sido procesada de manera adecuada y precisamente eso es lo que busca la ley.
Así mismo, el proyecto como lo plantea en la exposición de motivos, busca argumentar su pertinencia exaltando la necesidad de reconocer públicamente el trabajo no remunerado y con esto valorar su magnitud para generar cambios en las percepciones sobre el trabajo femenino. Trabajo que tiene como consecuencia una gran magnitud puesto que la mujer contribuye tanto por su trabajo remunerado como por su trabajo no remunerado del hogar. Lo anterior mediante dos objetivos principales: el reconocimiento público del impacto en el desarrollo de este tipo de trabajo y la construcción de herramientas para la generación de políticas públicas. (Exposición de motivos; 2009) y con la aprobación del proyecto, el país se acercó más a los niveles del resto de América Latina en el tema.
El objeto y alcance de la ley son establecidos en los siguientes términos: “La
presente ley tiene por objeto incluir la economía del cuidado conformada por el trabajo de hogar no remunerado en el Sistema de Cuentas Nacionales, con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país y como herramienta fundamental para la definición e implementación de políticas públicas.” (Ley 1413 de 2010)
La ley se encargó de definir ciertos conceptos claves a tener en cuenta cuando se estudia el tema de la economía del cuidado:
Economía del Cuidado: Hace referencia al trabajo no remunerado que se realiza
en el hogar, relacionado con mantenimiento de la vivienda, los cuidados a otras personas del hogar o la comunidad y el mantenimiento de la fuerza de trabajo remunerado. Esta categoría de trabajo es de fundamental importancia económica en una sociedad.
Trabajo de Hogar no Remunerado: Servicios domésticos, personales, de
cuidados generados y consumidos dentro del propio hogar por los que no se percibe retribución económica directa.
Encuesta de Uso del Tiempo: Instrumento metodológico que permite medir el
Cuenta Satélite: Cuenta específica del Sistema de Cuentas Nacionales que
organiza y registra la información de un sector económico o social, en este caso del trabajo en los hogares. (Ley 1413 de 2010)
Al implementar la encuesta del Uso del tiempo en el país, se obtendrán los datos necesarios para el establecimiento de las políticas públicas necesarias para mejorar los aspectos que presenten deficiencia. Esta encuesta es la herramienta primordial a la hora de hablar de la distribución del tiempo en las tareas del hogar
y por dicha razón está definida en el ámbito de aplicación de la ley: “El
Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE-, es la autoridad responsable de coordinar el cumplimiento de lo dispuesto en la presente ley. Para ello deberá establecer los mecanismos y realizar las gestiones necesarias para planear, diseñar, aplicar y actualizar una Encuesta de Uso del Tiempo, instrumento indispensable para obtener la información sobre Trabajo de Hogar No Remunerado. El Gobierno Nacional, en cabeza del DANE, integrará una Comisión Multisectorial que definirá la forma de inclusión de la información sobre trabajo de hogar no remunerado en el Sistema de Cuentas Nacionales. Lo anterior se hará a través de la creación de una Cuenta Satélite adscrita al sector correspondiente o como se estime conveniente para el objeto de la ley.”
A la hora de la aprobación de una ley, los actores que se encuentran alrededor de ella son importantes. En este caso, quienes presentaron la ley y se encargaron de defenderla fueron dos mujeres relevantes para la política del país. Por un lado, la ex senadora Cecilia López del Partido Liberal abanderada del tema a nivel mundial y por el otro lado, Gloria Inés Ramírez Ríos por el Partido Polo Democrático. De igual forma, las ponentes Yolanda Pinto Afanador (Partido Liberal) y Daira de Jesús Galvis (Cambio Radical) y la Representante Nancy Denise Castillo García (Partido liberal) encargada de defender la iniciativa, realizaron un gran trabajo en la discusión de la ley.
2.3. Sintonía de Colombia con países de América Latina y el Caribe
liderazgo del DANE, la encuesta del Uso del Tiempo, mientras que en otros países de América Latina la encuesta está instaurada hace algunos años y ha permitido el desarrollo de políticas y programas en beneficio de la economía del cuidado. En Colombia se han realizado algunas aproximaciones a la encuesta del Uso del Tiempo, tal como se aplica en otros países, por medio de la introducción de preguntas sueltas en las encuestas de hogares. Sin embargo, los resultados a estas preguntas no han sido procesados ni estudiados.
En Latinoamérica los estudios demuestran que la división sexual del trabajo está en el origen de las desigualdades sexuales. Por esto, las políticas públicas deben estar encaminadas a lograr la disminución de las brechas y con respecto al tema estudiado y al reconocimiento y la retribución normativa o positiva al trabajo que las mujeres realizan en el espacio doméstico. De ahí que el debate sobre la economía del cuidado se constituya en una valiosa oportunidad para hacer visibles los atavismos patriarcales y para avanzar efectivamente en la superación de las inequidades y diferencias entre hombres y mujeres.
A distintos niveles, los países de la región han incorporado en sus legislaciones, políticas o programas dirigidos a apoyar la economía del cuidado y las distintas actividades remuneradas o no remuneradas. En relación con la economía remunerada, Soledad Salvador realizó el estudio comparado en seis países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay) en temas como el cuidado a la población infantil, el acceso u oferta de servicios de salud a la población en general haciendo un énfasis en la población infantil y los adultos. En cuanto a la falta de información y sobre todo, ante la falta de desarrollo en el tema de la economía del cuidado no remunerada, el estudio comparado únicamente recopiló información para establecer de manera general quién es el responsable del cuidado en los hogares, cómo se da la distribución por sexo del trabajo no remunerado, cuál es la relación existente entre la economía no remunerada y la remunerada y la carga global del trabajo. (Salvador, 2007)
En un breve resumen del estudio, la situación en los seis países en algunos temas es la siguiente:
Legislación sobre cama cunas o guarderías
En Chile y Argentina existen leyes que hablan de la instalación de guarderías o salas maternales si el número de empleadas mujeres supera las 20 o las 50 respectivamente. En Brasil también existe la ley que promueve la instalación de guarderías si el número de empleadas supera las 30. Sin embargo, en este país la legislación permite la no existencia de guarderías si las empresas reembolsan a las madres la subcontratación de éstas. En México la legislación es más específica, se les da la opción no sólo a las mujeres trabajadoras sino también a aquellos trabajadores hombres que tengan la custodia de sus hijos, de acceder a las guarderías. Colombia y Chile son los más atrasados en el tema. Colombia únicamente
establece la posibilidad de cofinanciar con el gobierno hogares
empresariales para el cuidado de los niños y Chile no tiene ninguna legislación al respecto.
Legislación para la provisión pública de servicios de cuidado infantil
Este punto está estrechamente relacionado con la educación de los niños. Argentina y Uruguay plantean desde 1994 y 1995 la cobertura y asistencia obligatoria de la educación preescolar de 5 años, mientras que en Colombia solo se habla del último año del preescolar, es decir, transición como un nivel obligatorio y se hace explícito el compromiso por generalizar esa obligatoriedad a los dos niveles anteriores paulatinamente. En Brasil la legislación reconoce el derecho a la educación de los menores y la posibilidad de que sean cuidados en guarderías. México, el Instituto del Seguro Social otorga a los infantes una seguridad social hasta los 6 años. Por último, en Chile no se habla de la obligación de asistencia a las escuelas a menores de 6 años.
En específico, la oferta pública de servicios de cuidado infantil
asistencial. Para niños de 3 a 5 años, jardines infantiles pertenecientes al sistema educativo. Paralelamente, organizaciones sociales brindan apoyo a la población más pobre, las cuales permitieron que en los años noventa se triplicara el número de guarderías u hogares comunitarios gestionados por estas. La ayuda por parte de Organismos se extiende también a países como Chile y Uruguay. En Chile, entre 1990 y 2002 la oferta para menores de 0 a 5 años aumentó considerablemente. Por su lado, Colombia y México con la ayuda de organismos públicos como el ICBF y el DIF respectivamente se promueven hogares, jardines comunitarios y centros asistenciales.
- En el tema de la salud
Cobertura de salud de la población infantil
En Argentina, el 56% de la población de 0 a 14 años se encuentra cubierta por el sector público. En Brasil, el 19,8% de la población de 0 a 18 años está cubierta por el sector privado. En Chile, cerca del 76% de la población de 0 a 13 años recibe atención pública. En Colombia, la población infantil puede pertenecer a dos tipos diferentes de régimen, de acuerdo al sistema al que estén afiliados los padres. Al respecto, el 33% hace parte del régimen contributivo y el 31,9% del régimen subsidiado, mientras que un 34,8% de la población no se encuentra afiliada a la seguridad social. En México, la población de 0 a 14 años se divide en tres segmentos; 33% cubierta por el sector público, 35% tienen seguridad social y el 32% cuenta con servicios médicos privados. Por último, en Uruguay el 55% de la población de 0 a 12 años está en manos del sector público, el 6,6% por el sector público y emergencia móvil, el 36% en el sector privado y el 1,6% no tiene cobertura alguna.
- En cuanto a licencias
Licencias por maternidad
días mientras que en Chile la licencia se distribuye en un tiempo antes (6 semanas) y después del parto (12 semanas).
Licencias por paternidad
En Argentina, Brasil y Chile la licencia para los padres es de 5 días. En Colombia, la cantidad de días varía si los dos padres cotizan a la seguridad social o uno solo cotiza. Si solo el padre cotiza, la licencia es de 4 días y si los dos padres cotizan, la licencia es de 8 días. En Uruguay es de 10 días mientras que en México no existe.
- En cuanto a la población mayor
Los porcentajes de la población mayor son los siguientes: Argentina 13,9%; Brasil 8%; Chile 11,6%; Colombia y México 8% y Uruguay 17,8% Pensiones asistenciales
En Argentina, se les otorga una pensión vitalicia a las madres de 7 hijos o más. Brasil y Chile ofrecen una pensión asistencial para los mayores de 65 años que no realicen una actividad remunerada. En Colombia, se habla de una pensión de indigencia que cubre también a los adultos mayores y de una pensión familiar a mayores de 60 años. En México se otorga una pensión alimenticia a mayores de 70 años y un subsidio alimentario a mayores de 65 años. Igualmente, Uruguay ofrece una pensión a la vejez a mayores de 70 años.
Programas para adultos mayores
Los seis países ofrecen diversos programas para el cuidado y oferta de servicios a los adultos mayores.
- Población con discapacidad
Los porcentajes de población con algún tipo de discapacidad son los siguientes: en Argentina 20,6% de los hogares cuentan con al menos una persona con discapacidad; 14,5% de la población sufre de discapacidad en Brasil; en Chile es el 12,9% de la población; en Colombia el 6,3%; en México el 1,8% y en Uruguay el 7,6%.
En cuanto al tema de la economía del cuidado no remunerado la información disponible es sustancialmente más precaria o menor en comparación con la de la economía remunerada. Se conoce por medio de tasas de participación o simples porcentajes quién es el responsable del cuidado en los hogares. En Argentina en
el 78% de los hogares compuestos10 son las mujeres quienes se encargan de las
labores del hogar y en Chile es el 84%. En Brasil y México se tienen en cuenta las poblaciones activas e inactivas discriminadas por sexos. En Brasil, 91% de las mujeres ocupadas y 97% de las inactivas se encargan de las tareas domésticas mientras que la proporción en los hombres es: el 51% de los ocupados y el 53% de los inactivos realizan tareas domésticas. En México, el 95,6% de las mujeres activas y el 98,3% de las inactivas realizan trabajos domésticos. Mientras que entre los hombres, el 58% y el 62% respectivamente se ocupan de actividades del hogar. Chile y Colombia calculan el índice de participación y la tasa de participación en las tareas domésticas para hombres y mujeres respectivamente. En Chile el índice de participación de los hombres es igual a 1,3 y el de las mujeres a 6,1; por su lado en Colombia la tasa de participación de los hombres es de 0.96% y la de las mujeres es igual a 32,1%.
En lo relacionado con la distribución por sexo del trabajo no remunerado, por lo general, en los seis países las mujeres son las encargadas del cuidado de los niños, adultos mayores, discapacitados, enfermos y de actividades para el mantenimiento de la limpieza y alimentación del hogar. Mientras que los hombres, se encargan de reparaciones necesarias en el hogar o del cuidado de mascotas. Cabe resaltar que en México, entre 1996 y 2002, la participación de los hombres en el cuidado de los niños y actividades del hogar aumentó. Las mujeres dedican menos tiempo que los hombres en actividades remuneradas y aquellas que tienen un trabajo remunerado, deben realizar las dos tareas y por lo general, las horas destinadas al trabajo en el hogar son independientes de sus trabajos. Por esto la carga de trabajo para las mujeres es más alta, lo que quiere decir que trabajan más que los hombres y con esto su tiempo para el bienestar se ve reducido. Sin
3. Capítulo 3: Instrumentos para la medición de la economía
del cuidado
3.1. Trabajo productivo e improductivo
Sobre las características, particularidades e importancia del trabajo productivo e improductivo para muchos autores no pasa de ser una discusión de carácter semántico; sin embargo, basta con la exposición detallada y precisa de John
Stuart Mill,11 en la síntesis más elaborada del pensamiento clásico sobre el tema,
para precisar los conceptos. De manera general, se considera trabajo productivo aquella acción física o intelectual que se traduce en la fabricación de algún bien o servicio, generalmente transado en el mercado. Se considera trabajo improductivo, aunque útil, aquel cuyo resultado no se traduce necesariamente en el aumento de la producción de bienes y servicios, es el caso, por ejemplo: de los artistas, funcionarios públicos, etc.
Mill divide el trabajo productivo en directo e indirecto. El primero consiste en el trabajo aplicado en el proceso productivo, en un momento determinado, sobre un objeto con el fin de producir un bien útil. El trabajo productivo indirecto consiste en aquel trabajo aplicado con anterioridad, o de manera remota, al actual proceso productivo, condición fundamental para las operaciones finales de un bien, producto o servicio. Consiste en el trabajo aplicado en casos como los siguientes: la fabricación de bienes de subsistencia (alimentos) para el mantenimiento de la fuerza de trabajo; materias primas; máquinas y herramientas e instrumentos auxiliares; edificios y bienes inmuebles; el comercio y el transporte; la ciencia y los inventos y el más importante para el objeto del presente trabajo el concerniente al trabajo aplicado a la conservación y mantenimiento de los seres vivos que al final
tendrán como destino el mismo proceso productivo: “Todo ser humano se cría
desde la infancia gracias al trabajo de algunas personas, y si no se realizara este trabajo o una parte de él, el niño no alcanzaría nunca la edad y la fuerza que le permiten convertirse a su vez en un trabajador…así podemos considerar también al trabajo empleado en mantener las fuerzas productivas e impedir que sean destruidas o debilitadas por accidentes o enfermedades…Este es, por tanto, uno de los casos en que el trabajo y el gasto, si bien benefician a la producción, como no se incurre en ellos con esa finalidad, o a causa de los rendimientos que de ellos se derivan, se hallan fuera del alcance de la mayor parte de los principios generales que la economía política tiene ocasión de enunciar respecto al trabajo productivo; si bien cuando se considera la sociedad y no los individuos esos trabajos y gastos deben considerarse como parte del anticipo mediante el cual la sociedad efectúa sus operaciones productivas siendo indemnizada con el producto” (subrayado fuera de texto)(Mill; 1943; págs.:60-61)
El planteamiento anterior, muestra, sin lugar a dudas, el carácter de la economía del cuidado, en tanto que trabajo productivo indirecto, de allí su importancia en el sistema productivo y en la macroeconomía misma.
La economía del cuidado y de manera más general el trabajo productivo no pago
se convierte así en condición sine qua non para el normal desarrollo de la
economía, en particular, y de la sociedad, en general. El hecho de que las cuentas nacionales no registren el trabajo productivo no remunerado (algunas economías desarrolladas ya reconocen este hecho), no significa que no tiene un valor y que es algo subsidiario. Por lo anterior, se definen dos razones importantes para tener
en cuenta la economía del cuidado al interior de la macroeconomía: “1. Los
cantidad y calidad de la demanda de bienes y servicios. A su vez, si se afecta la estabilidad del tejido social, se impacta en el ambiente donde tanto el mercado como el Estado se desarrollan.” (Salvador; 2007)
3.2. Cuentas Nacionales
Las cuentas nacionales tienen su origen en la necesidad de sistematizar y cuantificar los movimientos y acciones productivas de mayor relevancia en la economía en el orden nacional e internacional, de manera sencilla, en cuadros de salida y en forma de ecuaciones contables. El desarrollo histórico puede remontarse a los trabajos de la escuela Fisiócrata en Francia y muy posteriormente a los trabajos de inspiración keynesiana, a partir de la gran crisis económica de los años treinta en el siglo pasado.
De manera general, la generación de bienes y servicios en la economía se puede mirar desde la perspectiva de su producción, es decir, desde las relaciones económicas y técnicas establecidas (en términos de la función de producción) del aparato productivo cuya unidad de análisis corresponde a las empresas o establecimientos de producción. Con este enfoque se generan las cuentas de producción, consumo e inversión.
Una segunda mirada corresponde a la forma en que la producción técnica genera diversos ingresos en la economía y cómo a partir de estos ingresos se forma el consumo privado y público y el ahorro que, de acuerdo con la coyuntura, apalanca la inversión. Las unidades de observación corresponden a los sectores institucionales, tales como: nación, sociedades y cuasi-sociedades no financieras, instituciones financieras, administraciones públicas, hogares, instituciones privadas sin fines de lucro, etc. Este enfoque genera las cuentas de ingresos,
gastos y formación de capital.12 El agregado de las cuentas antes citadas
conforma las denominadas cuentas de la nación.
3.2.1. Definiciones
Algunas definiciones generales y de la mayor importancia para el tema que nos reúne, corresponden a:
Producción: fabricación de bienes y servicios en un período determinado, transados o no en el mercado, generalmente en un mes, trimestre o año. El concepto de producción es considerado como el valor bruto de las mercancías. Consumo intermedio: bienes consumidos en el proceso de producción (comprados o producidos por cuenta propia), en el tiempo considerado.
Consumo de capital fijo: equivalente a la depreciación de los activos fijos, debida al desgaste físico técnico, ocasionado en el proceso de producción y cercana al
concepto de obsolescencia económica13
Valor agregado: “es el mayor valor generado por la combinación de los factores
productivos. Este valor mide el resultado económico de las diferentes ramas de la actividad y la sumatoria de estos constituye el PIB desde el punto de vista de los ingresos… Si a la producción bruta de una rama (precios al productor) restamos los consumos intermedios (precios de adquisición) obtenemos el valor agregado bruto (precios de productor). Si a este resultado restamos los impuestos indirectos (netos de subsidio), resulta su valoración a costo de factores (costos de insumos primarios) y si además restamos el consumo de capital fijo, lo obtendremos a términos netos. Estas mismas valoraciones se emplean para el producto interno bruto (PIB).” 14
3.3. Encuesta de utilización del tiempo: algo de historia y su importancia para la medición del trabajo productivo no pago
La historia de las encuestas del uso del tiempo permite observar que desde principios del siglo pasado se vienen realizando en algunos países, es el caso, por ejemplo de: Londres 1913, URSS y en USA en los años 20 del siglo pasado,
13 Principales ecuaciones contables:
Producción bruta = consumo intermedio + valor agregado bruto Producción bruta – consumo intermedio = valor agregado bruto Valor agregado bruto – depreciación = valor agregado neto PIB = Valor agregado neto + impuestos de importaciones
Valor agregado neto = remuneración a los asalariados + beneficios no distribuidos + rentas + impuestos indirectos netos de subsidios
14 Ver metodología de las Cuentas Nacionales de Colombia. Colección Documentos. DANE.
Bélgica, Checoslovaquia, etc., donde en la encuesta el predominio correspondía a
las variables de tipo social.15
Entre los elementos que coadyuvaron a la necesidad de realizar encuestas del uso del tiempo en los diferentes países se tienen:
La lucha del movimiento feminista en el mundo por la igualdad de géneros.
El nuevo roll asumido por los hombres en los trabajos domésticos como apoyo
a las mujeres (responsabilidad compartida)
La incorporación de la mujer a la fuerza laboral y por ende la valoración positiva del trabajo realizado por ella en el hogar.
El espacio dejado en el hogar por algunas mujeres posibilitó el desarrollo de nuevos trabajos, antes no remunerados, tales como: cuidado y educación de niños, enfermos, etc.
La transición demográfica de la mayoría de países lleva a la necesidad de un mayor cuidado de personas mayores.
El desarrollo de nuevas tecnologías posibilita la flexibilidad de horarios y el empleo del tiempo en usos diferentes al trabajo cotidiano y remunerado.
Debido al desarrollo particular de encuestas del uso del tiempo en diferentes países, surgió la necesidad de realizar pruebas piloto con el objeto de adecuarlas a fin de que ellas fueran comparables por países, labor que en Europa fue liderada
por EUROSTAT.16
Las encuestas del uso del tiempo realizadas en la mayoría de los países desarrollados, ponen de presente la necesidad de medir en las cuentas nacionales el verdadero valor del trabajo realizado en un país y no solamente la parte del
mismo que se transa o se valora en el mercado: “El concepto de PNB ampliado
15 Para un mayor detalle ver el ANEXO: CAPÍTULO DE INSTRUMENTOS PARA LA MEDICIÓN
DE LA ECONOMÍA DEL CUIDADO
del nuevo Sistema de Contabilidad Nacional, comprende estimaciones del valor de la producción de servicios de uso propio en los hogares, como la preparación de comidas o el cuidado de niños y ancianos. La valoración monetaria del tiempo dedicado a estas actividades puede ser realizada por varios procedimientos, como el coste de sustitución y coste de oportunidad. Se estima que el valor de estos servicios puede oscilar entre un 30 y un 60 por ciento del PNB, en los países de la Unión Europea.” (Álvarez, Angulo, Casero; 2003)
Para desarrollar el tema de la encuesta del uso del tiempo se tomará como referencia la Encuesta del Empleo del Tiempo 2002-2003 ( Álvarez, Angulo, Casero; 2008) realizado por el INE de España, debido a su carácter didáctico, relacionado con las potencialidades de la citada encuesta como herramienta que permite medir el impacto del trabajo productivo no pago en una economía.
Se trata de mirar cual es la estructura particular de dicha encuesta, cuáles son sus retos mayores y las dificultades a enfrentar con el fin de lograr el objetivo de la medición del trabajo no remunerado. Como es evidente, y dado el carácter del presente trabajo, la exposición se da en términos agregados, sin la minucia y el tecnicismo propio de estos temas.
En general, las encuestas del uso del tiempo son utilizadas en algunos países como cuentas satélites de la contabilidad nacional sobre temas específicos (salud, educación, turismo, trabajo productivo no pagado, etc.), cuyo objetivo central es disponer de información completa y detallada sobre algún aspecto de relevancia e
impacto en la economía medido a través de sus cuentas nacionales.17
Debido a la importancia que tiene el trabajo productivo no remunerado en la economía se precisa medir su impacto a través de las cuentas nacionales, por la
17
“Una cuenta satélite no es sino una extensión del marco central de la contabilidad nacional que nace con el objetivo de completar la información contenida en dicho marco. Para ello se utilizan conceptos complementarios o alternativos, pero conceptualmente coherentes con los del marco central, que permiten introducir dimensiones adicionales al análisis de la contabilidad nacional.” .” ( Álvarez, Angulo, Casero; 2008; pág. 4)