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Academic year: 2017

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LICENCIATURA EN FILOSOFÍA

Vida y teoría: un mismo

sinsentido

Wittgenstein y la teoría de las figuras

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2

FACULTAD DE FILOSOFÍA LICENCIATURA EN FILOSOFÍA

Vida y teoría: un mismo

sinsentido

Wittgenstein y la teoría de las figuras

Trabajo presentado bajo la dirección del Profesor Miguel Ángel Pérez para optar al título de

Licenciado en Filosofía

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(OPCIONAL)

Bogotá, D.C., Fecha

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Tesis doctoral Trabajo de Grado X Señores

BIBLIOTECA GENERAL

Cuidad

Estimados Señores:

Los suscritos

Juan Gabriel Romero Alarcón, con C.C. No. 80.843.744, autor del trabajo de grado titulado Vida y teoría: un mismo sinsentido. Wittgenstein y la teoría de las figuras presentado y aprobado en el año 2011 como requisito para optar al título de Licenciado en Filosofía autorizo a la Biblioteca General de la Universidad Javeriana para que con fines académicos, muestre al mundo la producción intelectual de la Universidad Javeriana, a través de la visibilidad de su contenido de la siguiente manera:

Los usuarios puedan consultar el contenido de este trabajo de grado en Biblos, en los sitios web que administra la Universidad, en Bases de Datos, en otros Catálogos y en otros sitios web, Redes y Sistemas de Información nacionales e internacionales “Open Access” y en las redes de información del país y del exterior, con las cuales tenga convenio la Universidad Javeriana.

Permita la consulta, la reproducción, a los usuarios interesados en el contenido de este trabajo, para todos los usos que tengan finalidad académica, ya sea en formato CD-ROM o digital desde Internet, Intranet, etc., y en general para cualquier formato conocido o por conocer.

Continúo conservando los correspondientes derechos sin modificación o restricción alguna; puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación del derecho de autor y sus conexos.

De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables.

Firma, nombre completo y documento de identificación del estudiante

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TÍTULO COMPLETO DEL TRABAJO DE GRADO: Vida y teoría: un mismo sinsentido. Wittgenstein y la Teoría de las figuras.

AUTOR:

Apellidos Completos Nombres Completos

Romero Alarcón Juan Gabriel

DIRECTOR DEL TRABAJO DE GRADO:

Apellidos Completos Nombres Completos

Pérez Jiménez Miguel Ángel

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: Licenciado en Filosofía

FACULTAD: Filosofía

PROGRAMA: Carrera ___ Licenciatura X Especialización ____ Maestría ____ Doctorado ____

NOMBRE DEL PROGRAMA: Licenciatura en Filosofía

NOMBRES Y APELLIDOS DEL DIRECTOR DEL PROGRAMA: Cristina Conforti

CIUDAD: Bogotá

AÑO DE PRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE GRADO: 2011

NÚMERO DE PÁGINAS: 108

(8)

MATERIAL ANEXO: Ninguno

Número de archivos dentro del CD (En caso de incluirse un CD-ROM diferente al trabajo de grado):

Ninguno

PREMIO O DISTINCIÓN (En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial): Ninguno

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVES EN ESPAÑOL E INGLÉS: Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Unidad de Procesos Técnicos de la Biblioteca General en el correo [email protected], donde se les orientará).

ESPAÑOL INGLÉS

Wittegenstein Wittgenstein

Tractatus logico-philosophicus Tractatus logico-philosophicus

Teoría de las figuras Picture Theory

RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS: (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres):

Resumen

Para la comprensión de la obra de un autor es importante considerar los aspectos personales, culturales y académicos que alimentan su pensamiento. En este trabajo se quiere mostrar cómo los aspectos socio-culturales y personales en la vida de Wittgenstein, junto con algunas influencias intelectuales, ayudan a la elaboración del Tractatus logico-philosophicus. Al mismo tiempo se deducen una serie de problemas vitales y lógicos que son puestos delante de la teoría de las figuras para ver si esta responde a cada uno de estos problemas. Wittgenstein crea su teoría de las figuras para hacer frente a los problemas de la lógica del lenguaje y, siguiendo con la empresa crítica propuesta por los intelectuales de la época, quiere responder a inquietudes personales y de su contexto y que tienen que ver con la moralidad. La teoría de las figuras sí da cuenta de cada uno de los problemas que se plantean en el trabajo; sin embargo, ese dar cuenta de los problemas no es a través de su resolución sino a través de la disolución de los problemas. Para la teoría de la figuras, los problemas de tipo vital ni siquiera pueden ser planteados, y los problemas de tipo lógico se disuelven de tal manera que se muestra el que no son verdaderos problemas.

Abstract

(9)

1

El trabajo filosófico consiste, fundamentalmente, en trabajar sobre uno mismo. En la propia comprensión. En la manera de ver las cosas.

(10)

2

Dedicado a la memoria de mi amigo

Mauricio Bedoya

a mi familia

(11)

3

Carta del director del trabajo Pág. 6

INTRODUCCIÓN Pág. 7

1. LUDWIG WITTGENSTEIN. EL SURGIMIENTO DE UN PENSADOR Pág. 10

1.1 Viena: el espacio de la paradoja Pág. 10

1.2 Infancia y juventud. Búsqueda De Sentidos Pág. 15

1.3 Karl Kraus y la crítica del lenguaje Pág. 20

1.4 Fritz Mauthner. Análisis y crítica del lenguaje Pág. 22 1.5 Heinrich Hertz. Los modelos y la representación Pág. 28

2. LUDWIG WITTGENSTEIN. EL SURGIMIENTO DE UN PENSAMIENTO Pág. 33

2.1 Gottlob Frege Pág. 34

2.2 Bertrand Russell Pág. 43

3. EL PENSAMIENTO DEL PENSADOR. LA TEORÍA DE LAS FIGURAS Pág. 58

3.1 Visión tractariana del mundo Pág. 60

3.1.1 El mundo es la totalidad de los hechos Pág. 61

3.1.2 Los hechos atómicos y los objetos Pág. 64

3.2 Teoría de las figuras Pág. 68

3.2.1 La figura Pág. 68

3.2.2 Forma de figuración Pág. 72

3.2.3 Relación figurativa Pág. 73

(12)

4 3.3.2 De lo que no se puede hablar es mejor callar Pág. 82

4. VIDA Y TEORÍA: UN MISMO SINSENTIDO Pág. 87

4.1 Problemas vitales y logico-filosóficos Pág. 88

4.2 Respuesta y disolución. La teoría y los problemas Pág. 91

CONCLUSIONES Pág. 101

(13)

INTRODUCCIÓN

Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo principal relacionar el pensamiento de Ludwig

Wittgenstein que está consignado en su teoría de las figuras con algunos de los problemas

vitales y lógicos que se reconocen en su biografía y en algunas de las fuentes que influyen

en su pensamiento. Los problemas que aquí se tocan corresponden a dos dimensiones en la

vida del autor. Unos de ellos corresponden a sus inquietudes existenciales y vitales que se

definen en la búsqueda del sentido de la vida. Los otros, aunque tienen su raíz en la misma

búsqueda existencial por el sentido de la vida, corresponden más bien a una dimensión más

lógico-filosófica. Así mismo, con respecto al Tractatus logico-philosophicus, hay por lo

menos dos maneras en que se realiza su lectura y que corresponden a las dos dimensiones

anteriormente enunciadas. Por un lado, están las lecturas lógicas en las que se resalta su

trabajo lógico; y por otro, están las lecturas que se centran más en los temas éticos,

religiosos y místicos.

La propuesta a la que se quiere llegar es a la integración de las dos lecturas, la lógica y la

vitalista, para una mejor comprensión del trabajo logico-filosófico de Wittgenstein y el

surgimiento de un pensador. Para probar esto, este trabajo se centra en la primera etapa de

su pensamiento que llega hasta la publicación del Tractatus contemplando, por supuesto, la

biografía de su niñez y juventud. Al final, se quiere ver si la teoría de las figuras

(14)

correspondientes a la vida del autor, el contexto histórico y cultural, y el de las influencias

en lógica y filosofía.

El valor de este texto puede parecer intrascendente para el que lo lea porque no constituye

ni realiza un descubrimiento o un aporte mayor a la filosofía o a los estudios sobre el

pensamiento de Wittgenstein. Sin embargo, tiene mucho valor para el que lo hizo porque sí

constituye un esfuerzo en la comprensión de algunos pensamientos y de la manera en que

se integra la vida y la obra del pensador. El valor de este trabajo, si lo tiene, está también en

que ofrece elementos para acercar al lector a una lectura de la obra de Wittgenstein.

El texto se divide en cuatro capítulos. El primero trata sobre la vida del autor y sobre el

contexto histórico cultural de la época. El segundo versa sobre aquellos autores que

influenciaron directamente el pensamiento lógico del autor. El tercero aborda la teoría de

las figuras, y, finalmente, el cuarto es una recapitulación que pretende considerar la teoría

de las figuras como respuesta a los problemas planteados en los dos primeros capítulos.

Aquí se pretende mostrar que la teoría de las figuras responde a los problemas lógicos y

existenciales que preocuparon al autor en sus primeros años de vida hasta la publicación del

Tractatus. Para ver esto, en primer lugar se presenta un bosquejo biográfico y una

contextualización socio-cultural para plantear los problemas que surgen de la experiencia

personal del autor y de la experiencia con la cultura. Se hace especial referencia a algunos

autores que pensaron los mismos problemas sobre la expresión con el lenguaje y que

movieron a Wittgenstein a la investigación sobre los límites y las posibilidades del

(15)

Una vez situado en la problemática que se despierta con la vivencia de la cultura, presentaré

los problemas de lógica que surgen de la lectura de los trabajos de Russell y Frege, que

fueron los autores qué más directamente influyeron en la escritura del Tractatus. Así, en el

segundo capítulo planteo ciertos problemas sobre la lógica del lenguaje que Wittgenstein

responderá con su trabajo en el Tractatus.

En el tercer capítulo abordaré la teoría de las figuras y con ella, la visión tractariana del

lenguaje. Esta teoría explica la visión que tiene el autor austríaco de cómo el lenguaje

representa los hechos del mundo. Finalmente, a modo de conclusión, y de manera

sistemática, en el cuarto capítulo relacionaré los problemas presentados en los dos primeros

capítulos con la teoría de las figuras. Lo que busco es verificar si la teoría de las figuras

responde a cada uno de los problemas lógicos y vitales que planteados. Al final se podrá

ver que las dos lecturas, la lógica y la que se enfoca en los temas de ética y mística, no

tienen que excluirse la una a la otra sino que, más bien, se deben asumir como una sola

lectura integral de la obra.

La fuente en la que se basa el trabajo es el Tractatus logico-philosophicus en la traducción

de Enrique Tierno Galván. Sin embargo he tenido en cuenta otras traducciones como la de

Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera, Luis M. Valdés Villanueva y D. F. Pears & B. F.

McGuiness. He utilizado otros textos básicos para la elaboración de los dos primeros

(16)

1.

1. LUDWIG WITTGENSTEIN EL SURGIMIENTO DE UN PENSADOR

[…] en esta época ruidosa que retiembla con la sinfonía estremecedora de acciones que provocan noticias y de noticias que disculpan acciones, en una época así no esperen de mí ni una sola palabra propia. Ninguna salvo ésta, justamente la que protege aún al silencio de ser malentendido. Pues hasta ese punto está firmemente asentado en mí el respeto por lo intocable del lenguaje, por su condición subordinada a la desgracia.

Karl Kraus, Die Fackel (La Antorcha)

En este primer capítulo, quiero destacar la relación entre la cultura de la época, las

experiencias personales de Wittgenstein y el surgimiento de éste como pensador. Para tal

fin, presento un panorama del contexto sociocultural del imperio Austro-Húngaro de finales

del siglo XIX y principios del XX; hago un recorrido biográfico sobre la infancia y la

juventud de Wittgenstein hasta la publicación del Tractatus (1889-1922); y presento

aspectos importantes de la obra de Karl Kraus, Fritz Mauthner y Heinrich Hertz, que fueron

pensadores de la cultura que impulsaron el surgimiento de Wittgenstein como pensador.

1.1

1.1 Viena: el espacio de la paradoja

El Tractatus no es fruto de la casualidad o la inspiración. Esta aseveración encuentra

asidero en la temprana capacidad de Wittgenstein para reflexionar sobre sí mismo y hacerse

(17)

época1. Esta capacidad reflexiva, su historia personal, la conciencia de su época y el

encuentro con verdaderos maestros e influencias intelectuales fueron las características que

le permitieron el desarrollo cuidadoso de la obra. Lo anterior permite afirmar que, desde su

concepción, el Tractatus es el producto de una articulación de elementos adquiridos

previamente a la escritura y, más que una novedad intelectual, la obra constituye una

historia de búsqueda de la verdad y la claridad en las expresiones, en el marco de una

profunda crítica moral de su época.

Como se ha afirmado, la Viena de finales del siglo XIX y principios del XX fue

fundamental para la obra de Wittgenstein. Este contexto no sólo contribuyó en su

educación, sino que es en gran parte responsable de la riqueza de sus reflexiones.

Viena había sido epicentro de la cultura, la intelectualidad y las ciencias. Por ejemplo, en el

campo de la medicina, había sido lugar de encuentro para los que querían llevar la medicina

a otros lugares, como Estados Unidos. Así mismo, esta sociedad propició un entorno

riquísimo para el surgimiento de “verdaderos” artistas e intelectuales como Ernst Mach, en

el terreno de la filosofía y la física; Schöenberg, en el ámbito de la música; Adolf Loos, en

la arquitectura con un estilo muy funcional y menos ornamental, y Karl Kraus, en la

literatura y las artes escénicas, entre otros2.

Sin embargo, antes de la caída del imperio Austro-Húngaro existía una tensión entre la

“verdadera” calidad de los autores que eran reconocidos, y la de aquellos que no tenían aún

1 Cfr. MONK, Ray.

Ludwig Wittgenstein. El deber de un genio. Trad: Damián Alou. Barcelona: Editorial

Anagrama, 2002. p. 21.

2 Cfr. JANIK, A. y TOULMIN, S.

La Viena de Wittgenstein. Trad: Ignacio Gómez de Liaño. Madrid: Taurus,

(18)

un impacto notable en la cultura, pero eran “transparentes”, es decir, no engañaban con

artificios al público, y en sus expresiones se evidenciaba una sólida estructura interna y una

coherencia entre ella y la obra3. En este último grupo, se puede hacer referencia al músico

vienés Arnold Schöenberg, que creó un sistema conocido como “dodecafonía”. Con este

sistema, el compositor quiso plantear una estructura interna para cada una de sus obras. Su

trabajo logró adecuar el lenguaje de la música: “en música, escribió Schöenberg, no hay

forma sin lógica, no hay lógica sin unidad.”4

Con la decadencia del imperio, la ciudad seguía viviendo de éxitos y reconocimientos de

épocas anteriores. Sin embargo, la paranoia social, la desintegración de los valores

familiares, la pobreza, la enfermedad espiritual, los problemas de identidad y comunicación

y los problemas internacionales se evidenciaban como síntomas del malestar de esa cultura.

El problema principal de este contexto histórico era que, respondiendo a una cierta

inmoralidad de la época, la ciudad no era generosa con el reconocimiento de los que

hicieron un trabajo internamente estructurado y, por el contrario, exaltaba el papel de las

expresiones banales, sin estructura y destinadas a gustar al gran público5.

No obstante, los mecanismos de evasión y un orgullo crecido, pero aparente, permitieron

sacar a la luz los importantes aportes de los artistas e intelectuales que anteriormente

carecieron de reconocimiento. Personajes como Kraus, Schöenberg, Loos y Wittgenstein

tendrían participación especialmente en relación con la clarificación de los medios de

3 Este es uno de los problemas trabajados en JANIK, A. y TOULMIN, S. Ibid. al que le dedica un gran número

de páginas.

4 SCHÖENBERG, Arnold.

Style and idea. p. 143. Citado en JANIK, A. y TOULMIN, S. Ibid., p. 133.

(19)

expresión y el uso del lenguaje6. En Wittgenstein, por ejemplo, se puede contrastar la

búsqueda incansable y estricta de la verdad y la “pureza” (entiéndase radicalidad) moral,

con una sociedad caracterizada por la artificiosidad y la hipocresía, donde lo importante

eran las apariencias y los ornamentos7.

El imperio Austro-húngaro a finales del siglo XIX se encontraba en un período de

decadencia, que fue resultado de la desintegración de las instituciones políticas y sociales,

del afán expansionista típico de los Estados europeos, y de una monarquía desequilibrada.

Esta última, en lugar de cuidar los intereses del imperio, sostuvo un régimen de vida

opulento y contrario a la realidad del pueblo. Esto repercutió directamente en la desunión

del pueblo y el desvanecimiento de los ideales del imperio. Paradójicamente, Viena no era

una ciudad de encanto y ensueño. A pesar del imaginario de la monarquía y las clases altas,

Viena era un lugar de menoscabo político y social de las clases inferiores8.

El gobierno de los Habsburgo determinó en la sociedad una manera de ser caracterizada por

la hipocresía, pues mientras la burguesía vivía en grandes palacios, con lujos y demás

complejidades con las que detentaban el poder y la riqueza, la sociedad sufría la crísis de la

desunión y la pobreza.9 En general, todas las instituciones de la sociedad sufrían por la

inconsistencia de un imperio que alardea de riqueza y de poder, pero que en realidad

sucumbe a la desunión y la inmoralidad.

6 Cfr. Ibid., pp. 76 - 81.

7 Cfr. Ibid., p. 76.

8 Cfr. Ibid., pp. 39 - 81.

(20)

Ejemplos de la crisis se muestran en varias de las formas institucionales de la sociedad.

Uno de tales ejemplos es la elevada lista de austríacos eminentes que se suicidan; entre

ellos: Boltzman, Mahler, Trakl, Weininger, Nül, etc10. Otro ejemplo es, que en muchos

casos, los matrimonios dejaron de ser una respuesta sentimental en las familias y más bien

pasaron a ser un contrato económico. También, la manera cómo se pensaba la relación con

la mujer dió paso a que proliferara la prostitución. Finalmente, otro ejemplo de la crisis se

muestra en que por el rápido crecimiento de la población en Viena, eran muchas las

familias que carecian de un lugar digno dónde vivir. El gobierno de la ciudad y del imperio

no tenían la capacidad de responder a las necesidades, además porque al mismo tiempo se

debatía en conflictos internacionales que desembocaron en la Gran Guerra de 1914.

Mirando de cerca esta realidad, se halla razón en las primeras reflexiones que manifestó el

jóven Ludwig cuando de niño se preguntaba por ese tipo de mentira que se utiliza con el fin

de quedar bien ante los demás y evitar habladurías en torno a sí mismo11. Eran muchas las

manifestaciones, entre ellas el vals, los bailes, los cafés, etc., que mostraban

patológicamente la evasión de la dura realidad de la vida cotidiana de la ciudad. Estas

mentiras o manipulaciones del lenguaje fueron puestas en evidencia en espacios como Die

Fackel (La Antorcha), el “Antiperiódico” de Karl Kraus, donde se presentaban la

charlatanería e hipocresía de la sociedad12.

10 Cfr. Ibid., p. 79.

11 Cfr. MONK, Ray. Op. Cit., pp. 30 31.

(21)

1.2 Infancia y juventud. Búsqueda de sentidos

1.2

Ludwig Wittgenstein nació en Viena, el 20 de abril de 1889. Era el menor de ocho

hermanos, hijos de Leopoldine y Karl Wittgenstein, un poderoso industrial austriaco.

Ludwig creció en una familia acaudalada y esto le permitió acceder a buenos estudios y a la

riqueza cultural de la época. Justamente, la familia Wittgenstein, y en alguna ocasión

Ludwig personalmente, se destacó por su ayuda económica a personajes reconocidos por

sus expresiones artísticas, entre los cuales se encontraban Johannes Brahms (1833-1897) y

Gustav Mahler (1860-1911) en la música; Gustav Klimt (1862-1918) en la pintura, y Rainer

Maria Rilke (1875-1926) en literatura.

Para hacer referencia a la infancia de Wittgenstein, Ray Monk narra de manera anecdótica

un problema que Wittgenstein se había planteado a la edad de ocho años. Este episodio

muestra la manera peculiar como se le presentaban las preguntas a lo largo de su vida, y

evidencia con ello ciertas características de su naturaleza, que más adelante se verían como

claras y representativas de su carácter. La pregunta que él mismo se haría es “¿por qué

debería uno decir la verdad si puede serle beneficioso decir una mentira?”13 Seguramente,

no tuvo una respuesta inmediata a esta pregunta, pero sí germinó en una actitud

incuestionable de implacable veracidad, al punto de definirse a sí mismo no como filósofo

sino como “buscador de la verdad”14.

13 Cfr. MONK, Ray. Op. Cit., p. 21.

(22)

Entre todos los hermanos, Ludwig es tal vez el que siguió con mayor aceptación las

indicaciones y requerimientos de su familia. Hasta la edad de los 14 años fue educado en su

casa por profesores privados, para cultivar en él la sensibilidad estética y permitirle el

acceso a la intelectualidad de su tiempo; un privilegio que no compartían los adolescentes

de su época en las escuelas. Luego, en 1903, fue enviado a la Escuela Técnica (Realschule)

de Linz, donde alcanzó su título de bachiller. Hacia 1906 pensaba estudiar en Viena con el

físico Ludwig Boltzman, pero vió frustrado su proyecto por el suicidio de este importante

maestro. Entonces se trasladó, entre 1906 y 1908, a la Escuela Técnica Superior de Berlín,

para estudiar ingeniería según como lo había dispuesto su padre. Entre 1908 y 1911, estudió

en la Universidad de Manchester, donde conoció a W. Eccles (1875 - 1966), con el que

realizó variados experimentos de aeronáutica15.

Aparte de sus estudios y sus actividades en la física, la ingeniería y la aeronáutica,

Wittgenstein se destacó por el desarrollo de proyectos y la incursión en terrenos en los que

otros ingenios no habían podido llegar. Por esta época, mientras los hermanos Wright y los

franceses desarrollaban motores para la aviación, Wittgenstein estaba trabajando en la

adaptación de un motor ligero y liviano, pero potente, que permitiera un vuelo continuado;

además se ocupaba del diseño de propulsores. Precisamente, estos trabajos son los que

llevan a Wittgenstein a manifestar un interés importante por las matemáticas y sus

fundamentos16.

15 Cfr. BOERO, Mario.

Biografía y mística de un pensador. Madrid: Skolar, 1998. p. 123.

16 Cfr. WARREN B. William.

(23)

Por este tiempo, Ludwig cambió sus horizontes y poco a poco descubrió nuevas

perspectivas académicas. Adquirió un creciente interés por las matemáticas y por ello

indagó quién podría ser su maestro en estos asuntos. Al visitar a Gottlob Frege, uno de los

más importantes matemáticos de la época, éste sugirió a Ludwig el nombre de Bertrand

Russell como uno de los mejores tutores que podía encontrar17. Entre 1911 y 1914, Ludwig

ingresó al Trinity College en Cambridge, para estudiar con él. Estando allí, conoció a

George Edward Moore y entabló amistad con John Maynard Keynes; ellos hacían parte de

la sociedad de “Los Apóstoles”18.

Producto de su interés por las matemáticas y del encuentro con Gottlob Frege (1911), en

Jena, y B. Russell (finales de 1911), en Cambridge, Wittgenstein pudo profundizar sus

investigaciones de lógica, filosofía y lenguaje. No obstante, mientras se ocupaba de sus

estudios, tuvo contacto con otros autores, principalmente a través de sus obras, que lo

influyeron en el ámbito de la filosofía. Algunos de ellos son: Karl Kraus, Fritz Mauthner,

Schopenhauer, Spinoza, Kant, Kierkegaard y San Agustín, entre otros. Por otro lado, en los

ámbitos de la religión, la ética y la estética, también tuvo contacto con autores que lo

influyeron y cuyas ideas también estuvieron presentes en sus pensamientos, algunos de

ellos fueron: Otto Weininger, William James, Fiodor Dostoievski y Lev Tolstoi19.

Mientras estudiaba en Cambridge bajo la dirección de Russell, Ludwig se enfocó en la

construcción de un proyecto que pretendía la clarificación de los fundamentos y las

17 Cfr. Ibid.

18 Sociedad intelectual que captaba intelectuales del King's College y el Trinity College. Fueron llamados

“Los Apóstoles” porque la sociedad había sido fundada por doce intelectuales.

19 Cfr. NOLL, Justus.

(24)

posibilidades del lenguaje. Trabajó en ese proyecto por largo tiempo, y se debatió entre sus

pensamientos y las orientaciones constantes de sus maestros, especialmente de Russell. En

1914, por el estallido de la Primera Guerra Mundial, la continuidad de dicho proyecto se

vió seriamente afectada porque Ludwig se fue como voluntario del ejército austriaco.

Sin embargo, su participación en este conflicto no fue perjudicial para el proyecto. Por el

contrario, fue quizá definitiva para la consolidación de su obra filosófica. En otros

términos, las experiencias de Ludwig como voluntario ayudaron a la clarificación de los

pensamientos que fueron consignados inicialmente en el Diario filosófico20 y que

posteriormente, hicieron parte de la redacción definitiva del Tractatus

Logico-Philosophicus.

Estando en el ejército, Ludwig pasó mucho tiempo trabajando como ingeniero en una

oficina. Allí tenía el tiempo de inspeccionar cuidadosamente sus pensamientos sobre

filosofía. Fue un período de mucha tensión intelectual y moral, según él mismo lo confiesa

en los Diarios secretos21 manifestando ciertos desórdenes morales en el ámbito personal.

Sin embargo, con seguridad no se trataba de la inmoralidad de sus actos, sino del excesivo

reproche hacia él mismo y hacia los que lo rodeaban. Lo anterior no solamente sucedía en

el ámbito moral sino también en el intelectual, pues durante la guerra declaró su

inconformidad por estar cerca de personas que no manifestaban habilidades intelectuales.

20 WITTGENSTEIN, Ludwig.

Diario filosófico (1914 - 1916). Trad: Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera.

Barcelona: Ariel, 1982. 246 p.

21 WITTGENSTEIN, Ludwig.

(25)

Luego de trabajar como ingeniero, Ludwig fue destinado al frente de guerra y fue allí donde

alcanzó cierta conciencia del sentido de la vida y de su manera de ser. Justamente por el

riesgo en dicho frente y por los momentos en los cuales se vió desfallecer, Ludwig sintió la

necesidad de cambiar y asumió con más radicalidad su proyecto de búsqueda de la verdad

que tanto le preocupaba22. Finalmente, ayudado por las lecturas de El Evangelio

abreviado23 de Tolstoi y por la riqueza de pensamientos que le sucedieron durante el

tiempo de guerra, Ludwig realizó la construcción definitiva de su Tractatus, en el verano de

1918.

Después de la guerra y luego de haber sido prisionero en el campo de Monte Cassino, el

principal reto fue la publicación del libro. Entre 1919 y 1921, mientras Ludwig recibía

formación como maestro de enseñanza primaria, el libro pasó por intentos infructuosos de

publicación. Ludwig discutía su libro con Russell, fundamentalmente porque en el

comentario que éste hizo del libro para promover su publicación se evidenciaba la falta de

comprensión, que sería característica de quienes leyeran el Tractatus por esa época. Por

esta razón, el trabajo del Tractatus fue considerado pertinente entre los positivistas del

Círculo de Viena24, pero antes de eso fue rechazado en varios intentos de publicación.

Finalmente, en 1921 aparece la primera publicación de la obra y en 1922 la edición bilingüe

(alemán-inglés), con el prólogo de Russell25.

22 Cfr. MONK, Ray. Op. Cit., pp. 140 145.

23 TOLSTOI, Lev.

El Evangelio abreviado. Oviedo (España): KRK ediciones, 2006. 346 p.

24 El Círculo de Viena fue un movimiento científico de principios del siglo XX. Allí se discutían temas de

filosofía de la ciencia con el fin de determinar qué era filosofía y qué pertenecía al ámbito de la ciencia. El

Tractatus influyó el pensamiento del Círculo y reafirmó la idea de que la filosofía era más bien una disciplina

afín a la lógica y al estudio del lenguaje.

(26)

Entre los años de la infancia y la juventud de Ludwig, Viena se vió afectada por

innumerables cambios sociales y culturales. Al mismo tiempo que la realidad se hacía dura

por la cambiante situación geopolítica de Europa, Viena vivía de aparentes realidades y

manifestaba cierta duplicidad moral en la manera en que se asumía la crisis. Algunos

autores de la época, entre ellos Karl Kraus, Fritz Mauthner y Heinrich Hertz, jugaron un

papel primordial a manera de conciencia de la época en diferentes campos del pensamiento

como la literatura y el arte, la filosofía y la ciencia. En lo que sigue me referiré a la obra de

estos autores.

1.3

1.3 Karl kraus y la crítica del lenguaje

Karl Kraus nació en Jicin, Bohemia. Fue ensayista, periodista, dramaturgo y poeta. En 1891

dirigió su primera obra y en 1899, a la edad de 24 años, comenzó a editar la revista

quincenal La Antorcha (Die Fackel). Esta publicación hace parte fundamental de la historia

de Viena, de Austria y de Europa.

La obra de Kraus fue muy importante para su época puesto que fue el pionero de una crítica

a los fundamentos de los medios de expresión. La conciencia que había alcanzado Kraus

sobre su tiempo y sobre estos medios (llámese, la literatura, el teatro y la música, entre

otros) permitió evidenciar que en ellos se jugaba una cierta duplicidad moral. Kraus

(27)

diario y en sus obras, Kraus empleó una crítica ingeniosa y mordaz hacia quienes tenían el

poder de manipular medios de expresión como la prensa26.

En el siguiente aparte, Janik y Toulmin describen el poder satírico de Kraus:

En manos de Kraus, la polémica y la sátira se volvieron armas con las que llevar a los hombres fuera de la superficialidad, la corrupción y lo deshumanizador que hay en el pensamiento y acción humanos, las armas con las que reintegrarlos al «origen» de todos los valores, y, por consiguiente, a cumplir de un modo efectivo, una regeneración de la cultura en su conjunto27.

Para Kraus, el lenguaje satírico es aquel que logra poner al descubierto la moralidad del

autor o de la persona que habla. Se trata de que tanto el autor como la obra estén

diáfanamente unidos, de tal manera que el autor no tenga identidad fuera de su obra. Lo que

Kraus buscaba por medio de la crítica al uso de los medios de expresión era que los

hombres estuvieran integrados a su obra de tal forma que expresaran su personalidad por

medio de ella a través de la gramática. Kraus dejaba entrever que aquellos autores a los que

criticaba, manipulaban el lenguaje y con ello mostraban la hipocresía de la sociedad y la

inmoralidad del autor28.

Kraus propone una noción nuclear que unifica la vida y la obra del autor. En el discurso

existen dos esferas, una la del discurso sobre los hechos y otra sobre la artisticidad literaria

y moral. Por la manipulación de las palabras, el discurso sobre los hechos se falsifica y la

26 Cfr. JANIK, A. y TOULMIN, S. Op. Cit., p. 86.

27 Cfr. Ibid., p. 35.

(28)

artisticidad literaria se deforma. Para Kraus, la manera en que se emplea el lenguaje refleja,

o muestra, la forma estética y el contenido moral de la obra29.

La influencia de Kraus sobre los pensadores y artistas de su época es definitiva para marcar

un giro en el trabajo artístico o intelectual sobre la expresión de los pensamientos y también

sobre la expresión de la cultura. Para él, las obras eran expresiones carentes de realismo,

cargadas de hipocresía y reflejaban impotencia política y debilidad del imperio. Por eso el

proyecto fue forjar una revolución a partir de la crítica, no de las instituciones, sino del

pensamiento y la sensibilidad de aquellos que podrían influir en la sociedad, esto es, de los

intelectuales y artistas de la época. Emprender esta crítica sobre el pensamiento y su

expresión es claramente una crítica del lenguaje30.

Kraus marcó una exigencia intelectual y crítica para sus contemporáneos. De este modo, su

proyecto de crítica del lenguaje fue asumido por artistas y pensadores al punto que esta

crítica fuera asumida como una manera peculiar de aclaración de los medios de expresión

del pensamiento y la cultura. Entre los lectores de Kraus, Wittgenstein fue uno de los más

reconocidos autores que se comprometieron con este proyecto de crítica.

1.4 Fritz Mauthner. Análisis y crítica del lenguaje

1.4

Fritz Mauthner (1849 - 1923), también contemporáneo de Wittgenstein, se destacó por la

influencia ejercida en el campo de la filosofía y la literatura; fundamentalmente por haber

29 Cfr. Ibid., p. 111.

30 Cfr. MCGUINNESS, Brian.

Wittgenstein. El joven Ludwig (1889 - 1921). Trad: Huberto Marraud González.

(29)

dedicado su vida a la crítica del lenguaje. Una crítica que se caracteriza por la radicalidad

en la destrucción de cualquier imagen del lenguaje que pretenda una teoría de la

representación de los hechos31. Esta crítica busca la aclaración del sentido de las

expresiones. Con ello, Mauthner ofrece también una imagen del lenguaje que contiene una

definición y una crítica de la verdadera función del lenguaje32.

Wittgenstein tuvo conocimiento directo de la obra de Mauthner33; sin embargo, el Tractatus

toma cierta distancia con respecto a ese proyecto y a ese método34. El trasfondo del

proyecto mauthneriano está en el reconocimiento de que en el uso del lenguaje existen

errores terminológicos, además de una confusión provocada por la intervención de los

filósofos, y por la subordinación del lenguaje a los intereses del Estado35. Esta se puede

contar como una de las motivaciones que hacen que Mauthner y Wittgenstein elaboren sus

obras. Ellos buscan la aclaración de la lógica y las posibilidades del lenguaje para

resguardarlo de las continuas confusiones y malinterpretaciones.

La manera como Mauthner entiende el lenguaje muestra una inconformidad radical con el

carácter supersticioso, irreal, tirano y especulativo de las palabras36. Para él, el lenguaje es

un sistema arbitrario de símbolos que nada tienen que ver con la realidad. El lenguaje es de

naturaleza metafórica y tiene la tendencia a falsear la realidad. Igualmente, el lenguaje y las

31 Cfr. MAUTHNER, Fritz.

Contribuciones a una crítica del lenguaje. Trad: José Moreno Villa. Barcelona:

Herder, 2001. p. 11.

32 Cfr. Ibid., pp. 21 y 40.

33 La obra que aquí se destaca es la de los tres volúmenes que publicó entre 1901 y 1902 titulada

Contribuciones a una crítica del lenguaje.

34 Cfr. MAUTHNER, Fritz. Op. Cit., p. 11.

35 Cfr. Ibid., pp. 12, 67 y 75.

(30)

palabras en general no engendran ni ayudan a engendrar conocimiento alguno37. Las

palabras tampoco dan alguna intuición real porque ni ellas mismas son reales38. Las

palabras son un poder tan destructor como un huracán, pues también se componen de aire y

fácilmente las palabras son más fuertes que la acción.39 Por eso, y por el uso del lenguaje en

las artes, la política y la filosofía, Mauthner decide realizar su empresa crítica.

Por su radicalidad, esta crítica debe llevar a mostrar la verdadera esencia del lenguaje.

Mauthner emprende la tarea crítica del lenguaje aclarando en primera instancia que “el

concepto de “crítica” se le llama desde antiguo a la actividad de la humana razón de separar

o diferenciar, conducente a la percepción de las características distintivas y prometiendo

una concienzuda observación o examen del fenómeno”40. La tarea de Mauthner recaerá

fundamentalmente sobre lo que se ha llamado la esencia del lenguaje:

Yo quiero, pues, evidentemente examinar aquello que es común a los idiomas de los hombres, lo que bellamente pudiera llamarse, en abstracto, algo como la esencia del

lenguaje. Aquí sorprende por vez primera que ‹‹el lenguaje››, en este sentido, expresa algo totalmente diferente de un lenguaje o de los ‹‹lenguajes››, a los cuales, en último caso preciso, se les puede dar un valor real, aunque esta realidad, por ser un pasajero sonido, casi no puede ser contada entre las cosas materiales.41

Mauthner dice que esta crítica busca lo que quiere toda ciencia lingüística, esto es, aclarar

los fenómenos del lenguaje42. Las conclusiones a las que llega su crítica del lenguaje se

pueden agrupar en dos tipos: por un lado, las que tienen que ver con la destrucción del

37 Cfr. Ibid., p. 115.

38 Cfr. Ibid., p. 161.

39 Cfr. Ibid., p. 161.

40 Cfr. Ibid., p. 33.

41 Cfr. Ibid., pp. 33 34.

(31)

lenguaje; y por otro, las que tienen que ver con lo que queda al final como esencia del

lenguaje.

Mauthner concluye que el conocimiento del mundo por medio del lenguaje es imposible43.

Una ciencia del mundo no existe, y el lenguaje es una abstracción inútil para el

conocimiento. No existe algo que sea “el lenguaje” pues con propiedad, esto es una

abstracción tan pálida que no corresponde a nada real44. Así mismo, por ser el lenguaje una

fuerza con poder social, ejerce una fuerza sobre el pensamiento del individuo al punto de

afirmar que ‹‹yo no pienso: algo piensa en mí››45. Así como el Estado emplea el lenguaje

para la dominación social, el lenguaje ejerce fuerza en el dominio del pensamiento

individual y conlleva confusiones y malentendidos. Mauthner dice que la historia del

lenguaje muestra cuán presto está el lenguaje a la confusión y la incomunicación entre los

hombres por el constante aumento de palabras, el cambio de sentido que comúnmente

adquieren y la confusión de las descripciones46.

Realizando la crítica del lenguaje, esta debe llegar a la verdadera esencia; a la verdadera

posibilidad de existencia del lenguaje. El lenguaje solo sirve para la poesía por su poder de

evocación. Lo que queda luego de la crítica y la destrucción del lenguaje es la poesía y el

silencio47. Retener el contenido del concepto es imposible, pues su naturaleza es variable y

ambigua, por ello es imposible el conocimiento del mundo a través del lenguaje. Sin

43 Cfr. Ibid., p. 23.

44 Cfr. Ibid., pp. 33 34.

45 Cfr. Ibid., p. 67.

46 Algunos casos que pone Mauthner sobre este asunto son, por ejemplo, lo que entiende un niño por

“estrella” a diferencia de lo que podría entender un campesino. También el caso de los griegos en el que su

lenguaje no solamente dice que con la palabra “caballo” el objeto adquiere un nombre sino además describe el “ser caballo” Cfr. Ibid., pp. 41 y 73.

(32)

embargo, sí se puede retener el contenido del sentimiento de la palabra y por eso es posible

un arte por medio del lenguaje, es decir, la poesía48. Al final queda el silencio, el aprender a

callar. Dice Mauthner que “dos clases de bestias son las más idiotas, las que no pueden

hablar y las que no pueden callar en lo absoluto; a ambas les está negado comunicarse, las

primeras son mudas y las segundas solo hacen ruido”49. En consonancia con lo dicho,

Mauthner expresa textualmente lo que sucede con el pensador que cree haber encontrado lo

que busca y que utiliza el lenguaje para expresar el conocimiento:

El pensador y el poeta se esconden en el mejor conocimiento del mundo y del hombre. Mientras permanece mudo, mientras el deleite del hallazgo no le deje llegar a la comprensión, creerá tener oro en la mano. Pero si quiere expresarlo, si quiere darle un nombre al hallazgo, si quiere comunicar el conocimiento, entonces experimenta que o no se ha acercado al conocimiento, el cual está hundido miles de pies bajo la oscuridad, o el oro que creyó tener en la mano y que no quería soltar se trueca en hojarasca o ceniza. Y el dolor del pensador, el dolor de ver que el deleite del encuentro es también una ilusión, no será menor, aunque la gente tome por oro la ceniza y la envidie50.

Con su crítica, Mauthner aclara que la única posibilidad del lenguaje está en la función

evocativa de los sentimientos de las palabras51. Además, dice que con el lenguaje no es

posible acceder o engendrar conocimiento alguno precisamente porque las palabras, o el

lenguaje en general, no sirven para representar lo que es real52. Incluso, Mauthner afina aún

más su crítica diciendo que la tarea no es ningún tipo de análisis lingüístico, sino un poner

en duda radicalmente la capacidad del lenguaje para reflejar la realidad53. Con esto, después

de Mauthner, el que quiera emprender un proyecto de análisis del lenguaje y formular una

48 Cfr. Ibid., p. 115.

49 Cfr. Ibid., p. 100.

50 Cfr. Ibid., p. 100.

51 Cfr. Ibid., p. 11.

52 Cfr. Ibid., pp. 23 - 24.

(33)

teoría de la representación, o el que intente construir una imagen del mundo, es alguien que

sabe que está soñando, pues esa sería una tarea basada en el engaño.

En la introducción a las Contribuciones a una crítica del lenguaje se presentan varias citas

de otras obras de Mauthner como la del Diccionario de filosofía, en las que se habla acerca

de la imagen mauthneriana del lenguaje y acerca de la incapacidad del lenguaje para

representar los hechos. Una de esas citas es la siguiente:

La filosofía es teoría del conocimiento, la teoría del conocimiento es crítica del lenguaje, y la crítica del lenguaje es trabajar en la idea liberadora de que las personas, con las palabras de sus lenguas y con las palabras de sus filósofos, nunca irán más allá de una representación icónica del mundo.

Nuestro conocimiento del mundo a través del lenguaje esta distorsionado, deformado. El lenguaje solo genera superstición.

La idea de que el lenguaje sea ineficaz para cualquier esfuerzo mayor hacia el conocimiento nos debería hacer más precavidos en su uso…54

El trabajo de Mauthner influyó en la elaboración del Tractatus de Wittgenstein. El autor del

Tractatus se cuenta entre los que siguieron el proyecto mauthneriano de hacer crítica del

lenguaje; sin embargo, el acento de Wittgenstein fue claramente sobre la relación entre el

mundo y el lenguaje. Para Wittgenstein sí hay una relación de representación entre las

proposiciones y los hechos. De tal modo, la pregunta que deberá conducir la lectura del

Tractatus es sobre la posibilidad de representación de los hechos por parte del lenguaje.

(34)

1.5 Heinrich Hertz. Los modelos y la representación

1.5

Heinrich Hertz, científico alemán, nació en Hamburgo en el año 1857 y murió en Bonn en

1894. Tras hacerse ingeniero en 1878, abandonó dicha profesión para dedicarse a la

investigación en Física, materia en la que se doctoró por la Universidad de Berlín en 1880.

Los Principios de mecánica, la principal obra de Hertz, más que ser un nuevo conjunto de

principios busca un acercamiento a los que ya existen, pero viéndolos desde otro punto de

vista. Este acercamiento consiste en alcanzar una visión clara de la mecánica aislando de

sus principios todo concepto que sea confuso y disolviendo las dificultades advirtiendo que

en realidad se trataba de problemas ilegítimos. Tal es el caso del concepto “fuerza”

proveniente de las leyes newtonianas, que, según Hertz, oscurece la explicación científica

del mundo y propone preguntas que nunca deberían ser formuladas. Así, el sistema de

principios y axiomas debe ser lo suficientemente claro y simple, permitiendo la explicación

y la descripción de todos los fenómenos de la mecánica sin incurrir en confusiones

conceptuales de ningún tipo55.

Hertz, en su libro, introdujo una teoría sobre la representación de los fenómenos físicos que

fue aplicada en la construcción de modelos dinámicos o esquemas cognitivos. Para explicar

esta teoría de la representación, Hertz introdujo un término de capital importancia puesto

que se trató de su concepto fundamental: el término es el alemán Bild que traducido al

55 Para la exposición sobre Hertz voy a seguir la explicación que está consignada en el libro: JANIK, A. y

(35)

español literalmente es “imagen”56. Ahora bien, esta teoría no se refiere a la representación

que es la reproducción de los datos sensoriales que constituyen las ideas, sino que dicha

representación se refiere a un papel más activo del conocimiento en la construcción de

modelos donde se involucra el sistema de la mecánica en su conjunto.

Citados por Janik y Toulmin, existen tres rasgos propuestos por Hertz que caracterizan la

representación de los fenómenos mecánicos. Primero, tales representaciones deben tener

coherencia lógica. Esto hace referencia a la coherencia y posibilidad lógica como elemento

a priori de la representación. Segundo, debe darse la correspondencia con los datos

empíricos. Hasta aquí, teniendo en cuenta el primer y segundo rasgos, la representación

debe ser correlato de la realidad, en la cual lo importante es la estructura lógica del sistema

mecánico empleado. Finalmente, el tercer rasgo es la simplicidad y elegancia en la

exposición. En la siguiente cita de los Principios de la mecánica se pueden ver estos tres

aspectos de la teoría de la representación o de los modelos mecánicos de Hertz57:

Es posible tener modelos (Bilder) diferentes de unos mismos objetos, y estos modelos pueden diferir en variados respectos. Deberíamos considerar desde el primer momento como inadmisible todos los modelos que implícitamente contradicen las leyes de nuestro pensamiento. De aquí que postulemos que, en primer lugar, todos nuestros modelos estén lógicamente permitidos –o, en una palabra, que estén permitidos. Consideraremos que son incorrectos los modelos, si sus relaciones esenciales contradicen las relaciones de las cosas exteriores, i. e., si no satisfacen nuestras exigencias fundamentales. De aquí que postulemos que, en segundo lugar, sean correctos. Pero dos modelos permitidos y correctos de unos mismos objetos exteriores pueden, con todo, diferir en que uno es más apropiado que el otro. De entre dos modelos de un mismo objeto es más apropiado aquel que comprende en su interior más relaciones esenciales del objeto –al cual podemos llamar más distinto. De entre dos modelos igualmente distintos el más apropiado es el que contiene, además de las características esenciales, la cantidad menor de relaciones superfluas o vacías; es decir, el más simple de los dos. No es posible evitar todas las relaciones vacías: se introducen en los modelos por cuanto son simplemente modelos –modelos producidos por nuestro

56 Cfr. Ibid., p. 175.

(36)

pensamiento y afectados necesariamente por las características que presenta su modo de modelarlas–58

Hertz manifiesta también una preocupación por la claridad en los fundamentos y teorías de

la mecánica. Entonces desarrolla un proyecto de clarificación lógica de los principios a

partir de los cuales se deducen todas las proposiciones que describen los fenómenos de la

naturaleza, este proyecto es el de la aclaración de la forma lógica de tales proposiciones:

No he intentado esta tarea a causa de que la mecánica haya mostrado signos de falta de adecuación en sus aplicaciones, ni porque exista algún conflicto con la experiencia, sino únicamente con el ánimo de liberarme a mí mismo del sentimiento opresivo de que sus elementos no estuvieran libres de cosas oscuras o ininteligibles59.

Según lo anterior, Hertz provocó un horizonte de trabajo clarificador en la obra de

Wittgenstein. Además, brindó una serie de conceptos tales como el de “imagen”, el de

“límites”, o el de “espacio lógico” que serian utilizados en el Tractatus para explicar la

visión del mundo y del lenguaje. Hay comentaristas de la obra de Wittgenstein que

proponen que aunque Hertz no haya sido citado en el Tractatus, fue uno de los autores que

estuvo más en el fondo de todo este proyecto.

*****

58 Cfr. HERTZ, Heinrich.

Principles of mechanics. En: JANIK, A. y TOULMIN, S. Op. Cit.,pp. 176 – 177.

(37)

En este capítulo se destacó la relación entre la cultura y las experiencias personales de

Wittgenstein que lo llevaron a formular su pensamiento. Esto se desarrolló teniendo en

cuenta el contexto histórico de la Viena de fin de siglo, la biografía de la infancia y

junventud de Wittgenstein hasta la publicación del Tractatus y algunos aspectos relevantes

de autores contemporáneos que emprendieron un ejercicio de crítica y análisis del lenguaje

y los medios de expresión.

En cuanto a la cultura, se señaló un doble movimiento en el que, por un lado, se presentan

manifestaciones de inmoralidad, artificiosidad, hipocresía y mentira, y por otro, la

necesidad y el interés de algunos personajes por perseguir la verdad y la claridad y

transparencia en las expresiones del pensamiento y la cultura.

En el desarrollo de esa tarea, Karl Kraus fue importante porque fue pionero en la crítica a

los fundamentos de los medios de expresión. Con su literatura demostró que la época estaba

inundada de duplicidad moral y manipulación del lenguaje. Además, expuso el carácter

escindido de las obras de los autores que falseaban el discurso sobre los hechos y

deformaban la artisticidad de las obras. Para Kraus, las obras eran expresiones carentes de

realismo. Por eso propuso una empresa crítica frente al pensamiento y la expresión, de tal

manera que pudiera influir en la sensibilidad de los que pueden afectar el desarrollo de la

cultura.

Por su parte, Mauthner también propone una crítica del lenguaje cuya radicalidad destruye

cualquier imagen del lenguaje que pretenda la representación de los hechos. Porque el

(38)

de la verdadera esencia del lenguaje. Para este autor el lenguaje es supersticioso, irreal,

tirano, especulativo, arbitrario y nada tiene que ver con la realidad. Porque el lenguaje es de

carácter metafórico, tiende a falsear la realidad impidiendo cualquier tipo de conocimiento

por medio del lenguaje. Finalmente, su propuesta es que el lenguaje solo sirve para la

poesía por su poder de evocación del sentimiento de la palabra. Despues de la crítica del

lenguaje solamente queda la poesía y el silencio.

En el campo de la ciencia, Hertz emprende también un camino de aclaración de los

principios y fundamentos de la mecánica aislando y disolviendo las confusiones diciendo

que se tratan de problemas ilegítimos. Hertz propone que debe haber un sistema claro y

simple que explique todos los fenómenos físicos sin incurrir en confusiones conceptuales.

Este sistema basado en una teoría de la representación debe cumplir con tres rasgos, a

saber, su coherencia lógica, la correspondencia con los datos empíricos y la simplicidad y

elegancia en la exposición. Es un sistema que busca la aclaración lógica de todos los

principios de los que se deducen todas las proposiciones que describen los fenómenos

físicos.

Además de sus experiencias personales y la experiencia con su cultura, Wittgenstein deja

ver en el Tractatus que el horizonte de su obra no solo se dejó permear por la empresa

crítica de autores como los que fueron citados, sino que tambien responde a una tradición

lógica analítica. La propuesta es que el Tractatus debe ser leído teniéndo en cuenta no solo

la vida del autor y la situciones culturales de la época, sino también las influencias

intelectuales que se dejan ver en la misma obra. En el capítulo que sigue haré énfasis en la

(39)

2.

2. LUDWIG WITTGENSTEIN

EL SURGIMIENTO DE UN PENSAMIENTO

En qué medida coincida mi empeño con el de otros filósofos es cosa que no quiero juzgar. Lo que aquí he escrito, ciertamente, no aspira en particular a novedad alguna; razón por la que,

igualmente, no aduzco fuentes: me es indiferente si lo que he pensado ha sido o no pensado antes por otro.

Wittgenstein, Tractatus

En un contexto tan prolífico y en el marco de unas relaciones con los intelectuales más

destacados, es difícil desligar el cuerpo del Tractatus del pensamiento de los autores de la

época. Por lo anterior, resulta pertinente llevar a cabo una mirada a los aportes más

significativos de estos pensadores, con el fin de encontrar sus huellas en la obra escogida

para esta reflexión. En este capítulo haré una exposición de los aspectos más relevantes del

pensamiento de Gottlob Frege y de Bertrand Russell. Estos filósofos influyeron

directamente en el surgimiento del pensamiento wittgensteiniano no solo porque fueron sus

maestros, sino porque, discutiendo con las teorías que ellos propusieron, Wittgenstein pudo

(40)

2.1 Gottlob Frege

2.1

Gottlob Frege nació en Wismar, actual Alemania, en 1848 y murió en Bad Kleinen en

1925. Ingresó a la Universidad de Jena en 1869 y dos años después se trasladó a la

Universidad de Gotinga para completar sus estudios. Luego, estando en Jena, ejerció como

profesor de matemáticas hasta su muerte. Frege fue un importante lógico y matemático que

se destacó principalmente por haber fundado lo que se conoce como la lógica moderna.

El trabajo de Frege en su Conceptografía60 (Begriffsschrift), comienza con la pregunta por

el conocimiento, pero más concretamente con la pregunta por la expresión de los

pensamientos61. Así, uno de los objetivos que marcó su trabajo fue el de la precisión en la

expresión del conocimiento científico, particularmente el de las matemáticas62. Frege dice

que hay dos grados para que una verdad científica alcance certidumbre: según el primero, la

certidumbre de una proposición general se conjetura de acuerdo con un número de casos

particulares; y según el segundo, una proposición se consolida por la conexión con

verdades por medio de cadenas de inferencias63. De acuerdo con esto, se puede preguntar

por la manera en que se gana una proposición, y por la manera en que ésta se fundamenta

con máxima firmeza. Según el último caso, la respuesta a cómo una verdad se fundamenta

con máxima firmeza se conecta con la naturaleza interna de la proposición64.

60 Cfr. FREGE, Gottlob.

Conceptografía [online]. México: UNAM, 1972. 59 p. [Consultado: 24 de octubre de

2010]. Disponible en Internet: http://www.accionfilosofica.com/misc/1176099341crs.pdf

61 Cfr. Ibid., p. 3.

62 Cfr. CEREZO, María.

Lenguaje y lógica en el Tractatus de Wittgenstein. Pamplona: EUNSA, 1998. p. 25.

63 Cfr. FREGE, Gottlob. Op. Cit., p. 3.

(41)

De ahí que el desarrollo de la filosofía fregeana se centrara en adelante en el análisis de la

proposición y en la reducción de los principios matemáticos a los axiomas lógicos65. Frege

escribió en el prólogo de la Conceptografía que la prueba lógica prescinde de las

características particulares de la cosa y solo se funda en las leyes sobre las que descansa

todo conocimiento66. En el desarrollo de esta filosofía, Frege se encontró con una dificultad

en la expresión por la inadecuación e inexactitud del lenguaje. Por esta razón le fue

necesaria la creación de un nuevo sistema que le permitiera mayor precisión, juicio y

expresión con significado de las ideas. A este sistema Frege le llamó “conceptografía” o

“lenguaje de fórmulas para el pensamiento puro”67.

Frege sistematizó la lógica proposicional no sistematizando directamente las argumentaciones pertenecientes a ella, sino sistematizando las verdades lógicas que corresponden a las inferencias válidas. (…) Todas esas verdades lógicas se pueden presentar en un sistema axiomático (…), que estableciendo algunas de esas verdades como postulados o axiomas, y utilizando el esquema de inferencia (…), es posible derivar un número ilimitado de verdades lógicas como teoremas68.

En la Conceptografía, Frege investiga acerca de las constantes lógicas pensando que si

lograba aclarar su significado, conseguiría aclarar la naturaleza de la lógica y del

lenguaje69.

Uno de los lugares fundamentales en el simbolismo fregeano fue el de la sustitución de los

conceptos de sujeto y predicado por los de argumento y función. Frege dice que “la

65 “Parece que en la actualidad gana cada vez más partidarios la opinión de que la aritmética es lógica

extensamente desarrollada, que una fundamentación rigurosa de las leyes aritméticas nos retrotrae a leyes

puramente lógicas y solo a tales.” Cfr. FREGE, Gottlob. Función y concepto. En: Escritos filosóficos.

Barcelona: Crítica, 1996. p. 158.

66 Cfr. Ibid.

67 Cfr. FREGE, Gottlob.

Conceptografía. Op. Cit., p. 3.

68 Cfr. KENNY, Anthony.

Wittgenstein. Trad: Alfredo Deaño. Madrid: Alianza editorial, 1972. p. 35.

(42)

aprehensión de un contenido como función de un argumento surte el efecto de una

aprehensión formadora de conceptos”70. Según este sistema, la proposición ya no se

limitaba a la forma S – P (sujeto - predicado) sino que alcanzaba a proposiciones que

contenían un cuantificador ( ‹‹para todo›› y ‹‹para algún››) y a proposiciones

relacionales entre otras. Con esta nueva manera de formalizar el análisis de la proposición,

Frege se dispuso a revisar las tres características de la proposición que a lo largo de la

historia han interesado a los lógicos: la primera, que la proposición estuviera compuesta de

sujeto y predicado, la segunda, que la proposición pudiera ser verdadera o falsa, y la

tercera, que de una proposición se pudieran a veces deducir otras proposiciones71.

Rechazando la primera característica de la proposición, Frege propuso que ese tipo de

análisis gramatical fuera reemplazado por la distinción entre función y argumento. Una

función es una formulación que permite identificar los objetos que pertenecen a una clase.

Una función no es solamente lo que comúnmente los matemáticos representan con el signo

ƒ ( ) (se lee: f de…), sino que ella identifica un dominio en el cual pueden caer cierta clase

de objetos. De este modo, la función identifica una clase y solo con dar una característica

de dicha clase, con ello se define el concepto. Así, la función es una expresión que se

compone de dos partes, un signo para un argumento y una expresión para una función. La

primera parte está completa en sí misma y la otra necesita de un complemento, es decir, no

está saturada. Como lo explica en Función y concepto, la función es algo que debe ser

llenado:

70 Cfr. Ibid. p. 35.

(43)

Me interesa señalar que el argumento no forma parte de la función, sino que constituye, junto con la función, un todo completo; pues la función, por sí sola, debe denominarse incompleta, necesitada de complemento o no-saturada.72

La noción de función no solo cuenta para las matemáticas, Frege extendió esta noción

también a las expresiones del lenguaje ordinario73. En los casos:

1) Simón Bolívar liberó Venezuela 2) Bernardo O’Higgins liberó Chile

3) José de San Martín liberó Argentina

lo esencial a las tres proposiciones es la expresión de la función que se puede representar de

la forma “x liberó y”. Para ésta formulación, la expresión de la función es incompleta pues

contiene dos variables (x e y) o espacios vacíos que deben ser llenados con los argumentos.

Para los casos citados, los argumentos son los nombres de los objetos: Simón Bolívar,

Venezuela, Bernardo O’Higgins, Chile, etc.

Otra de las características de la proposición que interesó a los lógicos, y que Frege se

dispuso a revisar, fue la de su valor veritativo. Los valores de la función para distintos

argumentos son siempre un valor de verdad74. Por ejemplo, para una ecuación x2 = 1, el

valor de la función para cualquier argumento es un número. Sin embargo, para que ese

valor de la función sea verdadero, no cualquier número puede ser utilizado. Así, si a la

72 Cfr. FREGE, Gottlob.

Función y concepto. Op. Cit., p. 151.

73 Frege definió la relación entre la escritura formal y el lenguaje ordinario con la metáfora del microscopio y

el ojo desnudo. La escritura formal, como el microscopio, permite discriminar entre las cosas del lenguaje

ordinario que aparecen borrosas y confusas y que no se alcanzan a clarificar con el ojo desnudo. Cfr. FREGE,

Gottlob. Conceptografía. Op. Cit., p. 3.

(44)

ecuación x2 = 1 le asignamos el argumento -1 la ecuación será verdadera; pero si le

asignamos el argumento 2, la ecuación será falsa.

Digo ahora: “el valor de nuestra función es un valor de verdad” y distingo entre los valores de

verdad de lo que es verdadero y lo que es falso. Al primero le llamo, para abreviar, lo

Verdadero, y al segundo, lo Falso. En consecuencia, “22 = 4” representa lo Verdadero, por

ejemplo, del mismo modo que se puede decir que “22representa 4”. Y “22= 1” representa lo

Falso.75

Frege introduce las nociones de verdad y de falsedad como elementos esenciales a la

proposición, de tal manera que el valor veritativo es la referencia de los nombres, y que

verdad o falsedad son los verbos de la oración. Lo verdadero y lo falso son la referencia de

las oraciones. La verdad no es una propiedad de algo. Lo verdadero es un objeto al que la

proposición verdadera nombra. De este modo, todos los enunciados verdaderos tienen la

misma referencia76. Tanto la referencia como el conocimiento de la verdad del enunciado

constituyen el valor veritativo de la oración77. Para Frege, las palabras y las oraciones son

nombres de objetos que, en el caso de que exista la referencia, designan o bien lo verdadero

o bien lo falso78.

Según el análisis de la forma sujeto-predicado, lo que se hacía con una aseveración era

predicar algo de un sujeto, pero la aseveración recaía sobre el verbo o sobre la cópula. Con

la notación conceptual de Frege, la aseveración se realiza agregando un signo aparte del

enunciado, indicando que este es aseverado como verdadero. De lo contrario, la

formulación sería solamente la consideración de un pensamiento o simplemente una

75 Cfr. FREGE, Gottlob.

Función y concepto. Op. Cit., p. 29.

76 Cfr. FREGE, Gottlob.

Sobre sentido y referencia. En: Escritos filosóficos. Barcelona: Crítica, 1996. p. 181.

77 Cfr. FREGE, Gottlob.

Función y concepto. Op. Cit., p. 159.

78 Cfr. FREGE, Gottlob.

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