Tema 5:
Aprendizaje y conocimiento intelectual
La percepción no agota el conocimiento humano, apenas aporta el primer paso, necesario sin duda para nuestra adaptación al medio en el que vivimos, pero no suficiente. Cuando hablamos de la conducta humana solemos entenderla como una conducta inteli-gente pero, ¿qué quiere decir eso?
Suele decirse que los animales actúan por instinto. Cuando hablamos de conducta instintiva hablamos de una conducta innata, no aprendida, rígida, idéntica para todos los individuos de una es-pecie.
Los animales, especialmente cuando ascendemos en la cadena evolutiva, también tienen la capacidad de aprender nuevas conduc-tas, pero aunque en estos casos podemos hablar de conductas indi-viduales, en la mayoría de casos el individuo mantiene su rigidez y, por consiguiente, la incapacidad de adaptarse a circunstancias nue-vas.
1) La conducta aprendida
Al hablar de aprendizaje podemos distinguir diferentes tipos: el denominado aprendizaje por condicionamiento clásico –descu-bierto por el psicólogo ruso Pavlov–; el aprendizaje por condijona-miento operante, que debemos a B.F. Skinner; y el aprendizaje por imitación.
a) El condicionamiento clásico
Pavlov (1849-1936) estudió este condicionamiento a través de un conocido experimento con perros. Pavlov había observado que los perros aumentaban la salivación en cuanto adivinaban que se acercaba la persona que los alimentaba e ideó el siguiente experi-mento:
Antes de dar la comida al perro hacía sonar una campanilla. Al comienzo, el perro sólo salivaba cuando veía la comida; sin embar-go, al repetirse una y otra vez la secuencia campanilla-comida, el pe-rro asoció la comida al sonido de la campanilla y comenzó a salivar en cuanto sonaba la campanilla.
El esquema es sencillo:
1) En un principio el perro da una respuesta (no condicionada), la salivación, a un estímulo (no condicionado), ver la comida.
Comida (ENC) Salivación (RNC)
2) Durante el experimento se presenta un estímulo (neutro), que no produce ninguna respuesta en el perro (el sonido de la cam-panilla), antes de que se produzca el estímulo no condicionado (en-señar la comida al perro).
Comida (ENC)
3) En el transcurso del experimento, el estímulo inicialmente neutro (el sonido de la campanilla) se convierte en un estímulo con-dicionado que provoca una respuesta condicionada (la salivación cuando el perro oye la campanilla)
Sonido (EC) Salivación (RC)
Lo que pretendía demostrar Pavlov era que podía provocar una reacción del perro ante un estímulo inicialmente neutro; esto es, que podía condicionar su conducta.
Se trata de un condicionamiento de gran importancia en el aprendizaje humano durante la infancia y es, en muchas ocasiones, el origen de muchas fobias.
Este tipo de condicionamiento es el tema en torno al que gira la polémica película de Stanley Kubrick La naranja mecánica (1971)
b) El condicionamiento operante
B.F. Skinner (1904-1990) ideó un experimento:
En la denominada ―caja de Skinner‖, en la que se encuentra una pequeña palanca que, al ser accionada, permite el acceso a cier-ta cantidad de comida, se introduce un animal (son muy conocidos los experimentos con palomas y ratones). En un primer momento, el animal se mueve por todos lados y, fruto del azar, acciona la pa-lanca obteniendo así alimento. De momento el animal no asocia el alimento con accionar la palanca pero, al repetirse este hecho una y otra vez, el animal tarda cada menos tiempo en accionar la palanca hasta que, finalmente, cada vez que tiene hambre va directamente a la palanca y la acciona.
En este caso se habla de condicionamiento operante porque el individuo ―opera‖, actúa, con el fin de lograr un resultado.
tanto positivo (un premio: obtener comida) como negativo (un cas-tigo, evitar un daño). En este último caso puede utilizarse en sentí-do positivo (inducir una acción) o negativo (inhibir la acción, evi-tarla).
Este es el tipo de condicionamiento que utiliza el ser humano para amaestrar animales y lograr que desarrollen ciertas habilidades, desde la gracia del baile de los caballos andaluces hasta la detección de droga de los perros de la policía. También se halla en la base de gran parte del aprendizaje humano, por ejemplo en la edad escolar.
Actividad de lectura
El término aprendizaje puede mantenerse provechosa-mente en su sentido tradicional para describir el hecho de que se recuerden ciertas respuestas en situaciones complejas. Los térmi-nos para el proceso de adquisición pueden tomarse de los análisis de Pavlov sobre el reflejo condicionado. El mismo Pavlov llamó refuerzo a todo hecho que fortaleciera la conducta y condiciona-miento a todo cambio resultante.
En el experimento de Pavlov, sin embargo, el refuerzo se aso-cia con un estímulo, mientras que en la conducta operante se hace depender de una respuesta. El refuerzo operante es, por tanto, un proceso separado y requiere un análisis aparte. En ambos casos, al fortalecimiento de la conducta que resulta de un refuerzo se le llama, de una manera apropiada, condicionamiento. En el condi-cionamiento ―operante‖ fortalecemos la actividad en el sentido de hacer que la respuesta sea más probable o, de hecho, más frecuen-te. En el condicionamiento pavloviano o ―respondente‖ simple-mente incrementamos la magnitud de la respuesta provocada por el estímulo condicionado y acortamos el tiempo que transcurre en-tre estímulo y respuesta.
si-gue en el tiempo a la propia conducta del organismo. Cualquier ca-so que no haga ni lo uno ni lo otro no tiene eficacia para cambiar la probabilidad de una respuesta‖
B.F. Skinner: Ciencia y conducta humana.
c) El aprendizaje por imitación
Este tipo de aprendizaje consiste, como indica su nombre en un aprendizaje obtenido por la repetición de un gesto o una acción que el individuo ve realizar a otros sujetos. Se trata de una forma de aprendizaje capital para el ser humano, especialmente en la infancia, cuando el niño quiere imitar a su hermano mayor, a su madre o pa-dre, que actúan como modelos en los que fijarse; pero también ac-túa en la edad adulta pues, en muchas ocasiones, es más fácil apren-der algo fijándote en cómo lo hacen los demás que, por ejemplo, si-guiendo unas instrucciones escritas. No se trata de un conocimien-to exclusivamente humano, también se encuentra en los animales.
¿Podríamos calificar este tipo de conductas aprendidas como realmente inteligentes?
Resulta difícil. W. Köhler definía como conducta inteligente aquella conducta que resuelve un problema por la comprensión re-pentina de la relación existente entre varios elementos que, hasta ese momento, no habían sido relacionados por dicho individuo y, por consiguiente, sin que pueda ser interpretado como causa del azar (como en el caso de la caja de Skinner)
Pero entonces, ¿son inteligentes los animales?
d) La conducta inteligente de los animales
Wolfang Köhler (1887-1967), que experimentó con primates, observó cómo los chimpancés eran capaces de encontrar solución al problema de obtener comida situada fuera de su alcance. Son co-nocidos especialmente dos tipos de experimentos:
ca-ñas o palos. Fuera de la jaula, y fuera del alcance de la mano del chimpancé, se encuentran unos plátanos.
– Otra jaula. En este caso encontramos, junto al chimpan-cé, varias cajas de madera desperdigadas y unos plátanos situa-dos a una altura a la que el chimpancé no llega.
Köhler observó cómo, sin tener ninguna experiencia previa y sin tanteos, de repente, el chimpancé utilizaba las cañas para alargar el alcance de su mano (primer caso) o construía una especie de es-calera (segundo caso), con el objeto de alcanzar los plátanos.
Sí observó, sin embargo, que esta solución sólo aparecía cuan-do el chimpancé, simultáneamente, podía tener tocuan-dos los elementos que intervienen en la solución del problema bajo su campo de vi-sión. Si, por ejemplo, no ve los plátanos mientras ve las cañas, o no ve las cañas mientras ve los plátanos, el chimpancé es incapaz de resolver el problema.
Los experimentos de este tipo con animales, especialmente con chimpancés y otros simios, se han multiplicado. Nadie duda hoy de la inteligencia animal, especialmente de los grandes simios, si bien se hallan muy lejos de los logros del ser humano.
2. El pensamiento humano
Sin duda la incipiente capacidad de fabricar herramientas favo-reció la adaptación al medio del ser humano. Pero si reflexionamos sobre esta capacidad, nos daremos cuenta de que, de alguna mane-ra, exige superar la inmediatez del momento, exige la capacidad de trascender el presente pues, lo que el ser humano hace cuando fa-brica una herramienta, por tosca que sea, es prever el futuro, idear una situación futura en la que esa herramienta será necesaria para lograr un fin proyectado con anterioridad. Esto es lo característico del pensamiento humano. Como decía Marx:
Una araña ejecuta operaciones que semejan a las manipula-ciones del tejedor, y la construcción de los panales de las abejas po-dría avergonzar, por su perfección, a más de un maestro de obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde lue-go, a la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la cons-trucción, la proyecta en su cerebro. (El Capital I, cap. V)
Etimológicamente, el término pensamiento deriva de pensare, que significa pesar, calcular, juzgar; y, en este sentido, implica la ac-titud de examinar las circunstancias que nos rodean y reflexionar sobre ellas con el fin de adaptar la conducta a las necesidades (pre-sentes o futuras). En este sentido, el pensamiento define la activi-dad de idear o concebir un proyecto en nuestra mente. Y en este concebir proyectos trabajamos con conceptos y juicios.
Reconocer la existencia de conceptos exige la capacidad de abstracción, esto es, la capacidad de identificar rasgos o caracterís-ticas comunes presentes en diferentes individuos a los que damos más importancia que a otros rasgos que dichos individuos no com-parten. Así, bajo el concepto ―perro‖ pensamos en una pluralidad de individuos perrunos sin importarnos sus diferencias de tamaño, color, raza...
Estos conceptos que el ser humano construye nos permiten: 1) clasificar los objetos de nuestra experiencia
consi-guiente, adaptar más fácilmente nuestra conducta
3) generalizar y proyectar hacia el futuro situaciones posi-bles y su forma de resolverlas.
Si admitimos esto, estamos admitiendo de hecho, no sólo la capacidad de construir conceptos, sino de construir juicios, esto es, de relacionar dos conceptos y afirmar o negar el uno del otro (por ejemplo atribuir una cualidad a un individuo: ladrido-perro); y, dan-do un paso más, de unir juicios para, a partir de ellos, hacer razona-mientos o inferencias.
La cuestión es que, en el ser humano, esto ha ido acompañado de otra capacidad singular, el lenguaje, cuya relación con el pensa-miento ha sido objeto de reflexión.
3. Pensamiento y lenguaje
Desde el comienzo, al hablar de la aparición del ser humano, hemos hecho referencia al carácter social del ser humano y, en este sentido, el lenguaje ha sido uno de los principales vehículos de tersubjetividad. El lenguaje facilitaba la comunicación entre los in-dividuos: para advertir de la existencia de algún peligro, para comu-nicar una orden o, simplemente, para transmitir más fácilmente co-nocimiento. Pero, ¿cómo?
El lenguaje ha permitido fijar y registrar (primeramente en so-nidos) la red de conceptos elaborados por el ser humano. A partir de aquí nos encontramos con un triángulo que relaciona tres reali-dades diferentes (el significante –la grafía o el sonido–, la represen-tación mental, el referente material) con unas relaciones definidas:
1) la palabra no es sólo un sonido o una grafía, sino la uni-dad entre el significado y el significante
2) la relación entre el signo lingüístico y la realidad está me-diada por los significados
comu-nes a una pluralidad de individuos
4) el significante nos informa de aquellos individuos que poseen las cualidades contenidas en el significado
Esto confiere al lenguaje humano unas características ausentes en los llamados lenguajes animales:
– el lenguaje humano permite referirse a cualquier realidad física o mental, presente o ausente
– el lenguaje humano permite la construcción ilimitada, in-finita, de juicios, de frases, mediante la combinación de muy po-cos signos (la doble articulación)
– el lenguaje está vinculado al pensamiento y realiza las tres operaciones básicas de elaboración de conceptos, juicios y razonamientos.
La cuestión es ¿pensamos como hablamos o, por el contrario, hablamos como pensamos?
a) El pensamiento es anterior al lenguaje
Para quienes sostienen esta postura, el pensamiento es anterior al lenguaje por cuanto el lenguaje no es sino el conjunto de signos utilizados precisamente para expresar las ideas que previamente te-nemos de los objetos que nombra el lenguaje. Esta postura se re-monta a John Locke y, más cercano a nosotros, a Jean Piaget, si bien éste último subraya la necesidad del lenguaje para el desarrollo y perfeccionamiento del pensamiento:
el lenguaje no basta para explicar al pensamiento puesto que las estructuras que caracterizan a este último hunden sus raíces en la acción y en los mecanismos sensorio-motrices más profundos que el hecho lingüístico. Pero, en contrapartida, no es menos evi-dente tampoco que cuanto más refinadas son las estructuras del pensamiento más necesario es el lenguaje para el perfeccionamien-to de su elaboración. El lenguaje es, por tanperfeccionamien-to, una condición nece-saria pero no suficiente de la construcción de las operaciones lógi-cas. [...] Sin el lenguaje, por otra parte, las operaciones continuarían siendo individuales e ignorarían, por consiguiente, esa regulación que resulta del intercambio interindividual y de la cooperación. En este doble sentido de la condensación simbólica y de la regulación social el lenguaje es, por tanto, indispensable para la elaboración del pensamiento. Entre el lenguaje y el pensamiento existe también un círculo genético tal que uno de ambos términos se apoya nece-sariamente en el otro en una formación solidaria y en una perpetua acción recíproca. Pero ambos dependen, a fin de cuentas, de la propia inteligencia que, a su vez, es anterior al lenguaje e inde-pendiente a él.
J. Piaget: Seis estudios de psicología.
b) El lenguaje es anterior al pensamiento
encuen-tran Sapir o Chomsky.
Para Sapir la percepción de la realidad está mediatizada por el lenguaje, la percepción de la realidad está en gran parte fundada in-conscientemente en los hábitos lingüísticos del grupo. El hecho de que no exista un lenguaje universal o, mejor, unas estructuras lin-güísticas básicas comunes a todos los lenguajes, pone en evidencia que el lenguaje no procede de unas estructuras lógicas universales sino, al contrario, que es el lenguaje el que determina las estructuras mentales o el pensamiento.
Por lo que sabemos, la posesión del lenguaje humano está asociada con un tipo específico de organización mental, no simple-mente con un nivel más alto de inteligencia. No parece tener fun-damento la opinión según la cual el lenguaje humano sería simple-mente un ejemplo más complejo de algo que puede encontrarse en otras partes y dentro del mundo actual
Chomsky. El lenguaje y el entendimiento.
c) El pensamiento y el lenguaje son distintos
Lev S. Vigotsky (1896-1934) cree que pensamiento y lenguaje tienen un origen distinto pero que, durante el desarrollo del niño (hacia los dos años), se unen para articular el pensamiento verbal.
En sus propias palabras:
1. Pensamiento y lenguaje tienen diferentes raíces genéticas. 2. Las dos funciones se desarrollan a lo largo de líneas dife-rentes, independientemente una de otra.
3. No existe una correlación definida y constante entre ellos. 4. Los antropoides ponen de manifiesto una inteligencia se-mejante a la del hombre en ciertos aspectos (el uso embrionario de herramientas) y un lenguaje en parte parecido al humano en aspec-tos totalmente distinaspec-tos (el aspecto fonético de su lenguaje, su fun-ción de descarga, los comienzos de una funfun-ción social).
pensamiento y lenguaje del hombre está ausente en los antropoi-des.
6. En la filogenia del pensamiento y el lenguaje son clara-mente discernibles una fase preintelectual en el desarrollo del habla y una fase prelingüística en el desarrollo del pensamiento.
[...]
1. En su desarrollo ontogenético, el pensamiento y el lenguaje provienen de distintas raíces genéticas.
2. En el desarrollo del habla del niño podemos establecer con certeza una etapa preintelectual, y en su desarrollo intelectual una etapa prelingüística.
3. Hasta un cierto punto en el tiempo, los dos siguen líneas separadas, independientemente una de otra.
4. En un momento determinado estas líneas, se encuentran, y entonces el pensamiento se torna verbal y el lenguaje, racional.
Vigotsky: Pensamiento y lenguaje. cap. 4
En cualquier caso, las tres interpretaciones reconocen la estre-cha vinculación entre pensamiento y lenguaje.
4. Lenguaje y conocimiento: lenguajes natural y
artificial
El lenguaje es el principal vehículo de la intersubjetividad. En este sentido su capacidad es extraordinaria: ha permitido transmitir conocimientos, sentimientos, incluso ha creado belleza (la poesía por ejemplo).
a) Lenguaje natural
Por lenguaje natural se entiende la lengua utilizada por una co-munidad lingüística. Es un lenguaje que aprendemos desde que na-cemos –en las otras especies animales el lenguaje es innato– y que utilizamos para nombrar objetos, hacer preguntas, expresar emo-ciones, describir sucesos, etc. El ruso, el catalán, el inglés o el caste-llano son ejemplos de lenguajes naturales.
Un lenguaje natural consta de un conjunto finito de símbolos –las palabras o signos lingüísticos– y un número determinado de reglas –morfosintaxis– para la formación de oraciones.
Las posibilidades expresivas el lenguaje natural son práctica-mente ilimitadas. Construyendo oraciones podemos enunciar he-chos, describir fenómenos, expresar estados de ánimo, dudas, súpli-cas, mandatos, … y también referirnos al propio lenguaje mediante expresiones metalingüísticas.
Una oración es una expresión lingüística gramaticalmente co-rrecta y que posee sentido completo. Por ejemplo, ―el cuarzo es un mineral‖, ―llueve‖, etc. Por el contrario, ―vivir con‖ o ―suyo papel sintiendo‖ no son oraciones.
Desde el punto de vista de su significado, las oraciones pueden ser enunciativas, desiderativas, dubitativas, exhortativas, interrogati-vas y exclamatiinterrogati-vas.
Sólo podemos atribuir valor de verdad al contenido que expre-san las oraciones enunciativas. Por ejemplo, ―el cuarzo es un mine-ral‖ es una oración enunciativa que expresa un contenido verdade-ro. El contenido de la oración ―llueve‖ será verdadero o falso en función del momento en el que se exprese. Por el contrario, las ora-ciones exhortativas, exclamativas o interrogativas no tienen valor de verdad, carece de sentido preguntarse si son verdaderas o falsas.
el conocimiento científico. Esta imprecisión del lenguaje natural proviene de dos fuentes:
–De la semántica:
–Polisemia: términos con varios significados (cabo, ga-to, golfo…).
–Términos indeterminados, insuficientemente defini-dos. Ejemplos: ―rápido‖, ―difícil‖, ―agradable‖. Esta indefi-nición impide la exacta comprensión del mensaje.
–De la sintaxis:
–Anfibología, cuando una expresión puede presentar varios significados. Ejemplo: ―el libro de Torrente Balles-ter‖. No sabemos si hablamos de un libro escrito por To-rrente Ballester o del ejemplar de un libro que pertenece a Torrente Ballester.
–Oraciones sin sentido.
–Enunciados confusos, redundantes o incluso contra-dictorios (ciencias ocultas)
–Argumentos paradójicos (Epiménides el cretense, la paradoja del ahorcado de Cervantes)
Lectura
condición della, pasaban muchos, y luego en lo que juraban se echaba de ver que decían verdad, y los jueces los dejaban pasar libremente. Sucedió, pues, que, tomando juramento a un hombre, juró y dijo que para el juramento que hacía, que iba a morir en aquella horca que allí estaba, y no a otra cosa. Repararon los jueces en el juramento y dijeron: '‖Si a este hombre le dejamos pasar li-bremente, mintió en su juramento, y, conforme a la ley, debe mo-rir; y si le ahorcamos, él juró que iba a morir en aquella horca, y, habiendo jurado verdad, por la misma ley debe ser libre'‖. Pídese a vuesa merced, señor gobernador, qué harán los jueces del tal hom-bre; que aun hasta agora están dudosos y suspensos. Y, habiendo tenido noticia del agudo y elevado entendimiento de vuestra mer-ced, me enviaron a mí a que suplicase a vuestra merced de su parte diese su parecer en tan intricado y dudoso caso.
A lo que respondió Sancho:
-Por cierto que esos señores jueces que a mí os envían lo pu-dieran haber escusado, porque yo soy un hombre que tengo más de mostrenco que de agudo; pero, con todo eso, repetidme otra vez el negocio de modo que yo le entienda: quizá podría ser que diese en el hito.
Volvió otra y otra vez el preguntante a referir lo que primero había dicho, y
Sancho dijo:
-A mi parecer, este negocio en dos paletas le declararé yo, y es así: el tal hombre jura que va a morir en la horca, y si muere en ella, juró verdad, y por la ley puesta merece ser libre y que pase la puen-te; y si no le ahorcan, juró mentira, y por la misma ley merece que le ahorquen.
-Así es como el señor gobernador dice -dijo el mensajero-; y cuanto a la entereza y entendimiento del caso, no hay más que pedir ni que dudar.
-Digo yo, pues, agora -replicó Sancho- que deste hombre aquella parte que juró verdad la dejen pasar, y la que dijo mentira la ahorquen, y desta manera se cumplirá al pie de la letra la condición del pasaje.
verdadera; y si se divide, por fuerza ha de morir, y así no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide, y es de necesidad espresa que se cumpla con ella.
-Venid acá, señor buen hombre -respondió Sancho-; este pasajero que decís, o yo soy un porro, o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente; porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y, siendo esto así, como lo es, soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil las razones de condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal, y esto lo diera firmado de mi nombre, si supiera fir-mar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador desta ín-sula: que fue que, cuando la justicia estuviese en duda, me decanta-se y acogiedecanta-se a la midecanta-sericordia; y ha querido Dios que agora decanta-se me acordase, por venir en este caso como de molde.
M. de Cervantes: El Quijote
b) Lenguaje artificial
Para resolver los problemas del lenguaje natural y con el fin de dotar a la ciencia de una expresividad rigurosa y exacta, se constru-yen lenguajes artificiales, esto es, lenguajes bien definidos que po-seen una estructura operativa y eficaz. Todas las ciencias emplean lenguajes artificiales y que ésta es una de las condiciones de su pro-greso.
Los lenguajes artificiales permiten profundizar en la investiga-ción matemática y científica sin caer en las imprecisiones del len-guaje ordinario.
Las deficiencias que proceden de la vaguedad de las palabras o de sus usos ambiguos se superan mediante:
– la redefinición de los conceptos ordinarios
– la utilización de un simbolismo artificial basado en una correspondencia biunívoca –de uno a uno– entre símbolo y ob-jeto representado.
La física, por ejemplo, dispone de numerosos términos ordina-rios redefinidos unívocamente (―fuerza‖, ―masa‖, ―energía‖, etc), así como de otros símbolos convencionales (―t‖, ―s‖, ―v‖, etc.), que permiten a los investigadores operar con fórmulas.
Las deficiencias que resultan de la vaguedad de los enunciados se resuelven mediante la estipulación de unas reglas con criterios técnicos suficientes para evitarlas (el enunciado ―un puñado de sal‖ sería substituido por ―x moles de ClNa‖)
Las incongruencias de los razonamientos (sofismas, paradojas, etc.) mediante la dotación de reglas operativas tan eficaces y riguro-sas que hagan imposible la demostración de contradicciones.
En definitiva, un lenguaje artificial consta de los mismos ele-mentos que cualquier otro lenguaje, esto es, signos y reglas sintácti-cas, pero se le exige además:
a) que los signos estén bien definidos
b) que el conjunto de reglas para la formación de enuncia-dos sea efectivo, es decir, permita saber en cualquier momento si nos encontramos ante una expresión bien formada del lenguaje artificial que se trate.
c) que el conjunto de reglas operativas permita pasar de unas expresiones a otras construyendo cadenas deductivas
rosas y exactas
Esto sugiere sin embargo que los lenguajes artificiales dispo-nen de un campo muy limitado. Sólo sirven para satisfacer las nece-sidades expresivas de aquellos sectores del conocimiento para los que fueron diseñados.
Pero desde el punto de vista de su aplicación a la ciencia, el uso de lenguajes artificiales resulta, en la actualidad, imprescindible.