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Ví^l
Homenaje
a
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Armando de Ramón
VoLLIMEN I Enero
-Junio
2005
INSTITUTO
DE
HISTORIA
ISSN 0073-24;
tyetom
38
Homenaje
a
Armando
de Ramón
VOIUMEN I
Enero-Junio
2005
INSTITUTO
DE
HISTORIA
Instllulode Historia Pomií'lciaUniversidad CatólicadeChile HISTORIAN"38,Vol.I,enero-junio2005:9-30 ISSN0073-2435
María José Correa Gómez1
DEMANDAS PENITENCIARIAS.
DISCUSIÓN
Y REFORMADE LASCÁRCELES
DE MUJERESENCHILE
(1930-1950)2
"Elfuncionario penaldebe poseer cualidades cuyafallanopuedesubstituirse. Elempleadodecategoríadebetenerconocimientosnosolamente de técnicapenitenciaria, sinojurídicos,depolíticacriminal, depsiquiatríay desociología. Sin ellonopuede comprenderseeldelito, nial delincuente yestacomprensión
eslacondiciónfundamentaldeuntratamiento adecuado delpreso"3.
El traspaso de laadministración de las casascorreccionales alaCongregación del
Buen Pastor(1864)en elmarcode lareformapenitenciaria, buscóinstalarmetodo logías deencierro paralas internas basadasenlacorreccióny enlareforma moral.
Las carenciasy tensiones surgidas en estasinstituciones generaron durante lapri mera mitad del siglo XX una demanda, sustentada poragrupaciones femeninas y
porjóvenes profesionales,orientadaasituaralascorreccionales comoespaciosde
regeneración, conforme alarealidadexperimentada por lasmujeresen libertad.El
artículo revela la complejidad y diversidad de la experiencia carcelaria femenina,
indagandoen tornoa losdiscursosquea mediados dela década del treintacuestio
nan lavalidezdel sistemacorreccional.
Palabrasclave: Modernización,encierro,corrección,historiade mujeres.
The administration of the Corrections Institutions was transferred to the Good ShepherdSisters in 1864within the framework ofpenitentiary reform with theaim of incorporating methodologies of incarceration based on moral correction and
reform programs for the inmates. Increasing deficiencies and tensions in these institutions in the early 20th century prompted women's groups and young
professionals to demand that correctional facilities be reorganized as spaces of regeneration, in accordance with the reality experienced by free women. This article seeks to reveal the complexity and diversity of the prison experience for women,basedon the media discourse ofthe mid-1930sthatquestionedthe validity
of the correctional system.
Keywords: Modernization,lock, improvement,womenhistory.
1 Licenciadaen HistoriayEstéticapor la PontificiaUniversidad Católica. Magísteren Géneroy
Estudios Culturalespor laUniversidaddeChile.Correo electrónico: [email protected]
2 Este artículo se enmarca en una investigación mayor sobre Cárceles de Mujeres en Chile
¡900-1950. Unaversiónsimilaralaprimerapartedeesteartículofue presentadacomoponenciaenel Primer Congreso Sudamericano de Historia, Santa Cruzde la Sierra, 20-22 agosto, 2003. Laautora agradece al "Programade Asistencia a Congresosen el Extranjero", Conicyt, que permitiópresentar partedeestetrabajoendichocongreso.
3 Boletín de la Dirección GeneraldePrisiones, Santiago,Dirección General de Prisiones, Año
1U HISTORIA 38/2005
La
implementación
del sistemapenitenciario
a mediados delsiglo
XIX4 enChile encarnó el
preludio
del fin de losprincipios
penales
coloniales einaugu
ró discursos
punitivos
orientados a la rehabilitación del criminal y a suadapta
ción al sistema laboral y social5. Sin
embargo,
este proyecto, que sepresentaba
a sí mismo como alternativa a lasinjusticias
del sistema de encierro y decastigo
desarrolladas por elantiguo régimen,
en lapráctica
seexpresó
de mododisímil,
configurando
tiempos
y rutinasparticulares
para hombres ymujeres.
El proyectopenitenciario
se formuló dentro de un marco de transformaciónmayor, enlazado con la
búsqueda
de la modernidad,exploración
queguiada
por las élites fuedegustada
yreapropiada,
en parte, por sus creadores y receptores. Las ansias y losplanes
de modernización se enfocaronprimeramente
en elámbito económico y en las instituciones de
gobierno,
y dentro de estas lascárceles se
erigieron
comoespacios
ideales de transformación ymodelación del individuo.La extensión del proyecto
penitenciario
y superduración
por más de cien años en Chile, lo ha situado como un valioso foco para el estudio de lasprácti
cas de control y de los
espacios
y modos dedisciplinamiento
social. Deigual
modo ha
promovido
la reflexión sobre elpoder
y sobre los discursos deorden6,
englobados
en la llamada modernidad que comienza aexperimentarse
en Chile, enprincipio
en elplano
discursivo, a mediadosdelsiglo
XIX. Estase comprende desde la
perspectiva planteada
por PeterWagner7,
como una serie de ofensivas modernizadoras, que, superpuestas, generaron un encadenamiento de estra
tegias
que muchas veces, y con el paso deltiempo,
increparon
y modificaron suprincipio
gestor. En este sentido,Wagner subraya
laequívoca
significancia
de la modernidad como arrítmica y estática, definiéndola como una propuesta que traducida y cuestionada porsus receptores, muta en eltiempo.
Desdeesta perspectiva
el proyectopenitenciario importado
a Chile amediados delsiglo
XIX y presente en las iniciativas carcelarias delsiglo
XX8,
enfrentó constantemente4 El sistema
penitenciarioseinstauracomoleyenChileenjuliode 1843ysematerializaconla habilitaciónparcialde la Penitenciaría deSantiagoen 1847.
5 Para el estudio de la
implementación delproyectopenitenciarioen Chile ver:Bello, Andrés,
"Establecimientos de confinación para los delincuentes",reproducido en El Mercurio de Valparaíso. 17 deenero de 1832,en LeónLeón, MarcoAntonio,Sistema Carcelario en Chile, Dibam, Santiago,
1996,47-55. "Administracióndejusticiacriminal", Ídem,43-45.VicuñaMackenna,Benjamín,Memo riasobre el Sistema Penitenciarioen General ysumejor aplicaciónen Chile, Santiago, Universidad de Chile, Dirección General de Prisiones, 1941. La Policía de Seguridad en las grandes ciudades modernas, Santiago, ImprentaLaRepública,1875."Discursos ParlamentariosI",en ObrasCompletas, Santiago, Dirección General de Prisiones, 1939, V. XII,600-612. "Discursos ParlamentariosIII", en
ObrasCompletas, Santiago,Dirección General dePrisiones, 1939,V.XIV,330-333 y336-341. 6
Cavieres, Eduardo, "Aislarel cuerpo y sanarel alma. El régimen penitenciariochileno 1843-1928",enIbero-AmerikanlscheArchiv,Jahrgarg, 1995,303-328. FernándezLabbé, Marcos,"Laexpli cación ysusfantasmas.Representacionesdel delito y desuresponsabilidad penalenel Chile del siglo XIX", enRevistade Historia Socialy de lasMentalidades, Santiago,Universidadde Santiago, 2000,
105-130. 7
Wagner,Peter,Sociologíade laModernidad,libertad ydisciplina,Barcelona,Herder, 1995. 8 El modelo
penitenciarioconservósu autoridadcomoreferente durante el sigloXX. Su presen
ciacomoarquetiposemanifestóenChile yenelextranjero,enparticularen losCongresosPenitencia
MARÍA 10SÉCORREAGÓMEZ/DEMANDAS PENITENCIARIAS 11
su
praxis
con sus bases discursivas, conformando unconjunto heterogéneo,
confuso y diverso.La
estrategia
de cambiopenal,
como parte de los ensayos modernizadores quese intentaron
aplicar
en elpaís
a mediados delsiglo
XIX,presentó
ambivalencias nacidas de la escasa adecuación entreproyecto y realidad, entrediscurso yespeci
ficidad. Lo modernoen lo
penitenciario
revelasus costos, dificultades y por sobre todo la disociación señalada por E. Cavieres9 entre elespíritu
de modernidad del sectordirigente
y la magra situación de modernizaciónvigente
en elpaís.
Laconnotación de
desarraigo
queimprime
J. Pinto10 sobre esta,subraya
a su vez labrecha existente entre
quienes importaban
y adecuaban los proyectos y las experiencias
particulares
demujeres
y hombres receptores directos de dichas iniciativas.
Los antecedentes de la línea de
investigación
en torno a las cárceles se remon tan a 1975 cuando M. Foucault" presenta enVigilar
yCastigar
el rolprimordial
que losespacios
dedisciplinamiento
ycontrol, enparticular
las cárcelesypeniten
ciarias, han
desempeñado
en laformación de las sociedades modernas. Su análisis refuerza elsurgimiento
enEuropa
de una nuevajusticia penal
que hacia fines delsiglo
XVIII se orienta a laregulación
de loscomportamientos
sociales. En ella laredacción de los
códigos
modernos delimitará acciones claves para el ordenamiento delos
sujetos,
de susrelacionessocialesy depoder,
basadas enel fin delcastigo
físico sobre el transgresor,imprimiendo
dicha acción en un mundo subterráneo yoculto.
Lasnuevas
concepciones penales
involucraron cambiossobre el modo de consi derar a los delincuentes y por ende su ser social, transformando lo carcelario enuna
categoría
sumamente interesante para estudiar los discursos ordenadores y los proyectos de reforma social. C.Aguirre,
R. Salvatore y J. Gilbert12 estudian lo carcelario en América Latina,subrayando
las formasparticulares
que toma en laregión
elejercicio
delpoder,
asícomo los discursoshegemónicos
que hanbuscadonormar las conductas sociales. Gran parte de los
países
de Sudaméricaincorpora
ron en susplanes
las emergentes ideaspenitenciarias importadas
deEuropa
y Norteamérica,inaugurando períodos
de transición marcados por sudesigual
ycompleja implementación.
EnChile las últimas
investigaciones
han dado cuentade las variantes y dificul tades de laaplicación
de la reformapenitenciaria
entre fines delsiglo
XIX y losprimeros
decenios del XX, estudiando lasrepresentaciones
degénero
y de clase9 Cavieres, Eduardo,"Anverso y Reverso del LiberalismoenChile, 1840-1930",enHistoria 34,
Santiago,PUC,2001. 10
Pinto, Julio,"DeproyectosyDesarraigos: Lasociedad latinoamericanafrentealaexperiencia delamodernidad(1780-1914)",en Contribuciones N°130.Santiago, USACH,2002.
11 Foucault, Michel,
Vigilary Castigar, México,SigloXXI, 2001. DefenderlaSociedad, curso en el College de France (1975-1976), Buenos Aires, FCE, 2000. La verdady lasformas jurídicas,
Barcelona,Gedisa,2003. 12
Salvatore, Ricardo; Aguirre, CarlosyGilbert,Joseph (Eds.), Crimeand Punishment in Latín America. Law andSoclety slnce Late Colonial Times, Durham Duke U. Press, 2001. Ver también, Salvatore, Ricardo y Aguirre, Carlos (Eds), The Birth of Penitentlaryin Latin America: Essays on
12 HISTORIA 38/ 20U5
que
regularon
y orientaron el accionar de estosespacios.
Lopenitenciario
haesta do estrechamente vinculado a la construcción degénero,
marcando una metodología
de corrección distinta entremujeres
yhombres13,
que enpalabras
de M. S. Zarate14 se materializó para el caso de lasmujeres
delincuentes en la directrizmetodológica
de las casas correccionales de fines delsiglo
XIX, basada en latransformacióndel llamado "vicio"de las
mujeres
delincuentesen"virtud".Laapuesta modernizadora
desplegó
en Chilela nuevateoríapenal
porunlargo
período
detiempo,
pese a las constantes dificultades en suimplementación15.
Sudesigual presencia
motivó una demanda social por unaequidad
carcelaria que laactualizó de forma
periódica,
convirtiendo a sus receptores en creadores yadapta
dores de la reforma16. El resultado secundario de la nueva
lógica penal
motivó elcuestionamiento, mas no la esencia de la reforma, activándola de modo distinto parahombres y
mujeres.
En esta
perspectiva
emerge la idea central del texto, el estudio de lasestrategias
de resistencia que nacen motivadas por la inadecuada situación carcelaria que
viven las
mujeres
presas, contextualizadaprincipalmente
enSantiago.
La adecua ción del proyecto, anunciadaen el traspaso de las casasde corrección a lasreligio
sasdel Buen Pastor (1864),impulsó
unacrítica que tomó diversas formas,entrelasque se encuentran las demandas de cambio expuestas por un grupo de
mujeres
profesionales
que,siguiendo
las directrices esbozadas por el proyectopenal,
cues tionaron hacia 1940el modoen que el Estadoyparticularmente
lasmonjas
intenta bancorregir
a las presas. Estas demandas se orientan,en parte, a un sistemapenal
quereprodujo desigualdades
degénero
y de clase, sin promover mayoresposibili
dades aquienes
se encontraban tras lasrejas
correccionales. Una revisión quepropone el fin de una
metodología
de encierro basadaen la correcciónreligiosa
yque insisteen la
aplicación
acelerada de nuevos controles.Estas
exigencias,
nacidas deprofesionales
formadas desde la cienciapeniten
ciaria, las ideas
criminológicas
y una mentalidadpositivista
e iluminista,plantea
ron un cambio del ineficiente sistemacorreccional, el cual,
luego
de setenta años, noentregaba
los resultadosesperados.
13 "La invención del deber: la masculinidad como valor de cambio", en Fernández Labbé,
Marcos,Prisión Común, ImaginarioSocial e Identidad, Chile, 1870-1920, Santiago, Andrés Be
llo,2003.
14
Zarate, María Soledad,"Vicious Women, Virtuous Women: The Female Delinquentand the
Santiagode ChileCorrectionalHouse, 1860-990",enSalvatore, RicardoyAguirre,Carlos(Eds.),The Birthof PenltentiaryIn LatínAmerica, op. cít.
15 Ladimensión
temporalque abarca la reformapenitenciariaseentiende desde laperspectivade
poder planteada por Foucault y posteriormentepor P. Trinidad Fernández (Cárcelydelincuencia en España,Madrid, Alianza, 1991)como unarmaque seduceeimprimesus notaspositivas.De talmodo,
ysiguiendoaWagner,secomprenden lasapropiacionesy reconstrucciones de los discursosiniciales,
MARÍA JOSÉCORREAGÓMEZ/DEMANDAS PENITENCIARIAS 13
ELSISTEMACORRECCIONAL
El traspaso
gradual
de las casas de corrección a la Orden del Buen Pastor seinició el 24 de febrero de
1864'7,
con la administración formal de la congregación sobre la Casa de San
Felipe,
concretizándoseluego
con eldesplazamiento
aSantiago
donde se estableció la Casa Central de Corrección18.Bajo
la autori dadreligiosa,
las correccionales sealejaron
de lasupervisión
estatal,guiándose
desde "la razón última de la entrega de las Hermanas (...):
ofrecer
a las personas... caminos de redención'*9. Coherentemente, dichas directrices coin cidirían con lospostulados
del ideariopenitenciario
el cualpredicaba
la vitalimportancia
de loreligioso
comopurificador
de lasalmas obcecadas.El discurso
penal,
constituido como un fundamento teórico sexuado, de carácter masculino pero
aplicable, según
los constructos degénero imperantes,
a la esferade lo femenino, seguió
por el nuevo valorasignado
a lapérdida
de la libertad,requisito previo
para favorecer la corrección y la enmienda."... El sistema
penitenciario
consiste, no tanto en elcastigo
como en lacorrección, o en otros términos, su
fin
es la rehabilitación del alma más bien que elsuplicio
del cuerpo, y en esto consiste su excelencia, y losimponderables beneficios
que leesdeudora la humanidad"20.Desde esta
perspectiva,
así como la reformapenitenciaria apoyó
la ade cuación del delincuente a la esfera urbana y altrabajo
remunerado, lallegada
de lasmonjas
rearticuló lasprácticas
del encierrogenerando
un modocorrec-16 La
historia es esquiva a sus verdaderos protagonistas, más aún la historiografía. Este texto
omiteen gran medidaa quienesactivaron y vivieron los cambiospenitenciarios, a las presas. Pese a que no es tema de este escrito particular, es necesario señalar que los proyectosy las demandas de cambio fueronincorporadasygeneradas,también,por las mismas internas.
17 En 1855 la
superiora del Buen Pastor encomendóa siete religiosas de diversas partes de Europa la tarea de fundar la Orden en Chile en la embajada que denominó "La misión de su amor". Las monjas se instalaron en la ciudad de San Felipe para inaugurar un proceso que se mantendría durante elsiglo XXorientadoa lapreservaciónde "laniñezdesvalida y la rehabilita ción moral de lajuventud" ("El Monasterio del Buen Pastor de San Felipe", Revista en Viaje,
1961,N°334,26).
18 Sobreel Buen Pastorver: "Religiosas del Buen Pastor"en Actividades Femeninas en Chile. Santiago, 1928. Historia del Buen Pastor: Congregacióndel Buen Pastor y la Rehabilitación de la mujeren los Centros de Orientación Femenina, texto inédito de las Hermanas del Buen Pastor de Santiago. Isern, Juan; El Buen Pastoren las naciones de Sudamérica, Tomo I y II, Buenos Aires,
CompañíadeJesús, 1923.
Para el estudiodel Encierro Femenino en Chile durante la segundamitad del sigloXIX: Zarate,
Soledad,"Mujeresviciosas, mujeresvirtuosas. La mujerdelincuentey lacasacorreccional de Santia go, 1860-1900",Santiago, Tesis, PUC, 1993; PeñaG., Patricia,"LaCasade Recogidasde Santiago, unhospitalde almas",enVergara, Sergio(etal.),Descorriendoel velo. II y IIIjornadasdeinvestiga ciones en historia de la mujer, Santiago, Ed. Lom, 1998, 117-130; Peña G., Patricia, "La Casa de Correcciónde mujeres:unaunidad deproducción"; enMujeresAusentes, MiradasPresentes, Santia go,Lom, 1998.
19
Historiadel Buen Pastor: op.cil.,s/n.
14 HISTORIA38 /2005
cional diferenciado de las cárceles masculinas, que
promovió
la educación de la delincuenteprincipalmente
desde lareligión.
Las damas de las élites, durante los
primeros
años delsiglo
XX,elogiaron
el proyecto y lagestión
de lasmonjas,
considerando a las correccionales como "verdaderos reductos de salvación para las que
obligadas
a luchar desde susprimeros
años sienten el desalientopropio
del abandono"2*. Celebraron su sistemametodológico,
elque a través del silencio, las canciones de moralidad
profunda
y elaprendiza
je
de labores domésticas, buscaba socorrer el alma y atender elespíritu
de las caídas.De este modo, pese a que las
mujeres
no formarían parte literal del discursopenitenciario,
sí se verían afectadas por lasinterpretaciones
emanadas de él. Laimportación penitenciaria,
como proyecto ordenador de los ciudadanos delin cuentes, los ubicóen unaciertamasculinidad, traducida desdeeltrabajo
remunerado y
público.
Para lasmujeres
definió untipo
de ciudadanía femenina no circunscrita al modo detrabajo
masculino ni a unaparticipación política
activa.Las presas, a diferencia de los hombres, que anónimos en sus excesos
delinquie
ron sinquebrar
una construcción degénero
que definió a lo masculino comoviolento, vieron su
transgresión
traducida comopecado,
debiendo ser reeducadaspara promover su entrada hacia las esferas,
comportamientos
y actitudes coherentes con su mandato de
género
republicano22.
La corrección basada en la educación cristiana debía reforzar el modelo de
mujer/madre, imagen
situada comopiedra angular
que debíasostenery mantenerfirme
e inconmovible eledificio
social22. Desde estaperspectiva
no resultaextraño
comprender
porqué otorgó
el Estado laresponsabilidad
de encerrar y rehabi litar a las presas a laCongregación
del Buen Pastor, si conferimos atención a losdiscursos que
promovieron
unaidea deresponsabilidad
socialligada
a la caridad/ católica24.Bajo
estas directrices lasreligiosas
extendieron sus edificios porlasprincipa
les ciudades del
país25,
comoatalayas
de paz y rehabilitación, de sostenimiento21 Corina C. de
Fernández; "Buen Pastor",en Relaciones y Documentos delCongreso Maria
no,op. cil.,330-331.
22 La idea de
corregir a mujeres transgresoras permitió que en las Casas de Corrección se acogieranosólo a"criminales", sino atodas aquellas mujeresdisociadasdel modelo femenino. De
estemodoen lasCorreccionales,y sobre todoen las máspequeñasyconmenornúmero deinternas, seaceptólapresenciade sordomudas y niñaspequeñas,
23 Casas
Cordero, Rafaela;"La instrucciónreligiosade la mujerdebe serpráctica"enRelacio
nesyDocumentos...,op. cit., 184.
24 En 1909 La Revista Católica señalaba a los católicos
la necesidad de apoyar la acción
social: "Id alpueblo, han repelido los últimos pontífices. La humanidadpadece y como enfermo
acosado deagudosdolores, echa manode todoslos remedios que sele presentany busca conloca
inquietud su curación con calmantes suministrados por médicos inexpertos". ("La Iglesia y la Acción Social"en La RevistaCatólica,Santiago, ImprentaRev. Católica, 1909,816).
25 Durantela
primeramitad del sigloXX hubo en Chileun promediode 19Casas de Correc ción, distribuidas en las principales ciudades del país. En forma paralela continuaron existiendo
MARÍAJOSÉCORREAGÓMEZ/DEMANDASPENITENCIARIAS 15
para las débiles, de
santificación
para lasquelimpias
en el caudal deagua de lapenitencia
aspiran a mayorperfección26.
En las casas de corrección las labores de las
monjas
seperfilaron
desde loscánones de la beneficencia y desde laburocracia estatal. El sostenimiento material
de los edificios asícomo de las presas fuesustentado porla
congregación, apoyada
de unfinanciamiento dado por el
gobierno
que no alcanzaba para cubrir losgastos
que la mantenciónde las internas
requería.
Lassuperioras,
encalidad de autoridades, debieron
desempeñar
cargos administrativos, insertos en la burocracia que setejía
alasombradel crecimientodel Estado, debiendo testificar los gastos, preocuparse por los pagos, solicitar los
permisos correspondientes
y generar vínculos entrelajusticia
y las reclusas.La falta de recursos motivó constantemente la escritura, pues los
problemas
enlainfraestructurade los establecimientos
paralizaba
los escasos talleres, inutilizabalas cocinas y
provocaba
la ausencia deguardias
ypersonal
de aseo,generando
deeste modo
oportunidades
para lafuga
depresas, asícomo lapresencia
de ladrones durantelas noches."SeñorMinistro:
Hacen más de
quince
días que casi todas las noches nos vemos asaltadas deladronesque con el mayordescarose introducen en la casa, ya porunaparte,
ya por la otra. Ud.
comprenderá
bien la alarma i continuainquietud
en quepasamos las noches enteras, estamos rodeadas de ladronespor todas partes. (...)esta necesidadme
obliga
apedir
otroguardián
(...).SorMaría Mónica de laCruz
Vergara"27.
En este orden de carencias, el funcionamiento de las casas correccionales se
mantuvo solo
gracias
a lagestión
realizadapor lasmonjas
y aldiálogo
establecidoen el
imaginario
social entre los conceptos de caridad y de salvación. Resultaparadójico
que el sistemacorreccional, al situarse como parte de la reformapenal
que seproyectaba
en elpaís,
seerigiera
en su inicio como unsigno
deprogreso, einteresante es también la debilitación de su calidad de icono en un inicio de
siglo
que renovaría el escenario crítico y cuestionaría la validez de los progresos alcan zados.
Ejemplo
de losprimeros
debates es latoma de conciencia por parte dealgunas
autoridadessobre los
problemas
vividos enlas casascorreccionales, pese al escasointerés por
superarlos.
Hacia 1900 seseñaló la necesidad decolocara las presas enterrenoconveniente y
justo, siguiendo
lashuellas delserviciocarcelarioypeniten
ciario
diseñado2*,
sinembargo
nombrada la propuesta, esta fuecomprendida
comoimposible,
puesto quecareciendo el Estado de los recursos y elementos necesarios para el correcto funcionamiento de laspenitenciarias
masculinas, menos medios26 Corina C. de
Fernández,"BuenPastor",en RelacionesyDocumentosdel CongresoMariano, op.cit., 328.
27
MINJUST, 650,Casa deCorreccióndeMujeres, 19 dejuliode1889.
28
16 HISTORIA 38/2005
tendría para
emprender
la tutela sobre las cárceles demujeres.
Elplanteamiento
entonces sería continuar subvencionando alas correccionalese iniciar la construcción de establecimientos
especialmente
diseñados para acogera las presas, los queverían la luzen
Santiago
recién el 19 demarzo de 1917 con el inicio de la edificaciónde lanuevacasacentral ubicadaen calleLira.
Sin
embargo,
pese a losproblemas,
lasreligiosas manejaron
las cárceles coninterés, buscando
ampliar
supresencia
a zonas carentes de correccionales. Su administración fue casi totalmente autónoma,
apoyada
ocasionalmente de un administrador nombrado porelEstado29.
"MonasteriodelBuen Pastor. Constitución,
julio
11 de 1903SeñorGobernador:
En distintas ciudades de la
República
elSupremo
Gobierno noshadispensado
la
gracia
de encomendara nuestrocuidado lasmujeres
presas y detenidas porlas autoridades. Estápordemás
manifestar
la conveniencia de que estasmuje
res sean cuidadaspor
religiosas,
quevigilan
porsu moralidady lasinstruyen
en sus deberes
religiosos
y sociales. Por tantoa V.S.suplico
que si lo tienenabien,
consiga
con elSupremo
Gobierno se nosenmiende las presas y detenidasen lamisma
forma
como sehace enotrasciudades. Engracia.
SorMaríadelNiñoSacramento,
superiora"30.
En coherencia con la reforma
penitenciaria
lasmonjas
buscaban rehabilitar alas presas a través de la oración y el silencio. Sus
responsabilidades
incluían:guardar
a las internas, realizar los gastoscorrespondientes
yproporcionar
losdatos que se enviaban a la sección de estadística del Ministerio de
Justicia31,
actividad quecon el
tiempo
sería administrada por expertos yprofesionales,
coherenteal crecimientode la cuantificación como
poder
explicativo
yordenador.En el
cumplimiento
de susresponsabilidades
lasmonjas
seguiaron parcialmen
te por los
reglamentos
carcelarios, pues estos en sumayoría
se referían a las casasen escuetas líneas que
explicaban
someramente las directrices que debíanpracti
carse en la
experiencia
correccional32. En este sentido el encarcelamiento de lasmujeres quedaba desprovisto
de la atención de las autoridades laicas, siendo lamayoría
de lasvecesresponsabilidad
delasmonjas
eltipo
de encierro y corrección suministrado alas presas.29
Cuyafunciónduraba portresaños y tenía porresponsabilidadvisitar lacasade correccióncon
frecuencia y velar por lacorrectamarcha delestablecimiento. 30
M1NJUST,ProvidenciaCárceles, 1597, 1903.
31
MMJ, Santiago, Imp.Cervantes, 1908,540.
32 "Art. 5" Habrá casa
de corrección para mujeres en las cabeceras de departamento que
señalela lei depresupuestos. En ellaspermanecerán lasdetenidas i las presaspreventivamente, i
cumplirán suspenas condenadas a prisión, reclusión ipresidio. En los departamentos en que no hayacasade corrección las presaspermanecerán en lacárcel, convenientementeseparadasde los
hombres, mientras se tramitan sus procesos. Una vez condenadas, serán enviadas a cumplirsus
penas a las casa de corrección máspróxima" ("Reglamento Carcelario" en MMJ, Santiago, Imp.
MARÍA JOSÉCORREAGÓMEZ/DEMANDAS PENITENCIARIAS 17
Es a través del ordenamiento de los
poderes
que cruzan y se involucran en laexperiencia
de encierro que se nospermite
visualizar la autoridadejercida
por lasmonjas,
nutrida desde loreligioso
y sustentadaporel apoyo formalotorgado
por el Estado. Esta autoridad seejerció
dentro del contextode unacárcel, es decir, de unespacio
decastigo
y desupresión
de libertad,acompañada
deprácticas
ritualizadasque a través de ritmos reiterativos
desperfilaban
la individualidaddibujada
desde años por cada presa, para intentar dar forma a nuevos cuerpos y movimientos, amujeres
contenidas,silenciosas ycristianas.Las
mujeres
de las élites continuaríanagradeciendo
dicha autoridad, más aúndurante las celebraciones del cincuentenario del Decreto
Amunátegui
donde renovarían sus lazos conel proyecto de orden social y con la
vigilia
benéfica ycristiana,
agradeciendo
unayotravez la labor realizada por lasmonjas,
que encalidad deacto caritativo
preservaba
a lasjóvenes
extraviadas a través de su obra, nombradacomo
imprescindible
para la mantención del ordensocial32,
sin cuestionar a unEstado ausente y
lejano,
en lo cotidiano, a las necesidades de la mayor parte de lapoblación
femenina.Críticas alsistema de corrección
La
imprecisa aplicación
de lareformapenitenciaria
en losespacios
deencierrofemenino
impulsó
durante lasprimeras
décadas delsiglo
XX un moderado debatesobre la situación carcelaria, que se incrementó hacia 1950. Las
primeras
críticasemergieron
vinculadasa lapobreza
yalas carencias presentesenel silenciocarcelario, acusaciones que se
imprimieron
de modo anónimo sobre laprensa34,
exigien
do unapoyo ala
gestión religiosa, particularmente
una mayorpresencia
económicadelEstado.
"Esta casa recibe una subvención muy pequeña, que no basta por supuesto
para las necesidadespermanentes. La
fachada
y los techos amenazan ruina, la cocina es oscura y parece la de unaposada
de campo, (...). Ocurre con estosasilos
dirigidos
porreligiosas,
que nadie sepreocupa de ellos. Ciertospolíti
cos que
quieren
pasar por avanzados los miran porregla general
(...) conindiferencia completa
yantipatía;
los conservadoresprefieren
el dinero parafabricar iglesias
y subvención a Escuelas católicas. (...) Y sinembargo,
esto esuna deuda, una
obligación
fundamental
del Estado. Se ha encontrado unafor
ma económica deorganizaría,
sin pagar administración, arriendos, cuidadores, etc.; no es lícitoir más
lejos
yabandonarla conservación de losedificios
y laorganización
interioren vistadelporvenir"25.
33
"Religiosasdel BuenPastor",enActividadesFemeninasenChile, 1928.
34
La prensa obrera habíamanifestado desacuerdosgeneralessobre el sistemapenalyjudicialen
periódicoscomoLaAurora,Santiago,N°4, 1903,y LaAlborada,Valparaíso,N°1, 1905,señalandola
desigualdaddecondicionesenquesecastigabay encerrabaalapoblación. 35 "El abandono criminal de la
mujerdelincuente",en ElMercurio, Santiago, 1 dediciembrede
18 HISTORIA 38/ 2005
Esta disconformidad inicial expuso la indiferencia del Estado frente al tema
carcelario y
principalmente
el femenino, puesel "encauzamientode las conductasdesviadas" aun era visto, en parte, como
responsabilidad
de las instituciones católicas, claves en el ordenamiento social36. Con el
tiempo
la críticacomenzó a acercarseala esencia del sistemacorreccional,acusando la disonante
aplicación
de losideales
penitenciarios,
visibles en los altosporcentajes
de reincidencia37 y en lainadecuada educación
entregada
por lasreligiosas.
La década del treinta
inauguró,
en esteescenario, métodospenales
nacidos delas
reapropiaciones
yconstrucciones del modelo inicial. De acuerdo alconcepto deofensivade P.
Wagner38,
la nuevaoleadademodernidadpenitenciaria
sevinculóacorrientes científicas que, pese a desarrollarsea fines del
siglo
XIX, comenzaron a emerger en Chile con más fuerza hacia 1930, acercando lasprácticas criminológi
cas, lamedicinay la
psicología.
La relación entre sanidad e ilustración
planteada
por MaríaAngélica
Illanesdurante los
primeros
años delgobierno
del FrentePopular
resumen el nuevopanorama científico que comienza aemerger en el discurso
político39
y por endeen los
espacios
vinculados al encierro carcelario; control de los cuerpos, agenteshigiénicos
que buscan no solo un cambio en el alma/mente sino en la forma de las presas, en sus cuerpos y en la conformación de su estructura familiar. Esta demanda seejerce
en el discurso, pues el cambiopráctico
es bastante menor, elabandono de las correccionales por parte del Estado continúa, marcado solo por
una
gradual presencia
"científica"representada
por médicos,abogados
y asistentes sociales.
La
llegada
de las nuevas ideas visibilizó aún más las carencias de las cárcelesde
mujeres,
revelando modos de correcciónincongruentes
a las nuevasexigencias
de la
disciplina
penal,
marcadaspor uncambioen laconcepción
del crimen y de ladelincuente. La
emergencia
de una fuerte crítica por parte deorganizaciones
demujeres
y dejóvenes profesionales
abrió una brecha quepermitió
reflexionar en36 Indiferencia del
Estado,visibleen las instituciones carcelariasengeneral, ysubrayadaenlas
correccionales.
37
Pese que los delitos femeninos no son objeto del presente texto, es interesante estudiar las estrategiasde transgresión y los modos de subsistenciadesarrollados por lasmujeres quedelinquen. Ver: Araya P., Claudia, "La mujer y el delito: violencia y marginalidad en Talca. Siglo XIX", en Perfiles Revelados. Historias de mujeres en Chile, s. XVIII-XX, Diana Veneros Ruiz-Tagle (Ed.). Santiago, Universidad de Santiago, 1997. 171-196. Arteaga A., Catalina, "Oficios, trabajos y vida cotidiana de mujeresruralesenSanFelipe, 1900-1940: unareconstruccióna partirdecausascrimina les del Archivo Judicial de SanFelipe",en PerfilesRevelados..., 198-216. Castan. Nicole,"Lacrimi
nal", en Historia de lasMujeres: del Renacimiento a la EdadModerna, en Arlette Fargey Natalie Zemon Davis.Godoy,Lorena; Hutchison, Elizabeth; Rosemblatt, Karin yZarate,Ma.Soledad,Disci
plinay desacato:construcciónde identidad en Chile sigloXIX yXX, Santiago, Sur
-Cedem, 1995.
Uriola, Ivonne,"Espacios,oficios y delitos femeninos:elsectorpopulardeSantiago: 1900-1925", en Historia32, Santiago, 1999,423-448.Uriola, Ivonne;"Mujeres transgresoras: delincuencia femenina
enSantiago.1900-1925", Santiago,Tesis 1996.
38
Wagner,Peter,op. cit. 39
MARÍA JOSÉCORREAGÓMEZ/DEMANDAS PENITENCIARIAS 19
torno a las necesidades de las miles de
mujeres
que año tras añopasaban
por lascárceles del
país40.
El Boletín del Movimiento Pro
Emancipación
de lasMujeres
inició desde suprimer
número(1935)
unacontinuacensura sobre elsistemapenitenciario
delpaís,
promoviendo
laincisiva necesidad detrabajar
por unareforma
carcelaria,apelan
do al horror vivido pormujeres
condenadas por lasleyes
a pagar conprisión
loque el Estado mismo nunca se
encargó
deprevenir
ni solucionar^'1. Junto con denunciareloprobioso régimen
se acusó a un Estado que subordinaba a lasmuje
res desde una
legislación
penal42
que continuaba sosteniéndosesegún
criterioscoloniales43.
"Sin
higiene,
sin apoyo moral ni material, abandonadas de todo cuanto serhumano
adquiere
por el sólo hecho de venir a la vida, debencumplir férrea
mente con los
reglamentos
internos de las Correccionales, como se llamanlasprisiones
entre nosotros. Rezar, rezarsiempre
rezar ante una divinidad de la cual enmuchos casos nadasesabe nisecomprende.
Sin derechoa rebelarsejamás
antelarigidez
eincomprensión
de las carceleras...Todasmujeres,
todasenemigas.
Caras herméticas,expresiones
desdibujadas...
Unpoco de sensibili dadpsíquica
y unaangustia
inexplicable
(...) Todasmujeres.
Las caídas, lasanormales, lasdelincuentes. Lasdel hábito carcelario, escondi
das como un
problema
desiglos.
Carcelerasherméticas, deojos esquivos
quejamás
logramos
encontrarIguales
en todas las cárceles,desdibujadas,
des humanizadas, desmuj
erizadas"44.En 1936 una comisión del MEMCH se reunió con el ministro de Justicia, Hum
berto
Alvarez,
interesadoenrealizar tambiénuna reformacarcelaria45. Estas iniciativas culminaron enescritos y
sugerencias
que fortalecieron lospequeños
movimientos que comenzaban a
experimentarse
en las correccionales.Ejemplo
es lagradual
presencia
de la Asistencia Social, y supositiva
aceptación
por parte del MEMCH,diferente "de lacaridady la
filantropía
porsucaráctercientífico
ymetódico,inves-40 El movimiento de las
casasdecorreccióndurantelasprimerasdécadas del XXfluctuóentre
6.000 y 9.000 mujeres al año. Sin embargo, los registros de existencia diaria de mujeres en las correccionalesvariaron entre 400 y 700 (Datos provenientes de las Estadísticas Criminales. 1900, 1901, 1905 y 1907. Censosde Población 1907, 1920 y 1930. Boletín de Prisiones N° 1 al N°264, 1940-1951).
41 La
Mujer Nueva,Boletín delMovimiento ProEmancipaciónde las Mujeresde Chile,Santia go,1935-1941.
42 La revisión del
Código Civil y Penal referido a la mujer se encontraba también entre los postuladosadesarrollar por la AgrupaciónNacional deMujeresenSantiago,en 1934(UniónFemeni
nadeChile,Valparaíso,enero 1934).
43 Sobre la
legislación penal y sus desigualdades para hombres y mujeres ver Veneros Ruiz-Tagle,Diana"Sufragismoy roles femeninos. De lasparadojasde la'MujerModerna' 1946-1952",en
Nomadías,Monográficas1,Santiago,CuartoPropio, 1999,239-263.
44
Vergara, Felisa; "Carceleras y Encarceladas"en LaMujerNueva,op. cit., año 1, N° 1, 8 de noviembrede 1935.
45 La
20 HISTORIA 38 /2005
tiga
las causasysolucionesa base deanálisis yestudios, con elobjetivo
de solucio naryprevenir
losproblemas
queaquejan
a lahumanidad"A6.Dos años atrás del inicio del Boletín del MEMCH, el Comité Nacional Pro
Derecho de la
Mujer
se había entrevistado con el ministro de JusticiaDomingo
Duran y con el
presidente
Arturo Alessandri47 para manifestarle la situación irregular
enla queseencontraban lasinternas, tanto las delincuentes como las presaspolíticas,
pues no seaplicaba
en los establecimientos carcelarios femeninos "reglamento
deninguna especie,
lo que dalugar
a situaciones en pugna con laverdadera orientación que la
política
criminalexige"4*.
Ellas reclamaban un
reglamento
carcelario, canon quepese a encontrarse escrito (1928), el sistema de correccionales
parecía
no haberse enterado. El comité, elcual
representaba
a lamayoría
de las colectividadesdemujeres
delpaís,
propusoque las casas de corrección pasaran a tuición estatal considerando que estas no
cumplían
suobjetivo
deregeneración
de las delincuentes y noaplicaban
los cam bios que apartir
de 1920 se habíanregistrado
en losreglamentos.
Deigual
mododenunciaronla
injusticia
que rodeabaa las presaspolíticas:
"...la nueva orientación en la vida ciudadana de las mujeres en el mundo
entero, hace que ellas
intervengan
o se interesen directamente en el desarrollode la vida cívica, observándose con
frecuencia
casos en que caenpor cuestiones
políticas
en lasprisiones
del Estado, sin contar, en esasoportunidades
con lasgarantías
que todos lospueblos
civilizados han establecidopara lospresospolíticos.
(...)Que
en todas laslegislaciones
del mundo y en losreglamentos
carcelarios, se hacen distinciones entre el reo de delito común y el reo de delito
político
"49.Estas,
junto
a varias propuestas más, se enfilaban a situar los encierros comoespacios
deregeneración
de las delincuentes, conforme con la realidad que seexperimentaría
en libertad. Elpresidente
Arturo Alessandri como respuesta crearíauna comisión destinadaaproponer al
gobierno
un proyecto dereglamento
carcelario, de la que Felisa
Vergara,
secretariageneral
del comité, formaría parte. En lasfuturas reuniones de la comisiónella
expresaría
nosolo lainerciadel sistema, sinotambién la
paradoja
eimprocedencia
de un Estado laico queotorgaba
la tuición delas casas de corrección a la
religión
católica. Dentro de estas afirmaciones seapelaría
alapresencia
demujeres
que por supreparación
y conocimientosotorga-46 La
MujerNueva, N°26,año3,noviembre 1940. 47 Arturo Alessandri había demostrado
un interés hacia el "Servicio Carcelario" (en general) señalandoque requeríade una atenciónespecial.La Dirección de Prisiones debía nosolo administrar los penales, "sino abordar el estudio técnico de los regímenes penitenciariosy de los métodos de prevencióny represión de ladelincuencia, conforme ala concepción moderna"
(Mensajedel Presi dentede laRepúblicaalCongresoNacional,ImprentaDiarioOficial,Santiago, 1933).
48
"Reglamento Carcelario Femenino",en Revistade EstudiosPenales, Santiago,Ed. Dirección GeneraldePrisiones,N°1,junio 1933,52.
49
Revista de EstudiosPenitenciarlos,Santiago, Ed. DirecciónGeneral dePrisiones,N°1, 1933,
MARÍA JOSÉCORREAGÓMEZ/DEMANDAS PENITENCIARIAS 21
ran la garantía alasociedad de lareformade las recluidas. El
trabajo,
en coherenciacon las ideas básicas de la corrección
penitenciaria,
debíaserobligatorio,
siendo
aprovechado
para lasreparticiones
públicas.
Se debía enseñar a las internas unoficiocomo
peluquería,
enfermería, artes domésticas, modas, sombreros o corsetería,
entregarles
nociones mínimas de cultura y laposibilidad
de acceder a unabiblioteca50.
Durante las sesiones los representantes del Estado y de laciencia manifestaron
la necesidad que la Dirección General de Protección de Menores
vigilara
los establecimientos del Buen Pastor para
garantizar
la educación,higiene
y salud de losniños, así como asegurara la remuneración de sus
trabajos
realizados al interior delas casas. En
paralelo
se señaló que pese a que lasmonjas
obstaculizaban "someterse a los
reglamentos vigentes
y a los quese dicten en los sucesivo", el Estadono se encontraba en condiciones para hacerse cargo de las correccionales "debido
al enorme gasto que esto
representaría".51
Estaprimera
acción formal sediluyó
tras las reuniones, sin
embargo,
patentizó
elpoder
y la confianza que comenzó asurgir
haciadisciplinas profesionalizadas,
que añosantes se habíanconcentradoenlabeneficencia.
Lacreación en 1937 del Anexo
Criminológico
de laCasa Central de Correcciónde
Mujeres52
dio cuenta de laimportancia
que comenzó aadquirir
lacriminología
dentrode losestablecimientos
penales.
Esta, entendidacomo la ciencia que estudiael fenómeno de la criminalidad, se abocó a analizar las condiciones que causaban
los delitos y a las personas que los cometían. Para ello la
disciplina
no se centrótan solo en los criterios
jurídicos,
sino que se refirió a las formasadoptadas
por eldelito, a su
génesis
y al análisis de los delincuentes desde suscaracterísticas biológicas, morfológicas
ysociales53."La
Criminología
harecogido
los conocimientos de las ciencias médicas ybiológicas,
de lapsicología,
lasociología,
la estadística, (...)paracomprender
el delitoy eldelincuente y pone a
disposición
deljuez,
deljurista
ydellegisla
dor sus
experiencias
yestudios"54.Como causa de esta nueva mirada se
subrayó
la relación existente entre eldelito y lo
fisiológico,
loendógeno
y lo social, estableciéndose interesantes postulados sobreelvínculo existente entreel actodelictual y el sexo femenino. Para ello
se llamó a escena a nuevas
disciplinas
quepudiesen
descifrar las causas de los delitos ypredecir comportamientos
anormales desde el estudio de la mente y del50 ídem. N°4, 1933,52-53. 51 ídem.
52 El anexo Criminológico de la Casa Central de Corrección de Mujeres de Santiago fue el
primerserviciocriminológicocreadoenel sistema correccional.DependientedelInstituto Nacionalde
Criminologíay Clasificacióniniciólosestudioscriminológicosenel área de ladelincuencia femenina.
53 Barros
Vargas,Osvaldo,"Aportede la Criminologíaal estudio del delito y del delincuente",
enActa Criminológica,Número3,Santiago,DirecciónGeneral dePrisiones, 1947.
5"
22 HISTORIA 38/2005
cuerpo de hombres y
mujeres55.
Junto a ellaslaclasificaciónemergió
como unade las herramientas más lúcidas para introducirseenel estudiocriminológico,
apoyandouna miradaquea
partir
delcálculo,y del aumento de lacapacidad
devigilancia,
buscóconocer yporende dominar dichos
espacios.
Esta nueva ofensiva
penitenciaria
se acercó al proyecto dehigiene
socialdesplegado
por el Estado,promoviendo
lalimpieza
como metáfora de la protección y de la educación, fortaleciendo en forma
paralela
losprejuicios
sobre lapeligrosidad
de la clasetrabajadora
y la necesidad de incrementar su control yvigilancia.
Lallegada
de estasdisciplinas
abrió una brecha paraquienes
conside raban que los criterios científicos noestaban siendoaplicados
del modoapropia
do, acusando de esta manerala ambivalenciade unamodernidad autoritaria y, en cierto modo, más teórica que
práctica.
Las condicionesgeneradas
dentro de lascasas correccionales y el alto número de reincidentes que
ingresaban
a lascárce les llamaron la atención demujeres
vinculadas al encierro, tanto en calidad de estudiantes como detrabajadoras.
La labor de lasreligiosas
comenzó a ser cuestionada en
paralelo
a laemergencia
deorganizaciones
femeninas que buscabanuna mayor
justicia penal, expandiendo
eljuicio
realizado a un Estado laico quedebía promoverla libertad de culto y a su vezhacerse cargo de
quienes
transgredían56.
Para
quienes delegaron
a lasdisciplinas
"científicas" laresponsabilidad
de explicar
el fenómeno delictual,lapresencia
de lasmonjas
setransformó en un obstáculoala
implementación
de lasnuevasmetodologías
de estudio y corrección, y enque detuvolaautoridad del Estadoenlascárcelesde
mujeres.
Chile como
primer país
de Latinoamérica en contarformalmente conprofesio
nales del Servicio Sociale instalarsutrabajo
enlas cárceles deSantiago
apartir
denoviembre de 1930 y
luego
enValparaíso
desde193257, promovió
lapresencia
delas asistentes como agentes educadores, moralizadores y
organizadores
de los hogares de los reos. Su
trabajo investigó
lascausasy soluciones enbasea estudios5*diferenciándose por su metodicidad de labeneficencia y
filantropía59.
El ServicioSocial de la Dirección General de Prisiones debíavisitar las cárceles de hombres y
mujeres,
oír laspeticiones
de los internos, colocaralos menores enestablecimien-55 Si
bien el sistema de medidas basadoen laantropometría, presentado por A. Bertillon en el
CongresoPenitenciario de Romaen 1885,comenzósuaplicaciónenChileen la Sección deSeguridad
de laPolicía deSantiagoen 1900,nofuesinohasta la década del treinta queseamplíasu utilizacióna lascasas correccionales. Sin embargo, estas nuevasherramientas de estudio del crimen y del delin cuentesolo serán utilizadas marginalmenteen lascorreccionales; ejemploes el Anexo deCriminolo
gíade laCasaCentral quetrassuinauguraciónyun primerañode funcionamientoperdióconstancia y
periodicidadensusestudios. 56 Revista de Estudios
Penitenciarios,Santiago,DirecciónGeneraldePrisiones, 1933,N°4,53. 57 Conferencia del
profesor peruano Dr. Carlos Bambaren titulada "El Servicio Social en las Ciencias Penales",en//CongresoLatino Americano deCriminología, Santiago, Imp. Leblanc, 1941,
Tomoprimero.
58 La
MujerNueva, 26 denoviembre 1940.
59 María
Angélica Illanes explora la gestación de la beneficencia, los poderes médicos y las
MARÍA JOSÉCORREAGÓMEZ/ DEMANDAS PENITENCIARIAS 23
tos de
protección
a la niñez, normalizar situacioneslegales,
velar por el bienestarde sus
protegidos,
ycuidardelos reos enlibertad.
Sin
embargo,
laayuda
de las visitadoras y asistentes se vería aminorada porelcontexto de desarrollode las cárceles. Duranteeste
período
el Serviciocontó en lascorreccionales solo con una visitadora
jefe
que seocupaba
de la Casa Central deMujeres
deSantiago
y de loshogares
para loshijos
de reos; en las cárceles dehombres, dos visitadoras se
encargaban
de laPenitenciaría deSantiago
yunade laCárcel-Presidiode
Valparaíso.
Esposible
ver cómo laesperada
profesionalización
de losespacios
correccionales,auspiciada
en forma informal por lasagrupaciones
demujeres
en los años treinta y cuarenta, desarrolló en lapráctica
una labor necesaria pero menor; las asistentes sociales fueron insuficientes, el anexofuncionó de manera
irregular,
laeducación fue básicay losescasos talleresnolograron
elaprendizaje
denuevasformas desubsistencia.Ante lascríticas, el Estado seescudóen las carencias económicas, sin
embargo
pareciera
ser que la diferencia en laspolíticas
depenalización
de lasmujeres
sedebió más bien a los conceptos que se tenían sobre ellas y que la
criminología
subrayó.
La definición de lasmujeres, siguiendo
laperspectiva
propuestapor Carmen
Antony60,
como seres irracionales,pasivos
ydependientes,
no concuerda consus
experiencias particulares
desujeción
y libertad.Lacomplejidad
para armonizary sincronizar discursos,
percepciones
ysubjetividades, impidió
laadecuadaaplica
ción de las ideaspenitenciarias
y lacomprensión
acabalidad de las necesidades delas
mujeres
presas. De estemodo secomprende
elporqué
las instancias de educación correccionales no generaron los resultados
esperados, expresados
en la altareincidencia y la escasa identificación de las
mujeres
presas con los discursos delas carceleras.
El
tipo
de enseñanza que reforzaba las actividadespropias
del sexo y por otraparte
entregaba
conocimientos básicos en tareas como lavandería y costura, nosignificó
mayores progresos en materia de rehabilitación, más bien mostró el abismo existente entre lo ofrecido porlos programas carcelarios y las necesidades de las presas. Las
tecnologías religiosas
de educación,junto
a laspromovidas
porpoderes
carcelariosestatales,intentaban hacerpartícipes
aestasmujeres "públicas"
dentro de un orden urbano, supuestamente moderno eindustrial,
que las definía desde lo"privado-doméstico".
Dichatajante
dualidad no concordaba con la experiencia femenina enlibertad, ladivisión de los
espacios
enel cotidianose transforma en una falacia, porque en sí mismas representan esta unión, la
porosidad
de la verdaderaciudad y laobligada
necesidad dedesplazarse
enteramentepor ella61.Bajo
estas directrices, hacia 1940 las propuestas de corrección continuarongenerando
una tensión entre lo que las presas necesitaban como instancias derehabilitación y lo que la
interpretación
de lareformapenitenciaria,
en manos de60
Antony,Carmen,Estudio Criminológicosobre el rolgenéricoen la ejecuciónde la penaen Chiley AméricaLatina,EditorialJurídica deChile,Santiago,2001.
61 Interesante