¿Sólo palabras? Performance
Yehimy Paola Rincón Avendaño
Diana Marcela Torres Méndez
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Facultad de Ciencias y Educación
Especialización en Desarrollo Humano con énfasis en procesos afectivos y creatividad
¿Sólo palabras? Performance
Yehimy Paola Rincón Avendaño
Diana Marcela Torres Méndez
Trabajo de grado para optar al Título de Especialistas en Desarrollo Humano con Énfasis en
Procesos Afectivos y Creatividad
Modalidad de trabajo de grado. Creación en el campo artístico
Sub-línea de investigación. Cuerpo, sensibilidad, pensamiento y cultura
Asesorado por:
Jorge David Sánchez Ardila
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Facultad de Ciencias y Educación
Especialización en Desarrollo Humano con énfasis en procesos afectivos y creatividad
Nota de aceptación
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Jurado
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Jurado
Dedicatoria
A todas las mujeres que han hecho parte de mi vida, quienes me demuestran día a día con su
fortaleza y lucha que podemos forjar un mundo en equidad.
Paola Rincón Avendaño
A María Antonia (Q.E.P.D.), por demostrarme con su ejemplo
la fortaleza que puede tener un ser humano.
Y a todos esos seres maravillosos que han acompañado mi camino de aprendizaje.
Agradecimientos
Quiero agradecer a la vida por permitirme encontrar en el camino espacios de reconocimiento
y fortalecimiento personal, por acercarme a mujeres llenas de fuerza, mujeres que son mi familia
heredada y mi familia elegida como mi mami y mi hermanita, como las parceras de la Chirimía,
como las profesoras y compañeras de la especialización y en especial a Diana Marcela Torres
Méndez quien ha estado a mi lado en los momentos más difíciles siendo mi amiga y hermana.
Todas ellas me dan esperanza, le dan sentido a la palabra sororidad y me hacen soñar con que
todo es posible.
Paola Rincón Avendaño
Tantas personas a las que he de agradecer... A mi primer núcleo familiar, mi madre, mi padre,
mis dos hermanos, por permitirme ver en nuestra pequeña sociedad todo lo que hay por sanar. A
mis hermanos de alma, Paola Rincón y Gustavo Ladino, por permitirme entender que el amor
filial se extiende más allá del lazo de sangre y compartir estas dudas existenciales en búsqueda
de respuestas. A nuestros docentes y compañeros de la Especialización en Desarrollo Humano y
demás amigos y conocidos que vieron crecer este proyecto y lo apoyaron desde sus opiniones y
acompañamiento. Pero sobre todo, al Universo por permitirme este camino y a mi compañero de
vida, Otoniel Borda, por su compañía y ayuda continua en nuestro recorrido.
Diana Marcela Torres Méndez
No podemos olvidar agradecer a Jorge David Sánchez, quien confió en nosotras y apoyo este
La universidad Francisco José de Caldas no es responsable de los juicios y criterios emitidos por
Tabla de Contenidos
Titulo 1
Objeto artístico 1
Género, palabras y contexto (Justificación) 2
Bases conceptuales 6
Cuerpo- corporeidad 6
Rol de género y palabra 7
Performance 10
Entrelazando historias. (Descripción del proceso de creación) 13
¿Sólo palabras? (Resultado, proyección e impacto) 21
Referencias 24
Producto creativo 27
Título
¿Sólo palabras? Performance
Objeto artístico:
Práctica artística - Performance.
Ejecución de un performance por medio del cual se visibilice la incidencia de la palabra en la
imposición de rol de género y los procesos de socialización, partiendo del análisis de nuestras
Género, palabras y contexto
(Justificación)
Somos mujeres, nacidas en Colombia, descendientes de familias campesinas, que en busca de
un mejor futuro migraron a las ciudades capitales para conseguir empleos más lucrativos,
mayores oportunidades, una opción de cambio a las condiciones de vida poco favorables que el
campo ofrecía. Así llegaron nuestros padres a la ciudad, llenos de sueños y expectativas. Traían
consigo la historia de sus familias, esa autenticidad característica del colombiano reflejada en los
modos, el lenguaje, las costumbres y acciones propias de cada región. Cada una de nosotras fue
criada en ciudades distintas, con costumbres y hasta acentos diferentes, pero conflictos similares.
Crecer en este país nunca ha sido fácil, y menos si naciste mujer. La violencia sociopolítica
que trae el conflicto armado transforma radicalmente el ámbito económico, social y cultural. En
cada rincón de nuestro territorio se han vulnerado, casi de manera dantesca, cada uno de los
derechos humanos con masacres, genocidios, desplazamientos forzados, crímenes de estado,
entre otros. En palabras de Elizabeth Jelin (2002), “Los símbolos del dolor y el sufrimiento
personalizados tienden a corporizarse en mujeres, mientras que los mecanismos institucionales
parecen «pertenecer» a los hombres” (p.99). Pues somos las mujeres quienes hemos sido vistas
como débiles, las que cargamos a cuestas las nefastas consecuencias de la guerra, mientras que
los hombres en su poder hegemónico dirigen el conflicto.
Dicho entorno de violencia donde las mujeres encabezan las estadísticas de víctimas, entre
otros múltiples factores, propicia una creencia colectiva respecto a cuáles deben ser los patrones
de crianza para mujeres y hombres, es decir una imposición de rol de género1 instruido desde la
niñez por parte de instituciones como: la familia, la escuela, el estado; que producen y
reproducen modelos de comportamiento, sesgando las posibilidades que configuran identidades
diversas desligadas del género biológico. Es así como nuestras familias, que no son ajenas a la
realidad circundante asumen de manera inconsciente dichas imposiciones, nos educan bajo las
normas de lo que se considera socialmente correcto para una mujer y para un hombre.
Estos patrones imperantes fueron tomando fuerza en el camino, mientras crecíamos habían
más prohibiciones; los juegos de aventura se restringieron, las muñecas, los utensilios de cocina,
los elementos de aseo, todas las herramientas que nos enseñaran a ser amas de casa eran las
apropiadas. No quiere decir que no sea necesario aprender a poner un botón, pero ese enfoque
sexista que se le daba a nuestros juguetes nos hacía pensar que éramos diferentes a los hombres.
Para ahondar más en esta premisa traemos a colación las palabras de Hernando (2015):
La clave para entender el desajuste está en comprender que la principal trampa del orden
social para legitimar las desigualdades consiste en enseñar a todos sus miembros a mirar
al mundo a través de la mirada particular de quienes tienen el poder. Ese particular punto
de vista se inviste de universalidad y, a través de las instituciones de enseñanza,
información y publicidad (...) se convierte en la verdad que toda la sociedad reproduce,
aunque no se ajuste a la experiencia de quienes no ocupan esa posición de poder. El
resultado es, como bien supo expresar Fannon, con relación a las «razas» blanca y negra,
que el grupo subordinado adopta la máscara del grupo dominante, reproduce su discurso
y sus verdades, su punto de vista y su forma de entender la realidad, aunque por debajo
de esa máscara, de ese discurso y de esa mirada siga existiendo una piel negra o, en
nuestro caso, un cuerpo de mujer, que experimenta que lo que pasa no coincide con lo
que el discurso que reproduce dice que le pasa a todos los seres humanos”. (p.16)
La naturalidad con que asumimos a diario palabras, imágenes y acciones sexistas tienen su
origen en esa normalización de la imposición de rol de género, si bien en las últimas dos décadas
se han generado políticas gubernamentales que contribuyen a disminuir la brecha en cuanto a
equidad de género2 la apertura de espacios de debate frente a este tema no son suficientes, pues
el pensamiento machista que durante años ha imperado en nuestro país tiene unas raíces muy
profundas y difíciles de erradicar. Por lo anterior, consideramos nuestro principal objetivo el
visibilizar de alguna manera esta normosis3 de construcciones sociales patriarcales4 que afectan
el desarrollo humano5 e impactan en la configuración de la personalidad y el desenvolvimiento
en el quehacer cotidiano.
2 La formulación y ejecución de la Política Pública Nacional de Equidad de Género para las Mujeres, es un compromiso del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos que se encuentra consagrado en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2010-2014 “Prosperidad para todos”. El PND consagra en los artículos 177 y 179 la obligación de construir de manera participativa, bajo la coordinación de la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (ACPEM), una Política nacional integral de Equidad de Género para garantizar los derechos humanos integrales e interdependientes de las mujeres y la igualdad de género. La adopción de estos artículos fue posible por la incidencia política de las redes y organizaciones nacionales de las mujeres en el Consejo Nacional de Planeación. (Gobierno Nacional de Colombia consejería Equidad Mujer, 2018)
3 Neologismo acuñado por Jean Yves Leloup que define un comportamiento normal – patológico, que ha sido normalizado a partir de la aceptación social (por costumbre o norma), pero que puede generar sufrimientos físicos o psíquicos.
4Tomando lo patriarcal con el enfoque que propone Maturana (1996) en el libro “El sentido de lo humano”, como rasgos culturales independientes de ser hombre o mujer, cuyas características son “la apropiación, el control, la dominación, la jerarquía, la autoridad” (p.273).
Durante nuestro proceso de formación como Especialistas en Desarrollo Humano observamos
la importancia de las palabras y el empleo de estas para enfocar los comportamientos dentro de
los parámetros establecidos socialmente en cada rol. En búsqueda de cumplir nuestro propósito
con una creación artística abordamos la performance, consideramos que éste tipo de acción es un
medio que nos permite la relación directa con los espectadores posibilitando espacios de
reflexión sobre el tema.
Es la performance el impulso que conlleva al análisis y la reconciliación con nuestro ser
femenino a partir de la capacidad transformadora del arte, pues en su carácter casi ritual nos
brinda la capacidad de generar un proceso introspectivo que es transmitido en el acto escénico,
combinando nuestro recorrido de investigación sobre el uso de la palabra en el coaccionar del
comportamiento social con un espacio escénico, esperando que se generen cuestionamientos y
Bases conceptuales
Cuerpo corporeidad
Puedo dudar de todo, menos de que soy un cuerpo que siente, actúa
y piensa entre y con otros cuerpos. Y que a partir de mi propia corporeidad
interpreto al Mundo, equivocándome a menudo en este intento
por la errónea apreciación del cuerpo que soy.
Arturo Rico (2005)
Para nosotras el cuerpo es eje fundamental de esta creación artística, no sólo por el uso de él
en la acción performática, también porque como dicen Duch & Mèlich (2005):
Una reflexión antropológica sobre la vida cotidiana que tiene como protagonistas a los
hombres y las mujeres como seres inevitablemente culturales (simbólicos), contingentes
y relacionales, debe tener como premisa ineludible el tratamiento de la cuestión del
cuerpo, precisamente porque el ser humano no sólo tiene un cuerpo, sino que,
propiamente, es cuerpo. Y, además, un cuerpo que no es simplemente un artefacto
objetivado y objetivable, sino una forma de presencia que, de mejor o peor forma, afecta
radicalmente a todos los momentos y todas las situaciones de su existencia. (p.22)
El hecho de haber nacido en cuerpos femeninos o masculinos genera una predisposición
social para la crianza y educación de los seres, el cuerpo termina infiriendo en el desarrollo
holístico de cada humano, por lo cual vinculamos el término cuerpo como corporeidad y no
como corporalidad, palabra que restringe el cuerpo a lo físico, a lo tangible. El término
corporeidad más allá de referirse a un cuerpo biológico vincula la totalidad del ser, las
Vemos nuestra corporeidad como un elemento en continuo cambio, en búsqueda constante de
la adaptación a la sociedad en que vivimos o de una posibilidad para generar un cambio en los
paradigmas sociales. Estos cuerpos han sido manipulados sistemáticamente desde la palabra para
asumir posiciones sesgadas ante lo que es la vida y sus posibilidades, manipulados para desligar
al cuerpo mismo del sentir, encasillando la existencia en los procesos de productividad y
consumo donde se arraiga el individualismo y el desconocimiento del propio ser.
A pesar de esa manipulación, comprendemos el cuerpo como un microuniverso que nos
permite transgredir todo el sistema, Rico (2005) afirma que: “El empleo de ciertas coordenadas
corporales, adoptadas conforme a las prácticas vigentes en determinado grupo humano, genera
lecturas de la Realidad diferentes, que tienden a ser transmitidas socialmente para construir el
estilo propio de una cultura” (p.94). Asumiendo lo anterior, contemplamos la viabilidad de
visibilizar nuestra lectura de la incidencia de las frases que restringen el libre desenvolvimiento
del rol de género a partir de acciones corporales, pues en el continuo in fieri de los cuerpos “los
diversos escenarios de la corporeidad no son nada más que los cambios de escena producidos por
las inacabables metamorfosis a las que, consciente o inconscientemente, siempre se encuentra
sometida toda existencia humana” (Duch & Mèlich 2005, p.24).
Rol de género y palabra
Sólo mediante la crítica y la desconstrucción de ciertas prácticas,
discursos y representaciones sociales que discriminan, oprimen o vulneran
a las personas en función del género nos acercaremos al objetivo
ético-político primordial del feminismo: reformular, simbólica y
políticamente, una nueva definición de qué es ser persona -un ser humano
y un sujeto-, sea en cuerpo de mujer o de hombre.
En los últimos años el movimiento feminista ha venido creciendo en América Latina
posibilitando la observación, análisis y aplicación de teorías construidas desde miradas
primermundistas y/o masculinas pero también adaptando y estableciendo nuevos saberes que van
más acorde a los contextos locales. Estas reflexiones denotan la multiplicidad de experiencias
que se dan respecto a lo femenino y masculino en la sociedad patriarcal latina.
Las diferencias entre posturas o ideologías que tiene un movimiento tan amplio como el
feminismo conlleva a encuentros y desencuentros que en ocasiones contradicen la esencia de los
términos, por esta razón encontrar un significado para la palabra género que satisfaga todas las
corrientes feministas y no feministas es tan complejo. Silvia Tubert (2003) en su libro Del sexo
al género, equívocos de un concepto, realiza un análisis epistemológico de la palabra género
mostrando junto a otros autores las múltiples interpretaciones y divergencias que se pueden dar
de este concepto en diferentes campos, no solo en el de las ciencias sociales.
Un claro ejemplo de estas discrepancias es expuesto por Antonio Boscan Leal (2015) en su
artículo Constructivismo versus Biologismo en la explicación de género, ¿confrontación
superada?, en este texto el autor contrapone la postura biologista desde la cual se argumenta que
el género es dado por la naturaleza, los genes, las hormonas y órganos sexuales reproductivos,
versus la postura constructivista que sostiene la construcción de una identidad sexual a partir de
la cultura y los patrones de crianza dados. No podríamos hablar del rol de género desconociendo
estas dos premisas, que a nuestro criterio se complementan.
Cuando Lamas (1994) refiere que:
El género es el conjunto de ideas sobre la diferencia sexual que atribuye características
"femeninas" y "masculinas" a cada sexo, a sus actividades y conductas, y a las esferas de
de prácticas, ideas, discursos y representaciones sociales que dan atribuciones a la
conducta objetiva y subjetiva de las personas en función de su sexo. Así, mediante el
proceso de constitución del género, la sociedad fabrica las ideas de lo que deben ser los
hombres y las mujeres, de lo que es "propio" de cada sexo. (p.8)
Nos confirma que el uso de la palabra se vuelve importante para la configuración de los
parámetros sociales que deben asumir hombres y mujeres.
La humanidad ha llegado a grandes logros de desarrollo tecnológico y humano a partir de los
procesos de comunicación, ¿qué sería de una colectividad sin la posibilidad de comunicarse? La
necesidad primaria de comunicarse que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, ha
llevado a las sociedades a lo largo de su historia a crear códigos y signos propios, ya sea para
compartir sus saberes, su cotidianidad o sus sentimientos. Pero en el transcurso de dicha
construcción simbólica también ha usado el lenguaje para manipular y controlar por medio de la
palabra.
La sociedad patriarcal ha sabido manejar muy bien el poder del discurso en los ámbitos
político, religioso, filosófico, científico y sexual.
El lenguaje es un elemento fundante de la matriz cultural, o sea, de la estructura madre de
significaciones en virtud de la cual nuestras experiencias se vuelven inteligibles. Con una
estructura psíquica universal y mediante el lenguaje, también universal aunque tome
formas diferentes, los seres humanos simbolizamos un material básico: la diferencia
sexual, constante en todas las sociedades. (Lamas, 1994, p.6)
Ese material que genera divergencia en la construcción social sobre el rol de género es el que ha
enfocada a la subvaloración de la corporeidad femenina y la restricción de los hombres ante
comportamientos o acciones estigmatizadas como labores de mujeres.
Aunque nuestros padres y abuelos viesen natural la utilización continua de frases coloquiales
que restringen el desenvolvimiento de los hijos en labores cotidianas, nosotras nos hicimos
conscientes de la afectación de esas palabras para la libre elección de nuestros quehaceres y
pasatiempos, para la libre elección de nuestra personalidad.
Performance
Las artes escénicas como herramienta que permite el encuentro con el ser desde su parte íntima , permite
re-encontrarse, des-ligarse, de comportamientos inhibidores en el ser humano (...) Las artes escénicas
posibilitan que el cuerpo y la mente se conviertan en símbolo externo para otros.
Cavinato (Citado por Suárez)
La performance es una manifestación artística en la que se pueden combinar elementos de
distintos campos como el teatro, la música, la danza y las artes plásticas y visuales; esta práctica
contempla la participación del público, se realiza en vivo en lugares determinados, con un tiempo
concreto y suele generar una provocación en los espectadores. Para nosotras este tipo de acción
artística, por el hecho de ser un acto que vincula lo efímero y la expectación de un público nos
acerca mucho a las artes escénicas, sin embargo, teóricamente se encuentra reconocido en las
artes plásticas como una de las prácticas artísticas contemporáneas.
Según Gómez:
El surgimiento del Performance está influido por la necesidad de derribar muros que
tradicionalmente separaron al arte de una experiencia directa vivencial, al artista del
presencia directa, y en esta liberación se conquista un campo donde el cuerpo en sí
mismo es lugar de enunciación. (p.1)
El cuerpo del artista entra en contacto directo con el espectador, que en ciertos momentos se
convierte en actor mismo de la acción, generando un diálogo entre los participantes que se
desvincula de las formas tradicionales de conversación, posibilitando una apertura al tema o
concepto propuesto por el artista de manera más significativa. “La performance, mientras tiene
lugar, produce lecturas continuas tanto para el artista como para el público” (Pastor, 2007).
Al permitirse el artista desligarse del objeto como obra de arte, se abren las posibilidades de
acción respecto al espacio y la comunidad con la que se entablará la intención reflexiva del
artista, facilitando el vínculo de poblaciones diversas a estos actos contemplativos. Si bien, la
performance puede ser una acción individual del artista, que no involucre la participación
explícita del espectador ni la de otro actor, este tipo de actos permite el trabajo colaborativo. La
experiencia que narra Gómez (s.f.) sobre el grupo Enema da cuenta de ello, las acciones de los
artistas aluden a la capacidad de un colectivo para enfrentar en conjunto las experiencias
traumáticas que en la sociedad deben asumirse de forma individual, un ejemplo es la
resignificación que hizo el colectivo artístico de la performance de Marina Abramovic donde ella
cargaba entre sus brazos un bloque de hielo que terminaba generando laceraciones en su piel, “en
la acción grupal cada integrante de Enema sostuvo el hielo entre sus brazos, pero cuando el
cuerpo podía ser dañado, otro lo reemplazaba sosteniendo el frío bloque”(Gómez, s.f., p.8).
Cuando permitimos que nuestro ser independiente tenga contacto con otros se aumenta la
capacidad de aprendizaje, la capacidad de crecer y de creer que todo es posible, por eso
decidimos trabajar juntas, porque en colectivo es más fácil sobrellevar las cargas que nos afligen
De la misma forma en que la performance con varios actores tiene una trascendencia de nexo,
el vínculo que se genera en una acción performática con los asistentes llega a tener gran
conexión con los actos rituales, pues como mencionan Bianciotti & Ortecho (2013):
La performance y el ritual pueden pensarse como una parcela de la experiencia humana
(condensada, repetitiva, escénica, organizada en secuencias temporales y altamente
significativa para sus participantes) que tiene la potencialidad de dar cuenta de las formas
de organización social de un grupo y de sus relaciones de poder y jerarquías. (p. 6)
Por esto la performance se proyectó como un acto de meditación en tres momentos, donde
nosotras nos disponemos a recibir la energía que nos corresponde para hacer un ejercicio de
reconciliación con nuestra propia corporalidad; en el primer momento las personas escriben
sobre nuestros cuerpos frases que consideran agresivas respecto a su rol de género; en el
segundo, nuestras corporeidades después de ser papel para las frases que se vuelven cotidianas,
se permiten reaccionar a esa normosis de las palabras, intentamos borrarlas, tacharlas, pero
quedan las palabras más allá de la piel; para culminar, buscamos que el agua limpie de a poco la
transgresión verbal a la que hemos sido sometidas generacionalmente, mientras el agua corre
reafirmamos con palabras el cambio de programación a la que hemos sido sometidas… “me
permito disfrutar de mi cuerpo, de mi alma, de mi mente, libre de prejuicios, libre de miedos,
Entrelazando historias
(Descripción del proceso de creación)
El ser humano, “su existencia siempre se inscribe dentro de los límites y las posibilidades de una
cultura concreta, lo que implica que uno se halla en un tiempo y un espacio que se encuentran ubicados
en un momento determinado de la historia”
Duch & Mèlich (2005)
Desde nuestras historias de vida el Rol de Género dado por la sociedad nos hace ver la
corporalidad femenina como un impedimento, como una obstrucción para llegar a una zona de
estatus o relativo confort, como diría Teresa Valdés Echenique (Arango, León & Viveros, 1995).
Negadas y empobrecidas las mujeres por las innumerables afirmaciones de filósofos,
políticos, autoridades religiosas y tantos otros que nos relegaron a ser cuerpo -sólo
naturaleza y emociones, reproductoras, fuera del tiempo y de la historia- frente a los
varones -cabeza, creadores y productores, hacedores de la cultura y la historia-, las
transgresiones femeninas han poblado el devenir social en todas las épocas y latitudes.
(p.15)
La sociedad nos presenta una imposibilidad de ser reconocidas como creadoras y nos relega a un
estado continuo de vulnerabilidad.
Nuestra formación, que no fue ajena a este planteamiento nos llevó a pensarnos como
niñas-niño6; en un análisis posterior tras el acercamiento a distintas visiones de lo corporal, notamos la
influencia del lenguaje y el peso de este sobre la configuración y las reconfiguraciones de nuestra
identidad. Para esta propuesta decidimos enfrentarnos a lo que nos afecta de mayor forma en
6
relación al rol de género y es la Palabra, el lenguaje y su poder sobre la sociedad, esas palabras
que hacen sentir a mujeres y hombres coartados de actuar desde su emoción para guardar un
esquema establecido por siglos de visión patriarcal. Frases como “los hombres no lloran” o
“¡claro!, tenía que ser mujer”, llevan implícito un esquema predeterminado de cómo debe ser o
comportarse un hombre o una mujer, generando en nosotras insatisfacciones que promovieron el
no estar a gusto con el Rol de Género que debíamos asumir por nuestro género biológico.
Es innegable que las transformaciones respecto a pautas para el desarrollo de labores
cotidianas se han ido dando, oficios que eran ejercidos exclusivamente por hombres los realizan
mujeres y viceversa, aun así las restricciones dispuestas desde la palabra durante tanto tiempo
han ejercido influencia en muchas de las personas que nos rodean; es muy común ver a una
señora de mediana edad quejándose a grito entero por la imprudencia de una conductora con
frases que ofenden directamente al género y callar si quien conduce es un hombre. Es difícil
cambiar de la noche a la mañana la historia, los dichos y las frases cotidianas que se han
arraigado por generaciones, pero es que muchas veces no caemos en cuenta del efecto que
pueden tener esas palabras en nosotros mismos.
Durante nuestra formación en el pregrado habíamos encontrado susceptibilidad ante los temas
de género, más no habíamos enfocado el punto neurálgico que promoviera procesos afines al
tema; con el tiempo, las dos recorrimos caminos diferentes que nos llevaron al mismo punto,
sanar nuestras inconformidades con la corporalidad femenina.
Compartimos espacios de talleres de movimiento vinculados con la sanación, los talleres de
Rio Abierto7 y Feldenkrais8 junto con nuestras experiencias personales nos permitieron entender
mejor cuál era la razón específica de nuestra divergencia con lo femenino, no era nuestro cuerpo,
no era nuestra sexualidad, tenía mayor acercamiento a la impotencia ante la vulnerabilidad que
genera ser mujer en esta sociedad, a la imposibilidad de realizar acciones u oficios que son libres
para los hombres sin tener que ser relegadas, discriminadas o juzgadas, era la carga de
estigmatización en nuestra cultura respecto al Rol de Género.
En diferentes materias de la especialización buscamos enfocar los trabajos propuestos por los
docentes hacia el estudio del cuerpo y al cuestionamiento del rol de género; en el estudio de caso
realizado para el módulo Cognición y procesos multimediales de pensamiento, con la docente
Marilyn Ortiz, se llevaron a cabo cinco talleres de percepción y reconocimiento corporal con una
población de sexto grado de una institución educativa pública, los estudiantes reiteraron el hecho
de ser juzgados de manera verbal por sus diferencias corporales, haciendo énfasis al daño que
producen las palabras en su autoestima y el posterior comportamiento respecto a su cuerpo, todo
resultado de los estándares de belleza y aceptación autoimpuestos.
Con la docente Carolina Martínez, desde la materia Derechos humanos y teorías
socioeconómicas del desarrollo humano nos acercamos a Santiago Sierra, reconocido artista
español cuya obra se centra en acciones artísticas, sus obras evidencian cómo la performance se
Es un sistema de técnicas psicocorporales que tiene como finalidad contribuir al desarrollo integral del ser humano. (...) Es una propuesta profundamente espiritual, si bien no es religiosa ni dogmática, que se basa en un principio de libertad y confianza en el potencial humano. Las técnicas integradas, que denominamos trabajo sobre sí, permiten rescatar la sabiduría corporal y alcanzar una alineación de cuerpo, mente y espíritu. Se busca recuperar el sentido de la vida, transformar el pensamiento en conciencia y la conciencia en acción. (Fundación Río Abierto, 2018)
8 En el Método Feldenkrais, el cuerpo humano es la herramienta fundamental para llevar a cabo profundos procesos evolutivos. La esencia del método se encuentra en la interacción entre series de movimientos coordinados y el aprendizaje sensomotórico individual que va desarrollando la persona a través de una profunda toma de conciencia de su propio cuerpo.
convierte en un acto instituyente9, un espacio de denuncia y crítica cuya plasticidad es dada por
el entorno en el que se desarrolla, generando variadas posibilidades de interpretación por parte de
sus participantes.
Estos trabajos nos motivaron a generar una propuesta escénica que permitiera mostrar la
observación hecha en torno a dichas temáticas, pensando en la función social que buscaba
Bertold Brech en lo escénico, donde “el actor mediador de un papel se constituye en un hombre
que configura una narrativa entre miles de historias de muchos hombres como él, historia que le
lleva a transformarse convirtiéndose en instrumento para validar sueños y confrontar miedos”
(Suárez, s.f, p. 2). Sin embargo, en la búsqueda de una experiencia más significativa vimos la
necesidad de compartir la acción escénica, involucrando y haciendo sentir de manera más
cercana la propuesta al espectador, es allí donde la performance toma más fuerza en nuestra
exploración artística, por la posibilidad de intervención con un público y por la cercanía a
nosotras como actrices, accionadoras de un espacio de reflexión sobre la corporeidad en lo
impuesto desde la palabra en relación al rol de género, por el carácter instituyente de la
performance al compartir en colectivo un espacio de introspección, y por la posibilidad de
enriquecer la acción con los saberes de los espectadores.
Para el área de Cuerpo e imagen artística, con la docente Fabiola Alarcón, realizamos una
primera experiencia de la performance, las compañeras de nuestro grupo de la especialización
intervinieron nuestros cuerpos escribiendo con marcador frases que considerasen agredieran su
rol de género, aunque al principio se percibía algo de timidez en participar de la acción la energía
seguía un buen rumbo, los comentarios al final del ejercicio artístico nos permitieron afianzar la
idea para hacer crecer la acción; entre las expresiones que quedaron como reflexión de la
actividad encontramos que efectivamente varios de los asistentes se habían sentido identificados
con el trabajo propuesto, pues resultan ser cotidianas para ellos esas expresiones que incitan a
una estigmatización del rol que se debe cumplir en esta sociedad por el género biológico que se
tiene.
Posterior a esto y como complemento del ejercicio de la acción performática creamos un libro
álbum titulado EL-LA (Anexo 1), en este se muestra un personaje sin género que crece en un
mundo sin prejuicios titulado La Nada, al cabo de unas páginas La Nada cambia y EL-LA toma
su forma haciendo alusión a las máscaras que nos vemos obligados a asumir en respuesta a las
imposiciones dadas por la sociedad. Entonces EL-LA entra en catarsis tras ceder a los cambios a
los que se ve sometid@, por medio del llanto transmuta su tristeza y convierte sus lágrimas en
semillas para renacer. El libro álbum nos permitió centrarnos en la idea de la incidencia del
contexto en la escogencia de nuestra identidad, pues como afirma Ceriani (2016):
La identidad como representación es una construcción que se elabora y que depende del
tipo de reciprocidad que se establece con el contexto, una manifestación relacional. Sería
un proceso de construcción y reconstrucción constante, dinámico y opuesto al que
considera la identidad como un atributo original y permanente. (p.2)
En esa búsqueda de reconstruir a partir de una manifestación artística nuestro vínculo con el rol
de género optamos por continuar con la performance para nuestro proyecto de grado.
Luego de la planeación, ejecución y evaluación de la primera acción, decidimos corregir
algunos inconvenientes técnicos y logísticos que fueron registrados en un guión o escaleta,
llamado así por sus similitudes funcionales en el rodaje de una producción audiovisual (tabla 1), y
enviar la propuesta a la convocatoria del II Encuentro Nacional de Investigación-Creación sobre
Reconciliación Nacional, realizado simultáneamente en las ciudades de Cartagena, Medellín,
Cali y Bogotá del 17 al 24 de agosto del 2018. Nuestro proyecto fue aceptado en la mesa #4
Prácticas y Narrativas Corporales de Transformación de la Victimización Generada por el
Conflicto Armado en Colombia y presentado el día sábado 18 de agosto del mismo año en la
Universidad Santo Tomás sede Bogotá, con una publicación pendiente de las memorias de dicho
evento.
Con esta misma acción participamos el 6 de octubre de 2018 en La Morada (casa cultural
feminista) para el lanzamiento de La Guatequera, una colectiva itinerante cuyo propósito es
fomentar la participación de las mujeres en la escena artística bogotana; y el 23 de noviembre en
el marco de la celebración del día internacional por la eliminación de las violencias contra las
mujeres, fuimos invitadas al cierre de los talleres de preparación del cuerpo para La Siembra por
Tabla 1.
Guión o escaleta del performance
PAUTAS DEL MONTAJE
REQUERIMIENTOS TÉCNICOS
Artistas
Vestuario (Bata negra, ropa interior negra deportiva) Dos tinajas de agua medianas
Dos recipientes pequeños Marcadores de colores Tierras minerales
Volantes de invitación a la acción
ETAPA DESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN
1 El escenario está dispuesto para la acción con los requerimientos técnicos y el público. Las artistas entran al escenario en actitud neutra con la bata puesta, entregan al público la invitación para participar de la acción con un volante.
“¿SOLO PALABRAS?”
Somos papel, escribe sobre nosotras las frases que han agredido tu rol de género
Se quitan las batas y se ubican en medio de las dos tinajas con las manos entrelazadas. 2 Una de las artistas inicia la meditación repitiendo 3 veces cada mantra:
“///ONG NAMO GURU DEV NAMO///10
///AAD GURAY NAMEH JUGAAD GURAY NAMEH SAT GURAY NAMEH
SIRI GURU DAYVAY NAMEH///”11
Al finalizar las artistas se separan y disponen sus cuerpos al público para que escriban sobre ellas.
3 Inicio track 1, grabación a varias voces:
“Negadas y empobrecidas las mujeres por las innumerables afirmaciones
10 Mantra tomado de las prácticas de kundalini yoga y meditación, es usado como saludo y reverencia a
la creación para entregarse a la sabiduría divina (Torres, 2011).
11 Mantra tomado de las prácticas de kundalini yoga y meditación, se recita al iniciar cualquier viaje y es
de filósofos, políticos, autoridades religiosas y tantos otros que nos relegaron a ser cuerpo -sólo naturaleza y emociones, reproductoras, fuera del tiempo y de la historia- frente a los varones -cabeza, creadores y productores, hacedores de la cultura y la historia-, las transgresiones femeninas han poblado el devenir social en todas las épocas y latitudes”. (Arango, León & Viveros, 1995)
Las artistas inician la escritura sobre sus cuerpos e invitan al público a escribir sobre ellas haciendo entrega de un marcador.
4 Inicio track 2, grabación a varias voces con frases que invaliden los roles de género impuestos. Me niego a…
Las artistas se ubican frente a las tinajas de agua, inician la lectura de las frases escritas sobre su cuerpo y con movimientos repetitivos tachan las frases escritas sobre sus cuerpos.
Accion: LEO, TACHO, MANCHO
Al terminar el track se detiene el movimiento.
5 Inicio track 3, música de recuperación (sonido de agua).
Las artistas giran alrededor de las tinajas y entran en el agua para recobrar la calma limpiando las frases escritas. Mientras tanto una de las artistas repite las siguientes palabras:
“ME PERMITO DISFRUTAR DE MI CUERPO, DE MI ALMA Y DE MI MENTE LIBRE DE PREJUICIOS, LIBRE DE MIEDOS, LIBRE DE
CULPA, LIBRE DE RABIA”.
Al finalizar la limpieza, las dos artistas toman posición fetal dentro de las tinajas. 6 Como cierre de la acción se repite 3 veces el mantra:
“///SAT NAM///”12
La tabla 1 muestra el guión o escaleta con las especificidades técnicas del performance
12 Mantra tomado de las prácticas de kundalini yoga y meditación, se recita para cerrar la meditación.
¿Sólo palabras?
(Proyección)
Podríamos decir que en el momento en el que una persona transmite algo a otra; con su gesto,
con su palabra, con su tono de voz, su movimiento corporal, su emoción y su intención, hace
Teatro. Inventar un nuevo mundo con historias diferentes, donde el verso sea el lenguaje
cotidiano y la poesía el único sustento, es creativo.
Y si todo lo anterior permite aprender a través de la contemplación y el disfrute, saliendo de un
estado para entrar en otro distinto es, sin duda, Sanador.
Escuela Neijing (2018).
Cada puesta en escena de la performance ¿sólo palabras? a generado reacciones diversas en
los espectadores, es innegable una timidez inicial del público para intervenir nuestros cuerpos,
escribir sobre la piel del otro sobrepasa los límites de confianza ante un desconocido; sin
embargo, el ambiente artístico de la acción permite que la gente se libere de los prejuicios
sociales para dar paso a la construcción en comunidad de nuevos pensamientos.
En la primera acción con nuestro grupo de la Especialización en Desarrollo Humano, sólo las
mujeres se vincularon escribiendo sobre nuestros cuerpos, al finalizar una de ellas comentó que,
aunque intentaba no hacernos daño con el marcador, al ver nuestras reacciones en la segunda
instancia de la performance sobre lo escrito, se daba cuenta del efecto dañino que podrían
acarrear palabras tan sencillas o comunes que uno dice por costumbre social.
En la segunda presentación en El Giro Corporal, a pesar de la intervención de un grupo mixto
(hombres y mujeres) las frases escritas sobre nuestros cuerpos terminaban aludiendo a la
discriminación de lo femenino en nuestra sociedad, frases como “¡milagro!, bonita y piensa”,
concientización de la afectación en personas ajenas a nuestro entorno sobre la misma
problemática y la concentración de estas frases en referencia a las mujeres.
En la última muestra de la performance en el año 2018, la escritura de los hombres se acercó
un poco más a la afectación con su propio género, expresiones como “tan florecita”, “no sea
niñita” o “partete galleta”, nos dá la esperanza de poder llegar poco a poco a esa búsqueda de
reflexión que esperábamos en el comienzo de nuestro proceso, visibilizar esa afectación de la
palabra respecto al rol de género, que nos repercute a nosotras como mujeres pero que también
hemos visto en nuestros amigos y hermanos.
Cada uno de los espacios donde pudimos compartir esta experiencia nos recuerda a Duch &
Mèlich (2005) cuando afirman que:
Inevitablemente, el hombre y la mujer concretos, en su espacio y en su tiempo, tienen que
resolver la ambigüedad que nunca deja de acompañarles en su existencia, esto es, deben
resituarse siempre de nuevo en su mundo cotidiano, tienen que tomar una posición
concreta, responder y responsabilizarse. Por tanto, y en correlación con esto, la bondad o
la maldad de un ser humano concreto será la consecuencia que se derivará de sus
relaciones con la alteridad, con el «otro». (p.20)
Siempre esa relación con el otro es la que puede dar fuerza a los procesos, y en la performance
tomamos parte y compartimos con los espectadores la responsabilidad sobre el tema, la
responsabilidad de reconciliación con la corporeidad femenina y/o masculina por encima de
cualquier normosis en el uso de la palabra en nuestra sociedad, esperando abrir ese espacio de
reflexión en las personas que han estado cerca a esta acción artística.
A partir de todas las experiencias vividas en este proceso de creación sentimos que hemos
algunas de las insatisfacciones que la sociedad en la que vivimos nos generaba; como artistas
pudimos entender, desde la experiencia propia, la gran capacidad de acción reflexiva que tiene la
performance para abordar temas del desarrollo humano; y como docentes, pudimos ver de forma
más clara algunos aspectos que debemos reforzar en nuestras clases de danza, el aumento de la
autoestima, la reconciliación con la corporeidad y el trabajo colaborativo.
Agradecidas por tanto aprendizaje y por todas las personas que han compartido con nosotras
este proyecto, esperamos poder continuar con nuestro proceso en otros espacios y compartir esta
Referencias
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Tubert, S. (Ed.).(2003). Del sexo al género. Valencia: Catedra, Universidad de Valencia, instituto
Producto creativo
Imagen 1.
Primera experiencia. Especialización Foto: Fabiola Alarcón
Visualización del video en:
https://www.youtube.com/watch?v=K8GL5hSWob0
Imágenes 2 y 3.
Imágenes 4, 5, 6 y 7
Imágenes 8, 9, 10 y 11
Anexos