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Multitudes inteligentes : los movimientos sociales y ciudadanos en la era digital

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Academic year: 2017

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Bogotá, marzo de 2010

Señores

BIBLIOTECA GENERAL

Pontificia Universidad Javeriana

Ciudad

Respetados Señores,

Me permito presentar el trabajo de grado titulado politólogo, elaborado por el estudiante de la Carrera de Ciencia Política JUAN DAVID HERNÁNDEZ ORTIZ, identificado con la Cédula de Ciudadanía No. 1020723871, para que se incluya en el catálogo de consulta.

Cordialmente,

ADRIANA CASTRO GONZÁLEZ

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1 Bogotá, Marzo de 2010

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Tesis doctoral Trabajo de Grado

Señores:

BIBLIOTECA GENERAL

Ciudad

Estimados Señores:

El suscrito JUAN DAVID HERNÁNDEZ ORTIZ, con C.C. No. 1020723871, autor de la tesis doctoral y/o trabajo de grado titulado “MULTITUDES INTELIGENTES: LOS

MOVIMIENTOS SOCIALES Y CIUDADANOS EN LA ERA DIGITAL”presentado y aprobado en el año 2009 como requisito para optar al título de politólogo; autorizo a la Biblioteca General de la Universidad Javeriana para que con fines académicos, muestre al mundo la producción intelectual de la Universidad Javeriana, a través de la visibilidad de su contenido de la siguiente manera:

 Los usuarios puedan consultar el contenido de este trabajo de grado en Biblos, en los sitios web que administra la Universidad, en Bases de Datos, en otros Catálogos y en otros sitios web, Redes y Sistemas de Información nacionales e internacionales

“Open Access” y en las redes de información del país y del exterior, con las cuales tenga convenio la Universidad Javeriana.

 Permita la consulta, la reproducción, a los usuarios interesados en el contenido de este trabajo, para todos los usos que tengan finalidad académica, ya sea en formato CD-ROM o digital desde Internet, Intranet, etc., y en general para cualquier formato conocido o por conocer.

 Continúo conservando los correspondientes derechos sin modificación o restricción alguna; puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es

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un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación del derecho de autor y sus conexos.

De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables.

JUAN DAVID HERNÁNDEZ ORTIZ

CC. 1020723871

NOTA IMPORTANTE: El autor y o autores certifican que conocen las derivadas jurídicas que se generan en aplicación de los principios del derecho de autor.

FACULTAD: Ciencia Política y Relaciones Internacionales PROGRAMA ACADÉMICO: Pregrado

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FORMULARIO DE LA DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO: MULTITUDES INTELIGENTES: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y CIUDADANOS EN LA ERA DIGITAL

SUBTÍTULO, SI LO TIENE: _________________________________________________

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

HERNÁNDEZ ORTIZ JUAN DAVID

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

REY GUEVARA JUAN GABRIEL

ASESOR (ES) O CODIRECTOR

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TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: Politólogo.

FACULTAD: Ciencia Política y Relaciones Internacionales

PROGRAMA: Carrera X Licenciatura ___ Especialización ____ Maestría ____ Doctorado ____

NOMBRE DEL PROGRAMA: Ciencia Política y Relaciones Internacionales

NOMBRES Y APELLIDOS DEL DIRECTOR DEL PROGRAMA: Adriana Castro González

CIUDAD: Bogotá AÑO DE PRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE GRADO: 2009

NÚMERO DE PÁGINAS: 116 páginas

TIPO DE ILUSTRACIONES:

- Ilustraciones - Mapas - Retratos

- Tablas, gráficos y diagramas - Planos

- Láminas - Fotografías

SOFTWARE requerido y/o especializado para la lectura del

documento___________________

MATERIAL ANEXO (Vídeo, audio, multimedia o producción electrónica):

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Número de casetes de vídeo: ______ Formato: VHS ___ Beta Max ___ ¾ ___ Beta Cam ____ Mini DV ____ DV Cam ____ DVC Pro ____ Vídeo 8 ____ Hi 8 ____

Otro. Cual? _____

Sistema: Americano NTSC ______ Europeo PAL _____ SECAM ______

Número de casetes de audio: ________________

Número de archivos dentro del CD (En caso de incluirse un CD-ROM diferente al

trabajo de grado):

________________________________________________________________________ _

PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial): Postulada para Mención de Honor.

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVES EN ESPAÑOL E INGLÉS: Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Unidad de Procesos Técnicos de la Biblioteca General en el correo [email protected], donde se les orientará).

Palabras claves: Nuevos Movimientos Sociales; Tecnologías de la Información y Comunicación; Multitudes Inteligentes; Acción Colectiva.

Key words: New Social Movements, Information and Communication Technologies, smart mobs, collective action.

RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS: (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres):

Resumen

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participación social y política que han tomado fuerza a partir del uso de la tecnología como medio de comunicación de los grupos ciudadanos y movimientos sociales que buscan reivindicaciones sociales, políticas, económicas y culturales. Mediante el uso del enfoque cultural y de las redes sociales, centra su atención en las multitudes inteligentes, unos movimientos sociales mucho más capaces, rápidos, creativos y propositivos que

hacen uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) para generar

nuevas dinámicas de cooperación y solidaridad dentro de la sociedad, planteando no sólo un cambio en el fenómeno sino también una nueva mirada sobre la acción colectiva.

Abstract

This work seeks to build a theorical framework about the study of the New Social Movements (NSM) and its relation with technology, society and culture. Moreover, it gives depth to new forms of organization, communication, mobilization and political and social participation that have taken force from the use of the technology as media of civic groups and social movements that seeks cultural, economic, political, and social demands. By using the cultural and the social networks approach, this work focuses on smart mobs, as faster, capable, creative and propositive movements that use Information and

Communication Technologies (ICT’s) to generate new dynamics of cooperation and

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MULTITUDES INTELIGENTES: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y CIUDADANOS EN LA ERA DIGITAL

TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR EL TÍTULO DE POLITÓLOGO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA

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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

1. ¿Cuándo llega el futuro?: Las relaciones entre los Nuevos Movimientos

Sociales y la tecnología...1

1.1 De la Sociedad de la Información………..……….1

1.2 Rasgos de la Sociedad de la Información……….6

1.3 Nuevas agendas internacionales, nuevas luchas y Nuevos Movimientos Sociales………..7

1.4 Cibercultura y sistemas socio-técnicos culturales: nuevas dinámicas en comunicación y participación política………..11

1.5 Determinismo tecnológico………..14

1.6 Enfoque cultural y de redes sociales: alternativas para la comprensión de los Nuevos Movimientos Sociales………...16

1.7 Consideraciones finales………..20

2. ¿Cómo lo vamos a hacer?………22

2.1 Matriz de recolección de la información………...26

3. Lo que plantea la tecnología a la sociedad………..27

3.1 La Sociedad de la Información y sus consecuencias….………...27

3.2 Características de la Sociedad de la Información………..31

3.3 El papel de los movimientos sociales en la era de la información………..34

3.3.1 Dinámica de organización………..37

3.3.2 Dinámica de comunicación………40

3.3.3 Dinámica de movilización..………43

3.3.4 Dinámica de participación………..45

3.4 El trabajo en red………..48

3.5 Los retos de la cibercultura: ¿Es la tecnología de cooperación, solidaridad y poder social?...50

3.6 ¿Por qué son importantes las redes sociales?...52

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INTRODUCCIÓN

Todo invento plantea una revolución. Así como la imprenta y la televisión trajeron consigo profundos cambios sociales, políticos y culturales, lo propio está sucediendo con la Internet y los nuevos dispositivos tecnológicos. Las formas como se relacionan las personas, viven, se expresan, trabajan, participan y construyen sociedad, han sufrido una alteración a la cual nadie es ajeno. La comunicación y la participación política se vuelcan cada vez más hacia el uso generalizado de herramientas y medios, que facilitan la interacción entre la mayor cantidad de personas a una velocidad e inmediatez que rompe con barreras geográficas y temporales. Estos procesos sociales están acompañados por dinámicas globales que transgreden los espacios locales y viceversa. La globalización y la informacionalización de las sociedades son la prueba fehaciente de unas profundas transformaciones en los modelos de desarrollo, en los sistemas económicos mundiales, en las prácticas humanas cotidianas y en otros procesos que reconstruyen día a día espacios políticos, económicos, sociales y culturales, con la particularidad que son los individuos quienes se apropian o cuestionan las dinámicas que se tejen dentro de la sociedad.

Lo anterior adquiere mayor peso cuando el modelo de desarrollo y las necesidades de las comunidades no se interrelacionan entre sí y empiezan a generar disparidades. Es ahí donde entran a jugar un papel importante los nuevos movimientos sociales (NMS), los cuales a partir de problemáticas sociales particulares como lo es la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades, el deterioro del medio ambiente o la exclusión, se organizan y movilizan para buscar y encontrar respuestas a las dinámicas generadoras de desagregación social. En dicha tarea, los movimientos se convierten en verificadores del poder político y económico, ya no sólo en el ámbito local sino también global; crean y formulan nuevas propuestas para los problemas que denuncian y buscan cambiar; experimentan nuevas formas de opinión pública, producen acciones concretas y movilizan a través de canales más novedosos que les permite actuar de forma más rápida, dirigida, expandida y transversal.

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desde las intervenciones artísticas en los espacios públicos hasta manifestaciones para derrocar gobiernos o cuestionar actuaciones de empresas y que han tenido éxito debido a la gran capacidad de las redes de comunicación para intercambiar información y conocimiento entre colectivos y personas que hacen uso de ellas en el escenario de la Sociedad de la Información.

De modo que, la creciente importancia de la información y del intercambio de conocimiento entre grupos, la expansión de las redes de comunicaciones al conjunto de la sociedad y el creciente uso de tecnologías en la vida cotidiana de los individuos, nos permite apreciar colectivos más organizados, mejor comunicados, con mayor capacidad de respuesta (y de propuesta), es decir, de un conjunto de personas, movimientos, colectivos o multitudes inteligentes capaces de aprender, crear y actuar de forma más rápida, ágil y eficiente que un colectivo dirigido.

En este sentido, esta investigación pretende indagar en primera medida sobre las diferentes dinámicas que se tejen en los NMS desde cuatro frentes comunes: la organización, comunicación, movilización y participación política que se da en y entre los grupos. Como el referente de esta

investigación es la tecnología, la investigación se centrará en el uso de las TIC’s y en especial de la

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MULTITUDES INTELIGENTES: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y CIUDADANOS EN LA ERA DIGITAL

El estudio de los Nuevos Movimientos Sociales (NMS) y su relación con la tecnología sigue siendo un campo poco explorado. Las concepciones de los movimientos sociales como actores anacrónicos y estáticos se desvanecen a la vez que las sociedades sufren de profundos cambios sociales, políticos, económicos y culturales. Entre estos cambios se pueden situar la globalización y la informacionalización como dinámicas mundiales que configuraron la Sociedad de la Información. Como producto de ella, el uso cada vez más generalizado de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC’s) adquiere mayor relevancia en los espacios locales y globales, los cuales se han copado con las puestas y propuestas de los diversos actores sociales, entre ellos los NMS.

La interconexión, la comunicación global y las revoluciones tecnológicas han posibilitado que personas desconocidas puedan interactuar, informarse, dialogar, crear, unirse y hasta cooperar. Y esto sucede hoy con las llamadas multitudes inteligentes, las cuales “están conformadas por personas capaces de actuar conjuntamente aunque no se conozcan. Los miembros de estos grupos cooperan de modos inconcebibles en otras épocas porque emplean sistemas informáticos y de telecomunicaciones muy novedosos que les permite conectarse con otros sistemas del entorno, así como con los teléfonos de otros personas” (Rheingold, 2004, p. 18). ¿Cuáles son sus consecuencias?

1. ¿Cuándo llega el futuro?: Las relaciones entre los Nuevos Movimientos Sociales y la tecnología

1.1 De la Sociedad de la Información

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tecnológicas, la integración global, la reestructuración profunda del capitalismo y su posterior reacondicionamiento, la emergencia de nuevos asuntos en las agendas internacionales de los gobiernos y un proceso de interdependencia que caracteriza el sistema, han marcado el ascenso de otros procesos de tipo social, cultural, técnico y político. Esto ha posibilitado a los individuos modificar los asuntos de su vida cotidiana, la forma como se relacionan, como se educan, como trabajan, como se comunican, como gobiernan y como crean. Esta cantidad pletórica de datos (Trejo, 2001) que irradia al conjunto de sociedad hace parte del fenómeno que Castells identifica como Sociedad de la Información, la cual se condensa en dos fenómenos importantes: globalización e informacionalización (o informacionalismo).

La globalización se caracteriza, como afirma Manuel Castells en su ponencia “Hacia el Estado Red”, por ser un “proceso según el cual las actividades decisivas en un ámbito de acción (la economía, los medios de comunicación, la tecnología, la gestión medio ambiental, el crimen organizado) funcionan como unidad en tiempo real en todo el planeta” (Castells, 1998, p. 2). Tratándose entonces de un proceso nuevo que no había sido posible sin la constitución de un sistema tecnológico de comunicación e información basado en las telecomunicaciones, en los sistemas de información interactivos y transportes de alta velocidad en el ámbito mundial. Igualmente, responde a diferentes dinámicas en materia política, económica y cultural a nivel mundial que, a través de los años, han ayudado a intensificar procesos como la expansión del comercio internacional y del intercambio de bienes, servicios, personas y conocimientos, la aparición de nuevos derechos civiles y sociales asociados a la implementación de las nuevas tecnologías de la información, la eliminación de las fronteras espacio-temporales y el ascenso de medios alternativos de comunicación. Como consecuencia, se dio la apertura de nuevos espacios para la participación social, lo que implica una reconstrucción de los espacios sociales, de sus relaciones, de la noción de ciudadanía, participación política y social, así como de la democracia. Esto debido en gran medida a que tanto los ciudadanos como las empresas y los gobiernos, se apropiaron de los nuevos medios tecnológicos para introducirlos en sus espacios sociales cotidianos a velocidades diferentes.

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cultural. Lo anterior, como afirma Beck, supone una asociación o agrupación de un asunto o condición propiamente local o nacional a la esfera global y transnacional (1998) y viceversa. Esto produce una mutación y confusión fuertemente asociada al desarrollo de los países, en los que finalmente se desarrolla, según Amin y Thrift, una dialéctica entre lo global y lo local, donde lo local se confunde con lo global (1995).

Esta dinámica interna y externa se expresa y sustenta en la creciente movilización masiva de capitales a nivel mundial, cambios estructurales en materia laboral, la aparición de problemas mundiales como el intercambio internacional de valores, las revoluciones tecnológicas asociadas al terreno de la información, la aceptación del respeto a valores mundiales como los derechos humanos y las instituciones que los encarnan, y entre otros, la irradiación de datos, mensajes e información en general. Todo esto hace cada más complejo el escenario de la política transnacional, generando nuevas tensiones entre lo local y lo global así como la aparición de nuevos actores en la arena internacional preocupados por problemas relacionados con la pobreza global, la desigualdad, como otros cambios estructurales como los ecológicos y ambientales, los conflictos transculturales, etc. (Beck, 1998, p 30).

Estos procesos multidireccionales son de vital importancia en la medida en que algunos autores los identifican dentro de un proceso de decadencia de los Estados nacionales como agencias de producción (política, económica, jurídica, militar etc.) autónomas. Por lo que su retirada (Iglesias, 2001, Strange, citado en Massal, 2007) y la aparición de nuevos actores internacionales en la esfera global significa para José Joaquín Brunner la confirmación del hecho de que "la globalización está transformando continuamente las relaciones entre el centro y la periferia, así como las propias percepciones de sí mismo y los otros dentro de ambos mundos. En eso consiste, justamente, la posmodernidad; en una cultura no canónica, hecha de combinaciones inverosímiles" (citado en Trejo, 2001).

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Producto de esto, ha sido la creación de unos movimientos contra culturales1 que apoyados en otras comunidades buscan el desafío de culturas dominantes y se contraponen a las dinámicas desiguales que plantea la globalización.

La informacionalización ha sido clave en el proceso de reestructuración del sistema capitalista (Castells, 1999, p 39), ya que en la década de los ochenta en California se perfiló como un modo de desarrollo alternativo al modelo industrialista. Esta nueva estructura social, como la llama Castells, parte de que las sociedades están organizadas alrededor de procesos humanos productivos2, de experiencia3 y de poder4. A través de las instituciones se refuerzan las relaciones de poder de cada época, ya que los sujetos que tienen una posición privilegiada en el proceso de producción son quienes deciden el reparto y uso del producto para su consumo e inversión.

La conjunción entre comunicación simbólica, relación humanos-naturaleza, la producción, la experiencia y el poder estructuran territorios específicos generando culturas e identidades colectivas. La tecnología es considerada por Castells como la forma específica de la relación

entre “trabajo y materia en el proceso de trabajo [que] supone el uso de los medios de

1 Los movimientos contraculturales se definen dentro del contexto de la globalización y se presentan como movimientos libertarios y contestatarios, que buscan en ello “un instrumento de liberación y de autonomía respecto al Estado y a las grandes empresas” (Castells, 1999) tanto organizaciones, y sus expresiones y críticas están guiadas hacia el proyecto capitalista y la historia de los Estados, como lo representa el caso indígena en América Latina (Rodríguez Mir, 2008) y el movimiento del software libre (Stallman, 2004). Estos movimientos están apoyados por otras comunidades y culturas libertarias (Castells, 1999, Fleischman, 2006), plasman su

autonomía frente a un modelo hegemónico de sociedad (en este caso frente al capitalismo) y hacia las culturas dominantes, lo cual en el caso del software libre se extendió hacia la tecnología, su estructura y los usos sociales que debían construirse y hacerse de la red. Prueba de ello, son los hackers, que antes de ser reconocidos por la

acuñación negativa relacionada con el “pirata informático” (que entraba en ordenadores ajenos), se ocuparon por crear sistemas informáticos alternativos (Rheingold, 2004, p. 75) y conformaron una comunidad que poseía un contrato social informal llamado la ética hacker, orientada por los principios de: acceso ilimitado y total a la

tecnología, prioridad del imperativo práctico sobre el enfoque teórico, información libre y la desconfianza de la autoridad; fomento de la descentralización (Rheingold, 2004, p. 75).

2 Castells entiende por producción la “acción de la humanidad sobre la materia (naturaleza) para apropiársela y transformarla en su beneficio mediante la obtención de un producto, el consumo (desigual) de parte de él y la acumulación del excedente para la inversión, según una variedad de metas determinadas por la sociedad” (1999, p. 40)

3 La experiencia es entendida como la “acción de los sujetos humanos sobre sí mismos, determinada por la interacción de sus identidades biológicas y culturales y en relación con su entorno social y natural. Se construye en torno a la búsqueda infinita de la satisfacción de las necesidades y los deseos humanos” (Castells, 1999, p. 40 -41)

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producción para actuar sobre la materia basándose en la energía, el conocimiento y la información” (1999, p. 41), por lo que el proceso de producción puede ser utilizado con dos fines: el consumo o el excedente. La vía escogida será la que determine el modelo de desarrollo, definiendo las relaciones sociales de producción, la existencia de las clases sociales y las metas sociales en función del modo de producción capitalista o estatista.

La importancia de los modelos de desarrollo radica es que ellos se consolidan como los dispositivos tecnológicos generadores de productividad. De acuerdo a las experiencias históricas, se identifican tres modos o modelos de desarrollo que son: el agrario donde la fuente del excedente está dado por el incremento de la mano de obra y de la tierra, el industrial donde las fuentes de energía y su capacidad de uso, descentralización y circulación determinan el excedente y finalmente el informacionalismo que, postulado por Castells, sugiere la tecnología como fuente de productividad para la generación de conocimiento, procesamiento de la información y la comunicación de símbolos (1999, p. 43). Sus alcances están guiados hacia la mejora en la generación de conocimiento y en el procesamiento de la información, siendo este el nuevo paradigma tecnológico social y el fin último el desarrollo tecnológico.

Sin embargo, al estar la tecnología y las relaciones de producción organizadas desde élites de la sociedad, el gran reto de este modelo informacional está en el penetrar el poder y la experiencia y difundirlo por el conjunto de relaciones y estructuras sociales. De la existencia de una conexión estrecha entre cultura y fuerzas productivas, augura Castells, surgen nuevas fuerzas de interacción, control y cambios sociales (1999, p. 44). Lo anterior, se sostiene en el hecho de que el informacionalismo no es la oposición al modo de desarrollo capitalista, sino es la superación de sus enfermedades.

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1.2 Rasgos de la Sociedad de la Información

La Sociedad Informacional solidificó el vínculo entre sociedad-cultura-tecnología que hasta hace varias décadas era inexistente. Raúl Trejo condensa en diez rasgos característicos este modelo de desarrollo: el primero de ellos es la exuberancia que se refiere a la disposición de una cantidad impresionante y un volumen nunca antes posible de información. El segundo es la omnipresencia donde se destacan las capacidades de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC’s) de transgredir las barreras espacio-temporales, la comunicación entre personas, gobiernos y organizaciones y el compartimiento de preocupaciones e ideas. También, afirma Trejo, es “una riesgosa supeditación a los consorcios que tienen mayor influencia, particularmente en los medios de difusión abierta” (2001) y los cuales se perfilan como esferas de poder para grupos o individuos privilegiados en la relación de producción.

La tercera característica o rasgo es la irradiación, que se define como la capacidad de distancia ilimitada de las tecnologías en el intercambio de mensajes, lo que difuminan tanto las barreras geográficas como las barreras físicas (Trejo, 2001) de los seres humanos. La cuarta es una cualidad de los sistemas tecnológicos de la era de la información y es la velocidad de la comunicación que ha llegado a ser simultánea e instantánea supeditando los límites geográficos y horarios al servicio de la proximidad de las personas. El quinto rasgo es la multilateralidad/centralidad que se establece como una capacidad técnica de la comunicación contemporánea (Trejo, 2001) para recibir y enviar información desde cualquier lugar en el mundo (comunicación global) pero con la particularidad de que los contenidos siguen siendo centralizados por metrópolis culturales y por países con mayor posibilidad de acceso como es el caso estadounidense.

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desarrollados. Sin embargo, algunos autores apuntan a que más que un rasgo característico, esto se puede considerar una oportunidad. Este tema se desarrollará más adelante.

El octavo rasgo es la heterogeneidad, que se visualiza en la capacidad de producción y reproducción de actitudes, opiniones, pensamientos y circunstancias presentes en las sociedades (Trejo, 2001), fomentando procesos creativos e inteligentes en espacios de relacionamiento social, como lo es propiamente la Internet y los sistemas de comunicaciones móviles. El noveno es la desorientación generada a raíz de la vasta cantidad de información a la que se puede acceder por obra de las TIC’s, a esa, como dice Trejo, “plétora de datos [que] no es necesariamente fuente de enriquecimiento cultural, sino a veces de aturdimiento personal y colectivo. El empleo de los nuevos medios requiere destrezas que van más allá de la habilidad para abrir un programa o poner en marcha un equipo de cómputo. Se necesitan aprendizajes específicos para elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir” (2001) y que constituye la otra cara de la moneda de la exuberancia. Por último, se encuentra un rasgo que ha sido uno de los derroteros de los creadores de los sistemas tecnológicos y es la ciudadanía pasiva. Ésta se evidencia, tal como lo señala Trejo, en el hecho de que el consumo y el intercambio mercantil prevalece sobre la creatividad y el intercambio de conocimientos (2001), tarea ejercida especialmente por las grandes empresas de productoras de información y los consorcios mediáticos en general y actuando en detrimento de los proyectos altruistas que buscan que la Sociedad de la Información sea “un nuevo estadio en el desarrollo cultural y en la humanización misma de nuestras sociedades” (Trejo, 2001).

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y sus consecuencias fueron rápidamente sentidas y denunciadas por las organizaciones que trabajaban con los sectores menos favorables” (2003, p. 227).

Como una respuesta a estos grandes cambios o transformaciones, nacen diferentes organizaciones sociales a las cuales se les denomina Nuevos Movimientos Sociales (NMS) y que precisamente responden a problemáticas diferenciadas emergentes como lo son los movimientos pacifistas, antimilitaristas, ecologistas y de protección de Medio Ambiente tanto natural como urbano, de protección de los derechos humanos, feministas, de antirracismo, de comunidades LGBT, así como movimientos que propugnan formas alternativas o comunitarias de producción y distribución de bienes y servicios (Lago y Marotias, 2006-2007; Mardonés, 1996)5. Este marco de análisis de los NMS muestra entonces que se ubican dentro de la “crítica de la regulación social capitalista” (2001) como bien apunta Boaventura de Sousa Santos, donde la desigualdad, la pobreza, el bienestar de vida, la participación en la toma de decisiones y las formas cooperativas de organización social (de Santos, 2001; Rivera, 1996, cap. 9) se convierten en bases para la acción participativa y política de estas nuevas organizaciones.

Así mismo, los NMS presentan unas características que según Rivera son: en primer lugar, una ideología “que pone en cuestión el valor dado a la izquierda y al bienestar material” (1996, p. 283), por lo que sus planteamientos y orientaciones ideológicas trascienden y se sobreponen sobre la vieja izquierda y su lucha de clases. En segundo lugar, su base de apoyo es amplia, poco definida (contrario a los viejos movimientos que mantenían bases de apoyo concretas) y sobre todo expresan e identifican sus valores o problemas de manera no sectorizada. Tercero, su participación está dada no por objetivos particulares sino por la persecución de bienes comunes o colectivos, lo que justifica la ampliación y dispersión de sus bases de apoyo y la plataforma de enunciación de sus valores, violando de este modo la lógica de la acción colectiva de Olson y planteando, según Rivera, serios problemas para su interpretación (1996, p. 283).

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En cuarto lugar, su estructura organizativa abierta, descentralizada y democrática devela su necesidad de establecerse como actor activo en la medida que busca la ampliación de la política y el rechazo del papel de actor pasivo que rechaza la política (de Sousa Santos, 2001). Así mismo, esta organización y apertura genera una doble dinámica de cohesión y dispersión, que se expresa en su fortaleza en los espacios locales y en su pérdida de consistencia a medida que se hace mayor, lo que no implica la pérdida de significancia, visibilidad política y de su rumbo político, sino la adaptación y transformación a otras dinámicas comunicativas, de movilización y de acción política que, como se verá más adelante, lo plantean los movimientos globales.

La quinta característica según Rivera, radica en su estilo político que:

“les lleva a evitar, conscientemente, los medios convencionales de participación y los ámbitos

institucionales de expresión. Su naturaleza extrainstitucional les lleva a asumir la protesta como forma de acción y expresión política organizada, haciendo de los medios de comunicación de masas sus aliados naturales no sólo como canal de expresión sino, también, como medio de movilización de la opinión

pública (…) Como vemos, lo que se ha producido para los estudiosos de los nuevos movimientos sociales

no es sólo un cambio del concepto sino, más bien, un cambio del fenómeno.” (1996, p. 283)

Lo más importante de esto radica en el hecho que estos NMS violan la lógica de la acción colectiva, lo que se expresa en la ruptura de la relación costo-beneficio que caracteriza los postulados de la elección racional y otros enfoques que también la adoptan, lo cual revela la necesidad de ofrecer nuevas interpretaciones no sólo de los recursos que utilizan los actores para generar dinámicas de acción colectiva y cooperación, sino también de los motivos y procesos multicausales que generaron nuevos tipos de comunicación, participación y movilización política.

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desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras” (Castells, 1999, p, 29).

De esta forma, la identidad se conforma como un factor que “anula la «incertidumbre de valores» y procura a los individuos una dotación de sentido para cada elección” (Pizzorno, citado en Rivera, 1996) pero el problema reside en el cálculo de dicha relación, es decir, según Pizzorno de poseer los criterios de valoración para hacer la operación, lo cual obliga a revisar el campo de la identidad colectiva:

“Durante el proceso de formación de la identidad, el individuo no puede comparar sus costos actuales con

los beneficios futuros porque no posee todavía el criterio (la identidad) con qué evaluarlos. Su único objetivo (en el caso «puro») es entonces el de formar su propia identidad, esto es, el de asegurarse un mercado que acepte, reconozca, su propia moneda. Si alguno trata de «hacer el viaje gratis», obteniendo los beneficios derivados de la acción colectiva sin pagar los costes de la participación, acaba simplemente

por quedarse sin reconocimiento” (Pizzorno, citado en Rivera, 1996).

Este reconocimiento está forjado en la reputación, que Lévy define como una recompensa simbólica que se forja al interior de la opinión pública de una comunidad, sobre todo en las virtuales (Lévy, 2007, p. 101) y que, bajo la mirada de Rheingold, se constituye como el punto de convergencia entre la tecnología y la cooperación (2004, cap. 5) Por esto es que la acción se construye a partir de procesos de identificación que mediante los niveles de reconocimiento y la reciprocidad, hacen posible no sólo la reducción de la incertidumbre sino también, como anota Pizzorno, la estabilidad de los valores que sirven de base para la construcción de preferencias individuales y colectivas (Rivera, 1996).

Al dejar atrás las pretensiones revolucionarias y su objetivo de ruptura (propio de los movimientos sociales modernos), los NMS también buscan consolidarse como «creadores de vida social» (Touraine, citado en Rivera, 1996) o promotores de modernidades alternativas (Escobar, Álvarez y Dagnino, 2001)6, y defensores de un modelo de sociedad. Así, mediante sus propuestas alternativas, persiguen influir tanto política como socialmente sobre las organizaciones, la opinión pública y la sociedad (y ya no sobre el viejo Leviatán)7.

6 Escobar, A., Álvarez, S. y Dagnino, E. (2001),

Política Cultural y Cultura Política. Una nueva mirada sobre los movimientos sociales latinoamericanos. Caracas, Ed. Taurus – ICANH.

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Dado lo anterior, la relación entre cultura y política8 se hace más fina en la medida en que la identidad se constituye en el hilo conductor de las nuevas formas de hacer política. Desencadena a su vez estrategias o, en términos de Tarrow, “repertorios de acción” basados en la acción de fuerzas culturales que se ponen en marcha, como afirman Escobar, Álvarez y Dagnino, cuando los grupos intervienen en el debate político, en la construcción de significados a interpretaciones culturales dominantes de la política o cuando se da el desafío a prácticas políticas dominantes (2001, p 25). Por lo tanto, “la cultura es política porque los significados son elementos constitutivos de procesos que, implícitamente o explícitamente, buscan dar nuevas definiciones del poder social” (Escobar, Álvarez y Dagnino, 2001, p. 26).

1.4 Cibercultura y sistemas socio-técnicos culturales: nuevas dinámicas en comunicación y participación política

Pierre Lévy en el informe “Cibercultura. La cultura de la sociedad digital” presentado en 2007 al Consejo Europeo, plantea que la relación del binomio cultura-sociedad se ha transformado en la últimas décadas gracias a la emergencia de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC’s) a una relación cultura-sociedad-tecnología, y afirma que este patrón

organizaciones no gubernamentales, sindicatos, ecologistas y anticapitalistas y rechazan la globalización, sin embargo, suelen ser confundidos con los movimientos alterglobalización, haciendo muy difusas las fronteras y límites entre los dos términos: “Algunos oponentes a la globalización capitalista reconocieron la necesidad de incorporar al movimiento global una visión positiva y se comenzó a tratar temas asociados a la justicia social, la igualdad, el trabajo, las libertades civiles, los derechos humanos y el desarrollo sustentable, entre otros puntos. Se comenzó a defender valores y visiones comunes y a referirse a sí mismos en términos positivos y propositivos (Kellner 2002: 297) por lo que se pasó de la protesta a la propuesta.” (Rodríguez Mir, 2008). Sin embargo, la diferenciación de los términos, más que ser producto de una caracterización negativa, pone en evidencia la necesidad de replantear justamente lo que Rodríguez Mir afirma, y es establecer una ruta clara y los caminos donde se desenvuelve el movimiento social, a saber, sus objetivos, planteamientos, estrategias y repertorios de acción, o lo que en otras palabras significa para este caso en concreto, el dejar claro si se oponen a cualquier forma de globalización o no, y si lo que se busca conformar es un movimiento anti-sistema o construir un movimiento que trascienda esta disyuntiva y proponga profundas reformas sociales (2008).

8 En primer lugar Escobar et Al. (2001) tratan a profundidad temas como la formación de nuevos conceptos de lo cultural y de lo político en la investigación sobre movimientos sociales en América Latina. Al respecto se tienen en cuenta cuestiones como son el paso de la cultura a la política cultural que tiene como preocupaciones

centrales la legitimación de las relaciones sociales de desigualdad y la lucha por transformarlas, siendo este un proceso que se desata cuando entran en conflicto conjuntos de actores sociales que encarnan diversos significados y prácticas culturales, así como también el paso de la política cultural a la cultura política, entendido como el

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también se dio en culturas históricas anteriores como lo constatan las culturas escriturales o las tipográficas (2007). De esta manera, otorga una relativa importancia a los entornos materiales en donde las revoluciones tienen lugar y sustenta que, como sucedió con la imprenta y con la radio, este fenómeno también está sucediendo con la Internet y con las tecnologías relacionadas (como las comunicaciones móviles). Este hecho se evidencia en la creación de una cultura alrededor de los entornos materiales tecnológicos y simbólicos, la cual denomina cultura digital. Ésta es entendida como la conformación de una red compleja de

sistemas culturales entrelazados entre sí, que “se solapan, comparten agentes, entornos y recursos culturales, interaccionan, se comunican y se transforman mutuamente” (Medina, citado en Lévy, 2007, p. 9).

Como toda cultura, la cibercultura se desenvuelve en unos entornos comunes: los entornos materiales los cuales están conformados por los ordenadores u equipos informáticos tecnológicos, sus redes y telecomunicaciones, y los demás dispositivos y tecnologías que hacen parte de la digitalización, procesamiento, comunicación y edición de la información y los contenidos; los entornos simbólicos digitales, que comprenden según Lévy la gran cantidad de informaciones y contenidos digitales que se encuentran y transitan en los entornos materiales, así como también los desarrollos que se dan de esos programas, recursos, tecnologías asociadas; los entornos simbólicos interpretativos como lo son los significados, representaciones y conocimientos que guardan especial relación con la legitimación, valores, objetivos y estrategias de los actores que conforman las redes sociales culturales; los entornos organizativos, que se refieren a las formas y sistemas de organización mediante las cuales se articulan los agentes, como lo son las comunidades y redes virtuales, las asociaciones, movimientos sociales y demás organizaciones (Medina, citado en Lévy, 2007).

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evidencia en las culturas digitales y dentro del ámbito de las TIC. Estas acciones ejercidas por los agentes y sus redes sociales tienen especial incidencia sobre la Sociedad Informacional, en tanto que procesos de innovación y cambio social permean otros sistemas como “el económico y el comercio, los de organización social, administrativa y política propios de principios del siglo XXI” (Medina, citado en Lévy, 2007, p. 18).

El proyecto de la cibercultura se enuncia también desde la creación de nuevas formas de expresión de las comunidades que, a través de las nuevas tecnologías, encuentran un espacio de manifestación para plantear nuevas demandas y propuestas alternativas frente a políticas, sistemas políticos y económicos, así como frente a culturas dominantes. Sus bases, están sentadas en la creación de todo un movimiento contracultural de jóvenes metropolitanos educados que en la década de los ochenta buscaron reapropiarse de un poder técnico que hasta entonces había estado monopolizado por los gobiernos y sus instituciones así como por las grandes empresas informáticas nacientes. En gran medida, sus actores crean y exploran nuevas formas de organización y comunicación que permiten compartir conocimientos, por lo que se puede decir, como apunta Lévy, que “aquellos que han hecho crecer el ciberespacio son mayoritariamente gente anónima, gente voluntaria que quiere mejorar constantemente las herramientas informáticas de comunicación, y no los grandes nombres, jefes de gobierno, dirigentes de grandes sociedades de los que hablan los medios de comunicación” (2007, p. 98), y son ellos mismos los primeros en plantear que se debía poner toda la tecnología y las redes de conocimiento al servicio de la humanidad y no de unas cuantas instituciones.

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Como respuesta a lo anterior, el programa de la cibercultura, de acuerdo con Levy, apunta a tres objetivos: la interconexión, las comunidades virtuales y la inteligencia colectiva. (2007, Cap. 7). El primero parte de la defensa de la conexión como un bien común en sí mismo, en tanto que posibilita la comunicación universal y elimina las barreras y fronteras espacio-temporales de la comunicación. El segundo, como prolongación del primero, es la materialización de la interconexión, y se relaciona con la construcción de proyectos comunes que a partir de intereses y conocimientos colectivos generan tanto dinámicas de cooperación o intercambio como nuevas formas de integración, las cuales están mediadas por reglas de comportamiento que regulan la interacción social9. Dentro de las comunidades virtuales se tejen procesos de organización de la participación y expresión de sus miembros, quienes vigilan y aprueban las acciones y comportamientos de sus pares, permitiendo la exploración de nuevas formas de opinión pública (Lévy, 2007) y de dinámicas de organización y cooperación entre grupos y ciudadanos. El tercer objetivo tiene que ver con la potencialización de un “colectivo inteligente, más imaginativo, más rápido, más capaz de aprender e inventar que un colectivo dirigido” (Lévy, 2007, p. 103). Sin embargo, sus alcances guardan especial relación con la capacidad de universalización, desterritorialización y su función interactiva, comunitaria, transversal y no mediática en su comunicación, lo cual se presenta como un reto a futuro para las redes y movimientos sociales, así como para los gobiernos e instituciones que buscan influir y mantener el poder en la arena pública.

Los retos latentes están en cómo lograr que la implementación y la apropiación de nuevas tecnologías encuentre nuevos espacios de interacción en donde los viejos espacios de participación y las antiguas prácticas sociales converjan con las nuevas formas de movilización y participación que resultan de la necesidad de incidir en los asuntos públicos. La tarea de estos movimientos está en la conversión de la red global en una nueva ágora política donde los ciudadanos participen y discutan toda clase de problemas y demandas que requieran especial atención; donde grupos y comunidades virtuales vigilen y se conviertan en agentes de gestión pública; donde se busquen nuevas formas para la consecución de beneficios colectivos, afianzando las relaciones con otros individuos y grupos, y fortaleciendo una gran red de redes que cada día otorga mayores oportunidades y poder a las redes sociales (Lago y Marotias, 2006-2007; Rheingold, 2004).

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1.5 Determinismo tecnológico

Es de vital importancia para este trabajo de investigación, establecer una postura frente al debate epistemológico de la ciencia y en especial al que se plantea desde la sociología de la tecnología. La existencia de dos vertientes diferenciadas dentro de los estudios entre tecnología y sociedad remite a la pregunta de si la tecnología se constituye como un ámbito de la realidad autónomo que escapa al control humano (Winner, citado en Aibar, 1996) o no. Sus planteamientos van en dos direcciones y están caracterizados por la construcción de una relación unidireccional entre tecnología y sociedad, en donde por un lado, los desarrollos tecnológicos influyen decisivamente en el orden social y por el otro, si el cambio social está determinado por el cambio tecnológico. La particularidad de este debate, está entonces en el hecho de que se enmarca en lo que muchos autores denominan el determinismo tecnológico, el cual está íntimamente relacionado con la consideración de “que la base técnica de una sociedad es la condición fundamental que afecta a todos los modos de existencia social y, por otro, se piensa que los cambios tecnológicos son la fuente más importante de cambios sociales” (Aibar, 1996).

Este trabajo se ubica en un plano distinto donde ni el determinismo ni la neutralidad son factores esenciales en el desarrollo y cambio social. Se considera que la tecnología tiene una gran influencia en el campo social pero no de forma externa y autónoma, sino que obedece a una combinación de diversos factores materiales y no materiales, de agentes sociales y políticos, de intereses y diferentes procesos socio-técnicos, culturales y políticos que repercuten de manera diferente en cada sociedad. En esta medida, la tecnología hace parte de la explicación (mas no es la explicación misma), del desarrollo social y tecnológico, ya que, como se dijo atrás, ésta no determina el éxito o fracaso de una sociedad sino que es la conjugación de sus procesos sociales, técnicos, políticos y culturales.

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grandes cambios sociales (Castells, 1999, p. 31), sino que son los individuos quienes guían las metas y aspiraciones sociales y las cuales se tejen alrededor de los consensos y conflictos de la vida social. De esta forma, las redes sociales se construyen por la agencia de los seres humanos, así como de los entornos socio-técnicos, los cuales se configuran como estrategias de los actores por desplazar a otros a nuevas posiciones, confiriéndoles así nuevos significados tanto a ellos como a sus relaciones (Aibar, 1996).

1.6 Enfoque cultural y de redes sociales: alternativas para la compresión de los NMS

El estudio de las redes de relaciones sociales, afirma Matilde Luna, no es nuevo. Muchos autores sitúan su origen a mitad del siglo XX o a finales del XIX. Sin embargo, la difusión de la idea de sociedad como un conjunto o un sistema estructurado de redes sí es relativamente nueva y remite a los vínculos entre entidades sociales que tejen un cúmulo de conexiones entre ellos de manera impredecible y poco estable (Luna, 2004). De tal manera que se habla de sociedad-red, de sociedad de redes o sociedad de la información en donde:

“Los seres humanos están insertos en redes sociales globales; los sistemas productivos y los mercados son coordinados en el nivel mundial; las imágenes y los mensajes alcanzan masas de gente en toda la tierra; las tecnologías de la información permiten la interacción a distancia, y las comunicaciones

materiales y simbólicas implican una comprensión del tiempo y el espacio” (Martinelli, citado en Luna,

2004).

Sus distintos abordajes se hacen visibles en la separación de teorías y debates que se dan alrededor de las relaciones entre las entidades sociales, siendo éste el punto de partida y la naturaleza de los estudios de las redes sociales. Las entidades articuladas a través de las redes pueden ser individuos, actores, organizaciones, instituciones, países, sistemas, acontecimientos, posiciones u objetos, según la perspectiva de análisis, y son vistas según Hage como mecanismos de integración, como una herramienta de aprendizaje o como un sistema de comunicación (citado en Luna, 2004).

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esta investigación) es la teoría de la red como modo de coordinación, la cual se interesa por cómo se toman las decisiones, se estructuran los conflictos, se abordan los problemas y se distinguen los recursos, los cuales pueden ser “redes de información, de poder, de políticas, de conocimiento, de producción, religiosas o de movimientos de opinión pública” (2004, p. 61).

Este instrumento analítico se ha asociado a la bibliografía institucional del control jerárquico10 y con el principio del intercambio11. Sin embargo, resalta Luna que no hay una postura común sobre si las redes constituyen un modo específico de coordinación social, ya que se ha confundido con la comunidad, con otras extensiones de tipo corporatista o pluralista, o con el intermediario entre el modo jerárquico-mayoritario y el mercado (Luna, 2004). Tampoco hay, como afirma Luna, un consenso sobre si las redes son un enfoque de la ciencia política, una forma o patrón de coordinación social o tan sólo un método para coordinar acciones. Dentro de este debate, este trabajo adopta la concepción de las redes sociales como un mecanismo de coordinación que permite dinámicas organizativas y comunicativas que despliegan unas posibilidades u oportunidades para las redes sociales de realizar su acción, específicamente política, ya que sus acciones se mueven en el campo de la distribución del poder.

En esta medida se rescatan los estudios de la complejidad de las redes que resulta de los fenómenos de diferenciación, especialización e interdependencia (Luna, 2004) entre distintos agentes y sistemas sociales técnico-sociales. Su complejidad deriva así de sus propiedades, como lo es su estructura guiada hacia la resolución de problemas que “cruzan barreras organizativas, sectoriales institucionales, culturales o territoriales y vinculan actores de diferentes entornos institucionales” (Luna, 2004, p. 66), por lo que su acción se extiende hacia las dinámicas de negociación y construcción de consensos, o bien, hacia la deslegitimación de un sistema o un agente político, económico o cultural, el desequilibrio de poder y la concertación de propuestas alternativas mediante la aplicación de las redes sociales.

Dentro de las características de las redes, se encuentra el carácter auto-regulativo y consensuado de sus decisiones que -mediante la imposición de reglas, incentivos y

10Es decir, de cómo la legitimación de las mayorías parlamentarias por medio de las elecciones o por el ejecutivo que apoyado por esa mayoría, toma y ejecuta decisiones de todo tipo y con carácter obligatorio para el conjunto de la sociedad (Luna, 2004, p. 66).

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sanciones sociales (como lo son la moral implícita de las comunidades virtuales, la reputación, la recompensa simbólica y la confianza)- logran establecer dentro de una comunidad y las formas como se utilizan para mantener los vínculos y generar nuevas redes. En este sentido, requieren y dependen tanto de los mecanismos de comunicación que construyan como del flujo de información (Lévy, 2007; Luna, 2004) que efectúen, lo cual posibilita o niega las oportunidades de movilización, cooperación y conflicto según la estructura de la red. Dada su morfología policéntrica y descentralizada, opera un “sistema de relaciones de ligas débiles”, que se basa según Luna en la debilidad debido al bajo nivel de proximidad entre los actores y una fortaleza de tipo informativo (Luna, 2004). Su horizonte temporal lo define Luna como limitado en la medida que al cumplir sus objetivos, o por obra del conflicto, se disuelven. Esta particularidad se convierte para Matilde Luna en una característica definitoria de las redes sociales como medio de coordinación, en la medida en que es la red la que sirve como mecanismo de integración o estructuración del conflicto, lo cual adquiere especial relevancia ya que es el factor que va a terminar definiendo sus intereses y preocupaciones en relación con los resultados o metas colectivas perseguidas.

Debe advertirse en que la adopción de una teoría dentro del enfoque de redes está basada, primero, en la necesidad de adoptar un instrumento analítico para la explicación de la naturaleza y las funciones de las redes sociales que se tejen alrededor e interior de la tecnología, y, segundo, en el hecho de que, desde la teoría de las redes como modo de coordinación, se estudia la emergencia de las redes como nuevas formas de hacer política, como efecto de la crisis democrática, de la emergencia de nuevos conflictos de todo tipo y así como la capacidad que ofrecen las TIC’s para expandir los horizontes de acción política, repensar las formas de participación y generar nuevas dinámicas de comunicación, movilización y acción política.

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dominantes. En este sentido, su hipótesis considera que la política cultural puesta en marcha en los movimientos sociales desafía a la vez que otorga nuevos significados a aquello que se considera como lo político y a aquellos que tienen el acceso para definir las reglas del juego político, lo cual es vital en la promoción de culturas alternativas y en la profundización de la democracia.

Es pertinente estudiar a profundidad los conceptos de lo cultural y de lo político en la investigación sobre movimientos sociales. Al respecto, Escobar, Álvarez y Dagnino, estudian el paso de la cultura a la política cultural que tiene como preocupaciones centrales la legitimación de las relaciones sociales de desigualdad y la lucha por transformarlas, siendo éste un proceso que se desata cuando entran en conflicto el conjunto de actores sociales que encarnan diversos significados y prácticas culturales. Sin embargo, el paso más importante que plantean es el que va de la política cultural a la cultura política, entendido como el ángulo más importante en el que tienen lugar las luchas dispersas por significados y representaciones (Escobar, A., Álvarez, S. y Dagnino, E., 2001, p. 23). La política cultural se relaciona con las propuestas de construcción social de lo político y la capacidad de los movimientos sociales de construir contradiscursos frente a las prácticas y la cultura política dominante.

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Por otra parte, se habla de la relación entre cultura y política y la importancia que en ésta tienen las redes de los movimientos sociales. Se muestra también la dinámica de los movimientos sociales y su importancia en la revitalización de la sociedad civil, que se entiende como un único espacio disponible para organizar el cuestionamiento cultural y político o, también, como un terreno de lucha determinado por las relaciones de poder y los problemas persistentes, como lo puede ser el racismo, la destrucción del medio ambiente y otras formas de exclusión social, lo cual incide directamente en la participación política de los movimientos, en el cambio de la noción de ciudadanía tradicional y en consecuencia de la democracia, lo cual se materializa en campos de acción como lo es la creación y transformación de políticas públicas. Lo que se preguntan los autores en últimas es cómo evaluar la utilización de nuevos espacios donde se cuestione la política de la representación y cómo a través de los discursos y prácticas de los movimientos sociales se pueden transformar discursos dominantes y las prácticas basadas en la exclusión. La preocupación se extiende al campo de cómo se puede generar una proliferación de “públicos alternativos” de los movimientos sociales que sean positivos para la democracia en la medida que se conviertan en verificadores del poder del Estado o que, en otras palabras, sean el perro guardián del sistema político y que, a su vez ,sean el canal de expresión de los intereses populares.

Esta noción que llaman “públicos subalternos” adquiere relevancia aún más cuando se construyen escenarios discursivos paralelos en donde los miembros de grupos subordinados inventan y construyen contradiscursos que constituyen su identidad, propósitos, intereses y necesidades. Esto implica que, -en un panorama de desigualdad y el achicamiento del Estado- el papel que la sociedad civil tiene que desempeñar debe ser preponderante en la constitución y reconstrucción de los espacios de participación política, el sistema político y la inclusión de comunidades anteriormente aisladas, en la medida en que lo que realmente está en juego, como afirma Dagnino, es “su derecho a participar en la definición del sistema político, el derecho a definir de lo que quieren llegar a formar parte” (Escobar, A., Álvarez, S. y Dagnino, E., 2001, p. 44).

1.7 Consideraciones finales

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individuos. La capacidad de los actores sociales para adaptarse viene acompañada de la cada vez más fuerte necesidad de generar serias transformaciones en el poder, en los sistemas políticos, en la democracia y en el modelo de sociedad. En esta medida, es de vital importancia entender los procesos y manifestaciones que se han enunciado anteriormente dentro de un panorama de reformulación de los mecanismos de participación política y social, los cuales se han incrementado de manera continua y en forma más contestataria y organizada. Por esto, no se pueden interpretar como expresiones aisladas del sistema sino como la reformulación de unos mecanismos que anteriormente habían estado excluidos por los sistemas políticos. Así mismo, es importante entender que sus implicaciones en la vida social son cada vez más fuertes, visibles y organizadas, lo que le ha permitido a las redes sociales abrir un abanico de posibilidades para transformar sus estrategias, sus repertorios de acción colectiva, sus objetivos y así reformular los campos de enunciación de sus propuestas y de los significados intrínsecos de sus prácticas.

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2. ¿CÓMO LO VAMOS A HACER?

Para el siguiente trabajo se propone utilizar la metodología de estudio de caso mediante el uso del análisis cualitativo y de técnicas de investigación como la revisión bibliográfica, documental y la entrevista estructurada. La investigación estará guiada hacia la comprensión del cómo los colectivos se organizan, se comunican, se movilizan y participan a partir de la tecnología. A partir de esto, se busca estudiar si dichas dinámicas fomentan o no la cooperación, lo que hará posible determinar si el objeto de estudio obedece al fenómeno que Rheingold denominó “multitudes inteligentes”.

Con el trabajo de campo de la investigación, se busca obtener una serie de resultados que serán capturados en la matriz de recolección de información (Ver Anexo 2), la cual servirá de referente para encontrar algunas particularidades con relación a los casos estudiados, establecer unas diferencias y similitudes, así como para elaborar unas conclusiones con respecto a los objetivos de la investigación12.

Es necesario apuntar que, en lo que se refiere a los instrumentos de captura de información y el diseño de la investigación, se planteó en primera medida una revisión documental, la cual se socializó con pares académicos y con expertos en el tema de los movimientos y las redes sociales. La bibliografía entregada sirvió tanto como referente para construir los conceptos guía como para guiar los objetivos de la investigación. En segunda medida, se planteó una revisión documental exhaustiva que sirvió como material de apoyo y como fuente de recolección de resultados de los movimientos sociales o ciudadanos, la cual resultó ser una herramienta exitosa para visibilizar los objetivos, cursos de acción de los movimientos y sus resultados frente a las problemáticas que cada uno de ellos denuncia o visibiliza. En tercer lugar, las entrevistas estructuradas pretendieron interactuar de forma directa con los actores de cada uno de los movimientos, por lo que, como herramienta de investigación se convirtió en un elemento importante a la hora de documentar experiencias, contextos, coyunturas, opiniones, puntos de vista y percepciones en general que otras herramientas no lo permitieron o lo hicieron de manera menos profunda. Del mismo modo, a través de dichas entrevistas, se

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pretendió recoger mayor información del contexto directo de cada uno de los actores, que resulta importante para entender dinámicas vinculadas a entornos sociales, políticos, económicos y culturales que definen oportunidades de comunicación, movilización y participación de cada uno de los actores en cada una de las esferas desde donde enuncian sus propuestas. Igualmente, es necesario informar al lector que se había planteado la herramienta de grupos de discusión de tipo virtual, a lo cual se tuvo que renunciar debido en gran parte a motivos de seguridad que alegaron algunas de las personas consultadas y a las dificultades que planteó el reclutamiento de miembros de los movimientos por este motivo.

Por otro lado, resulta pertinente aclarar que la escogencia de los grupos y de la metodología resultó de la elaboración de un perfil de los movimientos que hacían uso de la tecnología como forma de relacionamiento social (intra e intergrupal) y que se definían por una lucha particular. Así mismo, se escogieron según la especificidad de los grupos, buscando abarcar todo un conjunto de actores que bajo distintas formas, orígenes, ambientes, objetivos y concepciones sociales, políticas, económicas o culturales, permitieran elaborar un análisis completo y diferenciado de cada uno de los casos y no en su conjunto, de ahí el valor de los hallazgos particulares.

Se opta por este tipo de investigación, en la medida en que, al ver el orden social como poco previsible (Alonso et Al., 2002) se guía hacia la comprensión más que hacia la explicación formal de un fenómeno, lo que permite la recolección de información directamente a través de testimonios y observaciones tanto del actor social relevante como del investigador, permitiendo una flexibilidad en la subjetividad de los autores y una comunicación cercana con ellos. Este hecho es significativo para esta investigación, en tanto que el enfoque cualitativo involucra el contexto y se centra en la particularidad del fenómeno a estudiar, lo que resulta significativo en el camino de reconstruir la realidad y de establecer una relación estrecha entre la realidad y su contraste con la teoría.

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capacidad de acción para construir un análisis basado en “el carácter simbólico, subjetivo, cultural e histórico de la realidad social” (Alonso et Al., 2002, p. 58 - 59) del fenómeno a estudiar.

Con respecto al número de casos y a la unidad de análisis, los dos factores más relevantes para Yin (citado en Hernández Sampieri, 2006), se tomaron tres casos: el caso de Liberación Digital en Chile (LD), el caso de Antena Mutante (AM) y el caso de Quien se le mide (QSLM) en Colombia, los cuales cumplían con el perfil requerido para el desarrollo de la investigación. La temporalidad de la investigación es de un año. Se cuenta, además, con la ventaja de haber aplicado un estudio piloto anterior de un período de seis meses sobre el fenómeno de estudio, es decir, sobre las multitudes inteligentes y sobre un caso particular que fue el de Liberación Digital, y que dadas las características del movimiento y la información recopilada sobre el mismo, se retoma también para efectuar este análisis de tipo cualitativo.

De la misma forma, esta investigación se concibió como un estudio de caso que Yin define como un estudio con unidades incrustadas (citado en Hernández Sampieri, 2006) que involucra varias unidades de análisis para cada caso, en donde el proceso de recolección de información y de análisis se repite en los demás, lo que permite una exhaustiva revisión de cada uno de las unidades de estudio y la acumulación de información para el objetivo de la investigación. Igualmente, se consideran las mismas variables para cada uno de los casos, al igual que se somete cada uno de ellos a las mismas técnicas o instrumentos de recolección de datos, lo que bajo el punto de vista de Yin, lo convierte en un diseño más “robusto” y con mayor validez (citado en Hernández Sampieri, 2006, Cap. 4).

La delimitación del tema obedece al interés del investigador por el estudio de los movimientos sociales y ciudadanos, además de las dinámicas que se tejen a través de ellos, así como en la necesidad de estudiar con más profundidad las consecuencias de las TIC’s en la vida social y política, siendo la expresión más clara de ello el vasto desarrollo de la tecnología y los cambios en la vida social que ello a su vez ha planteado.

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que afectan directamente a los individuos, y que a través de la tecnología develan prácticas y problemáticas más agudas que se buscan solucionar desde las oportunidades que ofrece la participación y la movilización política. Luego, después de contactar varios movimientos y con el fin de ampliar el estudio a más casos relativos al uso de las redes sociales en los movimientos sociales, se eligió a AM y QSLM para corroborar la tesis inicialmente planteada.

Igualmente, se escogieron estos movimientos sociales y ciudadanos sin importar su definición ideológica, sus propuestas y sus objetivos, esto con el fin de abrir el espectro de las movilizaciones sociales y políticas existentes, establecer una heterogeneidad entre los grupos investigados y documentar experiencias de diversa índole que van desde la intervención en el espacio público como medio de participación política y social como lo hace AM y la generación de consensos frente a conflictos sociales y políticos como lo propone QSLM, ambos mediante el uso de las tecnologías en sus luchas sociales. De igual manera, vale la pena resaltar que la escogencia del tema de investigación se da debido a la creciente importancia que ha venido adquiriendo la tecnología en el contexto mundial y gracias a procesos paralelos en todas las dimensiones que están generando grandes cambios no sólo a nivel local sino también global, los cuales no deben ser ajenos al estudio de la Ciencia Política.

La escogencia de las técnicas de investigación se hicieron teniendo en cuenta el objeto de estudio, la finalidad de la investigación, la versatilidad de las variables y las fuentes para dar un cuerpo al fenómeno estudiado, así como la facilidad de acceso a las fuentes de información y la capacidad para cubrir los problemas de costos y tiempo disponible del investigador. De la misma forma, todos los acercamientos con las fuentes se hicieron a través de la tecnología, y así se convierte en un elemento de juicio fuerte para lograr determinar si el Internet y las TIC’s en general, efectivamente son una herramienta que fomenta una mayor comunicación, movilización, participación, cooperación y la solidaridad entre los grupos e individuos. Así mismo, el diseño de la metodología de la investigación fue realizado pensando en la satisfacción de criterios de confiabilidad y credibilidad de la información recogida y proporcionada al lector13(2006, Cap. 4).

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2.1 Matriz de recolección de la información

Se construyó una matriz de recolección de información, que tiene como fin recoger toda la información obtenida de las fuentes primarias y facilitar el proceso de sistematización de la información (Ver Anexo 2). Esta matriz se elaboró recogiendo los aspectos fundamentales del análisis de la investigación que se recogen en el primer capítulo de este trabajo, y los cuales sirven no sólo para refinar el diseño de la investigación sino también para abarcar todos los aspectos relevantes que se plantearon en el marco teórico y conceptual con relación a las unidades de análisis, es decir, a los movimientos sociales estudiados. En este sentido, recoge los datos relevantes desde las cuatro dimensiones importantes para el estudio de las multitudes inteligentes: la relación con la Sociedad de la Información, la estructura de cada movimiento social, los mecanismos de organización, comunicación, movilización y participación que plantea cada uno de los movimientos y la utilización del modelo de red como modo de coordinación por parte de los movimientos. La construcción de cada variable fue diseñada a partir del proceso de recolección de información y teniendo en cuenta los aspectos más relevantes tanto para los fines del estudio como para la respuesta a los objetivos de la investigación. La utilización de la matriz se hizo durante el proceso de recolección de información de fuentes primarias, es decir, durante la elaboración de las entrevistas estructuradas, con el fin de organizar y sistematizar la información que se recoja a partir de la aplicación de las técnicas de investigación planteadas anteriormente.

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