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Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile : 1888 1988

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(1)A.

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(3) HISTORIA DE LA PONTIFICIA U N I V E RS I D A D C A T O L I C A D E C H I L E 1988 1888.

(4) TOM0 I.

(5) ST. A. LA. I?0NTIFI CIA UNIVERS IDAD CATOLICA DE CHILE. 1 8 8 8. 1 9 8 8. R iccz d o ICyebs M. Angilica Mu+ioz Pcttyicio Valdivieso. EDICIONES UNIV€RSIDAD CATOLICA DE CHILE.

(6) PRIMERA PARTE. Los Cornienzos (1888. 1920). Antecedentes histdricos La fundacidn de la Univerxidud Catdlica La Universidad CaISlicn en el pensamiento de susfcindadores El rectorado de Monserior Joaquin Larrain Gandaarillas Un proyecto hecho realidad El desarrollo entre 1897y 1919 Crisis en la Universidad. La renuncia del Rector Martin Kiicker. S E G U N D A PARTE. El rectorado de don Carlos Casanueva (1 920. 1953). Personalidad ypensanziento de don Carlos Casanueva La Universidad Catdlica como parte de la Iglesia La Uniwrsidad Caldlica ,y el &ado La Universidud como comunidad: una gran familia Obras de extensidn y colahoracidn riacional Las Facu 1tade.s lnstilutos anexos. TERCEKA PARTE El rectorado de don Aljhdo Silva Santiago (1953. 1967). Caracteristicus de la +oca El Rrctor Alfiedo Silva Santiago: su personalidad y su pensamiento Univer.sidud, Iglesia y Estado Estnictzrra de la Universidad Calolicidud ,y vida religiosa Docencta e investigacidn Profesores y estudiantes. Elfinanciamienlo Las Facultades Lahores de extension La Universidad en el context0 inlernacional Prohlemas e intentos de solucidn Crisis de la Universidad. CUARTA PARTE. La Univevrridad entre 1967 1988 Antecedentes generales La direccion superior de la Universidad Los acadimicos El estamento estudiantil Pontficia Universidad Catdlica e Iglesia Catdica El desarrollo econdmico Las Facultades Centros interdisciplinarios y servicios centrales Extension y comunicacibn Desarrollo economico y administrativo Sedes regionales de la Pont(ficia IJniversidud Catrjlica de Chile Consideraciones finales.

(7) S. U. M. A. R. I. O. T. O. M. 0. I. xv. Prdlogo. XZX. Introduccidn. P. R. I. M. E. R. A. P. A. R. T. E. Los comienzos 1888-1920 I.. ANTECEDENTES HISTORICOS El conflicto ideoldgico del siglo XIX La Iglesia ,frente a1 conflicto Las luchas doctrinales en Chile. 11.. LA PllNDAClON. I11. LA. DE LA UNIVERSIDAD CAT61.1C.h. 13. UNIVERSI1)AD CATOLICA E N El. PENSAMIENTO DE SLIS. 1888-1890 Un pensamienio coherente La Iglesia, custodia de la verdud y c u m de la cultura Las tendencias anticristianas del m u n d o contemporaneo Liberalism0 y Estado docente El Estado docente carece defundanzentaci6n La libertad de ensenanza El magisterio de la Iglesia La educacion cristiana ,forma integralmente Misidn de la Universidad Catdlica. 23 23 24. I\. DONJOAQLI~NLARRA~N GANDARILLAS: PRIMER RECTOR. 37. V.. EL RECTORADO DE MONSENOR J O A Q U ~ N LARRA~N GANDARILLAS. 1889-1897 El inicio. 1889.1890 La Revolucidn de 1891 Nuevo comienzo La Section Universitaria. 1889.1897 Las insfituciones anexas: Escuela Industrial, Externado y Pensionado Vida religiosa y formas de espiritualidad Donmiones y legados Administracidn y finanzas. 43 43 46 49. FUNDADOKES.. 28 29 32 33 34 35. 50. 62 67 71 79.

(8) VI.. 83. U N PROYECTO HECHO REALIDAD. VII. EL DESARROLLO ENTRE 1897 Y 1919 Caracterizacicin del penbdo Tres rectores El desarrollo econ6mico Las construcciones. El Palacio Universitario El Reglamento General de 1898 Idea de la Universidad y de sus Facultades La Facultad de Derecho La Facultad de Ciencias Fisicas y Matematicas y de Arquitectura La Facultad de Agronomia El proyecto de una Facultad de Medicina Institutos anexos VIII.. S. ClllSlS EN LA UNIVERSIDAD.. E. G. U. LA. N. RENUNCIA DEL. D. 87 87. 94 108 112 121 125 127 136 157 171 173 181. RECTORMARTINRLICKER. A. P. A. R. T. E. El rectorado de don Carlos Casanueva, 1920-1953 I.. 11.. PERSONALIDAD Y PENSAMIENTO DE DON CARLOS CASANUEVA LA UNIVERSIDAD EN V~SPERAS DE LA LLEGADA DEL NUEVO RECTOR Antecedentes del nuevo Rector El nuevo Rector expone su programa ante el Claustro Pleno Carlos Casanueva y su vzsi6n de la Universidad. 189 191 193 198. UNIVERSDAD CATOLICA COMO PARTE DE LA IGLESIA La Universidad y el Diocesan0 de Santiago. 209 209. CATOLICA Y EL ESTADO 111. LA UNIVERSIDAD La Universidad como obra de caracter nacional. IV.. LA UNIVERSIDAD COMO COMUNIDAD: UNA GRAN FAMILIA Direcci6n Superior Alumnado Profesores Ex alumnos Amigos de la Universidad Cat6lica Fiestas, celebraciones y otras actividades que u n i a n a la familia universitaria La incorporaci6n de la mujer Vida religiosa Accidn social. 219 219 225 227 229 237 241 243 244 245 250 253.

(9) V.. VI.. OBRAS DE EXTENSIONY COLARORACI~N NACIONAL Colaboracidn nacional a travis de la fomzaci6n dada a 10s estudiantes y nivel de 10s egresados. 257. LAS FACULTADES La Facultad de Derecho y Ciencias Politicas y Sociales La Facultad de Ciencias Fisicas y Matematicas La Facultad de Arquitectura y Bellas Artes La Facultad de Agronomia La Facultad de Comercio y Ciencias Econ6micas La Facultad de Filosofa y Letras La Facultad de Medicina La Facultad de Teologia La Facultad de Tecnologia. 271 273 288 303 318 325 333 347 3 73 387. VII. INSTITUTOS ANEXOS Escuela de Servicio Social ‘Elvira Matte w1 El Instituto Femenino de Estudios Superiores y Practicos Instituto de Educaci6n Familiar Hogar Catequfstico. T. E. R. C. E. R. 257. 393 393 399 404 405. A. El rectorado de don Alfred0 Silva Santiago, 1953-1967 411. I.. CARACTER~STICAS DE LA EPOCA. 11.. Su EL RECTORALFREDO5~ L V ASANTIAGO: Rasgos biograficos Visidn de la Iglesia y de la sociedad Idea de la Universidad. 111.. UNIVERSIDAD, ICLESIA Y ESTADO La relacidn con la jerarquia La relacidn con el Estado. 437 437 439. IV.. ESTRUCTURA DE LA UNIVERSIDAD El poder rectoral El Consejo Superior Decanos y Facultades La Administracidn. 453 453 455 456 457. CATOLICIDAD Y VlDA RELlGlOSA. 461. v.. PERSONALIDAD Y. su. PENSAMIENTO. 417 417 420 424.

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(11) La FEUC sepreparapara la revoluci6n. El Consejo Superior aprueba un nuevo Reglamento General Eslalla el conflict0 Iniciatiua del Gobierno. InteruencMn del Cardenal. Renuncia del Rector. 655 666 678.

(12) R. 0. L. 0. G. 0. E. s natural que esta obra conmemorativa del centenario de nuestra Universidad vaya. precedida por unas breves palabras del Rector. Aunque 61 no sea historiador, esta investido con la responsabilidad de mantener viva la tradicibn que fogaron sus ocho antecesores, y por lo mismo es casi obligatorio para 61 decir una palabra sobre las lecciones del pasado. La obligaci6n se hace grata, porque el impresionante trabajo de prolija investigaci6n y de sintesis histbrica, que ban llevado a cab0 el professor Krebs y sus colaboradores, constituye un aporte muy valioso a la historia patria, y nos permite situar nuestra propia vida institucional en el cuadro general del Chile del siglo X X . Los autores se ban hecho acreedores a la gratitud. no s610 de la Universidad, sino de todo elpublico estudioso chileno. La fundaci6n de nuestra Universidad se inscribe dentro de un movimiento que estuvo orientado a llevar la f e catdica a la vida publica. En las memorias de don Abd6n Cijiuentes, este eobrero infatigableu de la causa catblica refiere sus conversaciones con el Arzobispo Valdivieso, y su inquietud por persuadir a 10s catdicos de que no bastaba con el ejercicio de las drtudes dornksticasn, y de que era imprescindible que se arriesgaran en las agitadas aguas de la politica y el periodismo. A fines del siglo XIX, aquietadas las luchas teolbgicas, y triunfantes. por doquiera las ideas positivistas y liberales, no parecia quedar espacio para el pensamiento cat6lico en la vida publica chilena. La providencial reticencia del Arzobispo Casanova a apoyar las vehernencias partidistas de 10s politicos consewadores oblig6 a kstos a desviar sus esfuerzos hacia una ernpresa de mas largo alcance, que no rniraba a1 kxito inmediato sino que se confiaba en elpoder transformador de la educacio’n. El 8 de septiernbre de 1888, el Obispo de MartyrOpolis, don Joaquin Larrain Gandarillas, que habia de ser el primer rector de nuestra casa, pronunciaba en una solemne asamblea un discuno en el quefijaba 10s rasgos fundamentales del instrumento que habia sido disecado. Lo caracterlzaba con las palabras: a n a Universidad Catdica libre.: Universidad, entonces, iluminada por la fe; “talleren el que se educa el coraz6n y se forma el carhcter de 10s j6venes; coporaci6n que no vive del aliento ni de la inspiracibn oficial, y que aspira a deberlo todo a su propio y abnegado trabajo y a las simpatias que logren inspirar sus doctrinas, sus profesores.

(13) y sus mktodos, y que no debera apasionarse sino por un ideal: el de trabajar con desinteresado celo por la difusi6n de las verdaderas luces y por la s6lida educaci6n de la juventud ". El acto fundacional representaba una profunda novedad dentro del mundo hispanico, donde prevalecia una estrecha ligaz6n de la Universidad con el Estado, la que era reclamada por las repdblicas como parte de la herencia recibida de la Corona. La Iglesia, que le habia dado su forma a las universidades hispanicas que hahian creado 10s reyes, y que se veia ahora desplazada por un Estado laico, queria recuperar su derecho a ensefiar. Habia en ello una profunda intuici6n: s610 la prdctica ilustrada de las mas diversas ramas de la vida pdblica podria llevar, a1 convencimiento de todos, el hecho de que la f e cristiana se podia transformar en un podero-. so acicatepara el progreso espiritual y material de u n pueblo. Esta concepcio'n, defendida y puesta en practica desde la nueva institucibn, se manifest6 en una larga y a veces enconada lucha por la libertad de ensefianza. Como resultados de ese esjiuerzo, se fueron consolidando escuelas profesionales de variada naturaleza, pero, ademas, se f i e abriendo el camino para la creacio'n de otras universidades, inspiradas unas por la misma vocaci6n docente de la Iglesia y movidas otras por la notable creatividad educacional que se manifestaba en las provincias. La Universidad Cat6lica afianz6 asi la libertad de ensefianza como una de las mas valiosas contribuciones a nuestras instituciones educacionales. Per0 ademas, y como se insinuaba mas am'ba, la influencia progresivamente creciente de profesores y graduados de la Universidad f u e introduciendo de modo insensible u n cambio decisivo en la valoraci6n de 40 cat6licon en la vida intelectual y professional. Ya no se podria homologar la Bdelidad a la Iglesia con un espiritu retr6grado anclado en u n pasado muerto. La obra genial de profesores como Ram6n Salas o Francisco Javier Dominguez, vino a sumarse a la lenta pero segura acci6n de promociones de profesionales competentes e imbuidos en 10s principios de la universidad donde se habian formado. Para que no se crea que estoy exagerando, quisiera s610 recordar que cuando se fund6 nuestra Escuela de Medicina en 1930, todavia persistian resabios de una valoraci6n negativa del caracter catblico de un instituto de ensefianza superior, basta tal punto que uno de 10s mas distinguidos mkdicos de ese tiempo, comisionado por el gobiemo para que informara acerca del proyecto de la nueva escuela, reconocia casi a rega fiadientes que, no obstante su carhcter catdico, la Universidad ofrecia cierta garantia de que se pudieran estudiar en ella carreras cientz;ficasde modo conveniente..

(14) Ya en la solemne asamblea inaugural de 1888, Abd6n Cifuentes habia abogado por 10s estudios t6cnicos, 10s que en su sentir eran indispensables para sacar a1 pais de su atraso y darle nuevas perspectivas de desarrollo integral a la juventud. Por eso la Universidad se interes6 desde muy temprano en carreras como Ingenieria, Arquitectura, Agronomia, distantes de la concepci6n convencional de universidad que prevalecia en el pais. La instituci6n se aventur6 tamhiin en la ensecanza tkcnica de nivel intermedio, y realiz6 numerosos intentos en esa direcci6n. Instituciones relacionadas con la Universidad, como es la Fundaci6n DUOC en nuestros dias, no nacieron simplemente porque si. Ellas responden a una voluntad fundacional precozmente expresada. Menos podian imaginar 10s iniciadores de esta obra que la consecuencia 16gica del impulso que le habian dado habia de ser la de producir un impact0 profundo en el desarrollo de la. ciencia en Chile. La Escuela de Estudios de Hidraulica que inici6 Ram6n Salas no f u e el Dltimo fruto. Muy por el contrario, la creaci6n hacia 1930 de la Escuela de Medicina f u e un aporte decisivo a la implantaci6n de la investigaci6n cientgca como actividad professional en el pais. Otras creaciones, tales como el Hospital Clinico, fueron tomando posiciones de vanguardia en algunos campos y hacia mediados de 10s a6os sesenta se podia decir que la presencia pziblica del pensamiento y la formaci6n cristiana en 10s medios profesionales del. pais habia cambiado cualitativamente si se la comparaba con 10s comienzos del siglo. Una larga menci6n mereceria la preocupaci6n de la Universidad por la educaci6n en sus diversos niveles, asi como por la comunicaci6n social, tanto en el aspecto de formaci6n de profesionales como en el del empleo activo de medios tan importantes como la televisibn. Tambi&naqui la obra de la Universidad es la expresi6n de inquietudes muy profundas de sus fundadores. Y en una bora muy difcil, a1 afrontar la exigencia de separar de su sen0 a la Facultad de Educacibn, la Universidad se neg6 rotundamente a hacerlo, y no procedi6 asi por mer0 afan de consermar lo que tenia, sino por la intima convicci6n de que el ceder en aquellas circunstancias significaria abdicar de su misi6n. Podria extenderme mucho mas y recordar el inter& por la formaci6n integral del estudiante, que llev6 a la creaci6n del Club Deportivo, la creaci6n de la Federacibn de Estudiantes, FEUC,. o esa verdadera coronaci6n de la obra de una Universidad catdica, que f u e la creaci6n de la Facultad de Teologia. Per0 no tengo el prop6sito de hacer aqui una historia de la Universidad, sino de hacer resaltar s610 algunos rasgos que me parecen distintivos. Y uno de ellos es la.

(15) influencia siempre indirecta, nunca enredada en el campo de la maniobra, que ha ejercido la Universidad en la vida pziblica y politica chilena. A partir de 10s afios treinta se genera una inquietud nueva en la politica chilena, la que origina el surgimiento de gmpos ideolo'gicos de. muy diversos signos, pero que tenian en comun su inspiracio'n en alguna interpretacio'n de la 6tica social cristiana y su origen en las aulas de esta Universidad. A pesar de las hondas discrepancias que 10s separaron muchas veces, estos gmpos ban ejercido una influencia decisiva en aspectos criticos de la vida politica, econo'mica e institucional del pais. En su aparicio'n. y su accio'n se revela tambiin la visio'n de futuro de nuestros fundadores. Lo cato'lico parecia muerto para la vida pziblica ilustrada de comienzos de siglo. Hoy dia podemos legitimamente pensar que si sacamos del escenario a la Universidad Cato'lica no se entiende la historia politica del Chile del siglo X X . Una ultima palabra que me parece importante, se refiere a la vida de la institucidn. En 10s ultimos treinta a ??osella ha sufido cambios muy profundos, ha afrontado peligros, tensiones y profundas divisiones que ban marcado la historia de la sociedad chilena. Sin embargo, una mirada de conjunto nos mostrard a las claras que en la Universidad Cato'lica ha prevalecido siempre un sentido muy hondo de unidad, de respeto a 10s demas, de voluntad de servir, disposiciones basadas en la conciencia de estar encargada de una misio'n. Con todos sus defectos, la Universidad se sabe responsable ante Dios y llamada a la fidelidad a Jesucristo. La imagen del Sagrado Corazcjn, que preside el frontis de su casa de la Alameda, es como un recuerdo constante de lo mas medular de su misio'n: acoger a toda una sociedad para caminar juntos por el camino de la salvacio'n.. JUAN DE DIOS VAL C.. Rector.

(16) I. N. T. R. 0. D. U. C. C. I. 0. N. presente obra t w o su origen en u n proyecto que perseguia el fin de estudiar el nacimiento y el desarrollo de la investigacibn cientifica en la Universidad. Sin embargo, a1 poco tiempo se vi0 que este tema no podia ser analizado aisladamente, sino que debia ser estudiado en el context0 del desarrollo general de la Universidad. A la vez comprendimos que no era posible iniciar el estudio reciin en 10s momentos en que en la Facultad de Medicina se realizaron 10s primeros trabajos que pueden ser calificados propiamente de trabajos de investigaci6n cientijica. Habia numerosos antecedentes que en su concatenacibn se remontaban a 10s omgenes mismos de la Universidad. En la medida en que nos adentramos en la vida interna de la Universidad descubrimos que su desarrollo se caracterizaba por una admirable unidad y continuidad. No cabia hacer cesuras artificiales. Habia que estudiar el proceso en su totalidad. De esta manera, el tema monografico original se convirti6 en el ambicioso proyecto de escribir una historia completa de la Universidad. La investigaci6n se f i e alargando. En un momento pensamos que nuestro estudio podia ser u n aporte a la celebraci6n del primer centenario de la Universidad. Per0 transcurrieron aun otros dos anlos basta que finalmente pudimos poner tirmino a una labor que se ha prolongado durante siete afios. Tuvimos que resolver numerosos problemas de orden material y conceptual.. Por una parte, faltaban documentos y, por otra, nos ahogabamos en u n exceso de documentaci6n. La situaci6n archivistica es muy desigual. El Archivo Arzobispal incluye valiosa informaci6n basta la erecci6n can6nica de la Universidad en el anlo 19.30. El Archivo de la Universidadf i e llevado durante laPo tiempo en fomza muy desordenada. Sus 74 cajas, que basta el ago 1988 se guardaban en la b6veda del gabinete de Rectorfa, conten fan informaci6n muy heteroggnea, desde informes de Decanos, nombramientos de profesores y listas de alumnos basta la correspondencia privada de las autoridades y la carta del menu del hotel en que don Alfred0 Silva se aloj6 en Tokio. Recign bajo el Rector Fernando Castillo y, dejiinitivamente, bajo el Rector Jorge Swett se organiz6 la administraci6n de acuerdo con criterios funcionales modetkos. En.

(17) 1988 se cre6 por decreto de Rectoria el Archivo de la Universidad, que tiene la funcibn de recoger y ordenar sistemdticamente el material que se ha salvado del embate de 10s tiempos. Son muy pocos 10s documentos originales que se conseruan de 10s tiempos iniciales, de modo que nos tuvimos que contentar con las fuentes impresas que aparecen en el Boletin Eclesiastico y en las primeras revistas de la Universidad, 10s Anales y el Anuario. A partir del afio 1915 se dispone de la Revista Universitaria que incluye las Memorias anuales del Rector.. Una fuente de valor insustituible la constituyen las Actas del Consejo Superior, empastadas en volzimenes ordenados desde el N-"1 hasta el N-"11.. La Seccio'n Colecciones Especiales de la Biblioteca Central del Campus San Joaquin contiene folletos, discursos, prospectos y una gran cantidad de publicaciones variadas. Particularmente abundante es la documentacio'n referente a la reforma universitaria. La prensa perio'dica contiene alguna informacio'n sobre ciertos aspectos del desarrollo universi-. tario y refleja la reacci6n de la opinio'n ptiblica frente a 10s acontecimientos mas importantes en la historia de la Universidad. A1 respecto se han consultado El Diario Ilustrado, El Mercurio,. La Naci6n, El Siglo, La Prensa, Las Ultimas Noticias, Mensaje, Qu6 Pasa, Ercilla y Politica y Espiritu. En algunos casos se ha recurrido tambi6n a la entrevista personal.. La bibliografia secundaria sobre la historia universitaria cbilena es abundante y variada. Para la Universidad Cato'lica existen las monografias sobre la Facultad de Arquitectura, la Facultad de Medicina, el Teatro de Ensayo y algunos estudios especializados sobre la reforma.. La situaci6n desigual de las fuentes primarias y de la bibliografa secundaria explica una cierta desproporcio'n en el tratamiento de las materias. Algunas Facultades ban podido ser estudiadas mejor y la correspondiente exposici6n ocupa por eso un mayor numero de phginas. Otras unidades acadkmicas, en carnbio, que ban tenido importancia decisiva para el desarro-. 110 de la Universidad y para el desarrollo nacional, no ban podido ser estudiadas a fondo por falta de documentacio'n. La ordenaci6n del inmenso material planteo' dificiles problemas conceptuales y metodolbgicos. La historiografia contemporanea y a no quiere ser cro'nica y procura comprender el pasado. forrnulando hipo'tesis y planteando problemas. Nosotros pensamos, no obstante, que una historia de la Universidad que desea recordar su desarrollo completo debe tener caracter de cr6nica. Tiene que ser un relato de lo que pensaron e hicieron sus Rectores y Decanos y de lo.

(18) que sucedi6 en las distintas Facultades y Escuelas. Sin embargo, nuestro estudio pretende ser. mas que una mera cr6nica. Seiialamos 10s desafos que se presentaron a la Universidad en el correr de 10s tiempos, analizamos las respuestas que ella dio y procuramos comprender el signflcado de sus proyectos, de sus iniciativas y de sus realizaciones. iPor q u i se fund6 una Universidad Catblica en Chile? iEn q u i medida esta Universidad ha sido una autkntica Universidad y en q u i medida ha sido autknticamente catblica? iCuales ban sido sus respuestas a1 gran problema de arrnonizar la f e y la raz6n y de proyectar la teologia sobre la vida? iCual es el tip0 de professional que entreg6 a la sociedad? iCuales son sus aportes a1 desawollo de la ciencia y a1 conocimiento de la realidad nacional? iDe q u i manera ella ha asumido su tradicibn y en q u i forma ha reaccionado frente a 10s cambios de 10s tiempos? iCual ha sido su cornpromiso con la sociedad y c6mo ella ha tratado de cumplir con este cornpromiso? iCuales ban sido sus aportes a1 desarrollo nacional y cud1 ha sido su importancia y su signijkado para la historia general de Chile? Buscando respuestas a estas preguntas hemos tratado de descubrir el a h a de esta Universidad. y de deterrninar su identidad. Hemos dividido el libro en Cuatro Partes, de acuerdo con las cuatro etapas fundamentales que se pueden distinguir en la centenaria historia de la Universidad. El primer periodo se extiende desde la creaci6n de la Universidad en el aiio 1888 basta la renuncia del Rector Martin Rucker. Puede ser comprendido como el periodo fundacional. El segundo, desde 1920 basta 1953, recibi6 su sell0 de la poderosa personalidad de don Carlos Casanueva. Durante este periodo la Universidad se logr6 consolidar definitivamente y, quedando integrada por nueve Facultades, estuvo en condiciones de ofrecer todas las carreras profesionales que tenian importancia para el desarrollo cultural, social y econ6mico del pais. El tercer periodo, desde 1953 basta 1967, coincidi6 con el rectorado de don Alfedo Silva Santiago. Fue una etapa de crecimiento y de modernizaci6n. La Universidad conserv6 su caracter profesionalizante, pero ernpez6 a abrir espacios a la investigaci6n cientzlfca institucionalizada. El cuarto periodo, desde 1967 basta 1988, aiio del Centenario, se inici6 con el triunfo del movimiento reforrnista. y estuvo caracterizado por 10s importantes cambios introducidos por el Rector Fernando Casti110, por las agitadas conmociones que la Universidad viuib durante el gobierno del Presidente. Salvador Allende y por las medidas de reordenamiento y de superaci6n acadimica que fueron tomadas por 10s Rectores Jorge Swett y Juan de Dios Vial Correa. Puede extraiiar que este.

(19) convulsionado periodo, con sus dramaticos cambios, pueda ser comprendido como una unidad, Sin embargo, sin desconocer 10s aspectos discordantes y 10s momentos de discontinuidad, se perciben muchos elementos de unidad y continuidad. Durante este periodo la Universidad se constituyb, definitivamente, como una institucibn cientvica, en la cual se procur6 establecer una relacio'n organica entre docencia e investigacibn, en la cual las estructuras y actividades fueron pensadas y organizadas desde la ciencia y en la cual el perfil del acadgmico quedb definido por su calidad de hombre de ciencia. Debo agradecer la eficiente colaboracibn de 10s dos coautores. La Primera Parte de la obra se basa, fundamentalmente, en las investigaciones de Maria Angdica M u fioz. Los aportes de Patricio Valdiviesofueron decisivospara la elaboracibn de 10s capitulos dedicados a1 rectorado de don Carlos Casanueva, a la Reforma y a1 desarrollo de la Universidad bajo 10s Rectores Fernando Castillo, Jorge Swett y Juan de Dios Vial. Ambos investigadores pusieron a1 servicio de la obra su capacidad de trabajo y toda su cornpetencia professional y prestaron una cooperacibn siempre leal y entusiasta. Muchas otras personas y muchas instituciones ban brindado generosa ayuda. Todas ellas comprometen nuestra gratitud. La Direccio'n de Investigaci6n de la Universidad Catblica, DIUC, bajo sus Directores Dr. Rafael Vicufia, Dr. Eduardo Venezian y Dr. Gast6n Picbard, y el. Fondo Nacional de Desarrollo Cient@co y Tecnolbgico, FONDECYT, con su diligente Directora de Proyectos, Sra. M a y Rose Mackenzie, nos proporcionaron el necesario financiamiento. Gracias a la siempre buena voluntad de las Secretarias de Rectoria, sefioras Matilde Alonso e Inks Portaluppi, tuvimos acceso, a cualquier bora y p o r el tiempo que quisigramos, a la bbveda del gabinete del Rector. La Secretaria General de la Universidad, primero bajo don R a d Lecaros y luego bajo don Mario Steffens, nos acogib generosamente. La secretaria Srta. Victoria Aravena, siempre cooperadora y siempre con una alegre sonrisa, nos facilitb 10s pesados vol6menes de las Actas del Consejo Superior. El Sistema de Bibliotecas, con su Bibliotecaria Jefe, Sra. Maria Luisa Arenas, la encargada de Colecciones Especiales, Sra. Maria Elisa Cowell, la Directora de la Biblioteca del Campus Oriente, Sra. Ana Maria Duhart y Sra. Isabelle Lechaptois atendieron nuestros incontables pedidos con alta cornpetencia professional y con infinita paciencia y nos prestaban 10s libros sin limite de plazo. La Facultad de Historia, Geograpa y Ciencia Politica, con su Subdirectora de Asuntos Econo'micos y Administrativos, Sra. Rosita Latorre, y el Instituto de Historia, con sus Directores, Dr. Ricardo Couyoumdjian y.

(20) Dr. Cristian Gazmuri, pusieron a nuestra disposici6n toda la infraestructura de la Facultad y del Instituto. Los profesoresJavier Gonzalez Echenique y Dr. Luis Vargas Fernandez revisaron el manuscrito y proporcionaron valiosa informaci6n que permiti6 corregir y enriquecer el texto. Debo un rnuy especial agradecimiento a la secretaria del Decanato de la Facultad de Historia, Geogra-. fia y Ciencia Politica, Sra. Ana Maria Calderbn, quien, descifrando las letras mas dzjkiles, transcribi6 miles de paginas y prepar6 el texto para la imprenta. Sin su abnegada colaboraci6n esta obra no se habria podido terminar. Los auxiliares Hugo Brifiero y Luis Emilio Torres sacaron millares de fotocopias y nos prestaron la mas leal cooperaci6n en todas nuestras exigencias . Nuestro trabajo es el resultado de una investigaci6n en que hemos procurado proceder con el mdxirno rigor intelectual y en la cual hemos utilizado, en la medida de nuestra capacidad, todos 10s instrumentos que nos entrega nuestra ciencia. Sin embargo, esta historia no ha sido escrita solamente con nuestro cerebro, sino tambikn con nuestro corazbn.. La historia de nuestra Universidad es una historia rnuy hermosa. Fue una historia siempre dflcil, de grandes esfuerzos, de duros sacnificios y de generosa entrega. Hubo momentos amar-. gos y momentos sumamente criticos. Per0 siempre bubo hombres que estuvieron dispuestos a apoyar a la Universidad con sus acciones y sus rezos. Esta Universidad f u e sostenida por las virtudes sobrenaturales de la fe, de la esperanza y del amor. Quizas este libro pueda contribuir. a que en el futuro se mantengan las mismas fuerzas del espiritu que dieron vida y esplendor a la Universidad durante 10s primeros cien afios de su existencia.. RICARDO KREBS. Santiago, septiembre 1993.

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(22) I A. N. T. E. C. E. D. E. N. T. E. S. H. I. S. T. O. R. I. C. O. S. El conjlicto ideolbgico del siglo XIX. L. a fundaci6n de la Universidad Cat6lica de Chile en el aiio 1888 no constituy6 un hecho circunstancial ni obedeci6 a la inspiraci6n o a 10s intereses de un grupo de particulares. La idea de fundar en Chile una Universidad Cat6lica fue promovida por 10s dirigentes mis destacados del catolicismo chileno de entonces, fue apoyada con entusiasmo por la gran masa de 10s fieles y obtuvo la aprobaci6n oficial de la jerarquia eclesiistica. Por medio de la fundaci6n de una Universidad propia, el catolicismo chileno quiso responder a1 tremendo desafio que presentaba el avance de las tendencias antirreligiosas en la segunda mitad del sil210 XIX.. . .. El proceso de una progresiva secularizacion de la sociedad, en Chile y en todos 10s paises de Occidente, tenia antiguas y profundas rakes. En la segunda mitad del siglo XIX tom6 la forma de u na violenta polemica ideol6gica entre el pensamienl:o cat6lico y las nuevas +.nA:.-nlo.,.-A,:A,.lluLlalLs 14u1La1c3. uLlc l L l c l u I I ucuxlud3 uuI amdios sectores de la ideas positivisLus.l:ho+.nloo " sociedad. El conflicto ideol6gico rebas6 el campo de las ideas y repercuti6 hondamente en el orden politico, social y econ6mico. Las luchas doctrinarias se realizaron con particu-1 A,. I" -A-.A""::/-"+:I:-,." _.I";-,.L d l l l l l U uc I d CUULdLIUII. LdLUIILU3 v IdlLU3 IIILCIILdlUll 1llallLC:lier o ampliar lar fuerza en. CI su influenc:ia en la formaci6nI Cie la juventud, base del futuro de la sociedad. ~V. .,. tnr. ^"---. :-+--G"..,.-. -.& ,..,,-. Tras esta 1ucha de ideas, existjia un conflicto de valores. Se planteaba una conce pci6n del hombre, de la socieaaa y ael munao. nasta entonces, a e una u otra manera, la Iglesia Cat6lica habia dado 10s criterios del pensamiento, habia orientado la cultura occidental, y, en forma concreta, habia sido un punto de referencia bisico en el desarrollo d el Estado y irrihn nn1;tir-Q rl1p l i c n i r i n n p c T n r l n c I n c C n h i o r n n c ,,,.,,..,,les nrrirlpnti habian en la condL,,,,,, considerado la posici6n y el pensamiento de la Iglesia, como autoridad. De ese modo, ella tenia una injerencia directa en el desarrollo hist6rico de Occidente. .. ,. I. yvLILLLu. 1. uL. 1. Iuu. 7 T. LLaLLuLL,d.. lvuvLl. uvLIIL-J. ,,,vu. Durante el siglo XIX, especialmente en las Oltimas dkcadas , esa influencia experiment6 la r\n 1. ,-l--.la lglC5ld l U C aldcacla amenaza progresiva (3e las nuevas tendencias. Entre 1870 y 19UU - . . . . abiertamente. Muchos Estados intentaron marginarla de las decisiones oficiales. Poco a poco fueron desapareciendo 10s vinculos que habian existido tradicionalmente entre la Iglesia y el Estado. A comienzos del siglo XX el conflicto se tradujo en la ruptura formal de esas relaciones seculares. El hecho ocurri6 sistemiticamente en 10s diferentes paises europeos y americanos. En Chile, la separaci6n se formaliz6 en 1925, durante la primera administraci6n de don Arturo Alessandri Palma. .L...L.

(23) Antecedentes histdricos. La Iglesia frente a1 conflicto Las dkcadas del 70 y del 80 fueron particularmente decisivas en las luchas doctrinales. Dos figuras se destacaron durante ese periodo: 10s Papas Pi0 IX y Le6n XIII. Pi0 IX fue el dltimo representante de la posici6n defensiva de la Iglesia. Intent6, por todos 10s medios, mantener el orden vigente, en que la Iglesia estaba unida oficialmente a1 Estado, y juntos orientaban 10s destinos de cada naci6n. Pi0 IX vi0 con dolor y con temor c6mo se derrumbaba, poco a poco, esa tradici6n secular, forjada en 10s tiempos mis remotos de la historia eclesiktica. Vi0 tambikn c6mo se perdian 10s antiguos valores religiosos y morales, c6mo el mundo tomaba, despuks de siglos, caminos completamente diferentes y aun opuestos a 10s tradicionales. La Iglesia habia pasado por muchas dificultades, de distinta naturaleza, en las diversas kpocas de su historia. Pero siempre habia orientado el pensamiento y siempre habia sido considerada una autoridad, acogida o rechazada, aun perseguida, per0 siempre autoridad moral y espiritual.. Los nuevos tiempos parecian terminar con esa tradici6n. Por todas partes surgian corrientes ideol6gicas laicas, que prescindian por completo del pensamiento cristiano. En el orden politico, la Iglesia se veia atacada. La ciudad de Roma fue invadida en 1870 por las fuerzas de la unificaci6n. El Papa se encerr6 en el Vaticano. La sociedad parecia encaminarse a1 caos, a la destrucci6n y a la completa desintegraci6n moral. Pi0 IX intent6 detener esa fuerza incontenible. El “Syllabus”,publicado en 1864, conden6 abiertamente 10s “errores” del pensamiento y del mundo modernos. La proclamaci6n de 10s dogmas de la Inmaculada Concepci6n de Maria y de la infalibilidad del Papa agudiz6 el conflicto. Para el pensamiento anticlerical, el “Syllabus” y 10s dos nuevos dogmas representaban seiiales indiscutibles del espiritu retr6grado que caracterizaban a la Iglesia y a1 clero y que detenia el progreso de la sociedad. A la muerte de Pi0 IX, le sucedi6 Le6n XIII. El nuevo Pontifice, a1 mismo tiempo de defender con la misma energia que su antecesor las verdades eternas de la Iglesia, asumi6. una nueva actitud frente a la sociedad y la cultura. La Iglesia no debia limitarse a condenar 10s errores de la civilizaci6n contemporhea, sino que debia ser guia y modelo y debia aportar soluciones positivas a 10s problemas que aquejaban a la sociedad. Le6n XI11 defendi6 la independencia del Vaticano como base de la independencia del Papado. Roma debia seguir siendo el centro de la cristiandad. La Iglesia universal, despojada en todas partes de su poder politico y econ6mic0, debia unirse en torno del Sumo Pontifice y debia constituirse en una formidable fuerza moral y espiritual que, nutrihdose de sus fuentes sobrenaturales, continuase su lucha por evangelizar el mundo y por convertir a 10s hombres con el fin de capacitarlos para construir una sociedad m5s humana y mis cristiana. La acci6n de la Iglesia ya no debia realizarse a travks de 10s gobiernos, sino en el contact0 direct0 con las fuerzas vivas de la sociedad. La Iglesia debia conquistar su libertad frente a 10s poderes pdblicos y debia movilizar sus propias fuerzas. Es significati-.

(24) Historia de la Pontificia Universidad Catilica de Chile / Ricardo Krebs. vo que Le6n XIII, en sus escritos y sus alocuciones, ya no se diripe a 10s “Estados”,sino a 10s “pueblos”y las “naciones.”l El mensaje evangelico adquiria nueva importancia a raiz de 10s graves problemas econ6micos y sociales que afectaban a la sociedad. En su celebre Enciclica “Rerum Novarum”, el Papa formu16 un mensaje que, elevindose por encima del liberalism0 individualista, del colectivismo socialista y de la fratricida lucha de clases, invit6 a todos a construir una nueva relaci6n social pensada desde la idea del amor a1 pr6jimo. Le6n XI11 t w o plena conciencia de que el problema mis hondo que debia afrontar el creyente en el mundo modern0 se derivaba del divorcio que se habia producido entre la fe y la raz6n. A partir del nacimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII y del desarrollo del racionalismo ilustrado en el siglo XVIII, el pensamiento se habia secularizado en forma progresiva y habia perdido toda dimensi6n religiosa. Este proceso habia culminado en el positivismo, que negaba todo valor a1 conocimiento religioso, aceptando como itnica verdad la verdad de la ciencia. En una primera reacci6n contra el racionalismo ateo, 10s cat6licos tradicionalistas como de Maistre, de Bonald o Donoso Cortks habian defendido una fe no racional, arraigada en las profundidades de la intuici6n y del sentimiento. Habian reivindicado el valor y el significado de la verdad religiosa justamente porque era una verdad no cientifica. Mas ello implicaba el reconocimiento de la incompatibilidad entre la fe y la razbn, entre una religiosidad no racional y una racionalidad irreligiosa. Leon XIII crey6 firmemente en la uni6n de la fe y la raz6n. Ambas provenian de Dios. El orden sobrenatural era una realidad tan innegable como el orden natural. Habia que llegar a una real sintesis entre el mundo de la fe y el de la raz6n. Con este fin, habia que actualizar el rico legado del tomismo, la mis perfecta sintesis de la fe cristiana y de la filosofia aristotdica. En su Enciclica “Aeterni Patris”, del 4 de agosto de 1879, Le6n XI11 invit6 a “renovar en su totalidad la filosofia de Santo Tomis de Aquino.>12 El Instituto Cat6lico de Paris, la Universidad de Lovaina y la Universidad Gregoriana establecieron las bases del neotomismo con el fin de elaborar una nueva racionalidad que fuese concordante con la fe. La cultura moderna debia seguir inspirindose en 10s valores de la fe. “La teologia cat6lica sigui6 defendiendo, ciertamente, el valor itnico de la fe y la verdad de la revelaci6n: sin embargo, a1 mismo tiempo, destac6 el valor insustituible de la raz6n y sefial6 que se abria a la inteligencia humana un anchisimo campo [...I. La Compafiia de Jesfis se propuso reconciliar la raz6n y la fe. La Curia Romana fund6 sus propios Institutos y sus Academias cientificas, abri6 el Archivo del Vatican0 y promovi6 10s estudios de historia comparada de las religiones y de arqueologia biblica [...I. La teologia cat6lica reactualiz6 el racionalismo escolistico y proclam6 el tomismo como la via ortodoxa para interpretar las verdades divinas y humanas. La consagraci6n de Santo Tomis de Aquino como miximo maestro del pensamiento cat6lico no fue una vuelta a la Edad Media, sin0. Yedin, Historia de la Iglesia, VIII, p, 59 Yedin. ob. cit.. VIII. D. 437..

(25) Antecedentes histbricos. que fue una respuesta racional de la teologia cat6lica a1 desafio lanzado por la ciencia m~derna."~ A partir de Le6n XIII, la Iglesia ya no se mantendria a la defensiva, sino que lucharia vigorosamente por afirmar su libertad para poder asi entregar su propio mensaje a1 mundo contemporineo.. Las luchas doctrinales en Chile En Chile se presentaron 10s mismos conflictos religiosos que se plantearon a lo largo del siglo XIX en el mundo europeo. Cierto es que el proceso chileno revisti6 rasgos peculiares y diferenciados, conforme a las caracteristicas propias de la sociedad chilena. Sin embargo, en lo esencial, se inscribi6 en el problema universal que qued6 planteado por la progresiva secularizaci6n de la cultura. En 10s comienzos de la Cpoca republicana, la sociedad chilena seguia profundamente arraigada en la tradici6n cat6lica. Se seguia comprendiendo como sociedad cristiana. La Constituci6n de 1833, en su Articulo 5Q, estipul6 que la religi6n de la Repiiblica era la religi6n Catblica, apost6lica y romana, con exclusidn del ejercicio de cualquier otra. La RepGblica, como heredera de la monarquia, asumi6 todos 10s derechos del Patronato. Durante el period0 fundacional de la RepGblica siguieron actuando 10s impulsos renovadores del catolicismo ilu~trado.~ Mas pronto aparecieron nuevas fuerzas y tendencias para las cuales no existia n i n g h precedente en la tradici6n cultural y social chilena. La RepGblica, ansiosa de abrirse a1 mundo entero, entab16 relaciones con Estados no cat6licos. Desde 1832 firm6 tratados comerciales con varios paises protestantes. En Valparaiso se estableci6 una activa colonia de comerciantes ingleses protestantes. O'Higgins autoriz6 en 1818 la creaci6n de un cementerio para 10s ingleses protestantes. En 1855 se otorg6 el permiso para establecer un cementerio para disidentes en Santiago. En 1858 se inaugur6 en Valparaiso el primer templo pliblico protestante y en 1869 se construy6 otro en Santiago. Los colonos alemanes protestantes que se establecieron en el sur se mantuvieron fieles a su culto y crearon iglesias y colegios luteranos.5 La Iglesia Cat6lica protest6 contra la penetraci6n de las herejias protestantes, sedal6 que su propagaci6n implicaba una violaci6n de la Constituci6n y advirti6 que la escisi6n doctrinaria podia poner en peligro la unidad de la naci6n. Sin embargo, la presencia del protestantismo en Chile ya constituia una realidad que no podia ser anulada. Se hizo. R. Krebs y otros, Cutolicismo y Laicismo, p. 51. M. Ghngora, "Aspectos de la 'Ilustraci6n Cathlica' en el pensamiento y la vida eclesiistica chilena (1770-1814)" y "El pensamiento de Juan Egafia sobre la reforma eclesiistica" en: Estudios de Historia de lus Ideas y de Historia Social, Ediciones Universitarias de Valparaiso, pp. 127 y 183. Ricardo Donoso, Ideuspoliticus en Chile, F.C.E., Mexico, 1946, pp. 174 y ss..

(26) Historia de la Pontificia Universidad Catdlica de Chile / Ricardo Krebs. necesario tomar las correspondientes providencias legales, Tras un largo y duro debate, el Congreso aprob6 la Ley Interpretativa del Articulo 5Q de la Constituci6n que reglament6 la tolerancia de 10s cultos disidentes.6 La aceptaci6n oficial del protestantismo por la legislaci6n chilena implic6 un cambio importante. Sin embargo, como el protestantismo estaha limitado a las minorias de 10s inmigrantes, no afect6, por el momento, la substancia misma de la sociedad chilena. Mas a1 poco tiempo la Iglesia tuvo que constatar con profunda alarma que se estaba imponiendo un liberalismo ate0 que, en nombre de la libertad y del progreso, llamaba a la lucha contra el clero a1 cual acusaba de querer mantener a la sociedad en la ignorancia y la superstici6n. En una primera reacci6n contra 10s avances del liberalismo anticlerical y antirreligioso, la Iglesia exigi6 del Estado que, en cumplimiento de las disposiciones constitucionales, defendiese la religi6n cat6lica como la religi6n oficial del pueblo chileno. Sin embargo, a1 poco tiempo, 10s cat6licos tuvieron que comprobar que las tendencias laicas se estaban incmstando en el mismo Estado y que se aprovechaban de &e para promover la secularizaci6n de las instituciones pGblicas. La lucha de la Iglesia y del catolicismo por mantener la religi6n cat6lica como religi6n oficial, culmin6 en la pugna por el caricter cat6lico del matrimonio y de 10s cementerios. Nacimiento, vida y muerte clebian seguir teniendo lugar dentro del sen0 de la Iglesia y debian recibir de esta su sentido y su significado Gltimo. En el curso de esta lucha la Iglesia militante tuvo que darse cuenta de que su vinculaci6n con el Estado regalista se traducia en una odiosa subordinacibn a un poder que ya no se sentia comprometido con la religi6n y que s610 usaba sus prerrogativas para imponer su voluntad y sus propios intereses. El clero sigui6 defendiendo la uni6n oficial de Iglesia y Estado, per0 conden6 categbricamente el patronato y las demis prerrogativas regalistas y reclam6 para si la mis completa libertad. En la medida en que el Estado se convirti6 de protector y cooperador en opresor y adversario de la Iglesia, el clero estrech6 sus relaciones con el Sumo Pontifice, cuya autoridad espiritual y moral se presentaba ahora como Gnica garantia para la libertad y 10s derechos de la Iglesia. El sucesor de San Pedro debia ser la piedra sobre la cual se debia edificar la Iglesia. A1 igual que en Europa, el catolicismo en Chile se volvi6 ultramontano. Los miis altos representantes de la Iglesia chilena se dirigieron a Roma para participar en el Concilio Vatican0 I y adhirieron con entusiasmo a la proclamaci6n del dogma de la infalibilidad papal.' El catolicismo chileno comprendi6 que la lucha contra el liberalismo, la masoneria y el Estado laito no podia ser librada solamente con argumentos te6ricos. Si bien era un. Jaime Eyzaguirre, Histon'a de las Instituciones Politicas y Sociales de Chile, Ed. Universitaria, Santiago, 1967, pp, 118 y ss. Ricardo Krebs, "El pensarniento de la Iglesia frente a la laicizacihn del Estado de Chile 1875-1885". Catolicismo y Laicismo. Santiago 1981, pp, 45 y ss.. I(.

(27) siguientes, el Partido Conservador seria la espada de la Iglesia en todas las contiendas politicas. La gran contienda ideol6gica que conmovid a la sociedad chilena en la segunda mitad del siglo XIX dio origen a acaloradas discusiones sobre 10s objetivos y la organizaci6n de la enseiianza. Durante el period0 monirquico, el poder temporal y el poder espiritual habian colaborado estrechamente para promover la educaci6n. El catolicismo ilustrado habia asignado a1 Fctacln i i n a '~"y"""""""'""" recnnncahiliclacl d i r p r t a y n"a "'r"a mnrl~rnimrP i n t p n c i f i r a r la I U Y " L U U V. YllY. U I I . , L L U. IIIVUL.-IIIIYUI. L.. I A I C L I I " I I I L U I. pcliirarihn T a RPni'iLUUbUbIVII. uu. blica vi0 en la educaci6n el instrumento mis importante para hacer progresar el pais. El gobierno republican0 fund6 en 1813 el Instituto Nacional, organiz6 en 1837 el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucci6n PlCtblica y cre6 en 1842 la Universidad de Chile bajo cuya supervisi6n coloc6 la educaci6n nacional. En 1t360, el Presidente Montt dict6 la Ley orginica de Instruccih Primaria que estableci6 1: I gratuidad absoluta y que cre6 en el Ministerio de Instrucci6n Pdblica una Inspecci6n General con el fin de que dirigiera y supervigilara la Instrucci6n Primaria, la cual, de esta manera. dei6 de denender de la Universidad de Chile. La Iglesia, a1 mismo tiempo de mantener scLS propios colegios conventuales y parroquiales, colabor6 lealmente con el Estado y a(:ept6 la tutela de 6ste mientras que era un Estado cat6lico. Sin embargo, a partir de la di.1cada del cincuenta empezaron a imponerse en la educaci6n pdblica las tendencias laicas que querian desterrar de la enseiianza toda influencia de la Iglesia y que deseaban entreg ar a1 Estado el monopolio 0 , a1 menos, el control total de la educaci6n. Frente a este peligro, la Iglesia realiz6 una doble acci6n orientada a mantener la enseiianza religiosa obligatoria en 10s colegios pdblicos y a conquistar la libertad de enseiianza para 10s colegios cat6licos particulares. Mas en ninguna de estas acciones la Iglesia vi0 cumplidas sus esperanzas. Un decreto del 29 de setiembre de 1873 estipul6: "La enseiianza religiosa no seri obligatoria en 10s colegios del Estado para 10s alumnos CI~ y o spadres, guardadores o apoderados soliciten esta exenci6n".8 Si bien la exenci6n era considerada todavia como algo excepcional para lo cual se requeria una solicitud especial, de hecho se abandonaba el principi0 de que todo alumno chileno debia recibir formaci6n religiosa cat6lica y con ello se renunciaba a1 principio de que la religi6n cat6lica. debia ser el vinculo espiritual fundamental que debia unir a toda la sociedad chilena. Ricardo Donoso, ob. cit., pp. 217 y ss..

(28) En 1871 asumi6 el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucci6n Ptiblica don Abd6n Cifuentes, cat6lico conservador, per0 abierto a las nuevas ideas en todo aquello que pudiera conciliarse con el pensamiento cristiano. El Ministro dict6 el 15 de diciembre de 1872 un decreto que facult6 a 10s colegios particulares a adoptar 10s planes de estudios y 10s textos de enseiianza que creyeran convenientes, siempre que contuvieran el minimo de conocimientos exigidos por 10s programas oficiales. El decreto reglament6 ademhs 10s exhmenes de 10s colegios particulares. Los alumnos particulares ya no rendirian sus exhmenes ante las Comisiones establecidas por la Universidad de Chile, sino que 10s rendirian en sus 1propios establecimientos ante una comisi6n propuesta previamente a1 Consejo Universitario , el cual podia rechazar uno o mhs de sus miembros y reemplazarlos por sus representant(?s, 10s cuales debian informar sobre 10s exhmenes. Mas el decrc:to dio origen a tal resistencia que el Ministro Cifuentes renunci6 a su cargo en julio de 1873. Su sucesor, don Jos6 Maria Barcel6, derog6 el 15 de enero de 1874 el decreto de (Zifuentes y lo reemplaz6 por otro que dispuso que “10s alumnos de colegios particulares [ ...I rendirhn exhmenes o bien en 10s colegios nacionales en la misma forma que 10s alunnnos de estos establecimientos, o ante comisiones nombradas por el Conseio Universitario,, Pocos aiios despuks, bajo el gobierno del Presidente Anibal Pinto, la Ley de 9 de enero de 1879 de Educaci6n Secundaria y Universitaria dio a la enseiianza una organizaci6n integral. Erii$6 en la Universidad de Chile el Consejo de Instruccih Ptiblica, el cual clued6 encaraado de la superviailancia de 10s establecimientos docentes ptiblicos y. priva_ dos. Los alumnos particulares debian rendir sus exhmenes ante comisiones de profesores de colegios del Estado o ante comisiones nombradas por el Consejo de Instrucci6n v. ~v. te, en sus Pronto la Iglesia y 10s fieles sufrieron nuevas derrotas y las tendencias laicas pudieron conquistar n uevos triunfos. A raiz de la muerte del Arzobispo de Santiago, don Valentin Valdivieso, el cabildo eligi6 . Lapitular ,- . vicario a don Joaquin Larrain Gandarillas, la figura mhs destacada del clero chileno de entonces, dirigente indiscutido del catolicismo conservador ultramontano. El Presidente Doming0 Santa Maria, con el apoyo de todo el sector liberal, present6 a Roma a1 canhigo don Francisco de Paula Tafor6 como nuevo arzobispo. T,... El clero y 10s fieles de Santiago manifestaron su categ6rico rechazo a1 candidato del gobierno. Entre el Estado y la Iglesia se produjo un violento conflicto. El gobierno rompi6 relaciones con la Santa Sede. En el sen0 de las familias y en las instituciones ptiblicas se produjeron apasionados debates. Los adversarios de la Iglesia redoblaron sus esfuerzos por romper para siempre la influencia que 6sta pudiera ejercer sobre la sociedad. En el. Jaime Eyzaguirre, Historia de las Instituciones Politicasy Sociales en Chile, Ed. Universitaria, Santiago, 1976, pp. 166 y ss.

(29) Antecedentes histdricos. Congreso se presentaron dos Drovectos de lev Dara establecer 10s cementerios laicos v el matrimonio civil. El diputado Guillern tiltimo golpe a nuestro comun enemigo (la lglesia), que nos molesta en nuestro nacimiento, en la constituci6n de la familia. v afin desmks de nuestros dias. en la Duerta de 10s cementerios”. Ambas leyes fiieron aprobadas por el Congreso en 10s afios 1883 y 1884. Los hechos mis solemnes en la existencia humana quedaron desprovistos, oficialmente, de todo significad0 religioso. + ^ ^ -..l.-:-”-+-” A,. I, A:”....+, 1”, A-,.+..:-n..:-n .-A,Ax7”l+aA-n A-I l:LA..,l:,-.-,. U l > p U t d , Ius U u ~ l l l l a l ~ 11163 s CAdltdUU3 uc;l wC;I~UUU En 10s momentus L U I I I I I I I d I I t C ~uc quisieron llevar a cab0 la completa laicizaci6n del Estado y propusieron una reforma constitucional con el fin de separar el Estado y la Iglesia. Sin embargo, esta iniciativa no prosper6. El gobierno prefirid hacer la paz con la Iglesia y, como fruto de una transacc i h , qued6 nombra do don Mariano Casanova como nuevo Arzobispo de Santiago.. Formalmente, el Est;ado chileno seguia siendo un Estado cat6lico y mantenia la uni6n con la Iglesia. Sin embargo, de hecho el laicism0 habia triunfado y las tendencias laicas inspiraban las acciories del poder ptiblico. . . ....c-:J-- CII -- II- - U ~ailus sctciird -_ ,.-I--.-*-1 -I,.-,. -_ I ^ ” A raiz de 1% dolorom c x p c i i c i i u a buiiiudb y uuiciird, CI uciu y ius ^^^. ^% .-.,. ^^e,.-C^. fieles cat6licos tomaron conciencia de que un sector influyente de la sociedad chilena se habia alejado definitivamente de las tradiciones religiosas, que 10s viejos vinculos que durante tanto tiempo habian unido a 10s poderes temporal y espiritual se habian roto, que ya no tenia sentido seguir defendiendo formas que se habian desmoronado y que la Iglesia ya no podia basar su influencia sobre las relaciones con la autoridad ptiblica, sino que debia crear sus propios medios de acci6n y sus propias organizaciones.” Carlos Casanueva describi6 afios mis tarde en sus Recuerdos Intirnos las acciones desplegadas por el catolicismo chileno para hacer frente a la nueva situaci6n: “La persecuci6n religiosa habia despertado a 10s cat6licos chilenos que, hasta entonces tranquilos y confiados en las seculares tradiciones de la fe y de respeto a la Religi6n que la Constituci6n y las leyes amparaban, no habian dado importancia a la obra lenta y disimulada, per0 constante y tenaz de sus adversarios, ni creido, por lo mismo, necesarias las obras de defensa y de reconquista cat6lica.” “Las funestas leyes de Cementerios y Matrimonio Civil que siguieron a la expulsi6n del Delegado Apost6lico, Monsefior del Frate, que herian profundamente la conciencia cat6lica, mostraron que esa confianza era infundada y que era necesario apercibirse para la guerra. La “Uni6n Catblica”, vasta asociaci6n de todos 10s buenos catblicos, surgi6 entonces. Debian Cstos venir a sentar plaza en sus filas, como leales y valientes, para luchar pro aris et focis, como en otro tiempo 10s fieles de Israel a1 grito de 10s heroicos macabeos.. lo. Ricardo Krebs, ob. cit., p. 66..

(30) Historia de la Pontficia Universidad Catdlica de Chile /Ricardo Krebs. Eramos 10s cat6licos la naci6n entera; pero, dispersos, sin organizaci6n militante, ni disciplina, bastaba que un pudado de audaces organizados, se levantaran para que quedaran ellos victoriosos y nosotros vencidos en 10s primeros asaltos. A la descuidada de 10s maestros, con nuestra tolerancia y bonachona complicidad, habian ido aqukllos apoderindose del Gobierno, de las Cimaras, de la Administracibn y de la ensedanza; y, mediante la prensa y la tribuna, iban minando la fe sencilla y tradicional de Chile, comenzando por 10s de arriba para llegar a 10s obreros, a 10s que ya comenzaban a prender en las redes de mutualidades y de escuelas laicas.” “La Uni6n Cat6lica dio la voz de la movilizaci6n de nuestros soldados. No bastaba unirse para la defensa, era necesario luchar para reconquistar el terreno perdido y con las mismas armas que ellos habian estado usando contra nosotros: organizaci6n politica, prensa, ensedanza, instituciones econ6micas y obreras.” “Surgieron entonces nuestros valientes generales, 10s Walker, 10s Martinez, 10s Cifuentes, 10s Fabres, 10s Gumucio, y con ellos tom6 su rumbo verdaderamente cat6lico el Partido Conservador en el campo politico. En la prensa, “El Estandarte Cat6lico”, “El Independiente” y “El Chileno” en Santiago, y “La Uni6n” en Valparaiso, que habia de dar, andando 10s ados, nombre y vida a1 gran diario cat6lico de Santiago, de Concepci6n y de Punta Arenas. Y sobre estas organizaciones para la lucha diaria, 10s colegios y escuelas que preparan el porvenir y son la base de todo. Y, luego, fundironse 10s Bancos Santiago y Popular, y nuestros primeros Circulos Cat6licos de Obreros, de San Rafael y de Santo Domingo.”” En el proceso de esta gran cruzada por reafirmar el catolicismo en Chile y por hacer frente a las tendencias laicas, se inserta tambikn la fundaci6n de la Universidad Catblica, el fruto mis importante y durddero del esfuerzo realizado entonces por el catolicismo chileno.. l1. Carlos Casanueva, Recuerdos Zntimos, Santiago, 1921, pp. 1 y 2..

(31) I1 LA F U N D A C I O N. DE. LA. UNIVERSIDAD. CATOLICA. E. 1 Arzobispo de Santiago Rafael Valentin Valdivieso fue el primer0 que concibi6 la idea de fundar una Universidad Cat61ica.12 El avance de las ideas laicas en 10s establecimientos de educaci6n pliblica lo llev6 a la conclusi6n de que la Iglesia debia establecer una Universidad propia con el fin de dar a 10s egresados de 10s colegios cat6licos una formacibn basada en las verdades y pricticas de la religi6n. El Arzobispo no se limit6 a lanzar la idea, sino que en 10s liltimos aiios de su vida se dedic6 a reunir algunos recursos.*3 Sin embargo, recikn la campaiia de franca hostilidad que se desencaden6 en contra de la Iglesia despuks de la muerte del Arzobispo Valdivieso convenci6 a 10s dirigentes cat6licos de la impostergable necesidad de crear una Universidad de la Iglesia. La idea fue discutida ampliamente en la Segunda Asamblea General de la Uni6n Cat6lica que se celebr6 en Santiago entre el lQ y el 5 de noviembre de 1885. En su sexta conclusibn, la Asamblea resolvi6 lo siguiente: “Considerando que, no obstante existen no pocos establecimientos de enseiianza dirigidos por particulares o corporaciones catblicas, se deja, sin embargo, sentir vivamente la necesidad de una gran institucibn que abarque a la vez la enseiianza secundaria y la profesional bajo 10s auspicios de maestros cristianos, la Asamblea acuerda iniciar 10s trabajos conducentes a la fundaci6n de una Universidad Cat6lica y nombrar, para que de acuerdo con las autoridades diocesanas la promueva, una comisi6n compuesta de 10s seiiores don Bonifacio Correa Albano, don Florencio Lecaros y don Juan Agustin Barriga, y de 10s seiiores presbiteros don Ram6n Angel Jara y don Albert0 Vial G u ~ m i n ” . ’ ~ Ya pocos dias despues la Comisi6n envi6 la carta siguiente a1 Arzobispado: “Santiago, 17 de noviembre de 1885. La Comisi6n, nombrada por la Asamblea Cat6lica del presente aiio para organizar 10s trabajos de fundaci6n de una Universidad Catdica, tomando en consideraci6n la naturaleza e importancia de la obra que le ha sido encomendada, ha creido de absoluta necesidad colocarla bajo el alto patrocinio y direcci6n de 10s Ilustrisimos Diocesanos de la Iglesia de Chile. A1 efecto, acord6 solicitar de V.S.I., en reuni6n de 10s prelados residentes en la capital, una audiencia destinada a fijar las bases fundamentales de la proyectada instituci6n. Dios guie a V.S.I. Ram6n Angel Jara, Pbro.. l2 Rodolfo Vergara Antcnez, Vida y Obra del Ilustrisimo y Reverendisimo sefior Dr. Don Rafael Valentin Valdivieso, segundo Arzobispo de Santiago, tomo 11, Santiago, 1906, p. 250. l3 Carlos Schmidt, “La fundaci6n de la Universidad Catblica de Chile.” Teologia y Vida, vol. XIX, 1978, p. 112. Este articulo es el mejor estudio que existe sobre la fundaci6n de la Universidad. Esta exposicibn se basa enteramente en este articulo y, a veces, lo copia textualmente, aunque no siempre se marca explicitamente la cita. l4 Boletin Eclesiistico del Arzobispado de Santiago de Chile, torno IX (1883-1887) Ng 923, p. 727..

(32) PR I. lir E R. A. PA R TE. profesor de Deicxho Loirsiituczoiial.

(33) Historia de la Pontificia Universidad Catdlica de Chile /Ricardo Krebs. Juan Agustin Barriga, secro. 11. Sr. Vicario Capitular de Santiago, Dr. don Joaquin Larrain Gandarilla~”.’~ La proposici6n de la Comisi6n implicaba una decisi6n importante. La Universidad Cat6lica que se queria fundar no seria una instituci6n privada sostenida por un grupo de benefactores particulares, ni seria un establecimiento congregacional como 10s colegios de la Compaiiia de Jesds o de 10s Sagrados Corazones, sino que seria una instituci6n oficial de la Iglesia, dependiente directamente del diocesan0 de Santiago. En el aiio 1886 la Comisi6n sigui6 adelante con sus trabajos y pidi6 a1 Vicario Capitular de Santiago que ampliara la Comisi6n con el fin de elaborar el estatuto, 10s reglamentos internos, 10s planes de estudio, la organizaci6n de las Facultades y demis detalles con el fin de poder presentar un proyecto completo.16 En el mismo aiio 1886 asumi6 la presidencia de la Repdblica don Jose Manuel Balmaceda, quien pus0 fin a1 conficto con la Santa Sede. Como consecuencia de una transacci6n fue nombrado nuevo Arzobispo de Santiago Monseiior Mariano Casanova, sacerdote de brillantes dotes intelectuales, fina cultura y gran habilidad diplomitica. A raiz de la reconciliacibn entre el Estado y la Iglesia, la Uni6n Catblica, creada como instrumento de lucha, empez6 a decaer. El Arzobispo Casanova prefiri6 no nombrar una nueva directiva. Luego la Uni6n Cat6lica se extingui6.l’ Como la Uni6n Cat6lica Central habia construido para el Circulo Cat6lico de Santiago un suntuoso edificio en la Calle Agustinas y como este edificio quedaba ahora sin destino, Abd6n Cifuentes decidi6 ofrecerlo como local para la nueva Universidad. Sin embargo, el nuevo Arzobispo, no solo rechaz6 el ofrecimiento, sino que manifest6 oposici6n a la idea de fundar una Universidad Cat6lica. Consider6 que el proyecto era irrealizable, ya que sus costos serian excesivos. Por otra parte no era partidario de que 10s cat6licos se encerraran dentro de sus propias instituciones y preferia fortalecer la Facultad de Teologia de la Universidad del Estado.l8. Sin embargo, Abd6n Cifuentes, Joaquin Larrain Gandarillas y 10s Rectores del Seminario, del Colegio San Ignacio y del Colegio de 10s Sagrados Corazones, en una nueva reuni6n con el Arzobispo, insistieron en que debia llevarse adelante la obra y en que se debia aceptar el ofrecimiento de la Uni6n Cat6lica. Habia que confiar en que la Providencia bendeciria la obra y daria 10s recursos para mantenerla.l9 “Ante esta unanimidad de pareceres, el seiior Arzobispo se rindi6 y dijo: “puesto que ustedes quieren, decretark la fundaci6n de la Universidad, si el seiior Obispo de. l5 Archivo de la Secretaria Arzobispal de Santiago de Chile, Ley 44, NQ 87. Universidad Cathlica, Fundacihn (Inkd.) cit. por C. Schmidt, ob. cit., p. 114. l6 C. Schmidt, ob. cit., p. 115. l7 S e g h Abdbn Cifuentes, el gobierno de Chile habria puesto la extincihn de la UniCln Cathlica como condicihn para acceder a1 nombramiento del Arzobispo Casanova. A. Cifuentes. Memorim, tom0 11, Santiago, 1936, p. 264. C. Schmidt, ob. cit., p. 116, nota 20. I9 A. Cifuentes, ob. cit., p. 267..

(34) La Fundacidn de la Universidad Catdlica. Martir6polis, seiior Larrain, se hace cargo de acometer la empresa”. “Yo estoy a las 6rdenes del prelado”, contest6 el seiior Larrain2O Efectivamente, pocos dias despues, el 21 de junio de 1888, el Arzobispo public6 el decreto mediante el cual nombraba a don Joaquin Larrain Gandarillas presidente de la comisi6n promotora que debia preparar la fundaci6n de la Universidad. En ocho consideraciones, el Arzobispo seiial6 que la Iglesia, por derecho divino, es llamada a enseiiar la verdad; que, tradicionalmente, la enseiiariza superior ha sido impartida por las Universidades; que en 10s tiempos actuales las Universidades Cat6licas son especialmente necesarias ya que en muchos establecimientos educacionales no dependientes de la Iglesia se esti haciendo una propaganda hostil a la religi6n; que se debe restablecer en todo su vigor la enseiianza de Santo Tomhs de Aquino; que conviene completar la instrucci6n phblica estableciendo cursos apropiados para carreras comerciales e industriales que pongan a 10s hijos de familias no acomodadas en condiciones de ganar el sustento de la vida, y que si bien por el momento no se pueden establecer todas las Facultades, conviene comenzar con algunas y crear las restantes en la medida que se logre reunir 10s medios necesarios. A continuaci6n de estos considerandos, el decreto dispone lo siguiente: “Invocando el nombre de Jesucristo Nuestro Seiior y bajo la advocaci6n del angttlico doctor Santo Tomhs de Aquino, hemos venido en nombrar el Itmo. Obispo de Martir6polis7 Seiior don Joaquin Larrain Gandarillas, promotor de tan importante obra, para que, con nuestro acuerdo, estudie y prepare la fundaci6n legal y can6nica de la Universidad Cat6lica de Chile; y eleve a efecto desde luego la parte que fuere posible y por ahora mas conveniente, agregando para que le auxilien en sus trabajos a 10s presbiteros don Ram6n Angel Jara y don Alberto Vial y a 10s seiiores don Abd6n Cifuentes y don Doming0 Fernindez Concha”.21 En cumplimiento del decreto se constituy6 el l8 de julio la Junta Promotora que desde entonces se reuni6 peribdicamente en la casa de la hermana de don Joaquin Larrain. La Comisi6n resolvi6 colocar todos 10s trabajos de la Universidad bajo la protecci6n especial del Divino Coraz6n de Jeshs, crear una Secci6n Universitaria con un Curso de Leyes, organizar un Internado Literario Comercial que debia capacitar a j6venes para ocuparse en el comercio, 10s establecimientos bancarios y las oficinas fiscales, tomar bajo su protecci6n una Escuela Industrial para enseiiar artes y oficios a niiios pobres y organizar una solemne Asamblea el dia 8 de setiembre para dar a conocer 10s fines que se proponia la Universidad.22 El dia 8 de septiembre, a las 2 P.M., se llev6 a cab0 la Asamblea General en el gran sal6n del Circulo Cat6lico. A1 dia siguiente se celebr6 una misa solemme de pontifical con Te Ibid. El texto completo del decreto esti publicado en Boletin Eclesiistico, tom0 X (1887-1889). NQ 620, p. 489. Se reprodujo en Anales, U.C. 1, p. 11. Este decreto ha sido considerado siempre como el decreto de fundaci6n de la Universidad. En rigor, s610 nombra a Joaquin Larrain Gandarillas “promotor de tan importante obra, para que ... estudie y prepare la fundacibn legal y can6nica de la Universidad Catblica de Chile”. No se encuentra un documento que decrete, especificamente, la fundacibn misma. 22 R. Vergara, ob. cit., p. 253, el decreto completo se encuentra en Anuario U.C. 1, p. 13. Lo reproduce C. Schmidt, ob. cit., p. 119. 2o. 21.

(35) Histiiria de la Pont(fkia Universidad CatdliccI de Chile / Ricardo Krebs. Deum durante la cual la nueva institucii6n docente fue puesta en manos de la Santisima Virgen. En su alocuci6n de sacerdote (:elebrante, don Ram6n Angel Jara, exclam6: “ jOh hermanos queridos de Lovaina y Kille, (ie Paris, Marsella i Lyon, de Quebec en el Canadi i de Washington en 10s Estados UnidcIS, henos aqui siguiendo vuestros ejemplos para combatir la herejia de la soberbia hunnana, de la ciencia sin Dios! Como las vuestras, nuestra Universidad nace bajo el manto’ de Maria que es Trono de la sabiduria i auxiliar de 10s cristianos”. Tanto a la Asamblea General como a la Misa Pontifical asistieron altos dignatarios eclesiisticos, autoridades civiles, dirigentes del Partido Conservador y ciudadanos ilustres. En la Asamblea hicieron us0 de la palabra el obispo don Joaquin Larrain Gandarillas, don Ram6n Angel Jara, donL Jose Clemente Fabres, don Juan Agustin Barriga, don Francisco Concha Castillo y don PLbd6n Cif~entes.~3 J. _.._ ..--.J-J la nueva univcrsiuau, Don Joaquin Larrain Ganaariiias, quien serla el primer nrteccor ue desarrollo ante 10s asistentes su concepci6n de lo que era y debia ser una “Universidad Cat6lica libre”: “Una Universidad Cat6lica es, en primc2r lugar, una vasta escuela en que se cultivan y enseiian 10s diferentes ramos del human o saber, en armonia con esas verdades fundamentales que ha puesto fuera de discusi6n 1:a palabra infalible de Dios.” “Una Universidad Cat6lica es, ademis, um hermoso taller en que se educa a1 coraz6n y se forma el caricter de 10s jbvenes, y se 1es prepara para las diversas carreras y exigencias de la vida soci-’ ai.” “Una Universiciad libre es, por fin, una corporaci6n que no vive del aliento ni de la inspiraci6n oficcial. La nuestra aspira a1 honor de deberlo todo a su propio y abnegado trabajo y a las simpatias que logran inspirar sus doctrinas, sus profescIres y sus mktodos. Y espero que no se apasionari sino p(ir un ideal: el de trabajar con desinteresado celo por la difusidn de las verdaderas luces y por la s6lida educacibn dc: la juventud. Estas grandes cosas encierran estas tres palabi-as: Universidad Cat6lica libre.” “Estamos intimamente convencidos de (que una Universidad libre hariI un gran bien a la enseiianza en Chile, y aun a la enseiian;<a oficial.”24 Abd6n Cifuentes, por su parte, seiial6: “Es preciso fundar en una vasta escala !r de una manera cientifica la enseiianza social del pueblo; es preciso abrir nuevos y variados horizontes a sus vocaciones de actividad y trabajo, es preciso multiplicar 10s medios de ganar la vida a esos millares de j6venes que serian perversos literatos, per0 que pue den ser verdaderos genios en la industria. Menos compendios de enciclopedias ambulantc:s y mis trabajo, menos ret6rica y mis industria, menos sofistas y mis ingenieros, menos teorias y mis ciencias aplicadas; eso es lo que este pais nuevo y laborioso necesita pa ra acrecentar su riqueza, su prosperidad, su bienestar.” 1. 911. ,. I. Cifuentes, ob. cit., p. 269 Anales U.C. 1, p. 33.. 23 A. 24. 1. ‘. 1-. TT-..

(36) Ze la Universidad Catblica. En 10s dos discursos quedaron ‘definidos 10s fines para la nueva Universidad. Ella debia ser una instituci6n de la Iglesia y como tal debia llevar a todos 10s ambientes de la cultura y de la sociedad la presencia vivificadora del Evangelio. Como instituci6n cat6lica la Universidad debia realizar una labor pedag6gica integral que tenia por fin la formaci6n completa del joven como profesional, como ciudadano y como cristiano. La funci6n mis noble de la Universidad consistia en la transmisi6n de 10s valores espirituales y morales. Como instituci6n de la Iglesia, la Universidad Cat6lica debia ser de 10s cat6licos y para 10s cat6licos: debia ser sustentada por 10s cat6licos, debia tener a profesores cat6licos y debia recibir a la juventud cat6lica. Segiin la concepci6n de don Joaquin Larrain, 1a Universidad debia ser un centro de estudic1s superiores que debia formar a prcIfesionales cat6licos capaces de asumir la ..* .. ._ del . . pais con el. fin * . de contribuir a que direccion del desarrollo cultural, social y, politico Chile siguiese siendo un pais cat6lico. .* -.,_.. . , m a o n uruentes, por su parte, sostuvo que la universiaad debia ser tambikn una escuela tknica que tuviese la misi6n de ofrecer posibilidades..,c.4-,”1,,~ICU I I I I ~ L I U I I y ~ ~ C C I W U”d I1-, U ~ miembros de las clases inferiores y de contribuir a1 desarrollo tecnol6gico y econ6mico del pais. En oposici6n a la enseiianza te6rica y verbalista que se habia dado tradicionalmente en Chile, habia que promover una formaci6n prictica conforme a las necesidades de un pais en desarrollo. ,. I ,. 1. ,. .. 1. . I. -7. “CA-..,.,.. La Universidad Cat6lica debia ser, a la vez, Universidad y PolitCcnico. Con el fin de poder cumplir con su misibn, la Universidad debia gozar de autonomia. La lucha por la libertad seria preocupaci6n fundamental y permanente de la Universidad Cat6lica. Esta debia hacer ver que 10s valores del espiritu poseian una dignidad que debia ser reconocida por la autoridad pitblica. La Universidad Cat6lica contribuiria en forma decisiva a la formaci6n de aquella gran tradici6n de libertad que seria uno de 10s valores fundamentales de la Repiiblica. La Asamblea General no se detuvo en declaraciones programiticas. La Junta Promotora aprovech6 la oportunidad para distribuir un prospecto de c6mo 10s cat6licos interesados y las “personas acaudaladas” podian cooperar en la obra. A1 respecto se ofrecian diversas alternativas: habria “socios fundadores” que aportarian una cuota minima de diez mil pesos; “protectores”, con un aporte inferior a diez mil pesos, per0 superior a mil; habria tambiCn “fundadores de becas”: “aquellas personas que deseen facilitar la educaci6n en la Universidad a algunos de sus deudos. Las habri de tres clases: de mil pesos en favor de un alumno, por el tkrmino medio de cinco aiios; de tres mil, en favor de dos alumnos por quince aiios, y de cinco mil, en favor de tres alumnos, por espacio de veinte a f i o ~ . ” ~ ~ A1 final de la Asamblea inaugural qued6 constituida una comisi6n de sacerdotes y caballeros bajo la presidencia de don Abd6n Cifuentes, que debia buscar y reunir 10s recursos. Anales U.C. 1, pp. 19-23. S e g h C. Schmidt, ob. cit., p, 121, nota 37, el texto que se pfiblica en el Anuario es un texto acortado. El documento cornpleto se encuentra en el Archivo Arzobispal. 25.

(37) Historia de la Ponttficia Uniuersidad Catdlica de Chile /Ricardo Krebs. para el sostenimiento de la obra. Gracias a la abnegada labor de don Abd6n Cifuentes, se pudo reLinir hasta fines del aiio 1888 la respetable suma de $ 350.000 pesos.26 La Asamlblea General constituy6 un rotundo kxito. La idea de fundar una nueva Universidad recit En 10s r a la pric 1889. En cuenta del 25 de noviembre de 1888 la Junta inform,6 a1 Arzobispo sobre 10s pasos qu e habia dado hasta ese momento y solicit6 su aprobaci6In. Habia resuelto instituir C , n . . l + n A A - l--.-,. 1U I I I V C I X L ~ I I LUII ~ U I M I dC-UILdU uc L C V ~ ; ~v ut: L I C I I L l d S Politicas. Habia decidido la Secci6-I I lT..:..,..--:+n.-:n crear un curso propedkutico de Matemiticas con vistas a Ingenieria. La Secci6n Tecnico Profesiorla1 se iniciaria con el Externado Literario Comercial de San Rafael para impartir instrucciijn comercial y con la Escuela Industrial fundada por Decreto Arzobispal del 3 de agosto dc2 1888 en el Asilo de la Patria. Se crearia el Pensionado Universitario de San Juan Evangeli:ita para 70 j6venes. Se habia abierto cuenta en el Banco de Santiago. Se habia preparado el contrato de arriendo por medio del cual el Circulo Cat6lico facilitaba su local par,a instalar alli 10s cursos de Leyes y de Matemitica~.~’ P:---:,.,-. i. ,. La cuent;3 proporcionaba detallada informacih sobre cada uno de estos acuerdos. En Leye: i, s610 se abriria el primer aiio de la carrera, a menos que hubiese alumnos suficientc:s para crear simultineamente el segundo y tercer aiio. A1 tCrmino de la carrera de cuatrcI aiios, 10s alumnos debian rendir un examen final ante una comisi6n formada por dos profesores de la Universidad de Chile y uno de la Cat6lica. Por esta raz6n, 10s program;is debian adecuarse a 10s programas estatales. El curso de Matemiticas estaba orientado a la formaci6n de futuros ingenieros. “En el Iilan de estudios aprobado por el consejo de instruccidn pitblica para el bachiller;izgo en matemiticas, que es necesario para optar a la carrera de ingenieria, figuran v arios ramos que s610 se estudian en el Instituto Nacional y en algunos liceos de provincia, donde esti implantado el curso completo de matemiticas. Por consiguiente, todos aqiuellos j6venes educados en 10s colegios cat6licos que esperan el bachillerazgo en matemiticas se ven privados, despuks de terminar 10s estudios en aquellos colegios, a incorpor;irse en 10s establecimientos del Estado para completar sus estudios.” “Tanto p ara preservar a dichos j6venes como para preparar lentamente la creaci6n en nuestra IJniversidad de la Facultad de Ciencias Fisicas y Matemiticas, proponemos establecer en el pr6ximo aiio aquellas clases del curso de matemiticas que no estin implantadas en nuesti-os colegios cat6licos.” Con respecto a la instrucci6n comercial, el informe seiialaba: Cifuentes, ob. cit., pp. 270 y ss. El autor cuenta, en forma entretenida, las mdltiples dificultades que tuvo que vencer para reunir 10s rei:ursos necesarios. 27 C. Schmicit, ob. cit., pp. 122 y 123. 26 A..

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