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Los acuerdos de camp David I, contexto internacional y condiciones locales en la construcción de la paz en medio oriente

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(1)

Bogotá, Marzo 30 de 2015

Señores

BIBLIOTECA GENERAL

Pontificia Universidad Javeriana Ciudad

Respetados Señores,

Me permito presentar el trabajo de grado titulado LOS ACUERDOS DE CAMP DAVID I: CONTEXTO INTERNACIONAL Y CONDICIONES LOCALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN MEDIO ORIENTE, elaborado por la estudiante Melina Andrea Sánchez Rincón, identificada con la Cédula de Ciudadanía No. 53125487, para que se incluya en el catálogo de consulta.

Cordialmente,

Sebastián Lippez de Castro

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Bogotá, D.C., Marzo 30 de 2015

Señores

Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. Pontificia Universidad Javeriana Cuidad

Los suscritos:

Melina Andrea Sánchez Rincón , con C.C. No 53125487

, con C.C. No , con C.C. No

En mí (nuestra) calidad de autor (es) exclusivo (s) de la obra titulada:

LOS ACUERDOS DE CAMP DAVID I: CONTEXTO INTERNACIONAL Y CONDICIONES LOCALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN MEDIO ORIENTE

(por favor señale con una “x” las opciones que apliquen)

Tesis doctoral Trabajo de grado x Premio o distinción: Si No x

cual:

presentado y aprobado en el año , por medio del presente escrito autorizo

a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.

En consecuencia, las atribuciones de usos temporales y parciales que por virtud de la presente licencia se autorizan a la Pontificia Universidad Javeriana, a los usuarios de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J., así como a los usuarios de las redes, bases de datos y demás sitios web con los que la Universidad tenga perfeccionado un convenio, son:

AUTORIZO (AUTORIZAMOS) SI NO

1. La conservación de los ejemplares necesarios en la sala de tesis y trabajos

de grado de la Biblioteca. x

2. La consulta física o electrónica según corresponda x 3. La reproducción por cualquier formato conocido o por conocer x 4. La comunicación pública por cualquier procedimiento o medio físico o

electrónico, así como su puesta a disposición en Internet x 5. La inclusión en bases de datos y en sitios web sean éstos onerosos o

gratuitos, existiendo con ellos previo convenio perfeccionado con la Pontificia Universidad Javeriana para efectos de satisfacer los fines previstos. En este evento, tales sitios y sus usuarios tendrán las mismas

(3)
(4)

FACULTAD: Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales

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TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO

LOS ACUERDOS DE CAMP DAVID I: CONTEXTO INTERNACIONAL Y CONDICIONES LOCALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN MEDIO ORIENTE

SUBTÍTULO, SI LO TIENE

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

Sánchez Rincón Melina Andrea

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

Herszkowich Henrique

FACULTAD

Ciencias Politicas y Relaciones Internacionales

PROGRAMA ACADÉMICO

Tipo de programa ( seleccione con “x” )

Pregrado Especialización Maestría Doctorado

x

Nombre del programa académico

Ciencia Política

Nombres y apellidos del director del programa académico

Sebastián Lippez de Castro

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: Politóloga con Énfasis en Relaciones Internacionales

PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):

CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA

TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO

NÚMERO DE PÁGINAS

Bogotá 2007 57

TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )

Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras x

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MATERIAL ACOMPAÑANTE

TIPO DURACIÓN (minutos) CANTIDAD FORMATO

CD DVD Otro ¿Cuál?

Vídeo Audio Multimedia Producción electrónica Otro Cuál?

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS

Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).

ESPAÑOL INGLÉS

Medio Oriente Meadle East

Acuerdos de Paz Peace Treaties

Camp David I Camp David I

Palestina Palestinian

Israel Israel

RESUMEN DEL CONTENIDO EN: ESPAÑOL E INGLÉS (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)

La historia de Medio Oriente continúa teñida por uno de los principales conflictos políticos internacionales de la historia, el conflicto entre Israel y Palestina. La complejidad de dicho conflicto no solo se agudiza por los actores que conviven en dichos territorios (Israel, la Autoridad Palestina y los movimientos de resistencia de palestinos y sionistas), sino también por la participación activa de los principales actores del sistema internacional, es decir la ONU y los Estados Nación que han participado no solo de los fallidos acuerdos de paz que se han intentado tejer en la región sino también en los momentos de mayor radicalización del conflicto Israelí -Palestino .

Esta monografía en consecuencia, parte de una breve reseña histórica del conflicto

Israelí – palestino, las guerras que anteceden a la conformación del Estado de Israel y la

Autoridad Palestina, indaga sobre las intensiones geopolíticas de llevar el plan de conformación de un Estado judío al escenario internacional como un asunto de interés común, e intenta aportar un análisis en el marco del estudio de las relaciones

internacionales, indagando sobre la primera experiencia de paz en Medio Oriente – los

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de un sistema internacional interdependiente.

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LOS ACUERDOS DE CAMP DAVID I: CONTEXTO INTERNACIONAL Y CONDICIONES LOCALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN MEDIO

ORIENTE

MELINA ANDREA SÁNCHEZ RINCÓN

TRABAJO DE GRADO:

Para optar por el título de Politóloga

DIRECTOR:

ENRIQUE HERSZKOWICH HISTORIADOR

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES BOGOTÁ. D.C

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TABLA DE CONTENIDO

PÁG

INTRODUCCIÓN

- Breve reseña histórica del conflicto israelí-palestino………12

- Plan de Trabajo………..21

I MARCO TEÓRICO 1.1. LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN EL ESTUDIO DEL CONFLICTO ENTRE ISRAELÍES Y PALESTINOS ………..24

1.2. Los aportes teóricos de las Relaciones Internacionales en su construcción como enfoque de estudio………...25

1.2.1. La llegada de nuevos enfoques y nuevos actores al estudio de las Relaciones Internacionales………..27

1.3.El sistema internacional como concepto……….32

1.4. Variables de análisis de la teoría de la interdependencia………..33

1.5. Metodología de Análisis………34

1.6. Por qué hablar de la Teoría de la Interdependencia en el análisis del Acuerdo de Paz Camp David I………...35

II LOS ACUERDOS DE CAMP DAVID I: MARCO PARA LA PAZ EN MEDIO ORIENTE 2.1. Los protagonistas del Acuerdo como Estados secundarios de sus propios contextos internacionales, regionales y locales………38

2.1.2. Israel, Egipto y los palestinos………...38

2.2. Antecedentes histórico-políticos de Camp David: Nasser y la ocupación del Canal del Suez (1956)………..39

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2.2.2. La Guerra de Octubre (1973). De la desnasserización al principio de tierras

por paz………45

2.2.3. De la guerra de Yom Kipur hasta la firma de los Acuerdos de Camp David I: su injerencia en la configuración de un nuevo orden político regional

(1977-1979)………47

III ÉXITOS Y FRACASOS DE CAMP DAVID: LOS LEGADOS DEL CONTEXTO

3.1. El Marco del Acuerdo y los Actores: La cuestión de la cooperación………….50

IV CONCLUSIONES

4.1.éxitos y fracasos desde Camp David I. Continuidades y rupturas en el

mediterráneo oriental………54

4.1.2. Los alcances de un sistema internacional interdependiente en la

construcción de un Acuerdo para la paz………...55

4.2. ¿Hay diferencias entre Camp David I y la actual situación entre Israel y la problemática Palestina?...58

4.2.1. Condiciones locales actuales………..59

BIBLIOGRAFÍA

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TABLA DE ANEXOS

ANEXO1: MAPA DEL PLAN DE PARITICÓN DEL TERRITORIO DE PALESTINA PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UN ESTADO JUDÍO.

ANEXO 2: MAPA DE LAS FRONTERAS TERRITORIALES LUEGO DE LA PRIMERA GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ EN EL TERRITORIO (EN LÍNEA) DISPONIBLE

.

ANEXO 3: TEXTO OFICIAL DE LA RESOLUCIÓN 242 DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS.

ANEXO 4: DOCUMENTO OFICIAL DE LA DECLARACIÓN DE BALFOUR DE 1917

ANEXO 5: MAPA DE LA ZONA DE MEDIO OIRNETE EN LA ÉPOCA POSTERIOR A LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS.

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INTRODUCCIÓN

Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el escenario internacional se desarrolla bajo la pretensión de convertirse en un espacio de discusión y legislación para aquellos aspectos que atañen, en teoría, a todos los Estados Nación. En ese marco histórico, entre 1947 y 1948, la Organización de las Naciones Unidas avaló primero y legalizó posteriormente, lo que ya conformaba una realidad de hecho en el Medio Oriente, es decir, la independencia del Estado de Israel.

El proyecto de organizar y consolidar un Estado nación judío tenía sus orígenes en la conformación del movimiento sionista de la Europa del siglo XIX. Rápidamente, el plan fue llevado al escenario internacional como un asunto de interés común, logrando que una de las principales potencias del sistema, Gran Bretaña, se comprometiera a satisfacer el proyecto nacional judío – sionista, acordando a su vez el respeto de los intereses y la autonomía del pueblo árabe palestino1.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en el marco de un proceso a través del cual eran reemplazadas las potencias coloniales tradicionales (Francia y Gran Bretaña) por dos nuevas superpotencias (Estados Unidos y la Unión Soviética), y con la terrible

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experiencia sufrida por los judíos europeos durante el régimen nazi, el proyecto de partición de Palestina2 en un Estado judío y otro árabe-palestino (Ver anexo 1 ), contó con el abrumador apoyo de la recientemente creada Organización de Naciones Unidas. La sanción de la partición fue posible debido a una coyuntural conjunción de intereses entre las dos nuevas e indiscutidas superpotencias mencionadas3.

No obstante y a pesar del apoyo de los estados hegemónicos del momento y de la sanción legal de la partición, la realidad en este territorio puso en duda la eficacia de los mecanismos internacionales de planificación, negociación y solución del conflicto. En efecto, la primera guerra en el territorio estalló en el mismo momento que la ONU efectuaba y/o reconocía la independencia israelí, a partir de la oposición al Plan de partición por parte de los líderes palestinos del momento y del conjunto de Estados árabes (Ver anexo 2).

A comienzos de la década del noventa, la ONU, a través de la UNRWA4 (agencia encargada de los refugiados palestinos) señalaba la existencia de 2.797.179 refugiados, cuya tercera parte vive aún en los 61 campamentos creados en los

2 El 29 de Noviembre de 1947, se realizó la votación del Plan de Partición en la Asamblea General. El Plan fue aprobado con el apoyo de las dos terceras partes de los miembros, es decir, 33 votos a favor, 13 votos en contra y 10 abstenciones. Dicho Plan, establecía como fecha límite para la creación de los dos nuevos Estados, el judío y el palestino, el 1 de Agosto de 1948. La delegación colombiana, bajo el liderazgo presidencial de Alfonso López Pumarejo, se abstuvo de votar dicho Plan, presentando alternativas al mismo, como la posibilidad de solicitarles a los países de origen que reciban nuevamente a los judíos desplazados por la guerra.

3 Arieli, Ieshoúa. La Independencia de Israel. Un enfoque desde una perspectiva histórica. En: Dispersión y Unidad, Nro. 20-21, Págs. 117-125, Jerusalén. Año 1977. Según el autor, Estados Unidos buscaba desplazar a las antiguas potencias coloniales del Medio Oriente, a la vez que intentaba evitar un posible apoyo soviético a las exigencias de autodeterminación de la población palestina. Asimismo, intentaba desplazar las responsabilidades aliadas en la omisión de acciones bélicas que pudieran haber evitado o disminuido las matanzas de judíos perpetradas por los nazis. A su vez, la URSS esperaba contar entre los judíos de Palestina, de tendencias socialistas y gobernados por Gran Bretaña, con aliados naturales en la nueva Guerra Fría

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territorios palestinos ocupados o en los países árabes vecinos5. Por otra parte, se mantiene un estado de guerra en los territorios habitados por israelíes y palestinos. En la actualidad, sesenta años después, observamos entonces la continuidad del conflicto.

Cabe preguntarse pues, ¿cuál es el papel que cumplen o dejaron de cumplir, aquellos actores comprometidos y/o participantes en los múltiples acuerdos6 establecidos formalmente para el establecimiento de una paz en Medio Oriente? Por otra parte, ¿la aplicación de dichos acuerdos depende sólo de los contextos nacionales israelí y palestino? ¿O es el sistema internacional el espacio propicio para la solución de un problema político entre dos actores nacionales?

Todas estas preguntas pretenderán encontrar respuesta a través del análisis del camino recorrido para la realización de un acontecimiento político en especial, el Acuerdo de Camp David I (1977-1979), a partir del cual se elaboró por primera vez un plano de concertación entre los actores protagónicos del conflicto en esta región.

La pertinencia del objeto de estudio, se demuestra a través de las siguientes premisas, las cuales a su vez tendrán su correspondiente desarrollo a lo largo del presente trabajo:

- Negociaciones bilaterales directas: efectivamente, Camp David I se trató de la

primera experiencia en este tipo de negociación en el conflicto de Medio Oriente. En ese sentido, el acuerdo entre Egipto e Israel puede considerarse

5Eduard Said, en su libro: Gaza y Jericó Pax Americana,Editorial Txalaparta. Cáp. 1 Pág. 40, señala que, a raíz de la primera guerra árabe – israelí de 1948, entre 700.000 y 800.00 palestinos abandonaron el territorio convirtiéndose en refugiados. Luego de la guerra de 1967 con la

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un caso-testigo, al terminar con años de exigencias de negociaciones multilaterales, conferencias de paz, o negociaciones indirectas.

- Prescindencia de la ONU: en la elaboración del dicho Acuerdo de Paz, el

protagonismo de esa organización fue marginal, siendo mucho más trascendente el pragmatismo de los actores directamente involucrados (la Resolución 242 [Ver anexo 3] del Consejo de Seguridad, que insistía en la

“inadmisibilidad de la adquisición de territorios por medio de la guerra”7, fue

tomada tan sólo como marco de referencia, mas no como punto de partida).

- Consagración del principio de “paz por territorios”.

- Coyuntura local favorable: en el período en el cual se desarrolló dicha

estrategia de negociación, se destacaban nuevas condiciones políticas específicas tanto para Israel como para Egipto. En el primero, se produjo a llegada al poder del Likud (en la oposición desde la independencia del Estado, y con un discurso más beligerante en relación al conflicto con los países árabes) y en el segundo, se vivía un período de transición hacia un discurso menos nacionalista, con el reemplazo del presidente Nasser por el menos radical Anwar el Saddat, quien había encabezado una las más importantes guerras de la región (la guerra de octubre, Yom Kipur o Ramadán, en 1973).

- Coyuntura internacional favorable: la mediación norteamericana para la

elaboración del Acuerdo, logró la “adhesión” política de Egipto e Israel. El primero era aún un fuerte líder en el mundo árabe, tanto en los planos político y militar como simbólico, mientras que el segundo se consolidaba cada vez más como potencia militar regional.

7ONU, 1967. Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la grave situación en Medio Oriente. Recuperado el 12 de Septiembre de 2007, [en línea]. Disponible en

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El presente acuerdo nos permite analizar los elementos que conducen a la consecución de los éxitos alcanzados en el mismo y al mismo tiempo, los elementos que conducen al fracaso de los proyectos pautados, sobre todo en lo que respecta al problema palestino.

Aun así, antes de dar inicio a la explicación de la composición metodológica del presente trabajo para el desarrollo de sus argumentos, es necesario presentar una breve descripción de los actores políticos en el territorio de Palestina en el marco de los antecedentes de los orígenes del tema israelí – palestino en la zona, con el objetivo de contextualizar al lector.

- Breve reseña histórica del origen del conflicto palestino-israelí

En la época en que los primeros sionistas desembarcaron en la tierra santa de

Palestina (finales del siglo XIX hasta 1914), el territorio se encontraba bajo el dominio del Imperio Otomano, con una economía basada en la agricultura y un régimen de características feudales, siendo las actuales ciudades de Jaffa y Acre los principales puertos comerciales. A comienzos del “último cuarto del siglo XIX, se puede, aproximadamente, fijar el número de habitantes en unos 300.000,

sobrepasando sensiblemente el medio millón en 1914. La pequeña comunidad

judía palestina, que en 1885 se eleva a 10.000 almas, tras la llegada de los

primeros y numerosos grupos de peregrinos y rabinos a comienzos del siglo, se

dobla en el espacio de una generación (...) Desde finales del siglo XVIII, algunos

piadosos inmigrantes askenazis (...), se incorporan a la minoría sefaradita (...), instalados en el país desde hacia varias generaciones”.8

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Paralelamente a estos primeros poblamientos, la idea de construir un Estado para los judíos tuvo sus orígenes en la consolidación del movimiento sionista impulsado por Theodor Herzl hacia el año 1896, que resaltaba la importancia histórica de la tierra palestina como hogar nacional. Desde este escenario, el proyecto de conformación de un hogar propio para los miembros de la nación judía empezó a

integrar la agenda de un sistema internacional manejado por Francia, Gran Bretaña y Rusia como principales actores del orden entonces imperante.

Al mismo tiempo que los congresos sionistas que reunían a los delegados del movimiento de toda Europa, se producía la primera pronunciación oficial de un Estado en torno al tema, al proclamarse la Declaración Balfour, en 1917 (Ver anexo 4), en la cual la corona británica manifestaba su disposición para establecer un “hogar nacional” para el pueblo judío en Palestina. Más allá de la ambigüedad de la declaración, y sobre todo del significado del término hogar nacional, se

tornaría un antecedente fundamental a partir de la finalización de la Primera Guerra Mundial, cuando, tras la disolución del Imperio Otomano, Gran Bretaña obtuviera de parte de la Sociedad de las Naciones el Mandato sobre Palestina9.

El movimiento sionista de esta época se caracterizó por el uso de la herramienta diplomática para lograr el apoyo de la política exterior de países como Gran Bretaña y Estado Unidos principalmente, quienes promovieron las primeras acciones en pro de la consolidación de una nación judía.

A finales de la Primera Guerra Mundial, el movimiento sionista, liderado por judíos residentes en Europa del este y los Estados Unidos, mantenía como ideal la creación de una nueva sociedad judía basada en la autosuficiencia y el trabajo manual instalada en la Palestina británica.

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Shlomo Ben Ami, Ministro de Asuntos Exteriores de Israel en 2001, elabora una clara reseña de los principios fundacionales e idealistas del movimiento sionista de la época, que exponía la creación de una nueva cultura y una nueva lengua como elementos primordiales para la construcción de un Estado propio10.

Es así como finalizando el siglo XIX, y a partir de la compra de tierras a los terratenientes absentistas árabes de las ciudades, los sionistas iniciaron su campaña de asentamiento en la tierra palestina a través de la conquista de la naturaleza del desierto que componía la mayor parte del territorio, obteniendo en gran parte el auspicio de la corona británica, quien se encontraba dispuesta a colonizar el mismo.

Zangwill, Moshé Smilansky, David Ben Gurión, Yitsjak Ben-Zvi, fueron algunos de los ideólogos más reconocidos del movimiento sionista, quienes mantenían en su discurso el principio de una comunidad nacional, desconociendo, e incluso estereotipando la presencia de los árabes palestinos, retratando a la comunidad árabe local como desorganizada y sin ideal nacional.

No obstante, al interior del incipiente movimiento sionista también existían posiciones contrarias a la anterior, las cuales si bien no eran mayoritarias, promovían una integración entre judíos y árabes en el ámbito social a partir del reconocimiento de los derechos de los árabes como nativos de esa tierra.

En esos primeros años se consolidó de esta manera el Yishuv, palabra hebrea

que significa implantación o asentamiento, como abreviación de la expresión en ese mismo idioma “Hayishuv Hayehudi b´Eretz Israel,” que significa asentamiento judío en tierra de Israel.

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Hasta este momento, parecía que la herramienta diplomática sionista, influía sobre la posición británica en cuanto al ethos político y social del territorio de Palestina

(como en el caso de la promulgación de la Declaración Balfour). No obstante, posteriormente, con las políticas migratorias que la corona impuso en la zona, se pudo observar que las actuaciones frente al tema por parte de Gran Bretaña siempre estuvieron dirigidas a la fidelidad de sus propios intereses nacionales en sus posesiones ultramarinas.

En cuanto a la reacción de la sociedad palestina ante la penetración sionista, la misma se reducía en ese momento a un sector de la intelectualidad árabe, en gran parte cristiana, que intentaba publicar y llamar la atención acerca del peligro que suponía lo que comenzaba a denominar la “colonización judía” de sus tierras.

Este momento en la sociedad palestina fue interrumpido por la aparición de una primera revuelta árabe, entre 1936 y 1939, en contra de los británicos. El incipiente movimiento nacional palestino presentaba a los británicos tres reivindicaciones básicas: el fin de la inmigración judía, la suspensión de la venta de tierras a los judíos, y el establecimiento de un gobierno nacional árabe. La administración británica finalmente sometió dichos levantamientos disipando de una forma violenta el movimiento social.

Sin embargo, las acciones británicas en la región, tuvieron también efectos negativos en la campaña sionista en Palestina, sobre todo con la publicación de los Libros Blancos, que limitaban la inmigración de judíos a ese territorio. Tales

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No obstante, el movimiento sionista para ese entonces encontraba en la vía diplomática (y en la inmigración ilegal) herramientas de superación de las barreras que se presentaban en contra del éxito de sus metas, logrando que desde finales de la Primera Guerra Mundial y hasta el año 1947 los habitantes judíos en Palestina pasaran de un 12% a un 33% de la población residente en este territorio.11

Un aspecto favorable para el contexto inicial del desarrollo del proyecto sionista en su momento, se debió a su vez a la presencia de un grupo de colaboradores palestinos para con la causa sionista en su proceso de asentarse sobre dicho territorio. Desde la mencionada venta de tierras a los judíos hasta la participación de las represalias contra la revuelta árabe, se observaba en algunos sectores del liderazgo palestino, la falta de claridad en cuanto a la elaboración de un proyecto nacional capaz de enfrentar eficazmente la “amenaza sionista”.12

Estos hechos reflejan las generalidades del movimiento sionista que desde finales del siglo XIX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, se mantuvo fortalecido tanto en el ámbito político como social, para poder cumplir con sus máximas de construcción de un Estado judío en una Palestina, que a su consideración les pertenecía por motivos religiosos, espirituales e históricos.13

11 BEN AMI, Shlomo. Cicatrices de Guerra, Heridas de Paz: La Tragedia árabe-israelí. Ediciones B. 2005, Cáp. 1, Pág. 24.

12 Ibíd.opcit. Pág.32. 13

A pesar de que el sionismo es un movimiento fundamentalmente laico, Natan Weinstock

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-Plan de Trabajo

A continuación se hace necesario mencionar el esquema organizativo del presente trabajo, conformado por cuatro capítulos. El primero de ellos estudiará la pertinencia de la Teoría de Interdependencia, situada en el campo de las

Relaciones Internacionales como disciplina de estudio y sus aportes para el análisis de esta problemática.

En concordancia, se retomarán aquellas presuposiciones implícitas de dicho enfoque que contribuyan a la fundamentación teórica en el análisis del desarrollo y el origen de las estrategias plasmadas en los acuerdos de negociación establecidos por actores del sistema internacional, el cual, a su vez, permite resaltar la importancia del estudio y descripción de los contextos presentes, en la elaboración de las negociaciones, a partir de los avances arrojados por los debates internos que se desarrollan dentro de esta disciplina.

En el segundo capítulo, puede ubicarse la eficacia de dicho enfoque para el desarrollo de la problemática de estudio de este trabajo. Se utilizará la forma descriptiva para abordar el estudio de un acuerdo ratificado entre el Estado de Israel y la República Árabe de Egipto. En el marco de este acuerdo fue incluida también la causa palestina como tema de negociación.

A partir de esta descripción se analizarán las condiciones políticas nacionales, regionales e internacionales para determinar cuáles fueron las variables que posibilitaron la ratificación del acuerdo, así como para identificar tanto los factores

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que permitieron la implementación posterior de algunos de sus compromisos, como aquellos que impidieron la realización de otros. 14

Asimismo, es pertinente señalar por qué, en un trabajo centrado en el caso de las negociaciones del conflicto palestino-israelí, se elige como objeto de estudio, un Acuerdo entre Israel y Egipto (Camp David I). Lejos de ser una arbitrariedad metodológica, es importante esta inclusión no sólo debido a las posibilidades que su análisis ofrece, sino porque no es ajena al estudio de la posible salida negociada al conflicto central del que se ocupa el presente trabajo.

Por otra parte, la mención de dicho acuerdo para la solución al conflicto palestino-israelí, evidenciará la inexistencia, desde la guerra de independencia de Israel, de una Autoridad Palestina que legitimara el proceso de aglutinación de una causa local, al menos hasta la década del ochenta.

Partiendo del principio de que la existencia de un orden político mundial en la actualidad está constituido por la interacción de los contextos nacionales, regionales e internacionales, el estudio del conflicto entre israelíes y palestinos es el ejemplo preciso para describir los atributos de un sistema internacional complejo en el cual distintos actores interactúan en un mismo fenómeno (sin desdibujar la idea de que los actores nacionales israelíes y palestinos son los principales protagonistas de una solución a la problemática del conflicto) y desde diversos ámbitos de existencia, como los regionales e internacionales.

En el tercer capítulo se analizarán las cuestiones que se cumplieron del Acuerdo de Camp David I y las que no se cumplieron, la cuales están directamente relacionadas con la problemática Palestina.

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Finalmente, las conclusiones al presente trabajo estarán dadas en el marco de un cuarto y último capítulo, en el cual se analizará la lógica de un sistema internacional interdependiente. Se intentará concluir si es la inclusión de nuevos actores internacionales (superpotencias, instituciones supraestatales, etc.) la que establece las posibilidades de éxito de las negociaciones de paz, o si, por el contrario, son las condiciones políticas locales las que posibilitan tal éxito.

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I Marco Teórico

1.1. Las Relaciones Internacionales en el estudio del conflicto entre israelíes y palestinos

Si bien el intento por teorizar el fenómeno político de la efectividad de las estrategias de paz elaboradas en torno al tema del conflicto entre israelíes y palestinos en el marco de los Acuerdos de Camp David I, puede ser llevado acabo desde distintos enfoques que la Ciencia Política nos otorga, en el presente trabajo se tomará en cuenta los aportes de las Relaciones Internacionales, desde su intento por generar un camino sólido en su construcción como disciplina independiente para el estudio y el abordaje de la realidad internacional.

La anterior postura no pretende presentarse como punto de partida de una discusión epistemológica o disciplinar entre la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales, si bien es necesario reconocer que en la actualidad existe un debate que intenta fortalecer la independencia de esta última, que “surge como

una disciplina eminentemente juridicista y normativa, estrechamente vinculada al

derecho, lo mismo que a la historia, tanto diplomática como de los tratados, y con

una marcada inclinación a la irenología y la polemología, pues el tema de la paz

se halla en el centro de las preocupaciones de los primeros analíticos

disciplinarios; sin embargo con el correr de los años, su espectro analítico se va

haciendo cada vez más amplio, reconociendo su deuda teórica con la ciencia

política, la economía, la sociología y una amplia gama de disciplinas que de

manera directa o indirecta, han contribuido a desarrollar el cuerpo teórico y metodológico específico de las Relaciones Internacionales”15.

15Mariñez, Freddy. Ciencia Política: Nuevos Contextos, Nuevos Desafíos. México.Limusa Noriega

(25)

En consecuencia, es pertinente centrarse en aquellos dispositivos teóricos en los cuales enfatizan la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales cuando analizan como caso específico el estudio del escenario en los que se desarrollan los conflictos entre Estados. Por tal razón, la recopilación de las bases teóricas que han contribuido al desarrollo del objeto de estudio que se realizará a continuación, es un paso fundamental para comprender el origen de la Teoría de la Interdependencia como enfoque seleccionado para la sustentación del marco teórico del mismo.

1.2. Los aportes teóricos de las Relaciones Internacionales en su construcción como enfoque de estudio.

La división clásica que se realiza en el debate interno de las perspectivas teóricas de la Relaciones Internacionales para analizar los fenómenos que atañen el escenario internacional, parte desde la concepción de que esta es una perspectiva disciplinaria que se constriñe a partir de diversos debates que otorgan, desde un marco de vista metodológico y conceptual, el análisis de su principal objeto de estudio: el Sistema Internacional.

El estudio de las Relaciones Internacionales estuvo dominado a comienzos del siglo XX por la perspectiva del enfoque realista, el cual tiene como presuposición

implícita la noción del Estado como actor principal en el contexto de las relaciones internacionales, estando su instrumento de acción basado en la guerra para la obtención del poder. Dicha teoría mantiene a su vez la noción de un sistema internacional anárquico en el cual el tema central de discusión se basa en lograr su seguridad.

2007.Pág.2. Recuperado el 8 de Noviembre de 2007, [en línea]. Disponible en:

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En concordancia, es fundamental centrar el análisis en el Estado (de naturaleza racional y unificada) como actor fundamental del Sistema Internacional. Uno de los primeros exponentes de esta teoría, aparecida a finales de los años 40, fue Hans Morgenthau, quien utilizaba un método empírico y pragmático en oposición a la anterior Escuela idealista, que “dominó el inicio del debate del estudio de las Relaciones Internacionales, a partir de la difusión de principios abstractos y

universalmente aceptados, los cuales suponían la bondad esencial y la infinita maleabilidad de la naturaleza humana”.16

El enfoque Idealista estableció una perspectiva que dio paso a la consolidación de instituciones internacionales tales como la Sociedad de las Naciones, constituida en 1919 una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, a través del Tratado de Versalles.

En el ámbito del origen de las Relaciones Internacionales como disciplina independiente, Stanley Hoffmann, miembro del programa de Teoría de las Relaciones Internacionales del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CEAEI) y representante de la Escuela Realista, argumenta que las Relaciones Internacionales son una ciencia norteamericana que se construye a partir de 3 circunstancias:

A. Predisposiciones Intelectuales de las Teorías

B. Circunstancias Políticas: Esta categoría contribuye al pensamiento del autor para considerar que el estudio de las Relaciones Internacionales se origina en los Estados Unidos ya que se si bien como éste lo señala, ese país hasta los años treinta no interactuaba con los Estados Europeos, el mismo se

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encontraba preocupado por los asuntos mundiales, logrando tener una supremacía en el campo científico de la materia.

C. Oportunidades Institucionales: La existente flexibilidad en las universidades norteamericanas para retomar el tema del estudio de las Relaciones Internacionales desde un punto interdisciplinario.

Este mismo autor señala, a su vez, lo que debe ser considerado como avances para el desarrollo de las Relaciones Internacionales como ciencia:

- Construcción del concepto de Sistema Internacional

- Importancia que le otorga al análisis de las reglas de juego operantes entre la

interacción de los actores del sistema.

- Intentos por estudiar los efectos de la interdependencia económica.

Los anteriores aportes realizados desde la Escuela Realista, estuvieron enmarcados sobre contextos políticos específicos (tales como la Primera y la Segunda Guerra Mundial) los cuales a su vez estuvieron caracterizados por la necesidad de teorizar sobre el espacio y las vías en que los Estados pudiesen ejercer la defensa y la realización de sus intereses nacionales en un ámbito de discusión compartido.

1.2.1. La llegada de nuevos enfoques y nuevos actores al estudio de las Relaciones Internacionales

(28)

La teoría liberal como perspectiva de estudio “reconoce como actores del

escenario internacional, además de los estados soberanos, a las corporaciones

transnacionales, las organizaciones internacionales, las organizaciones no

gubernamentales, los movimientos sociales, entre otros.”17

Cabe resaltar que el salto cualitativo que se produce en materia de estudio de las relaciones internacionales obedece a su vez a la aparición de nuevos acontecimientos internacionales que obligan a ampliar nuestra perspectiva de análisis en este escenario.

Como resultado de los debates internos del enfoque liberal, se incluye la Teoría de

la Interdependencia Compleja a través de la cual se afirma que las relaciones de

poder en el sistema internacional no solamente se presentan en el campo de la fuerza militar tal y como lo sustenta el enfoque realista, sino que en la actualidad existen otros factores tales como el económico, el tecnológico, el político, el cultural, etc., los cuales dominan las relaciones existentes entre los diversos actores del sistema.

Según lo expuesto por Henry Kissinger, fuerte exponente de esta teoría, en los umbrales del siglo XXI, el equilibrio de poder entre las principales potencias, ha

dejado de definir nuestros peligros. Los viejos modelos internacionales están

desmoronándose, los viejos slogans carecen de sentido. Hoy son otras las

relaciones, el mundo se ha vuelto independiente en economía, comunicaciones,

en el campo de las aspiraciones humanas.18

17COLEGIO INTERAMERICANO DE DEFENSA. “Asimetrías regionales: Una estrategia para la

seguridad continental”.Proyecto de Monografía. Pág. 7.Recuperado el 2 de Septiembre de 2007, [ en línea ]Disponible en: http://library.jid.org/en/mono40/alessandrini.htm .

(29)

Los principales intelectuales que teorizaron sobre el tema de la teoría de la interdependencia son Robert Kehone y Joseph Nye, quienes definen el concepto como una situación caracterizada por efectos recíprocos entre países o actores19 y

que estipularon los pilares de este enfoque.

A continuación, es necesario resaltar esos pilares o fundamentos, teniendo en cuenta que este enfoque es el que mejor se aproxima en el ámbito metodológico para analizar el caso-testigo de negociación en Medio Oriente, ya que en primera instancia, permite la inclusión de aquellos factores ajenos al militar e influyentes en las reglas de juego de los Estados como parte del nuevo conjunto de actores del sistema internacional.

a. Los países se vinculan a través de multicanales, mientras que en el realismo los actores se vinculan a través de un solo canal que es el Estado. Los canales para la interdependencia compleja son: el transgubernamental (haciendo referencia a los lazos de comunicación entre las diferentes agencias de los estados) y el canal transnacional (el cual se da entre los entes privados o entre instituciones privadas y un Estado en particular):

Si bien los canales principales para el éxito de la elaboración y materialización de los puntos del Acuerdos estuvieron mediados principalmente por la intervención directa entre los presidentes de los Estados en cuestión, las Naciones Unidas como Organismo para la solución de las diferencias entre Estados, ejercía ya dicho papel.

b. En el interior de la Interdependencia Compleja se devalúa el poder militar para obtener resultados deseados. Para el Realismo, el poder militar es el factor principal en las relaciones entre los Estados:

(30)

Si bien en el marco del texto de los Acuerdos de Camp David, la devolución de territorios y al desmilitarización de la zona es imprescindible para la construcción de objetivos pacíficos regionales, se emite la misma valoración para con el poder político y económico como escenarios en el cual se requiere la realización de esfuerzos conjuntos en materia de cooperación. En el capítulo tercero del presente trabajo, se analizará los principios que rigen el Acuerdos: la devolución de territorios, la solución del problema palestino, la extensión de acuerdos de paz entre Jordania, Siria e Israel y la definición de la situación política en Gaza y el West Bank.

c. La agenda de los países no tiene temas jerárquicos, lo que sí ocurre para los teóricos del realismo, ya que para ellos la alta política define el tema más importante que es la seguridad del Estado.

El presente Acuerdo, retoma todos los temas allí consignados como alta política. Si bien es cierto que para poder restablecer la paz, es necesaria la retirada de las tropas, en materia de cooperación bilateral a nivel económico y político, los temas son claros e incluso abarcan dos de los tres numerales principales que componen el texto marco.

La Teoría de la Interdependencia, modificando la concepción clásica del orden internacional anárquico, define la situación del sistema internacional como una posición de dependencia mutua imperante en el ambiente de las relaciones entre

Estados quienes a su vez ya no serán los únicos actores del sistema internacional.

(31)

De esta forma, es la definición misma de poder la que debe ser modificada, ya que este no estará dado por la posesión de recursos sino por la capacidad en el

'manejo de los resultados'. Ya no importa cuantos recursos de poder se poseen,

sino qué grado de influencia se tiene de hecho en los resultados. Este cambio sólo

puede ser útil si se identifica una instancia nueva entre la posesión de los recursos

y los resultados. Esta instancia es la negociación, lugar sagrado donde se realiza

la conversión del poder. En donde, a través de un competitivo equipo de

negociadores, se intenta volcar en resultados concretos todo el poder acumulado

por el estado20.

Es necesario mencionar en este punto, sin ánimo de simplificar los debates que al interior de la Escuela Realista se establecen, la visión desarrollada en el ámbito del análisis del sistema internacional por el académico Kenneth Waltz, fundador de neorrealismo o realismo estructural, quien introdujo la idea de que los fenómenos políticos están condicionados por la estructura o atributos para ejercer el poder, considerando a la estructura internacional como la que determina los fenómenos.

Como ejemplo de lo anterior, el autor analiza el cambio de un sistema internacional multipolar a uno bipolar después de la Segunda Guerra Mundial. Una vez finalizada la guerra ideológica imperante en ese entonces, la estructura del sistema pasó a ser unipolar con la victoria de Estados Unidos ante la Unión Soviética. No obstante, como todo enfoque estructuralista, se concentra en el sistema como la estructura a analizar, siendo los Estados los actores pasivos de los fenómenos políticos que se entretejen en el sistema internacional.

Asimismo, Waltz argumenta que el estudio de las Relaciones Internacionales debe ser tomado como una ciencia separada de la Ciencia Política debido a que carecen de verdaderas instituciones de gobierno y subsisten en la anarquía. Por

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esto el nivel de análisis de la disciplina no es el Estados sino el Sistema Internacional el cual determina las relaciones entre los mismos.

1.3. El sistema internacional como concepto

La consolidación del concepto de sistema internacional se materializa con el

establecimiento de la Sociedad de las Naciones, constituida por los países vencedores de la Primera Guerra Mundial. Si bien dicha institución mantenía una visión eurocéntrica de los fenómenos globales, sirvió para el establecimiento de un primer momento en el que los Estados se reunían para estipular políticas conjuntas en materia de seguridad y balance de poder.

La disolución de este esquema producido por la inserción de nuevos actores y los cambios en las tendencias económicas y tecnológicas en el ámbito de los asuntos globales, condujo a la concepción de “internacional” como el término más apropiado para señalar las relaciones ofrendadas entre Estados nacionales.

La interconexión entre contexto local e internacional es un fenómeno constante y real en donde la línea entre quién influye a quién es bastante delgada y casi

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1.4. Variables de análisis de la Teoría de la Interdependencia

Para poder entender el concepto de “condiciones políticas locales” que se maneja constantemente en el presente trabajo y la importancia de las mismas en el momento de analizar el origen de las estrategias del Acuerdo Camp David I y el fracaso de sus objetivos, las presentes variables o categorías de análisis nos otorgan además de la posibilidad de identificar las funciones de los actores, las características del Sistema Internacional en el contexto preciso de la ratificación del Acuerdo:

- Cooperación: la misma, “lejos de describir una situación ideal, se origina

precisamente en el conflicto potencial, en una situación donde la búsqueda del

propio interés dificulta el logro de los objetivos de la contraparte y viceversa. Este

cuadro se distingue de la situación de armonía, donde por el contrario, las políticas

de cada actor son consideradas por los otros como medio de facilitar el logro de

sus objetivos. Luego, la cooperación quedará definida como la coordinación de

políticas tendiente a evitar una situación de discordia y conflicto mayor. Coordinar

políticas será precisamente superar una situación mutuamente no beneficiosa,

entendiendo que la nueva situación lograda es superior a la que en soledad

pudieran haber logrado para sí”21.

-Hegemón: Su función es persuadir a los otros Estados de que satisfagan su

visión de orden mundial. Este a su vez está obligado a mantener y establecer una legitimidad de los parámetros de conducta que desea mantener.

21 DONAIRE, Guido Hernán.

“Política Exterior y Teoría Pluralista”.Recuperado el 6 de Octubre de

2007, [en línea]. Disponible en:

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- Estados secundarios: Se benefician de la estructura de orden que se crea. Los

canales de interacción son los regímenes internacionales que se crean para facilitar la cooperación.

- Hegemonía: No se concibe como una dominación total o como un liderazgo

dedicado y generoso. En este punto el hegemón invierte recursos para buscar intereses mutuos y a su vez adaptarlos a sus designios.

- Regímenes internacionales: los regímenes internacionales son principios,

normas, reglas y procedimientos de toma de decisiones en torno a los cuales las expectativas de los actores convergen en un área determinada de las relaciones internacionales. Los principios son creencias de hecho, de causalidad o de rectitud. Las normas son estándares de comportamiento definidos en términos de derechos y obligaciones. Las reglas son prescripciones o proscripciones para la acción específicas. Los procedimientos de toma de decisiones son las prácticas prevalecientes para llevar a cabo y aplicar las decisiones colectivas.

1.5. Metodología de Análisis

El estudio de las Relaciones Internacionales nos permite establecer un marco de referencia basado en las variables propias de la Teoría de la Interdependencia, las cuales nos permitirán categorizar los hechos trascendentales ocurridos en el plano del sistema internacional, así como considerar las condiciones locales de los Estados secundarios, antes, durante y después del establecimiento de los Acuerdos entre Israel y Egipto, denominados como Camp David I, entre los años

1977 y 1979.

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documentos, la recopilación histórica sobre el Conflicto en Medio Oriente, la consideración de fuentes primarias y secundarias basadas en la realización de un estado del arte sobre las investigaciones publicadas sobre el problema entre Israel y Palestina y la realización de profundos análisis sobre las coyunturas políticas estudiadas. El tipo deductivo del presente trabajo, permite evidenciar el vínculo argumentativo entre las aplicabilidad de un marco teórico sobre el análisis de los éxitos y fracasos del primer caso-testigo de negociación en el Medio Oriente.

1.6. Por qué hablar de la Teoría de la Interdependencia en el análisis del Acuerdo de Paz Camp David I

Si bien la Teoría de la Interdependencia y su máximos exponentes, Joseph Nye y Robert Keohane, estuvieron altamente influenciados por la lógica de una globalización que se radicalizaba como fenómeno hasta principios de los años 90, analizar las condiciones de los fracasos y los logros de un Acuerdo ratificado en 1979 a la luz de sus presuposiciones implícitas, es más que adecuado y pertinente, dado que el mismo permite visualizar a fondo las particularidades que comprenden el contexto y las condiciones en que se desarrolló la estrategia de paz y el resultado obtenido de la misma.

El Acuerdo de Camp David I, entre Egipto e Israel, abrió un abanico de discusión muy amplio para aquellos interesados en el conflicto en esta parte del Medio Oriente, ya que si bien los actores protagonistas son los Estados, si hubiera sido sólo por voluntad propia, es muy probable que los mismos, no hubiesen iniciado dicho proceso.

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sistema interdependiente bajo el liderazgo norteamericano en la política mundial a finales de la década de los 70, será la base que permitirá el establecimiento de un primer caso-testigo de negociación en la región.

Egipto, país árabe, declarado como uno de los más acérrimos enemigos de la “expansión sionista” en la región y consolidado en dicha época como potencia regional, negoció la pacificación de sus fronteras con el Estado de Israel dando fin a un conflicto binacional de más de 20 años.

Israel por su parte, es un Estado que como bien pudo observarse en la recopilación histórica del conflicto, se caracterizó por mantener un perfil defensivo y preventivo en materia de política exterior regional (al menos hasta 1979, año en el cual se firmaron los Acuerdos con Egipto), manifestando abiertamente su proyecto de expansión de sus fronteras territoriales, frente a la necesidad de fortalecer el Estado Israel y protegerlo de sus enemigos.

Si bien un cambio en las condiciones políticas locales binacionales son claras y necesarias para la antesala de un Acuerdo, ¿existió un cambio en los mecanismos de interacción entre los actores del sistema internacional que permitiese la realización de dicha negociación?

Si existieron, ¿cuáles fueron esas condiciones del Sistema Internacional que permitieron que Israel y Egipto propiciaran el establecimiento de la paz en sus fronteras y la proposición de las metas que contribuyeran a solucionar el tema palestino plasmadas en el documento?

En el marco de la Guerra Fría, la cooperación entre Egipto e Israel se estableció

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estos países como Estados secundarios que se beneficiarían de la estructura de orden creadas en relación a los Estados Unidos.

Dichos beneficios, si bien estuvieron enmarcados en la pacificación de las fronteras y la ratificación de una libre navegación entre los canales marítimos de navegación presentes en el Medio Oriente, pretendían a su vez, extenderse hacia la solución del problema histórico entre palestinos e israelíes. Es decir, que el Acuerdo de Camp David, si bien hacía alusión en su texto escrito y firmado por las partes en mención a la búsqueda de la paz en Medio Oriente, evidenciará que la lógica de la negociación estuvo mediatizada por los efectos de una cooperación entre Egipto e Israel, coordinada por el hegemón.

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II. LOS ACUERDOS DE CAMP DAVID I: MARCO PARA LA PAZ EN MEDIO ORIENTE

2.1. Los protagonistas del Acuerdo como Estados secundarios de sus propios contextos internacionales, regionales y locales

Antes de dar inicio al análisis de los diálogos concretos establecidos en el marco de una paz entre Israel y Palestina, es necesario aclarar que luego de la guerra de independencia israelí, entre los años 1948-1949, los actores involucrados en el tema de la paz en esta parte de la región de Medio Oriente, no serán únicamente los palestinos y los israelíes.

El motivo por la cual se toma el Acuerdo de Camp David I como objeto central de estudio en el presente trabajo, consiste en que el mismo se consolida como un momento político e histórico en el que se mantuvieron negociaciones bilaterales.

Se mencionarán a continuación los antecedentes históricos presentados en el ámbito local, regional e internacional, de esta iniciativa de paz.

2.1.2. Israel, Egipto y los palestinos

Desde 1922, Palestina se encontraba administrada por Gran Bretaña bajo la figura del Mandato concedido por la Sociedad de las Naciones.22 Luego de la guerra de

independencia, en la que se consolidó el Estado de Israel (1948-1949) con fronteras ampliadas respecto del original Plan de la ONU de 1947, los palestinos

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quedaron situados en un umbral territorial y nacional que reflejaba, además de la reducción de sus territorios, la desarticulación de su liderazgo político, económico y social, así como la pérdida total de su capacidad militar.

El pueblo palestino quedó, de hecho, repartido en el territorio de tres Estados que atendían sus propios intereses: Israel, Jordania y Egipto. Los dos primeros negaban la condición nacional palestina (en sus respectivos territorios, los palestinos eran árabes israelíes o jordanos), mientras que Egipto los mantuvo bajo

una administración particular que respondía a sus intereses domésticos.

De esta manera, el camino hacia la construcción de un Estado palestino propio, en un territorio en el cual se articularan los intereses del pueblo y que a su vez estuviera al nivel de la existencia de los otros Estados nación de la época, se nubló por completo.

Como consecuencia, la causa palestina, entendida esta como la lucha por la

consecución de un Estado propio ubicado en los territorios entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán (incompatible con la existencia de un Estado Judío), se convertirá a lo largo de los veinte años siguientes en un asunto asumido por Jordania y Egipto como los actores vecinos que enfrentaron el mayor éxodo de palestinos en la época.

Por esta razón, es pertinente considerar la iniciativa de paz entre Egipto e Israel denominada como los Acuerdos de Camp David I, como uno de los acontecimientos que marcan por primera vez, en un espacio de negociación bilateral, la necesidad de hallar una solución para el conflicto entre israelíes y palestinos.

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El ambiente de rechazo y resentimiento de los vecinos árabes para con Israel luego de la conquista del 48, no solamente condicionaba la atmósfera ideológica que dominaba el escenario político regional sino que a su vez le permitía a Egipto, uno de los Estados nación árabes más consolidados en el Medio oriente, moverse como el régimen político aliado y conveniente para las potencias con intereses en la región.

En la década del cincuenta Egipto experimentó, al igual que muchos Estados árabes, el nacimiento de su propio movimiento nacionalista, antiimperialista y antisionista, liderado por Gamal Abdel Nasser, a través del cual se difundió y estableció la idea de la unidad de todos aquellos países que hablaban la lengua árabe y pertenecían a un mismo grupo cultural. El panarabismo, tal como se

denominó este movimiento, no solamente trascendió las fronteras egipcias e impactó en el mundo árabe, sino que además recibió el beneplácito de la URSS como potencia hegemónica de la época.

El liderazgo de Nasser en Egipto llamó a su vez la atención de Estados Unidos, que pretendía desarrollar su estrategia de cooptación de aquellos regímenes proclives a fortalecer su política económica internacional en el Medio Oriente y su proyecto de orden mundial.

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Por esta razón, Egipto fue atacado en forma conjunta por una coalición integrada por Francia, Gran Bretaña e Israel. La invasión, superior a las fuerzas defensivas egipcias, culminó con la fuerte presión ejercida por Estados Unidos para la detención del ataque, obligando a la retirada de las tropas invasoras (entre ellas las israelíes) y permitiendo el triunfo político del presidente egipcio, quien mantuvo la nacionalización del Canal.

Lo anterior es un indicio de que los acontecimientos ocurridos en la región de Medio Oriente en materia de paz entre israelíes y palestinos, serán cruciales en la reorganización del plano internacional, ya que la presión ejercida por Estados Unidos para darle fin a la invasión trilateral en Egipto, permite verse como el indicio de un desplazamiento de las antiguas potencias hegemónicas (Gran Bretaña y Francia), hacia el liderazgo norteamericano, diez años después de comenzada la Guerra Fría.

2.2.1. Guerra de los 6 días y Ocupación de la Península del Sinaí (1967)

En vista de que el nacionalismo de Nasser no solamente le restaba protagonismo internacional sino a su vez el papel de potencia militar regional, y ante la hostilidad de su entorno, Israel decidió establecer vínculos externos con el objetivo de amortiguar los fuertes efectos del aislamiento de las potencias líderes del momento.

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de una fuerza de emergencia de las Naciones Unidas en el antiguo territorio ocupado con el fin de asegurar la desmilitarización del mismo”.23

La remilitarización de la Península del Sinaí por parte de Egipto, la expulsión de las tropas de la ONU y el nuevo bloqueo a Israel a partir del Golfo de Eilat, condujeron a Israel a volver a plantear la hipótesis de un nuevo enfrentamiento militar con Egipto.

Esta situación se agravaba debido a la alianza militar entre Egipto, Siria y Jordania, rodeando las fronteras israelíes, en una época en la cual Israel carecía de una alianza exterior definida y confiable.

Al mismo tiempo, en cuanto al contexto internacional, es necesario destacar el intento del entonces presidente norteamericano Eisenhower, de estrechar la cooperación económica y política con los países árabes productores de petróleo.

Sin duda alguna, lo anterior es una muestra del incipiente cambio que se proyectaba en la configuración del sistema internacional, en el cual se esbozaban los principios condicionados por una interdependencia económica manejada desde la lógica de los intereses del petróleo como recurso clave para la obtención del poder económico.

La política israelí, por lo tanto, se orientó a establecer nuevos vínculos y alianzas que lo consolidaran frente a Estados Unidos como un Estado clave para el desarrollo de sus políticas comerciales en la región de Medio Oriente.

En un momento en el cual la existencia de Israel era totalmente desconocida y rechazada por los Estados árabes vecinos y bajo condiciones locales económicas dominadas por la ausencia de cooperación en todos los aspectos, dicho país

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continuaba en su camino por fortalecer y encontrar caminos para el desarrollo social y económico en la región. En esta época el gobierno israelí estaba dirigido por una mayoría laborista, que consideraba que las dimensiones del Estado no eran suficientes para garantizar su seguridad.

Existieron distintas acciones por parte de todos los actores regionales principales, tales como Siria, Egipto y Jordania, en pro de la unificación de los intereses árabes en la región para evitar no solamente la expansión del sionismo sino a su vez del imperialismo sobre esta parte del Medio Oriente.

Es así como bajo esta dinámica y en concordancia con su política doméstica, Israel inició la construcción de un Acueducto Nacional, culminado en 1964, que comprendía el trazado de canales que conducirían agua dulce desde su mayor reserva, el lago Tiberíades (Kineret), hacia el sur del país.

La realización del dicho proyecto, fue la causa de lo que se conoció como la

guerra del Agua, entre sirios, israelíes y jordanos. En 1965, durante la Cumbre de

Casablanca de la Liga Árabe, los Estados árabes se mostraron dispuestos a detener el proyecto israelí. En esa época apareció en la escena política regional el movimiento radical palestino Al-Fatá, que, en nombre de la defensa de la causa palestina, realizó su primera acción militar al atacar las obras de regadío israelíes.

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En consecuencia, los orígenes de la Guerra de los Seis Días, demuestran no sólo el inicio de un nuevo período de enfrentamiento militar entre los israelíes y sus vecinos, sino además, que las garantías internacionales establecidas luego de la ocupación del 1956 habían sido violadas, demostrando la insuficiencia de las instituciones internacionales en su tarea de evitar que los Estados solucionen sus diferendos por vía militar.

El 5 de Junio de 1967, Israel lanzó un ataque sobre el territorio de Egipto, Jordania y Siria. Al final de la contienda el Estado Judío había ocupado la Península de Sinaí, la Franja de Gaza, los Altos del Golán y Cisjordania (Ver Anexo 5). Es decir, que no sólo había ocupado territorios de sus tres Estados enemigos, sino que se había apropiado del resto de los territorios palestinos. Asimismo, había demostrado la superioridad de las armas occidentales al vencer a los ejércitos de Egipto y Siria armados por la Unión Soviética.

Es aquí en donde podemos ver que la concepción del poder varía dentro de estos dos actores, en términos de la teoría de la interdependencia, en donde los estados

se ven obligados a actualizar sus métodos o vías para incrementar sus

capacidades y mantener su hegemonía de poder (como lo hace el caso egipcio).24

Vinculado a lo anterior, los israelíes ya habían lanzado, antes de la Guerra de los Seis Días, ataques, sobre Siria y Jordania, en la denominada operación Samu, con la intención de detener los apoyos de estas dos naciones para con la causa palestina. Durante la mencionada operación, Egipto se limitó a observar las represalias que el estado judío tomaba para con sus aliados árabes.

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La anexión de los Altos del Golán, la ocupación de la península del Sinaí y la ocupación de los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967 generó en el contexto local israelí un fortalecimiento el sentimiento nacional judío como producto de haber obtenido una clara supremacía militar en la región. 25

No obstante, dicho período histórico en el que se produjo un afianzamiento de un sistema político dominado por la realpolitik fue produciendo, con el pasar de los

años, un desgaste político y militar en las relaciones entre Israel y sus Estados vecinos, quienes aún no habían reconocido la existencia del mismo.

2.2.2. La Guerra de Octubre (1973). De la desnasserización al principio de

tierras por paz

Los presentes acontecimientos, evidenciarán el ya mencionado cambio en las condiciones locales como antesala a la realización de las negociaciones entre israelíes y egipcios y la inclusión del caso palestino.

Hacia 1972 los responsables de la seguridad israelí consideraban que ésta era inmejorable. Muchos sectores de la población se sorprendieron, entonces, cuando en el Yom Kipur del año 1973 se produjo un ataque conjunto por parte de los ejércitos de Siria y Egipto.

En una población de 2,8 millones de habitantes, Israel tuvo 2.625 bajas y alrededor de 7.500 heridos graves. Al poco tiempo de finalizar la contienda, y a pesar de que finalmente Israel obtuvo una victoria militar (ni Siria ni Egipto recuperaron territorios al finalizar la guerra), surgieron una serie de protestas en relación a las responsabilidades gubernamentales en el alto costo del conflicto.

25 BEN-AMI, Shlomo. Cicatrices de Guerra, heridas de paz: La tragedia árabe

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Los reservistas desmovilizados reclamaban por los errores cometidos y la opinión pública exigía el nombramiento de una comisión que investigara las responsabilidades, tanto civiles como militares, en lo que consideraban por lo menos un descuido de la situación de amenaza anterior al conflicto.

En las elecciones que se convocaron en diciembre de 1973, el laborismo volvió a triunfar. Sin embargo, su responsabilidad en la guerra (su lema era “a pesar de todo, el Partido Laborista”) le costó la reducción de sus bancas en el parlamento.

Eso se debió no sólo a escisiones sufridas entre sus filas, sino al mayor apoyo de parte del electorado al principal partido de oposición, el Likud.

Al mismo tiempo, comenzaron a crecer agrupaciones religiosas que exigían el poblamiento efectivo de los territorios conquistados en la Guerra de los Seis Días, argumentando que formaban parte del Gran Israel, o el Israel bíblico que Dios

había prometido al pueblo judío. En otras palabras, rechazaban cualquier posibilidad de negociar esos territorios, y mucho menos restituirlos.

La comisión Agranat finalmente responsabilizó a media docena de oficiales de

rango medio del servicio secreto, a su jefe, al comandante del frente sur y al jefe del cuartel general. A su vez, liberó de toda responsabilidad a la primera ministro, Golda Meir, y atribuyó al ministro de defensa Moshé Dayán una responsabilidad “ministerial”. La primera ministro renunció un mes después, siendo reemplazada por Itzhak Rabin, quien había señalado que la comisión había evaluado las responsabilidades militares, pero no la de los políticos.

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En 1974 se creó el grupo Gush Emunim, el bloque de la fe, que llamaba a la

colonización de los territorios conquistados en 1967. Si bien en principio el gobierno de Rabin se opuso a esa colonización, desde diciembre de 1975 el cada vez mayor apoyo a la misma dentro del parlamento y en la sociedad israelí, permitió que en forma privada, comenzara a producirse.

En mayo de 1977, por primera vez el laborismo perdió las elecciones, resultando ganador el líder del Likud, Menahem Beguin.

2.2.3. De la guerra de Yom Kipur hasta la firma de los Acuerdos de Camp David I: su injerencia en la configuración de un nuevo orden político regional (1977-1979)

La guerra de octubre de 1973 significó para Egipto apenas un paso en una estrategia que iba mucho más allá del conflicto en el Medio Oriente. No sólo fue un gesto realizado ante los Estados árabes, en el sentido de recuperar la iniciativa como líder de la región, sino que también implicó un intento por modificar la situación de extrema inferioridad, respecto de Israel, en que había quedado después de 1967. Esa equiparación de fuerzas era para el nuevo presidente egipcio, Anwar al-Sadat, imprescindible en el marco de su proyecto, más ambicioso, de cambiar la alianza de su país desde la Unión Soviética hacia los Estados Unidos.

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