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15. LA SEGUNDA REPÚBLICA

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LA SEGUNDA REPÚBLICA (1931-1936)

La Constitución de 1931. El bienio reformista.

La caída de la monarquía de Alfonso XIII se produjo por los resultados de las elecciones municipales que tuvieron lugar el día 12 de abril de 1931, donde los partidos monárquicos fueron derrotados. Ante la victoria de los partidarios de la República el rey decidió abandonar España. El día 14 de Abril se proclamaba la Segunda República y se formaba un Gobierno provisional. El nuevo régimen nacerá con la firme pretensión de modernizar la política del estado, procurando adecuar el marco legislativo e institucional de la nación a los cambios socioeconómicos acontecidos entre 1910-30 y sustituir la todavía sociedad caciquil, tradicional, rural y agraria por una sociedad de masas más laica, participativa, industrial y urbana.

El Gobierno Provisional estará presidido por Niceto Alcalá-Zamora y formado por republicanos de izquierda y derecha, socialistas y nacionalistas. El gobierno debía dirigir el país hasta que unas nuevas Cortes Constituyentes dieran forma al nuevo régimen, ya que el nuevo régimen no podía sustentarse sobre la base de la Constitución de 1876. No obstante, el nuevo gobierno tuvo que responder desde un principio al ansia general de reformas. Adoptó las primeras medidas para la reforma agraria, inició reformas laborales, emprendió la reforma militar, aprobó legislación educativa y puso en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña.

Las elecciones dieron la mayoría de los escaños a los socialistas y a los republicanos (partidos pertenecientes a la izquierda y al centro) mientras que los de derechas obtuvieron un escaso número de escaños. Los partidos de izquierdas que obtuvieron mayor número de votos fueron el P.S.O.E. cuyas figuras más importantes eran Julián Besteiro, Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero y Acción Republicana fundada por Manuel Azaña. Entre los partidos autonomistas de izquierdas alcanzó gran importancia Esquerra Republicana de Calalunya dirigido sucesivamente por Macià y Companys. Los dos partidos de centro fueron el Partido Radical de Alejandro Lerroux; y el constituido por varios grupos de Republicanos moderados donde destacaba Alcalá-Zamora del Partido progresista. Entre los partidos de derechas destacaba Acción Popular cuya jefatura era ocupada por José Mª Gil-Robles. En 1933 este partido sería el eje de la C.E.D.A. (Confederación Española de Derechas Autónomas). También en 1933, J.A. Primo de Rivera fundará

Falange Española.

La nueva Constitución, aprobada en diciembre de 1931, reflejó las ideas de esta mayoría. Estos son sus principales rasgos:

a) Soberanía popular. Se declaraba al nuevo estado español como una "República democrática de trabajadores de todas clases".

b) Sufragio universal masculino y femenino. Tras un largo y complejo debate en las Cortes, las mujeres españolas obtuvieron el derecho de voto.

c) Extensa declaración de derechos y libertades.

 Derechos civiles: divorcio, equiparación hijos legítimos e ilegítimos, matrimonio civil. ..

 Derecho a la educación. d) Poderes del Estado

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 Poder ejecutivo:

 Presidente de la República con escasos poderes.

 Jefe de Gobierno, nombrado por el Presidente pero que debía contar con la aprobación de las Cortes.

 Poder judicial en manos de los tribunales de justicia. e) Derecho de las regiones a establecer Estatutos de Autonomía. f) Se establece un estado aconfesional:

 Separación de la Iglesia y el Estado

 Desapareció el presupuesto de culto y clero

 Prohibición de ejercer la educación

 Libertad de conciencia y cultos

Una vez aprobada la Constitución se eligió como presidente de la República a Alcalá-Zamora representante del sector centrista, y como jefe del gobierno a Azaña, representante del sector izquierdista, que habían sido los vencedores en las elecciones. Durante dos años, hasta fines de 1933, azañistas y socialistas intentaron encontrar solución a los principales problemas del país. Los problemas a los que se enfrentó la república de izquierdas son fundamentalmente: religioso, militar, regional, social, agrario y los de enseñanza y cultura.

- Problema religioso: Se empezaron a promulgar leyes que afectaban directamente los intereses de la Iglesia (disolución de la Compañía de Jesús y confiscación de sus bienes, matrimonio civil, divorcio, prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas, etc.). Esto significó una constante oposición entre la Iglesia, apoyada por el partido de Acción Popular, y la República.

- La enseñanza y la cultura: En el campo de la educación, el problema básico con el que se enfrentó la República fue el elevado índice de analfabetismo y la falta de escolarización de casi la mitad de la población infantil, para lo cual programó la construcción de nuevas aulas que en algunos casos se vieron frenadas por falta de presupuestos pero que supusieron un aumento de un 50 % sobre las ya existentes.

- El problema militar: La mayoría de los militares se habían mostrado contrarios al régimen republicano, además existía un elevado número de oficiales. Para resolver este problema Azaña propuso el retiro, con el sueldo íntegro, de todos los oficiales que no quisieran prestar juramento de fidelidad a la República, medida a la que se acogieron muchos militares, con lo cual se resolvió el problema del exceso de oficialidad y la República se aseguró, teóricamente, la lealtad del ejército.

- El problema regional: La Constitución mencionaba la posibilidad de conceder la autonomía a las regiones que lo solicitasen. De esta manera Cataluña conseguía su Estatuto en septiembre de 1932, a través del cual se convertía en región autónoma, que sería regida por un gobierno propio, la

Generalitat, formada por un presidente, un parlamento y un consejo ejecutivo. El País Vasco, a pesar de la fuerza del movimiento autonomista, no tuvo su estatuto hasta 1936. Otras regiones iniciaron también proyectos para conseguir su autonomía, pero no llegaron a realizarse.

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jornada máxima, de regulación del derecho a la huelga, etc. La actitud de los grandes sindicatos frente a la cuestión social no seguía una línea única, aunque, en general, destacó la oposición violenta de los anarquistas hacia la República.

- El problema agrario: El principal problema del campo afectaba a la estructura de la propiedad, que exigía una reforma. La Ley de Reforma Agraria establecía la expropiación con indemnización de las grandes fincas que no fuesen cultivadas directamente por sus dueños, así como las incultas y las de regadío no regadas, para ser repartidas entre las familias de campesinos o entre colectividades de agricultores. Para llevar a cabo la redistribución de las tierras se creó el Instituto de Reforma Agraria. Sin embargo el sistema de redistribución presentó muchos problemas, a los que hay que unir la oposición de los terratenientes expropiados, el carácter excesivamente burocrático del Instituto, la falta de estudios previos sobre calidad y rendimientos de la tierra, etc. Al final el número de campesinos asentados en fincas expropiadas fue muy inferior al previsto.

A mediados de 1933, la oposición de los partidos de derechas y la postura violenta de los anarquistas en la cuestión agraria, hicieron aparecen síntomas de inestabilidad. En 1933, Azaña dimitió como jefe del gobierno y Alcalá-Zamora decidió convocar nuevas elecciones. La crisis económica, la línea radical propiciada por la CNT y la negativa de la patronal a las reformas llevaron a un marco de fuertes tensiones sociales. Los enfrentamientos entre huelguistas y la Guardia Civil fueron frecuentes y a menudo violentos (Castilblanco, Arnedo, Bajo Llobregat).

El debate en las Cortes del Estatuto de Cataluña y la Ley de Reforma Agraria provocaron la oposición de las fuerzas de derecha, que recurrieron al tradicional método de la insurrección militar. El general Sanjurjo intentó un golpe de estado militar en Sevilla agosto de 1932: la "Sanjurjada.

El bienio radical-cedista y la revolución de 1934.

En 1933 el gobierno republicano-socialista daba muestras de claro desgaste. En ese contexto, se produjeron los graves incidentes de Casas Viejas, en los que la Guardia de Asalto sitió y mató a un grupo de campesinos anarquistas. El escándalo consiguiente obligó al gobierno a la convocatoria de nuevas elecciones en noviembre de 1933. En ese momento la derecha ya se había reorganizado y tres nuevos grupos se presentaron a los comicios:

a) La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por Gil Robles, grupo mayoritario auspiciado por la Iglesia Católica. b) Renovación Española, dirigida por Calvo Sotelo, en la que se agruparon los monárquicos.

c) Falange Española, la versión española del fascismo, dirigida por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador.

La izquierda se presentó fragmentada en múltiples grupos y los anarquistas llamaron a la abstención. Las elecciones dieron la victoria a los grupos conservadores: Partido Republicano Radical y la CEDA.

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una etapa marcada por la inestabilidad gubernamental, constituyendo buena prueba de ello la sucesión de 10 gabinetes ministeriales en 2 años. Esta nueva política se concretó en la paralización de las reformas iniciadas:

a) Paralización de la reforma agraria, con la consiguiente expulsión de las tierras que habían ocupado de miles de jornaleros.

b) Paralización de la reforma militar y designación para puestos clave de militares claramente antirrepublicanos como Franco, Goded o Mola. Esta nueva política fue completada con una amnistía para los participantes en el golpe de Sanjurjo en 1932.

c) Conciliación con la Iglesia Católica, paralización de las reformas educativas y anulación de la enseñanza mixta.

d) Enfrentamiento a los nacionalismos periféricos: Freno al proyecto de Estatuto de Autonomía vasco, presentado por el PNV y enfrentamientos con la Generalitat catalana.

En un contexto de crisis económica internacional y de triunfo de los extremismos en Europa (Hitler y Stalin), la lucha política se radicalizó. España se polarizó entre las "derechas" (Falange Española de José Antonio Primo de Rivera se fusionó en 1934 con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) de Ledesma. Quedaba así constituido el núcleo político de ideología fascista en España) y las "izquierdas" (En general, el PSOE vivió un claro proceso de radicalización y el PCE seguía las nuevas directrices de la Komintern y buscaba una alianza de la izquierda contra el fascismo).

No obstante, el acontecimiento más significativo de esta etapa fue seguramente la Revolución de Octubre de 1934. Consistió en un movimiento insurreccional liderado por socialistas con el apoyo de la Generalitat, el PCE y la CNT que se materializó en huelgas y conatos de insurrección especialmente notables en Cataluña y Asturias. Este proceso se desarrolló de la siguiente manera: la creciente tensión entre los dos polos políticos culminó con la entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno en octubre de 1934. Esta remodelación del gobierno fue interpretada por la izquierda como el anuncio del triunfo inminente del fascismo en nuestro país. La cada vez más radicalizada izquierda llamó a la huelga general contra el gobierno. El movimiento fracasó en Madrid. El gobierno acuarteló a las tropas y detuvo a los principales dirigentes socialistas y comunistas. En Barcelona, Companys, desde la presidencia de la Generalitat, declaró el «Estat Catalá», es decir, la independencia de Cataluña. La revuelta fue rápidamente reprimida por del Ejército.

Lo peor ocurrió en Asturias. Aquí la huelga general triunfó y degeneró en una verdadera revolución organizada por la UGT y la CNT. La persistencia de la insurrección llevó al gobierno a usar la Legión para reprimirla. Franco coordinó las operaciones desde Madrid. El balance de la Revolución de Octubre de 1934 fue aterrador: más de mil trescientos muertos, el doble de heridos, treinta mil detenidos, entre ellos Companys, Azaña (que no había apoyado el levantamiento), y los principales dirigentes del PSOE como Prieto o Largo Caballero. Se dice que este suceso es el presagio de la guerra civil.

Las elecciones de 1936 y el Frente Popular.

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en la práctica era una verdadera contrarreforma. Sin embargo, las diferencias entre el Partido Radical y la CEDA eran evidentes. Un ejemplo de la orientación de la CEDA fueron los nombramientos que hizo Gil Robles, como nuevo ministro de Defensa. Militares claramente contrarios a la república fueron designados para puestos clave en la estructura del Ejército. Franco, por ejemplo, fue nombrado jefe del Estado Mayor. La crisis definitiva vino asociada a la corrupción (el escándalo del Estraperlo); Lerroux y el Partido Radical cayeron en un descrédito total. La aparición de nuevos escándalos precipitó el fin de la legislatura y la convocatoria de nuevas elecciones a Cortes para el mes de febrero de 1936.

En un ambiente de creciente radicalización, se presentaron las siguientes candidaturas a las elecciones de febrero de 1936:

1) Frente Popular: pacto electoral firmado en enero de 1936 por Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y Esquerra Republicana de Catalunya. Este pacto agrupaba a todas las izquierdas.

2) Coalición de la CEDA y Renovación Española, acudió con un programa muy moderado basado en el miedo a la revolución social aunque finalmente acercó posturas con el republicanismo moderado.

3) La Falange se presentó por su cuenta.

La victoria fue para el Frente Popular, que basó su triunfo en las ciudades y las provincias del sur y la periferia. La derecha triunfó en el norte y el interior del país. Tras las elecciones, Manuel Azaña fue nombrado Presidente de la República. El gobierno estuvo presidido por Casares Quiroga y formado exclusivamente por republicanos de izquierda. El nuevo gabinete tomó las siguientes medidas:

a) Amnistía para todos los condenados por la Revolución de Octubre de 1934.

b) Restablecimiento del Estatuto catalán.

c) Alejamiento de Madrid de los generales enemigos de la República. Franco (a Canarias), Mola (a Navarra) y Goded (a Baleares).

d) Reanudación de la reforma agraria. Esta medida fue rápidamente desbordada por la acción de los jornaleros que se lanzaron a la ocupación de fincas.

e) Tramitación de nuevos estatutos de autonomía. El Estatuto de Galicia, fue aprobado en plebiscito en junio de 1936, y el del País Vasco estaba prácticamente terminado enjulio de 1936.

El ambiente social era cada vez más tenso. La izquierda obrera había optado por una postura claramente revolucionaria y la derecha buscaba de forma evidente detener esta revolución. Desde el mes de abril se sucedieron los enfrentamientos violentos en las calles entre grupos falangistas y milicias socialistas, comunistas y anarquistas.

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El gobierno de Casares Quiroga se vio sorprendido: el 17 de julio de 1936 el ejército de Marruecos iniciaba la rebelión contra el gobierno de la República y el día 18 pasó a la península. Se iniciaba así la guerra civil.

La cultura española de la Edad de Plata.

La Edad de Plata de la cultura española abarca el tiempo comprendido entre 1898 y 1936. El florecimiento de la vida cultural española en estos años se hace patente en el número y categoría de artistas, escritores, científicos, ensayistas, filósofos, y un público más culto. Una serie de condiciones especiales que se dan en estos años lo hacen posible:

 El país se abre a una verdadera democratización que permite un grado de libertad de pensamiento hasta entonces desconocido y un mayor compromiso con el establecimiento de una democracia de masas.

 La herencia regeneracionista se refleja en la importancia concedida a la educación, a la difusión de la lectura y en la necesidad de una política estatal que apoye la cultura y la investigación científica. La Institución Libre de Enseñanza (ILE) es pionera en este intento de modernización educativa.

 El salto de la sociedad española hacia la alfabetización y la escolarización aumenta el consumo de prensa y libros. Se crean grandes empresas editoriales, nuevos periódicos, se institucionaliza el día del libro y la feria del libro, se crean bibliotecas populares.

 La sucesión de tres generaciones de pensadores y artistas que debaten entre ellos y ejercen de maestros con para el resto de los intelectuales.

Uno de los más destacados intelectuales de esta época fue José Ortega y Gasset. Para Ortega había que crear una nueva España, que saliera de su ensimismamiento y se abriera al mundo.

La poesía, la novela, el teatro, la música y la pintura aportaron nombres universales: Pablo Ruiz Picasso, Manuel de Falla, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Joan Miró, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda (agrupados en la generación del 27).

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