EL ESPIRÍTU ES MOVIMIENTO.
María Camila Pinto Baquero
El Instante
¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.
El espíritu es movimiento.
[Silencio] El silencio, como bien saben, no se puede censurar y en ciertas circunstancias se hace subversivo. Por eso tienen que llenarlo de ruido constantemente.
John Berger en “El tamaño de una bolsa”.1
Este es un intento por escudriñarme, garabatearme, una y otra vez. Soy una cazadora en la selva de mi mente, soy una ilustradora de los bocetos de mis suspiros, de mi melancolía, de mi angustia, de mis sonrisas, de mis miradas, de mis certezas, de mi extrañeza. Un desahogo, un respiro profundo después de sumergirme en el agua y atravesar las atmósferas jugosas y saladas del mar. Veo cómo se cuelan los rayos del sol, volviéndose cada vez más intensos con el acercamiento a la superficie. Aahhh, inhalo, como respirando el instante. Se revela entonces el alivio y vuelvo a nadar, consolada en el seno del sí, escucho las músicas que alguna vez fueron tocadas para mí. Es la secreción de un baile fluyendo al encuentro de la flor, del brote, el que hace retoñar mi intensión.
Me revuelco y me refriego, en mis olorcitos. Escarbo, doy vueltas sobre un mismo punto como un animalito, en un intento por tragar el azar. Esta revolución es la encarnación de lo más vital y prometedor de nuestra condición humana, la posibilidad de cuestionar. La posibilidad que me regalo a mí misma de entender cada día como un día nuevo, de desfigurar los hechos y los porqués, de hacer vibrar la vida inquieta. La revolución como la inquietud permanente que viaja a través de la experiencia
de la libertad, como una incesante evocación al útero. Retornar hacia mi interior, hacia mi origen. Hacia mi último o mi primer latido.
Mi inquietud está fundamentada en las provocaciones de nuestro entendimiento, en la mística que se sugiere dentro del acto de la comprensión, un ejercicio sobre lo que significa la comprensión desde del interior, es una necesidad de revolver y escarbar el carácter íntimo de mi ser, de mi vigor natural por examinar mi voluntad a solas de darle respuesta a mi misterio.
Cimarrón:
La revolución es este profundo deseo de sublevación, un sentimiento de provocación que supone una fuerte excitación de volver hacia nosotros y dejar de tolerar una autoridad que niega la comprensión de otras lógicas sometiéndolas. La comprensión no tiene reglas, es ligera e inocente; está latente y altera la realidad, la recrea, la amasa, la moldea. La comprensión se coordina con una mirada, con un respiro, en una simbiosis universal, en una conexión inherente y dinámica con nuestro propio instinto, con nuestra humanidad inscrita en el tiempo. Tiempo en el que la ilusión de la realidad tangible como una imagen, no es otra cosa que una representación sugerida por la imaginación o la causa de un “engaño” de los sentidos. Sentidos que forman un consentimiento con los conceptos e ideas de la mente, un resultado fantástico e ilusorio. La revolución como la concepción autónoma de mí misma, como la transformación de la comprensión hacia un estado de íntima libertad, muy alejada de la concepción moral y social de progreso, servidumbre, protocolo, cortesía o éxito, por el contrario, la revolución fundamentada por el amor y el respeto hacia la vida, hacia el ser como parte del cosmos infinito que es el todo.
Yo creo en las utopías, porque no quiero ser parte de la sociedad robotizante y de espectáculo. No le creo a las normas, ni a los valores, ni a los poderes establecidos. Yo no elegí tener que obedecer, yo no elegí someterme a las normas, a los valores, las leyes o a las costumbres. Yo no creo en prejuicios ni preceptos, yo no quiero que me digan qué ser o cómo ser.
Mi dedicación es hacer consciente mi esclavitud, tomando consciencia de mis necesidades. Emanciparme, volverme cimarrón y dedicarme a descubrir mi propio ser, revelarme a mis silvestres pensamientos, conectarme con mi animal y escapar del cautiverio doméstico en el que se uniforma la sociedad a través de los mecanismos de control como la escuela y la policía. Hacerme otrora dueña de mi tiempo, de la oscuridad de la noche, del silencio, de mi pasión.
Fugitiva de las calles, de la burocracia, de los nefastos preceptos sobre los que se asienta la sociedad, del inalcanzable ego que construye el dinero, el poder y la dominación, con las mafias de la autoridad, con el despotismo de supremacía que se aprovecha de la humanidad y sus debilidades. Pantallas hipnotisantes proliferando por doquier: la vanidad y la imagen, subliminales en su vana perfección inalcanzable que alimentan el ego a pesar del espíritu.
Detalle:
La intimidad de la mirada, como respuesta a mi misterio.
Rehabilitar mi sensibilidad, hacerla pendiente de las pequeñas cosas, de los detalles. Mi estrategia para estimular mis entrañas es abrirla al encuentro del tejido que me compone: el movimiento que hay en mi alma meciéndome en la certeza del corazón salvaje. Corazón salvaje que veo retoñar cuando transgredo mis propios límites en la
realidad que me supera. Corazón que se manifiesta en el estado de inocencia infantil,en el que la vida esta abierta desprevenida, (canción: “Soy un niño salvaje, inocente, libre y silvestre, soy hermano de las nubes, sé que todo esta vivo en mi. Mi corazón es una estrella, soy hijo de la tierra, viajo a bordo de mi espíritu camino a la eternidad”2.)
Yo creo en la demanda de un sueño de absoluta libertad y emancipación. Yo creo en el poder de la contemplación como origen del conocimiento. Reposar la mirada y hacer que la existencia se abra con delicadeza, se muestre y dance ante nuestros ojos aprisionados. Que se revele como se revela la luz, que retumbe como el corazón, como el tambor, que se develen las imágenes como poemas y las palabras como melodías en la contracción simultánea del principio y el fin, del nacimiento y la muerte, en la tenue y eterna aurora del instante.
Contemplación entregada a la exposición de la traducción de nuestra íntima extrañeza: mostrar lo que compone nuestra intrínseca esencia, lo que mueve los motorcitos de cada ser, interpretar mi particularidad y el habitat mental que me impregnan como una psicosis, que me hacen y me deshacen inalterablemente. Nuestro acontecer es el delirio, es una experiencia mental caracterizada por alucinaciones y recuerdos. Nuestro rostro es el delirio. Es el gozo del delirio de nuestra íntima extrañeza, lo que nos permite ser. “quiero aceptar mi libertad sin pensar en lo que muchos cree: que existir es cosa de locos, un caso de demencia. Porque lo parece. Existir no es lógico”.3
Este es un intenso tratamiento para alcanzar la salvación que está dentro de mí y soy yo siendo, en mi delirio, en mi silencio, en mi hambre y en mi sueño, alrededor de mis constelaciones. “Dedicarme a mi sangre”4 a mis
confidencias, saber que mi mente afecta la realidad y que al mismo tiempo el mundo material es producto de mi mente y las mentes conectadas con el todo.
El ahora arroja sensibilidades, el ahora es el valor intangible de la existencia, la imagen es la metáfora de lo inmutable de la ilusión colectiva de un espacio que se transforma masivamente por pensamientos, por intenciones por consciencias que se entrelazan en la atmósfera planetaria.
Métafora.
Y nuestro espíritu está hecho de luz.
Y toda palabra ha de ser poesía.
Asumir la vida como una ilusión, como una forma en la que se materializa nuestra traducción de la existencia, por medio de los sentidos y del pensamiento. Pensar es un acto, sentir es un hecho5. Se trata de enmarcar el sentir y el pensar en coordenadas espaciales y temporales, que al mismo tiempo se convierten en fronteras, en nuestros límites mentales.
El porvenir de la existencia depende de la traducción intrínseca del pensamiento, es la creación de metáforas inconscientemente inscritas en los ritmos indomables de la vida, a cada instante. Somos todo el tiempo mediadores entre las coordenadas que nos contienen como fronteras y del pensamiento que a la vez las contienen, como si ellas mismas nos definiesen. La mente se encarga de relacionar las experiencias del mundo material por medio de los sentidos. La mente matiza y adorna, traduce, interpreta desde su propio reflejo. La mente marca el compás con el
cual el ritmo de nuestras vidas es dirigido. Cada ilusión es una realidad, cada posibilidad es una verdad recreándose incesantemente en la consciencia, en las consciencias que se conectan en un cosmos. “La verdad es siempre un contacto interior inexplicable. Mi vida más verdadera es irreconocible, interior en extremo, y no tiene una sola palabra que la signifique”6. Il n´y a pas mouvement sans rytme, no existe palabra que no fuese poesía alguna vez.
Se trata de salirse o meterse en la escala que nos compone, que nos hace, que nos define. Pensar en los respiros simultáneos que se encuentran sincronizados en este momento en el mundo, ¿cómo se escucharía el aleteo de todos los pájaros juntos?, todos los suspiros planeando en las corrientes aéreas, entre los pelos largos, las hojas secas y las bolsas vacías.
Nuestros ojos dirigen la mirada, fijan un punto de atención, matizan como un filtro que se consume exquisito en nuestro ser, que termina por concebir un pensamiento: nuestro propio sueño. “Todo es sueño. Sé que todo es sueño, siempre lo supe desde que empecé a soñar que yo existía, este mundo no es real” 8.
Mi sueño es mi mirada fundiéndose en un lienzo, es mi cabeza tejiendo la creación de un dialecto nuevo, el acercamiento a un detalle. Detalle que al ser señalado, se convierte en una intervención. Escoger significa descartar. El detalle significa consumar un pensamiento en el vaivén de la existencia donde se abren y se cierran posibilidades, intenciones y momentos.
Mi cuerpo es una antena captadora de provocaciones, de sombras, de destellos. Mi mente es la máquina que cree en
su afán de saber. Somos vehículos de energía, de colores, de ondas, de costumbres, de cultura, de historia; estamos descifrando el brillo del instante con las condiciones precarias que suponen nuestra existencia.
El universo es el sueño de alguien más.
El universo está fuera de mí y yo estoy fuera de mí, yo soy el universo.
La leve realidad meciéndose en el vaivén del ahora es una trasformación masiva que no cesa, una deducción colectiva, imperceptible ilusión alimentada por las creencias, por la fe. La fe es un estado de gracia que convierte la realidad en adivina.
Al fin y al cabo “sólo estamos extendiendo las posibilidades de un realismo en funcionamiento”9 este es nuestro innato condicionamiento, el que nos permite aferrarnos y caminar sin saber cuál será el paso siguiente, sí será suelo firme o caeremos al vacío. El ahora como valor intangible arroja seguridad. Aunque parezca paradójico y ridículo, cada paso es una decisión. “El movimiento es espíritu”10, El espíritu es movimiento y
cada decisión es la contracción automática de la vida, la expansión de la existencia.
Somos, en una esencia dual somos, nuestra naturaleza y la naturaleza de la existencia en el planeta tierra, es dual. En el juego de contrapartes somos inversamente diferentes y completamente antagonistas, absolutamente iguales en la certeza de la oposición. No es posible la contemplación del uno, sin el otro. Y, es en su balanceo mutuo en este vaivén, del parpadeo del aleteo del cosmos contrayéndose y
dilatándose, cerrándose y abriéndose, que se da vida y se da muerte. Es allí donde aparecen el silencio y el ruido. La advertencia de esta oscilación es la que nos hace fluir palpitando porque en el interior vibrante de esta consumada mezcla está el equilibrio, lo efímero y lo eterno, el todo y la nada.
*
“Me regalo cada nota como un hombre hambriento de una nueva oleada de sangre y significado, y ahí está.”11
Este texto pretende hacer un acercamiento a las intenciones que atraviesa mi obra, a los porqués, a las preguntas, a las luces encendidas en mi cabeza. A los misterios que se esconden dentro de mí, a los significados de mis deseos que permiten sintonizarme conmigo, con mi interpretación, con mi silencio. “Creer que el silencio que forjo en mí es respuesta a mí…, a mi misterio.12
Mi intención y mi interés están enfocados en intentar el más puro encuentro con mi entendimiento e interpretación, porque en ese momento logro percibir cómo las fronteras de la realidad se difuminan y cómo el instante se dilata creando una imagen inmutable en perpetuo movimiento, como metáfora de la realidad. Y es ahí donde siento abierta mi conciencia porque me desato de los límites espaciales y temporales en una meditación, veo mensajes escritos que carecen de palabras y llevan impregnada una memoria contagiosa, una maravilla, una magia.
Siento que el ejercicio que me corresponde es liberar mi comprensión entregando mi intención y mi pensamiento a mi instinto, a mi detalle, a la improvisación en la levedad
del instante y a la contemplación. Busco ver las realidades que alcanzaría a ver contemplando el paisaje. El paisaje como escenografía crea el decorado del medio donde ocurren nuestras vidas o la tercera dimensión, para llamarlo de otra forma. Le regalo el velo de la duda a mi mirada. Me ofrezco a indagar en el cielo los momentos. Persigo sombras, reflejos, texturas, atardeceres, flores, paisajes acuáticos, luces, brillos, nubes, musgos. En sueños busco respuestas de mis vidas pasadas, imágenes del mundo desde el espacio, el sonido del universo, la sincronización de la telepatía universal.
Y buscando sin encontrar descubro el movimiento, la vibración, el flujo de la vida. Un rayo recorre toda la sangre de mi cuerpo, todo está vibrando, nada es sólido como parece, nada es por que todo esta dejando de ser a cada instante, “la muerte ocurre a cada segundo, la muerte
es cada segundo”13 . Todo es una ilusión.
Una ilusión que retumba en la memoria, en los sentimientos, una ilusión que en mí se refleja y es ahí cuando oigo cómo mi interior resuena en el mundo. Porque es como sí dentro mío, no pudiera dilucidarme y necesito salirme de mi ser, de mi cuerpo, para ver y perfeccionar la idea que explica mi humanidad, mi existencia, mi ser.
Es entonces cuando aparece el reflejo despertando la magia que permite entretener el carácter subjetivo de la conciencia como portal hacia la posibilidad que nuestros ojos no ven, como la encarnación visual de la dualidad del mundo que nos hace del día - de la noche, hombre - mujer, silencio - ruido. El reflejo habla del equilibrio en que laten los extremos, pareciendo garantizar que solo podemos reconocernos en la certeza exacta de los opuestos. Somos
fuerzas en el equilibrio de la oposición, inhalar - exhalar, sístole – diástole, juego de contrapartes inversamente diferentes, totalmente antagonistas pero absolutamente iguales en el acierto de su oposición.
*
Encuentros de luz y levedad.
Los videos que acompañan esta obra son encuentros esporádicos, fortuitos, que se me aparecieron en paseos por senderos naturales, en cuatro distintos escenarios. Los rayos estrellados al atardecer del primer video aparecieron en playa El Muerto en la costa Caribe, en el Parque Tayrona y las chispas en el río del segundo video ocurrieron al medio día cuando caminábamos río abajo en Boyacá, por los lados de un pueblito llamado Santa Sofía.
En el primer video, surgen entre los nadadores rayos de luz que contra el agua crean chispas, estrellas danzarinas de luz, un espectro de ilusión que emerge como fuegos pirotécnicos de luz sobre la mar, en un encuadre que se abre como fantasía. En el segundo, la luz, el viento, mi vestido, las sombras de ondas sobre el agua y sobre la arena debajo del río, se bambolean siguiendo la forma de un círculo, como mosquitos de luz que rondan algún alimento, reposando y volando en un rincón al lado de una piedra. Este momento siguió siendo después de contemplarlo y yo seguí caminando.
Estas son instalaciones análogas de luz y agua en el escenario de la naturaleza, como maravilla efímera que emerge en un equilibrio perfecto. Ante mí se abren como recordatorio de lo ilusoria que puede llegar a ser nuestra interpretación de la realidad, de la imagen y del tiempo; de lo cegados que estamos por nuestra interpretación, donde rara vez hay tiempo para comprobar que el presente libre es
el futuro perfecto, el instante mismo en el que escribo la
e, la s, la c, la r, la i, la b y la o. “Que vivimos exclusivamente en el presente porque siempre y por la eternidad estamos en el día de hoy, y el día de mañana será un hoy, la eternidad es el estado de las cosas en este momento”14.
Encuentros de levedad y memoria
El segundo grupo de los dos siguientes videos, encuentros de levedad y memoria, como yo lo denomino, son escenarios de nuevo encontrados en caminos rurales. El primero sucede en una gruta de musgo verde y fresco, en las cercanías de Pacho Cundinamarca; el protagonista es el esqueleto de un cucarrón al parecer cazado por una araña, que sigue suspendido por un hilito mientras se tambalea con el ritmo del viento. Lo que me cautivó de este encuentro fue cómo se manifiesta la ligereza en el instante en que tan frágil suceso parece fijo mientras es mecido por las corrientes de aire. El observador espera en suspenso y se deja seducir por la sutileza de la levedad del instante, en el que cada segundo es consumido delicada y pacientemente. De igual manera sucede en el otro video, donde en los llanos orientales de Colombia me encontré con una flor prácticamente marchita que sigue unida a la planta mediante un fino hilo vegetal; es el registro de los últimos momentos de apego a la vida de la flor, en los que el viento la hace tambalear entre la vida y la muerte, entre el existir y ser el rezago que dejó su vida.
*
Objetos e imágenes
Ojos de dios.
Los ojos de dios surgen de tejidos que ocurren al entrelazar repeticiones desde el mismo punto, son ofrendas a la muerte, son ofrendas a las vueltas de la vida, a los días como vueltas.
La flor.
La flor es un órgano en disposición a la vida, al sí; a entregar y seducir con la más delicada y perfumada belleza. Útero maravilloso donde se gesta la primavera, se abre y renace.
Atardecer
“Una hora del día Séra la luz sesgada
O la cercanía de la noche Pero hay una hora de la tarde
En que una maravilla esta a punto de ocurrir Nunca ocurre nada
Aunque este apunto de ocurrir Entender esa pequeña diferencia Pudiera ser el misterio de la vida”.
Cadavid.
*
La experiencia
No quiero ser esclava de lo que digo sino dueña de lo que callo. Éste es mi intento por tragar el azar, por congelar el momento en el que la luz de un trueno resplandece e
ilumina todo el cielo. “Porque tengo que dar nitidez a lo que está casi apagado, a lo que apenas veo”15.
En mi intención de autenticidad y coherencia, la creación artística se justifica por sí misma en el momento en que el espectador completa su existencia al dialogar con la obra y se crea un escenario, un discurso, un mensaje. Los rayos luminosos impresionan los órganos visuales y traen un recuerdo o sensación. El foco se orienta por la intención del espectador y revela algo en su cabeza que no corresponde a la lectura del artista, sino a una cosa íntima de la pureza del encuentro; el reflejo se devela y se manifiesta a través de los ojos de otro como la metáfora de materializar diálogos internos, profundos y espirituales donde el arte encanta y fascina. Al fin y al cabo la obra habla por sí misma y allí no deberían actuar las pretensiones del artista que hacen que el acercamiento pueda ser castrado y deje de ser sensitivo, puro y neutral.
“Juro que este libro esta construido sin palabras. Es una fotografía muda. Este libro es un silencio. Este libro es una pregunta”16. Considero necesario suspender la obra del ámbito del lenguaje que en su aproximación por las palabras construye una especie de encierro, de limitante con un único significado y una forma adecuada de ser usadas. La palabra conforma una frontera de expresión, no permite el acercamiento auténtico sino arroja el resultante del acto de pensar y supone una elaboración de razonamiento que aleja a la persona de esa otra forma de consciencia más cercana, la de pertenecer al todo: la intuición, la percepción, el aproximarse con la mirada interior a un
pedazo de algo, a un instante que a la vez es presencia del todo pleno.
¿Hasta dónde llegan las fronteras de nuestro mundo?, ¿hasta dónde llegan nuestros sentidos como herramientas para descifrar el mundo?, ¿existe una verdad?, ¿qué es la realidad?, ¿son las imágenes recibidas por nuestros ojos una ensoñación de nuestra mente?, ¿son el tiempo y el espacio una conclusión, un acuerdo de sincronización mental colectiva?, ¿ nuestra manera de relacionarnos con los límites temporales y espaciales del mundo es una tradición de interpretación y educación?, ¿quién ve, la mente o los ojos?.
Para mí, hace falta estar vivo para saber que “solo estamos extendiendo las posibilidades de un realismo en funcionamiento”18. La vida no es más que una posibilidad vibrante, flotante y danzante. Todo es una ilusión, “¿Cómo empezar por el principio, si las cosas ocurren antes de ocurrir?”19. ¿Si el universo es el sueño de otro universo?.
Está claro que la Historia es verdadera aunque sea inventada, que cada uno la reconoce en sí mismo porque todos somos uno viviendo en el instante, en el ahora. Todos tenemos el poder de incidir el futuro por medio de decisiones y elecciones. El futuro está inundado de infinitas posibilidades presentes que nosotros inducimos como magia para crear el próximo instante.
Creo que la interpretación de la realidad de la vida está encaminada y sesgada por millones de prejuicios culturales, sociales, educativos y científicos. Nuestra realidad está atrapada en la urbe, en el ruido, en la televisión, en el
trabajo constante, en obligaciones incesantes, en el dinerillo que hay que conseguir para abrir las puertas de la vida, de la “buena vida”. Buena vida que para mí ignora la dignidad de la vida humana porque no existen ni el espacio ni el tiempo para conocerse, para explorarse como ser, para indagar el sentido de la existencia, para abordar la angustia existencial, para buscar el propósito o encontrar el profundo deseo. A mi parecer, el sistema se ha encargado de construir una tradición que ha olvidado la libertad del ser, la libertad de ser dueño de su tiempo, de ser libre de expandirlo y encogerlo, de ser dueño de sus propios deseos sin hacerlos esclavos de los ideales publicitarios y mediáticos del “deber ser”, de la moda y la belleza, de la imagen. El materialismo moderno priva a la gente de la necesidad de entender, de sentirse responsable de su propia comprensión, de decidir sus propias respuestas y preguntas, porque en el mar infinito de las posibilidades del entendimiento no cesamos de recrear las mismas realidades, las mismas posibilidades. El sistema nos condiciona a aceptar que no podemos decidir cómo queremos interpretar el mundo. La realidad está en nuestras mentes podemos desearla, pensarla, hacer que emerja lo que a mi conciencia le interese o corresponda y no lo que la
sincronización colectiva, sistemática, mediática,
institucional, uniformada quiera.
Sólo espero que quien se acerque a esta obra tenga la oportunidad de experimentar algo, lo que su ser quiera experimentar o no experimentar; sin intenciones, sin expectativas, sin pretensiones. Esta obra no pretende enseñarle nada a nadie, ni mostrar la significación profunda de algo, esta obra obedece a una mirada. Es tan solo mi sinceridad expuesta, mi coherencia, mi ser, mi pasión, es una representación abierta a todo acercamiento a toda intención. Cada persona tiene una auténtica manera de
mirar, de sentir, de percibir. Cada ser es libre si se le permite apreciar sin preámbulos, sin especificaciones, sin
condicionamientos. Es hacer explícita una sincera
experiencia coherente con mi interior y transparente en el sentido, sólo porque trato de ser lo que soy y mostrarlo acá. Soy yo dejándome ser. Dejándome ser una guerrera que cuestiona, que embellece y que encanta. Soy yo, presente al escoger estos instantes y no otros, al compartir estas tomas y no otras.
Queda la obra suspendida en el tiempo, en el espacio, en la mirada y en la experiencia de cada uno, de cada una.
“¿Soy un mounstruo o esto es ser una persona?”20
Bibliografía. 1.
2. Canción soy un niño salvaje.
3. Lispector, Clarise. La hora de la estrella. Editorial Siruela. Madrid 2012. Pag.21
4.Ídem, p.9 5. Ídem, p.13 6.Ídem, p.13
8.Ende, Michael. El espejo en el espejo. Editorial alfaguara. Madrid 1990. Pag 33.
9.Charles Bukowski, 100 Poemas Tomo II. Empty Beercanediciones. Pag.56
10. Lispector, Clarise. La hora de la estrella. Editorial Siruela. Madrid 2012. Pag.16
11. Eusebio Ruvalcaba, El País de las Maravillas: Bukowski y la música. 2013 © Copyright, Grupo Multimedia Lauman, SAPI de CV. http://www.elfinanciero.com.mx/after-office/el-pais-de-las-maravillas-bukowski-y-la-musica.html.
[Consulta: martes, 27 de mayo de 2015]
12. Lispector, Clarise. La hora de la estrella. Editorial Siruela. Madrid 2012. Pag.14.
13. Charles Bukowski, 100 Poemas Tomo II. Empty Beercanediciones. Pag.55.
14. Lispector, Clarise. La hora de la estrella. Editorial Siruela. Madrid 2012. Pag.20.
15.Ídem, p.20. 16. Ídem, p.18.
18. Charles Bukowski, 100 Poemas Tomo II. Empty Beercanediciones. Pag.55
19. Lispector, Clarise. La hora de la estrella. Editorial Siruela. Madrid 2012. Pag.13
20. Ídem, p.17.