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Trabajo Final de Grado
Pre Proyecto de Investigación
Percepciones y tratamiento de la paternidad adolescente en contextos de
encierro
¿Cómo son vividas las paternidades de los adolescentes varones privados
de libertad?
Mariam Silva 4.212.155-1
Tutora: Raquel Galeotti
Montevideo 28 de Octubre de 2016
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Índice
Resumen y palabras claves
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Fundamentación
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Antecedentes
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Marco Teórico
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Delimitación del Problema
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Preguntas Guías
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Objetivos
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Metodología
12
Consideraciones Éticas
13
Cronograma
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Resultados Esperados y Difusión de datos
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Resumen
El presente pre-proyecto de investigación se propone analizar la gestión de paternidades de adolescentes varones privados de libertad, en la franja que cubre de 15 a 17 años de edad en centros de Montevideo pertenecientes a INISA. Pretende abordar percepciones y valoraciones que presentan los adolescentes varones padres en dichos contextos de encierro, así como también las que manifiestan los equipos técnicos y operadores de dichos centros.
Se fundamenta en los procesos de transformación institucional que presenta el sistema penal juvenil uruguayo en la actualidad y la adecuación de sus prácticas a lineamientos derivados de la noción de sujeto de derechos. Asimismo se transversaliza con la perspectiva de cuidados y género que se pretende articular en este particular campo de problemas en términos criminológicos, aportando a una línea escasamente abordada e invisibilizada en las prácticas tradicionales desarrolladas.
Para el logro de objetivos se diseña una metodología cualitativa de tipo etnográfica que incluye observación participante, registros y entrevistas en profundidad a adolescentes, equipos técnicos y operadores.
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Fundamentación
La temática de la adolescencia en conflicto con la ley viene ocupando en nuestro país un lugar preponderante en términos de agenda política y de opinión pública. En este sentido Chouhy y cols. (s/f) plantean que este campo se constituye en forma controversial en cuanto circulan una serie de mitos alejados de datos certeros. Entre ellos señalan la atribución en estos adolescentes de la responsabilidad en el aumento de la violencia; altos niveles de reincidencia; manifestaciones de violencia asociados a consumo problemático de drogas, que se “(…) alimentan de un discurso criminológico conservador relativamente coherente y unificado existente en el mundo” (p.1). Plantean además que desde este discurso conservador, este grupo social es señalado como una amenaza para aquellos valores y principios fundamentales para el orden social.
A estos planteos se opone el modelo teórico de los aportes provenientes de la criminología crítica desde donde se señala que “el régimen de 'privaciones' tiene efectos negativos sobre la personalidad y contrarios al fin educativo del tratamiento (…)” (Baratta, 2004, p. 194).
Chouy y cols. plantean que el “(…) fuerte antagonismo entre el discurso conservador y el crítico suele caracterizarse más por apelaciones a posiciones filosóficas o a descalificaciones falaces, que a evidencias empíricas.” (s/f. p. 3).
En este marco contextual se erigen las distintas prácticas específicas en términos de responsabilidad de los adolescentes por sus conductas infraccionales; de las cuales se entiende muchas se alejan de particularidades subjetivas de los mismos, alejadas de sus condicionamientos cotidianos y realidad concreta. Específicamente, en el tratamiento que se realiza con adolescentes varones que son padres, dicha particularidad no es abordada como diferencial de otros adolescentes, e incluso distintas a las gestiones que involucran a adolescentes mujeres madres (López Gallego, 2016).
Padre adolescente que ve dificultado el ejercicio de su paternidad. Padre que tal vez en algunos casos proviene de un hogar carente de figura paterna, por lo que su propia paternidad podría hallarse doblemente en dificultades.
De acuerdo a la normativa vigente (CNA, 2004) se promueve el vínculo de los adolescentes privados de libertad (en adelante APL) con sus familiares. Desde una lógica adultocéntrica dichos familiares suelen ser considerados sus propios padres, olvidando u obviando otras realidades. Esta perspectiva se asemeja a la realidad en contextos de encierro que transitan hombres adultos padres, entendiendo que cuentan con pocas garantías para mantener el vínculo con sus hijos, así como porque el sistema carcelario no habilita a que ellos sean quienes tengan la custodia- como es el caso de las mujeres- o porque a la hora de recibir las visitas son las madres de los hijos e hijas las que deciden si estos visitarán o no a los padres. Desde lo reglamentario ningún niño o niña puede ingresar a la cárcel sin la madre, o sin un poder por escrito que se le otorgue a otro adulto (Techera y cols. 2012). En cualquiera de los casos la voluntad del padre o la hija e hijo pasarían a un segundo plano, yendo en oposición a los intereses superiores de la niña o niño
5 como determina el CNA respecto al disfrute y al mantenimiento del vínculo con su padre en este
caso.
Para ello es importante realizar una reseña de lo que ha sido el proceso penal juvenil y los cambios que ha tenido a partir de la sanción del Código de la niñez y adolescencia en Uruguay (CNA), en 2004.
En nuestro país será el código penal quien defina la edad de las personas imputables, donde el mismo establece que toda persona que aún no haya cumplido 18 años de edad al momento de haber efectuado un hecho lesivo es declarada no imputable. Este límite está presente en la Constitución Nacional desde 1830.
En Uruguay el 7 de setiembre de 2004 por la ley Nº17823 se aprueba el Código de la Niñez y Adolescencia (CNA) dejando sin vigencia el anterior Código del Niño del año 1934, para poder acompasar nuestra legislación interna en consonancia a la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN,1989).
De acuerdo a estas convenciones internacionales y especialmente en latinoamérica, muchas legislaciones coinciden en el régimen especial de Responsabilidad Penal para Adolescentes entre 12 y 18 años entendiendo así inimputables a todas las personas menores de 18 años (Pérez Manrique, 2006).
De esta forma se separan en materia legal los órdenes jurídicos propios e instituciones diferenciadas. Se establece como adolescente infractor aquel que haya cometido una infracción a la ley penal siendo encontrado responsable de tal comisión. Asimismo se crean los Juzgados de Adolescentes en Montevideo y competencias por tal materia en el interior del país sustentada en una lógica de especialización, buscando ofrecer garantías procesales de acuerdo a los principios del debido proceso, legalidad y proporcionalidad.
En relación a los cambios institucionales en el sistema de ejecución de las penas, varias modificaciones se han realizado. En primera instancia surge el Instituto Nacional Técnico de Rehabilitación Juvenil (INTERJ), posteriormente lo sucede el Sistema de Ejecución de Medidas para Jóvenes en Infracción (SEMEJI). En julio de 2011 por la ley 18771 se dispone la creación del Instituto de Responsabilidad Penal Adolescente (IRPA), y previo a su instalación se prevé en esta ley la creación de un órgano desconcentrado, el Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (SIRPA), que se encontrara bajo la órbita del INAU (Palummo,2012).
Por último el 31 de diciembre de 2015 se promulga la ley 19367 donde se crea el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA) un servicio descentralizado que a través del Ministerio de Desarrollo Social se relaciona con el Poder Ejecutivo, sustituyendo al SIRPA:
(Objetivo).- El Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente tendrá como objetivo esencial la inserción social y comunitaria de los adolescentes en conflicto con la ley penal mediante un proceso psicosocial, educativo e integral, que conlleve el reconocimiento de su condición de sujetos de derecho. (Poder Legislativo, R.O. del U., 2015)
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Uno de los mayores cambios que se produce a partir de la creación del CNA, es la intencionalidad de regular el derecho penal mínimo en los ámbitos sustancial, procesal y en lo que respecta a la ejecución, donde el adolescente infractor está enmarcado en su propio estatuto jurídico (Deus, Bilman, Palummo, 2006). A su vez, en los capítulos IX y X, esta regulación se basa en la jerarquización de dos principios que atraviesan el sistema penal juvenil como el de interés superior y el de autonomía progresiva.
Es importante mencionar que el artículo 37 inciso c) de la CDN dispone el derecho del adolescente de tener contacto con su familia o responsables. A su vez en el inciso g) del mismo artículo se prevé la libertad de comunicación, el adolescente podrá comunicarse libremente y en privado con su defensa, con sus padres, responsables, familiares y asistentes espirituales. Tomando como base este derecho es que se plantea este proyecto de investigación donde también puede tomarse en cuenta el derecho que tienen los hijos e hijas de los padres privados de libertad (artículo 12, CNA) el que establece el derecho al disfrute de sus padres y su familia.
“En los casos en que sobrevengan circunstancias especiales que determinen la separación del núcleo familiar, se respetará su derecho a mantener vínculos afectivos y contacto directo con uno o ambos padres, salvo si es contrario a su interés superior.” (CNA, 2004, p.3).
Antecedentes
La búsqueda de antecedentes específicos que aborden este particular campo de problemas arrojó resultados que indican la inexistencia de producciones relativas a intervenciones en paternidades en contextos de encierro con adolescentes varones. De acuerdo a ello se basó en otras investigaciones que permiten delinear algunas dimensiones del problema.
Dentro del marco de producción sobre ejercicio de paternidades en adultos se señalan los cambios sociales que producen nuevos modelos de responsabilidad.
“Pensando en paternidades” (Aguayo, 2013), donde se entrevista a un psicólogo chileno que comenta brevemente acerca de la campaña “tú eres mi papá”, campaña global que convoca tanto ONG´s como al sector estatal, y que tiene como finalidad “(...) incorporar a los varones en las tareas de cuidado de los hijos e hijas, en cualquier tipo de familia, en cualquier tipo de pareja y de circunstancia o de forma de familia” (Aguayo, 2013 p.6). Se plantea en este sentido, el involucramiento más activo por parte de los varones en su rol de padres con sus hijos e hijas, así como la promoción de equidades de género desde la evidencia científica internacional que demuestra que los niños y niñas se desarrollan mejor cuando los varones están más involucrados. Al respecto Aguayo sostiene:
Según distintos estudios, el involucrarse como padres permite a los varones sentirse más realizados con sus vidas, más contentos con ellos mismos, tener mejor salud mental y
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mayor interés por cuidar su salud, en promedio consumen menos alcohol y drogas, participan más de la comunidad, tienen menos problemas con la Ley, etc. (2013, p.6).
Se tomó en cuenta además la investigación “Los hijos de los presos: vínculo afectivo entre padres privados de libertad y sus hijos/as. Avances de un estudio exploratorio” (Techera, J; Garibotto, G; Urreta, A, 2012)
La población seleccionada para llevar a cabo esta investigación fueron varones privados de libertad del establecimiento carcelario COMPEN en condición de primarios y que recibían visitas de sus hijos/as de entre 3 y 11 años respectivamente. Se desprende de la misma que la visita tiene un lugar significativo tanto para los hijos e hijas como para las parejas de las PPL ,destacándose la instancia de juego y encuentro más allá del sufrimiento que acarrea para todos los involucrados la situación de privación de libertad. Desde el lugar de las PPL es vivenciado como la posibilidad de relacionamiento con sus hijos/as en donde se potencian características positivas de creatividad, disfrute y juego. También se visualizó una diferencia entre la pareja a la hora de marcar límites, ya que los varones intentan no tener desacuerdos con sus hijas/os mostrándose más permisivos con ellos, delegando en la madre la instauración de la disciplina.
En la comuna de La Cisterna (Chile) se analizó el proceso de construcción de la propia paternidad en varones de liceo (Anabalón y cols, 2011).
En dicha investigación se seleccionaron varones de entre 15 y 20 años, que eran padres y estudiantes de secundaria. Los resultados da cuenta que los adolescentes integran distintos elementos significativos para la construcción de su paternidad definiendo la manera de actuar como padres. Se destacan distintos ámbitos de los cuales el adolescente toma como referencia para la construcción de dicha paternidad, siendo uno de ellos, el familiar, en el que los referentes centrales son las figuras parentales y en segunda instancia a los hermanos. La figura paterna es significativa a la hora de la construcción de la paternidad destacando como aspectos importantes la ayuda, educación y protección. A partir de los relatos de los adolescentes la figura con mayor relevancia es la paterna más allá del poco diálogo que pueda existir o la falta de confianza. Anabalón y cols citan a Olavarría quien plantea, que “(...) el aprendizaje de la paternidad se articula a través de la internalización de su figura paterna en la vida cotidiana, ya sea mediante la imitación o diferenciación” (2001, p. 62).
Con respecto a los elementos que incorporan de la figura materna se visualizan la lucha frente a la adversidad y la abnegación en la crianza, dando comienzo a una paternidad donde se integran y se valoran las características clásicamente femeninas. En tanto el adolescente tomará elementos del contexto cultural y su entorno, así como también de sus propias relaciones familiares cercanas. Se puede observar que este modelo de paternidad tiene elementos de mayor compromiso emocional y afectivo, con una mayor participación en la crianza.
8 El informe “Hacia una política de Estado en privación de libertad. Diálogo, recomendaciones y
propuestas” (Juanche; Palummo, 2012) desarrolla en forma estadística algunas características que comparten los y las adolescentes privados de libertad. En la amplia mayoría de los casos vivían en sus hogares antes de ser privados/as de libertad, un 1% se encontraban en situación de calle, en instituciones de protección otro 1%. Dentro de los hogares mencionados, el 19% pertenecen a asentamientos irregulares. Un 16% de los y las adolescentes PL tienen hijos/as. En lo que se relaciona al nivel educativo sólo el 3% asegura no haber asistido al nivel educativo formal, sin embargo el 9% de los encuestados manifiesta no saber leer y escribir.
Otra de las características que comparten es la de haber sido intervenidos/as por distintos dispositivos de las políticas públicas de infancia anteriormente a ser privados/as de libertad. El 72% manifestó haber estado institucionalizados en establecimientos del INAU. Un 10% estuvo en instituciones de protección, el 66% ya se habían encontrado privados de libertad en el marco de la justicia penal juvenil.
En este sentido, en aquellos jóvenes en situación de calle y aquellos institucionalizados tempranamente, aparecería una carencia en cuanto a las posibilidades de establecer contacto con la figura paterna, con las consiguientes falencias a la hora de integrar su propio modelo de padre. En cuanto a las visitas hay adolescentes que manifiestan no recibirlas debido a motivos variados, de los cuales se desprenden como los más significativos los económicos, la distancia que hay entre los centros y los hogares familiares, entre otros.
Cárcamo (2013) cita la investigación de Figueroa y Franzoni (2011) quienes mencionan que la paternidad es el primer canal por el cual los varones pueden expresar sus emociones. A su vez plantean que:
(…) los hombres que reconocen abiertamente el amor que sienten por sus hijos participan más en su cuidado, los disfrutan. Así, la paternidad se ha convertido en un proyecto personal para muchos hombres, tan importante como el desarrollo profesional. (p.,10).
Por otro lado en lo que respecta a los niños y niñas también cita a Barker (2008) quien habla del bienestar que conlleva para estos como para los hombres la participación positiva como padres. “Es positiva con base en varios indicadores del bienestar infantil, incluyendo la salud infantil, el desarrollo social y emocional, tasas de escolaridad y la adopción de roles de género más flexibles, entre otros.” (p.11).
Batthyány en “Sistema Nacional de Cuidados La población uruguaya y el cuidado. Análisis de representaciones sociales y propuestas para un sistema de cuidados en Uruguay” (2013). Plantea que, en las parejas uruguayas hay un consenso a compartir el cuidado de menores de 1 año. Con la salvedad de que al momento de la interrogante acerca de los cuidados compartidos por sexo, se evidencia que en el caso de las mujeres un 7% sostiene que la participación de la pareja en la
9 crianza de los menores no es primordial. Por otro lado en nuestro medio es escaso el número de
padres exclusivamente al frente del cuidado y crianza de menores haciendo de esta realidad una construcción poco visible para el resto de la sociedad.
Este dato se considera altamente significativo al momento de pensar las políticas que promueven las condiciones de desarrollo en la infancia para el caso de custodias compartidas de padres privados de libertad.
Marco teórico
Paternidades y cuidado
Cárcamo (2013) plantea que la masculinidad entre los varones es transmitida mayormente a través del modelo hegemónico de masculinidad, donde los mandatos principales son la negación y la ausencia de demostraciones de ternura y emociones en general. Los mismos producen comportamientos autodestructivos y generan violencia.
En relación a la paternidad en la actualidad nos encontramos con que el modelo que anteriormente se adjudicaba a los varones se ha ido modificando, por distintas razones. “La función de padre ya no implica únicamente cubrir con el papel de proveedor económico, requeriría de un mayor compromiso social, afectivo, emocional, de tiempo y acompañamiento para con los hijos e hijas (…)” (Velázquez, 2004, p. 437-438).
Fuller (1997) citado por Velázquez (2004) plantea que la paternidad forma parte de la identidad en los varones y que ésta forma parte de un deber ser en el ciclo vital, determina el pasaje a la adultez, además de ser vivenciada como la experiencia de mayor importancia en la vida de los hombres. Ser padre en la adolescencia supone un desafío para la sociedad toda, ya que supone dificultades a los cambios dentro del modelo hegemónico de paternidad, en términos de desarrollo de afectividades. Madrid y Olavarría (2005) citados por Anabalón y cols. (2011) sostienen que este aspecto puede complejizarse en relación al contexto donde surge la paternidad y, en el caso de los varones adolescentes la función paterna se distancia aún más. Siguiendo con el planteo de los autores, en la adolescencia el ser padre atañe no sólo a los protagonistas sino también a sus familias, donde una paternidad que puede considerarse dentro del ciclo vital de la especie, es vivida en una etapa no esperada.
Techera y cols (2012) profundizan en la vivencia psicológica apelando a los desarrollos que plantea Bowlby (1980) quien sostiene que el vínculo afectivo entre padre-hijo/a se establece a partir de un apego primario, como una necesidad primaria que nunca desaparece por completo, pues permanece a lo largo de toda la vida del sujeto (lazos amorosos), lazo de afecto con las figuras parentales, tanto con la madre como con el padre, no reductible al sexo.
Teniendo en cuenta el tema a problematizar, cuando el padre queda privado de libertad el lazo no desaparece sino que toma otras características marcando un nuevo modelo de relacionamiento.
10 A través de los materiales seleccionados las madres de los niños y niñas expresan acerca del
vínculo con los padres una estrechez en las relaciones donde además los padres pasan a ocupar un lugar de mucha importancia en la familia; este padre tiene un lugar de cuidador y protector, además por parte de estos últimos hay mucha expectativa en la visita que reciben. Sin embargo se presentan variables a la hora de establecer ese contacto ya que depende de cómo se vivió la semana en la cárcel.
Techera y cols. citan a Pérez Guadalupe (2000) quien plantea que;
La realidad carcelaria se construye socialmente, desde lo que pretende la institución formalmente a través del mecanismo de privación de libertad para generar un cambio en las personas a partir de una situación de castigo, despojando a la persona de su rol (de delincuente), y de aquello que lo contamina (entorno), separando al individuo actor de sus actos (el delito), provocando una tensión “despersonalizante” (2012, p. 67)
Otro aporte por parte de las madres es acerca de cuáles son las vivencias de los hijos e hijas en el momento de encarcelamiento. Aparecen distintos síntomas entre ellos angustia, falta de atención y concentración, dificultades en el aprendizaje y agresividad.
Criminología crítica y encierro
Desde la Criminología crítica se plantea en forma relevante el carácter selectivo de los sistemas penales en cuanto a la población sobre la que recae. Baratta (2004) explica tal situación expresando que la criminalidad no es una cualidad ontológica de determinados comportamientos y de determinados individuos, sino que se revela más bien como un estatus asignado a determinados individuos por medio de una doble selección. Esta selección hace referencia a bienes que son protegidos penalmente y cuáles son los comportamientos ofensivos a los mismos considerados en las figuras legales; y en segundo lugar a la selección de los individuos estigmatizados entre todos los individuos que cometen infracciones a normas penalmente sancionadas.
También plantea que la criminalidad es un bien negativo que se distribuye desigualmente por medio de la jerarquía fijada en el sistema socioeconómico, y también por la desigualdad social entre los sujetos. El autor hace una crítica al derecho penal como derecho de iguales, siendo un sistema estático de normas y uno dinámico de funciones. Se plantean tres mecanismos, el primer mecanismo es la producción de las normas o criminalización primaria, el segundo mecanismo o criminalización secundaria, es el llevado a cabo de las normas, lo que refiere al proceso penal hasta el juicio y por último el mecanismo de la ejecución de la pena o las medidas de seguridad. Siguiendo con el autor, en los niveles más bajos de la escala social (subproletariado y grupos marginales) es donde se encuentran las mayores probabilidades de formar parte de la “población criminal”. En estos grupos además se encuentran posiciones precarias en el mercado laboral (desocupación, subocupación y ausencia de calificación profesional) defectos de socialización
11 familiar y escolar. Para la criminología positivista y en parte de la criminología liberal
contemporánea estas características son causas de la criminalidad, sin embargo desde esta perspectiva crítica serían connotaciones atribuidas al estatus de criminal.
En este sentido, respecto a situaciones de adolescentes, aquellos provenientes de estratos sociales elevados suelen no caer en el accionar de los mecanismos institucionales salvaguardándose de la estigmatización, a diferencia de lo que sucede con aquellos de estratos inferiores. Siguiendo la línea del autor es en ellos donde se aumentan las chances de ser seleccionado por el sistema penal y por procesos de señalamiento a través de las instancias oficiales de la asistencia y del control social, así como en toda sucesiva acción que éstas tienen sobre los mismos.
La cárcel es opuesta al ideal educativo, en el que se estimula la individualidad, el autorespeto del individuo, nutrido por el respeto que le brinda el educador. Al ingresar a la cárcel el individuo es despojado de sus símbolos exteriores de su propia autonomía como los son su vestimenta y objetos personales en un intento de despojarlo de su dignidad. “La educación alienta el sentimiento de libertad y de espontaneidad del individuo; la vida en la cárcel, como universo disciplinario, tiene un carácter represivo y uniformante” (Baratta, 2004, p. 194).
Delimitación del problema
El abordaje de la particularidad de adolescentes varones que son padres por parte del sistema penal juvenil resulta un campo de problemas invisibilizado y en el que aparece sustentado por construcciones naturalizadas de oposición entre géneros.
De acuerdo al estudio de la fecundidad masculina en el Uruguay (MYSU, 2015), a la hora de planificar políticas se hacen desde el lugar de la mujer teniendo de base el supuesto que las prácticas de los varones no son relevantes y sin tener en cuenta que los hijos e hijas implican tanto a los hombres como a las mujeres (Varela, Fostik y Fernández, 2014; Greeney Biddlecom, 2000). A su vez continúa primando la concepción de que la crianza de los hijos es el rol fundamental de las mujeres, teniendo una importancia mayor a lo largo de la vida de estas, desestimando el interés de estudiar el rol de los varones (Figueroa Perea, 2011; Lappegard et al., 2011).
Las prácticas habituales del Sistema Penal Juvenil han incorporado el tratamiento de la maternidad/paternidad adolescente sin la incorporación de la perspectiva de género, quedando subsumidas las mismas al tratamiento de la maternidad adolescente femenina.
Preguntas guía:
¿Qué paternidades se gestionan en las instituciones de encierro con adolescentes varones privados de libertad?
12 ¿Qué percepción y valoración tienen los APL con hijos acerca de su paternidad en contexto de
encierro?
Objetivos:
General:
- Analizar la gestión de paternidades de adolescentes varones privados de libertad, en la franja que cubre de 15 a 17 años de edad en centros de Montevideo pertenecientes a INISA.
Específicos:
- Conocer vivencias y opiniones de los APL acerca del ejercicio de su paternidad en contexto de encierro.
- Indagar acerca de aspectos facilitadores y obstáculos que los APL perciben durante los espacios de visita.
- Explorar las características que presentan los espacios de visita y las modalidades que asume en términos de espacio de encuentro privilegiado.
- Aproximarse a la percepción que tienen los técnicos y operados respecto al ejercicio de la paternidad de los APL.
Metodología
Para el tratamiento de la investigación planteada se llevará a cabo metodología de corte cualitativo. Entendiendo a ésta como “(...) la investigación que produce datos descriptivos: las propias palabras de las personas, habladas o escritas, y la conducta observable” (Taylor y Bogdan, 1984 p.20).
Dentro de los aspectos que hacen a la metodología cualitativa, los elementos que se ponderan a la hora de ser seleccionados para esta investigación son el carácter inductivo, su perspectiva holística, la comprensión de los sujetos dentro de su contexto y la validez de todas las perspectivas que los sujetos presenten dentro de la investigación.
Se opta por un método etnográfico, ya que el mismo busca explicar e interpretar a un grupo, sistema social o cultural (Creswell, 1998). Wolcott (1999) plantea que la etnografía es una forma de mirar, discriminando entre ver y mirar. Menciona que la intención de este tipo de investigación es describir “(...) lo que las personas de un sitio, estrato o contexto determinado hacen habitualmente y explicar los significados que le atribuyen a ese comportamiento realizado en
13 circunstancias comunes o especiales” (En Álvarez; Gayou, 2003, p 76). La etnografía no puede
quedarse en un relato descriptivo de los hechos, se busca poder ahondar en el conocimiento y significado que las personas le atribuyen a las cosas, por eso debe hacerse de nuevas interrogantes.
Técnicas:
Se llevará a cabo la observación participante, diario de campo y entrevistas en profundidad, las mismas se definen como “(...) reiterados encuentros cara a cara entre el investigador y los informantes, encuentros estos dirigidos hacia la comprensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan en sus propias palabras” (Taylor y Bogdan,1984, p.101).
La observación participante se define como la “investigación que involucra la interacción social entre el investigador y los informantes en el milieu de los últimos, y durante la cual se recogen datos de modo sistemático y no intrusivo” (Taylor y Bogdan, 1984, p. 31).
Denzin (1970) citado por Valles (1999) la define como una estrategia de campo que combina simultáneamente el análisis de documentos, la entrevista a sujetos e informantes, la participación y observación directa, y la introspección.
En el caso del diario de campo se pueden utilizar los sistemas narrativos, estos se refieren a la descripción minuciosa de los fenómenos y procesos, se caracterizan por la búsqueda de pautas de conducta y el entendimiento de ésta (Álvarez; Gayou, 2003).
El diario de campo además tiene ciertas características para poder comprender mejor los fenómenos que se están estudiando. Debe tener un esquema de los temas que ya se abordaron en las entrevistas, para poder volver sobre los mismos si fuese necesario, así como saber que temáticas fueron abordadas (Taylor y Bogdan, 1984).
Muestra:
La investigación se realizará en dos centros de reclusión adolescente pertenecientes a INISA de Montevideo utilizando como criterio un carácter estratégico geográfico y de posibilidades de acceso que lo hagan viable.
Los participantes seleccionados serán adolescentes padres privados de libertad de entre 15 y 17 años al momento de la investigación, así como a técnicos y profesionales que dirigen e intervienen en dichas organizaciones (Directores, educadores sociales, asistentes sociales, psicólogos).
Consideraciones Éticas:
En vista que la investigación se realizará con seres humanos la misma queda amparada por el decreto previsto por el MSP que garantiza las condiciones a tenerse en cuenta para cualquier tipo
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http://www.psico.edu.uy/sites/default/files/page/2010/02/decreto-investigacion-con-seres-humanos.pdf
A continuación se detallan los aspectos principales de dicho decreto:
Del Cap 1 Inciso 2-Ñ se utilizará el consentimiento informado para todos los participantes de esta investigación así como en el caso de los padres, madres y/o tutores legales de los adolescentes que participen.
Del Cap 2:
El inciso 4-A menciona que debe existir consentimiento informado para todos las participantes involucrados en la investigación cualquiera sea su condición, respetando la dignidad e integridad, defendiendo su autonomía y aspectos de vulnerabilidad si existiesen.
En el inciso 4-B se hace hincapié en el principio de beneficencia en donde el compromiso se asume a la mayor cantidad de beneficios que puedan obtenerse a partir de la investigación con el menor número de daños posibles.
Inciso 4-C establece el principio de no maleficencia, es decir evitando la mayor cantidad de daños que puedan ser previstos.
En caso de que se produzcan procesos movilizadores por el impacto que pueda generar la investigación en los sujetos participantes, que puedan poner en riesgo la integridad de los mismos, se garantiza la atención psicológica inmediata a través de los distintos centros de salud, como los técnicos que trabajan en los centros seleccionados.
15 Cronograma Mes 1 Mes 2 Mes 3 Mes 4 Mes 5 Mes 6 Mes 7 Mes 8 Mes 9 Mes 10 Mes 11 Mes 12 Revisión bibliográfica y recopilación de antecedentes X X Gestión autorizaciones a los centros seleccionados X X X X Entrevistas/ Observación X X X X Sistematizació n y análisis de los datos obtenidos X X X Redacción de informe X X Difusión de datos X Resultados Esperados
El presente trabajo busca aproximarse a las percepciones de las paternidades que vivencian los adolescentes varones padres privados de libertad en el momento actual. Se busca promover una revisión en materia de derechos que involucren a niños y niñas de padres adolescentes privados de libertad desde las políticas públicas vigentes. Se pretende aportar insumos para intervenciones novedosas y en coincidencia con una perspectiva de derechos en el campo de la adolescencia en conflicto con la ley, en el marco de la actual transformación institucional.
Problematizar acerca del trabajo actual que llevan a cabo los técnicos de los centros en referencia a la situación filioparental, con la finalidad de generar nuevas herramientas para abordar situaciones poco visibilizadas hasta ahora.
Difusión de datos
En primera instancia se pretende que los resultados obtenidos sean proporcionados a los participantes de este pre proyecto de investigación. La intención es la participación de los involucrados a través de talleres informativos.
16 Bibliografía:
➢ Aguayo F. (2013) “Pensando en Paternidades” Boletín Infofamilias, Año 4, Nº3 Perú:
Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulneradas.
➢ Álvarez J, Gayou J. (2003) Cómo hacer investigación cualitativa: fundamentos y metodología. Mexico: Paidos.
➢ Anabalón, C., Cares, F., Cortés R, Zamora, M, (2011) “Construcción de la propia paternidad en adolescentes varones pertenecientes a liceos municipales de la comuna de La Cisterna”. Revista de Psicología de la Universidad de Chile, Vol. 20 No 1, junio.
➢ Baratta, A. (2004) Criminología Crítica y Crítica del Derecho Penal: introducción a la sociología jurídico penal. 1ª reimpresión Buenos Aires: Siglo XXI.
➢ Batthyány, K; Genta, N.; Perrotta, V. (2013) Sistema Nacional de Cuidados La población uruguaya y el cuidado. Análisis de representaciones sociales y propuestas para un sistema de cuidados en Uruguay. Uruguay: Universidad de la República.
➢ Beloff, M. (2006) Los nuevos sistemas de justicia juvenil en América latina (1989-2006). En Justicia y derechos del niño. Chile: Unicef.
➢ Bogdan R. y Taylor S.J. (1987) Introducción a los métodos cualitativos. Buenos Aires: Paidós.
➢ Cárcamo E. (2013) Hombres, paternidades y equidad de género. Boletín Infofamilias, Año 4, Nº3. Perú: Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulneradas.
➢ Chouhy C, Vigna A, Trajtenberg N “Algunos mitos sobre los jóvenes en conflicto con la ley: ¿precoces, violentos, armados, drogados y reincidentes?” S/F URL: http://www.dfpd.edu.uy/departamentos/sociologia/adjuntos/mitos.pdf
➢ Deus A, Bilman L, Palummo, J. (2006) El proceso penal juvenil en el Uruguay a partir del código de la niñez y adolescencia. En Revista Justicia y derechos del niño. Chile: Unicef. ➢ Juanche A., Palummo, J. (2012) Hacia una política de Estado en privación de libertad.
Diálogo, recomendaciones y propuestas. En revista SERPAJ Uruguay: SERPAJ.
➢ López Gallego, L. (2016) Singularidades del tratamiento socio-penal en adolescentes mujeres en los sistemas penales juveniles en el siglo XXI. En Revista Espacio Abierto, Nº24. Uruguay: CIEJ- AFJU.
➢ MYSU (2015). Demandas y necesidades en salud sexual y reproductiva en varones uruguayos. Observatorio Nacional en género y salud sexual y reproductiva en Uruguay. Uruguay: MYSU.
➢ Techera, J.,Garibotto, G., Urreta, A. (2012) Los “hijos de los presos”: Vínculo afectivo entre padres privados de libertad y sus hijos/as. Avances de un estudio exploratorio (Prensa Médica Latinoamericana 2012 - ISSN 1688-4094 Ciencias Psicológicas 2012; VI (1): 57 – 74).
17 ➢ Uruguay, Poder Legislativo. (2004). Ley No 17.823 Código de la niñez y de la
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http://tbinternet.ohchr.org/Treaties/CRC/Shared%20Documents/URY/Anexo%201_18840_ S.pdf
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Gênero ISSN 1518-3394