Cómo educar a los hijos para Dios
Edward Payson (1783 – 1827)
Éxodo 2:1–10.
“Lleva este niño, y críamelo, y yo te lo pagaré”
Éxodo 2:9
Material base: Portavoz de la Gracia, publicado por Chapel Library
La princesa le encomendó el niño a su propia madre, con las palabras de nuestro texto:
"Lleva este niño y críamelo, y yo te lo pagaré".
Con palabras similares Dios se dirige a los padres de familia.
A todos los que les da la bendición de tener hijos, dice en su Palabra y por medio de la voz de su providencia:
"Lleva este niño y edúcalo para mí, y yo te lo
pagaré".
Lo primero que implica educar a los hijos para Dios es tener conciencia y una convicción sincera, de que son propiedad de él, hijos de él más bien que
nuestros.
• educar... Dios ‐ debemos criar a nuestros hijos en el conocimiento de Dios. Un medio efectivo:
empleando la práctica del culto familiar diario.
Salmo 127:3
“He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de
estima el fruto del vientre”
1. Nos encarga su cuidado por un tiempo, con el mero propósito de formarlos.
2. A pesar de lo cuidadoso que seamos para educar a los hijos, no podemos decir que los educamos para Dios a menos que creamos que son de él, porque si creemos que son exclusivamente nuestros los educaremos para nosotros mismos y no para él.
3. Saber que son de él es sentir profundamente y estar persuadidos de que él tiene un derecho soberano de hacer con ellos lo que quiere y de quitárnoslos cuando él disponga.
4. Que son de él y que posee él este derecho es evidente según las Sagradas Escrituras. Éstas nos dicen que Dios es el que forma nuestro cuerpo y es el Padre de nuestro espíritu, que todos somos sus hijos, y que, en consecuencia, no somos nuestros, sino de él.
5. Son pocos los que parecen sentir y actuar como si tuvieran conciencia de que ellos y los suyos son propiedad absoluta de Dios, que ellos son meramente padres temporarios de sus hijos, y que, en todo lo que hacen para ellos, debieran estar actuando para Dios.
6. Pero resulta evidente que tienen que sentir esto antes de poder criar a sus hijos para él, porque ¿cómo pueden educar a sus hijos para un ser cuya existencia no conocen, cuyo derecho a ellos no reconocen y cuyo carácter no aman?