SOCIEDAD CATALANA DE PEDIATRTA
Sesión del 20 de mayo de 1960
QUISTE SIMPLE DEL OVARIO
E. RovmALTA,
J.
M: CASASA RusQue el quiste del ovario y en general los tumores de esta glándula no son frecuentes en la infancia s·e demuestra en un trabajo de ScHAFER y co- laboradores (1), quienes solamente los observaron en seis niñas, en una serie de más de 10.000 admisiones ginecológicas en el Queens General Hospital de Nueva York. Recordemos también que, según CosTIN y KEN-
NEDY (2), los tumores ováricos constituyen aproximadamente el 1 por 100 de los tumores en las niñas.
Desde un punto de vista anatomopatol6gico se reconocen tres tipos de tumo- res ováricos: ·
a) Quistes simples que pueden aparecer como monoloculares o multilocula- res, llenos d.e líquido seroso o más raramente mucoso, con paredes de tejido co- nectivo, recubiertas en su cara interior por tejido epitelial.
b) Quistes dermoides, en cuyo interior se encuentran tejidos derivados del ectodermo, como pelos, dientes, etc.
e) Tumores malignos. Los sarcomas son. extremadamente raros; no así los carcinomas, que, no obstante su malignidad, permanecen mucho tiempo encapsu- lados, por lo que la curación, una vez operados, tS la regla, siempre y cuando no se retrase en demasía su extirpación. Pueden ser de tipo embrionario, epitelioma, adenocarcinoma, o un tumor de las células de la granulosa, en cuyo caso puede formarse tanta substancia estr6gena, que aparezca una pubertad precoz.
Por las cifras que exponemos a continuación parece q1,1e son precisa- mente los quistes simples las tumoraciones más raras entre los tumores ováricos y es por tal motivo que hemos considerado de interés no silenciar este caso, que añadimos a dos observaciones anteriores (8 y 9).
BAlUUNGTON W ARD (3), reuniendo observaciones de la literatura (año 1928), encontró un 57,5 por 100 de tumores malignos, un 24,2 por lOO de quistes dermoides y sólo un 18,3 por lOO de quistes· simples.
Coincidentes -con los anteriores son los resultados obtenidos en 1948 por LADD y G:aoss (4), referentes a un centenar de observaciones recogidas en la literatura, hallando que el 60 por 100 correspondían a tumores ·ma-
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lignos, el 20 por lOO a quistes dermoides y otro 20 por 100 a quistes simples.
Una mayor proporción de quistes simples es la señalada por WrrZBER- CER y AGERTY (5), ya que en 186 enfermos de tumor de ovario en niñas hasta diez años, encontraron un 32 por 100, mientras que los quistes der- moides alcanzaban sólo un 24 por 100 y los ttm1ores malignos la cifra de 38 por 100. .
Gnoss (6), en su libro· de cimgia 'infantil, reseña' 25 tumores ováricos, de los cuales 13 son neoplásicos, 4 son quistes simples y 8 quistes der- moides.
FEVRE y HuCUENIN (1954) (7) han encontrado solamente tres quistes simples entre las nueve tumoraciones ováricas por ellos observadas.
En nuestra casulsticá también constan tres observaciones. La primera correspondiente a una niña de dos meses op01tunamente publicada (8). La segdnda fue erróneamente interpretada como tumor de la granulosa (9).
Reconsiderado el caso, aprovechamos para exponer la debida rectificación.
La tercera se refiere a la enferma cuya historia presentamos hoy.
Una de las complicaciones más frecuentes de esta afección la constitu- ye la torsión del pedículo del ovario, que puede desencadenar un cuadro de abdomen agudo, confundido no rara vez, con una apendicitis aguda y que con frecuencia es la primera manifestación de la .enfermedad (8). Pero es muy posible que los accidentes dolorosos que
se
encuentran consigna- dos en las histerias de estas enfermitas sean producidos por torsiones in- completas, momentáneas, con vuelta a la normalidad, sin crear conflictos vasculares que obliguen a una intervención urgente, o también por trac- ciones del pedículo al movilizarse libremente en la cavidad abdominal Ésta parece ser la explicación de las algias abdominales aquejadas por nuestra enferma.Enferma R. G. Z. Edad, 4 años. Antecedentes familiares sin interés. Nacida a término, de parto normal. Lactancia materna hasta los seis meses. Sarampión Y varicela. Alguna inflamación faríhgea. '
Enfermedad actual: hace seis meses suf.rió una crisis de algias abdominales, cuyos caracteres no precisan, de tres n cuntro días de duración. Tres meses des- pués nueva crisis nocturna de vómitos y dolor abdominal; le administraron una enema, con la que evacuó, continuando, no obstante, las algias abdominales, aun- que sin vómitos durante todo el día siguiente, con temperatura de 41•. Remitió el cuadro espontáneamente, apareciendo de nuevo ocho días más tarde, esta vez con polaquiuria intensa y dolor a la micción, juntamente con Rujo vaginal. Prac- ticado un sedimento de orina, 'n:io'straba leucocitos y hematíes abundante.5, sin gérmenes. Tratada con estreptomicina, mejoró rápidamente. ·
Se le practicó un tránsito digestivo, no encontrando ano.~malidad alguna en los diferentes tramos del tubo d,igestivo. Ciego y ascendente ligeramente dilata- dos y ligero dolor a la presión en fosa ilíaca derecha.
Hace dos meses, después de una nueva crisis dolorosa, se repitió el trán~i;o intestinal, comprobándose de nuevo completa normalidad. Se practicó tamb1en ._una pi~QgrafÍI¡, cuyas placas no demuestran alteración en la secreción ni en la
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evacuación renal. Un análisis hematológico obtenido en la misma fecna nos de- muestra el siguiente resultado: leucocitos, 16.100; ]b1focitos, 19 por lOO; mono- citos 3 por lOO; mielocitos, O por lOO; núcleos en banda, 3 por lOO; segmenta- dos,
7o
por lOO; basófilos, 1 por lOO; eosmófilos, 4 por 100. El análisis de orina era normal. Desde entonces ha continuado con algias abdominales de difícil pre- cisión, hasta que, vista por su médico hace algunos días, le descubrió una tumo- ración abdominal, por la que nos fue remitida.Exploración.- Por palpación abdominal se aprecia una hunoración de unos ocho centímetros de diámetro, de consistencia dura y renitente, localizada en fosa ilíaca y vacío derechos, perfectamente limitada y movible, en especial en sentido transversal, pues se desplaza con toda facilidad al·hemiabdo!I!en izquierdo, mien- tras que en sentido vertical el movimiento es más limitado. Se halla en íntimo contacto con la pared abdominal.
Pox tacto rectal se aprecia en la pared anterior del recto la presencia de la tumoración, cuando ésta es empujada hacia abajo por palpación abdominal.
En una de las radiografias que aportan se percibe una clisposiciÓll muy alta de las asas intestinales visibles.
Los análisis praclicndos en el momento de su ingreso dieron los siguientes re- sultados: hematíes, 3.600.000; hemoglobina, 70 por lOO; valor globular, 0,92;
leucocitos, 7.600; segmentados, 42 por 100; banda, 3 por 100; basónlos, O por ciento; eosinófilos, 5 por 100; linfocitos, 43 po.r 100; monocitos, 7 por 100; pla- quetas abundantes y bien aglutinadas. Serie roja, discreta hipocromía, granulacio- nes tóxicas leves.
Velocidad de sedimc.>ntación globular: 6 mm. a la primera hora y 11 mm. a las dos horas.
Proteínas totnles, 8,7 g. por 100; Weltmann, 7.
'Reacción de Casoni negativa.
Sometida de nuevo la paciente a un examen radiográfico del tramo intestinal, se demostró la normalidad absoluta en todo el htbo digestivo. La masa tumoral, fácilmente despla7..able, no arrastraba consigo ninguna asa intestinal.
Resumen y actitud terapéutica. -Nos encontrábamos, pues, ante nna enfer- mita de 4 años que presentaba intensas molestias abdominales desde hacía seis meses, repetidas con bastante frecuencia, alguna vez acompañadas de vómitos y en una ocasión de polaquiuria y flujo vaginal y cuyos exámenes radiográficos tanto del tramo digestivo como del urinario resultaron siempre normales. La úni- ca manifestación patológica objetiva fue la presencia de un tumor abdominal des- cubierto unos días antes de ser vista por nosotros.
Discriminar la naturaleza de tal tumoración era e! problema que se nos plan- teaba Y que por los solos datos clínicos no pudllnos .resolver con absoluta certe- za. En efecto, existían cuatro posibilidades; un quiste del mesenterio, un hunor del ovario, lma neoplasia intestinal o una duplicación mtestina!. En realidad, estas dos últimas quedaban descartadas por los exámenes radiográficos practica- di os, que mostraban la independencia del tumor con relación al htbo digestivo. La ocalización lateral del hLmor, su movilidad, su independencia de la pa.red y su gran tamaf¡o descartaban un quiste del uraco. Quedaban, pues, dos diagnósticos 1 aconsiderar: quiste mesentérico y tumor ovt'trico. Sólo la laparotomía podía dar
<\ respuesta ycnladera. La hojn opcratoxia dice:
.~ncisión paran·cctal interna derecha; se abre peritoneo y se observa la tumo- r~c!~n quísticn del tamaño de una naranja que se identifica como quiste de ova- no ¡zquierdo (ng. 1). So procedo a la ovariectomía, pues el quiste está íntima- 111ente unido al cuerpo del ovario y no es posible su disección. El ovario derecho es normal. Cierre uel peritoneo con catgut. Pared con fiadores de ?vt 0/R. Piel con nilón. Alta a los doce días.
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F1c. 1 .- Exteriorización del tumor. Se observa su íntima relación con d ovario y el pedículo de éste.
F1c. 2.- Quiste sim1>le de ovario incluyendo la glándub.
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Examen de la pieza patológica: tumoración quística cuyo líquido es de as- pecto seroso, en cantidad de unos 120 c. c., en el cual ie han encontrado las si- guientes cifras: albúmina, 4,20 g. por 1.000; reacción de Ribalta positiva; sedi- mento con algunos hematíes y células pavimentosas (fig. 2).
La pared del quiste está constituida por conectivo denso y tapizado en su cara interna por epitelio cuboide monoestratificado. Escasos infiltrados infiamatc- rios de células redondas. Moderada fibrosis; vascularización muy escasa.
Asimismo se han hallado zonas de tejido ovárico y un tracto de la trompa de Falopio.
Diagnóstico: cistoma seroso simple (Dr. Cañadas).
REsuMEN.-Presentación de una niña de 4 años afecta de quiste sim- ple del ovario izquierdo. Se .acompaña de algunas consideraciones sobre la incidencia y la clínica de la dolencia, de la que en la Sección Pediátrica del l. P. se han observado en oh·as dos niñas.
BI'BLIOGRAFiA
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Sesi6n. del 24 de noviembre de 1960
CUADROS ATlPICOS DE LINFADENITIS MESENT~RICA
AGUDA EN LA INFANCIA
J.
MARTÍNEZ-MORAEs frecuente que en tratados importantes de patología qmrurgica falte el capítulo dedicado a la "linfadenitis mesentérica aguda", mencionándola sólo en el diagnóstico diferencial con la apendicitis. Así sucede en los libros de o~ffiREDANNE {1), GHOSS (2), GROB (3), SwENSON (4), etc.
Para nosotros, la "linfadenitis mesentérica aguda" (L. M. A.) ha sido y