Faltaba poco tiempo para que el sol se ocultara en el horizonte, donde visto desde la playa en la cual sucedió esta historia, parecería que el astro rey finalmente iba a hundirse en el mar. Sentada sobre la suave arena, había una loba. No una loba como muchos os imaginareis, sino una loba antropomórfica. Se llamaba Luz de Luna y tenía el pelaje blanco como la nieve recién caída, contrastando con varias filigranas negras que recorrían su cuerpo ante todo sobre sus orejas y rodeando la cuenca de sus ojos, el izquierdo de color verde y el derecho de color azul, con dos finas líneas hacia abajo.
Como curiosidad, aquellas líneas de color no estaban pintadas sobre su pelaje, sino más bien sobre la piel de ella a modo de tatuaje y dado que el pelaje no volvía a crecer en aquella zona, siempre eran visibles.
Luna se encontraba sumida en sus pensamientos hasta que una ola le rozó en las patas. Aquello la devolvió a la realidad solo unos instantes mientras se incorporaba para sacudirse la fina arena del cuerpo. Todos sus movimientos le parecían lentos y lejanos ya que ella padecía una extraña enfermedad que poco a poco la iba consumiendo.
A medida que caminaba hacia el interior de la playa donde se divisaba un bosque y dejando atrás unos dibujos en la arena que el agua no tardaría en borrar, su mente viajó a muchos días atrás, cuando le llegó la mala noticia.
El día había amanecido bastante soleado y tanto Luna como su compañero, habían decidido salir a cazar temprano. NigerLux era su nombre y al igual que su compañera cánida, él era un lobo. Tenía el pelaje negro y tatuajes muy similares a los que mostraba Luna. Sin embargo, estos poseían un tono dorado que realzaba el color ambarino de sus ojos. Aquella mañana, a los dos les llegó el suave aroma de un conejo, la golosina preferida de Luna, y habían empezado la carrera con entusiasmo sobre su presa.
Cuando NigerLux estaba a punto de atrapar al animal, reparó que su compañera se encontraba bastante atrás en la carrera y, olvidándose del conejo, fue hacia donde Luna estaba. Ella respiraba pesadamente y trataba de mantener la compostura.
-¿Estás bien, amor? -Le preguntó muy preocupado al acercarse a ella.
-Si... solo... dame un momento. -Fue respirando con normalidad al poco rato.- No entiendo que me ha pasado. He sentido como si de pronto me quedara sin fuerzas.
-Quizás es porque todavía no has desayunado. -Dijo NigerLux dándole una leve lamida en el hocico.- O todavía estás con sueño. ¿Quieres que te acompañe a casa?
Puedo encargarme del desayuno y llevártelo a la cama.
-No hará falta, ya me encuentro mejor. Además sabes que nunca me pierdo la caza del conejo. -Respondió Luna con una sonrisa.- Que luego guardas los más grandes para mí y te dejas los más pequeños.
-Hahaha, vaya te diste cuenta. Pues será mejor que nos demos prisa y vayamos por ese bocado que hemos dejado escapar. No creo que haya ido muy lejos.
Por suerte, aquel conejo pudo despistarlos. Para no tan suerte, fue la otro conejo que ocupó su lugar. Esta vez fue Luna la que aventajó a su compañero y antes de que el conejo pudiera cambiar de rumbo, ella le echó los dientes encima. No hubo necesidad de morder fuerte, tan pronto ella lo tuvo atrapado comenzó a mover la cabeza de un lado a otro con rapidez, haciendo que el conejo se desplomara sin vida. Con una
sonrisa de satisfacción, Luna volvió sobre sus pasos con la presa sujeta en sus mandíbulas. Sin embargo, como si se hiciera de noche al instante, la vista se le nubló y de pronto, notó que la tierra se abría delante de ella y que caía hacia el abismo. Varias horas más tarde despertó en su hogar. Su compañero le había traído a la cueva donde ambos vivían y delante de ella había una pequeña hoguera. No hacia frio pero ella no podía dejar de tiritar además de que de nuevo le faltaba el aire.
Tan pronto como NigerLux la vio despertarse, corrió a su lado. Cuando la había visto desmayarse en el bosque su cuerpo se había enfriado bastante y apenas la oía respirar. Tomándola en brazos, la llevó a su hogar y dejó que el fuego le diera el calor suficiente mientras el indagaba sobre que le estaba ocurriendo a ella. Viendo los conocimientos que tenía apenas bastaban, NigerLux procedió a algo más arriesgado, una proyección de alma. El proceso requería un pequeño ritual, donde se debía dibujar un círculo alrededor sumado a varios símbolos geométricos. El portador debía llevar una pequeña piedra de cuarzo al cuello, ya que de proceder a llevarlo a cabo sin el amuleto, el ritual ponía el alma en el plano astral pero no había nada que pudiera hacerse para volver dentro del cuerpo. El riesgo adicional consistía en comunicarse con el alma de su compañera de forma pura, para saber que le ocurría a su cuerpo pero si se prolongaba la acción por mucho tiempo, era posible que el mismo mal que afectaba a Luna le afectase a él también. Había que ser muy cauteloso cuando se trataba de jugar con el alma propia y las de los demás.
Tan pronto como tuvo todo lo necesario dispuesto, empezó a recitar las formulas ancestrales que permitían realizar el ritual. El colgante de cuarzo, empezó a emitir una suave luz azul al tiempo que alrededor del lobo todo parecía tomar un color grisáceo. Tan pronto terminó de recitar, el colgante emitió un destello cegador y todo volvió a la normalidad. Pero no era así, ya que cuando NigerLux volvió la cabeza hacia atrás, pudo ver como su cuerpo permanecía tal y como lo había dejado, salvo que el colgante estaba flotando en el aire y emitiendo pequeñas trenzas de energía que se entrelazaban, las cuales se dirigían hacia su pecho. Tan pronto como hicieron contacto, se movieron con rapidez encadenando torso y pecho de forma que pudiera volver a su cuerpo cuando lo necesitara. Cabe añadir, que cuando alguien hace este ritual, cree sentir su cuerpo y verse como tal, pero la realidad es más distinta. El alma toma la forma del recipiente que habita pero visto desde otros ojos, se trata de una esencia sin forma de color blanco muy luminoso. Cuando NigerLux miró hacia el cuerpo de su compañera, pudo ver que este resplandecía hermosamente pero había algo más. Una especie de sombra la estaba torturando desde dentro. Podría parecer una enfermedad pero él nunca había visto nada parecido, como si algo luchara por sacar el alma de Luna hacia el exterior y dejar su cuerpo totalmente sin vida y habitable para aquel mal. Sabiendo que no debía perder más el tiempo, alargó una zarpa hacia el alma de Luna e hicieron contacto.
Pudo sentirla de forma que nunca creyó posible. Todos sus recuerdos, emociones y sentimientos fluyeron sobre NigerLux de forma inmediata. El alma de Luna también lo sentía y casi parecía verla reconfortada de verle y sentirle tan cerca y profundamente. Sin embargo, aquel mal sintió que algo estaba invadiendo lo que
consideraba suyo propio, y en un alarde de violencia, pequeños tentáculos oscuros se aferraron a la zarpa del lobo, haciendo que NigerLux tuviera un estremecimiento de horror. Negrura y noche allá donde miraba y solo la luz de las trenzas de energía que servían de unión entre su cuerpo y alma era lo único que podía ver. Pero tan pronto como la espesa negrura empezaba a debilitar el enlace, no dudo un instante más. Dejó que las trenzas de energía le devolvieran a su cuerpo para escapar de aquella negrura y antes de recuperar la consciencia plena de su cuerpo, respiró aliviado de comprobar que no hubo ningún contagio por parte de aquel mal: pero se estremeció de nuevo al ver como este habitaba en el cuerpo de Luna sin que nada pudiera impedirlo. No tardo mucho hasta que ella empezó a despertarse.
-¡Luna, Luna! -Le llamaba muy preocupado.
-Ahhh... Niger... ¿qué... qué ha pasado...?
-Te desmayaste en el bosque y te traje aquí. -Respondió totalmente preocupado.- Estabas totalmente helada y no te oía respirar. He tratado de ver que te ocurría pero no respondías a los conocimientos que tengo sobre enfermedades. No me ha quedado mas remedio que hacer una proyección de alma...
-¿¡Qué!? *Coff*... *Coff*... -Ella tosió mientras trataba de incorporarse.- No has debido hacerlo... en mi estado...
-Lo sé, amor. Pero tenía miedo y no me quedaba otra salida. -Él abrazó a Luna con fuerza.- Luna... ti... tienes que saber la verdad.
-Niger... ¿qué quieres dec...?
-Luna... -Volvió a repetir su nombre mientras notaba en su hombro las lágrimas de su compañero.- Vas a... vas a morir...
De vuelta al presente, ella había llegado a un claro en el bosque donde encontró a Nigerlux dibujando símbolos en el suelo y colocando varias piedras de cuarzo sobre zonas específicas. Desde que hizo la proyección de alma, Nigerlux sabía que un mal estaba deteriorando el cuerpo de Luna y seguiría así hasta que ella pereciera. No había medicina que pudiera salvarla pero si existía una forma de poder hacer frente a aquello. Durante el breve instante que sus almas estuvieron en contacto, un sentimiento de unión sobrecogió a ambos. Con aquel sentimiento aún fresco en su memoria, Nigerlux comenzó a trabajar en un ritual mucho más complejo. Durante días enteros, trato de mantener a Luna con víveres suficientes al tiempo que trataba de buscar una configuración perfecta para aquella cura. No fue hasta hace dos días cuando por fin lo logró. Para Luna aquello era toda una locura pero él no lo veía así, ya que a pesar de poder curarla a ella aquello no iba a tener un final feliz.
-De esta forma, quedaría todo en perfecto equilibrio... los símbolos son correctos pero necesita una energía de refuerzo... Si mis cálculos son correctos, la propia energía de la luna debería bastar...
-Veo que lo tienes todo ya preparado. -Dijo Luna cuando llegó a su lado. No pudo evitar abrazarle mientras su manos le acariciaban el pecho.- Niger... tiene que haber otra manera...
-Amor, no hay otra. Esto es lo único que va a poder salvarte.
-No quiero perderte a ti tampoco. No quiero que a ti te pase algo por esto. Ni
siquiera sabes de seguro que vaya a funcionar como deseas, solo sabes que funciona pero no de que manera.
Él le tomó las manos despacio y suspiró. Habían sido días muy duros para ambos y él estaba totalmente exhausto. Necesitaba dormir y aún así trataba de seguir despierto para seguir tratando de buscar la manera de salvarla. Y sabía que él mismo tendría que pagar un precio considerablemente alto en ello.
-Todo saldrá bien, ya lo veras. -Deshizo el abrazo y la miró a los ojos.- Está noche te prometo que te curaré, mi amor. Aunque a mí me cueste la vida sabes que no te abandonaría.
-Sigh... yo tampoco... pero... *coff*... *coff*... *coff*... -Luna trató de tragar saliva. Había empezado a llorar y su condición le dificultaba el habla.- No te quiero perder a ti tampoco, amor mío... te amo tanto...
-Yo también te amo Luna... yo también. -Dijo NigerLux, cerrando los ojos mientras lloraba y le dio un suave beso en el hocico.
-Niger... Sigh... oh Niger... -Ella respondió de la misma manera mientras le abrazaba con fuerza.
Así quedaron ambos bastante rato mientras el sol finalmente se ponía y las sombras creían por todo el bosque.
Pocas horas más tarde, cuando la noche ya había caído y la luna se mostraba llena barriendo con su luz plateada toda la playa; los dos lobos salieron de la espesura del bosque. Habían pasado sus últimas horas juntos durante la cena y poco después Luna le pidió que la tomara por última vez. Durante los minutos que estuvieron unidos por el acto, ninguno de los dos dijo palabra alguna. No lo necesitaban en aquella ocasión y simplemente dejaron que sus corazones se reconfortaran con los latidos del otro. Cuando la hora señalada empezaba a llegar, NigerLux tomó una pequeña bolsa de piel donde guardaba los cristales de cuarzo que necesitarían y pidió a Luna que ella llevara uno de ellos colgado al cuello. Este nuevo colgante, poseía tres piedras de cuarzo unidas en forma de un triangulo equilátero.
-Este colgante hará que tu alma se quede fija en tu cuerpo. -Había explicado.- Ese mal que hay en ti desea librarse de ti, por ello este colgante te servirá de protección para el ritual.
-¿Qué hay de ti?
-Yo voy a necesitar recitar todo, además llevaré un colgante normal. No he tenido tiempo de pensar una forma mejor pero esta dará resultado. Estoy seguro de ello.
Pero voy a necesitar los otros cristales a modo de refuerzo, por eso necesitaba crear un circulo de ritual más complejo. Solo sé que una vez empiece todo, no podrá pararse hasta que termine.
-¿Qué quieres decir? -Preguntó ella muy preocupada.- Pero en el caso de que se necesite parar...
-Luna... no voy a poder parar el proceso porque también va a necesitar mi alma. Para poder sacar a ese mal, necesito que algo te sujete a tu cuerpo de forma
permanente. Yo intentaré sacar esa cosa y tan pronto este fuera de ti, volveré a mi cuerpo.
Sé que es arriesgado y que hay una gran probabilidad de que entre en el mío pero es la única manera. He configurado el nuevo círculo para que pase lo que pase, solo pare cuando ese mal este fuera de nosotros.
-Espero que funcione... -Dijo ella mientras veía a NigerLux dibujando los símbolos.
-Ya verás como si. -Trató de sonreír pero apenas podía. Si ella supiera lo que de verdad iba a pasar se habría negado por completo.- Pásame los siete cristales de cuarzo que hay en la bolsa. Necesito colocarlos alrededor del círculo, justo sobre estos símbolos.
-Aquí están. ¿Estos son los canalizadores, verdad?
-Así es, usaran la energía de la luna para reforzar la... -Él calló de pronto, mientras colocaba los cristales.
-¿La que?
-La salida. -Dijo NigerLux rápidamente.- Ya que necesitare bastante energía para poder sacarlo. Por eso necesito que actúen como canalizadores y refuerzo. Bien, esto ya está listo. Mmmmm... ¿Luna... puedo preguntarte algo?
-Si, Niger.
-Si este fuera nuestro último adiós... -NigerLux la abrazó con fuerza.- Quisiera pedirte perdón si alguna vez te he fallado y que pase lo que pase esta noche... Te amo Luna. Has sido siempre una excelente compañera y siempre te tendré en mi corazón.
-Niger... tu siempre has sido el compañero más leal y noble que he conocido.
Ojala nunca nos separemos y que estemos juntos para siempre... Yo también te amo, Niger.
-¿Preparada? -Dijo NigerLux mientras le acariciaba una mejilla.
-S... Si, lo estoy.
Durante unos segundos, mantuvieron la mirada y se vieron reflejados en los ojos del otro. Fue NigerLux quien los separó primero y pidió a Luna que entrara en el círculo con él. Una vez estuvieron dentro, el lobo comenzó el recital. A medida que este iba pronunciando las palabras en el idioma ancestral, Luna experimentó la misma sensación de una proyección de almas, ya que ella misma lo había realizado también.
Pero había algo muy distinto en aquello, ya que los sonidos de su alrededor iban apagándose y además el movimiento de las olas y los arboles mecidos por el viento estaba volviéndose lento; demasiado lento, hasta quedar totalmente detenido. La luz de su colgante captó su atención y observo como en el centro de aquella figura se estaba formando un torbellino de luz muy pequeño. El resto de los cristales estaban empezando a tomar luminiscencia y las trenzas de energía se unían con los cristales adyacentes cerrando el círculo. El cristal de NigerLux estaba empezando a emitir luz cuando este lo agarró con las garras, y antes de que Luna pudiera decir algo, tiró del objeto rasgando el fino cordel que lo sujetaba a su cuello; lanzándolo lejos del círculo. Él le devolvió una sonrisa cargada de dulzura y solo pudo decirla “Te quiero” antes de caer de rodillas en el circulo mientras con ambas zarpas se tocaba el pecho y acababa el recital.
-Niger, ¡no! -Pero Luna solo pudo decir eso.
De pronto, los siete cristales de cuarzo lanzaron una luz tan brillante que cegó
los ojos de Luna, y cuando estos se acostumbraron a su luz, vio a su compañero de rodillas y los brazos extendidos. Una enorme trenza de luz estaba brotando de su pecho y quedo flotando en el aire, hasta que la unión se rompió y el cuerpo del lobo se desplomó en el suelo. Ella trató de gritar su nombre pero estaba totalmente inmóvil por la escena, solo para ver como el torbellino de su colgante tomaba la forma de una esfera plateada.
Los cristales de cuarzo del círculo, que ahora parecían pequeñas llamas de fuego blanco, se elevaron en el aire y lanzaron su energía hacia la esfera del colgante de Luna. Cuando el torrente de energía penetró en su cuerpo, todos los tatuajes de Luna se encendieron con una llamarada dorada al tiempo que sus dos ojos se volvieron plateados. Ante ella, la esencia luminosa del alma de NigerLux, tomó la forma de su amado.
-Niger. -Dijo ella pero su voz sonada de forma distinta.
-Hola Luna. -Respondió NigerLux con voz calmada.
-¿Estás seguro de querer hacer esto? ¿De querer vivir dentro de mi?
-Nunca he deseado otra cosa que estar contigo Luna, sin importar la forma.
Luna extendió los brazos hacia el hocico de él, y sorprendentemente, pudo tocarle. Con mucha lentitud le acarició el pelaje del cuello mientras él ponía sus zarpas sobre los brazos de ella.
-Una vida acaba, para que otra viva. ¿Es eso lo que deseas?
-Así es, Luna, así es.
-Sea pues, amado mío.
El alma de NigerLux volvió a su apariencia normal, pero quedo suspendida en el aire. Luna entonces abrió la boca y dejó que las trenzas de energía entraran por ella, al tiempo que una lágrima salía de sus ojos. A medida que la luz de su alma iba desapareciendo, el vientre de Luna se iba abultando con lentitud, dándole el aspecto de estar embarazada. Así, durante un poco de tiempo, las trenzas desaparecieron mientras ella acariciaba su vientre. En ese instante, Luna lanzó un aullido tan estremecedor que los cristales que la rodeaban se quebraron y elevaron su fulgor de luz como si de pequeños soles se trataran. Cayó de rodillas sujetándose el vientre debido a que, con mucha lentitud, este empezaba a reducirse. Lo sentía; el alma de NigerLux en contacto con la suya, pero había algo más. Su propia alma, arropó al alma de su amado y empezaba a introducirlo dentro de su propio ser, fusionándose, y la energía les seguía rodeando.
Ella jadeaba con todas sus fuerzas mientras aquello ocurría pero en el exterior las cosas eran aun más violentas. El viento soplaba con tanta fuerza que varios árboles fueron tumbados; el agua del mar se elevaba formando olas gigantescas que al llegar a la costa volvían sobre sus pasos como si un gigantesco muro las parase; la arena les envolvía como si en medio del circulo se hubiera formado un tornado; y los cristales de luz emitían desde el interior enormes rayos que subían hasta el cielo. Poco a poco, los increíbles fenómenos fueron remitiendo hasta que todo volvió a estar en calma y en silencio. Los cristales cayeron al suelo, donde a pesar de no estar a mucha altura se hicieron añicos, y Luna permanecía tumbada. Su vientre había vuelto a la normalidad, del mismo modo que sus tatuajes y el color de sus ojos. Temblando, se puso en pie y observó
su colgante, que aún seguía emitiendo una débil luz y la esfera plateada se estaba oscureciendo. Cuando la luz del colgante se extinguió, la esfera explotó liberando de su interior una enorme sombra amenazadora. Esta observó a Luna y sintió un enorme desprecio hacia ella pero cuando vio el cuerpo sin vida de NigerLux, ella se abalanzó sobre este y lo sujetó en un fuerte abrazo.
-Lárgate... ¿me oyes...? He dicho que te largues, ya no nos puedes hacer daño... ¡Lárgate! -Chilló con todas sus fuerzas.
Parecía que aquella sombra se reía y se abalanzó sobre ellos volviendo todo en su negrura. Luna no dejaba de repetir que se alejara hasta que el cansancio pudo con ella y quedo dormida. No fue hasta que los primeros rayos de sol rozaron su cara hasta que despertó. El amanecer había llegado y no se veía rastro alguno de la sombra. Miró hacia el cuerpo de NigerLux que permanecía un poco tibio por el contacto del cuerpo de Luna la noche anterior pero enseguida se torno frio. Ella le acunó en sus brazos, mientras rozaba su hocico con el suyo.
-Lo logramos Niger... Ya ha acabado todo...
Y tras darle una lamida de afecto, Luna se desplomó sobre el cuerpo de su compañero sollozando amargamente.