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Determinantes de la desafección ciudadana en el proceso político chileno 1990-2010

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Academic year: 2020

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Universidad Alberto Hurtado Facultad de Ciencias Sociales

Magíster en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos (ESPO)

“Determinantes de la desafección ciudadana en el proceso político chileno

1990-2010”

Tesis para optar al grado de Magíster en Estudios Sociales y Políticos

Latinoamericanos

Profesor guía: Mauricio Morales Quiroga.

Alumno: Juan Alberto Castañeda Alcaino.

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“Determinantes de la desafección ciudadana en el proceso político chileno

1990-2010”

Tesis para optar al grado de Magíster en Estudios Sociales y Políticos

Latinoamericanos

Profesor guía: Mauricio Morales Quiroga.

Alumno: Juan Alberto Castañeda Alcaino.

31 de Julio de 2012

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Agradecimientos

Esta tesis es el fruto de una extensa revisión bibliográfica, análisis y aportes entre los que se incluyeron los comentarios y sugerencias de docentes vinculados a la Ciencia Política y a la Sociología. Debo en este sentido mi gratitud a los profesores Hernán Cuevas de la Universidad Diego Portales quien me aportó valiosa información comparada sobre la realidad europea. Al profesor Alfredo Rheren del Instituto de Ciencia Política de la P. Universidad Católica de Chile quien me apoyó en la investigación y entregó valiosas sugerencias sobre la revisión del Corruption Perception Index de Transparencia Internacional y el estudio sobre el comportamiento electoral de los chilenos. Mi gratitud también se las debo a mis profesores del Magíster que colaboraron decididamente en mi formación profesional. Aquí recuerdo con especial afecto a los profesores Fabián Pressaco, Rocío Faúndez, Guillermo Campero, Pedro Mujica y por supuesto al profesor Armando di Filippo. A ellos les debo lo mejor de esta investigación. Finalmente quiero dedicar modestamente este trabajo de tesis a mi profesor guía Mauricio Morales. Sus exigencias y altos estándares en sus publicaciones internacionales han contribuido de manera directa a una revisión continua y permanente de la producción científica que ofrezco hoy. Dedico también especialmente este trabajo a mi familia, a mis hermanos, mi madre y muy especialmente a mi esposa Evelyn Carrasco quien fue un apoyo permanente en mi desempeño profesional y en la entrega para apoyarme en esta ardua tarea. Para concluir, deseo expresar mis agradecimientos a todos los docentes del Magíster en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos por la entrega cotidiana, las exigencias y apoyo que me brindaron no sólo a mí sino también al resto de los profesionales que se formaron en este apasionante campo de formación académica. A mis actuales profesores del Diplomado en Métodos Cuantitativos de la Universidad Diego Portales, por apoyarme enormemente en incorporar mis reflexiones con un sólido soporte estadístico y una permanente reflexión epistemológica.

A todos les debo su apoyo y el afecto que siempre entregaron.

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Índice

Páginas

Introducción 8

Capítulo 1: Diseño metodológico de la investigación 9

1.1 Planteamiento del problema de investigación 9

1.2 Pregunta de investigación 9

1.3 Hipótesis de trabajo 10

1.4 Objetivo General 10

1.5 Objetivos específicos 10

1.6 Metodología 11

Capítulo 2: Marco Teórico y examen crítico sobre la literatura sobre

comportamiento electoral 16

2.1 Comportamiento electoral, participación política y calidad de la democracia 23 2.2 Marco de interpretación socio-histórica sobre la participación política, representación

e identidad partidaria 29

2.3 Reflexiones teóricas contemporáneas: la importancia de la votación como espacio de

accountability. 36

2.4. Modelo Michigan y su aporte a la comprensión del comportamiento electoral en

Chile. 42

Capítulo 3. Evolución de la Participación electoral en el período 1990-2010 45

3.1 Identificación Partidaria en Chile. 55

3.1.1 Nivel de identificación por coaliciones políticas. 59

3.1.2 Grado de satisfacción o cercanía con el actual sistema democrático. 62

Capítulo 4. Medios de comunicación, escándalos políticos y efectos en el

comportamiento electoral de los chilenos. 77

4.1 La agenda setting o el establecimiento de la agenda de discusión ciudadana 77 4.2 Los escándalos políticos y su aporte para la comprensión del comportamiento

electoral. 80

4.3 Medios y escándalos políticos. La discusión en Chile 84

4.3.1 Medios de Comunicación en Chile. 84

4.3.2 Análisis y tipología de los escándalos políticos en Chile (1990-2010) 93

Conclusiones 120

Referencias bibliográficas 123

Anexos 132

Nº1: “¿Usted votó por el Sí o por el No?” 132

(5)

Nº2: “Identificación por Pactos según Grupo Socio-económico (GSE)” 133 Nº3: “¿Cuáles son los tres problemas a los que debería dedicar el mayor esfuerzo en

solucionar el Gobierno?” 134

Nº4: “Caso que más ha afectado la reputación de los políticos” 135 Nº5: “Nivel de confianza con distintas instituciones "Partidos Políticos” (GSE) 136 Nº6: “Canales de televisión que ve con mayor frecuencia, para informarse de lo que ocurre

en el país” (GSE) 137

Nº7: “Diarios leídos con mayor frecuencia, para informarse de lo que ocurre en el país”

(GSE) 138

Nº8: “Temas prioritarios para las autoridades de Chile hoy (el primero)” 140 Nº9: “Consecuencias para la política chilena de hechos relevantes (El caso Spiniak, que

vinculó políticos con casos de pedofilia)” 141

Nº10: “Consecuencias para la política chilena de hechos relevantes. (Las denuncias de

irregularidades financieras en el MOP)” 142

Nº11: “Consecuencias para la política chilena de hechos relevantes. Las acusaciones de

abuso sexual contra el Senador Lavandero” 143

Cuadros y Diagramas Páginas

Cuadro Nº1: “Análisis sobre el Comportamiento Electoral, siguiendo la interpretación de

Rosenstone y Wolfinger” 24

Cuadro Nº2: “Análisis sobre la Participación Política” 25 Cuadro Nº3: “Las explicaciones de la Participación Política” 26 DiagramaNº1: “Evolución del sistema de partidos” 28 Diagrama Nº2: “Modelo interpretativo de la votación en Chile según el enfoque de Downs” (1957) 37 Cuadro Nº4: “Síntesis de los principales modelos explicativos sobre la participación electoral” 43 Cuadro Nº 5: “Casos de corrupción en la Quinta región de Valparaíso” 46 Cuadro Nº6: “Votación de la Concertación en regiones pares (senatoriales 1997-2005)” 47 Cuadro Nº7: “Votación en elecciones de senadores (1989-2009)” 48 Cuadro Nº8: “Número de escaños por coalición política (senadores 1989-2009)” 49 Cuadro Nº9: “Número de escaños por coalición política (diputados 1989-2009)” 49 Cuadro Nº10: “Votación en elecciones de diputados 1989-2009” 50 Cuadro Nº11: “Votación en elecciones de diputados (1989-2009)” 51 Cuadro Nº12: “Votación en elecciones de diputados (1989-2009)” (PDC-UDI) 52

Cuadro Nº13: “Corruption Perception Index” 54

Tablas y Gráficos

Gráfico Nº1: “Volumen de votación en elecciones de diputados” (Concertación y Alianza) 50 Tabla Nº1: “¿Con cuál partido se identifica o simpatiza más Ud.? Total menciones” 55 Gráfico Nº2: “Identificación partidaria en Chile” 56

Tabla Nº2: “Número de casos por Región” 57

Tabla Nº3: “¿Con cuál partido se identifica más o simpatiza Ud.?” 58 Gráfico Nº3: “Identificación según Coalición de Partidos (por región)” 59 Tabla Nº4: “¿Con cuál bloque se identifica o simpatiza más?” 60

(6)

Tabla Nº5: “Estadísticos (medidas de tendencia central, de dispersión y de posición)” 60 Gráfico Nº4: “Identificación por coalición política en Chile” 61 Tabla Nº6: “Funcionamiento de la Democracia en Chile” 63

Tabla Nº7: “Evaluación de la Democracia Chilena” 64

Tabla Nº8: “¿Qué tan bien cree Ud. que funciona la democracia en Chile?” 65 Tabla Nº9: “Evaluación de la Democracia chilena (selección de regiones, RM, V, VIII)” 66 Tabla Nº10: “Resumen del procesamiento de los casos” 66 Tabla Nº 11: “Estadísticos Descriptivos sobre funcionamiento de la Democracia en Chile.” 67

Tabla Nº12: “Valores extremos” 67

Gráfico Nº5: “Diagrama de caja sobre el funcionamiento de la Democracia en Chile” 69

Tabla Nº13: “Test ANOVAa” 69

Gráfico Nº6: “Evolución de la Participación Electoral” 70 Tabla de contingencia Nº º14: “Identificación con Partidos” (Total Menciones) * G.S.E. 71 Tabla de contingencia Nº º15: “Identificación con Pactos” (Total Menciones) * G.S.E. 72 Gráfico Nº7: “Proyección de la participación electoral en Chile” 73 Tabla Nº º16: “Regresión Lineal (RL) (Predisposición a votar)” 74 Tabla Nº17: “La participación en las elecciones presidenciales” 75 Tabla de contingencia Nº 18 “Pregunta 29: ¿Piensa inscribirse en los registros electorales?” * GSE 76 Gráfico N°8: “Inversión Publicitaria en el año 2004” 90 Gráfico N°9: “Uso de Medios en Chile en el 2010” (en porcentaje) 91 Gráfico N°10: “Fuentes informativas más utilizadas en elección presidencial de 1989” (en

porcentaje) 92

Tabla N°19: “Escándalos políticos en Chile (1990-2010)” 93 Tabla N°20: “Grado de importancia de los escándalos políticos según indicadores” 104 Tabla N°21: “Categorización de los escándalos políticos en Chile (1990-2010)” 104 Tabla N°22: “Después de casi 6 meses de iniciado el caso, ¿usted cree que había políticos

involucrados en la red de Spiniak?” 106

Tabla N°23: “¿Su visión sobre la Alianza por Chile se ha mantenido, ha mejorado o ha empeorado a

raíz de las disputas internas que provocó el caso Spiniak?” 106 Tabla N°24: “Entre Piñera y Longueira, ¿cuál de los dos tuvo más responsabilidad en la crisis de la

Alianza que provocó la salida de ambos?” 106

Tabla N°25: “¿Quién cree que fue el perdedor de este episodio?” 106 Tabla N°26: “Primera vuelta, elección presidencial de Chile” (2005) 108 Tabla N°27: “Segunda vuelta, elección presidencial de Chile” (2005) 108 Gráfico N°11: “Ahora, de las siguientes tendencias políticas, ¿con cuál Ud. se identifica o simpatiza

más: con la Alianza Por Chile, con la Concertación de Partidos por la Democracia o el Pacto Juntos Podemos?”

110

Tabla Nº28: “ Coalición más adecuada para el futuro del país (GSE)” 111 Tabla N°29: “Comportamiento electoral en el distrito 20 (elección de Diputados 1989-2009) 112 Tabla Nº30: “Importancia que hoy tienen en Chile los siguientes problemas: corrupción” 113 Tabla N°31: “Comportamiento electoral en la Circunscripción Araucanía Sur, comuna de Temuco

(elección de Senadores 1989-2009)” 115

Tabla N°32: “El escándalo político más impactante en los últimos años (%, respuesta múltiple)” 116 Tabla N°33: “Chile: Porcentaje de votantes inscritos por año de la elección” 119

(7)

Resumen

La presente investigación de Magíster busca indagar sobre la caída en la participación electoral en Chile, durante el período de gobierno de la saliente coalición: la Concertación de Partidos por la Democracia. Interesa fundamentalmente analizar los factores explicativos del creciente declive en la participación electoral considerando las evaluaciones internacionales sobre crecimiento económico, estabilidad política y paz social. Gracias a las diferentes escuelas interpretativas sobre comportamiento electoral (Michigan, Columbia y Rochester, entre otras), analizaré las variables explicativas del declive electoral en Chile y de la crisis del modelo de democracia representativa instaurado luego del régimen autoritario en el contexto de una transición política pactada. Variables tales como la dinámica de competencia de los Partidos Políticos, el sistema electoral binominal y, por sobre todo, la variable escándalos políticos, me permitirán indagar sobre la baja en la participación electoral en el período 1989-2010. Asimismo, será importante en la investigación indagar por el rol de los Medios de Comunicación en el ámbito de generar una socialización negativa sobre los políticos, la política y los Partidos Políticos.

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Introducción.

Pese a ser considerada como una de las democracias más exitosas a nivel latinoamericano, luego de una prolongada y traumática experiencia de régimen militar, la democracia chilena pasa por un alto nivel de desafección y falta de participación electoral. Sumado a esto se encuentra un creciente descrédito de instituciones como el Congreso Nacional, los Tribunales de Justicia y, por sobre todo, los Partidos Políticos. A propósito del reciente debate sobre inscripción automática y voto voluntario es que se gesta esta tesis. Esto por cuanto busco indagar las razones que explicarían la baja participación electoral en Chile, que dieron cabida a las modificaciones del padrón electoral en torno al voto voluntario. En virtud de esto, abordaré en primer lugar el enfoque metodológico de la investigación, uniendo en este apartado método y teoría. Para estos fines, explicitaré las decisiones metodológicas que he tomado y las limitaciones de esta investigación. En segundo lugar abordaré los principales conceptos que articulan el fenómeno de baja participación electoral. Participación política, representación, disenso, escándalo político o accountability, son conceptos centrales de abordar para un acercamiento a mi estudio. De esta manera, analizaré en primer lugar los principales enfoques interpretativos sobre el comportamiento electoral, integrando la serie de escuelas interpretativas sobre la participación electoral. Asimismo y tema no menor, he tomado como decisión epistemológica, abordar la naturaleza de dos conceptos centrales para el estudio sobre la participación electoral desde una visión socio-histórica. Siguiendo aquí la interpretación de Sartori (2000), sobre la necesidad de una capacidad operativa y explicativa de los conceptos para lograr interpretar la realidad social. De esta manera, abordaré un estudio sobre la configuración de la participación política y la importancia de los Partidos Políticos en Chile, durante el desarrollo del siglo XX e inicios del siglo XXI. Más tarde analizaré la participación electoral en Chile identificando los principales apoyos por Partido Político y Coalición. Así también, en este aparatado analizaré las principales evaluaciones de la población sobre la calidad del sistema democrático. Finalmente en el capítulo final de la investigación abordaré los principales aportes sobre el rol de los medios en los escándalos políticos, la realidad de investigación nacional y algunos casos que son ilustrativos de mi objeto de estudio. Más tarde explicitaré las principales conclusiones y evidencias de la investigación.

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1. Diseño metodológico de la investigación.

1.1 Planteamiento del problema de investigación.

Ante la actual modificación del sistema electoral chileno, sobre inscripción automática y voto voluntario, resulta pertinente y relevante analizar los factores que explican la participación electoral y su continua baja. En este sentido se plantea y pese a existir un fuerte consenso a nivel internacional sobre la solidez del sistema democrático chileno (PNUD, 2010; Castells, 2008), los actuales niveles de desafección institucional, descrédito de las instituciones propias del modelo de democracia representativa y por sobre todo, la baja participación electoral, exigen analizar las diversas variables explicativas de este fenómeno. De esta manera la investigación pretende analizar los diversos factores que explican la caída en la participación electoral, desde el retorno a la democracia hasta la reciente década. Interesa analizar por sobre todo, la relación entre el escándalo político y la baja participación electoral en el período 1990-2010. Pienso que esta dimensión escasamente estudiada en el período y en un contexto de bajo pluralismo mediático y un tratamiento particular de la información por parte de los Medios de Comunicación, en torno al escándalo y la denuncia, han ido mermando los niveles de credibilidad de la ciudadanía hacia el sistema político impactando negativamente la participación electoral en el país.

1.2 Pregunta de investigación.

La creciente baja en la participación electoral desde el retorno a la Democracia hasta la reciente década, pone en tela de juicio los éxitos de la transición a la Democracia y la calidad de ésta. Sobre esto, si bien existe consenso en determinar los factores que explican la participación electoral (Verba, Schlozman y Brady, 1995; Rosenstone, 1993), no hay identificación sobre el rol de los Medios de Comunicación en torno a los escándalos políticos planteados por estos y el impacto de esto último en las conductas electorales de los chilenos. La investigación busca analizar el impacto de los escándalos políticos en la baja participación electoral de los chilenos en el período 1990-2010. En torno a esto la pregunta de investigación es: ¿cuál es el impacto de los escándalos políticos en los niveles de participación electoral en Chile en el período 1990-2010?

(10)

1.3 Hipótesis de trabajo.

1. La hipótesis central sobre el declive electoral en Chile se relaciona con los escándalos políticos. Éstos inciden significativamente en la caída de la participación electoral en el país desde el retorno a la democracia hasta las dos últimas décadas, producto de la imagen negativa de los políticos, la política y las instituciones representativas del sistema democrático como son los Partidos Políticos y el Congreso Nacional.

2. La hipótesis secundaria guarda relación con las evaluaciones ciudadanas hacia la nueva democracia en un contexto de una sociedad que configura su democracia luego de un extenso régimen autoritario. En esto señalo que las evaluaciones ciudadanas están condicionadas por la cultura del “rechazo hacia lo político, los políticos y los partidos” y que han sido reforzadas por los Medios de Comunicación –como agentes de socialización negativa-a través de los escándalos políticos en las últimas dos décadas.

1.4 Objetivo general.

La investigación tiene como objetivo central analizar la caída en la participación electoral al interior del sistema político chileno y la influencia de los escándalos políticos en este fenómeno.

1.5 Objetivos específicos.

a) Determinar la influencia de factores institucionales en la participación electoral. Para tales efectos consideraré: i) el nivel de competencia al interior del sistema de Partidos en Chile y; ii)

el diseño y efectos del sistema electoral binominal en la representación.

b) Analizar el número de casos vinculados a la variable escándalos políticos y su influencia en el comportamiento electoral de los chilenos en el período 1990-2010.

c) Identificar las elecciones presidenciales y parlamentarias que evidencian una caída en el número de inscritos y de votantes y, su relación con los escándalos políticos del período.

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1.6 Metodología.

El estudio es de tipo explicativo ya que busca establecer la relación entre participación electoral y escándalos políticos. Las unidades de análisis son en primer lugar los procesos eleccionarios presidenciales y parlamentarios acontecidos desde el año 1989 a la elección presidencial de 2009. Tomo como decisión el uso de esta unidad de análisis dado que este tipo de elecciones me permiten medir el grado de identificación o desafección partidista por parte del electorado nacional, no así las elecciones municipales donde otros elementos entran en juego a la hora de determinar la elección de parte de los electores (cercanía con el candidato, evaluación del desempeño del candidato cuando es un alcalde que busca la re-elección, etc). Además, las elecciones permiten identificar a escala nacional los tipos de clivajes existentes y, por sobre todo, las magnitudes globales de participación electoral identificando variables institucionales como el sistema electoral binominal.

La segunda “unidad de análisis” es el estudio sobre los electores (votantes), en torno al nivel de evaluación sobre las coaliciones políticas y el nivel de implicación política. Las evaluaciones sobre el sistema político están dadas por los Estudios de Opinión Pública que permiten identificar las percepciones ciudadanas sobre el sistema político chileno. Con este fin utilizaré los Estudios de Opinión realizados por:

1. Latinobarómetro.

2. Latin American Public Opinion. 3. Centro de Estudios Públicos. 4. Universidad Diego Portales.

Como mi interés es analizar una trayectoria electoral, usaré diversas mediciones nacionales que aplicaron éstos organismos con el fin de determinar el comportamiento político de los ciudadanos en el período 1990-2010.

Al interior de la investigación la variable dependiente es la Participación Electoral y como variable independiente los escándalos políticos”.

(12)

Pese a lo anterior, y considerando los aportes metodológicos de Anduiza, Crespo y Méndez (2009), sobre la multicausalidad en los análisis sobre los fenómenos políticos establezco como variables independientes adicionales las que se resumen en el siguiente esquema:

Y: variable dependiente (Participación Electoral) X: variable independiente 1 (Escándalos Políticos) Z: variable independiente 2 (Sistema de Partidos) W: variable independiente 3 (Sistema Binominal)

En un diseño anterior, establecí como variable independiente adicional “la socialización política”. Sin embargo, para evitar colinealidad entre las variables –particularmente con la variable X- tomé como decisión sólo considerar los escándalos políticos ya que al interior de esta variable se observa un efecto socializador sobre las audiencias, considerando el rol de los Medios de Comunicación en los procesos de decisión electoral.

X

Z

W

Y

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Para el caso de la variable dependiente (participación electoral), propongo la siguiente operacionalización:

Variable Indicadores

Participación Electoral

Número de inscritos en los procesos eleccionarios presidenciales y parlamentarios entre 1990-2010

Nivel de abstención en los procesos eleccionarios durante el período

Votos válidamente emitidos durante los procesos eleccionarios

Nivel de votación según grupos etarios

Para la operacionalización o procedimientos que seguiré para medir la variable escándalos políticos, establezco los siguientes indicadores para evaluar su influencia en las decisiones electorales de los ciudadanos:

Variable Indicadores

Escándalos políticos

Corrupción política en el país según el Global Corruption Report de Transparency International, en el período de estudio.

Recurrencia en las encuestas de percepción ciudadana sobre los índices de corrupción y eventos considerados como escándalos.

Porcentaje de candidatos a senadores y diputados no re-electos y su relación con escándalos políticos previos a la contienda electoral.

Evaluación ciudadana a la gestión gubernamental y apoyo ciudadano en las diversas contiendas electorales del período.

Para el caso del Sistema de Partidos establezco lo siguiente:

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Variable Indicadores

Sistema de Partidos

Número de Partidos Políticos con representación de escaños en la Cámara de Diputados y Senadores

Número de votos obtenidos por los Partidos Políticos en elecciones de diputados y senadores

Y para el caso del sistema binominal:

Variable Indicadores

Sistema Binominal Número de diputados y senadores por coalición política

Número de diputados y senadores independientes de coalición política

Finalmente destaco el uso de datos comparados a nivel latinoamericano para contextualizar el caso de Chile. Posteriormente, incorporaré algunos elementos de serie de tiempo para desarrollar el argumento y la causalidad que mi investigación.

Las técnicas a utilizar para esta investigación son las siguientes:

a) Análisis de Estudios de Opinión Pública para identificar el nivel de recurrencia de los escándalos políticos.

b) Para el estudio del comportamiento electoral en el período 1990-2010, propongo el análisis de los diversos grupos etarios en torno al nivel de votación, gracias al uso del programa estadístico SPSS.20., con el fin de obtener una valoración descriptiva de los resultados mediante el análisis de frecuencias simples y de tablas de contingencia.

c) Para el estudio de la participación electoral a nivel regional y comparado, sigo el modelo con datos propuesto por Power y Garand (2007) que es lineal, en serie de tiempo y controlado por efectos de país (cross-sectional time series regression). Lo anterior en base a la investigación desarrollada por Morales (2010), sobre el debate en torno a la propuesta de inscripción automática y voto voluntario.

(15)

Un punto importante a destacar en el diseño metodológico que propongo, es la incorporación del enfoque histórico para la comprensión de conceptos fundamentales al interior de la investigación como son el de representación ciudadana, participación política e identidad partidaria. Sigo de esta manera el enfoque de path dependence (trayectorias dependientes), propuesto por Pierson1 (2000), en una publicación de la American Political Science Review. Aquí interesa fundamentalmente la evolución de la representación política y la participación en el desarrollo histórico del siglo XX e inicios del XXI, con tres momentos de alta relevancia. El primero el período previo al régimen militar, el segundo con el desarrollo del gobierno militar y, finalmente, el período contemporáneo en torno a los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia.

Este punto se abordará principalmente en el marco de interpretación socio-histórica al interior del Marco Teórico que se presentará en el siguiente apartado.

Finalmente, es importante explicitar dos limitaciones de la investigación. Por un lado, ésta no analiza la dimensión de “escándalos políticos” al interior de los poderes locales, es decir, la relación de la variable escándalos políticos con los procesos eleccionarios para Alcaldes y Concejales. Por la envergadura de tales unidades y por la necesidad de identificar la variable Partidos Políticos es que he tomado esta decisión. Así también la segunda limitación es que al realizar los análisis sobre el comportamiento electoral de la población, las bases de datos no contienen la dimensión escándalos políticos. Por esta razón se incorpora en los análisis una descripción de la serie de escándalos insertos en el período, junto con estudios de casos para evaluar el impacto de mi primera variable independiente. Desafortunadamente estudios internacionales desagregan esta variable para identificar claramente su influencia. En nuestro país los estudios de opinión no la consideran todavía masivamente. La excepción a esto es el estudio de opinión pública desarrollado en el año 2005 por la Universidad Diego Portales.

1

Veáse al respecto la interesante obra de Paul Pierson. (2000). “Increasing returns, path dependence, and the study of politics”. En The American Political Science Review; Jun 2000; 94, 2.

En: http://www.brynmawr.edu/socialwork/GSSW/schram/pierson2000.pdf

(16)

2. Marco teórico y examen crítico de la literatura sobre comportamiento

electoral.

En las últimas décadas, los estudios sobre participación política y, en especial sobre las conductas electorales (political behavior), han cobrado un mayor interés en especial sobre aquellas nuevas democracias que enfrentaron gobiernos de corte autoritario y procesos de redemocratización en especial en la década de los ‘90s. En estos contextos Dalton (2000: 915), establece que un soporte esencial de las jóvenes democracias es la cultura política existente. En efecto, al analizar diferentes experiencias internacionales, éste autor concluye que la nueva cultura política sobre un apego al régimen democrático, coexiste con los patrones culturales de los regímenes precedentes –en el caso latinoamericano se daría con experiencias autoritarias- tema no menor si se consideran a mi juicio dos elementos: las expectativas de las nuevas democracias y por ende de las nuevas generaciones y, el descredito de instituciones representativas como los Partidos Políticos o los Congresos Nacionales. En un punto similar, Mario Torcal (2006a) señala que el pasado y por sobre todo la socialización política a la que se ha visto enfrentada la población, es crucial a la hora de establecer niveles de afección política. Pese a existir variables explicativas de mediano y corto plazo sobre la evaluación ciudadana hacia el sistema político –como la naturaleza del sistema de Partidos Políticos y su nivel de competencia o exclusión o, el desempeño económico respectivamente- las variables de largo plazo como las prácticas políticas o los niveles de socialización son cruciales para el análisis del comportamiento electoral. Éste último autor establece tres conclusiones importantes sobre la naturaleza de la desafección política en las nuevas democracias. En primer lugar, los mayores niveles de apatía o desafección política se observan entre la población más joven, lo que ratifica el rol de la socialización política hacia estos nuevos grupos etáreos. En segundo lugar, realizando estudios comparados entre viejas y nuevas democracias a nivel internacional –tanto para naciones europeas como latinoamericanas- se observa que los mayores niveles de desafección política se encuentran entre los sectores más educados e informados y son éstos los que evalúan el desempeño gubernamental de manera más crítica, buscando inclusive otros canales o formas de participación política (Torcal, 2006a: 628). En tercer lugar, se encuentra el

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papel del pasado y el legado cultural que esto conlleva, ya que lo anterior moldea las experiencias y las evaluaciones de la población sobre el desempeño de las nuevas democracias. Siguiendo esta misma línea argumentativa, Dalton (2000: 919), establece que en los procesos de democratización las expectativas y el desempeño gubernamental en las nuevas democracias generan nuevas culturas democráticas donde se requieren nuevos estudios que complementen los clásicos sobre conducta política y participación.

Por otro lado, en una investigación similar Torcal (2006b: 309), establece que ante la frustración con las instituciones democráticas existentes, los ciudadanos podrían buscar nuevas formas de expresión política, donde la movilización social cobraría sentido ante escenarios de baja confianza y eficacia política. Y en este mismo sentido concluye que la desafección política, tiene resultados concretos sobre la expresión clásica de la democracia representativa como la votación. Complementando estas ideas Norris (1999), establece que las explicaciones más relevantes sobre el comportamiento electoral están dadas por interpretaciones micro (como la evaluación que hace el sujeto sobre sus logros en función del desempeño gubernamental), o las macro (como los dispositivos legales para la participación o la evaluación al sistema político). En un estudio realizado a 44 naciones a nivel mundial e incluyendo una serie de indicadores o variables que influyen sobre la confianza institucional, la autora concluye que las precepciones ciudadanas sobre instituciones como el Congreso, los Partidos Políticos o el desempeño gubernamental son esenciales de analizar cuando se estudia el comportamiento electoral en la población.

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lealtades políticas emanadas de la clase, la religión o la raza y, la escuela Rochester que realza los mecanismos de elección racional del individuo a la hora de evaluar la situación personal en torno al desempeño del gobierno de turno. Sin ahondar en demasía sobre estos enfoques, los autores nacionales destacan elementos de importancia con respecto a la performance electoral de los chilenos, lo que ayudaría a comprender la actual desafección política. Entre los elementos más destacados de los estudios realizados por el Observatorio Electoral de la Universidad Diego Portales, encontramos los siguientes:

a) Baja ostensible en el nivel de identificación partidaria por parte de los chilenos.

b) En un punto similar al anterior, los autores tomando una serie de encuestas de opinión en las últimas dos décadas, concluyen que el electorado nacional presenta un bajo nivel de adscripción al eje izquierda, centro y derecha, en especial hacia el segundo eje. Esto explicaría en parte la baja continua en la votación del Partido Demócrata Cristiano el cual fue central en el proceso de redemocratización.

c) Los niveles de votación se concentran hoy en día en los grupos etarios mayores, es decir en el rango de 40 años y más, lo que resulta en la conformación de un padrón electoral “más añoso” (Morales, 2010)

d) Altos niveles de rechazo a las dos grandes coaliciones políticas que han monopolizado – desde el retorno a la democracia- la votación chilena; la Concertación de Partidos por la Democracia y la Alianza por Chile.

e) La naturaleza del sistema electoral binominal, en especial los altos costos de entrada y las exigencias para conformar plantillas parlamentarias y el papel de los Partidos Políticos a la hora de determinar esta última, impide una renovación de la élite política chilena. Esto está impactando negativamente la percepción ciudadana sobre los Partidos Políticos en especial sobre la saliente coalición de gobierno.

Se suma a esto último los enfoques de Altman (2007), quien establece que una de las variables centrales de la desafección ciudadana está dada por la evaluación que la población entrega a las instituciones.

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Otros argumentos sobre la desafección y, bajos niveles de participación están dados por fenómenos similares en otros contextos sociopolíticos. En EE.UU. Putnam (2002:2003), analiza las variables que se encuentran afectando la cohesión social a través de la baja participación cívica en organizaciones comunitarias y en la gama de elecciones políticas desarrolladas en el país desde la década de los ’50 hasta fines del siglo XX. En sus investigaciones concluye que dos fenómenos son significativos a la hora de explicar la baja participación de la ciudadanía. El primero guarda relación con los cambios producidos al interior del mundo del trabajo, con la incorporación de la mujer a éste y, con la precariedad del empleo, todo inserto en una economía globalizada mucho más competitiva, dinámica y que distrae al sujeto a la hora de participar en gestas colectivas o, en espacios de asociatividad. El segundo fenómeno interesante dice relación con una resignificación del concepto de participación. En efecto, hoy las nuevas tecnologías de comunicación e información, generan intrincadas redes que unen a los sujetos desplazando los clásicos canales de participación observados desde la fundación de la nación del norte. En este contexto, podrían explicarse las bajas participaciones en esferas como la política e inclusive en organizaciones religiosas.

En otros estudios y a nivel comparado, Torcal (2010), realizando un exhaustivo análisis sobre la participación política en Europa, comprueba la vigencia de la posición de clase y el nivel de estudio como determinantes para este fenómeno. De esta manera y, tomando las investigaciones de Verba, Schlozman y Brady (1995), Rosenstone, Hansen (1993), y otros, reafirma el peso de estas importantes variables explicativas sobre la participación política y por ende, el comportamiento electoral de los individuos, destacando en los procesos actuales de modernización y globalización, el rol activo de los grupos de directivos y profesionales tanto en el involucramiento vía sufragio, como en la participación política a través de Partidos Políticos, marchas en apoyo a una iniciativa ciudadana, boicots o contactos directos con los representantes políticos.

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el ciudadano busca manifestar su posición política por otros canales como por ejemplo el boicot hacia cierta política pública, empresa o producto. Aquí se constatan diversos mecanismos de participación e involucramiento ciudadano entre los que éstos autores destacan: i) el voto; ii) la actividad de partido; iii) el contacto directo con instituciones del sistema político y; iv) la protesta.

Finalmente y analizando el impacto de los medios de comunicación en la conformación una opinión pública proclive o no a la participación política, resulta importante analizar los enfoques de Daniel C. Hallin y Paolo Mancini (2008), en su obra: “Sistemas mediáticos comparados. Tres modelos de relación entre los medios de comunicación y la política”. En esta investigación publicada por Editorial Harce, se analizan diversos modelos de comportamiento de los medios de comunicación y su influencia en los sistemas políticos a la hora de conformar opiniones políticas e impactar en las decisiones de los electores. Un punto similar es analizado por John Thompson (2001), quien investiga el peso del escándalo político en la conformación de opiniones públicas sobre la política, las élites y las democracias. El autor define aquí escándalos políticos como:

“aquellas acciones o acontecimientos que implican ciertos tipos de transgresión que son puestos en conocimiento de terceros y que resultan lo suficientemente serios para provocar una respuesta púbica”. Estos acontecimientos poseen las siguientes características:

a) Su ocurrencia o existencia implica la transgresión de ciertos valores, normas o códigos morales.

b) Su ocurrencia o existencia implica un elemento de secreto o de ocultamiento, pero ello no obstante llegan a ser conocidos por individuos distintos a los directamente implicados; o bien esos individuos tienen motivos para creer fundamentalmente que existen tales elementos de secreto u ocultación.

c) Algunos no participantes desaprueban las acciones o los acontecimientos y pueden sentirse ofendidos por la transgresión.

d) Algunos no participantes expresan su desaprobación denunciando públicamente las acciones o los acontecimientos.

e) La revelación de las acciones o los acontecimientos y la condena que recae sobre la conducta pueden dañar la reputación de los individuos responsables.” (Thompson, 2001:32)

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Otra aproximación teórica y conceptual es descrita por Marion (2010), quien describe el fenómeno de los escándalos políticos como propios de los sistemas políticos contemporáneos. La autora plantea que pese al constante escrutinio público al interior de las sociedades, de la serie de restricciones existentes al interior de las legislaciones, los escándalos políticos (political scandals), forman parte de la sociedad democrática moderna, en especial al interior de EE.UU. Un fenómeno interesante sobre éstos es que provocan a juicio de la autora una fascinación por parte de las audiencias y por sobre todo de los medios de comunicación, particularmente la televisión y la prensa escrita. Además, representa un fenómeno ampliamente extendido a nivel internacional observable en sociedades democráticas consolidadas como Gran Bretaña y Francia, entre otras.

Marion destaca algo relevante sobre los escándalos políticos: dependen esencialmente del sistema político vigente, es decir, aquel que reúna elementos básicos de control y fiscalización hacia el sistema político (existencia de una prensa libre, escenarios donde exista claramente una competencia política o, una autoridad descentralizada y con la capacidad de ejercer poder político). Por otro lado, la autora establece que como fenómeno político, los escándalos están asociados a tres elementos de importancia:

1. Los escándalos políticos se encuentran relacionados con conductas que atentan contra comportamientos considerados como éticos por parte de la ciudadanía. De aquí las condenas a, por ejemplo, las relaciones extramaritales de los políticos profesionales.

2. Estos escándalos no siempre son constitutivos de delito o sanciones penales, más bien dañan uno de los capitales más importantes de los políticos profesionales: la credibilidad. Por lo tanto, pueden circunscribirse tanto a la esfera pública –lo que podría conllevar a sanciones penales si se infringen las normativas legales- como a la privada.

3. Los escándalos políticos se encuentran estrechamente relacionados con la corrupción

(Marion, 2010:14), fenómeno que daña no sólo la fe pública sino que en muchas legislaciones es constitutiva de delito y merece sanciones penales.

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Ahora bien si se analiza el rol de la oferta mediática en Chile, resulta importante identificar el verdadero pluralismo existente. Este apartado resulta esencial a la hora de analizar dos fenómenos presentes en el sistema político chileno. Por un lado, la desaparición durante la década de los ‘90s de diversos medios informativos proclives a la lucha por la recuperación democrática y, por otro lado, la consagración de un mercado periodístico monopólico cercano a posiciones políticas contrarias a la triunfante coalición política en el proceso de transición democrática: la Concertación de Partidos por la Democracia. Estudio de casos y que pueden orientar en perspectiva comparada la realidad nacional son las investigaciones realizadas por Alcalde (2003), en su artículo: “Medios de comunicación como intermediarios del voto: la influencia de TV1 y Antena 3 en las elecciones legislativas de 1993”, quien analiza el comportamiento político y mediático de éstos medios de comunicación y su relación en las conductas electorales de los ciudadanos en España. En esta misma línea investigativa –y en el mismo territorio- se encuentra el artículo de González (2009), sobre el destacado rol de los medios de comunicación en las controversiales elecciones del 2004 y el rol del Partido Popular en los ataques del 11 de marzo en la estación de Atocha; el involucramiento de la banda terrorista ETA y las implicancias en torno a la manipulación de la información, el rol de los medios y por sobre todo los cambios en la conductas electorales de los ciudadanos. En este sentido, la variable “escándalo político” y las evaluaciones ciudadanas sobre el sistema político y los efectos en el comportamiento electoral resultan esenciales en contextos donde los medios de comunicación poseen un rol cada vez más protagónico en las decisiones ciudadanas. En el caso particular de este última investigación, pese a los pronósticos electorales que daban un amplio respaldo al partido de gobierno (El Partido Popular, PP), los electores dieron su amplio respaldo a la oposición liderada por José Luis Rodríguez Zapatero (líder del Partido Socialista Obrero Español, PSOE), como castigo al ocultamiento de información y a la determinación de los atentados por parte del grupo Al Qaeda, como represalia al apoyo español en la invasión de EE.UU. sobre Irak y Afganistán en el contexto de la lucha contra el terrorismo que lideraba el ex presidente George Busch.

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2.1 Comportamiento electoral, participación política y calidad de la

democracia.

Cuando se investiga sobre el comportamiento electoral al interior de una sociedad, los principales enfoques apuntan a tres dimensiones que a mi juicio son importantes de considerar. En primer lugar, destaca el análisis en el impacto de la estructura social y la pertenencia a ciertos grupos sociales y la influencia de estos factores sobre la intención del voto. Anderson y Heath (2001: 174-175), reconocen aquí los aportes de la escuela sociológica de Lazarsfeld (1944), en las identidades generadas por los partidos políticos en base a la adscripción sobre un determinado grupo social. En segundo lugar se encuentran los enfoques del modelo de identificación partidista en el que y según Andersen y Heath (2001: 175), “los votantes mantienen lazos psicológicos duraderos con partidos políticos concretos, y rara vez vacilan en botarlos”. Esto último por medio de un escenario de socialización donde el rol de la familia como agente de transmisión de valores intergeneracional es crucial. Finalmente, se encuentra para estos autores el enfoque de elección racional donde la dinámica del voto dependerá de una decisión de carácter individual donde se buscará maximizar la utilidad de la votación bajo un enfoque de costo-beneficio. Pese a existir consistencia en estas tres escuelas interpretativas señaladas en párrafos anteriores, parece importante resaltar que éstas no son excluyentes entre sí. Más bien lo que planteo para la comprensión del fenómeno de desafección electoral es un modelo donde se integren las tres grandes tradiciones de interpretación de las conductas electorales (voters behaviours). Bajo esta dimensión de análisis el comportamiento electoral en Chile representaría a mi juicio un conjunto de actitudes tendientes a manifestar una determinada posición de decisión sobre las contiendas electorales donde se busca determinar la elección de las autoridades para la conducción de la política. Involucra a mí entender las siguientes dimensiones:

1. Una manifiesta voluntad de acción influenciada por la transmisión intergeneracional de valores.

2. Una clara voluntad de manifestación política sea esta para respaldar alguna opción partidista o para manifestar un rechazo al sistema.

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transmitido al interior de los grupos de pertenencia y de acuerdo a la posición social que adopta el sujeto.

Estos elementos a mi entender podrían ayudar a la comprensión de un fenómeno de compleja interpretación pero relevante para la comprensión del sistema democrático presente en Chile. Ahora bien, si sigo la línea interpretativa de Rosenstone y Wolfinger (1980), el comportamiento electoral está directamente relacionado con elementos tales como la edad, la educación, el tipo de ocupación, las evaluaciones hacia el gobierno y las leyes, así como mecanismos institucionales que posibilitan u obstaculizan el proceso de registro para la emisión del sufragio. Pero estos elementos deben ser puestos en un contexto de interpretación analítica más amplio, que permita dar cuenta del real estado de la participación electoral en el territorio nacional. Ante esta disyuntiva de opciones teóricas puedo establecer el siguiente marco interpretativo. El comportamiento electoral de los ciudadanos esta mediado por una multiplicidad de factores entre los que se encuentran los descritos anteriormente. El siguiente cuadro grafica esta línea interpretativa.

Cuadro Nº1: “Análisis sobre el Comportamiento Electoral, siguiendo la interpretación de Rosenstone y Wolfinger”

Edad Nivel educacional Evaluación hacia el gobierno

Leyes de inscripción y participación electoral

Donde subyace la interpretación del efecto de madurez y compromiso cívico de los ciudadanos por los temas de interés nacional.

Elemento que deja en

evidencia la importancia asignada a

la movilización de recursos cognitivos del sujeto para comprender la importancia del sufragio en las democracias actuales.

Dimensión que pone en realce el nivel de adscripción o desafección hacia las

autoridades políticas y podría impactar en el interés sobre la política y los políticos.

Para los autores esto se vincula con un rasgo institucional que podría facilitar u obstaculizar la participación electoral de los ciudadanos.

Fuente: Elaboración propia en base a Rosenstone y Wolfinger (1980)

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Pese a lo ilustrativo del enfoque, resulta importante considerar que el comportamiento electoral está estrechamente relacionado con el concepto de participación política. En efecto y siguiendo la interpretación de Torcal, Montero y Teorell (2006:48), -que toman a sus vez las interpretaciones de Verba y Nye (1972: 2), la participación política está relacionada con las diversas formas o manifestaciones de los ciudadanos, tendientes a influir en la elección de las personas que gobiernan y en las decisiones que éstos últimos puedan adoptar desde las esferas de poder. Por ende, si se analiza el marco analítico propuesto por estos últimos autores, el voto vendría a representar una forma de actuación de los ciudadanos que buscan influir en la elección de las autoridades y en la política. La votación entonces vendría a ser una más de las manifestaciones ciudadanas que evidencian un interés en los procesos políticos. Si sigo esta línea argumental, la participación política podría verse graficada de la siguiente manera.

Cuadro Nº2: “Análisis sobre la Participación Política”

Niveles de Participación Política Votación en elecciones

P

ART

ICIP

ACIÓ

N P

O

L

ÍT

ICA

Abstención Electoral Contactar a políticos

Contactar a una organización Contactar a funcionarios

Colaborar con un Partido Político

Colaborar con organizaciones de acción ciudadana Colaborar con otra organización

Llevar insignias o adhesivos políticos Firmar en una recogida de firmas Tomar parte en manifestaciones Tomar parte en una huelga Boicotear ciertos productos Comprar ciertos productos Donar dinero

Recaudar fondos

Contactar/aparecer en Medios de Prensa Contactar con abogados/organismos judiciales Participar en actividades ilegales de protesta Participar en mítines o actos de campaña

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Usar internet para actividades políticas Participar en actividades de Partido Ser miembro de un Partido Político Hacer voluntariado

Fuente: Torcal, Montero y Teorell (2006:52)

Se desprende del cuadro anterior, la multiplicidad de elementos que conforman la Participación Política, tema no menor si considero que el voto como expresión de voluntad política coexiste con otras manifestaciones ciudadanas que pueden ser valoradas en un rango mayor que la tradicional forma de manifestación política: el voto. En este mismo punto coincide Anduiza y Bosch (2009), quienes manifiestan que como fenómeno social, la Participación Política se relaciona con una serie de factores explicativos. En un punto similar Rodríguez, Sabucedo y Costa (1993: 23), confirman la idea de que en la comprensión de esta dimensión de la realidad, no basta con explicaciones sólo centradas en el sujeto (de corte individualistas), sino también es válido y hasta necesario considerar variables de carácter estructurales. Estas ideas se resumen en el siguiente cuadro de análisis.

Cuadro Nº3: “Las explicaciones de la Participación Política”

Niveles de análisis Factores Socioeconómicos Factores Políticos Macro Desarrollo socioeconómico

Modernización.

Estructura institucional Contexto político

Meso Recursos de grupo Movilización

Micro Características socioeconómicas Recursos individuales

Actitudes políticas

Fuente: Adaptado de Anduiza y Bosch (2009:43)

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actitudes que han desarrollado los ciudadanos en incrementar la atención en los temas públicos gracias a los Medios de Comunicación o en el consumo de información relacionada con el sistema político. Un segundo factor a considerar y que se encuentra muy de la mano con los enfoques de Converse (1969), es el grado de identificación partidista que puede variar dependiendo del nivel de importancia que posean los Partidos Políticos en las sociedades. El tercero y no menor, es el del grado de ubicación es la escala ideológica, es decir, en el espectro izquierda, centro y derecha, elemento que puede ser definitorio a la hora de cuantificar el volumen de ciudadanos que concurren a las urnas. Esta dimensión cobra protagonismo en el contexto chileno por cuanto es una dimensión que logrado permanecer en el tiempo y da sentido a las decisiones electorales de los ciudadanos. No obstante las coyunturas históricas críticas como son el Gobierno de la Unidad Popular, la instauración del régimen militar o, procesos electorales de alta relevancia como lo fueron el plebiscito de 1988 y la elección presidencial de 1989, la ubicación al interior de la escala ideológica sigue existiendo como referente simbólico político al interior de la ciudadanía chilena. Entonces, esta dimensión cobra protagonismo si se considera el desarrollo del sistema de partidos en Chile, desde su nacimiento en el siglo XIX y durante buena parte del desarrollo en el siglo XX. En efecto y según Scully (1992), el Sistema de Partidos en Chile se configuró fuertemente desde un conflicto de clases en el ámbito urbano, hasta uno configurado en torno al conflicto de clases en el ámbito rural. Este último en el contexto de la Reforma Agraria y del Programa de Promoción Popular impulsado por el Partido Demócrata Cristiano. El siguiente diagrama grafica el enfoque del autor.

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DiagramaNº1: “Evolución del sistema de partidos”

Fuente: Scully (1992: 219)

La categoría de análisis en torno a las fisuras (clerical versus anti-clerical y capital versus trabajo), fueron determinantes a mi juicio para la configuración de identidades partidistas en especial, durante el período de fuerte polarización política acaecido durante el gobierno de la Unidad Popular. En esta misma línea, la investigación de Morales y López (2005), ratifican plenamente la importancia de la familia en la transmisión de los valores y las identidades políticas hacia las nuevas generaciones. Asimismo, autores como Ventura (2001) y Anduiza (1999), comprueban este importante agente socializador. En un punto importante también Budge y Farlie (1976: 114), ratifican que la identificación partidaria es la variable que muestra la relación más fuerte y consistente con la tasa de participación electoral frente a otras como la edad, la educación o la religión.

Lo anterior y según Morales (2011), -revisando la literatura internacional sobre identificación partidaria-, ratifica la importancia de esta dimensión cuando se analiza la volatilidad electoral y la debilidad institucional de las democracias. Las investigaciones asimismo de Levine y Molina (2007), ratifican precisamente esta importante arista.

En el siguiente apartado analizaré las principales coyunturas históricas que han definido la participación política, la representación ciudadana y la identificación partidista.

Demócrata Cristiano

Izquierda Centro Derecha

Unidad Popular Nacionales

CODE

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2.2. Marco de interpretación socio-histórica sobre la participación política, representación e identificación partidaria.

Resulta profundamente valioso y hasta indispensable para el sustento teórico y analítico de esta tesis, identificar durante el siglo XX e inicios del XXI la concepción sobre la participación política, la representación y la identificación partidista en Chile; los factores de desestabilización y de re-acomodo de las diversas etiquetas políticas. En torno a esto distingo tres momentos históricos fundamentales. El primero es la inauguración de una competencia partidista vinculada a una movilización de masas principalmente de los Partidos Políticos de izquierda, muy vinculados a la organización de la clase obrera y al creciente protagonismo de las agrupaciones sindicales de principios del siglo XX tanto en las faenas mineras como industriales. Como de manera acertada señala Mainwaring y Scully (1996), estos partidos lograron canalizar las crecientes demandas de sectores que de manera permanente habían sido excluidos por la oligarquía chilena de fines del siglo XIX y principios del XX (Carmagnani, 1984). En este mismo contexto, surgen una serie de partidos con claros intentos de capitalizar la creciente urbanización que se había reportado a comienzos del siglo XX. En efecto, partidos como el Radical, Falange Nacional y el Socialista, sumado al desarrollo de las estrategias del partido Comunista en capitalizar el apoyo de la clase obrera industrial, dan muestras durante la segunda mitad del siglo aludido de una creciente competitividad por captar a los diversos sectores marginados de la representación partidaria pero con posibilidades de acceder al debate político gracias a los cambios producidos en la legislación que ampliaba el sufragio. Sobre este último punto basta recordar el considerable aumento de la participación electoral que pasa de un 17,4% de la población en edad de votar a un 29,1% en el lapso de 1942 a 1952, todo gracias a la incorporación de la mujer para las votaciones presidenciales (Schuster, 2009). La participación política en este sentido estaba configurada por la participación electoral, la militancia partidista y la inclusión en las dinámicas de movilización y protesta para presionar al sistema político. En este contexto, durante buena parte de la primera mitad del siglo XX, el repertorio de acciones que conformaban la participación política fue conformando un campo de acción que impactó directamente en diversos espacios de representación donde las demandas de la clase media y de los sectores populares iban siendo acogidas desde el aparato

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estatal mediante los diversos Partidos Políticos del período. Aquí cabría preguntarse, ¿cómo fue entendida en definitiva la participación política en el siglo XX? En primer lugar es importante considerar el tipo de relación de los individuos con el sistema, es decir, si considero los relevantes aportes Lipset y Rokkan (1967), a propósito del nivel de identificación con la raza, la etnia, la religión y la clase, este último elemento resultó esencial a la hora de articular la participación política en especial sobre aquellos sectores excluidos del debate político en el siglo XIX. La diversidad de partidos que fueron constituyéndose a lo largo del siglo, da cuenta de la multiplicidad de intereses de clase del período. Esto concuerda con los planteamientos de Scully (1992) y Drake (1992), en el sentido de identificar a los partidos del espectro centro e izquierda con aquellos sectores que planteaban sus demandas hacia el sistema político (sectores medios y bajos principalmente). En segundo lugar, la participación política era entendida como espacio de transformación, movilización y lucha reivindicativa por demandas sociales. Quizá los ejemplos paradigmáticos sobre esto están marcados por las denominadas “tomas de terreno”, los “movimientos huelguísticos”, la “paralización de actividades”, “las marchas estudiantiles” y el “involucramiento en organizaciones canalizadoras de demandas sociales” como lo fueron los Partidos Políticos. Lo último en el contexto de transformación de la sociedad chilena en la década de los ‘50s, ‘60s y ‘70s. Historiadores como Correa, Rolle y Jocelyn-Holt (2000), concuerdan en que fenómenos como la urbanización, la expansión del sufragio, la creciente alfabetización y la movilización lograda en la década de los ‘60s y ‘70s por los partidos Demócrata Cristiano, Socialista y Comunista, fueron cruciales para la capitalización de las demandas de sectores medios y populares. Coincido en este apartado con las interpretaciones realizadas por Torcuato Di Tella (1984), en identificar una clara relación en el período histórico aludido entre la clase, el partido y la ideología, articuladas por élites que buscaban la transformación del sistema político. Un fenómeno no sólo observable en el caso chileno, sino también en buena parte de los países del Cono Sur.

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Un punto de análisis de enorme importancia es el que señala Huneeus (2000), sobre el régimen. Para este autor, los elementos que destacan son. Primero, un régimen de carácter desarrollista, vale decir, con una lógica de transformación de la sociedad con ciertas legitimidades centrales –como el rendimiento económico a través de la instauración de un modelo neoliberal- muy diferente de los regímenes militares de Argentina o Brasil que carecieron de este componente. Segundo, un régimen con tres identidades claramente definidas: la coercitiva, la económica y la personalización del poder en la figura de Augusto Pinochet. La primera para este autor queda de manifiesta con la institucionalización y personalización del terror con la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), y la Central Nacional de Inteligencia (CNI). El exilio, torturas y desapariciones determinaron durante los 17 años de régimen militar una desaparición o, en su defecto, atomización de todo tipo de estructuras partidistas conocidas previas al golpe de estado de 1973. La segunda se puede identificar con los proyectos modernizadores impulsados por los Chicago Boys –asesores directos del régimen en materia económica- donde la liberalización de la economía, las privatizaciones y un nuevo rol del Estado cambian significativamente la relación entre este último y la sociedad. La característica del momento estará marcada por la iniciativa individual y el fomento a las exportaciones. Un punto interesante en este apartado se reporta con el Plan Laboral, política impulsada por el régimen donde se modifican sustancialmente las relaciones entre trabajadores, empresarios y Estado. La participación y representación quedan sólo vinculadas a la esfera individual sin la capacidad que se tenía previo al gobierno militar de buscar incidir en el proceso político estatal. Como bien se señala sobre este punto:

“El Plan Laboral significaba la perpetuación para la sociedad civil, de su debilidad orgánica y despolitizamiento del movimiento sindical. Ello desde 1985, tuvo como consecuencia que las relaciones entre estructuras representativas de los trabajadores, y organizaciones poblacionales de base, se vuelvan débiles en la rearticulación y satisfacción de las demandas hacia el sistema político. Se genera de esta forma un proceso de desestructuración social, la cual comienza a caracterizarse a partir de 1983 en un debilitamiento de la relación entre los agentes sociales, en este caso organizaciones sindicales, hacia con el Estado. Esto último comienza a redundar en una marcada exclusión

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social, en donde una parte importante de la población no accede al mercado del trabajo, quedando segregada, o participando a niveles de subsistencia sin acceso ni vínculo con centros productores, ya sea en el aparato burocrático estatal, o en las grandes empresas extractivas. A propósito de la contracción económica, aumenta el desempleo, y el subempleo, generándose con ello una inorganicidad a la hora de afiliarse a un sindicato, donde ya no existe unidad productiva, y sólo se accede a pequeñas agrupaciones de base, como organizaciones poblacionales; comités de ayuda por ejemplo, generados a partir de la protección de la Iglesia Católica. Se impulsó desde este panorama un proceso paulatino de cambio en el comportamiento de la sociedad chilena, al partir de la lógica de la libertad individual en el consumo, con la óptica del modelo exportador, sostenida básicamente a través de la empresa privada, lo que trae cambios en la estructura productiva del país a partir de 1985, al generarse un proceso de concentración de la riqueza nacional en manos privadas estimulándose con ello, vía estatal la competencia, tanto de los factores del capital, como del trabajo”. (Castañeda, 1999: 50)

En este apartado, el Plan Laboral de 1979 impulsado por aquel entonces por el Ministro José Piñera, significó una enorme transformación en las formas de participación y representación de la clase trabajadora y una merma en torno a establecer demandas colectivas al Estado por mejoras en las condiciones laborales, salariales y materiales de la población chilena. No obstante esto último, Cañas (1997: 123), comprueba que pese al receso político exigido por las autoridades militares durante el antiguo régimen, la serie de organizaciones sindicales del período tenían una clara identificación partidaria, no obstante el receso democrático.

Recuperada la democracia gracias al triunfo de las fuerzas opositoras al régimen militar –en torno al Plebiscito de 1988 y la elección presidencial de 19892- surge a mi juicio el tercer

2

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momento histórico de relevancia para el estudio que me compete. Reinaugurada la competencia partidista y electoral gracias al triunfo de las fuerzas democráticas nucleadas en la denominada Alianza Democrática y, posteriormente en la Concertación de Partidos por la Democracia, las fuerzas políticas triunfadoras del proceso de 1989 instalan una serie de reformas que intentan en aquel período reconstruir buena parte del tejido social sobre representación, participación y mejoras en la calidad de vida de la sociedad chilena. Aquí, reconozco en el diseño institucional tres vectores de alta importancia: 1) una política de reparación sobre el drama de los Derechos Humanos gracias a políticas de compensación y recuperación de la memoria histórica nacional; 2) una política institucional tendiente a perfeccionar la Carta Fundamental heredada del régimen militar; 3) un diseño de Políticas Públicas con focalización del gasto en los sectores vulnerables de la población, materializando la extensión de una serie de beneficios a los sectores bajos y medios de la sociedad chilena bajo la lógica de “crecimiento con equidad” y “ajustes al modelo” (Boeninger, 1998). No obstante los considerables éxitos alcanzados en materias como salud, educación y vivienda, sumadas a una creciente apertura comercial, el espacio de la participación, la representación e inclusive la calidad del diseño democrático evidenciaron hacia fines de la presente década, un distanciamiento entre las élites fundadoras de la Concertación y las nuevas generaciones de electores- inclusive las más longevas-. La derrota electoral en la elección presidencial de 2009 y los bajos niveles de aprobación ciudadana a la saliente coalición de gobierno, dan cuenta de estas erosiones. Al quiebre de las lealtades al interior de la coalición, la desligitimación ciudadana, una creciente politización al interior del conglomerado y, por sobre todo una fragmentación de las identidades partidistas, se suma a fines de la década una fractura extrema al interior de la propia élite fundadora de la Nueva Democracia. Así, al fraccionalismo partidario de los principales Partidos Políticos de la Concertación (PDC, PS y PPD), se suma a mi juicio una creciente disolución ideológica al interior del conglomerado. ¿Qué factores

momento, aceptada y pactada con el apoyo inclusive de los nuevos Partidos Políticos de la derecha nacional: Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente. Véase sobre esta materia la obra de este autor, particularmente el capítulo IV: “Preparación y afianzamiento de la transición vía transacción. 1987-marzo 1990”, pág 213-305. En Cañas Kirby (1997). “Proceso Político en Chile. 1973-1990”. Editorial Andrés Bello, Santiago.

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pueden explicar este escenario de conflictividad y de alejamiento ciudadano? La pregunta no es menor ya que da cuenta en el escenario reciente de un distanciamiento entre la ciudadanía y los actores políticos claves de la recuperación de la democracia: los Partidos Políticos de la Concertación. De aquí el nombre de la fundación “Concertación de Partidos por el NO”, recordando la épica lucha por la recuperación de la democracia luego de 17 años de régimen autoritario.

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Socialista del Senador Alejandro Navarro y la creación de un nuevo referente para el socialismo chileno (el Movimiento al Socialismo, MAS). Asimismo, cabe destacar el alejamiento del ex senador por la Circunscripción de Aysén, Adolfo Zaldívar de la Democracia Cristiana y de cerca de 5 diputados de la misma colectividad, los que determinaron el establecimiento de un nuevo referente partidista: el Partido Regionalista de los Independientes (el PRI). Estos ejemplos demuestran que pese a existir un disenso moderado en cuanto a no deslegitimar a la democracia como forma de convivencia social y modelo de gobierno, éste logró dar claras señales de desgaste a la coalición y impactó en el creciente descrédito que la población presenta hacia los Partidos Políticos en nuestro país.

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élite sobre la designación de los candidatos y el diseño electoral, que quita representatividad a los ciudadanos quienes no pueden ejercer un efectivo accountability de sus autoridades; 3) la formulación de políticas de manera elitista y extra-institucional y; 4) la intocabilidad del modelo económico heredado del régimen militar. Esto último es visto por este autor como verdaderos enclaves autoritarios –tomando la expresión de Garretón (2003)- que mermaron el normal funcionamiento del desarrollo democrático en el país, mermando la democratización al interior de la sociedad, resorte fundamental para las consolidaciones democráticas de las experiencias recientes de recuperación de éstas (Morlino, 2009)

Todo lo anterior da cuenta de una crisis de la representación política y cambios en la participación electoral al interior de la sociedad chilena. El agotamiento de la coalición saliente se suma en definitiva a una crítica por parte de la sociedad al modelo de democracia representativa y a las formas clásicas de participación política, como por ejemplo, el concurrir a las urnas.

2.3. Reflexiones teóricas contemporáneas: la importancia de la votación como espacio de accountability.

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desempeño de las autoridades analizan éstas en función de las propias acciones gubernamentales. Sobre este punto es que marco una distancia en el análisis antes descrito. Esto por cuanto existe evidencia empírica en Chile que confirma dos fenómenos. El primero es sobre la importancia sobre el consumo informativo que poseen las audiencias en el país y, por otro lado, la permanente aplicación de una serie de encuestas y sondeos de opinión que ha enfrentado el país desde el retorno a la democracia hasta el período actual. Lo interesante es analizar qué razones explican la continua baja en la votación y por ende en la pérdida de control que mediante este mecanismo tienen los ciudadanos sobre los políticos.

Diagrama Nº2: “Modelo interpretativo de la votación en Chile según el enfoque de Downs” (1957)

(Años de desarrollo democrático en

Chile)

(Votación de los ciudadanos) (Período crítico de la

votación; la reciente década)

(Caída en la votación)

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Si considero en este apartado los enfoques de Downs (1957), lo que ha ocurrido en Chile es que los electores al no ver totalmente satisfechas sus expectativas, presionan –racionalmente concebido- al sistema político en la búsqueda de mejoras sobre la situación socioeconómica o en la calidad del sistema democrático. El período crítico de la votación es la última década donde se advierte una baja considerable en el número de electores. Aquí resultan importantes las reflexiones de Manin, Przeworski y Stokes (1999), cuando consideran -en los análisis sobre la representación de los ciudadanos- las evaluaciones retrospectivas y prospectivas que realizan éstos y que se traducen en caudales de votación.

Referencias

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