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Gaceta municipal de Barcelona. Año 040: Suplemento nº2 (1953)

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(1)

AYUNTAMIENTO

DE

BARCELONA

GACETA

MUNICIPAL

Año XL

Suplemento

n.0 2

Noviembre de

1953

La luz y la poesía se han dado cita en este remanso

(2)

1

GACETA

MUNICIPAL

ívj

Año

XL

Barcelona-Noviembre

de

1953

Suplemento

n.°

2

La correspondencia se dirigirá al ilustrísimo señor Secretario general del Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona

ecuerao

y

meditación

ODO recuerdo

implica meditación,

en cuanto

estimula

retrospectivamente

nuestra memoria y nos mueve a

considerar

los

avisos del

pasado

para

de¬

ducir

enseñanzas,

cuyos

frutos espirituales han de obtenerse

a

solas

consigo

mismo,

en puro examen

de

conciencia.

Tiempo

y

lugar constituyen

apenas meros

puntos

de

contacto con

la

realidad

física,

que nos

permiten, de

manera

más

o menos

convencional,

aprehender medidas

relativas

a

la duración

de los

seres

sujetos

a

mutación

y

establecer

etapas

históricas

en

las

que

pretendemos

condensar

episo¬

dios

y

valorarlos

según

su

repercusión

y

trascendencia.

Sin

embargo,

esa

concentración

o

abstracción

mental a

que

conduce

la

rememoración,

ese

ensimismamiento,

torna

la

ausencia en

presencia

merced al

recuerdo de

lo que

fué

y

vuelve

a ser

precisamente

porque se

nos representa en

el

pensar y en

el

sentir.

Por

eso

entendemos

que

el recuerdo

meditativo

se acompasa

mejor

a

la intimidad recoleta

que

al

vocerío

superfino,

y que

la

conmemoración

de la vida

y

la obra fecundas

de

José Antonio

Primo de Rivera reclama

en

la hora

actual que

la

emoción

renovada

desemboque

en

reflexiones

acerca

de

su

doctrina

para contrastar, en un

solemne

coloquio

tácito,

nuestros

propósitos

con sus

directrices.

Es

lógico

que

la presencia del Fundador

aparezca en nuestra mente

referida

a su

visión de la vida

local,

dojide

él

cifró

su

afán inmediato,

fiel al

concepto

clásico del Municipio

enraizado

en

la

mejor tradición

es¬

pañola

y

apto

para acoger

cualesquiera transformaciones impuestas

por

la

evolución,

pero

vivificadas siempre

por

los

eternos

valores

que se

resumen en el bien común.

Eji 1915

preconizaba Ortega

y

Gasset, anticipándose

a

Spengler,

la

vuelta

al campo apara

restaurar

nuestras

almas

esterilizadas

por

la

gran

Ciudady). José Antonio

se pone en contacto con

los

pueblos de

nuestra

Patria

que

dió vida

y

espíritu

a tantas

tierras,

porque, como a

Unamuno,

le «duele»

España,

siente el dolor

de

aquellos

que

aviven

en

condiciones

miserables, infrahumanas))

y

les dice:

aVosotros

sois la verdadera

España,

la

España vieja

y

entrañable, sufrida

y segura, que conserva

durante

siglos

la

labranza,

los

usos

familiares

y

comunales,

la

continuidad

entre ante¬

pasados

y

descendientes.

De

vosotros

salieron

también

duros,

callados

y

sufridos, los

que

hicieron

el

Imperio de España. Pero

sobre

vosotros...

hay

otra

España artificial, infecunda,

ruidosa,

formada

por

los partidos

políticos,

por

el Parlamento,

por

la vida

parasitaria

de

las

ciudades».

Cuando José

Antonio

piensa angustiadamente erigir

(3)

o no, pero

justo

y

cimentado

en

principios

de incuestionable solera

na¬

cional, descarta las

caducas

panaceas

de encontrado signo

((derechas»

e

(cizquierdas»

y

propicia el

remedio:

el

resurgimiento de la

autén¬

tica

España

de

ccdebajo»,

estructurada

en sus

ccunidades

reales»: familia,

Municipio

y

sindicato,

ante

las cuales

atendrán

que

guardar

silencio los

charlatanes de la

política

y ganarse

el

pan

los parásitos».

Ese

triple postulado

se

incorpora

a

la Reforma

del

Régimen

local,

que

preside Franco, mediante la participación

en

las

tareas

concejiles de

tres grupos que

representan,

respectivamente,

al

sector

familiar,

a

la

orga¬ nización

sindical

y a

las

entidades

económicas,

culturales

y

profesionales.

La

diversidad de

factores

se

canaliza

por esas

tres

vertientes

que

confluyen,

se

juntan

y

unifican

en

el Ayuntamiento.

De suerte que

la Corporación,

como

tal,

es y

ha

de

ser una y

única.

Su

actuación va

encaminada hacia

un

objetivo

común

e

indisociable,

cuyo

programa

está

reflejado,

con

meditada firmeza,

en

el

articulado de la Ley

de

Régimen local

que

señala los fines

y

la competencia

municipal,

y en

el

Reglamento de Organización, funcionamiento

y

régimen

jurídico

de las

Corporaciones locales,

que

determina las atribuciones

del Alcalde, del

Ayuntamiento

y

de la Comisión

permanente,

dentro de la órbita

incon¬

fundible de cada

uno

de

esos

órganos.

No

cabe,

pues,

desnaturalizar los fines,

trastocar

las competencias

o

involucrar las

facultades, ni, mucho

menos,

parcelar la

Administración

municipal,

aun por razones

derivadas

de la

procedencia

representativa

a

la

que se

deba el

acceso

al

cargo

edilicio.

El

Ayuntamiento

responde

así

al origen etimológico de la palabra

y a

la ideación joseantoniana de

ccunidad»,

como ccempresa

futura

que

realizar,

en

la

que se

funden todas las voluntades

individuales».

Es la

restructuración

íntegra»

de

un

Cuerpo

que

representa

a una

sola

comu¬

nidad

vecinal, base

in

dispen sable,

a su vez,

de la estatal.

El mayor

ccvalor político»

que

reside

en

el hombre

es su

cccapacidad

de

convivencia

civil

en

el

Estado». Las ccactividades

propias

y

tradicio¬

nales» de

los

Ayuntamientos

son

de índole cceconómica

y

administrativa».

Esta

clara discriminación

inspiró

a

los redactores del Manifiesto de la

Conquista del Estado,

que

encabezara Ramiro Ledesma Ramos.

Según

esa

ortodoxa trayectoria, la

magna

tradición de

nuestras

ciu¬

dades, villas

y

pueblos,

como

organismos vivos

y

fecundadores,

que pro¬

clamara

en su

fase inicial el Movimiento, abre

paso

al sentido ccunitario»

del

Municipio,

con su

órgano

preeminente,

que es

el Alcalde,

y

sirve

a

la

vez, como antes y

siempre, de

«

célula

y

base» del Estado

que

aglutina las

últimas

instancias

de

la

comunidad,

regula

su

encuadramiento

y orga¬

nización

jurídica

y

ejerce,

desde la cima del Poder,

su

misión tuitiva

y

estimulante.

Recordemos

y

meditemos,

en

el aniversario del sacrificio ejemplar

de

la

vida

de José

Antonio, sobre

estas

ideas

y

otras

afines,

para

rendir

a su memoria el más

devoto

seguimiento.

Juan-Ignacio

bermejo

y

Girones

(4)

LOS

CEMENTERIOS BARCELONESES

LA GRAN

NECROPOLIS

DEL SUDOESTE

Actualidad

y

futuro de la

Ciudad

de los

muertos

'a

festividad de Todos

los

Santos,

con la

fervorosa celebración

de sus actos

tradicionales,

ha

sido fecha

propicia

para

la

evocación del

tema

de los

Cementerios,

aunque su

recordación

sea perenne en

la vida

cotidiana

de

la Ciudad.

Hemos

dicho tema,

y aun

podríamos

añadir

que

constituye

un

problema,

puesto

que

el

cre¬

cimiento

vertiginoso

de la

urbe

obliga

a una atención constante en este aspecto

de la

actua¬

lidad

barcelonesa,

cuyo

ámbito

nos

ofrece,

a

la

vez, graves

meditaciones

sobre la vida

y

la

muerte.

Los servicios de

Cementerios,

catalogados

preceptivamente

como

obligaciones

mínimas de

los

Ayuntamientos,

tienen

excepcional impor¬

tancia,

y

de

110 ser

atendidos

con

el

celo,

aus¬

teridad

y

previsión

que me¬

recen,

llegarían

a crear pavo¬

rosos

problemas

en

las

grandes

urbes.

No

podía,

pues,

Barcelona

sustraerse a estas

inquietudes,

que

han gravitado sobre

su

Mu¬

nicipio

y con

objeto de

aten¬ ción

preferente

por

parte

de la

Tenencia

de

Alcaldía

delegada

del

Servicio,

en constante pre¬

ocupación

por

el mejoramiento

de todos los

Cementerios

de la

Ciudad, aportando

una supe¬

rior

actividad

a la

necrópolis

del Sudoeste —llamada

popu¬

larmente Cementerio Nuevo

—,

preferencia lógica

si

se

consi¬

dera

que en

él

tienen

lugar el

90

por

100

de

las inhumaciones.

Está calculado

que se

precisa anualmente

la construcción

de

cinco mil

nichos

para

aten¬

der

a las

necesidades

de

la

Capital,

y

actual¬

mente están en

pleno

auge

las obras de

su

construcción,

que se

realizan

en

la

parte

alta

de

la montaña

de

Montjuich,

y que

dejarán

cerrado

el

Cementerio

por

aquel lado,

que

actualmente

carece de la

protección de

muro

divisionario,

pero que

ahora

será

construido,

para que

de

esta

forma

no sean

visibles

los

nichos desde la

parte

de la Exposición

y, con¬

cretamente,

desde

el Estadio

Municipal,

ya que

en estas

construcciones

se

sobrepasa la altura

de

la

montaña, circunstancia

que se aprove¬

chará

para

elevar,

en

la

parte

más

alta,

una

El Alcalde, don Antonio M.a

Simarro,

acompañado

del Teniente de Alcalde señor Sancho Vecino, contempla los nuevos talleres

(FotoDomínguez)

(5)

Vista exterior de ía nueva Capilla

(Foto Valls)

cruz

monumental, visible

a

larga distancia,

y que

reinará

sobre el lugar de los

que gozan

del eterno

descanso,

como

símbolo de cris¬

tiandad.

URBANIZACIÓN

Y

COMUNICACIONES

El crecimiento

de la

necrópolis del Sud¬

oeste es

algo extraordinario

:

la Ciudad de los

muertos está

próxima

a

lograr la cifra impre¬

sionante

de

cerca

de

750,000

habitantes,

si¬

guiendo

una

lógica línea paralela al creci¬

miento

de la

gran

capital

que

hoy

es

Barcelona.

Y

siguiendo el

ritmo

de las

construcciones

fúnebres,

a

lo

largo

y a

lo ancho de las calles

y

las plazas del Cementerio,

se

lia tenido

que

atender

al

problema de las

comunicaciones

y

de los transportes

en

la Ciudad del silencio.

Se lia

procedido,

pues,

al arreglo total de

sus carreteras

interiores,

por

el moderno

pro¬

cedimiento del

riego asfáltico,

en una exten¬

sión

de

más

de

5

quilómetros.

A su vez, se

lian

construido

unos

impor¬

tantes

talleres,

dotados de modernísima insta¬

lación y

situados frente

a

la

Administración,

con

capacidad

para

albergar

la

totalidad de las

dependencias de los servicios técnicos.

Asi¬

mismo se

ha levantado

una nueva

Capilla,

y se

lian

instalado los

nuevos

servicios del

personal

subalterno y

de vigilancia,

con

elementos

sa¬

nitarios,

duchas,

peluquería

y

comedor.

La

puerta

de entrada al

Cementerio,

por

la

carretera

de Casa

Antúnez, ha sido

ampliada

y

objeto de

una nueva y

total pavimentación,

lo

que

servirá

para

poder establecer la direc¬

ción única

de entrada

y

salida,

pues

existe

el

propósito de

que, en

lo sucesivo,

se

efectúe

la entrada por

la

gran

verja

que

comunica

con la carretera

de Nuestra Señora de

Port,

y

la

salida, únicamente

por

la de Casa Antúnez,

desde

el

interior del Cementerio

y por

la

gran

plazoleta de entrada,

o

parando frente

a

la

Administración.

Una bella perspectiva del Cementerio de Las Corts (Foto Valls)

(6)

'El Alcalde ante la tumba de los Caídos en Garraf, en el responso rezado el día de Todos los Santos (Foto Valls)

El

proceso

de

crecimiento

de

nuestro

Cementerio

más im¬

portante

y

la

construcción

y

perfeccionamiento

de

sus co¬ municaciones

habían de

crear

forzosamente

el

problema de

su

circulación

interior,

en cuanto

se

relaciona

conla

prestación

de

los

múltiples servicios de

con¬

ducción de

cadáveres,

a cuyo

efecto

se

pondrán

en

funcio¬

namiento nuevos

vehículos,

y

otros,

asimismo,

para

el

acom¬

pañamiento de

asistencia

a

los

entierros,

uno

de

los

cuales

tendrá

capacidad

para

dieci¬

ocho

personas.

Y por

último,

para no

entorpecer

la

pres¬

tación

diaria

y

normal

de

los enterramientos,

se

lia

dispuesto

que otros

servicios

secunda¬

rios,

como son

los de

traslados,

desliaucios

y

de

fosa.,

se

efectúen

de siete

a nueve

de la

mañana.

Un aspecto de las obras en la alta montaña

(FetoDomínguez)

CEMENTERIOS

DE

SANS,

LAS CORTS

Y SAN

ANDRÉS

También

en

las

necrópolis de las

ex

villas

ha sido

necesario

atender

a

la realización

de

mejoras

para conservar en

buen

estado

sus

instalaciones

y para

posibilitar

la

prestación

de los

servicios,

que

si bien

no

pueden

com-—

(7)

El

Capitán general

y otras

autoridades

militares

en

la visita al Cementerio de San

Andrés,

ante

la

tumba de

los soldados de la guarnición

(Foto vaiis)

pararse con

los del

Sudoeste

en

cuanto

a vo¬

lumen,

tienen

la importancia

capital

que es

común a

la

gran

obra de misericordia

que

también

en

ellos

se

lia de realizar

en

la

pro¬

porción debida.

En

el de Sans

podemos

concretar

las

nuevas

construcciones

de

nichos,

que

al mismo tiempo

lian

hecho

posible

cercar

totalmente el Ce¬

menterio,

y se

evita

así

su

fácil

acceso.

También

en

el Cementerio de Las Corts

se ha

llevado

a

cabo la

construcción de un

grupo

de nichos,

y en

proyecto

está

la solu¬

ción

de

un

problema de

carácter

religioso,

cual

es

la

separación del cuartel católico de

los

nichos

del

recinto

hebreo.

1 por

último, la

construcción

de

nuevos

nichos

en el

Cementerio de San Andrés

y

la

preocupación

por

resolver,

en

plazo breve, el

problema del estado

ruinoso

en que se

hallan

los cuarteles de nichos

del

Cementerio del Este

(Viejo)

y

los del

grupo

de Santa Eulalia

en

el

Sudoeste.

A

grandes

rasgos

queda reseñada la labor

llevada

a

cabo hasta ahora

por

nuestro

Ayun¬

tamiento — cuyas

totales realizaciones

son

la

nota

dominante

y

los

proyectos,

en

vías

de

construcción

de

cuanto

lia de hacerse toda¬

vía y, ya en

plan de iniciación de las obras,

en su

totalidad.

CONMEMORACIÓN

DEL

DÍA

DE

DIFUNTOS

En conmemoración

del Día

de

Difuntos,

nuestras

autoridades hicieron la acostumbrada

visita a

los Cementerios.

En el Cementerio del Este

se

celebró

una

misa en

sufragio de las almas de los funcio¬

narios

fallecidos,

a

la

que

asistieron los Te¬

nientes

de Alcalde

señores

Sancho Vecino

y

Pena

Cardenal,

con

los altos funcionarios

del

departamento de Cementerios,

y que

fué ofi¬

ciada por

el reverendo don Francisco J.

Ca-ñellas. A

continuación, el

señor

Sancho Vecino

depositó sendas

coronas — en

nombre de la

Corporación

— en

las tumbas de Luisa Cura,

Juan

Brugada, Federico Soler

y

José Anselmo

Clavé.

(8)

-En el Cementerio del

Sudoeste,

en

la

nueva

Capilla,

se

celebró también

una

misa,

oficiada

por

el capellán reverendo don Feliciano Gon¬

zález,

en

sufragio de las almas de los Alcaldes

y

Concejales fallecidos.

A

la misma asistieron —

presididos

por

el

Alcalde

don

Antonio

María

Simarro — los

Tenientes de Alcalde

señores

Sancho Vecino

y

Rosal

Catarineu, los Concejales

señores

Tous,

Valldeperas

y

Pascual Graneri

;

el Se¬

cretario

general de la Corporación, don

Juan

Ignacio Bermejo

y

Gironès

;

el

Presidente

ac¬

cidental de

la

Audiencia,

señor

Eyré

;

el Ca¬

pitán auditor

señor

Olivares (en

representa¬ ción del

Copiandante

de

Marina); los

Jefes

de

Prensa

y

de Ceremonial

del

Ayuntamiento,

señores

Barangó-Solís

y

Gómez del

Castillo

;

los

Administradores

de

los Cementerios

de la

Ciudad

y

personal subalterno.

Una vez

terminado

el

piadoso

acto,

el

Al¬

calde, don

Antonio María

Simarro,

en

unión

de las

citadas

personalidades, giró

una

visita

a

las obras

y nuevos

servicios

ya

instalados,

yendo después

a

depositar

ramos

de flores

en los

sepulcros de los patricios Rius

y

Taulet,

Collaso

y

Gil, Mosén

Jacinto

Verdaguer

y

Alejandro Simarro. Igualmente

se

depositaron

flores

ante

los mausoleos de los soldados de

la

guarnición

muertos en

el

cumplimiento de

sus

deberes

para con

la Patria

y en

la

tumba de los

Caídos

en

las

costas

de Garraf.

Por

último,

en

el Cementerio de San An¬

drés,

tuvo

efecto,

a

las doce,

otro acto, con¬ sistente en la

ofrenda,

por

el Ayuntamiento,

de

una gran corona

de flores,

que

fué deposi¬

tada

en

el

Panteón

del

Soldado,

ceremonia

presidida

por

el Capitán general de la IV Re¬

gión,

Teniente general don Juan Bautista

Sánchez

González,

al

que

acompañaban el Go¬

bernador

militar

General Lambea

;

los Gene¬

rales señores Pérez Porro y

Duelo

;

Teniente

de

Alcalde

delegado de Cementerios,

señor

Sancho Vecino

;

los

Concejales

señores

Pascual

Graneri y

Tous,

y numerosos

Jefes

y

Oficiales

del

Ejército

y

altos funcionarios del departa¬

mento de

Cementerios.

Tras

un responso

del Vicario general

cas¬

trense,

reverendo doctor don José María

Vives,

se

dió el

acto por

terminado.

Finalmente,

se

efectuaron

visitas

a

los Ce¬

menterios

de Sans

y

de Las Corts

por

el

Te¬

niente

de Alcalde

señor

Sancho

Vecino, depo¬

sitándose

coronas, en

nombre

de la

Corpora¬

ción,

en

las tumbas

de los

repatriados de Cuba

y

Filipinas,

y

rezándose piadosos

responsos

por

el reverendo P. Canellas, quien

asimismo

bendijo las

nuevas

obras

y

servicios

inaugu¬

rados.

(9)

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METRO

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HACIA LOS 40 KILÓMETROS DE

TÚNEL

El

consigo

crecimiento de la Ciudad ha

el

rápido

aumento

de pobla¬

traido

ción de las barriadas extremas y

la

crisis de comunicaciones entre las zonas cen¬

trales y

periféricas. Como consecuencia de

ello, miles de

personas

encuentran

grandes di¬

ficultades para

trasladarse,

con

la

necesaria

rapidez

y

economia,

desde

sus

lugares

de resi¬

dencia los de sus

ocupaciones

y

viceversa, fre¬

cuentemente

alejados entre

si.

Esta situación obedece

principalmente

al

crecimiento

demográfico

que se

ha producido

a ritmo

superior al

que se

ha

logrado impri¬

mir al desarrollo de las

comunicaciones,

y

éstas son actualmente insuficientes para so¬

portar

la voluminosa

carga que pesa

sobre

ellas. Otro factor que

ha conducido

a

esta

si¬

tuación es,

sin

duda, la

capacidad limitada

de los

transportes de superficie,

que

si bien

tienen la

ventaja de

su mayor

baratura de

instalación y

funcionamiento,

se ven

limita¬

dos por su

lentitud,

dadas las considerables

distancias que

muchas

veces

tienen

que cu¬ brir y por

la densidad del tráfico.

La instalación de una adecuada red de

ferrocarriles subterráneos es el único medio

que

puede reunir las

condiciones

requeridas

de

rapidez,

capacidad

y

baratura

para

el

usua¬

rio,

y

la

capacidad necesaria

para

trasladar

de uno a otro extremo de la Ciudad a gran¬

des masas de

población. Esta

gran empresa

ha

sido

preconizada

—justo

es

consignarlo—

con

vivísimo interés y

empeño

por

el señor

Al¬

calde, don Añtonio M.a Simarro,

quien

no

ha

cesado en sus esfuerzos hasta verla camino

de realización.

En

efecto,

para

la

próxima primavera

se

prevé,

una vez

realizados satisfactoriamente

los trámites

previos,

el

comienzo de las obras

para

enlazar la barriada de Horta,

una

de las

más

populosas

y a

la

vez

más afectadas

por

la

insuficiencia de medios de

transporte,

con

la

estación de La

Sagrera, aledaño de San An¬

drés. Esta

obra,

con ser

de

una

extraordinaria

importancia,

es

sólo

el

primer

jalón de

un vas¬ tísimo

proyecto

encaminado

a

dotar

a

la

Ciu¬

dad de un Ferrocarril

Metropolitano Superior,

que

unirá Horta

con

Coll-Blanch,

y

pasando

por

las calles de

Industria, Travesera

y

Trave¬

sera de Las Corts ha de

llegar

hasta las

zonas

deportivas de la

parte

alta de la

avenida

del

(10)

la empresa, cuyo

costo

se

estima

en unos

800

millones de

pesetas,

hace

que su

realización

sólo sea

posible

a

base de la

construcción de

sucesivos ramales que,

enlazados

unos con

otros, totalicen

en un futuro

próximo

el refe¬

rido

proyecto,

que

comprende

unos

cuarenta

quilómetros

de

nueva

línea.

HORTA,

OBJETIVO

DE

URGENCIA

De los tres ferrocarriles urbanos subterrá¬

neos,

el de

Sarrià,

el Gran Metro

y

el Metro¬

politano Transversal,

éste último

es el desti¬

nado a

completar el enlace

de los barrios

ex¬

tremos de Santa

Eulalia, La Torrasa

y

San

Andrés

con el centro de la Ciudad. A su vez,

los demás barrios cuentan con

comunicaciones deficientes en

capacidad

y

rapidez.

Así,

se

nota la falta de un medio de

transporte

directo

y

rápido

en¬ tre

Coll-Blanch

y

Las

Corts

por un

lado,

y, por

otro,

los

barrios situados hacia el nor¬

te —

Clot,

La

Sagrera,

San

Andrés, Horta,

etc. — cruzan¬

do transversalmente la altura

media de la

Ciudad,

y espe¬

cialmente

la

parte

baja

de

Gracia.

Por eso

figuran

en

el

plan

de

ampliación

de la red de

fe¬

rrocarriles

subterráneos,

den¬

tro de la

primera

etapa,

la

prolongación

del Metro Trans¬

versal hasta San Andrés y

CIENTO CINCUENTA

MIL

PASAJEROS

DIARIOS

Para

dar

idea

de la

trascendencia

del pro¬

yecto destacaremos

algunos

datos de

singular

interés.

La creación de la nueva línea

aportará

un

incremento

de unos 120 a 150 mil

pasajeros

diarios sobre los trenes del actual recorrido

del

Transversal,

los

cuales

transportan

ahora

unos 200 mil

viajeros.

En la

actualidad dicha

línea tiene en

circulación dieciséis

coches an¬

tiguos

que, en trenes de

dos,

son capaces, en cada convoy, para

1,000

personas.

Además,

la

empresa

ha

recibido y

puesto

en

circulación

otras doce

unidades,

que en

convoyes

tendrán

Un convoy de dos unidades

semejantes a los que

viajarán

por la nueva línea de Horta

la construcción de una línea

entre Horta y

Coll-Blanch.

De

momento,

el

trazo en¬

tre Meridiana y

Horta

es

el de

más inmediato

interés,

y su

construcción

constituye

la pri¬

mera

etapa

de

la

línea

del

citado

Metropolitano

Superior,

que

podrá considerarse

inde¬

pendiente del Transversal,

si

bien tendrá

correspondencia

con éste en Navas o en otra estación

próxima.

Previamente se han de ter¬

minar las obras ya en curso

de la

prolongación

del

Metro

Transversal,

desde la

estación

de Navas de Tolosa hasta San

Andrés. Las autoridades viajando en uno de los nuevos coches con motivo

de la

inauguración

de la estación Navas de Tolosa

(Foto Braugulí)

(11)

Croquis del

trazado de

las

nuevas

líneas

capacidad

para

700

personas, y

tiene pendien¬

tes de

entrega otros

vagones

del

mismo

mo¬ delo que

los últimamente

citados.

Para dar cabida a la enorme masa que

habrá de

sobrecargar los servicios actuales,

se construirán otras veinte unidades de este

tipo,

la mitad de las cuales serán

motoras,

y

las

demás

remolques.

Ello

dará

un

total de cin¬

cuenta y

seis unidades,

que

han

de bastar

para las necesidades que

creará

la

nueva

línea.

Asi

mismo,

para

dar

más holgura

y

rapidez

a

los

recorridos, está

en

estudio

un nuevo

sistema

de

señales,

que

permitirá la

circulación

de

un

tren cada dos minutos y

medio,

en vez

de

la

actual frecuencia de una

unidad

cada

tres

minutos.

Cada uno de los

coches,

cuya

anchura será

la de lavía

llamada internacional,

contará

con cuatro

puertas

de

dos hojas

en

cada lado,

y

será capaz para

33 pasajeros

sentados

y

170

de

pie,

a

razón de

6 usuarios

por

metro

cua¬

drado.

Se

adoptarán

modernísimas

medidas

de

se¬

guridad

en

los trenes

que

circulen

por

el

nuevo

ramal de Horta. Los

combinadores del

mando

de los coches motores

están

construidos

de

modo que aunque

el

conductor

perdiera

de

manos el

mando,

automáticamente

se

cortaría

lacorriente delos motores y se

pondría

en

fun¬

cionamiento el freno

neumático.

Los

motores

no

pueden

recibir corriente si todas las

puer¬

tas no

están bien cerradas,

y

la

pierden

si

se

abre

alguna

de

ellas.

Igualmente,

los

frenos

ofrecerán toda clase de

garantías de

seguridad.

Dados los

3,000 metros

de

longitud del

nuevo tramo, se

prevé

un

máximo de

cinco

trenes en

línea,

que, con una

velocidad

media

de 23 kilómetros por

hora,

da el

ya

citado

in¬

tervalo de tres minutos.

En los

primeros

años

cada convoy

constará

sólo de dos

unidades.

Otro

punto

que se

ha

solucionado

satisfac¬

toriamente es el del

enlace

entre

la

línea

del

Tranversal desde San

Andrés

concreta¬

mente,

la futura

estación de La

Sagrera

con el nuevo ramal

de Horta.

Así,

los

viajeros

procedentes

de

esta

barriada

que

deseen

en¬

lazar con el

Transversal

efectuarán

sus. res¬

pectivos

transbordos

en

la

gran

estación cita¬

da, donde

coincidirán

ambas

líneas. El lugar

de

correspondencia

contará

con

tres

andenes

de unos 90 metros de

longitud,

dos de ellos

laterales para

las

respectivas líneas,

y

de otro

central para

el

paso

de los

viajeros

de

un

tren a otro.

La nueva línea de Horta

estará

jalonada

por

las

siguientes estaciones

:

la situada

en

las

calles de Garcilaso de Metanzas y

Lrancisco

Tàrrega,

que se

llamará "Garcilaso"

y

servirá

a la zona circundante de la

plaza de

Maragall,

así como la de las Viviendas del

Congreso

Eucarístico, situada

en

las

inmediaciones. En

sentido

ascendente,

esto es,

aproximándose

a

Horta,

seguirá la

estación "Maragall",

que

se

edificará en la confluencia del paseo

del

mismo nombre con la avenida de Borbón. La

tercera se

erigirá

en

la

plaza

del

Virrey Amat.

(12)

Figurará después la de

"Vílapiscina",

en

la

que se

enlazarán

las vías

generales

con

la de

la

cochera,

talleres

y

almacenes,

y

finalmente,

cerrará el ramal la de la

plaza de

Ibiza,

ya

en

Horta,

que

será la terminal

y se

orientará

a fin de

poder

prolongar

la línea.

Todas las estaciones

tendrán,

como ya se lia dicho en la de La

Sagrera,

andenes de 90

metros de

longitud, iguales

a

los del Trans¬

versal,

capaces para

trenes de cinco

unidades.

No

obstante,

se

prevé,

dado el

costo del pro¬

yecto,

el

que

dichos

andenes

alcancen sólo 70

metros, suficientes

para

trenes

de

cuatro

coches.

Las

estaciones

"Garcilaso"

y

"Virrey

Amat" tendrán andenes

laterales,

pero

la de

"Maragall"

contará

con uno

solo, central,

se¬

mejante

a

los

de uso en Berlín y

otras capita¬

les,

con comunicación mediante escaleras or¬

dinarias

y

mecánicas.

En la

de

"Vilapiscina"

habrá

dos

andenes,

uno por

la vía

general

y otro de enlace con la cochera. Por

último,

en

la de "Horta" constará de dos naves,

cada

una de ellas con vía y

andén, semejantes

a

las

de

"Universidad".

Momentáneamente,

en esta

última

se construirá sólo la nave del sector

sur

hasta

que se

realice la prolongación hasta

más allá de la

plaza de Ibiza.

LAS OBRAS SERÁN INICIADAS EN LA

PRIMAVERA DE 1954

En unas recientes declaraciones el señor

Alcalde ha manifestado que

las obras de

cons¬ trucción del nuevo ramal a Horta serán ini¬

ciadas en la

primavera del

año 1954,

y

ello

coincidirá, probablemente,

con

la

inaugura¬

ción del ramal de San Andrés. Se

habla,

pues,

de hechos concretos que

pronto

serán reali¬

dad,

y no

de

simples

proyectos.

Por otra

parte,

el

que nos ocupa

tendrá

un

costo,

según

presupuesto recientemente

apro¬

bado, de 175.850,363'73 ptas.,

que se

descom¬

ponen en cerca

de 105

millones,

destinados

a

obras por

contrata,

y unos

71 millones,

para

vías, instalaciones

y

material móvil.

Ello ha sido

posible

gracias

al celo

que por

el bienestar

y

el desarrollo

de la

Ciu¬

dad

despliega

nuestro

Consistorio,

con

desin¬

terés y

altitud

de miras, bajo la

constante

y feliz iniciativa de nuestro

Alcalde, don An¬

tonio M.n Simarro.

(13)

LA

SEÑAL

HERÁLDICA

DE

BARCELONA

SU

FORMACIÓN

Y

EVOLUCIÓN

EL

hoy día

escudo de la ciudad de

se usa

corrientemente,

Barcelona,

es

de

tal

coinpo=

como

sición sumamente simple, pues no tiene

más

que elementos de

fácil dibujo

geométrico: la

cruz y

los

palos, combinados en

forma

cuartelada.

Esto

en

lo

esencial y constante.

Son piezas

accidentales

y que

pol¬

lo tanto pueden estar o no en el

escudo, la

corona y

con ella el casco y su cimera.

A pesar de tanta

simplicidad, caben algunas

varia-ciones en la composición, debidas, unas veces, a causas

puramente

decorativas;

originadas,

otras,

por

teorías

históricas o conceptos heraldistas

mejor

o peor

inter-pretados.

Así

se

explica la

diversidad

en

la

forma del

escudo, en el

número de los

palos

o

barras,

en

la clase

de corona y en la

adopción del

murciélago

como

re-mate de su florón central. Así también se justifica la aparición de ramos de

laurel

o

de roble,

de figuras

te¬

nantes o de divisas y símbolos

complementarios.

El análisis histórico de estos elementos, aunque sea

hecho en esta ocasión harto ligeramente,

podrá

contri-huir a esclarecer el significado de

la

sucesiva

aparición

de cada uno y el camino

evolutivo

seguido

a

través de

los siglos,

adaptándose

a

las leyes

generales del

arte

dominante en cada período.

Intentemos primero explicar

el

significado

de

la

cruz y de los

palos,

para ver

luego

cómo

se

introducen

en la heráldica de la ciudad, y examinar,

finalmente,

las últimas evoluciones decorativas del

escudo.

«Sigillum Universitatis Barehinone». 1288.

«Sigillium Consilium Civitatis Barehinone».

Siglo

xiv.

A)

La

cruz como

señal

de

jurisdicción soberana

»

La cruz es utilizada como

signatura documental

por los Condes de Barcelona a partir de Wifredo II, en el

siglo X, hasta que se adoptan las validaciones nota¬ riales. No es que sea ésta ninguna novedad

exclusiva,

pues es fácil comprobarlo en otras muchas

signaturas

de la misma época, pero en Barcelona persiste, por coincidir una doble influencia: la carolíngia, que

traía

la cruz en las monedas barcelonesas de Cario Magno,

Luis el Piadoso y Carlos el Calvo, y la local, por la dedicación a la Santa Cruz de la Catedral de Barcelona y de otras instituciones más o menos anexas a la

misma.

Las monedas de la ceca barcelonesa se distinguen,

entre otras monedas que también ostentan la cruz latina,

por cierta disposición de los brazos de la cruz, que re=

basan el ruedo de la inscripción y se sobreponen a

ella

y la interrumpen. Esto se ve, por ejemplo, en los

di¬

neros de cuaterno de Alfonso II (1162=1196) y en los croats de Pedro III y Pedro IV, y aun

perdura

en

las

monedas de los siglos XVI y

XVII,

hasta la

supresión

de la ceca, en 1716.

Asimismo, los estandartes. Todos los soberanos me¬ dievales relacionados con las Cruzadas usaron banderas

(14)

Escudo en piedra en la puerta de la

antigua Escribanía,

de la Casa de la Ciudad. Siglo xv.

y estandartes parecidos, señalados con la cruz. En Es=

paña

especialmente,

a causa de la

Reconquista,

no sola= mente la cruz, sino hasta la

imagen

de la Virgen se

ponía en las banderas de guerra, confundidas

a veces

con las procesionales.

También los sellos de cera usados por instituciones dependientes de la soberanía, como la Corte del

Veguer

de Barcelona, usa la cruz en la misma forma y dispo= sición que hallamos en las monedas.

La forma que toma la cruz con anterioridad al si¬

glo XIII es generalmente la llamada patea, con expan¬ sión rectangular al final de los

brazos, de acuerdo con

las normas del arte románico propio de la época. Ya en el siglo XIV, viene un elemento nuevo a in=

fluir en la forma y en el significado de la cruz comol señal propia de los reyes de Aragón, sucesores

de los Condes de Barcelona. En 1201 es creada la Orden de San Jorge de

Alfama;

en 1263 la Cofradía de los Ca= bolleros de San Jorge de Teruel. Más tarde,

en 1303,

1353 y 1371, cofradías similares en Murcia, Valencia

y Barcelona, hasta que, en 1456, la fiesta de San Jorge, patrón de la Generalidad de las Cortes, es declarada de

precepto. A través de esa densidad de instituciones y a tenor de las mudanzas del arte, la antigua cruz patea

se convierte en la cruz lisa de San Jorge, y como tal es tenida oficialmente la que figura en sellos, escudos y

banderas.

B)

La

cruz,

señal

particular

de

Barcelona

En 1395, los Conselleres publican

unas ordenanzas

para la organización de la hueste vecinal. Para ello lps mismos Conselleres se comprometían afabricar un

pen= dóncon señal de San Jorge, «ço es, la creu vermella e lo camp blanch, que es señal de la ciutat».

La cruz de San Jorge era también la señal bordada

en el paño que pendía de las trompetas de los pre=

goneros.

Las mismas naves armadas por Barcelona llevaban, además de la bandera de la ciudad y del estandarte

real, el pendón con la cruz de San Jorge. Esta señal era

insignia militar, tanto si se trataba de armas reales

como si eran puramente ciudadanas.

En realidad!la función militar, ejercida con frecuen=

cia por la ciudad, era tenida por emanada de la juris= dicción real, presidida, por tanto,

por la señal real de San Jorge. Los mismos pregones

se hacían por man=

dato del

Veguer,

que era uno

de los oficiales reales.

C)

Los palos

como señal de la Casa Condal

de Barcelona y,

después,

de

los reyes

de

Aragón

En los sellos de Ramón

Berenguer IV,

de 1150, apa=

rece la imagen ecuestre del conde embrazando

un es=

elidoen elque pueden distinguirse

unas rayas verticales

que no deben ser otra cosa que los palos o listeles,

que pasan también a los Condes de Provenza y a otras

ramas de la Casa Condal de Barcelona.

Esta es la señal que prevaleció

en el reino de Aragón por encima del escudo de la cruz con las cuatro cabezas

de reyes moros y del llamado de Ribagorza. Era natural que en la unión del Conde de Barcelona con Petronila de

Aragón

fuese el marido

quien diese armas al nuevo

reino unido.

Los palos, llamados también

barras, son generab

mente en número de cuatro, rojas en

campo de oro.

Pero este numero no ha sido siempre el mismo ni es constante en escudos de una misma época. En las mo=

Escudo gótico en piedra policromada en la Casa de la

Ciudad. Parece haber pertenecido a la capilla.

(15)

nedas de Jaime I son dos y algunas veces

tres. En

las

miniaturas de las

Cantigas del Rey

Sabio

(manuscrito

del siglo

XIII),

el rey

Jaime I

aparece con

vestido

sembrado de escudos reales con dos palos nada

más

en cada uno. El mismo escudo real con dos palos se

ve en los arcos de las Atarazanas barcelonesas corres-pendientes a la obra

de Pedro el Ceremonioso.

El

es¬ cudo tradicional de Valencia es el mismo escudo real reducido a dos palos. Y

podríamos citar

ejemplos

con

un solo palo, o con

tres

o mayor

número.

D)

El

primer

escudo de

la ciudad de

Barcelona

Cuando, en 1249, el rey Jaime

I creó el

Municipio

de Barcelona, debió quedar implícita la

necesidad de

una señal que lo representase.

El hecho concreto

que motivó la materialidad de un sello heráldico pudo ser el

compromiso que pesó sobre

Barcelona

y

otras

cuatro

ciudades del reino, de procurar que

el

rey

de

Aragón,

Alfonso III,

restituyese al de

Inglaterra

las

sumas

de-positadas para el rescate

del conde de

Provenza

y

la

libertad de los rehenes. Este pacto, llamado

de Olerón,

esde 1287. El curioso documento que ostenta el

sello de

Barcelona es del año siguiente, y se conserva en

los

Archivos Departamentales de

Marsella;

fué

dado

a co¬

nocer por Blanchart, y

más tarde

estudiado

por

don

Fernando de Sagarra.

Este primer sello

barcelonés,

que

lleva la

leyenda

«Sigillum

Universitatis Barchinone»,

es

circular,

y os¬

tenta la cruz patea que llena

todo el

campo, con

cuatro

escudetes con los palos reales en

los cuatro

ángulos

que los brazos de la cruz dejan libres.

Esta

composición

vienea serla misma del escudo aragonés con las cuatro cabezas de moros, el de

las

monedas

con

la

cruz y

cuatro besantes, el de Cervera con un

ciervo

y

cuatro

escudetes reales, el antiguo de

Gerona, el de

Castellón

de Ampurias, que tiene

las

armas

reales

entre

cuatro

castillos, y el de

Villafranca

del

Conflent, de

igual

composición.

Escudo de Barcelona con dos palos y el murciélago por cimera del casco coronado, en múltiples impresos mu¬

nicipales del siglo xvii

14 —

Escudo que decora la

encuademación del libro Anima de

las Bossas, destinado a las elecciones de cargos

munici¬

pales. Ejecutado en plata por

el

platero Buenaventura

Hornaguera. Siglo xvn. (Museo de

Historia de Barcelona.)

El tratado de Olerón dió lugar a que

las

otras

cuatro

ciudades fiadoras creasen también sus correspondientes sellos, puesto que su uso

había entrado

ya a ser eos-lumbre internacional. Estas poblaciones fueron Huesca,

Lérida, Cervera y Montblanch, las cuales no

debieron

ponerse de acuerdo para

la

composición de

sus

señales,

ya que todas tienen

composición distinta. Huesca

y

Lé=

rida no tienen más que la señal local,

murallas

y

lirios;

Montblanch cubre con las barras reales el monte flor-dalisado, mientras Cervera acepta

la fórmula barce¬

lonesa, aunque

encerrándola

en un

cuadrifolio.

El escudo de Barcelona del contrato de Olerón, el más antiguo conocido hasta

ahora, fué reproducido

en

el mainel de la escalera de mármol de la Casa de la Ciudad, en las obras de restauración de 1929.

E)

La

composición

cuartelada

en el escudo de Barcelona

Aun dentro del siglo XIII hallamos otro

sello docu=

mental con escudo redondeado, en el cual y por pri¬

mera vez están distribuidos los elementos heráldicos

en cuarteles. La disposición, inversa a la adoptada

des¬

pués como constante, acusa

imprecisión

inicial,

o

tal

vez inhabilidad del artista. La verdad es que pronto

vemos escudo y sellos de Barcelona

cuartelados,

en

los

cuales se da siempre preferencia a la cruz.

Es posible que existiese ya desde el siglo

XIV

un sentido heráldico sobre prelación de

señales. En

escu¬ dos cuartelados, compuestos por la

señal real de

los

palos y una señal local, dan preferencia a

la real Alguer,

Badalona, Besalú, Ibiza y Moyá. En escudos

cortados,

va la señal real en jefe en Manresa, Balaguer,

Campro¬

(16)

Armas de Barcelona como Cabeza del Principado de Cataluña, rodeadas

por los escudos de los estados y territorios

añadidos a la corona por su intervención. (Pintura de fines del

siglo xvn, en el Museo de Historia de Barcelona.)

En escudos

partidos,

preceden las barras en

Besalú,

FB

güeras, Gandesa y Olot.

Barcelona, al poner la cruz ante los palos, viene a

ser una excepción a

la regla general, justificada por el respeto debido a la cruz, y acaso por representar, tal

como los palos, una señal que había sido también real, indicadora de jurisdicción militar, monetaria o

judicial. La disposición cuartelada es la tradicional en el es=

cudo de Barcelona. No sólo los sellos, sino también las

piedras heráldicas lo confirman. Recuérdese el escudo

que aparece en la lápida conmemorativa del comienzo de la obra de SantaMaria del Mar, delaño 1329, la más

antigua representación en piedra del escudo de Bar*

celona,y los dos escudos queflanquean las armas reales

en la lachada gótica de la Casa de la Ciudad, de 1401.

Desde entonces, por su constante repetición, la forma

cuartelada se ha convertido en representativa. No es tan fijo el número de los

palos, puesto que vemos coexis* tjr los cuarteles de dos palos y los de cuatro, sin otras

razones que las exigencias estéticas de la

composición.

Cuando el escudo toma la forma cuadrada

y viene, colocado por punta

(cairo),

los cuarteles resultan tria.n=

guiares, y es difícil repartir en ellos cuatro palos equB distantes. La vecindad de la cruz exige también una

proporción agradable entre el ancho de los brazos y el ancho de los palos, de lo cual resulta la mayor frecuen=

cia de los dos palos. Así están

compuestos los escudos de la fachada gótica de la Casa de la Ciudad (1401), del Trentenario (siglo XVI) y de la Escuela Militar

(1639).

Sin (imbargo, existen ejemplos de escudos de

«cairo»,

con cuatro palos en los cuarteles

correspondientes,

como

el de la antigua Escribanía en la Casa de la

Ciudad, atribuíble a los primeros años del

siglo XV.

Lo mismo sucede, aunque con menos

rigor, en el

escudo en forma ovalada,

que hace su aparición en

el siglo XVI, y aun en el tercer cuartel de los escudos

apuntados de forma gótica, de manera que las cuatro

barras únicamente pueden hallar plaza conveniente cuando el escudo toma la forma cuadrangular de los

armcriales, que es precisamente la menos usada. De todos modos, puede influir en gran

manera la destreza del artista que lo realice.

Ésta es la opinión de heraldistas tan competentes corno don Fernando de Sagarra, don Luis Domènech y Montaner y don Ignacio de Janer.

F)

La

corona y su

complemento

La corona no aparece sobre el escudo de Barcelona

hasta el siglo XVII. El barroquismo artístico de la

época pudo influir en su aparición, como también en

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