HOJA DE TRABAJO
CLASE 1
Antes de empezar
1. Observa las siguientes imágenes y reflexiona a partir de las preguntas que se encuentran a continuación:
• ¿Has visto alguno de estos programas? ¿Cuál fue tu experiencia? • ¿A quiénes están destinados?
• ¿Qué propósitos tienen estos programas?
• ¿Qué se debe comprender de un lugar para decir que “lo conocemos de verdad”?
• ¿Piensas que es necesario visitar un lugar para “conocerlo de verdad”? ¿Por qué?
En esta clase y las siguientes se analizarán textos relacionados con los viajes y viajeros para evaluar la información que entregan y aplicar lo aprendido en la creación de un fotorreportaje sobre un lugar que hayas visitado, leído o que te gustaría conocer de Chile o el mundo.
2. A continuación, te invitamos a leer el texto “Viajar”, de Gabriela Mistral, publicado en 1929. Para poder comprenderlo mejor, revisa la reseña biográfica de la autora en este recurso de Currículum Nacional y después de leerlo, piensa en la siguiente pregunta:
• ¿Qué nuevo conocimiento sobre Gabriela Mistral me aporta este recurso?
3. Antes de leer el texto “Viajar”, es necesario conocer algunas referencias sobre personas, personajes y otros elementos a los que Mistral alude en el texto y que constituyen referencias culturales o culturemas para comprenderlo.
¿Qué es una referencia cultural o culturema?
“Cualquier elemento simbólico específico cultural, simple o complejo, que corresponda a un objeto, idea, actividad o hecho, que sea suficientemente conocido entre los miembros de una sociedad, que tenga valor simbólico y sirva de guía, referencia, o modelo de interpretación o acción para los miembros de dicha sociedad”. (Lucía Luque Nadal, 2009)
4. Observa las siguientes imágenes y la descripción que se realiza de cada una de ellas; en caso de ser necesario, realiza una investigación sobre cada uno de los referentes en un buscador de internet:
Simeón el Estilita
Mistral lo menciona porque es un santo conocido por haberse trasladado, junto a
otros religiosos, a vivir en el desierto de Egipto y Siria. En la imagen se muestra la penitencia de pasar varios años (37) sobre
esa columna.
Godofredo de Bouillon, héroe de las cruzadas
durante las cruzadas Godofredo viajó a Jerusalén y que ha pasado a la historia como el primer “regente” de la ciudad, por lo que se le han dedicado poemas,
Samoyedos rusos en Siberia Mistral los menciona, porque ellos viven en
una de las zonas más frías del planeta.
Patagones o Tehuelches Mistral menciona a este pueblo por la misma razón anterior, está localizados muy al sur, en un clima sumamente frío.
Navegantes fenicios del mar Mediterráneo
Los fenicios son un pueblo cuyos viajes eran dedicados fundamentalmente al comercio, Mistral presenta un contraste entre su constante actividad frente a la pasividad de los
Práctica guiada
5. Realiza una primera lectura del texto subrayando todas aquellas palabras que no conozcas y, a continuación, anótalas junto con su significado en el organizador gráfico que se propone:
VIAJAR
Los ingleses, esa carne lozana de puro olfateo del mar y pura voluntad de dominio, han impuesto a Europa el vicio de viajar; los franceses, sedentarios por excelencia, a pesar de sus exploradores y sus misioneros, empiezan a despabilarse. El magisterio del viaje lo hace entre ellos Paul Morand: "Rien que la Terre", dice él. Ya lo sabían los fenicios, tan vilipendiados, que navegaron incluso para bien de egipcios poltrones.
Antes el viaje constituía suceso, dividía la vida en dos partes, como el matrimonio; ahora va volviéndose ejercicio vulgar como el baño. Un lunes se desayunará en Copenhague y el miércoles se estará mirando ese magnífico perfil de affiche de la Libertad de New York. La facilidad de los transportes mató lo heroico del viaje, el heroico a lo Godofredo de Bouillon, reduciéndolo a la gestión sin énfasis del American Express.
La embriaguez del viaje aumenta por año: en el 2000 se señalará como un albino a aquel que no lleva en el cuerpo el olor de sus cuatro Continentes, y el no haber estado en Melbourne o en el Tibet creará a un hombre situación embarazoso en una conversación... El antiguo asombro de Simón el Estilita pasará al que nació, dio hijos y murió en su tierra.
Viajan algunos ya con displicencia; en el ojo sin avidez, en la llegada a Niza como al patio de su casa, se reconoce que ése tiene ya volteada la bolsa de maravillas del caminar y querrá ya otra cosa, por ejemplo, los circos sin viento de la luna. Lástima de ricos que se han estropeado una fiesta más, a fuerza de sobajearla demasiado.
Pero lástima sobre todo del desatento, de la humana maleta de viaje que no recibe sino los choques de las estaciones y la marca de los hoteles. ¿Por qué éstos no ceden el boleto y se quedan?
Hay que desear que se incorpore a las costumbres, substituyendo a la postal inglesa de Navidad, un sobrio boleto de barco.
O que los gobiernos del año 2000 hagan la legislación del viaje. No viajarán los viejos, que ya han entrado en el desabrimiento sin remedio y sólo se lamentarán de los hoteles. No viajarán los bebedores de botellas internacionales con gollete plateado, ni los ciudadanos del cabaret, porque la borrachera es la misma en cualquier meridiano y no hay ninguna necesidad de hacer concentraciones de ebrios, como de generales o de sabios, en una ciudad determinada, para volverla odiosa y estúpida. Las mujeres que viajan por las vitrinas de París y que quedan delante de ellas dos meses, y una hora en la Capilla de San Luis, tendrán barcos de exposición permanente de modelos de Paquin o de Poiret, que tocarán todos los puertos del mundo... Viajarán especialmente los samoyedos y los patagones, para que el calor sea su cintura siquiera una vez en la línea
del Ecuador. Viajarán también por derecho de desagravio los que se estuvieron sentados de veinte años arriba.
Naturalmente yo he anotado dos artículos que me favorezcan: el de los que se han quemado con brasa blanca en el polo y el de los que han enseñado el complemento directo en una tarima hasta que el aburrimiento se hacía horizonte...
Marco dos períodos interesantes en el amor del viaje; el trimestre inicial del viaje primero y el paso del viaje-sport hacia el viaje-pasión. Aquél tiene todavía el aliento ascendente de un poema comenzado con plenitud de los sentidos: éste es el corazón mismo del poema, grave de enjundia. Después de ellos viene esa tragedia de la semiinercia dentro del propio movimiento, miseria de los ojos y de la mente que no pueden con la felicidad que tiene -dicen algunos- peso de ave, pero peso al cabo.
¿Existe un místico del viaje? Para mí el místico es el que a cada hora saborea el cielo como de nuevo. Santa Teresa va de un éxtasis al otro como un sembrador por diversas calidades de suelo fértil. No se fatiga porque sigue hincándose en la experiencia como en un fruto que tuviese capa a capa sabores diferentes. El místico del viaje ha tomado la tierra por cielo. Entiende en calidades del aire, hace jerarquías de paisajes con la tierra de llanura, la de montaña y la de colinas; ha aprendido a atisbar semblantes y tiene no sé qué goce de bibliófilo, con la diferencia sobrenatural de la cara de los hombres.
Viajero de ojo sin vulgaridad de Kodak, sabrá que las grandes ciudades se parecen en su fatalidad de receptáculos internacionales y que sólo las menores y las medianas contienen el camino de la virtud esencial. Así preferirá los Asís a Perugia y un Toledo a los Madrides, y un Orleáns y un Rouen, un Avignon o una Carcassone juntos, a París. Viajero rico, pero rico sin necesidad, pensará que camina para elegir paisaje donde envejecer y morirse, según el consejo de Nietzsche: "Una de las cosas que el hombre debería saber en la juventud, es qué clima y qué panorama necesitan su cuerpo y su alma".
Escuela de humildades es el viaje. Desembarcar sin abrazos, ser en el hotel una cifra como en el presidio; transformarse en dato de pasaporte para una alcaldía y no tener nostalgias de individualizaciones ni de privilegio local, resulta a la larga más útil para perder vanidad que una lectura de Marco Aurelio. Y escuela para aprender quiénes verdaderamente nos hacen falta en el mar o el paisaje, el comentario de cuál amigo servía para las catedrales y cuál paciencia de compañera ayudaría en los "Cuidados pequeños", que decía Rubén. Escuela para descubrir qué ausentes faltan efectivamente, haciéndonos dolor.
Sólo que el viaje da vicios revueltos con virtudes. Da la costumbre del olvido. Nada penetra en nosotros sin desplazar algo: la imagen nueva se disputa con la que estaba adentro, moviéndose con desahogo de medusa en el agua; después la cubre como un alga suavemente, sin tragedia. Viajar es profesión del olvido. Para ser leal a las cosas que venimos a buscar, para que el ojo las reciba como al huésped, espaciosamente, no hay sino el arrollamiento de las otras. Por eso alguno dijo que el viaje de novios debería preceder, y no seguir, a la terrible ceremonia. Cada uno se echaría a andar tres años para saber si tiene armazón de plesiosaurio su juramento...
Pero el viaje debería ser, mejor, la entrega al azar, una religiosa dación al destino de dorso vuelto. Que, como las islas de Ulises, salta de pronto ante nuestros ojos el objeto providencial del viaje, que no sospechábamos, y que lo adoptemos, sea eso, para el inmigrante, lote en Entre Ríos o, para el joven, pasión de la Victoria de Samotracia en el Louvre.
En el año, no ya 2000 sino 2500, se podrá viajar así. El confiarse al mar se parecerá a la entrega sin designio propio a la voluntad de Dios. El mozo irá lejos a saber lo que es mejor para su alma, artesanía, mecánica o letras. El viaje aconsejará como el sueño enseña a algunos iluminados. Le señalará oficio, país y mujer. Le diría si es italiano y deberá aprender su Dante en Florencia, si platero y vivir unos años en fundición de Toledo. O si, sencillamente, es de su tierra, y no puede aprender nada sino moviéndose en la divina dulzura de lo suyo.
junio de 1927. En: Gabriela anda por el mundo. Roque Esteban Scarpa, comp. Santiago: Editorial Andrés Bello, 1978. Tomado de: http://www.gabrielamistral.uchile.cl/prosa/viajar.html
6. Ahora, realiza una segunda lectura reflexionando sobre las preguntas que se presentan, para verificar la comprensión y establecer algunos conceptos claves.
Primer párrafo:
Los ingleses, esa carne lozana de puro olfateo del mar y pura voluntad de dominio, han impuesto a Europa el vicio de viajar; los franceses, sedentarios por excelencia, a pesar de sus exploradores y sus misioneros, empiezan a despabilarse. El magisterio del viaje lo hace entre ellos Paul Morand: "Rien que la Terre", dice él. Ya lo sabían los fenicios, tan vilipendiados, que navegaron incluso para bien de egipcios poltrones.
Paul Morand escribió el libro mencionado, cuya traducción es “nada más que la tierra”.
• ¿Por qué piensan que la autora eligió usar la palabra “vicio” para referirse al viaje?
Le atribuye una connotación negativa al viaje, esto más adelante se retomará al analizar sus propósitos implícitos.
• ¿Cuál es el contraste que se establece entre ingleses y franceses en el párrafo?
Los ingleses tienen consolidada la costumbre de viajar, mientras los franceses se están recién iniciando.
Segundo párrafo:
Antes el viaje constituía suceso, dividía la vida en dos partes, como el matrimonio; ahora va volviéndose ejercicio vulgar como el baño. Un lunes se desayunará en Copenhague y el miércoles se estará mirando ese magnífico perfil de affiche de la Libertad de New York. La facilidad de los transportes mató lo heroico del viaje, el heroico a lo Godofredo de Bouillon, reduciéndolo a la gestión sin énfasis del American Express.
• ¿Cuál es la crítica que hace la enunciadora a la nueva forma de viajar?
Dice que hoy se ha vuelto algo rutinario y ligado al poder adquisitivo. Continúa la lectura de los párrafos siguientes:
La embriaguez del viaje aumenta por año: en el 2000 se señalará como un albino a aquel que no lleva en el cuerpo el olor de sus cuatro Continentes, y el no haber estado en Melbourne o en el Tibet creará a un hombre situación embarazoso en una conversación... El antiguo asombro de Simón el Estilita pasará al que nació, dio hijos y murió en su tierra.
Viajan algunos ya con displicencia; en el ojo sin avidez, en la llegada a Niza como al patio de su casa, se reconoce que ése tiene ya volteada la bolsa de maravillas del caminar y querrá ya otra cosa, por ejemplo, los circos sin viento de la luna.
Lástima de ricos que se han estropeado una fiesta más, a fuerza de sobajearla demasiado.
Pero lástima sobre todo del desatento, de la humana maleta de viaje que no recibe sino los choques de las estaciones y la marca de los hoteles. ¿Por qué éstos no ceden el boleto y se quedan?
• ¿Qué predicción respecto de la evolución de los viajes plantea la enunciadora?
Piensa que en el futuro -que sería el año 2000 considerando la publicación en 1927- el no haber viajado será extremadamente inusual y vergonzoso.
• ¿Qué tipos de viajeros reconoce la enunciadora?
En esta parte se refiere a los que viajan por presión social, puesto que ya lo hacen sin interés y un segundo tipo serían los que viajan solo para presumir.
• ¿Qué palabras, preguntas o metáforas utilizadas por la autora nos permiten captar el tono? ¿Optimista, propositivo, realista, crítico u otro?
En el texto se puede captar un tono crítico a partir de las siguientes marcas textuales: “Viajan algunos ya con displicencia”, “Pero lástima sobre todo”, por ejemplo.
En los párrafos siguientes la enunciadora clasifica en dos grupos a algunos estereotipos. Pon atención a cuáles son los grupos y quiénes formarían parte de uno u otro y observa el organizador gráfico que se encuentra a continuación:
Hay que desear que se incorpore a las costumbres, substituyendo a la postal inglesa de Navidad, un sobrio boleto de barco. O que los gobiernos del año 2000 hagan la legislación del viaje. No viajarán los viejos, que ya han entrado en el desabrimiento sin remedio y sólo se lamentarán de los hoteles. No viajarán los bebedores de botellas internacionales con gollete plateado, ni los ciudadanos del cabaret, porque la borrachera es la misma en cualquier meridiano y no hay ninguna necesidad de hacer concentraciones de ebrios, como de generales o de sabios, en una ciudad determinada, para volverla odiosa y estúpida. Las mujeres que viajan por las vitrinas de París y que quedan delante de ellas dos meses, y una hora en la Capilla de San Luis, tendrán barcos de exposición permanente de modelos de Paquin o de Poiret, que tocarán todos los puertos del mundo... Viajarán especialmente los samoyedos y los patagones, para que el calor sea su cintura siquiera una vez en la línea del Ecuador. Viajarán también por derecho de desagravio los que se estuvieron sentados de veinte años arriba.
Naturalmente yo he anotado dos artículos que me favorezcan: el de los que se han quemado con brasa blanca en el polo y el de los que han enseñado el complemento directo en una tarima hasta que el aburrimiento se hacía horizonte...*
Los que deberían viajar Los que no deberían viajar
Personas sedentarias
Personas y miembros de grupos étnicos de climas fríos
*Profesores de gramática
Viejos Ebrios
Mujeres superficiales
• ¿Por qué piensan que la autora utiliza en su estrategia discursiva la clasificación de las personas y el uso de estereotipos?
Para simplificar la argumentación aludiendo a personas fácilmente reconocibles en nuestros entornos y generar empatía con los lectores.
7. Una vez que hayas concluido, a continuación desarrolla una evaluación crítica de los propósitos de la enunciadora a partir de la siguiente pauta para evaluar los propósitos del enunciador. Para responder debes guiarte por las preguntas orientadoras y volver al texto a buscar las marcas textuales que sirven para fundamentar la respuesta.
Modelo de completación Dimensión Preguntas orientadoras Respuesta Evidencias ¿Qué palabras o expresiones usadas en el texto (marcas textuales) permiten responder a estas preguntas? Propósito explícito ¿Pude reconocer lo que el enunciador se propuso principalmente como objetivo al escribir este texto?
¿Comprendí lo que desea lograr
por medio del texto?
La enunciadora se propone principalmente presentar su punto de vista sobre el tema del
viaje, cómo ha cambiado la forma y
el sentido de viajar y proyecta también cómo imagina que
será en el futuro.
“Pero el viaje
debería ser, mejor,
la entrega al azar, una religiosa dación
al destino de dorso vuelto.” “Viajarán especialmente los samoyedos y los patagones, para que el calor sea su cintura siquiera una
Como el texto es ensayístico, se entiende que la autora lo consideró idóneo para comunicar ideas personales que pueden ser refutadas.
vez en la línea del Ecuador. Viajarán
también por derecho de desagravio los que
se estuvieron sentados de veinte años arriba”. O si, sencillamente, es de su tierra, y no puede aprender nada sino moviéndose en la divina dulzura de lo suyo. Propósito implícito ¿Pude reconocer otros propósitos secundarios o implícitos del enunciador del texto? ¿Logre comprender a un nivel más profundo las intenciones del enunciador? Se puede reconocer una crítica a los
viajeros más adinerados, pues piensa que ellos no
son capaces de disfrutar verdaderamente de la experiencia; en este sentido, se observa un elogio de la sencillo, pequeño y auténtico, en oposición a lo ostentoso. Otro elemento implícito que se puede reconocer en la enunciadora es su intención de darle más riqueza al texto, por medio de la cita a obras y personajes que dan cuenta de su conocimiento del
tema.
“el vicio de viajar”
“reduciéndolo a la
gestión sin énfasis del American Express.” “Viajan algunos ya con displicencia; en el ojo sin avidez,” “a fuerza de sobajearla demasiado.” “¿Por qué éstos no ceden el boleto y se
quedan?” “Viajero de ojo sin
vulgaridad de Kodak” Todas las referencias o claves culturales.
8. Finalmente, reflexiona por escrito sobre la actividad a partir de las siguientes interrogantes:
• ¿Piensas que los escritores son conscientes de sus propósitos implícitos y explícitos al escribir o estos salen espontáneamente? Justifica con ejemplos.
• ¿En qué medida nosotros somos conscientes de nuestros propósitos cuando escribimos textos?
• ¿Cómo se manifiesta este tema en las redes sociales?