“Hace una década Don Tapscott reconoció que los niños que crecían en línea se-rían diferentes y que hablar el idioma digital como lengua materna sería una de las habilidades competitivas clave de nuestra era. Ahora esa generación ha crecido y Tapscott la ha seguido a sus lugares de trabajo y por todo el mundo, donde esas habilidades se están usando de maneras sorprendentes. Éste es un rico atlas y com-pendio de datos acerca de esa generación.”
—Chris Anderson, editor en jefe, Wired “Para ser sustentable, una economía del conocimiento necesita trabajadores alta-mente educados y capaces. Más que mano de obra, se necesitan trabajadores con poder mental. El desafío número 1 que enfrentamos como líderes en los negocios, gobierno, educación y comunidad es educar y comprometer a nuestra niñez. Taps-cott hace una exposición persuasiva y bien razonada de cómo utilizar la generación Net. Todos los educadores y administradores deberían leer este libro.”
—Jim Goodnight, CEO, SAS “Nadie conoce a la generación digital y su impacto sobre la sociedad mejor que Don Tapscott. La era digital es una mirada fresca hacia un fenómeno global que se ha estado gestando por más de 15 años. Como demógrafo, especialista en marketing y observador social, Don da vida a la generación Net y equipa al lector con consejos prácticos acerca de cómo hacer frente a un mundo que se está volviendo digital.”
—Brian Fetherstonhaugh, director CEO, OgilvyOne Worldwide “Sólo aquellos que comprendan los nuevos paradigmas como los describe Don Tapscott en su último libro no serán desplazados como individuos o negocios en el mundo de mañana.”
—Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo, World Economic Forum “Don Tapscott es siempre relevante, siempre fresco. Su nuevo libro, La era digital, agrega profundidad y comprensión a un asunto importante que tiene repercusio-nes sobre el talento y el liderazgo del mundo hiperconectado de nuestros días y del mañana.”
ver pero que quizá no lo hagamos. Como líder de negocios y como padre de adultos jóvenes, considero que La era digital es una colección de perspectivas de un tre-mendo valor para comprender cómo influirá esta generación en el mundo y nuestro futuro.”
—Michael McCain, CEO, Maple Leaf Foods “Don Tapscott ofrece una visión fascinante de cómo la generación Net está cambian-do la naturaleza del trabajo, de la cultura y del gobierno y qué significacambian-do tiene tocambian-do esto para quien quiera participar en estos campos. La era digital es una guía integral para comprender el mundo de la Web 2.0 y liberar el poder del Talento 2.0.”
—Tammy Johns, SVP, Global Workforce Strategy, Manpower Inc. “Comprender las expectativas y motivaciones de la generación siguiente es un de-safío crítico para cualquier negocio. El último libro de Don Tapscott es fascinante y entretenido para padres y educadores, pero es una lectura obligada para líderes de negocios, quienes tienen mucho que ganar de la comprensión de este importante y diferente grupo demográfico.”
—Gordon Nixon, presidente & CEO, RBC Financial Group “El libro de Don es parecido al firme empujoncito del apuntador de acero frío del maestro que te atrapaba mirando distraído por la ventana. Tapscott explica que el éxito no trata del control y la autoridad que nos concedemos a nosotros mismos para “dar poder a las personas”, sino que habla de la comprensión genuina y de crear un entorno donde la gente pueda y elija motivarse a sí misma.”
—Bill McEwan, presidente & CEO, Sobeys Inc. “La fuerza laboral de hoy dejó de ser del tamaño adecuado para cualquiera, lo cual deja a los empleadores de todas las industrias en un serio peligro. Los empleadores necesitan darse cuenta de ello y adaptarse al mundo de trabajo rápidamente cam-biante, canalizando las motivaciones que las diferentes generaciones aportan a su fuerza de trabajo. Don Tapscott no sólo ha comprendido cabalmente el tema, sino que está posicionado de una manera única para ofrecer consejo real sobre cómo abordar esos cambios.”
comprender mejor, apreciar y liberar todo el potencial de la juventud actual. Res-paldado por extensas investigaciones, La era digital desbanca los mitos populares y revela las normas y las motivaciones de una generación dispuesta a transformar los negocios, la educación, el gobierno y la sociedad.”
—James Quigley, CEO, Deloitte Touche Tohmatsu “Don captura los conocimientos y las estadísticas relevantes de la generación Net. La generación Net está ingresando al mundo y al lugar de trabajo ahora. Además, como padre, al leer reconocí y encontré para mi sorpresa que algunas cosas que yo había experimentado estaban capturadas en una página. Las reflexiones de Don en crecer en La era digital son de gran relevancia y deben ser llevadas a una audiencia más amplia.”
—Ann Purr, segunda vicepresidenta, directora de información, LOMA “Ignore las profundas ideas de La era digital y se arriesgará a convertirse en un líder irrelevante para los empleados de la siguiente generación. El optimismo de Tapscott en la juventud es contagioso e inspirador.”
—Kal Patel, vicepresidente ejecutivo, negocios emergentes, Best Buy
La era
CÓMO LA GENERACIÓN NET ESTÁ
TRANSFORMANDO AL MUNDO
DON TAPSCOTT
Traducción
Erika Jasso Hernan D’Borneville
Traductora profesional
Supervisor de producción: Marco Antonio Gómez Ortiz
La era digital
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio, sin la autorización escrita del editor.DERECHOS RESERVADOS © 2009, respecto a la primera edición por: McGRAW-HILL /INTERAMERICANA EDITORES, S.A. DE C.V. A Subsidiary of The McGraw-Hill Companies, Inc.
Punta Santa Fe
Prolongación Paseo de la Reforma 1015, Torre A Piso 17, Colonia Desarrollo Santa Fe
Delegación Álvaro Obregón C.P. 01376, México, D.F.
Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Reg. Núm. 736
ISBN 13: 978-607-15-0214-8
Traducido de la 1a. edición en inglés de
Ending the management illusion: How to drive business results using the principles of behavioral finance
By: Hersh Shefrin
Copyright © MMVIII por The McGraw-Hill Companies Inc. Todos los derechos reservados. ISBN: 978-0-07-149473-1
1234567890 0876543210 9
PARTE UNO: CONOZCA A LA GENERACIÓN NET
INTRODUCCIÓN ...1 CAPÍTULO 1 La generación Net llega a la madurez ...9 CAPÍTULO 2 Una generación bañada en bits ...39 CAPÍTULO 3 Las ocho normas de la generación Net:
características de una generación ...73 CAPÍTULO 4 El cerebro de la generación Net ...97
PARTE DOS: TRANSFORMACIÓN DE LAS INSTITUCIONES CAPÍTULO 5 La generación Net como alumnos:
replantear la educación ...121 CAPÍTULO 6 La generación Net en la fuerza laboral:
replantear el talento y la administración ...149 CAPÍTULO 7 La generación Net como consumidores: redes de
múltiple influencia y la evolución del prosumidor ...185 CAPÍTULO 8 La generación Net y la familia: no hay
nada como el nuevo hogar ...219 PARTE TRES: LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD
CAPÍTULO 9 La generación Net y la democracia: Obama,
redes sociales y participación ciudadana ...243 CAPÍTULO 10 Hacer al mundo un mejor lugar, a nivel del suelo ...269 CAPÍTULO 11 En defensa del futuro ...289
Apéndice/313 Notas/319 Bibliografía/345 Índice/361
EQUIPOS Y RECONOCIMIENTOS
La era digital estuvo inspirado por un proyecto de investigación de 4 millones de dólares, “The Net Generation: a Strategic Investigation”, financiado por grandes compañías. El trabajo comenzó bajo los auspicios de New Paradigm, la compañía que fundé en 1993. En 2007, nGenera adquirió New Paradigm y continúa con su trabajo en la actualidad. El equipo ejecutivo de nGenera, liderado por el CEO Steve Papermaster, fue de gran ayuda para esta investigación, por lo que les estoy muy agradecido.
Mis colegas y yo entrevistamos a cerca de 10 000 personas y produjimos más de 40 informes, realizamos varias conferencias y llevamos a cabo sesiones informati-vas ejecutiinformati-vas privadas sobre los resultados y recomendaciones del programa. Los informes son propiedad de los patrocinadores de la investigación, pero algunos de los hallazgos de alto nivel y las principales conclusiones se pueden compartir pú-blicamente.
Una vez que este trabajo se concluyó, lancé el proyecto del libro La era digital y, con un equipo central de investigadores, nos dispusimos a comprender las implica-ciones para el resto de la sociedad de esta experiencia generacional con la tecnolo-gía digital y a abordar las diversas cuestiones que se establecen en el libro.
Así, en total, miles de personas contribuyeron a la creación de este libro. No obs-tante, las opiniones expresadas en este libro son mías y asumo toda responsabilidad por el contenido y puntos de vista expresados aquí.
LA GENERACIÓN NET: UNA INVESTIGACIÓN ESTRATÉGICA Métodos de investigación
Como parte de la fase piloto del programa entrevistamos a 1 750 personas jóvenes, de entre 13 a 20 años de edad, en Estados Unidos y Canadá. A partir del 3 de mayo de 2007, entrevistamos a 5 935 integrantes de la generación Net con edades de entre 16 y 29 años en 12 países (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, España, México, Brasil, Rusia, China, Japón e India). Además, una muestra com-parativa de integrantes de la generación X, de entre 30 a 41 años de edad, y baby boomers, de entre 42 a 61 años de edad, se reunieron en Estados Unidos y Canadá (aproximadamente n = 400 de cada grupo en cada país). El total de la muestra de la generación Net fue de 7 685 y, además de los Gen Xers y los baby boomers entrevis-tados, el total fue de 9 442 personas. La muestra estuvo compuesta por usuarios de internet seleccionados aleatoriamente, estratificados para evitar cualquier sesgo ba-sado en el sexo o el nivel socioeconómico. Las entrevistas se realizaron a través de un
cuestionario en línea. Crux Research realizó la encuesta. También realizamos 30 es-tudios etnográficos profundos de integrantes de la generación Net en sus hogares. Clientes patrocinadores y socios
Estoy muy agradecido con los CEO inteligentes y otros ejecutivos que mostraron li-derazgo al hacer a sus compañías partícipes de este trabajo: Sonia Baxendale, CIBC; Deborah Bothun, PricewaterhouseCoopers; Deb Capolarello, MetLife; Peter Chee-se, Accenture; Cathy Cornish, MetLife; Judy Edge, FedEx; Karen Evans, OMB; Allan Falvey, Hershey’s; Mike Fasulo, Sony; Brian Fetherstonhaugh, OgilvyOne Worldwi-de; Dennis Folz, Sobeys; Joyce France, Departmento de la Defensa de Estados Uni-dos; Ian Gee, Nokia; Steve Hanna, GM; Matthew Hanwell, Nokia; Tammy Johns, Manpower; Barry Judge, Best Buy; Rod MacDonald, Service Canada; Walt Macnee, MasterCard; Pat McLean, BCE; Dominic Mercuri, TD Bank; Marilyn Mersereau, Cisco; John Newell, Scotiabank; Kal Patel, Best Buy; JP Rangaswami, BT; John Smi-th, Canada Post; Mike Turillo, Spencer Trask; Ken Wilson, Coril Holdings; Colette Wycech, Verizon.
Colaboraciones de clientes
Las siguientes personas están entre las que trabajaron de cerca con el equipo de in-vestigación, ofreciendo ideas, asistiendo a eventos y trabajando para asegurar que su compañía se beneficiara de la investigación. Michele Azar, Best Buy; Dessia Blank, FedEx; Logie Bruce-Lockhart, Sobeys; Warren Dodge, Accenture; Wendy Hartzell, GM; Darcy Lake, Accenture; Rob Leighton, Canada Post; Susan McVey, TD Bank; Sally Potts, PricewaterhouseCoopers, y Warren Tomlin, Canada Post.
La administración del programa
Un equipo central trabajó conmigo para administrar el programa. Joan Bigham en-cabezó todas las relaciones con los clientes, incluida la participación de los patroci-nadores del programa. Mike Dover actuó como administrador del proyecto, lo que aseguró que cientos de actividades se coordinaran de manera efectiva y nos dirigió para el logro de nuestras metas. John Geraci, uno de los investigadores líderes en el mundo sobre el mercado juvenil, concibió uno de los muchos aspectos del programa y como director de investigación supervisó todas las encuestas y trabajo cualitativo, incluida la subcontratación de fragmentos de la investigación a socios investigado-res. Jody Stevens se encargó de las finanzas y la administración del programa con su precisión usual. Mi colaborador de muchos años y coautor de dos libros, David Ticoll, asumió hábilmente la responsabilidad de todo el contenido, dando forma a las entregas de los clientes, trabajando con los equipos de investigación y editando
informes. Anthony D. Williams, coautor de Wikinomics, contribuyó con muchas de las grandes ideas del programa y se convirtió en nuestro editor ejecutivo en la segunda fase del trabajo. Tengo a cada una de estas personas en la más alta estima. Es difícil imaginar un mejor equipo para realizar un programa masivo y complejo como éste.
Los académicos del programa
Varios investigadores, consultores, autores y académicos inteligentes y disciplina-dos realizaron proyectos individuales o escribieron artículos clave. Éstos incluyen a Paul Artiuch, Robert Barnard, Paul Barter, Pierre-Luc Bisaillon, Nick Bontis, Grant Buckler, Ann Cavoukian, Lisa Chen, Amy Cortese, Ian Da Silva, Tammy Erickson, Bill Gillies, Anastasia Goodstein, Denis Hancock, Nauman Haque, Janet Hardy, Dan Herman, Neil Howe, Mathew Ingram, Claudy Jules, Stan Kutcher, Rich Lauf, Victoria Luby, Alan Majer, Chuck Martin, Abby Miller, Sean Moffitt, Brendan Peat, Joe Pine, Deepak Ramachandran, Paul Regan, Bruce Rogow, Rob Salkowitz, Denise Schiffman, Bruce Sellery, David Singleton, Bruce Stewart y William Strauss. El equipo del programa
Reunimos a un gran equipo de investigadores, coordinadores y administradores del programa, muchos de los cuales trabajaron para nGenera Insight y otros fueron sub-contratados para este esfuerzo: Pat Atkinson, David Cameron, Fred Carter, Jeff De-Chambeau, Thusenth Dhavaloganathan, Will Dick, Laura Dobrzynski, Karen Doktor, Dana Dramnitzke, Matthew Dreitlein, Jeff Fila, Hagai Fleiman, Rahaf Harfoush, Sa-mir Khan, Karolina Kibis, Natalie Klym, Daniela Kortan, Matthew Kutcher, Ming Kwan, Erin Lemon, Caleb Love, Jason Papadimos, Nikki Papadopolous, Lauren Peer, Derek Pokora, Stanley Rodos, Antoinette Schatz, Corinne Shannon, Heather Shaw, Roberta Smith, Jocelyn Svengsouk, David Wilcox y Daniel Williamson.
EL PROYECTO DEL LIBRO LA ERA DIGITAL Métodos de investigación
El equipo del libro realizó investigación cualitativa. Creamos un Facebook comu-nitario de más de 200 personas (La era digital, ayúdenme a escribir este libro) para solicitar puntos de vista e historias y muchos integrantes de la generación Net con-tribuyeron con entusiasmo con este esfuerzo. La red global de 140 000 integrantes de la generación Net, TakingITGlobal (www.takingitglobal.org) también moderó a nuestro nombre una serie de discusiones con varios meses de duración.
Además, entrevistamos a docenas de autoridades en varios temas relacionados con los temas del libro. Todas las citas de este libro que no tengan pie de página pro-vienen de esas entrevistas o de comentarios realizados en uno de nuestros grupos de discusión en línea.
También intentamos asegurar que toda presentación, en especial de artículos de periódicos y revistas e informes de investigación, que estuviera disponible en línea fuera fácilmente accesible para los lectores de este libro. Dado el estado de la Web, tuvimos un éxito parcial: 63% de todas estas citas está acompañado por un sitio Web donde se puede encontrar la información y estudiar con mayor detalle.
Agradezco a las siguientes personas que ofrecieron sus perspectivas acerca de esta investigación, por lo general a través de una entrevista o conversación: Moni-ca Aguilar, Rhadeena De Alwis, Michele Azar, Linda Barker, Shannon y Chris Ba-rry, Ann Bender, Steve Bendt, Zachary Best, Robbie Blinkoff, Danah Boyd, Louise Brandy, Michelle Brantley-Patterson, Amy Brinkman, John Seely Brown, Whitney Burton, Barry Campbell, Ron Canuel, Frances Cardinal, Briony Cayley, Matt Ceni-ceros, Matt Cohler, Jeffrey Connor, Barbara Coloroso, Ann Coster, Kelly Cox, Sa-mia Cury, Victoria Davis, Rob Dean, Eriel Deranger, Bill y Janet Dreitlein, Matthew Dreitlein, Thomas Dreitlein, Barbara Dwyer, Matthew Dye, Robert Epstein, Allison Fetherstonhaugh, Brian Fetherstonhaugh, Michael Furdyk, Ed Gordon, Fernando González, Jardan Grafman, C. Shawn Green, Matthew Hanwell, Idit Harel, Rahaf- Harfoush, Dennis Harper, Chris Hughes, Yunan Jin, Kirsten Jordan, Joe Kalkman, Alan Kay, Fred y Evan Killeen, Gary Koelling, Cherrie Kong, Matthew Kutcher, Stan Kutcher, Tung Le, Jure Leskovec, Lawrence Lessig, Donald Leu, Julie Lindsay, Ray- mond Ling, Kaelyn Lowmaster, Alan Majer, Chris Manseri, Elliot Masie, Emily McCartan, Mollie Merry, David Meyer, Jerry Michalski, Sarah Antoinette Millican, Óscar Morales, Matthew Myers, Juan Niscimbene, Gregor Novak, Nigel Paine, Dan Oscar, Seymour Papert, Kevina Power Njoroge, Marc Prensky, Luis M. Proenza, Jim Quigley, Tahir y Aisha Rauf, Feroz Rauf, Jennifer Rock, Ahren Sadoff, Shay Sanders, Stephen Satris, Eric Schmidt, Stephen Seaward, Effie Seidberg, Dan Shea, Julian Sher, Andy Shimberg, Peggy Siegel, George Siemens, Lara Smith, Gregory Spencer, Trudy Steinfeld, Catherine Tamis LeMonda, Bill Tapscott, Bob Tapscott, Katharine Tapscott, Mary Tapscott, Maria Terrell, David Thompson, Emma Thompson, She-rry Turkle, Jean Twenge, John Della Volpe, Kim Watterson, William D. Winn, Ben Way, Amy Welsman, John Wolf, Stanton Wortham y Mark Zuckerberg.
Otros citados en el libro, por lo general de discusiones en la Web, inluyen: Aditi Bakht, Yochai Benkler, Keenan Borde, Melissa Bowlby, Matt Ceniceros, Greg Cur-tis, Kevin DaSilva, Rebecca Dobrzynski, Nick Dubois, Phil Dumouchel, Ben Elron, John Geraci, Kevin Gessner, Charles Grantham, Aaron Hay, Danny Herbst, Henry Jenkins, Savannah Jones, Mike Kanert, Vanessa Kenalty, Melissa Kenninger, Mo-ritz Kettler, Cherrie Kong, Mike Lazear, Nate Lewin, Erin Lewis, Austin Locke,
Del McLean, Bobbi Munroe, Rod Paige, Eric Potter, Boca Ratón, Rin, Erik Ruba-deau, Alex Salzillo, Jen Shaw, Karen Shim, Graham Smith, Tina Sturgeon, Jocelyn Svengsouk, Eva Szymanski, Anita Tang, Katie Tinkham, John Della Volpe, Martin Westwell, Daniel Williamson y Jonathan Wolf.
El equipo del libro
La investigadora entrenada en psicología, Lisa Chen, quien fue una de las principa-les autoras del proyecto generación Net junto con mi socio investigador de mucho tiempo, Bill Gillies, realizaron hábilmente la investigación preliminar a través de la última mitad de 2007. Pasaron muchas horas conmigo diseñando el libro y ayu-dándome a formular los principales mensajes, con la colaboración de un grandioso equipo de estudiantes conformado por Laura Dobrzynski, Karen Doktor y Jocelyn Svengsouk. Rahaf Harfoush, una consultora independiente que ha trabajado con-migo desde su graduación en 2006, contribuyó con ideas y pensamientos críticos en varios puntos decisivos de la investigación. El recién graduado de ciencias políticas SUNY, Matthew Dreitlein, trabajó por muchos meses para descubrir una gran can-tidad de información importante y completó el esmerado trabajo de documentar y cotejar los datos del libro con la realidad. Con el deseo de reflejar la realidad lo más fidedignamente posible, las historias personales de Matthew y Rahaf fueron tan reveladoras que las incluí en este libro. Mike Dover, quien lidera el trabajo de Talent 2.0 de nGenera, dio al manuscrito una crítica inteligente y detallada.
Desde un principio, quise que este libro fuera completamente accesible a cual-quier lector de obras de la vida real, no sólo para expertos. Pienso que lo he logrado y gran parte del crédito lo merece la brillante escritora y editora, Sarah Scott. En los últimos seis meses ella y yo nos convertimos en un equipo de dos personas, y así redefinimos los conceptos centrales, reestructuramos y volvimos a trabajar el ma-terial y cortamos el manuscrito a la mitad. Tuvimos una colaboración por completo placentera y enormemente productiva.
También quisiera agradecer a los compañeros de McGraw-Hill, quienes publica-ron Growing Up Digital hace muchos años. Phil Ruppel, el vicepresidente y editor de McGraw-Hill Professional, durante muchos años me había estado alentando a escribir una continuación y le agradezco su apoyo. Él y Herb Schaffner, editor en McGraw-Hill Professional, asignó a Leah Spiro, una de sus editoras más experi-mentadas y de alto nivel, para trabajar conmigo. Tener que dejar de lado mi orgullo de autor fue humillante, pero al final el beneficio es para usted como lector.
Terry Deal, un editor minucioso e inteligente, administró todo el proceso de edi-ción y producedi-ción y me hizo sugerencias editoriales importantes que sinceramente apliqué. El equipo de marketing y publicidad fue también de primera clase; mi más sincero agradecimiento a Amy Morse, Laura Friedman, Ann Pryor y Gaya Vinay de
McGraw-Hill, y a nuestro equipo coordinado por Kasi Bruno: Jessie Brumfiel, Ian Da Silva, Ming Kwan, Derek Pokora y Scott Waddell. Afortunadamente, mi asistente ejecutiva de 15 años, Antoinette Schatz, estuvo, como siempre, implicada en su totalidad.
Sobre todo, mi familia tuvo la influencia más importante. Mi esposa, Ana Lopes, siempre ha sido una dura crítica y me ha mantenido con los pies en la tierra. He-mos discutido a profundidad las ideas, como padres y como colaboradores en mi escritura.
Niki y Alex Tapscott, quienes ahora son adultos jóvenes, han sido mi inspiración y la fuente más importante de ideas sobre este tema a través de los años. En cierto sentido, son mis coautores. Me siento enormemente agradecido y bendecido.
INTRODUCCIÓN
Es sorprendente pensar qué lejos han ido los niños en la docena de años o más des-de que escribí Growing Up Digital. La inspiración para ese libro vino des-de observar a mis dos hijos usar tecnologías complejas como computadoras, videojuegos y VCR aparentemente sin esfuerzo. En 1993, mi hijo Alex, que entonces tenía 7 años, juga-ba juegos sofisticados, tecleajuga-ba sus tareas escolares en una Mac y enviajuga-ba un correo electrónico a Santa Claus en Navidad. Ese mismo año, mi hija de 10 años de edad Nicole descifraba cómo comunicarse con sus amigos a través de líneas de chat por computadora. Ella siempre estaba tratando de ir más allá del límite de la tecnología en nuestro hogar, incluso más que su hermano. Cuando el primer navegador, Mo-saic, salió a escena en la World Wide Web, se zambulleron en él como patos en el agua, y se convirtieron en surfistas más expertos que yo o mi esposa Ana. Cuando una nueva tecnología llegaba a casa, solíamos recurrir a los niños para entenderla.Yo pensé que eran niños prodigio. Después me di cuenta que todos sus amigos tenían el mismo talento. Así que para averiguar qué estaba sucediendo, la compa-ñía que fundé, ahora llamada nGenera, lanzó un proyecto para estudiar el impacto de internet en la juventud como un esfuerzo para comprender a esta generación única. Inicialmente formé un equipo para entrevistar a 300 jóvenes de 20 años de edad o menores, y pasé mucho tiempo tratando de entender a mis propios hijos y a sus amigos, en especial en lo concerniente a cómo interactúan con la tecnología y cómo esto podría estar cambiando la forma en que juegan, aprenden, se comunican y hasta piensan. Al final, Niki y Alex no sólo fueron sujetos de mi investigación, se convirtieron en participantes de primer nivel, a pesar de que aún eran niños.
LA PRIMERA GENERACIÓN SE VUELVE ADULTA EN LA ERA DIGITAL
Llegué a la conclusión de que la característica definitoria de toda una generación era que habían sido los primeros en “crecer en la era digital”. En el libro del mismo título, escrito entre 1996 y 1997, la llamé la generación Net. “El fenómeno del baby boom tiene un eco y es aún más fuerte que el original”, escribí. Ellos superan en número a los adultos boomer, observé, y son diferentes que cualquier otra generación debido a que fueron los primeros en crecer rodeados por los medios digitales. “Los niños de hoy están tan bañados en bits que piensan que todo es parte del paisaje natural.”
Se relacionan con la tecnología de una manera diferente a la de los boomers. “Para ellos la tecnología digital no es más intimidante que una videocasetera o un tostador”, dije. “Por primera vez en la historia, los niños se sienten más cómodos, son más conocedores e instruidos que sus padres con una innovación central para la sociedad, y es a través del uso de los medios digitales que la generación Net desarrollará e impondrá su cultura al resto de la sociedad. Los boomers, dan un paso atrás. Estos niños ya están aprendiendo, jugando, comunicándose, trabajando y creando comunidades de maneras muy diferentes que sus padres. Son una fuerza para la transformación social.”
Cuando escribí esas palabras, la Web acababa de llegar. La tecnología era relativa-mente primitiva. Seguíamos usando una conexión a internet de baja velocidad y de marcación. Aunque siempre fui el primero en mi cuadra en conseguir la conexión más rápida posible, ésta era tan lenta que uno tenía tiempo de ir por una taza de café mientras esperaba a que la información apareciera en pantalla. Si mis hijos tuvieran que lidiar hoy con una conexión tan lenta como aquella, se volverían locos.
El mundo era diferente en 1997, en términos digitales. No había Google ni Facebo-ok ni Twitter ni BlackBerrys. YouTube no existía; uno tenía que ver un video musical en televisión. No obstante, me podía percatar del potencial de esta increíble nueva tecnología, así que especulé sobre el impacto de los medios sobre la juventud.
Las personas escucharon. Growing Up Digital fue, por un tiempo, el libro no no-velesco mejor vendido en Amazon.com y ganó el primer premio jamás otorgado por Amazon.com al libro mejor vendido en la categoría de literatura no novelesca. Se tradujo a docenas de idiomas, y compartí las conclusiones a las que llegué en mi libro con literalmente cientos de audiencias por todo el mundo y con muchos millones de personas a través de la radio, la televisión y los medios impresos. Muchos educadores, así como líderes de negocios y del gobierno, nos dijeron que el libro había cambiado la forma en que administran sus organizaciones y se relacionan con los jóvenes.
Avanzamos como relámpago una década, al mundo interactivo y de alta veloci-dad en el que viven los Net Geners adolescentes. La velociveloci-dad de internet es mucho más rápida, puesto que el acceso a internet de banda ancha y alta velocidad se ha vuelto común. Lo que es más, usted puede explorar un mundo de conocimiento desde lugares muy remotos: por ejemplo, desde su BlackBerry o su teléfono celular, puede surfear por internet, capturar coordenadas GPS, sacar fotografías e inter-cambiar mensajes de texto. Casi cualquier niño tiene un iPod y un perfil personal en
sitios de redes sociales como Facebook, el cual permite a los Net Geners monitorear a sus amigos todo el tiempo.
La generación Net llega a la madurez. En 2008, el mayor de la generación cum-plió 31. El más joven cumcum-plió 11. En todo el mundo la generación está inundando los lugares de trabajo, el mercado y todo nicho en la sociedad. Están aportando su poder demográfico, conocimiento de los medios, poder de compra, nuevos mode-los de colaboración y paternidad, espíritu empresarial y poder político al mundo. EL LADO OSCURO
No obstante, hay una multitud de inquietudes y críticas hacia esta generación expre-sadas por muchas personas, desde padres hasta patrones frustrados. Muchos acadé-micos, periodistas y eruditos presentan sus puntos de vista escépticos, negativos e incluso cínicos acerca de la generación Net. Las 10 cuestiones principales son: • Son más tontos de lo que éramos a su edad. Uno puede escuchar diferentes
variacio-nes de este popular tema. No saben de nada, escribe Mark Bauerlein en The Dumbest Generation: How the Digital Age Stupefies Young Americans and Jeopardizes Our Future. De acuerdo con Bauerlein, los Net Geners son un “retrato de la ignorancia vigorosa e indiscriminada”1. Todos esos dispositivos incluso pueden dar a algunas personas,
incluidos los Net Geners, síntomas que parecen ser de algún desorden de déficit de atención, sugiere el psiquiatra Edward Hallowell en su libro CrazyBusy. El resultado: una generación superficial y distraída que no se puede concentrar en nada. Después, hay un absoluto ataque frontal por parte del novelista Robert Bly: “Hoy nos estamos engañando acerca del renacimiento que la computadora traerá. No traerá nada. Lo que esto signifi-ca es que la neo-corteza cerebral finalmente se está comiendo a sí misma.”2 Ellos no leen
y son malos comunicadores. Todo este tiempo en línea se ve reflejado en las escuelas y universidades donde tienen un mal desempeño en los exámenes.
• Son lo que se llama screenagers; es decir, hábiles con la computadora, adictos a la Red, carentes de habilidades sociales y sin tiempo para los deportes y las actividades saluda-bles. El tiempo que pasan en línea podrían haberlo dedicado a los deportes y a conversa-ciones cara a cara; el resultado es una generación de personas torpes y gordas. Cuando se vuelven adictos a los videojuegos, a decir de algunos, los resultados pueden ser peores. Mothers Against Videogame Addiction and Violence (MAVAV); por ejemplo, describen a los videojuegos como “la adicción con más rápido crecimiento en el mundo y el peligro más desconsiderado hacia los niños de hoy; comparable con el abuso de las drogas y el alcohol”.
• No tienen pudor. “Es muy común en estos días que las niñas publiquen en línea fotogra-fías provocativas de sí mismas”, advierte M. Gigi Durham, el inteligente autor de The Lolita Effect.3 Los jóvenes, inconscientes de que esto podría volver en un futuro para
atormentarlos, felizmente dan toda clase de información personal de sí mismos en línea, sin importar si ésta es para una universidad, un futuro patrón, un mercadólogo manipu-lador, un abusador cibernético o un depredador sexual. Padres, educadores y
empleado-res quedan sorprendidos cuando ven la clase de muestras de afecto que se publican en línea para que todo el mundo las vea. ¡Los niños no comprenden cuál es el problema! • Debido a que sus padres los han consentido en exceso, están a la deriva en el mundo y temerosos de elegir un rumbo. Ésta es la razón de que muchos de ellos abandonen sus hogares después de la universidad. En realidad no pueden lidiar con la independencia. Los padres suelen estar encantados, pero no sus vecinos. ¿Por qué no se independizan? ¿Van a estar consentidos todas sus vidas por padres que graviten sobre sus profesores universitarios e incluso sus empleadores? De acuerdo con William Damon, autor de The Path to Purpose, “Los jóvenes tienen tanto miedo al compromiso que muchos de ellos quizá nunca se casen, tienen tanta incertidumbre de qué carrera elegir que pueden acabar viviendo en sus casas por siempre”.4 Seminarios como el Spoiled Rotten: Today’s
Children and How to Change Them, impartido por el ex vendedor de telecomunicacio-nes Fred Gosman, aconseja a los padres imponer códigos más estrictos de disciplina. • Ellos roban. Violan los derechos de propiedad intelectual, descargan música,
intercam-bian canciones y comparten cualquier cosa que pueden en las redes peer-to-peer sin respeto por los derechos de los creadores o dueños. “Cuando entras en línea y descargas canciones sin permiso, estás robando”, dice la Recording Industry Association of Ame-rican en su sitio Web. Esto debería ser un delito, afirma la industria de las grabaciones. Por esto se sienten justificados cuando demandan a los niños. La facilidad con la que la generación Net usa internet también los ha convertido en maestros del plagio. • Hostigan a sus amigos en línea. Sea testigo de la paliza que ocho adolescentes, seis de
ellos niñas, propinaron a un adolescente en abril de 2008, grabada en un video que se transmite en YouTube. He aquí la explicación de Glenn Beck, el polémico presentador de la televisión: “Los adolescentes están viviendo en una realidad virtual y en una cultura voyeurista de la violencia y la humillación, todo se trata de la fama y la fortuna”.
• Son violentos. Tan sólo observe a los jóvenes que cometieron una matanza masiva en 1999 en Columbine High School cerca de Denver, Colorado. “Quite la combinación de juegos de video extremadamente violentos, la participación increíblemente profunda de estos niños, el uso y la adicción que causan estos juegos, y las personalidades bá- sicas de los niños, estos asesinatos y esta masacre no hubieran ocurrido”, afirma una demanda interpuesta contra los fabricantes de computadoras que tenían las víctimas. De acuerdo con MAVAV, la industria de los videojuegos promueve “odio, racismo, sexismo y la tendencia más alarmante de todas: clanes y cofradías, un fenómeno clandestino generado por los videojuegos, muy parecido a las pandillas”.
• No tienen ética laboral y serán malos empleados. William Damon, en The Path to Purpo-se, dice que los estudiantes de hoy están a la deriva, sin propósito y sin idea alguna de lo que quieren hacer o convertirse en el futuro5. Son unos “perezosos”6 que se sienten con
el derecho a todos los privilegios, y cuando ingresan a la fuerza laboral presentan a sus patrones toda clase de demandas irreales desde tecnología sofisticada a nuevos enfoques administrativos. Muchas compañías y gobiernos han prohibido las redes sociales como Facebook debido a que a los jóvenes “les encanta perder su tiempo”. “Están trágicamente
mal preparados para las demandas del lugar de trabajo de hoy (y de mañana)”, de acuer-do con un consorcio lideraacuer-do por el Conference Board.
• Ésta es la generación narcisista “yo” más reciente. “Son mucho más narcisistas que lo que fueron los estudiantes hace 25 años”, dice Jean Twenge, la profesora que analizó las respuestas de los estudiantes universitarios a la encuesta titulada Narcissistic Personality Inventory a principios de los años ochenta y 2006. “La tecnología actual promueve un aumento del narcisismo”, dice. “Como su nombre lo dice, MySpace promueve el deseo de atraer la atención, como YouTube”.
• No les importa nada. No tienen valores y no les importa nadie más. Sus únicos intere-ses son la cultura popular, las celebridades y sus amigos. No leen los periódicos o ven las noticias en televisión. Su principal fuente de información es The Daily Show with Jon Stewart en Comedy Central. No votan ni participan en la sociedad civil. Cuando se conviertan en adultos, serán malos ciudadanos.
El profesor Bauerlein lo resume bien: “El adolescente del siglo xxi, conectado y con múltiples tareas, con conciencia autónoma pero semejante, no logra ningún gran avance en inteligencia humana, en pensamiento global ni en ciudadanía en red. Los usuarios jóvenes han aprendido miles de cosas nuevas, de eso no hay duda. Cargan y descargan datos, na-vegan y chatean, publican y diseñan, pero no han aprendido a analizar un texto complejo, a almacenar datos en sus cabezas, a comprender una decisión de política exterior, a sacar lecciones de la historia o a deletrear correctamente. Como nunca reconocen su respon-sabilidad con el pasado, nunca han abierto una fisura en nuestras bases cívicas, y esto se muestra en su tardanza para entrar en la madurez y ciudadanía”.7
Debemos analizar cuidadosamente las críticas. Éstas no provienen de fanáticos fue-ra de sus cabales o de ideólogos fue-radicales. Roben Bly, por ejemplo, es un famoso autor tradicional y comentarista social, con obras de gran éxito editorial. Aunque hay algunas ideas interesantes en sus escritos, su hostilidad es tan desbordante que hará que todos lo escuchemos.
¿CUÁL ES LA VERDAD?
¡Qué panorama tan deprimente de esta generación! Y si fuera cierto, el futuro segu-ramente sería sombrío.
Para hallar la verdad en esta generación, mi compañía se propuso realizar la in-vestigación más detallada nunca antes realizada acerca de ella. Este proyecto de investigación de 4 millones de dólares, financiado por grandes organizaciones, se realizó entre 2006 y 2008. Mis colegas y yo entrevistamos a casi 6 000 Net Geners de todo el mundo, y si bien la mayoría de la investigación, descrita en más de 40 informes, es propiedad de sus patrocinadores, voy a compartir algunos de los ha-llazgos y las conclusiones principales en este libro.
Después, reuní un equipo central que me pudiera ayudar a llevar este trabajo al siguiente nivel para crear un libro accesible, que espero que sea atractivo para
la generalidad. He hablado con cientos de miembros de la generación Net, desde los niños en mi vecindario hasta algunas de las más grandes estrellas de la genera-ción, como los fundadores del Facebook, Mark Zuckerberg y Michael Furdyk, quie-nes obtuvieron su primer millón en la era de las punto com, cuando estaban en la preparatoria y lanzaron la red llamada TakingITGlobal.org, compuesta por más de 100 000 activistas digitales de todo el mundo. Creamos comunidades en Facebook y TakingITGlobal.org que me darían respuestas a docenas de preguntas difíciles. También entrevistamos a académicos, científicos y líderes de los sectores educativos, empresariales y gubernamentales, que tenían experiencias y perspectivas únicas.
No es de sorprender que mis dos colaboradores más importantes hayan sido mis hijos, Niki y Alex, quienes pasaron muchas horas conmigo sugiriendo ideas, repa-sando conceptos y con frecuencia poniendo orden en mi cabeza. En cierto sentido ellos son mis coautores y usted leerá muchas de sus ideas y comentarios a través del libro, las cuales complementan los datos reales y concretos, los reportes de casos y las entrevistas.
LA GENERACIÓN NET LLEGÓ
En este libro usted se dará cuenta de que la generación Net llegó, y a pesar de las muchas inquietudes, en general los niños están más que listos.
La historia que surge de la investigación es inspiradora, y debe infundirnos una gran esperanza. Como la primera generación global de todos los tiempos, los Net Geners son más listos, más rápidos y más tolerantes a la diversidad que sus precur-sores. Les preocupa mucho la injusticia y los problemas que enfrenta la sociedad y, por lo general, participan en cierto tipo de actividades cívicas en sus escuelas, trabajo y comunidades. Recientemente en Estados Unidos, cientos de miles de ellos fueron inspirados por la campaña de Barack Obama para la presidencia y por primera vez participaron en la política. Esta generación está participando en la política y considera a la democracia y al gobierno como las herramientas clave para mejorar el mundo.
Con sus reflejos están sintonizados con la velocidad y la libertad, estos jóvenes facultados están comenzando a transformar todas las instituciones de la vida mo-derna. Desde el lugar de trabajo hasta el mercado, desde la política a la educación a la unidad básica de cualquier sociedad, la familia, están reemplazando la cultura del control con una cultura de facultamiento.
Ocho características, o normas, describen al Net Gener típico y lo distinguen de sus padres boomer. Aprecian la libertad y la libertad de elección. Desean personali-zar las cosas, hacerlas por sí mismos. Son colaboradores naturales que disfrutan de una conversación, pero no de un sermón. Lo escrutarán a usted y a su organización. Insistirán en la integridad. Querrán divertirse, incluso en el trabajo y en la escuela. La velocidad es normal. La innovación es parte de la vida.
CONQUISTAR EL TEMOR CON CONOCIMIENTO
¿Por qué la aparente hostilidad hacia la cultura de la juventud y sus medios de co-municación? Las personas se ponen a la defensiva cuando se sienten amenazadas por algo nuevo y que no entienden. Las innovaciones y los cambios históricos en el pensamiento suelen tener recepciones frías, e incluso burlescas. Los intereses creados combaten el cambio. Tal como los defensores de la física newtoniana com-batieron la teoría general de la relatividad de Einstein, así los líderes de los medios tradicionales suelen mirar lo nuevo con escepticismo, en el mejor de los casos. Tan-to la cinemaTan-tografía como los medios impresos mostraron un malestar considera-ble hacia la televisión.
Los baby boomers sentaron el precedente de ser la mayor amenaza generacio-nal hacia sus mayores. Las generaciones anteriores no se dieron el lujo de tener una adolescencia prolongada; después de una breve niñez, los niños ingresaron di-rectamente a la fuerza laboral. Pero los baby boomers crecieron en una época de prosperidad relativa y asistieron a la escuela durante muchos más años que sus padres. Tuvieron tiempo de desarrollar su propia cultura juvenil. El rock n’roll, el cabello largo, los movimientos de protesta, las ropas raras y los nuevos estilos de vida incomodaban a los padres. También tuvieron un nuevo medio a través del cual comunicaban su cultura: la televisión.
Ahora les toca a los boomers sentirse incómodos. Una nueva generación surgió, con nuevos valores y comprende los medios mucho mejor que los boomers. La situación que se ha desarrollado es la clásica brecha generacional. No se sorprenda si ve demasiada confusión e inseguridad en los boomers, sin mencionar todos los desagradables libros, artículos y espectáculos de televisión dirigidos a la juventud, y la cultura de la generación Net y sus nuevos medios de comunicación.
Pienso que, sobre todo, internet ha sido buena para ellos, y que ellos serán buenos con nosotros. De todas mis inquietudes, hay una que predomina. Los Net Geners están cometiendo un error serio y la mayoría de ellos no se da cuenta de él. Están repartiendo su información personal en redes sociales y en todas partes, pero al hacerlo están menoscabando su privacidad futura. Ellos me dicen que no les impor-ta; que todo se trata de compartir. Pero aquí debo hablar con la voz de la experiencia. Algún día esa fotografía de la fiesta volverá para acosarlos cuando estén en un tra-bajo corporativo de alto nivel o en un cargo público. Pienso que deben despertar, ahora, y darse cuenta del grado al que están llegando al compartir partes de su vida que un día querrán conservar en secreto. También leerá que otros problemas son más complicados y requieren una respuesta inteligente de nuestra parte, en lugar del deporte cínico y popular de atacar y ridiculizar a los jóvenes.
La mayoría de las críticas están basadas en la sospecha y el temor, por lo gene-ral de parte de la gente de mayor edad. Esos temores quizá sean comprensibles.
La Nueva Web, en manos de una generación Net tecnológicamente más experta y orientada hacia la comunidad, tiene el poder de sacudir a la sociedad y derrumbar autoridades en muchos ámbitos. Una vez que la información fluya con libertad y las personas tengan las herramientas para compartirla de manera efectiva y usarla para organizarse, la vida como la conocemos será diferente. Las escuelas, las universida-des, las tiendas, los negocios e incluso los políticos tendrán que adaptarse al estilo de hacer las cosas de esta generación y, desde mi punto de vista, será positivo. Las familias tendrán nuevos retos también, mientras sus hijos exploran el mundo en línea. La vida, en otras palabras, cambiará, y para muchas personas será difícil.
Es natural sentir temor hacia lo que no conocemos. APRENDER DE ELLOS Y ACTUAR
Mi esperanza es que este libro disipe algunos de los mitos sobre esta nueva gene-ración, y revele cómo son en realidad y cómo podemos aprender de ellos con el fin de cambiar para bien de nuestras instituciones y sociedad. Quizá los empleadores considerarán cambiar sus prácticas de recursos humanos y administrativas una vez que vean el valor que hay en aprovechar la extraordinaria orientación colaboradora típica de los Net Geners, que se ha vuelto tan crucial para los negocios del siglo xxi. Espero que los educadores consideren transformar su método de enseñanza tradi-cional basado en “el sabio en escena” una vez que vean qué tan inadecuado resulta para los estudiantes Net Gen. Estoy seguro de que los políticos tomarán cuidado-samente nota de las nuevas formas en que la campaña de Obama usó internet para congregar a la juventud. Espero que los padres que vienen a mis discursos debido a que se preguntan qué está sucediendo con sus hijos, lean este libro y los compren-dan mejor. Espero que este libro los tranquilice y los ayude a darse cuenta de que la inmersión digital es positiva para sus hijos.
Éste es un periodo extraordinario en la historia de la humanidad: por primera vez la siguiente generación que está madurando puede enseñarnos a preparar a nuestro mundo para el futuro. Las herramientas digitales de su niñez y juventud son más poderosas de las que existen en gran parte de las corporaciones estadounidenses. Pienso que si los escuchamos y los hacemos partícipes, su cultura de la interacción, colaboración y facultamiento impulsará el desarrollo económico y social y preparará a este planeta en plena contracción para un futuro más seguro, justo y próspero. Podemos aprender a evitar y administrar de manera más efectiva el lado oscuro, algo predecible con cualquier nuevo medio de comunicación.
Aprenda de ellos y verá la nueva cultura del trabajo de alto rendimiento, la escue-la y escue-la universidad del siglo xxi, escue-la corporación innovadora, una familia más abierta, una democracia con ciudadanos participativos y quizá hasta la nueva sociedad en red.
LA GENERACIÓN NET
LLEGA A LA MADUREZ
Las probabilidades de que usted conozca a una persona entre 11 y 31 años de edad son muchas. Quizá usted es un padre, un tío, un maestro o un directivo. Ha visto a estos jóvenes realizando cinco actividades a la vez. Ha visto la forma en que inter-ractúan con varios medios, digamos viendo películas en pantallas de dos pulgadas. Usan sus teléfonos celulares de maneras diferentes. Usted habla por teléfono y revi-sa su correo electrónico; para ellos el correo electrónico está parevi-sado de moda. Urevi-san el teléfono para enviar incesantemente mensajes de texto, navegar por la Web, ha-llar direcciones, sacar fotografías y hacer videos y colaborar. Parecen estar en Face-book cada vez que pueden, incluido el trabajo. Los mensajes instantáneos o el Skype siempre están activos como fondo y, ¿qué hay de aquellos videojuegos? ¿Cómo es posible que alguien juegue World o Warcraft durante cinco horas sin parar?Seguro, usted es tan sofisticado cibernéticamente como la persona de al lado: compra en línea, usa Wikipedia y utiliza todo el día su BlackBerry. Pero los jóvenes tienen una afinidad natural por la tecnología que parece un misterio. Instintiva-mente recurren primero a la Red para comunicarse, comprender, leer, encontrar y hacer muchas cosas. Para vender un automóvil o rentar un apartamento, usted usa los anuncios clasificados, ellos recurren a Craigslist. ¿Se le antoja ver una película esta noche? Entonces, busca en el periódico para ver qué se está exhibiendo; ellos lo hacen en línea. Usted ve las noticias en la televisión; ellos cuentan con distri-buidores de contenido RSS de sus fuentes preferidas, o bien obtienen las noticias tropezándose con ellas mientras navegan por la Web. Algunas veces usted disfruta de la música; los iPods de los jóvenes siempre están tocando música.
Usted consume contenido en la Web, pero ellos parecen estar creando o cam-biando constantemente contenido en línea. Usted visita YouTube para observar un video del que ha escuchado; ellos pasan todo el día en YouTube para enterarse de las novedades. Usted compra un nuevo aparato y lee el manual para usarlo. Ellos compran un nuevo aparato y sólo lo usan. Usted habla con los demás pasajeros del automóvil, pero sus hijos atrás están enviándose mensajes entre ellos. Parecen de-vorar la tecnología y tienen tanta aptitud para todas las cosas digitales que suelen dejarnos pasmados.
Pero no se trata sólo de cómo usan la tecnología. Parecen comportarse diferente, e incluso serlo. Como director, observa que los nuevos empleados colaboran de maneras muy distintas a como usted lo hace. Parecen tener nuevas motivaciones y no tienen el mismo concepto de carrera que usted. Como especialista en marketing, observa que la publicidad televisiva es en su mayoría ineficaz con los jóvenes, quie-nes parecen tener mecanismos maduros de detección de contenido basura. Como profesor o maestro, estará dándose cuenta de que los jóvenes no pueden mante-ner periodos prolongados de atención, a menos en lo que se refiere a escuchar sus clases. En realidad, ellos muestran signos de aprender de maneras diferentes, y lo mejor de ellos hace que lo mejor de ayer ahora parezca soso. Como padre, ve que sus niños se convierten en adultos y que hacen cosas que nunca hubiera imagi- nado hacer, como querer vivir en sus casas después de graduarse. Como político, desde hace algún tiempo ha observado que no están interesados en el proceso po-lítico, sin embargo se sorprende de cómo Barack Obama fue capaz de atraerlos y aprovechar su energía para convertirse en candidato presidencial.
Le recordamos la línea de Bob Dylan “Algo está sucediendo aquí, pero no sabes qué es”.
Hay algo que está sucediendo aquí. La generación Net ha llegado a la madurez. Madurar en la era digital ha tenido un efecto profundo en la forma en que esta ge-neración piensa, incluso ha cambiado la manera en que sus cerebros están conecta-dos. Aunque esta inmersión digital presenta desafíos importantes para los jóvenes, como lidiar con la vasta cantidad de información entrante o asegurar el equilibrio entre los mundos físicos y digitales, su inmersión no los ha dañado del todo. Ha sido positiva. La generación es más tolerante hacia la diversidad racial y más inteligente y rápida que sus precursores. Estos jóvenes están reelaborando todas las instituciones de la vida moderna, desde el lugar de trabajo hasta el mercado, desde la política has-ta la educación, hashas-ta la estructura más básica de la familia. He aquí algunas formas en que esto ocurre.
Como empleados y directivos, la generación Net está logrando trabajar de manera colaborativa, está colapsando las rígidas jerarquías y obligando a las organizaciones a replantear la forma en que reclutan, compensan, desarrollan y supervisan el talento.
Pienso que la misma idea de la administración está cambiando, con el inicio del éxodo de las corporaciones hacia las empresas recién creadas.
Como consumidores, desean ser “prosumidores”; es decir, participar con los producto-res en la innovación de productos y servicios. El concepto de marca está en proceso de cambiar para siempre debido a ellos.
En la educación, están forzando la transformación del modelo pedagógico, de un enfoque centrado en el maestro basado en la instrucción a un modelo centrado en el estudiante basado en la colaboración.
Dentro de la familia, ya han cambiado la relación entre padres e hijos, dado que son expertos en algo realmente importante: internet.
Como ciudadanos, la generación Net está en las primeras etapas de la transformación de cómo se conciben y ofrecen los servicios gubernamentales y cómo comprendemos y decidimos cuáles deberían ser los imperativos básicos de la ciudadanía y la democra-cia. Para el creciente número de personas que intentan lograr un cambio social, existe un mar de cambios en proceso, que van desde actividades cívicas hasta participación política. La generación Net está dando vida a la acción política más que cualquier otra generación anterior.
En la sociedad como un todo, facultada por el alcance global de internet, su actividad política se está convirtiendo en una clase nueva y más poderosa de activismo social. El resultado final es éste: si comprende a la generación Net, comprenderá el fu-turo. También comprenderá cómo necesitan cambiar hoy nuestras instituciones y sociedad.
GENERACIONES BOOM, BUST, ECO
Para comenzar nuestro viaje, es importante comprender algunos datos demográficos importantes.
La generación Net es una generación diferente. Está conformada por los hijos de la generación de la posguerra (Segunda Guerra Mundial), llamados baby boomers en Estados Unidos. Esta generación proverbial, “eco” de la baby boom, tan sólo en Estados Unidos es la más grande de todas. En todo el mundo ha habido una explo-sión demográfica aún mayor con 81 millones de miembros.
La generación Baby Boom (1946-1964)
Se considera que cualquier persona nacida entre 1946 y 1964 es un baby boomer, y el lugar donde esta explosión fue más fuerte se dio en Estados Unidos, Canadá y Australia. Muchas familias pospusieron tener hijos hasta después de la guerra, por razones obvias. Cientos de miles de hombres jóvenes estaban prestando sus servi-cios en el extranjero y no pudieron ser padres. Cuando la guerra terminó, los regre-saron a trabajar y los dibujos de “Rosie the Riveter” que habían estado apareciendo en la revista Life fueron reemplazados con fotografías de mujeres alegres en sus
cocinas fulgurantes esperando a que su marido llegara a casa del trabajo. Yo experi-menté esto con mi propia madre. Ella trabajó en una fundición de acero durante la guerra, y justo después se casó con mi padre y me tuvieron.
Es 1976. La primera miembro del baby boom de la segunda posguerra mundial tiene 30 años de edad. Está enterada de los reportes noticiosos gracias a su radio reloj en donde escucha todo sobre la elección presidencial y se pregunta si votará por Jimmy Carter o por el hombre que perdonó al presidente Richard Nixon hace dos años. Sintoniza la radio y se tranquiliza con el nuevo éxito de Paul McCart-ney, “Silly Love Songs”. De camino al trabajo como maestra (uno de los mejores trabajos disponibles para las mujeres a mediados de la década de los setenta), en su automóvil hecho en Estados Unidos, advierte que tiene un billete de bicentenario de 2 dólares en su cartera cuando paga su gasolina, que cuesta 60 centavos el galón. Después del trabajo, decide ir a ver la película que ha aterrorizado a todos, el nuevo éxito taquillero, Tiburón. Al salir del cine y aún temblando, se pregunta por qué no se ha casado mientras la mayoría de sus amigos ya lo hizo.1
La economía fue muy fuerte después de la guerra, lo cual dio a las familias la con-fianza de tener muchos hijos. Es difícil de imaginar hoy, pero en 1957 las familias estadounidenses tenían un promedio de 3.7 niños.2 Fue una etapa de gran esperan-za y optimismo; los Aliados habían ganando la guerra y finalmente había paz y la prosperidad estaba echando raíces. Los inmigrantes inundaron Estados Unidos, lo cual contribuyó a la explosión poblacional y, conforme sus hijos maduraban, se con-virtieron en una poderosa fuerza cultural, social y política. (Ver figuras 1.1 y 1.2.)
4 500 000 4 000 000 3 500 000 3 000 000 2 500 000
BABY BOOM BABY BUST BABY BOOM ECO
1 de enero de 1946 a 31 de diciembre de 1964 1 de enero de 1965 a 31 de diciembre de 1976 1 de enero de 1977 a 31 de diciembre de 1997 19 45 19 47 19 49 19 51 19 53 19 55 19 57 19 59 19 61 19 63 19 65 19 67 19 69 19 71 19 73 19 75 19 77 19 79 19 81 19 83 19 85 19 87 19 89 19 91 19 93 19 95 19 97
Fuente: U.S. Census Bureau
FIGURA 1.1 BOOM, BUST, ECO: NÚMERO DE NACIMIENTOS POR AÑO
FIGURA 1.2 MATRÍCULA ESCOLAR EN ESTADOS UNIDOS 55 50 45 40 19 64 19 66 19 68 19 70 19 72 19 74 19 76 19 78 19 80 19 82 19 84 19 86 19 88 19 90 19 92 19 94 19 96 19 98 20 00 20 02 20 04 20 06 20 08 M
atrícula (en millones)
Fuente: U.S. Census Bureau
La generación baby boom se convierte en la generación TV
Los boomers podrían llamarse la “generación de la Guerra Fría”, la “generación del crecimiento económico” o cualquier nombre que los relacione con su era. No obs-tante, en realidad, fue el impacto de la revolución de las comunicaciones, presidido por el nacimiento de la televisión, lo que moldeó a esta generación más que ninguna otra cosa. Decir que la televisión transformó el mundo que rodeó a los boomers es un cliché, pero también es una gran subestimación del efecto de la ubicua “caja boba”. Imagine, o piense si puede, en el mundo antes de la televisión. Mi familia solía reunirse alrededor de un mueble de gran tamaño, que era nuestra radio, para escuchar los noticieros y el programa The Lux Radio Theater. Nuestra propia ima-ginación creaba imágenes mentales de los anunciantes, los actores y sus entornos. Mi madre recuerda que cuando la televisión se popularizó, nuestra familia sim-plemente tuvo que conseguir una. “Fue la innovación del siglo”, afirma. “Era tan emocionante pensar que no sólo se pudiera escuchar a personas que estaban en lugares distantes, sino realmente verlos.”
A principios de 1953, cuando instalamos nuestro primer televisor en la sala, cam-biamos de lugar las sillas y el sofá que estaban cerca de la radio y las amontonamos alrededor de la televisión. Tengo recuerdos vívidos de la coronación de la reina Eli-zabeth II, que fue televisada el 2 de junio de 1953, y de mi madre explicándonos que las lágrimas en el rostro de su majestad se debían a la presión emocional y física de una corona tan pesada y al rigor de la procesión y del evento. Vi a mis padres y a otros parientes adultos reaccionar con horror cuando se difundieron los rumores de que Elvis agitaría su pelvis en el programa The Ed Sullivan Show, lo que no sucedió. Recuerdo a mi tío, un maestro de música, abucheando a Kate Smith, cuando decía que no podría sostener un tono aunque su vida dependiera de ello. Recuerdo a Don Larson de los Yankees de Nueva York lanzando un juego sin permitir hits en el
jue-go 5 de la Serie Mundial de 1956. Recuerdo a Nikita Khrushchev jue-golpeando con su zapato la mesa de las Naciones Unidas y observando, en tiempo real, la ejecución de Lee Harvey Oswald. Y recuerdo haberme enamorado de Annette Funicello de The Mickey Mouse Club. La televisión creó un mundo alternativo al tiempo real. También comenzó a consumir una parte significativa del día de la mayoría de las personas.
Toda una generación creció con una intensidad que enredó a los Siete de Chicago con Bonanza, Bob Dylan, JFK, Harold and Maude, la marihuana, la guerra de Viet-nam, los Beatles y Abbie Hoffman. En 1950, sólo 12% de las familias tenía televisión. Para 1958, el número había alcanzado 83%.3 El medio se había convertido rápida-mente en la tecnología de comunicación más poderosa disponible, con lo cual des-bancaba a la radio, las películas de Hollywood y los cortos informativos. Cuando el movimiento de los derechos civiles norteamericanos hizo públicas sus demandas, fue la televisión la que sirvió de mensajera y movilizadora. Cuando los boomers marcharon por las calles en protesta contra la guerra de Vietnam, la televisión re-lató y amplificó su presencia. La televisión estaba ahí para registrar y transmitir los movimientos de una generación masiva. Justo frente a los ojos de los baby boomers, la televisión convirtió a la juventud misma en un acontecimiento.
Es 1976. El último miembro de la generación boomer ha cumplido 12 años de edad. Se despierta y baja rápidamente las escaleras para ir a ver la televisión. Gira la perilla a PBS, donde están transmitiendo Sesame Street. Come el desayuno que su mamá le prepara y monta en su bicicleta sin casco por el vecindario para llegar a clases. Después de la escuela conduce a casa, abre la puerta con la llave oculta en el garaje y espera a que su madre llegue del trabajo. Él y sus amigos juegan un tipo de béisbol en el patio trasero, y van inventando las reglas mientras lo hacen.4 Generación X: El baby bust (1965-1976)
En los 10 años que siguieron al boom, las tasas de natalidad disminuyeron dramá-ticamente, con 15% de nacimientos menos. De ahí el nombre: el baby bust. Pero el término nunca se popularizó. En su lugar, conocemos a esta generación como la generación X, en honor al título de la novela de Douglas Coupland. La X se refiere a un grupo que se siente excluido de la sociedad y que ingresa a la fuerza laboral sólo para ver que sus hermanos y hermanas han ocupado todos los puestos.
Los Gen Xers están entre el grupo mejor educado de la historia. Han experimen-tado algunas de las tasas de desempleo más altas en Esexperimen-tados Unidos, que alcanzaron hasta 10.8% de noviembre a diciembre de 1982, aunque los últimos Gen Xers han visto un descenso en estos niveles. También han padecido uno de los niveles sala-riales iniciales más bajos en relación con cualquier otro grupo desde aquellos que ingresaron a la fuerza laboral durante la Depresión de 1930.
La generación X, ahora adultos con edades de entre 32 y 43, son comunicadores agresivos quienes están extremadamente enfocados en los medios. Son el segmento
poblacional de mayor edad cuyos hábitos computacionales y en internet se parecen a los de la generación Net, y ofrecen la experiencia adulta más cercana de la que podemos partir para predecir cómo dominará la generación Net el universo digital. Al igual que la generación Net, la generación X considera a la radio, la televisión, las películas e internet como medios no especializados disponibles para cualquiera que combine la información y la ponga en perspectiva.
El eco de la generación Baby Boom: la generación Net, generación Y o los Milenarios (1977-1997)
Después de 1978, los boomers comenzaron a tener grandes cantidades de hijos. Para 1997, había casi tantos niños entre 5 y 9 años de edad (19 854 000) como adul-tos de 30 a 34 años de edad (20 775 000).5 Ver figura 1.3.
FIGURA 1.3 DISTRIBUCIÓN DEMOGRÁFICA ESTADOUNIDENSE POR GENERACIÓN Generación Next, 13% Generación boomer, 23% Generación X, 15% Generación Net, 27% Pre-boomers, 17%
23
%
13%
15
%
27%
17%
Cuatro generaciones: desde 1946 al presente* 1. La generación Baby Boom
De enero de 1946 a diciembre de 1964: 19 años, producen 77.2 millones de niños o 23% de la población estadounidense.**
2. La generación X
De enero de 1965 a diciembre de 1976: 12 años, producen 44.9 millones de niños o 15% de la población estadounidense. También conocidos como el baby bust.
3. La generación Red
De enero de 1977 a diciembre de 1997: 21 años, producen aproximadamente 81.1 mi-llones de niños o 27% de la población estadounidense. También llamados Milenarios o generación Y.
4. La generación Next
De 1998 al presente: 10 años, producen 40.1 millones de niños o 13.4% de la población estadounidense. También llamada generación Z.
Una de las razones por la que la generación Net ha durado tanto es el número de mujeres del baby boom que aplazaron tener hijos hasta sus treinta o cuarenta años. Relativamente pocos boomers se convirtieron en padres durante los primeros años de sus veintes, la edad típica para comenzar el proceso de casamiento y crianza de hijos. Muchos boomers estaban intentando prologar su juventud. En realidad, soy un perfecto ejemplo de esta tendencia. Pasé la mayor parte de la década posterior a mi graduación universitaria organizando varios movimientos sociales, estudian-do posgraestudian-dos, aprendienestudian-do computación, escribienestudian-do música, investiganestudian-do acerca de varios temas y en general intentando comprender y cambiar al mundo. Planear una familia y carrera era lo último que tenía en mente. Sabía que cuando llegara el momento de pensar en esos asuntos, estaría bien. La confianza en mí mismo creció gracias a los tiempos prósperos y a un entorno social rico.
EL ECO SE CONVIERTE EN LA GENERACIÓN NET
Cada generación está expuesta a un conjunto único de sucesos que define su lugar en la historia y da forma a sus expectativas. La generación Eco de los boomers (la generación Net) ha crecido con momentos tan definitorios como el juicio a O.J. Simpson, la matanza de Columbine, el derrame petrolero del Exxon Valdez y la Guerra del Golfo. Después están el 11 de septiembre, la guerra en Irak, el sida, Band Aid y Live Aid. Las figuras influyentes son Tiger Woods, Bono, Lance Armstrong, la princesa Diana y Hillary Clinton, George Bush y Al Gore, primero como el hombre que sería presidente y después como activista en contra del calentamiento global y protector del medioambiente.
Mientras investigaba para Growing Up Digital, decidí nombrar a la generación Eco por su característica definitoria. Hoy algunas personas les llaman los
Milena-rios, pero la llegada del año 2000 no alteró realmente la experiencia de los jóvenes de la época. Supongo que les podríamos llamar la “generación Y”, pero nombrarlos con un calificativo derivado del de la pequeña generación X disminuye su impor-tancia en el gran esquema de las cosas.
Si piensa retrospectivamente en los últimos 20 años, verá con claridad que el cambio más significativo que afectó a la juventud fue el surgimiento de la compu-tadora, de internet y otras tecnologías digitales. Ésta es la razón por la que llamo a las personas que crecieron en esta época la generación Net, la primera generación en estar bañada en bits.
El acceso a internet de banda ancha ahora es ubicuo: los iPods están por todas partes; a través de los teléfonos celulares, es posible navegar por internet, capturar coordenadas GPS, sacar fotografías e intercambiar mensajes de texto; y los sitios de redes sociales como Facebook permiten a los Net Geners monitorear a sus amigos a cada momento.
En 1983, sólo 7% de las familias poseía computadoras.6 Para 2004, el número cre-ció a 44% y a un enorme 60% de los hogares con niños. En 1996, sólo 15% de todos los hogares en Estados Unidos tenía acceso a internet y a la World Wide Web, pero durante el mismo periodo 1 de cada 10 usuarios de internet en todo el mundo re-portó tener menos de 16 años de edad. En 1994, 35% de las escuelas proporcionaba acceso a internet en sus instalaciones.
Ahora, 100% de las escuelas estadounidenses ofrece acceso a internet, y se estima que hay una computadora por cada estudiante en Estados Unidos.7 Tres tercios (75%) de los adolescentes entre 15 y 17 tienen teléfonos celulares,8 y cerca de 73% de los jóvenes de entre 12 y 17 años de edad utiliza internet.9 Las conexiones de banda an-cha están llevando internet a millones de estadounidenses todos los días, y 37% de los estadounidenses utilizaba cierto tipo de conexión de banda ancha en 2004.10 Sin em-bargo, este progreso no ha reducido la brecha digital entre aquellos que tienen acceso a internet y los que no. Esto sigue siendo un problema importante. Creo que todos los jóvenes tienen derecho a madurar en entornos digitales, lo cual explica por qué la campaña llamada One Laptop Per Child, que lanzó el profesor de medios tecnológicos del MIT, Nicholas Negroponte, sea tan maravillosa e importante. Esta campaña me-rece el apoyo de corporaciones, gobiernos, fundaciones y otras instituciones.
Cuando escribí Growing Up Digital, la mayoría de la gente usaba un internet muy primitivo. Era de baja velocidad, de marcación telefónica y basado en un lenguaje llamado HTML, una plataforma para la presentación de contenido. Ésta es la razón de que todos hablaran de sitios Web que obtenían muchas visitas, altos niveles de recordación y clic. De lo que se trataba internet era de visualizar contenidos. Usted podía visitar un sitio y observar su información, pero no podía modificar o interac-tuar con él o con otros.
La Web de hoy está basada en algo que se llama XML. En lugar de ser un es-tándar para presentar contenido, es un eses-tándar para la capacidad programadora,
conocida como la “Web programable”. Cada vez que usted la usa, la transforma; en cierto sentido programa una computadora global. Facebook simplemente es una de las miles de aplicaciones basadas en XML que permite a las personas colaborar. La antigua Web era algo donde usted navegaba en busca de contenido. La nueva Web es un medio de comunicación que permite a las personas crear su propio contenido, colaborar con otros y construir comunidades. Se ha convertido en una herramienta para la autoorganización (ver pag. 57).
Obtuvimos una mirada profética del futuro de la Web misma. Mientras los adultos usaban internet para ver páginas Web, los jóvenes que estudiamos estaban usando la Web para comunicarse con sus amigos. Sus experiencias en línea eran el centro de en lo que se convertiría la Web 2.0: una plataforma totalmente nueva y revolucionaria para la comunicación.
La tecnología es como el aire
Si bien los niños de la generación Net asimilaron la tecnología debido a que crecie-ron con ella, los adultos tuviecrecie-ron que adaptarse a ella; un tipo diferente y mucho más difícil del proceso de aprendizaje. Con la asimilación, los niños comenzaron a ver la tecnología como una parte más de su entorno y se empaparon de ella junto con todo lo demás. Para muchos niños, usar la nueva tecnología es tan natural como respirar. Como lo cita Andy Putschoegl en Growing Up Digital, “Nací usando una computadora Apple”.
Es mucho más difícil enseñar trucos nuevos a los perros viejos. Aprender una forma completamente nueva de comunicarse, obtener información y entretenerse a sí mismo es difícil y nuestros patrones establecidos de pensamiento deben cambiar para dar cabida a la nueva tecnología.
Hoy, la mayoría de nosotros, los de mayor edad, tenemos una muy buena facili-dad con la tecnología, pero quizá no recuerde que el ajuste inicial haya sido similar. Cuando las PC llegaron por primera vez, proliferaban las historias acerca de nues-tras dificultades para usarlas; de hecho, había muchas narraciones extrañas, que quizá hayan sido patrañas. Un empleado de atención telefónica reportó que uno de los clientes pensó que el ratón era un pedal y que podía hacerlo funcionar. En otra parte, se le pidió a una secretaria que copiara un disco y lo que trajo fue una fotocopia. Otra persona “golpeó” al teclado con tanta fuerza, que lo rompió. Cuando un empleado de soporte telefónico le preguntó a una señora si tenía Windows, ésta le respondió “No, tenemos aire acondicionado”. Se decía también que se había en-contrado a una persona tratando de borrar archivos de un disco con corrector. Hay cientos de historias como éstas. Un amigo mío intentó usar un ratón apuntando hacia la pantalla de la computadora como si fuera un control remoto de televisión. ¿Qué podemos aprender de esto? ¿Que los adultos son estúpidos?
Aunque risibles, las acciones de estos adultos eran lógicas. Los boomers estaban familiarizados con controles remotos, pedales, fotocopiadoras, ventanas, corrector