UNA GENERACIÓN BAÑADA EN BITS
Film 2.0: la audiencia ayuda a crearlos
La generación Net está comenzando a conmocionar el mundo de las películas. En los dos últimos años, el Festival Cinematográfico de Berlín ha invitado a cineastas a algo que ellos llaman Berlinale Keynotes. En el festival de 2008, en mi discurso de apertura, argumenté que así como el MP3 e internet habían estremecido la indus- tria musical, cambios más dramáticos aguardaban a la industria cinematográfica. Después de mi discurso, varios jóvenes empresarios de las películas y los videojue- gos presentaron sus proyectos. Debo decir que me sorprendieron al igual que a la audiencia.
La industria cinematográfica está siendo transformada por la combinación de la generación Net, la Web 2.0 y la industria de los juegos. El paradigma actual de ver las películas, dos horas en una sala oscura con palomitas, no desaparecería, sino que se convertiría en sólo una pequeña parte de un mercado más grande que yo llamo Film 2.0. Las películas, los videojuegos, los efectos digitales y la creación de redes se mezclarán para transformar el lugar y la forma en que vemos las películas y cómo éstas se crean, distribuyen y financian.
Al observar la interacción de los Net Geners con el contenido en video, podemos ver que las películas futuras tendrán duraciones más variadas. Los cortometrajes serán cada vez más populares y se verán no sólo en laptops sino también por los jóvenes en pantallas diminutas. Los cortos de tres minutos ya dominan YouTube. Habrá una participación frecuente del espectador en el argumento. Los videojuegos de hoy muestran la dirección a la cual nos dirigimos.
Jade Raymond, una brillante y sofisticada estrella de rock de la industria de los videojuegos, habló después de mí. Jade comenzó a desarrollar software a la edad de 14 años; cuando tenía 29 años se convirtió en directora de proyecto del Assassin’s Creed, un juego lanzado en noviembre de 2007 para las consolas PlayStation 3 y Xbox 360. El juego presenta entornos altamente detallados e interactivos de la épo- ca de la Tercera Cruzada; los desarrolladores del juego se esforzaron para que estos entornos fueran históricamente precisos. El juego actúa como un tipo de lección de historia subliminal. Vendió 2.7 millones de copias en sus primeras cuatro semanas de distribución. Cuando Jade presentó el juego, la persona que estaba sentada a mi lado me susurró “Estos juegos comienzan a verse como una película”. ¡Hollywood, cuidado!
Por otra parte, conforme este siglo se desarrolla, esté pendiente de equivalentes cinematográficos a proyectos de internet de fuente abierta tales como Linux y Wi- kipedia. Después, en la Berlinale estuvo Ton Roosendaal, quien presentó Elephants Dream, la culminación del Orange Open Movie Project, producido por la Blender Foundation y el Netherlands Media Art Institute. Es la primera película abierta del mundo, realizada por entero con software de gráficas de fuente abierta, como Blen- der, y con todos los archivos de producción completamente disponibles a cualquie-
ra que los desee. Uno de los primeros largometrajes del mundo de fuente abierta, The Boy Who Never Slept, cuenta la historia de un escritor insomne que conoce a una adolescente en línea. Su amistad se convierte en una historia de amor improba- ble basada en una dura realidad. El costo total de la elaboración de la película: 200 dólares; número de espectadores en línea hasta ahora: 4 millones.
Matt Hanson habló de A Swarm of Angels, quien pretende crear un largometraje de 2 millones de dólares y donarlo. El concepto hace un llamado a una comunidad global de “ángeles”, quienes pagarán 25 libras cada uno a cambio de participacio- nes creativas en todos los aspectos del proyecto. Del sitio: “A Swarm of Angels es una tercera vía entre el enfoque descendente de la cinematografía tradicional y la naturaleza ascendente del contenido generado por el usuario. Una forma mediante la que cualquiera puede influir en la creación de un largometraje profesional de un millón de libras”.
The Tracey Fragments es una nueva película protagonizada por la joven actriz canadiense Ellen Page. Toda la filmación de la película está disponible para que los aspirantes a cineastas la descarguen y la editen para crear videos o sinopsis musi- cales o para reeditar la película entera. Se lanzó un desafío para el mejor uso del metraje, el cual está en proceso de evaluación. El video ganador se incluirá con las características adicionales del DVD.
¿Cómo sabrán los espectadores qué películas vale la pena ver? Sin lugar a dudas, muchos de estos cineastas no necesitarán grandes anuncios en los periódicos. Si comprenden a su audiencia joven, dependerán de los sitios Web como RottenTo- matoes.com. Este sitio es una llamada de alerta al modelo tradicional de “planear y empujar” para el marketing de una película. Rotten Tomatoes usa la sabiduría de multitudes para calificar películas y se ha convertido en la fuente líder de opiniones cinematográficas en línea. Cualquiera puede ser un crítico. El sitio permite a los usuarios contribuir con sus opiniones, además de las de los críticos cinematográfi- cos profesionales. Los usuarios pueden elegir también a los críticos cuyas opiniones les interesa escuchar. Para mis dos hijos, Rotten Tomatoes es la biblia del cine. La autoorganización llega a las calles
Los estudiantes universitarios, cuando no están estudiando o escuchando música, suelen participar en causas civiles, como yo lo hice en mis días de estudiante. Ahora empiezan a darse cuenta de que las redes sociales les confieren un poder extraordi- nario para trabajar fuera de las fronteras de las instituciones políticas, con el fin de lograr un cambio radical. Analizaremos este tema al final del capítulo de este libro, pero aquí vale la pena que le contemos una historia. Cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el grupo rebelde más grande de la nación, asesinó a un grupo de legisladores después de secuestrarlos en 2007, los colombianos de todo el mundo se sintieron ultrajados. Colombia tiene la desgracia de ser la capital
del secuestro del mundo y se estima que alrededor de 3 000 personas están ahora secuestradas por una razón u otra. Las FARC, el grupo mencionado, es responsable de muchos de estos crímenes violentos en el país.
Óscar Morales, un joven ingeniero de Colombia, quiso protestar y para ello re- currió a Facebook. Ultrajado por la violencia reciente, lanzó un grupo llamado “Un millón de voces contra las FARC”, el cual creció a más de 260 000 miembros a las pocas semanas de su creación.
Morales usó los esfuerzos combinados de los miembros del grupo para organizar protestas masivas tanto en Colombia como alrededor del mundo. “Esperamos que la idea resuene en una gran cantidad de personas, pero no tanto y no tan rápido”, dice Morales. El 4 de febrero de 2008 hubo protestas simultáneas en 27 ciudades de Colombia y en 104 de las ciudades más importantes del mundo, cuando millones de colombianos tomaron las calles coreando: “¡No más muertes! ¡No más secues- tros! ¡No más FARC!” Las protestas se presentaron en toda Europa, Asia y Estados Unidos. En Colombia, alrededor de 4.8 millones de personas participaron en más de 306 marchas en el país.28
Si bien muchas personas se muestran escépticas sobre el poder de los usuarios de Facebook para hacer algo serio, pienso que esta protesta es importante. Demuestra cómo los sitios de redes sociales se pueden usar para saltarse las principales organi- zaciones. En Colombia, las protestas anteriores siempre fueron organizadas por los diferentes partidos políticos, lo cual significa que se ejercía cierto nivel de control sobre los protestantes. Las protestas contra las FARC permitieron a la generación Net unirse bajo el estandarte de un problema relevante y no bajo la influencia de los políticos. Fueron capaces de coordinar de manera remota la logística de cientos de protestas y comunicarse a través de varias zonas horarias, idiomas y fronteras. Usaron Facebook como medio de empoderamiento para emprender la acción. En las manos de la generación Net, las redes sociales pueden ser una fuerza potente para el cambio, como analizaremos en el capítulo final de este libro.
HOLA OFICIAL, POR FAVOR SONRÍA A LA CÁMARA
La generación Net está impulsando la democratización de la creación de contenido, puesto que los jóvenes están generando fotografías, música y copias en línea, desde críticas cinematográficas hasta comentarios acerca de todo: desde productos hasta políticos. Esto está ocasionando un cambio en la balanza de poderes, desde auto- ridades hasta individuos ordinarios, un tema que se analizará a lo largo del libro. Las personas pueden participar en la economía en formas antes impensables, como la creación de cortos noticiosos para la televisión que rivalizan con los que se ven actualmente en ella, la escritura de una enciclopedia como Wikipedia, o la venta de productos en los mercados electrónicos como Craigslist. A medida que el conoci- miento se expande, el poder también se distribuye ampliamente.
Considere la habilidad de los jóvenes de hoy para escrutar a las autoridades. En verano de 2007, tres niños de 14 años estaban patinando en el Inner Harbor de Baltimore, una actividad prohibida por la ley. El oficial de policía, Salvatore Rivieri abordó a los niños y les pidió que desalojaran el área, lo cual hicieron. Pero éste no es el fin de la historia. El oficial Rivieri fue física y verbalmente agresivo con uno de los niños, aprisionando su cabeza y presionándolo contra el piso. Rivieri le gritó al adolescente: “¿Me escuchas? Yo no soy tu padre. Así te portas con tu padre. Así te portas conmigo y te golpearé fuerte en la cabeza... Cierra la boca, estoy hablando”. Por desgracia para Rivieri, uno de los niños estaba grabando en secreto todo el in- cidente con la videocámara de su teléfono celular. Subieron el video a YouTube.com en febrero de 2008, el cual se ha visto más de 1.9 millones de veces, y la historia del oficial Rivieri, ahora apodado el “policía de Baltimore”, ha captado la atención de los medios internacionales. Sería fácil culpar a los niños, como algunos lo han hecho, por mostrar una falta de respeto hacia el policía, pero lo importante aquí es que los niños fueron agredidos ilegalmente.
El departamento de policía de Baltimore anunció que investigaría el incidente y que Rivieri fue suspendido con goce de sueldo. El video ha hecho surgir muchos comentarios sobre el comportamiento del policía y sobre la función de YouTube en este incidente. Un usuario lo plantea de esta forma: “Sí, es decepcionante que siga gozando de su sueldo, pero hay que recordar que su reputación de imbécil ahora es famosa en todo el mundo. Manchó su nombre, avergonzó a su familia y al de- partamento de policía de Baltimore. Esa cantidad de vergüenza no vale su salario. Por otra parte, si no lo despiden, al menos habrá arruinado cualquier posibilidad de ascenso. Gracias a YouTube, SE HIZO JUSTICIA”.
Para empeorar los pesares de Rivieri, subieron un segundo video a YouTube.com en el que se le muestra agrediendo a otro adolescente, esta vez a un estudiante de arte. El estudiante estaba videograbando la reacción de las personas hacia una caja de zapatos que se movía mediante un carrito de control remoto. Se puede ver a Rivieri gritándole al adolescente que abandone el espacio público y pateando la caja y el carrito. Para muchos a quienes les había desagradado el comportamiento de Rivieri, este segundo video fue la gota que derramó el vaso.
UN NUEVO SERVICIO PÚBLICO
Cuando volé a Davos en enero de 2007, el número de usuarios activos de Facebook había aumentado a 70 millones o más. Se ha convertido en un lugar de reunión no sólo para jóvenes universitarios, sino para personas de todas las edades. Aunque se- guía siendo el segundo sitio de redes sociales en el mundo, después de MySpace, de Rupert Murdoch, era la red preferida de la generación Net. Zuckerberg era famoso y muy solicitado, así que me sorprendí un poco cuando un asistente de Facebook
me envió un correo electrónico para decirme que Zuckerberg y su director de estra- tegia de 30 años de edad (ahora antiguo), Matt Cohler, querían verme.
A la hora señalada, Zuckerberg y Cohler llegaron al ajetreado lobby del centro de convenciones de Davos, repleto de personalidades del mundo de los negocios. Fueron amables y entusiastas, incluso respetuosos, como si estuvieran hablando con el padre de un amigo. Para mi sorpresa, incluso me pidieron que les firmara una copia de Wikinomics, el libro del que fui coautor. En ese momento, no pude sino maravillarme. Simplemente había escrito un libro que había vendido unas cien mil copias, lo cual no es una gran hazaña. No obstante, ellos habían creado una red social de decenas de millones de humanos que estaba cambiando el mundo. Les pregunté qué sería de Facebook en el futuro. Facebook, explicaron, iba a dejar de ser tan sólo una red social para amigos. Se convertiría en un servicio público, como una red eléctrica. Podría parecer una demanda impresionante para un sitio que tenga un “muro de diversión”, un lugar donde su idea de diversión sea fisgonear a alguien o lanzar una bola de nieve digital.
Pero, en realidad, Facebook es un ejemplo importante de la colaboración masiva que describimos en Wikinomics. En el libro escribimos que “las compañías gana- doras contemporáneas tienen fronteras porosas y abiertas, y compiten al salirse de sus muros para aprovechar el conocimiento, los recursos y las capacidades del exte- rior”. Facebook está haciendo precisamente eso. Para la primavera de 2007, habían permitido que personas externas crearan servicios llamados “aplicaciones” que los miembros de Facebook pudieran usar. Estas aplicaciones podían consistir en cual- quier cosa, desde el dispositivo para compartir fotografías que permite etiquetar, o escribir una nota acerca de algo en una fotografía y compartirla con sus amigos, hasta un dispositivo que permite dedicarle una canción favorita a otra persona im- portante, o un mecanismo que facilita realizar una encuesta informal de sus puntos de vista políticos, y así poder saber a qué corriente pertenece. Si a los usuarios les gustan estas aplicaciones, las pueden poner en sus páginas de perfiles personales. Los creadores de estas aplicaciones las reparten gratuitamente, pero pueden obte- ner dinero mediante patrocinios, anuncios o la venta de otras cosas.
El lado oculto de las redes sociales: ¿está revelando demasiado de sí mismo? Esta nueva ola de aplicaciones de Facebook está en rápido crecimiento, con 140 nuevas que se agregan diariamente. Pero la mayoría de los Net Geners no se dan cuenta de que estas aplicaciones dan al mundo del marketing una nueva forma de explorar la vida privada del Net Gener. Una vez que instala una de esas aplicaciones, éstas pueden ver todo lo que usted ve. De acuerdo con las “condiciones de uso de la plataforma de aplicaciones”, los desarrolladores de las aplicaciones pueden ave- riguar “su nombre, su foto de perfil, su género, su cumpleaños, su lugar de origen (ciudad/estado/país), su ubicación actual (ciudad/estado/país)”.
Además, los desarrolladores de aplicaciones pueden ver “sus puntos de vista po- líticos, sus actividades, sus intereses, sus preferencias musicales, los programas de televisión, las películas, los libros que le interesan, sus citas favoritas”.
Pueden enterarse de detalles personales acerca de usted, “el texto de su sección ‘Acerca de mí’, su estatus marital, sus intereses en las citas, sus intereses en las rela- ciones, sus planes de verano, sus afiliaciones con usuarios del sitio”.
Pueden escudriñar en “su historia educativa, su historia laboral, la información de sus cursos”. Por supuesto, pueden ver “las copias de fotografías en los álbumes fotográficos de su sitio de Facebook”, así como “los metadatos asociados con los álbumes de fotografías del sitio (por ejemplo, la hora en que los sube, el nombre del álbum, comentarios sobre sus fotografías, etcétera), el número total de mensa- jes que usted envía o recibe, el número total de mensajes no leídos en su correo de entrada de Facebook, el número total de publicaciones en su Muro,TM una lista de identidades de usuario que ayuda a rastrear a sus amigos, su cronología social y los acontecimientos asociados con su perfil”.
En otras palabras, pueden saber mucho de usted. Por supuesto, Facebook no fue el primero en dar a los especialistas en marketing una ventana al mundo de la ge- neración Net. Como nos dice Kathryn Montgomery en su nuevo libro, Generation Digital, éstos han estado usando la tecnología para sondear la mente y comporta- miento de los Net Geners por años: “Las tecnologías digitales hacen posible rastrear cualquier movimiento en línea y fuera de línea, gracias a que compilan elaborados perfiles personales que combinan información conductista, psicológica y social de los individuos”.
Pero Facebook se ha convertido en el pararrayos de lo que pienso será un pro- blema gigantesco: la privacidad. Es un asunto vital tanto para éste como para otros sitios de redes sociales y para los Net Geners como individuos. Con toda esta infor- mación compartida, me preocupa que los Net Geners estén sentando las bases para la destrucción del derecho básico que consiste en ser dejado en paz.
EL LADO OSCURO DE LAS REDES SOCIALES: ¿EL FIN DE LA PRIVACIDAD?
El Net Gener típico aún no se percata de ello
La generación Net está abierta a tal grado que asombra a sus padres. Muchos entu- siastas del Facebook publican en línea cualquier nimiedad informativa que tengan de sí mismos y de otros, para que sus amigos la vean, desde muestras digitales de afecto hasta fotos reveladoras. La mayoría no lo hace con malicia; simplemente de- sean compartir lo que consideran acontecimientos felices o divertidos con otros. Es evidente que los Net Geners no comprenden por qué la privacidad es importante. Un estudio de 2007 de Carnegie Mellon mostró que 40% de los que expresaban el máximo interés posible en proteger su horario de clases seguía publicando infor-
mación en Facebook, y 47% de aquellos interesados en puntos de vista políticos lo seguía publicando.29
Pero quizá se arrepientan
Deben despertar, ahora. Vidas han sido destrozadas por personas confiadas que abren sus kimonos en la aparente intimidad de sus sitios Web. Internet tiene una larga memoria. En Texas, por ejemplo, un conductor implicado en un fatal acci- dente encontró sus publicaciones en MySpace (“No soy un alcohólico, soy un bo- rracho”) como una prueba de la parte acusadora. Hay una infinidad de historias de usuarios de sitios de redes sociales que pierden sus trabajos o son rechazados en nuevos empleos debido a lo que publican en línea. Un alguacil comisionado fue despedido cuando sus jefes leyeron sus páginas en MySpace, en las que hablaba de las grandes cantidades de alcohol que bebía y su fascinación por los senos feme- ninos. Un maestro en una escuela católica de Las Vegas fue despedido después de haber declarado en línea su homosexualidad. Las universidades y escuelas están monitoreando las páginas de MySpace y Facebook para saber si tienen contenido