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(1)

Trabajo de análisis

literario

Titulo:

“La Ciudad y los Perros”

Autor:

Jorge Mario Pedro Vargas

llosa

Nacionalidad

:

Peruano (arequipeño)

Lugar de nacimiento:

Arequipa

Género literario:

Narrativo

Especie literaria:

Novela

(2)

Realismo

Época literaria:

Época república

Escenario:

La novela se desarrolla en una escuela militar en la ciudad de Lima, Perú. El colegio esta junto al mar. Existen varios edificios en el recinto, mientras más nuevos los cadetes, mas lejos de la estatua de Leoncio Prado se encuentran sus dormitorios.

Hechos de la obra:

HECHOS PRINCIPALES:

Hay varias: Tenemos el primer dia de clases en donde bautizan a los perros. El robo de las preguntas del examen.

La muerte del esclavo

La pelea entre el jaguar y el poeta

Queda para la inmortalidad la frase ¡Que me mira cadete quiere que le regale una fotografia mia calato!

HECHOS SECUNDARIOS:

Las dudas interiores de los cadetes

El “bautizo” de los cadetes de años superiores a los “perros”

La descripción es realmente cruda y se suceden insultos, baño de orines

Trato inhumano y obligación de enfrentarse unos a otros como si se pelearan perros verdaderos

Personajes de la obra:

Principales:

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Alberto Fernández cursa el último año en el colegio militar Leoncio Prado, en donde es conocido como “El Poeta” por su destreza para escribir novelitas pornográficas y cartas de amor a cambio de dinero y cigarrillos. Es de tez blanca y vive en el barrio de Miraflores.

El Jaguar

Proveniente del distrito chalaco de Bellavista, el Jaguar es un joven de temperamento fuerte, ágil y valiente, cuyo carácter se fue formando por el contexto social bajo en el que se desenvolvía.

Ricardo Arana, “El Esclavo”.

Es uno de los personajes protagónicos de la novela. Este personaje se caracteriza por su actitud sumisa y dócil, producto de una infancia en la cual las mujeres fueron elemento decisivo. Debido a esto, su padre, un hombre autoritario, decide enviarlo al Colegio Militar Leoncio Prado con la intención de que su hijo se convierta en “hombre”..

Teresa

Es el personaje femenino más importante de la novela. El autor nos revela a Teresa como una muchacha complaciente, pulcra y delicada, proyectando así ser un icono de perfección femenil en la vida de los tres personajes principales (El Esclavo, el Jaguar y el Poeta). Llegando a ser el interés amoroso de los mismos en determinadas partes de la obra.

Secundarios:

“El Boa”

El “Boa” es uno de los personajes principales de la novela. Debido a su actitud feroz y gran fuerza física, es miembro del grupo selecto de quinto año conocido como “El Círculo”, que está conformado por los matones del colegio. Su apodo, que él detesta, viene de su

miembro viril notoriamente desarrollado. Boa también es uno de los narradores de la historia, notoriamente uno de los únicos dos en primera persona.

Porfirio Cava, "El Serrano"

Porfirio Cava es otro de los integrantes del “Círculo”. Es apodado “el serrano” por ser oriundo de la sierra; también le dicen “el cholo”. Una característica física peculiar suya era que le solían crecer pelos en toda la frente, debiendo afeitarse constantemente, lo que era motivo de la burla de sus compañeros. Después del Jaguar, era el que más batía al Esclavo y a algunos profesores, como a Fontana, el profesor de francés. Era de los pocos alumnos que sentía realmente la vocación militar y su sueño era ser oficial de artillería. A él le encargaron el robo de las preguntas del examen de química, pero en su nerviosismo rompe

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un vidrio de la ventana por donde entra a cometer la fechoría. Sus amigos del Círculo lo increpan y lo califican de bruto. Delatado por El Esclavo, es degradado públicamente y expulsado, pierde todos los años cursados en el colegio y vuelve a su tierra, en total fracaso. «Los serranos tienen mala suerte, les ocurre lo peor. Es una suerte no haber nacido

serrano.», reflexiona el "Boa".

El Teniente Gamboa

El Teniente Gamboa, tutor de la primera sección, es el encargado de que todo fluya de manera correcta. Él desarrolla un papel muy importante dentro de la institución puesto que debe ser modelo y ejemplo para los cadetes, y además el primero en corregir cualquier anomalía dentro de dicha institución. Su método de enseñanza se basaba exclusivamente en una severísima disciplina militar, esta actitud siempre hostil le otorga el respeto que

necesita para dirigir esta sociedad en la que prevalece la ley del más fuerte.

"El Rulos"

“El Rulos” es otro de los integrantes del “Círculo”, es decir, de los matones de la primera sección del 5to. año. Particularmente se divierte fastidiando al Poeta y algunos creían que lo hacía por envidia. Cuando toda el aula se abalanza sobre el Jaguar, acusándolo de ser el soplón, El Rulos huye y deja desamparado a su amigo. Por esa razón se enemista con el Jaguar, con quien no vuelve a hablar más.

El Brigadier Arróspide

Arróspide es el brigadier de la sección y junto con el Poeta de los pocos “blanquitos”

miraflorinos del Colegio, y los únicos de su sección. Era un estudiante muy dedicado, “un chancón”, por lo que lo eligieron brigadier tres años consecutivos. Es quien encabeza a toda el aula contra el Jaguar, gritándole a coro “soplón”.

“El Negro” Vallano

Vallano es un cadete de origen afroperuano; todos le llaman «el negro», apelativo que en Perú no es ofensivo a no ser que se diga en un tono despectivo. Se siente orgulloso de lucir el uniforme de cadete en las salidas, pues a decir de él, «el uniforme atraía a las hembritas». Él es quien aconseja a los de su cuadra a visitar a la “Pies Dorados”, la meretriz del jirón Huatica. Suele tener duelos verbales con el Poeta, pero éste le gana siempre.

“Pies Dorados”

“Pies Dorados” es el apelativo de una prostituta que atendía en la zona roja de Lima, el jirón Huatica, del distrito de La Victoria. Era una mujer menuda, de cabellos rubios rizados y de piel muy tersa y clara. Su apodo peculiar derivaba por el hecho de que tenía los pies pequeños, blancos y cuidados. Se convierte en la preferida de los cadetes de la primera

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sección del 5º año. Cobraba 20 soles y muchos cadetes hacían todo lo posible para juntar esa suma e ir a visitarla los fines de semana, entre ellos el Poeta, que reunía el dinero vendiendo sus novelitas eróticas y escribiendo cartas de amor a pedido. A decir del escritor, la “Pies Dorados” es el único personaje de la vida real que ha sido reproducido fielmente en la novela, comenzando por su apelativo.

Paulino

Paulino, a quien le dicen «el injerto» por parecer un mestizo de japonés con cholo, atendía un kiosco, llamado “La Perlita”, situado cerca del muro posterior del colegio; allí vendía golosinas y bebidas. Se dedicaba también a introducir clandestinamente en el colegio cigarrillos y pisco, mercadería que ocultaba cuidadosamente y que revendía a precio subido. Los fines de semana se reunían en “La Perlita” algunos alumnos para tomar y fumar. Paulino era homosexual y en una de las escenas de la novela se le describe haciendo

sexo oral a un grupo de alumnos, con la promesa de dar premios (diez soles y un botellón de pisco) a quienes “duraran” más.

El Capitán Garrido, es el superior inmediato del Teniente Gamboa y su amigo más cercano en el colegio; también es el único que lo apoya en la investigación de la muerte de Arana y el único oficial que lo despide tras su expulsión del colegio. También es el sub-jefe del colegio, segundo en autoridad tras el coronel. Él es quien encuentra a Ricardo Arana tirado en el cerro y herido por un disparo durante la campaña de práctica. Es descrito así: «… un hombre alto, de piel pálida, algo verdosa en los pómulos. Le decían Piraña porque, como esas bestias carnívoras de los ríos amazónicos, su doble hilera de dientes enormes y blanquísimos desbordaba los labios, y sus mandíbulas siempre estaban latiendo.»

El Teniente Huarina. «Pequeño, enclenque, sus voces de mando inspiraban risa, sus cóleras no asustaban a nadie, los suboficiales le entregaban los partes sin cuadrarse y lo miraban con desprecio». El es uno de los oficiales a cargo de la primera división de quinto año, pero su autoridad es constantemente ignorada en presencia de la del Teniente Gamboa. Es a él ante quien el Esclavo denuncia al serrano Cava como el autor del robo del examen de química, pero Huarina se atribuye él solo el mérito del descubrimiento. Cuando Gamboa es trasladado a Juliaca debido a su insistencia en investigar el supuesto homicidio de Ricardo Arana, Huarina toma su lugar, esperando ganarse el respeto.

El Suboficial Pezoa, «un mestizo pequeño y musculoso, de grandes fauces carnívoras. Juega muy bien al fútbol y su patada es violentísima». Los cadetes insolentes le apodan “rata”, ya que siempre se encarga (con gran placer) de repartir los castigos a los cadetes. Es el oficial más odiado de todo el colegio.

El Suboficial Joaquín Morte, acompaña al suboficial Pezoa.

El Teniente de servicio Pedro Pitaluga, amigo y compañero de Gamboa desde los días de la escuela militar.

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El Comandante Altuna, hombre alto y corpulento; era un personaje «silencioso y huidizo, rara vez se lo veía por las cuadras o las aulas».

El Coronel, director del colegio, un hombre bajo y muy gordo, que «tenía los cabellos casi blancos y usaba anteojos; tras los cristales se velan unos ojos grises, hundidos». Es quien convence al Poeta para que desista de su denuncia sobre el supuesto asesinato del Esclavo.

El profesor de Química, un hombre escuálido y cohibido.

Fontana, el profesor de francés. Según el mismo autor, este personaje se inspira en el poeta César Moro, que en efecto fue profesor del colegio Leoncio Prado.7 Por sus maneras finas y su voz aterciopelada es calificado como "marica" por los alumnos; los más

insolentes le escupen mientras está de espaldas en la pizarra o hacen ruido con hojillas de afeitar mientras da la lección. Fontana soporta estoicamente todo y nunca llama al oficial de guardia para que imponga el orden, a excepción de una sola vez, cuando el teniente

Gamboa intervino, experiencia de la que quedó avergonzado.

Figuras literarias:

Estructura:

Primera parte: Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capitulo V Capítulo VI Capítulo VII Capítulo VIII Segunda parte: Capítulo I Capítulo II Capítulo III

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Capítulo IV Capitulo V Capítulo VI Capítulo VII Capítulo VIII

Lenguaje:

El autor emplea un lenguaje apropiado ya que el los colegios militares asi es la realidad de los apodos y el odio

Tema central

:

el asesinato de Ricardo Arana (esclavo), el resto de la obra gira en torno a este hecho. Arana es detenido y destituido de los permisos de salida para los fines de semana, debido a que se niega a decir quién es el culpable del robo de un examen de química; después de un par de semana esclavo no resiste mas el castigo y decide denunciar al culpable, este es expulsado del colegio y su mejor amigo decide vengarse matándolo.

Mensaje de la Obra:

El mensaje que me dejó este texto fue que el simple hecho de tener un rango mayor, o sólo por ser militar, no me hace más hombre, y que no hay que llegar a extremo de matar a alguien por venganza, ya que la venganza no me hace más grande que otro, ni más hombre, hay que dejar de asociar la violencia con la virilidad, porque, no tienen relación

Opinión personal:

Esta novela es muy actual porque, a mi parecer, esto es lo que realmente pasa al interior de los colegios militares. Los jóvenes son completamente leales entre ellos, puesto que son prácticamente una familia, son lo único que tiene allí dentro, y es todo lo que tendrán en mucho tiempo.

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La temática del libro es un poco fuerte, ya que se hablan de temas que comúnmente se trata de esconder a la opinión pública; que en este caso es el asesinato y la manera en que el alto mando de alguna manera trata de esconderlo, por lo que en Gamboa recae esta situación. Me parece interesante la forma de que tiene Vargas Llosa de plantear los acontecimientos, y como los refuerza transportando al lector a hechos del pasado en la vida de los cadetes

Argumento de la obra:

Esta obra está ambientada en el Colegio Militar Leoncio Prado, donde adolescentes y jóvenes internos reciben formación escolar secundaria bajo una severa disciplina militar. Se narran las diferentes historias de unos muchachos que descubren y aprenden a convivir con una forma de vida alienante que no les permite desarrollarse como personas, y donde se les somete y humilla. No obstante, a través de este sistema, algunos encuentran la fortaleza necesaria para asumir sus retos.

Vargas Llosa critica la forma de vida y cultura castrenses, donde se potencian valores determinados (agresividad, valentía, hombría, sexualidad, etc.) que mutilan el desarrollo personal de los muchachos de ese internado. Con gran profusión de personajes, las vidas de estos se van entrecruzando, hasta tejer el tapiz de la obra. El nudo del relato se concentra en torno al robo de las preguntas de un examen, que es delatado por un cadete apodado el Esclavo, quien luego muere, presumiblemente a manos de otro cadete apodado El Jaguar. Otro cadete, el Poeta, tratará infructuosamente de denunciar al Jaguar. Todo ello enfrentará a los cadetes entre sí, y a todos ellos con las autoridades del Colegio, que son a la vez oficiales del ejército. El epílogo de la novela certifica lo que ha sido el colegio para los protagonistas: una estación de paso que los ha formado o deformado, para integrarlos a la sociedad civil

Resumen de la obra:

PRIMERA PARTE

Capítulo I

Comienza la acción en los baños de una “cuadra” (dormitorio) del colegio Leoncio Prado, internado en el que se sigue un régimen militar: Jaguar, Cava, Rulos y Boa echan entre ellos a suertes para robar el examen de Química. Le toca a Cava. Roba el examen, pero deja un cristal roto. Se ve que Jaguar domina el grupo y da las órdenes.

Alberto está de imaginaria la noche del robo. Va pensando mientras pasea. Quiere conseguir veinte soles. En su monólogo interior imagina la forma de conseguirlos: escribir cartas o novelitas para otros cadetes, robar en los roperos, ... Le sorprende el oficial Huarina, descrito como un sapo, fuera de lugar. Busca una excusa: “quiero hacerle una

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consulta, mi teniente... tengo un problema...” “¡Váyase a hacer consultas morales a su padre o a su madre!... Es usted un tarado... Y agradezca que no le consigno". Sigue andando y se encuentra con otro cadete de imaginaria, el Esclavo, al que todos dominan y no sabe defenderse. Llora porque no podrá salir el sábado, le han robado una prenda, el “sacón”. Alberto le aconseja: “... aquí eres militar aunque no quieras. Y lo que importa en el ejército es ser bien macho ... o comes o te comen, no hay más remedio”. Alberto roba un sacón para él. Se inicia una amistad. Alberto le pide prestados los veinte soles a cambio de cartas para su “enamorada”. Siguen otros incidentes que describen una camaradería entre alumnos a base de faenas, bromas y cinismo.

De nuevo el grupo de los cuatro, denominado el Círculo: Jaguar, Cava, Rulos y Boa. En este episodio habla Boa; está en primera persona. En sus comentarios, de trazos breves, entrecortados, impulsivos y emocionales se refleja la degeneración del grupo y el ambiente que reina entre los cadetes de esa sección.

Capitulo II

Día del examen de Química. Diana. Formación de los cadetes en el patio. El desayuno. Sigue la descripción del ambiente de la sección a través de pequeños incidentes: trato abusivo, dominio de la fuerza, bromas hirientes. Alberto averigua a través del Esclavo que Cava robó el examen y que pasó algo. Se relata el examen. Aparece la personalidad del teniente Gamboa, su prestigio ante los cadetes: “los cadetes a sus órdenes se enorgullecen”. El Esclavo es sorprendido pasando respuestas del examen a Alberto. Queda consignado sábado y domingo.

En un corte y vuelta atrás de la historia se cuenta el primer día que llegaron al colegio estos alumnos. Ahora están en 5° año, entonces era el 3° y eran nuevos, “perros”, y sufrieron el “bautizo” con novatadas abusivas y brutales por parte de los de cuarto año. Se narra la novatada al Esclavo. Esa noche, consternados, deciden unirse en venganza y en defensa. Se forma el Círculo. Arróspide parece el jefe, pero en seguida surge como líder el Jaguar. Descubierto el Círculo por el teniente Gamboa quedó reducido al grupo de los cuatro, pero al principio estaba formado por toda la sección y actuaba dando “golpes”. Alberto piensa en uno de sus típicos monólogos interiores que si no se hubiera reducido el Círculo no se hubiera degradado tanto el ambiente: “Sí, por lo menos no tan rápido, se me ocurre que si no se descubre el Círculo la sección no se hubiera vuelto un muladar, estaríamos vivitos y coleando, no tan rápido”. Por un incidente casual Jaguar peleó con el Esclavo, que no se defiende: “Me das asco. No tienes dignidad ni nada. Eres un esclavo”.

Capítulo III

En otra vuelta atrás se relata un suceso ocurrido cuando los protagonistas estaban en cuarto año. Hacen novatadas a los “perros” con la misma crueldad que recibieron. Uno pierde un dedo, arrancado en una caída. Pero la rivalidad sigue siendo con los de quinto. El

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suceso que se narra es una pelea contra este curso en el cine; luego, la espera tensa de aquella noche, temiendo un ataque, y la fiesta del día siguiente. En ella la competición de soga-tira acaba en batalla campal delante del público y las autoridades invitadas. En el relato de estos hechos el narrador es Boa.

En episodios aparte se cuenta la infancia de algunos protagonistas. La de Alberto, un chico de la buena sociedad que vive en la calle Diego Ferré, en el barrio elegante de Miraflores. La del Esclavo, superprotegido por su madre; la debilidad de su carácter disgusta al padre, que le trata con dureza; también de él recibe golpes... Ricardo Arana, el Esclavo, es una víctima. Se cuenta la historia de otro personaje que permanece sin identificar hasta muy avanzada la novela, niño en un barrio pobre de Lima —Lince—, que adora con candor a su pequeña vecina, Teresa, también candorosa e inocente. Es el mismo Jaguar; pero este niño y el idilio tierno y limpio que sostiene con Teresa en nada se parece al Jaguar que ya conocemos. De ahí que no se mencione su nombre, está escrito en primera persona; parecen dos personajes distintos.

Capítulo IV

Se vuelve a la línea principal de los sucesos, después del examen de Química. Seguimos ahora los pasos de Alberto un día de salida. Vive en otro barrio, no es la calle Diego Ferré que conocemos por el episodio de su infancia. La madre, abandonada por su marido, ha cambiado mucho: de mujer mundana a víctima de su marido y algo beata. Llega Alberto. En una fugaz visita se presenta el padre. Discute el matrimonio. Alberto está delante, impaciente por salir. Tiene que llevar a Teresa un recado del Esclavo. Se trata de la misma niña que ya conocemos por el relato de la infancia de Jaguar. Ricardo Arana, el Esclavo, es su vecino y está enamorado de ella. Ese día quedó en llevarla al cine, pero está consignado. Por fin sale Alberto de su casa. En el camino se encuentra con los antiguos amigos de la calle Diego Ferré. Se les retrata como niños bien de la clase social de Alberto.

Teresa, en el papel de adolescente ingenua y candorosa, tal como aparece en la historia de Jaguar, espera que Ricardo Arana la lleve al cine y en su lugar aparece Alberto con el recado. Teresa vive con su tía en dos habitaciones. De condición modesta. Se había arreglado para salir. Alberto, traicionando a su amigo, lleva al cine a Teresa, gastándose el dinero que había recibido de él en préstamo, y quedan para salir el día siguiente. Cuando regresa a casa se encuentra con las lamentaciones de su madre y con cincuenta soles que le ha dejado su padre. Con ese dinero se va a una casa de mala nota. Para eso quería los veinte soles. Con el dinero del Esclavo le quita la novia y con el dinero de su padre sigue sus mismos pasos. En todos los pequeños acontecimientos de la novela se encierran claves simbólicas como ésta.

Capítulo V

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degenerado, vende cocas y caramelos a los cadetes, y, bajo cuerda, alcohol (pisco) y tabaco. En su trastienda se reúnen secretamente los cadetes que han quedado consignados los días de salida. Allí van un domingo Alberto y el Esclavo. Llevan consignados ya un mes con todos los que estaban de imaginaria la noche del robo del examen. Se describe la relación de amistad entre los dos: la debilidad y aislamiento del Esclavo, y la condescendencia cínica y verdadera a un tiempo de Alberto hacia Ricardo: en público le defiende y a solas le provoca y humilla. No le dice que llevó al cine a Teresa. El Esclavo vive hundido, quiere salir para ver a Teresa, pero está consignado, en tanto que Cava, autor del robo, puede hacerlo porque no ha sido descubierto. Se siguen intercalando episodios de la infancia de los protagonistas: de Jaguar y Teresa, en una ocasión en que aquél fue a buscarla a la salida del colegio; de Ricardo Arana y su madre, en el que se ahonda sobre la relación materno filial que origina la debilidad del Esclavo.

Capítulo VI

El Esclavo agobiado por la humillación y la soledad, sin permisos de salida, se siente encerrado en el colegio y en sí mismo. Quiere salir. No soporta su situación. Quiere salir para ver a Teresa y llevarla al cine, pero en realidad quiere librarse de sí mismo. Se dice simbólicamente: “Sólo la libertad le interesaba ahora para manejar su soledad a su capricho...”. El Esclavo delata al autor del robo, Cava, a cambio del permiso para salir. Después de la conversación delatora con el teniente Huarina tropieza con Alberto y habla con él; le oculta su delación, pero Alberto la descubrirá poco después. Alberto no asiste a clase esa tarde y se ocupa en escribir novelitas pornográficas. Luego se entera de que Cava ha sido arrestado y la consigna que pesaba sobre los imaginarias de la noche del robo ha quedado suspendida. Además el Esclavo ha salido; se dice que su madre está enferma, pero Alberto cae en la cuenta y se llena de celos. Decide “tirar contra” (escaparse). El relato de la salida se intercala con fragmentos de monólogo interior de Alberto, como el siguiente: “Corre, atraviesa una chacra pisoteando los sembríos. Sus pies se hunden en una tierra muelle; siente en los tobillos las punzadas de las hierbas. Algunos tallos se quiebran bajo sus zapatos. Y qué bruto, cualquiera pudo verme y decirme y la cristina, y las hombreras, es un cadete que se está escapando”. Alberto llega a casa de Teresa y se encuentra con que el Esclavo no ha ido. Teresa declara que apenas le conoce.

Las secuencias alternadas entre la palabra del narrador y el monólogo interior de Alberto es una muestra de la técnica de Vargas Llosa. El monólogo de este pasaje refleja, en contraste con la objetividad del narrador, la intensidad obsesiva de los celos y el carácter de Alberto, siempre desdoblado.

Capítulo VII

Los episodios de este capítulo no avanzan la línea central de los hechos. Se relata la clase de francés del profesor Fontana, dominado por el ambiente agresivo, burlón y zafio de los alumnos. El episodio está narrado desde el monólogo de Boa. Irrumpe en la clase el

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teniente Huarina para llamar a Cava. En ese momento Jaguar intuye que se ha descubierto al autor del robo. Alberto, mientras tanto, estaba en la glorieta escribiendo novelitas.

Se continúa el relato de la infancia de Jaguar y su relación con Teresa: una relación delicada, con detalles de ternura finamente narrados. Se describe cómo Teresa se arregla con pocos vestidos, su par de zapatos deslustrados que disimula con tiza. El Jaguar le compra una caja de tizas y se la ofrece como algo que casualmente tiene y no le hace falta. Se menciona a su amigo Higueras.

En otro episodio de Boa se habla de Jaguar: “No creo que exista el diablo pero el Jaguar me hace dudar a veces”. Jaguar adivina el soplo y lo toma como asunto personal: “esa me la han hecho a mí, no saben con quien se meten”. Visto desde Boa, el Jaguar aparece en la prepotencia casi animal de su carácter. Se dan otros dos episodios sobre la infancia de Alberto —sus amigos de la buena sociedad y Helena, que forma parte del grupo — y otro sobre la infancia del Esclavo.

Capítulo VIII

Se compone este capítulo de un sólo episodio que hace avanzar la línea principal de los hechos para terminar la primera parte.

Se relata un ejercicio militar de campaña que realizan los cadetes bajo las órdenes del capitán Garrido —el Piraña— y de los tenientes Gamboa, Huarina, Pitaluga y Calzada. La maniobra consiste en el asalto de un cerro, en avance por líneas de diez en diez metros y despliegue en abanico. La primera línea se tiende, la segunda dispara, avanza y se tiende al suelo y luego la tercera. Los disparos pasan por encima de la vanguardia. Se describe a los oficiales: la calidad humana de Gamboa —“como siempre era el primero en levantarse” ... “yo estudio cuando estoy de servicio” ... “tú eres el oficial modelo”, etc.—, el carácter ruin de Huarina, la pereza del suboficial Pezoa. A los oficiales, menos Gamboa, se les ve como arrastrados por sus obligaciones y sin interés. Esta descripción empeora más con el sucederse de los hechos. La campaña termina con un accidente en el que resulta gravemente herido el Esclavo.

El Consejo de oficiales dictaminó el caso Cava y será expulsado, arrancándole las insignias en acto público. Cava era el único del Círculo que pretendía seguir la carrera militar.

SEGUNDA PARTE Capítulo I

Alberto quiere ver al Esclavo y no le permiten pasar. En la puerta de la enfermería se encuentra con el padre que dice: “No nos dejan verlo ... No tienen derecho”. Alberto acompaña al padre, que expansiona su sentimiento de culpabilidad con él. El padre le

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ingresó en el colegio —según se contó en un episodio de la infancia— para quitarle la debilidad. Recrimina a su mujer; discuten. Los padres reciben un trato distante y frío. Se trata de ocultar el accidente. La versión oficial es que se le disparó el fusil; sin embargo la bala entró por detrás. Los alumnos se enteran de la muerte antes que sus padres. Con este y otros detalles se muestra la falta de humanidad.

Se insertan en este capítulo tres episodios de Boa. Relata la expulsión de Cava en un pasaje penetrado de emotividad. Por primera vez sabemos algo de su infancia, se habla de un hermano, al que se pinta de borracho y peleón; igual que el padre, que un día se marchó de casa y no volvieron a saber de él. La madre se fue con otro, padre de Boa, al que echó de casa el hermano mayor, Ricardo.

Otro episodio de la infancia de Alberto con sus amigos de Miraflores y con Helena. Esta le rechaza. Las notas de Alberto no son buenas. El padre se enfada. Por tradición familiar siempre han ocupado los primeros puestos y decide meterle en el Leoncio Prado. Alberto dice que entró en el colegio por un desengaño amoroso y por salvar el honor de la familia.

Capítulo II

Funeral de Ricardo Arana. Se dibuja la figura del coronel. Es el Director del colegio, preocupado por sus intereses, por la apariencia de las cosas. Ordena a los oficiales: “Quiero que el 5° dé la impresión de sentir mucho la muerte del cadete”. El examen del accidente revela que la bala vino de atrás, pero se debe sostener que fue un error cometido por el propio cadete. La reacción de los alumnos ante la muerte: primero risas entrecortadas y bromas; sólo Alberto reacciona cortando ese ambiente; sólo él se emociona. Llora.

Siguen episodios de la vida de Jaguar. Su relación con un padrino, con Teresa, con el flaco Higueras, el amigo de su hermano Perico, ambos delincuentes. Se inicia en el robo. El lector no acaba de comprender por completo lo ocurrido en el accidente.

Capítulo III

Alberto anda por Lima, muy afectado por la muerte del Esclavo. Se encuentra con Teresa. Se inicia la despedida: “quizá no nos veamos por algún tiempo”. Sigue andando. Llama por teléfono a Gamboa. Delata el crimen: Jaguar mató al Esclavo porque no soporta a los soplones. Y le da a conocer la vida de la sección: el Círculo, robo y venta de exámenes, robo de uniformes, juego, “contras”, alcohol. Nada de esto conocen los oficiales. Cuentan el caso del Esclavo al que todos “fregaban” (hacían faenas). Gamboa apenas le conocía.

Se cuenta la infancia de Teresa: el padre llegaba a casa los sábados, borracho. Entonces la madre se marchaba de casa y volvía el lunes. Cuando el padre muere, la madre

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lleva a Teresa a casa de la tía con quien vive y ella se larga. Avanza la historia de Jaguar: su primer robo con Higueras.

Otros episodios de Boa hablan del cambio que está ocurriendo: Alberto parece como idiota y Jaguar anda irritado y solitario. Cree Boa que es la expulsión de Cava, pero por otra parte el lector sabe que Alberto ha denunciado un asesinato.

Capítulo IV

Gamboa pone en marcha la investigación. Sitúa a Alberto en la prevención. Va a por Jaguar y le recluye también. El capitán Garrido, enterado de la denuncia, interroga a Alberto, que no tiene pruebas; sólo puede decir que está seguro. Intenta persuadirle para que retire la acusación; no quiere líos, pero Gamboa quiere esclarecer la verdad y sigue adelante. Comprueba que Jaguar estaba justo detrás del Esclavo en los ejercicios de campaña. Diferencias entre Garrido y Gamboa. Le avisa que arruinará su carrera. “Un militar no arruina su carrera cumpliendo con su deber”, replica Gamboa. Se humaniza su figura con algunos detalles: recién casado, espera el primer hijo, ...

Sigue la infancia de Jaguar: actúa en un robo con Higueras y otros delincuentes. Pelea con unos que cortejan a Teresa.

Capítulo V

Como consecuencia de la denuncia de Alberto, Gamboa monta una operación de registro de todos los armarios roperos de la sección. Se relata esto a través del monólogo de Boa, con su acento peculiar. Los alumnos comprenden que ha habido una delación y acusan a Jaguar de ella, pues dijo que “si le reventaban reventaba a todos”. Arróspide, el líder anulado por Jaguar, recobra momentáneamente ese papel y acusa al Círculo y en especial a Jaguar. Entretanto Jaguar está en el calabozo. Allí le interroga Gamboa sobre el asesinato. “Alguien te ha denunciado”. Niega tan fríamente que la acusación de Alberto puede parecer al lector como imaginación de éste. Sigue la intriga sobre este hecho, con cierto aire de novela policiaca. El capitán Garrido tuvo que cursar la denuncia, pero el mayor la para. Nadie está interesado en averiguar la verdad. Gamboa se enfrenta con él. Su postura ante los mandos del colegio se pone difícil.

Se continúan los hechos de la historia de Jaguar interrumpidos en el episodio anterior. Jaguar llega a casa por la mañana, su madre le dice: “... estás perdido. Ojalá te murieras... Mejor pídele perdón a Dios ... Aunque no sé si vale la pena. Ya estás condenado”. Otra vez, en una pelea con los que acompañaban a Teresa, acaba en la comisaría. Allí le dan una paliza y “ya no volvió a casa”; se va con Higueras. La personalidad de Jaguar en el colegio se aclara con estos hechos. Su historia como delincuente explica ya su liderazgo en el colegio, la superioridad que le da su experiencia. Lleva al colegio las formas de la banda.

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Por eso el soplón es para él lo peor que hay y se explica el crimen. Capítulo VI

En el curso de la denuncia interviene el coronel dispuesto a parar el asunto. No le importa la verdad de los hechos, sino las consecuencias y el desprestigio. Convoca a Alberto a su despacho y allí le llama “espíritu pervertido, escoria”. Alberto vuelve a la prevención y ahora le colocan en la celda de Jaguar. Alberto le provoca directamente: “tú mataste al Esclavo”. Jaguar sigue negando tan fríamente que el lector no sabe a qué atenerse. La escena termina en una pelea en la que Alberto sale malparado.

Prosigue la historia delincuente de Jaguar. Se nos cuenta que Perico e Higueras habían trabajado con el Rajas, al que “encanaron” por cinco años. Ahora ha salido y se planea un golpe. Pero el autor del golpe, Carapulca, les ha tendido una trampa y detienen al Rajas y a Higueras. Jaguar escapa y vuelve con su madre, pero no está en casa; ya murió.

Capítulo VII

Se da el carpetazo definitivo a la denuncia y Gamboa pierde. Alberto y Jaguar salen de la prevención, pasando por la enfermería, y Gamboa les notifica que se entierra el asunto y que deben guardar discreción absoluta. Alberto, aunque ha retirado la denuncia, mantiene la acusación. Jaguar sigue negándola. Gamboa advierte que cualquier indiscreción tendrá represalias.

Concluye la historia de la infancia de Jaguar. Al escapar de los “cachacos” (la policía) y no encontrar a su madre, se dirige a casa del padrino. Éste le recoge y le da trabajo en su bodega. Pero la mujer del padrino logra que le metan en el Leoncio Prado.

Capítulo VIII

Regresan Alberto y Jaguar a la “cuadra” desde la enfermería. Los alumnos, entre tanto, han sufrido el registro de Gamboa. Arróspide, el brigadier de la sección, que quedó ensombrecido por Jaguar, le acusa de soplón. Tras un pequeño tumulto toda la sección se vuelve contra él. No se defiende diciendo que fue Alberto. En el epílogo se explica esta conducta: el soplón es el ser más vil para Jaguar, pero Alberto lo ha hecho por vengar a un amigo y esto le justifica. Sin embargo, el verse acusado de soplón le humilla, y desprecia a todos. El les había enseñado a ser hombres.

Biografía de autor:

Nacido en la ciudad peruana de Arequipa, en 1936, Mario Vargas Llosa no conoció a su padre hasta los diez años. Sus padres habían estado separados desde su nacimiento, y el episodio del reencuentro afectaría de forma definitiva el destino de este niño, que no quería cambiar los mimos de su madre por una férrea disciplina. Esta circunstancia le hizo

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descubrir pronto algo que él mismo suele considerar como segundo gran móvil de su existencia: el ansia de libertad. (Años más tarde reflejaría magistralmente esos conflictos en la novela que lo dio a conocer internacionalmente, La ciudad y los perros, con la que obtendría los premios Biblioteca Breve y de la Crítica, en España, durante 1963). Las primeras experiencias con la escritura llegaron a través de su trabajo como columnista en varios periódicos locales de Lima y de Piura, apenas hubo terminado el colegio. Convencido de que el suyo es el mundo de las palabras, vuelve a Lima para estudiar Letras y Derecho, en la Universidad de San Marcos, en 1953.

Poco después entabla una relación amorosa con su tía política, Julia Urquidi, con quien se casa en 1955, y junto a la que viaja hacia Europa en busca del terreno que consideraba más estimulante para su ya decidida carrera de escritor.

Mencionar estos datos biográficos tiene el interés de que todos ellos han contribuido en gran medida en las tramas, personajes y argumentos de algunas de sus grandes novelas, como La casa verde (1966), ambientada en la atmósfera sórdida y sorprendente alrededor de un burdel de Piura; Conversación en La Catedral (1969), que recrea la opresión de la

dictadura de Odría en los ambientes estudiantiles, y La tía Julia y el escribidor (1977), una polémica ficción autobiográfica sobre su primer matrimonio.

Mario Vargas Llosa llegaba a España en 1958 con una beca de estudios. Pero su meta era París, donde se instaló un año después. Tras seis años en esta ciudad y ya separado de Julia Urquidi, Mario Vargas Llosa se casa en Lima con su prima Patricia Llosa, en 1965, y con ella emprende de nuevo el viaje a Europa. París, Londres y Barcelona fueron, hasta 1974, sus lugares de residencia. El autor continúa prefiriendo el anonimato que Londres le procura para proseguir su puntual tarea de escribir.

Vargas Llosa sigue además ejerciendo como crítico literario, columnista de prensa y autor teatral. Algunos de sus más preciados libros en este campo son sus análisis literarios: Gabriel García Márquez: historia de un deicidio (1971), La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975) y Carta de batalla por Tirant lo Blanc (1991); las colecciones de artículos, Contra viento y marea y Desafíos a la libertad (1994), y su libro de memorias El pez en el agua (1993).

En la actualidad, tras su participación como candidato a la presidencia de Perú en 1990, Vargas Llosa se dedica plenamente a la literatura, que compagina eventualmente con los artículos que publica en El País.

Entre las más importantes distinciones que ha recibido -sólo entre las concedidas a la literatura en lengua española- figuran el premio Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias (1986), compartido con Rafael Lapesa el Planeta (1993), con la novela Lituma en los Andes, y el Cervantes (1994).

Nacionalizado español en 1993, Mario Vargas Llosa añade, desde enero de 1996, a su actividad como escritor plural la de miembro de la Real Academia, donde había ingresado con un discurso sobre Azorín. Desde entonces, su presencia en España se hace cada día más habitual.

Premios y distinciones

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En 1962 obtiene el Premio Biblioteca Breve con su obra La ciudad y los perros. Con esta misma novela obtiene

en 1963 el Premio de la Crítica Española y el segundo puesto del Prix Formentor.

En 1967 obtiene los premios Nacional de Novela del Perú, el Premio de la Crítica Española y el Rómulo Gallegos por su novela La casa verde.

En 1977 es nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y ocupa la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge.

En 1982 recibe el Premio del Instituto Italo Latinoamericano de Roma.

En 1985 gana el Premio Ritz París Hemingway por su novela La guerra del fin del mundo. En 1986 gana el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

En 1988 recibe el Premio Libertad (Suiza) otorgado por la Fundación Max Schmidheiny. En 1989 recibe el Premio Scanno (Italia) por su novela El hablador.

En 1990 gana el Premio Castiglione de Sicilia (Italia) al mérito a su obra novelística y es nombrado Profesor Honoris Causa de la Universidad Internacional de Florida en Miami. Es también Doctor Honoris Causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén, del Connecticut College en Estados Unidos, del Queen Mary College, de la Universidad de Londres y de la Universidad de Boston.

En 1993 obtiene el Premio Planeta por su novela Lituma en los Andes.

E1 24 de marzo de 1994 es elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua. En 1994 le fue otorgado el Premio Literario Arzobispo San Clemente de Santiago de Compostela por Lituma en los Andes.

En 1995 le fue concedido el Premio Jerusalén.

En 1996 el Gremio de los libreros alemanes le otorga el Premio de la Paz.

En abril de 1997 se le otorga el Premio Mariano de Cavia, que concede el diario ABC, por su artículo Los inmigrantes, publicado en El País en agosto de 1996.

Visitante Ilustre de la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Doctor Honoris Causa de la Universidad de Lima (Perú).

Pluma de Oro otorgada por el Club de la Escritura, Madrid (España).

Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (Perú). Medalla y Diploma de Honor de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, Perú.

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Del autor:

De la obra:

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Hojillas

Vil: malvada o que corresponde mal a la confianza que se deposita en ella: Ensombrecido: Oscurecer, cubrir de sombras [una cosa] en otra.

Absoluta: lo que no está sujeto a nada.

Pervertido: Persona cuyo comportamiento sexual es considerado inmoral o negativo. Humaniza: Hacer a alguien o algo más humano, familiar y afable

Fugaz: De corta duración

Degeneración: Empeoramiento y pérdida progresiva de las cualidades o facultades

Monólogo: es etimológicamente proveniente de mono=uno y logo=palabra. Hablamos de un monólogo cuando nos referimos a un discurso corto e ininterrumpido dicho por una sola persona, que puede estar expresando en voz alta sus sentimientos o dirigiéndose hacia otras personas, como por ejemplo, a una cosa, a un personaje o a un lector.

Hediondo: Que desprende hedor. Sucio, repugnante, torpe y obsceno.

Umbral: Parte inferior de la puerta de una casa, contrapuesta al dintel.

Vaho: Vapor que despiden los cuerpos en determinadas condiciones.

“Año del Centenario de Machu

Picchu para el Mundo”

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TRABAJO DE ANALISIS LITERARIO

“La Ciudad y los Perros”

DE:

MIGUEL SAUCEDO ESPINOZA

GRADO:

4° B

INSTITUCION EDUCATIVA:

JOSE CARLOS MARIATEGUI

DOCENTE:

DAVID TICONA APAZA

MOLLENDO-PERU

2011

Referencias

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