6.
Formulaciones alternativas - Transformada de Legendre
6.1. El Principio de M´ınima Energ´ıa
Hemos visto hasta ahora solo algunas de las consecuencias inmediatas del principio de m´axima entrop´ıa. Entre las mas importantes podemos mencionar las condiciones de equilibrio termodin´ami-co, la irreversibilidad intr´ıseca de toda transformaci´on espontanea y el teorema de m´aximo trabajo, con las consecuencias derivadas para el funcionamiento de m´aquinas t´ermicas. Un an´alisis mas pro-fundo nos mostrar´a una serie de otros resultados de gran profundidad e importancia, tanto te´orica como pr´actica.
No obstante, el an´alisis de los problemas que veremos en breve resulta sumamente complejo con la estructura presente del formalismo. Es asi que resulta importante investigar si el mismo contenido de la teor´ıa puede ser reformulado de diferentes formas matem´aticas equivalentes. Conocemos de la mec´anica cl´asica como este enfoque puede resultar enormemente poderoso: los formalismos Newtoniano, Lagrangiano y Hamiltoniano son enteramente equivalentes entre s´ı; no obstante, un problema que es pr´acticamente trivial en uno de estos formalismos puede resultar extremadamente complejo de analisar en otro o vice versa. En particular, uno de los aspectos que vuelven este enfoque poderoso es la posibilidad de elegir las variables fundamentales de la teor´ıa como aquellas que aparecen de manera natural en un problema particular. En mec´anica esto se traduce en el uso de coordenadas generalizadas. Este mismo principio se aplica en termodin´amica. En la representaci´on entrop´ıa las variables fundamentales son los par´ametros extensivos del sistema, en tanto que los par´ametros intensivos aparecen como magnitudes dependientes. En muchos problemas los par´ametros intensivos aparecen como variables independientes naturales. Hemos visto ya en varios problemas como transformar de un conjunto de variables independientes a otras involucra un tratamiento delicado de las ecuaciones de estado, oscureciendo el an´alisis del problema. Resultar´ıa entonces mucho mas claro y sencillo disponer de una formulaci´on alternativa equivalente en la cual dichas variables naturales apareciesen desde un principio como las variables independientes. Veremos como estas diferentes formulaciones resultan casi cruciales en la termodin´amica, tal vez en un grado mayor que en la mec´anica. Es asi como la teor´ıa general de las transformaciones entre diferentes representaciones equivalentes puede ser considerada como un aspecto fundamental de la teor´ıa termodin´amica.
De hecho ya hemos considerado dos representaciones equivalentes: la representaci´on entrop´ıa y la representaci´on energ´ıa. No obstante, existe hasta ahora una asimetr´ıa entre ambas representa-ciones: el principio variacional para la determinaci´on de los estados de equilibrio ha sido formulado solamente en la representaci´on entrop´ıa. Si realmente estas dos representaciones son enteramente equivalentes, es decir, si ambas contienen exactamente la misma informaci´on termodin´amica, tiene que existir un principio variacional en la representaci´on energ´ıa que juegue un rol an´alogo al prin-cipio de m´axima entrop´ıa. De hecho este prinprin-cipio existe. El prinprin-cipio de m´axima entrop´ıa es equivalente a, y puede ser reemplazado por, un principio de m´ınima energ´ıa. Mientras que el principio de m´axima entrop´ıa caracteriza los estados de equilibrio como aquellos que maximizan la entrop´ıa para una energ´ıa total dada (la cual es constante como resultado de que el sistema esta cerrado) el principio de m´ınima energ´ıa caracteriza los estados de equilibrio como aquellos que minimizan la energ´ıa para una entrop´ıa total fija.
Podemos entender geom´etricamente esta equivalencia entre ambos principios si recordamos que la hipersuperficie definida por la relaci´on fundamental de un sistema compuesto en el espacio de configuraciones termodin´amicas tiene propiedades de concavidad bien definidas. Sin perdida de generalidad, consideremos la relaci´on fundamental de un sistema compuesto por dos subsistemas monocomponentes separados por una pared r´ıgida, impermeable y adiab´atica, la cual tornaremos diat´ermica:
Figura 11: El estado de equilibrio A corresponde tanto a un m´aximo de S a U = U0 = cte como a un m´ınimo de U a S = S0= cte.
El espacio de configuraciones tiene entonces 3 dimensiones y la relaci´on fundamental define una superficie bidimensional, como se muestra en la Fig.11. Cuando la pared se vuelve diat´ermica, el nuevo estado de equilibrio se encuentra entonces en la curva definida por la intersecci´on de la superficie entrop´ıa con el plano vertical U = U0 = cte dado por la condici´on de clausura. Esta curva tiene un m´aximo en un punto A, correspondiente a una entrop´ıa S0. Este punto determina el valor de U(1) correspondiente al estado de equilibrio. Miremos ahora el corte de la superficie con el plano S = S0= cte, el cual define otra curva. Por la propiedades de concavidad de la superficie resulta evidente que esta curva tiene un m´ınimo en el punto A. Esto es, el estado de equilibrio es a la vez el m´aximo de la curva definida por U = U0 y el m´ınimo de la curva definida por S = S0. Esta equivalencia se basa en la forma de la superficie, la cual est´a determinada por los postulados b´asicos de la termodin´amica. Si bien todav´ıa no lo hemos realmente demostrado, vamos a enunciar claramente los dos principios variacionales equivalentes:
Principio de M´axima Entrop´ıa: El estado de equilibrio de cualquier par´ametro interno no restringido por un v´ınculo es tal que maximiza la entrop´ıa para un dado valor de la energ´ıa interna total.
Principio de M´ınima Energ´ıa: El estado de equilibrio de cualquier par´ametro interno no restringido por un v´ınculo es tal que minimiza la energ´ıa para un dado valor de la entrop´ıa total.
La equivalencia entre ambos principios puede ser probada matem´aticamente o bien formulada en t´erminos f´ısicos. Vamos a comenzar con el argumento f´ısico, demostrando que si la energ´ıa no es un m´ınimo la entrop´ıa no puede ser un m´aximo en equilibrio y vice versa.
Supongamos entonces que el sistema esta en equilibrio pero que la energ´ıa no tiene el m´ınimo valor consistente con el valor de la entrop´ıa total dada. Pensemos en t´erminos de la representaci´on entrop´ıa, en la cual la energ´ıa es una variable independiente y el estado de equilibrio esta com-pletamente caracterizado por los valores de los par´ametros U, V, N1, . . .. Podemos entonces extraer energ´ıa del sistema en forma de trabajo, sin cambiar la entrop´ıa del sistema, llevando asi la energ´ıa a su valor m´ınimo. A continuaci´on podemos reingresar esta energ´ıa al sistema en forma de calor. Al hacer esto el sistema es restituido a su estado de equilibrio original, pero con una entrop´ıa mayor
(dS = d0Q/T ). Pero esto es inconsistente con el principio de que el estado de equilibrio corre-sponde al m´aximo de entrop´ıa para una energ´ıa dada. Debemos entonces concluir que el sistema en equilibrio se encuentra en un m´ınimo de la energ´ıa para una entrop´ıa dada.
Veamos ahora el argumento inverso. Asumamos el principio de m´ınima energ´ıa y supongamos que el sistema esta en equilibrio, pero que su entrop´ıa no tiene el valor m´aximo compatible con la energ´ıa del sistema. En este caso conviene utilizar la representaci´on energ´ıa, en la cual el estado de equilibrio esta determinado por las variables S, V, N1, . . .. Pongamos ahora el sistema en contacto con una fuente reversible de calor y una fuente reversible de trabajo, de tal manera que el sistema extraiga una cantidad de calor Q de la fuente de calor y entregue una cantidad W a la fuente de trabajo, tal que Q + W = 0. La cantidad de calor Q es tal que la entrop´ıa del sistema alcanza el valor m´aximo, sin cambiar la energ´ıa. El trabajo almacenado en la fuente reversible puede ser ahora utilizado para extraer la misma cantidad de calor Q del sistema y entregarlo a la fuente de calor operando una maquina t´ermica (un refrigerador), de tal manera que la entrop´ıa del sistema vuelve a su valor original. El sistema se encuentra entonces en su estado de equilibrio original, pero con una energ´ıa menor ya que entrego calor pero no realizo trabajo, y esto es incompatible con el principio de m´ınima energ´ıa.
Veamos ahora el argumento matem´atico formal. Asumamos el principio de m´axima entrop´ıa, esto es µ ∂S ∂X ¶ U = 0 y à ∂2S ∂X2 ! U < 0
donde por claridad hemos escrito X en lugar de U(1) y donde esta impl´ıcito que todos los otros par´ametros extensivos se mantienen constantes. Sea U = U (S, X) la inversa de S = S(U, X), donde todos los demas par´ametros extensivos se asumen constantes. Vamos a denotar por D a (∂U/∂X)S. Queremos relacionar D con las derivadas de S. Juguemos un poco entonces con las derivadas. Tenemos las dos relaciones fundamentales S = S(U, X) y U = U (S, X), una inversa de la otra. Si S = S0 = cte, las variables U y X no son mas independientes y la relaci´on U = U (S0, X) describe una curva en el espacio (U, X). A lo largo de esta curva tenemos que
dS = µ ∂S ∂X ¶ U dX + µ ∂S ∂U ¶ X dU = 0 pero dU = µ ∂U ∂X ¶ S dX de donde ·µ ∂S ∂X ¶ U + µ ∂S ∂U ¶ X µ ∂U ∂X ¶ S ¸ dX = 0 y asi D ≡ µ ∂U ∂X ¶ S = − ³ ∂S ∂X ´ U ³ ∂S ∂U ´ X = −T µ ∂S ∂X ¶ U = 0. (210)
de manera que U tiene un extremo si el sistema esta en equilibrio. Para determinar que tipo de extremo tenemos que analizar la derivada segunda
à ∂2U ∂X2 ! S = µ ∂D ∂X ¶ S . (211)
En la representaci´on entrop´ıa D = D(U, X), pero para S = cte, U y X no son independientes y D = D(U (X), X). Asi, µ ∂D ∂X ¶ S = µ ∂D ∂U ¶ X µ ∂U ∂X ¶ S + µ ∂D ∂X ¶ U = D µ ∂D ∂U ¶ X + µ ∂D ∂X ¶ U , (212) y para D = 0 Ã ∂2U ∂X2 ! S = µ ∂D ∂X ¶ U (213) = ∂ ∂X − ³ ∂S ∂X ´ U ³ ∂S ∂U ´ X U (214) = − ³ ∂2S ∂X2 ´ U ³ ∂S ∂U ´ X + µ ∂S ∂X ¶ U ∂2S ∂X∂U ³ ∂S ∂U ´2 X (215)
Pero en el extremo (∂S/∂X)U = 0, de manera que
à ∂2U ∂X2 ! S = −T à ∂2S ∂X2 ! U > 0. (216)
U tiene entonces un m´ınimo. El argumento inverso es totalmente sim´etrico.
La situaci´on de caracterizar un mismo estado por dos principios variacionales tiene su an´alogo en geometr´ıa. Un c´ırculo puede ser caracterizado como la figura plana de mayor ´area para un mismo per´ımetro o como la figura de menor per´ımetro a igual ´area. Los dos criterios alternativos que caracterizan el c´ırculo son enteramente equivalentes y se aplican a cualquier c´ırculo. No obstante, estas dos caracterizaciones sugieren dos m´etodos diferentes de generar un c´ırculo. Podemos tomar un cuadrado y deformar el contorno manteniendo el ´area constante, tal como si el contorno estuviera constituido por una banda el´astica. El contorno entonces se va a contraer hasta alcanzar el menor per´ımetro, generando un c´ırculo. Alternativamente podemos pensar el contorno como siendo una cuerda de longitud constante. El ´area se va a expandir hasta generar otro c´ırculo. Cada uno de estos c´ırculo (diferentes) satisface ambas condiciones extremales. Es decir, un mismo c´ırculo puede ser generado por ambos procedimientos, partiendo de una figura con la misma ´area final o con el mismo per´ımetro final.
La situaci´on correspondiente en un sistema termodin´amico es enteramente an´aloga. Un estado de equilibrio puede ser caracterizado como el de m´axima entrop´ıa para una dada energ´ıa o como el de m´ınima energ´ıa a entrop´ıa constante. Pero estos dos criterios sugieren dos maneras diferentes de alcanzar el equilibrio. Tomemos por ejemplo un pist´on adiab´atico fijo en cierta posici´on de un cilindro, separando dos subsistemas, y queremos calcular el estado de equilibrio de este sistema sin el v´ınculo. Podemos simplemente remover el v´ınculo manteniendo el sistema cerrado y permitir que el estado de equlibrio se alcance espontaneamente hasta que las temperaturas y las presiones se igualen. La entrop´ıa aumenta y la energ´ıa se conserva. Este es el procedimiento sugerido por el prin-cipio de m´axima entrop´ıa. Alternativamente podemos permitir que el pist´on se mueva lentamente, realizando trabajo en forma reversible sobre un agente exterior, hasta que las temperaturas y las presiones se igualen. Durante este proceso la entrop´ıa se mantiene constante y la energ´ıa del sistema disminuye. Este es el procedimiento sugerido por el principio de m´ınima energ´ıa. Si partimos del mismo estado inicial, por supuesto alcanzaremos estados de equilibrio diferentes. No obstante, al igual que en el caso del c´ırculo, un mismo estado de equilibrio puede ser obtenido por cualquiera de los dos procedimientos, partiendo de otro estado con la misma energ´ıa o la misma entrop´ıa que
el estado final. Esto es, independientemente de por cual de los dos procesos se alcance el equilibrio, o por cualquier otro proceso diferente, el estado final satisface ambas condiciones extremales.
Finalmente, vamos a ilustrar el uso del principio de m´ınima energ´ıa, us´andolo en lugar del principio de m´axima entrop´ıa para obtener las condiciones de equilibrio t´ermico. Tomemos un sistema compuesto cerrado, con una pared interna r´ıgida, impermeable y diat´ermica. El calor fluye entre ambos subsistemas y deseamos encontrar el estado de equilibrio. Planteado de esta manera, el problema parece ser resoluble solo en la representaci´on entrop´ıa, ya que la energ´ıa total del sistema es constante. No obstante esto, veremos que a´un asi podemos usar el principio de m´ınima energ´ıa para encontrar el estado de equilibrio.
En la representaci´on energ´ıa la relaci´on fundamental es
U = U(1)(S(1), V(1), N1(1), . . .) + U(2)(S(2), V(2), N1(2), . . .) (217) y las variables a determinar son S(1) y S(2), ya que todas las restantes variables son constantes. Ahora, nosotros conocemos el valor total de U pero no el de S total. Sin embargo sabemos que s´ı el sistema tuviera el valor m´aximo de S total (el cual no conocemos) y s´ı permitieramos cambios virtuales en la energ´ıa, esta siempre aumentar´ıa respecto de su valor en el estado de equilibrio. En este caso el cambio virtual en la energ´ıa total viene dado por
dU = T(1)dS(1)+ T(2)dS(2). (218)
El principio de m´ınima energ´ıa establece que dU = 0 sujeto a la condici´on: S(1)+ S(2)= cte
y por lo tanto
dU = (T(1)− T(2))dS(1) = 0 (219)
de donde
T(1) = T(2), (220)
esto es, la misma condici´on f´ısica obtenida mediante el principio de m´axima entrop´ıa. No obstante, matem´aticamente existe una diferencia. La ecuaci´on (220) es para las variables S(1) y S(2), la cual deber´ıa complementarse con S(1)+ S(2)= S
total. No obstante no concemos el valor de Stotal. Pero ya que conocemos Utotalpodemos utilizar la Ec.(217), la cual conjuntamente con la (220) permiten la soluci´on completa del problema.
La determinaci´on de las condiciones de equilibrio al remover otros tipos de v´ınculos se resuelve de manera an´aloga.
6.2. Transformadas de Legendre
Tanto en la representaci´on entrop´ıa como en al representaci´on energ´ıa las variables inentes son los par´ametros extensivos, mientras que los par´ametros intensivos son variables dependi-entes. En la mayor´ıa de las situaciones experimentales de inter´es ocurre lo contrario. Normalmente los par´ametros intensivos, temperatura, presi´on, etc., son cantidades facilmente controlables y med-ibles, en tanto que los par´ametros extensivos aparecen como cantidades dificiles (cuando no imposi-bles, como en el caso de la magnetizaci´on) de controlar y/o medir. Pensemos, por ejemplo, en el par de variables conjugadas temperatura-entrop´ıa. No existe ning´un instrumento pr´actico de medici´on directa de la entrop´ıa, en tanto que term´ometros y termost´atos son equipamientos corrientes y alta-mente desarrollados. De este modo, los par´ametros intensivos aparecen en muchas situaciones como las variables independientes naturales. Ser´ıa entonces importante disponer de otras formulaciones
X 0 1 2 3 Y 2 4 6 8 10 Figura 12:
alternativas equivalentes en las cuales en la relaci´on fundamental uno o mas de los par´ametros intensivos aparezcan como variables independientes. Siempre existe por supuesto la posibilidad de invertir las ecuaciones de estado. No obstante, como ya vimos anteriormente, esto obliga a trabajar con todas las ecuaciones de estado simult´aneamente, a fin de no perder informaci´on. Disponer de una relaci´on fundamental con todo el contenido de informaci´on de la termodin´amica del sistema, en la cual par´ametros intensivos aparezcan como variables independientes, nos permitir´a una formulaci´on mucho mas clara de los problemas y menos sujeta a errores, a´un cuando ambos procedimientos son enteramente equivalentes.
En t´erminos formales el problema puede ser planteado como sigue. Tenemos una relaci´on fun-damental de la forma
Y = Y (X0, X1, . . . , Xt) (221)
y desamos encontrar un m´etodo mediante el cual las derivadas Pk ≡ ∂X∂Y
k
puedan ser consideradas como variables independientes sin sacrificar nada del contenido de infor-maci´on de la Ec.(221), esto es, deseamos encontrar una funci´on alternativa de uno o mas de los par´ametros intensivos, a partir de la cual siempre podamos reconstruir la Ec.(221). Este es un prob-lema conocido en geometr´ıa, y se presenta tambien en otros campos de la f´ısica. Vamos a presentar la soluci´on geom´etrica del problema general y luego adaptarla al problema termodin´amico.
Vamos a comenzar con el caso mas simple de una funci´on de una ´unica variable independiente X:
X 0 1 2 3 Y 0 2 4 6 8 10 Figura 13:
Esta funci´on se representa geom´etricamente por una curva el el espacio (X, Y ) (figura 12) y la derivada
P ≡ dY
dX = P (X) (223)
nos da la pendiente de la curva en cada valor de X. Si ahora deseamos considerar P como una vari-able independiente, el primer impulso es despejar X como funci´on de P de la Ec.(223) y reemplazarla en la Ec.(222). No obstante, r´apidamente nos damos cuenta que al hacer esto hemos sacrificado parte de la informaci´on contenida en la Ec.(222), ya que, desde el punto de vista geom´etrico es evidente que el conocimiento del valor de Y como funci´on de la derivada dY /dX no nos permite reconstruir la funci´on Y = Y (X). De hecho, cada una de las curvas desplazadas horizontalmente de la figura 13 corresponde a la misma relaci´on Y = Y (P ). Desde el punto de vista anal´ıtico, la relaci´on Y = Y (P ) es una ecuaci´on diferencial de primer orden del tipo y = f (y0), cuya integraci´on nos da Y = Y (X) a menos de una constante de integraci´on indeterminada. De este modo, al aceptar Y = Y (P ) como una relaci´on fundamental, estamos perdiendo parte de la informaci´on contenida en Y = Y (X).
Este problema puede ser resuelto si notamos que una misma curva en el plano puede ser definida de dos maneras: (i) como el conjunto de puntos cuyas coordenadas satisface la relaci´on Y = Y (X) o bien como (ii) la envolvente de una familia de rectas tangentes a la curva. Si conocemos la relaci´on Y = Y (X) evidentemente podemos escribir la ecuaci´on de la recta tangente en cualquier punto. Conversamente, como veremos enseguida, si conocemos la ecuaci´on para cada una de las rectas pertenecientes a la familia podemos reobtener la relaci´on Y = Y (X).
Es importante comprender que, asi como cualquier punto del plano esta descripto por dos n´umeros (X, Y ), cualquier recta del plano esta tambien descripta por dos n´umeros (P, ψ), donde P es la pendiente y ψ la ordenada al or´ıgen. Asi, tal como una relaci´on funcional Y = Y (X)
X Y X Y(X) ψ 0 Figura 14:
selecciona un subconjunto de todos los posibles puntos (X, Y ), una relaci´on funcional del tipo ψ = ψ(P ) selecciona un subconjunto particular de todas las posibles rectas en el plano (P, ψ). Si conocemos la ordenada al origen ψ de cada una de las rectas tangentes en funci´on de su pendiente P podemos construir la familia de rectas y por lo tanto la funci´on envolvente. Por lo tanto la relaci´on
ψ = ψ(P )
es completamente equivalente a la relaci´on fundamental Y = Y (X). En esta relaci´on P es la variable independiente y por lo tanto es la soluci´on buscada al problema, esto es, ψ = ψ(P ) constituye tambien una relaci´on fundamental.
Veamos como calcular ψ(P ) a partir de Y (X). La operaci´on matem´atica que nos lleva de una funci´on a la otra se conoce como transformaci´on de Legendre. Consideremos la recta tangente a la curva en un punto particular (X, Y ) cuya tangente es P . Si ψ es la intersecci´on de la recta con el eje Y (ver figura 14) tenemos que
P = Y − ψ
X (224)
o bien
ψ = Y − P X (225)
Supongamos ahora que disponemos de la funci´on Y (X). Derivando obtenemos P = P (X)
de donde invirtiendo podemos obtener X = X(P ). Reemplazando entonces en la Ec.(225) obten-emos la relaci´on
ψ(P ) = Y [X(P )] − P X(P ). (226) La Ec.(226) define lo que se conoce como la transformada de Legendre de la funci´on Y (X). Veamos ahora el problema inverso de obtener Y (X) si conocemos ψ(P ). Supongamos que efectu-amos una variaci´on infinitesimal dP . Calculemos las diferencial correspondiente de ψ. De la Ec.(226) tenemos que dψ = dY [X(P )] − P dX(P ) − X(P )dP. (227) Pero dY = dY dXdX = P dX y asi dψ = −XdP de donde X = X(P ) = −dψ dP. (228)
Invirtiendo esta relaci´on podemos obtener P = P (X) y reemplazando en la Ec.(225) llegamos a la transformaci´on inversa:
Y (X) = ψ[P (X)] + XP (X), (229)
esto es, para cada recta tangente de pendiente P podemos calcular el valor de la abcisa X en la cual la curva toca la recta y a partir de este obtener el valor de la correspondiente coordenada Y . Vemos que, excepto por los signos, ambas transformaciones son sim´etricas.
La generalizaci´on de la transformada de Legendre a funciones de varias variables es directa. La relaci´on fundamental en este caso describe una hipersuperficie en t + 2 dimensiones. Esta hipersu-perficie puede ser descripta tanto como el conjunto de puntos en el espacio de configuraciones que satisface la relaci´on fundamental, como tambien siendo la envolvente de un conjunto de hiperplanos tangentes. Cada uno de dichos hiperplanos puede ser descripto a trav´es de su intersecci´on ψ con el eje Y en funci´on de las pendientes Pk que describen el hiperplano. Llamemos ~X ≡ (X0, X1, . . . , Xt) a las coordenadas de un punto arbitrario en el espacio de configuraciones. Tomemos ahora un pun-to particular ~X0, al cual corresponde un punto sobre la hipersuperficie Y ( ~X0). La ecuaci´on del hiperplano tangente a la hipersuperficie en dicho punto es
Z( ~X) = Y ( ~X0) + ∇Y ( ~X0).( ~X − ~X0).
Tenemos entonces que la intersecci´on ψ = Z(0) del hiperplano con el eje Y viene dada por
ψ = Y (X0, . . . , Xt) − t
X
k=0
PkXk. (230)
A partir de las derivadas parciales
Pk(X0, . . . , Xt) = ∂Y ∂Xk
podemos obtener la coordenadas en funci´on de las pendientes Xk= Xk(P0, . . . , Pt) y reemplazando en la Ec.(230) obtenemos la transformada de Legendre
ψ(P0, . . . , Pt) = Y (X0(P0, . . . , Pt), . . . , Xt(P0, . . . , Pt)) − t
X
k=0
PkXk(P0, . . . , Pt). (231) Tomando la diferencial de esta ecuaci´on tenemos que
dψ = dY −X k PkdXk− X k XkdPk. (232) pero dY =X k PkdXk de donde dψ = −X k XkdPk y por lo tanto Xk= −∂ψ ∂Pk. (233)
Invirtiendo estas ecuaciones podemos calcular la transformada inversa reemplazando en la ecuaci´on Y = ψ +
t
X
k=0
PkXk. (234)
Finalmente la transformada de Legendre puede ser llevada a cabo en un subespacio de n + 2 variables del espacio completo, conteniendo la variable Y y digamos las n + 1 primeras variables Xk (k = 0, 1, . . . , n). En este caso las restantes variables pueden ser consideradas como constantes en la transformaci´on. La relaci´on fundamental obtenida de esta manera ser´a funci´on de n + 1 par´ametros intensivos P0, . . . , Pn y de t − n par´ametros extensivos Xn+1, . . . , Xt (la numeraci´on de las variables aqui es por supuesto arbitraria). Vamos a adoptar la notaci´on Y [P0, . . . , Pn] para designar la transformada de Legendre de la funci´on Y = Y (X0, . . . , Xt) con respecto a las variables X0, . . . , Xn. Esta ser´a funci´on del conjunto de variables P0, . . . , Pn, Xn+1, . . . , Xt y su diferencial viene dada por
dY [P0, . . . , Pn] = − n X k=0 XkdPk+ t X k=n+1 PkdXk (235) de donde −Xk= − ∂Y [P0, . . . , Pn] ∂Pk para k ≤ n (236) Pk= ∂Y [P0, . . . , Pn] ∂Xk para k > n (237)
Antes de aplicar estos conceptos a la termodin´amica vamos a repasar brevemente su apli-caci´on en la mec´anica cl´asica. El formalismo Lagrangiano nos dice que la din´amica de todo sistema mec´anico esta completamente caracterizado por el Lagrangiano, el cual es cierta funci´on de 2r variables, r de las cuales corresponden a las coordenadas generalizadas y r corresponden a veloci-dades generalizadas. Asi, la funci´on
L(v1, . . . , vr, q1, . . . , qr)
cumple el papel de una relaci´on fundamental. Se definen los momentos generalizados como Pk≡ ∂L
∂vk.
A fin de expresar la relaci´on fundamental en t´erminos de los momentos generalizados se toma entonces la transformada de Legendre con respecto a las velocidades, la cual se conoce como el Hamiltoniano: (−H) ≡ L[v1, . . . , vr] = L − r X k=1 Pkvk la cual constituye una nueva relaci´on fundamental
H = H(P1, . . . , Pr, q1, . . . , qr). Mas a´un, de las relaciones derivadas anteriormente tenemos que
vk = −∂(−H) ∂Pk =
∂H ∂Pk, la cual constituye una de las ecuaciones din´amicas de Hamilton.
6.3. Potenciales Termodin´amicos
La aplicaci´on de la transformada de Legendre al formalismo termodin´amico es inmediata. Pode-mos tomar cualquiera de las relaciones fundamentales vistas hasta ahora (en la representaci´on en-trop´ıa y en la representaci´on energ´ıa) y aplicar la transformada de Legendre con respecto a uno o mas de los par´ametros extensivos. Las transformadas mas habituales en termodin´amica son las de la energ´ıa U = U (S, X1, . . . , Xt), a las cuales se conoce con el nombre gen´erico de Potenciales Termodin´amicos o Energ´ıas Libres. Vamos entonces a definir los potenciales mas usados.
Se define el potencial de Helmholtz o energ´ıa libre de Helmholtz como la transformada parcial de Legendre de U con respecto a S y se lo denota en general con la letra F , esto es
F ≡ U [T ].
El potencial de Helmholtz es entonces funci´on de las variables T, V, N1, . . . y la relaci´on funcional F = F (T, V, N1, . . .)
constituye una realci´on fundamental equivalente a las anteriores. Tenemos entonces que, a partir de la relaci´on fundamental
U = U (S, V, N1, . . .) calculamos
T = T (S, V, N1, . . .) = ∂U∂S;
F (T, V, N1, . . .) = U (S(T, V, N1, . . .), V, N1, . . .) − T S(T, V, N1, . . .) o sint´eticamente
F = U − T S cuya diferencial es
dF = −SdT − P dV + µ1dN1+ · · · + µrdNr.
En esta representaci´on T aparece como una variable independiente, en tanto que S aparece como una magnitud derivada, dada por
−S = µ ∂F ∂T ¶ V,N1,... .
Las restantes derivadas parciales se obtienen de la relaci´on diferencial. Resulta interesante comparar las diferentes ecuaciones de estado que se obtienen en diferentes representaciones en relaci´on a los mismos par´ametros intensivoes. Asi, por ejemplo, tenemos que
P = − µ ∂U ∂V ¶ S,N1,... = P (S, V, N1, . . .) (238) = − µ ∂F ∂V ¶ T,N1,... = P (T, V, N1, . . .) (239)
Se define la Entalp´ıa H como la transformada de Legendre de la energ´ıa que reemplaza el volumen por la presi´on:
H ≡ U [P ] = H(S, P, N1, . . .) la cual se obtiene de
H = U + P V donde V = V (S, P, N1, . . . , Nr) se obtiene de invertir
P = −∂U ∂V . La diferencial total de H viene dada por
dH = T dS + V dP + µ1dN1+ · · · + µrdNr.
En esta representaci´on P aparece como una variable independiente, en tanto que el volumen aparece como una magnitud derivada, dada por
V = µ ∂H ∂P ¶ S,N1,... .
El potencial o energ´ıa libre de Gibbs se define como la trasformada de la energ´ıa que reemplaza simult´aneamente la entrop´ıa y el volumen por la temperatura y la presi´on como variables independientes, esto es
G ≡ U [T, P ] = G(T, P, N1, . . .) la cual se obtiene a partir de la expresi´on
G = U − T S + P V
en donde S = S(T, P, , N1, . . .) y V = V (T, P, , N1, . . .) se obtienen de invertir las relaciones P = −∂U
∂V = P (S, V, N1, . . .)
T = −∂U
∂S = T (S, V, N1, . . .). La diferencial completa de esta funci´on viene dada por
dG = −SdT + V dP + µ1dN1+ · · · + µrdNr y la entrop´ıa y el volumen se obtienen de
S = − µ ∂G ∂T ¶ P,N1,... . V = µ ∂G ∂P ¶ T,N1,... .
Alternativamente, G puede obtenerse como la transformada de F con respecto a V : G = F + P V o bien como la transformada de H con respecto a S: G = H − T S.
Estos son los potenciales que aparecen con mayor frecuencia en la temodin´amica. Para sistemas monocomponente se suele definir el potencial gran can´onico, el cual surge naturalmente en la mec´anica estad´ıstica. Este se define como la transformada de Legendre de U que reemplaza a la entrop´ıa y el n´umero de moles por la temperatura y el potencial qu´ımico, esto es, U [T, µ]. No existe una notaci´on standard para este potencial, cuyas variables naturales son T, V, µ.
Supongamos que intentamos obtener la transformada de Legendre de U con respecto a todas sus variables, esto es
U [T, P, µ1, . . .] = U − T S + P V − µ1N1− · · · Por la relaci´on de Euler
U = T S − P V + µ1N1+ · · ·
tenemos que dicha transformada se anula id´enticamente. Esto significa que la intersecci´on de todos los hiperplanos tangentes a la hipersuperficie completa en el espacio de configuraciones es siempre cero. Esto es una particularidad de los sistemas termodin´amicos.
6.4. Funciones de Massieu
Mientras que las transformadas de Legendre mas usadas en termodin´amica son las que presen-tamos en la secci´on anterior, se puede definir otro conjunto de transformadas a partir de la relaci´on fundamental para la entrop´ıa S = S(U, V, N1, . . .). Estas transformadas se denominan gen´erica-mente como funciones de Massieu, para distinguirlas de los potenciales termodin´amicos, los cuales se obtienen de transformar la energ´ıa interna.
Las funciones de Massieu mas representativas son S[1/T ], en la cual la energ´ıa interna se reem-plaza por la inversa de la temperatura como variable independiente; S[P/T ], en la cual el volumen se reemplaza por P/T como variable independiente y S[1/T, P/T ] en la cual ambos reemplazos son hechos simult´aneamente. Tenemos que
S · 1 T ¸ ≡ S − 1 TU = − F T (240) S · P T ¸ ≡ S −P TV (241) S · 1 T, P T ¸ ≡ S − 1 TU − P TV = − G T. (242)
Vemos que de las tres, la ´unica que no se relaciona trivialmente con alg´un potencial termodin´amico es S[P/T ]. La diferencial completa de esta funci´on es
dS[P/T ] = µ 1 T ¶ dU − V d µ P T ¶ − µ µ1 T ¶ dN1+ · · ·