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Núm. 4 (1998)

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EUSENDA CASTANYS Psicóloga-psicoterapeuta

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"hay dos modos de conciencia:

una esluz; la otra,paciencia.»

A. MACHADO

RESUMEN

La atención pública a losniños y adolescentes en Cataluña está altamente

compartimentada. Una intervención que apunte a contrarrestar esta

reali-dad conduce a losprofesionales al trabajo de red.Las redes profesionales

penféricas, o sea, distantes dela ciudad, grande o mediana, tienen unas

características propias. Una desus posibilidades eslamayor flexibilidad,

que comporta el que una función pueda traspasarse temporalmente de un

equipo a otro. Esta transitividad temporal permite mayor juego a la

articu-lación de la intervención, ya que amplía la adaptabilidad a las aperturas

hacia el cambio que las familias ofrecen.

Estas ideas se ejemplifican con un par desituaciones concretas que tienen

que ver con elcontexto escolar.

SUMMARY

State care for children and adolescents inCatalonia ishighly

compartmenta-lized. An involvement aimed at countering tbis reality leads theprofessionals

to networking. Theperipberal professional networks, in other words those

re-moved from the largeor medium-sized city, have tbeir own characteristics.

One oftbeir possibilities isgreater flexibility, whereby a function can

tempo-rarily be transferred from one team to another. Tbis temporary

traniferabi-litY allows the articulation of the involvement greater play, asit broadens the

adaptability to openings towards the change offered byfa m ilies.

These ideas are exemplified by a couple of specific situations concerned

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l calificativo periférico for-ma parte de la historia de la Terapia Familiar. Muy acor-de con lapoblación que inspiró el modelo estructural de Minuchin

(1967) empezó a ser frecuente en

-tre los terapeutas familiares en

las décadas de los sesenta, se

-tenta y ochenta hablar de un pa-dre periférico en las familias

consultantes por problemas i n-fanto-juveniles. En la actualidad,

con los matices enriquecedores de la lente cultural (Falicov,

1996), o de género (Walters, Car-ter, Papp, Silverstein, 1988), que introducen una valiosa mirada crítica a anteriores reduccionis

-mos, sigue siendo un paso tera

-péutico frecuente el trabajar con la distancia de algún padre cuan

-do el motivo de consulta es un niño o joven.

Nuestro propósito es tomar otro significado y aportar otra visión

de lo periférico o sea, hablar de ello como filón, como lugar de hallazgos y encuentros. Usare

-mos este calificativo en sentido topológico-funcional, referiénd o-nos a un territorio o zona en relación con su distancia a la me-trópoli o ciudad grande o medi a-na. En el campo de la red pública

socio-asistencial, educativa, san i-taria, lo periférico ha tenido un especial desarrollo en según que coyunturas político-económicas, predominando en nuestro país du

-rantelasúltimas décadas una pl ani-ficación descentralizadora, .que tiende a desplazar los servicios en

aras de una mayor accesibilidad.

La red de servicios periférica está caracterizada por su tend en-cia al autoabastecimiento, qu e-dando los desplazamientos a la ciudad-centro progresivamente

limitados a situaciones muy es

-pecíficas. Los profesionales que encarnan esa red traman, en

ge-neral, unas mallas bastante den-sas y recíprocas, con función prevalente de guía cognitiva mu

-tua y de regulación social (Sl uz-ki, 1989).

Otras características de la red periférica de profesionales serían:

- Grado de asentamiento ma-yor que en redes centrales, con una variabilidad y rotación di

s-minuidas.

- Historia de trabajo comparti

-da, como consecuencia del pun-to anterior.

- Facilitación de conexiones y

de contactos directos, reducto -res de la compartimentación a

d-ministrativa.

- Identificación de la pobla -ción atendida con un perfil claro.

- Retroalimentaciones conti-nuadas a partir de dicha pobla -ción.

- Disminución del anonimato y

del desconocimiento de los as -pectos personales de losprofesio

-nales por parte de los usuarios.

En el campo infanto-juvenil todo ello configura una situación caleidoscópica,pues a lafragmenta -ción de funciones entre múltiples

equipos que de forma irracional ofrece nuestra planificación se

contrapone la conciencia de los

profesionales de que están

aten-diendo distintas caras de una

misma realidad. Sien algún

mo-mento pueden perder esta per

s-pectiva, el encuentro fortuito o

buscado con esa realidad (fami

-lia, otros profesionales ... )

corri-ge su visión plana, introducien -do lo tridimensional.

Por otro lado, laplasticidad del

objeto de trabajo, o sea, el cre

ci-miento sano del niño o joven,

probablemente se traduzca en

una tendencial plasticidad de los

profesionales de su entorno, más

allá de modelos teóricos de re

fe-rencia. En ocasiones ello ha pos

i-bilitado que una función no e

s-pecífica, por ejemplo, el trabajo

de psicoprofilaxis de una inte

r-vención quirúrgica, o de elabora

-ción de un duelo, o de vincula

-ción más sana entre padres e

hijos, pueda ser apoyada allá

donde sea más realizable, s

iem-pre que los profesionales loa

cuer-den (Alegret, 1994). Ya en 1954

Farnsworth menciona: «Cada vez

que un profesor o el decano el

a-boren una situación delicada con

un poco de ayuda profesional, se

capacitaran para resolver la

pró-xima situación similar por sí mis

-mos en forma efectiva ...

Nuestro deseo es comentar una

experiencia concreta que refleja

las posibilidades de articulación

de los profesionales en el marco

apuntado. Es una más de las que

se han dado o se dan, en una zona

geográfica propicia a proyectos

interdisciplinares en las encruci

-jadas entre lo educativo-social -sanitario (Castanys, Schneider,

1998). Nos interesa transmitir la

efervescente comodidad, como fue en este caso, cuando los pro-fesionales se dan juego mutu

a-mente.

Nuestro lugar era un equipo de salud mental infanta-juvenil

(SMI),dispositivo gratuito a bier-to a la solicitud de consultas con motivo de la población menor de edad de una comarca de Ca

-taluña.

La situación que exponemos es un ejemplo nacido en el es -pacio de coordinación entre s er-vicios que atienden a niños y adolescentes.

El Equipo de Asesoramiento Psicopedagógico (EAP),de la zona, conjuntamente con los maestros

implicados, nos consultaron acer

-ca de problemas de comporta-miento y conducta de un grupo de alumnos de 13 años.

Comentario 1

La situación del profesional

viviendo en la zona añade un

factor de complejidad especial)

debido a que la referente del

EAP es a la vez madre de una

alumno de la misma escuela.

Tal doble condición se revelaa

veces comofacilitadora y a veces

como limitante de laposibilidad

de continuar la intervención.

Ahí aparece eljuego posible de

movilidad deposiciones en una

redperiférica.

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72 La historia común previa en -tre EAP y SMI permite que la configuración de funciones ante cada problema pueda ser más flexible, más móvil, ya que la re

-lación básica longitudinal de cooperación preserva a ambos equipos de temer descalificacio-nes o intrusismos.

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Elprimer encuentro tuvo lu

-gar en la sede de SMI, donde acudieron maestros y EAPY nos expusieron lo siguiente.

Dentro del grupo de chicos de 12-13años, había un subgr

u-po que daba motivos de preo-cupación por suspeleas mutuas, su comportamiento indisciplina

-do y, como consecuencia, tam -bién por su oposición a los aprendizajes. Surelación con los adultos y conlos otros chicos era cada vez más conflictiva. Este grupo permanecíajunto desde preescolar y en la medida en que aumentaba la edad de

és-tos, se había ido configurando como cerrado, rebelde, con una oposición constante a las pro-puestas.

El EAP Y los maestros iban sorteando la situación, con mo

-mentos de mayor o menor preo-cupación. Ahora se sentían bl o-queados para seguir trabajando con ellos en la clase y también para encontrar soluciones o es

-trategias alos conflictosdiarios.

Durante los últimos tiempos, elEAP había llevado a cabo una intervención dentro del grupo

-clase y unas entrevistas

indivi-duales con los padres y con los chicos dentro de la escuela. Pla

n-teaban que el problema iba más allá de sus posibilidades. Creían

que el comportamiento que pre-sentaban algunos chicos eran

muestra de un desajuste emo-cional y sostenían la convenien

-cia de una posible derivación al SMIpara tratamiento.

Pero en las entrevistas hechas con anterioridad con los padres

no se obtuvo acuerdo sobre este

planteamiento y por los tanto tampoco en la propuesta de s

o-lución: la derivación.

Deseaban nuestra opinión so

-bre cómo tratar este tema con los padres a fin de lograr una

mayor cooperación sobre la re -lación con estoschicos. Sugerían organizar alguna charla

informa-tiva dirigida a los padres sobre

el tema de la colaboración

es-cuela-familia.

Comentario 2

Parece que en la derivación se vislumbraba el momento de gran impotencia de losprofesio -nales, valorando desfavorable-mente sus intentos de trabajo con el grupo. Pensaban en una solución fuera del contexto esco -lar y al hacerlo traslucían implí-citamente una actitud de desá-nimo y pesimismo hacia el grupo.

Los profesionales se mostraban exhaustosy, sobretodo,solos.En la relación con los padres pri-maba la sensación de fracaso y

esto impulsaba a un continuo de descalificaciones.

Hipotetizamos que las medi -das tomadas por la escuela en este momento (expulsiones, cas -tigos,notas a lospadres...) habían fomentado la base de una rela-ción simétrica entre lospadres y los maestros, añadiendo cada vez menos posibilidades para la colaboración conjunta en la re -solución del problema.

Presumimos que tanto el EAP como la escuela se encontraban en una posición isomórfica res -peto a la configuración del pro

-blema: ambos proponían una lectura de las dificultades donde la solución está fuera de su campo de acción. «Un sistema solopuede plantearse problemas que élmismo es capaz de reso l-ver. Las dificultades vienen de las mismas leyes que ellos han

establecido»(Ausloos, 1997).

La escuela y el EAP plantea -ban, bajo este clima, una lectu-ra causal delproblema que ob-uiaba parte de la información necesaria para la solución. La comunicación entre escuela y familia era defensiva. Hablar sobre responsabilidades desper -taba sentimientos de

culpabili-dad.

Nuestra propuesta ala consul

-ta fue: en primerlugar

respondi-mos a la petición proponiendo

que, en lugar de organizar una

sesióninformativa,se podría co

n-vocar una reunión en la escuela

para los padres que estuvieran

implicados en elproblema. De

ja-mos para un segundo momento la pertinencia de la derivación. Primabala idea de impulsar alg

u-nas situaciones para lograr una

mejoría en lacalidad de las rela

-ciones entrelos adultos que trata

-ban a los chicos.

Comentario 3

Este cambio respondió a la su -posición de que el problema no se perpetuaba por una falta de información en los padres sino más bien por un desacuerdo en la relación entre los adultos. Esto conllevaba a una no cola -boración y a que ambas partes poseyeran tan sólo una lectura sesgada de la situación. Un en -cuentro tendría el fin de am -pliar entre ellos las explicaciones de cada parte,para aumentar la comprensión.

En el siguienteencuentro, tam

-bién en el SMI,participaron igua l-mente maestros y EAP.Trabaja -mos con el objetivo de ampliar

la versión de la escuela y elabo

-rar eltextode la convocatoria de

manera que se incluyera a los

padres como parte imprescindi

-ble para encontrar salidas a la s i-tuación.

Comentario 4

El objetivo del mensaje de la convocatoria,fue poner elacen

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Comentario 5

74 to sobre laparte en que «la es

-cuela sola no sabe» y, por lo tan-to, Pide ayuda a los padres. Así pues, en lugar de invitar a la reunión señalando los aspectos negativos se pidió a los padres su colaboración para conocer, am-pliar y discutir opiniones sobre la estancia de los chicos en la es -cuela. El peligro que cabía evitar era que la escuela nos presenta -ra delante de los padres como expertos aliados suyos que pro -pondríamos soluciones.

Situando el acento lejos de la culpabilización, hablar sobre el problema no había de ser un pro

-blema, sino que, al contrario, po -día impulsar la implicación, la comprensión y la búsqueda de soluciones compartidas para que el problema pudiera covariar.

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Definimosun objetivo que i

n-cluyera ambas partes: ..Buscar,

discutir... reflexionar sobre las

actitudes que se habían de favo

-recer para lograr que los chicos

pudieran mejorar su

comporta-miento y avanzar en sus apren

-dizajes tanto en el nivel grupa1

como en sus necesidades indivi-.

duales-.

Paralelamente se iba constru

-yendo el mensaje sobre la

con-vocatoria: «Los convocamos ...

para poder conocer su opinión

sobre la marcha del curso y

encontrar conjuntamente posi

-bles formas de tratar... con el

fin de conseguir que los chi

-cos..., etc.».

Lo importante fue enfatizar lo que los adultos podían hacer conjuntamente para los chicos. Reformulamos la parte positiva de sus mensajes de forma que ac -tivara las posibilidades. Segura-mente uno de los factores de este estancamiento era la discrepan -cia sobre la puntuación del pro-blema (Cancrini, Cuida, 1986).

Sellevó a cabo la reunión en

la escuela, lugar idóneo, favore

-cido por la flexibilidad de movi

-mientos entre serviciosantesm

en-cionada.

Los maestros abrieron el

en-cuentro exponiendo el motivo

de la convocatoria y presentan

-do el trabajo hecho con el SMI

en las dos consultas previas. La

profesional de SMIse presentó y

situó su relación con la escuela

y el EAP.Se explicóque más allá

de la atención directa en lasede

también se colaboraba con otros

equipos ensituacionescomo ésta.

Los padres se presentaron. Los

maestros expusieron sus dificu

l-tades con los chicos, enumeran

-do un sinfín de situaciones

coti-dianas en las que no lograban la

colaboración ni la participación

de los chicos en las tareas

esco-lares o normas de disciplina. En

su discurso había un tono que

oscilaba entre el reproche y la

impotencia. Los padres r

espon-dieron a los maestros con

acti-tud defensiva, añadiendo que

esto sólo pasaba dentro de la

escuela. Ellos en su casa no te

-nían estos problemas. Ser

espi-raba un ambiente tenso y

con-flictivo.

En los ejemplos se veía cómo

las soluciones propuestas por

ambos lados perdían validez al

ser descalificadas por alguna de

las partes.

Así se empezó a intuir, entre

los adultos presentes en la reu

-nión, la situación de desorden y

falta de consenso en la que se

encontraban los chicos.

Aprovechando sus ejemplos,

nuestra intervención se dirigió a

romper este círculo vicioso de

simetría, proponiendo lecturas

alternativas del problema que

incluyeran las dos partes en un

objetivo común: la mejoría del

chico en la escuela y cómo acer

-carse para conseguirla. El efecto

de tal planteamiento empezó a

resultar positivo. En la con

ver-sación surgieron actitudes de

mayor interés por comprender

las dificultades de la otra parte.

Utilizamos esta situación para

proponer un giro en el nivel je

-rárquico, situando a los padres,

en el papel del saber, sobre

al-gunos aspectos de sus hijos. De

esta forma facilitábamosque for

-maran una alianza con los ma

-estros que impulsaría a la cola

-boración Por otraparte este giro

también permitía que los padres

tomaran distancia respecto a la

posición de sus hijos y por lo

tanto vieran el problema desde

otra óptica.

Se trabajó sobre cuál era la

forma más eficaz cuando fuera

necesario que entre .ellos est

u-vieran informados sobre

aspec-tos de los chicos.

En la medida en que la reu

-nión fue avanzando, aparecieron

discrepanciasdentro delgrupo de

padres. Se insinuaban

diferen-cias entre ellos según era el pro

-blema específico de su hijo más,

allá del grupo. En un segundo

momento la reunión transcurrió

en un clima caótico, los padres

charlaban entre ellos y parecía

difuminarse el objetivo de la

reunión.

Comentario 6

El análisis de la situación y el inicio de colaboración conllevó un cambio respecto a la situa-ción anterior. Aparecieron las diferencias individuales y aso -maron las preocupaciones de cada familia. Ya no se trata de un bloque homogéneo belicoso.

Nuestra intervención, aquí,fue

resituar el objetivo de la reu

-nión, señalar los límites de un

encuentro grupal y proponer

que pudieran ocurrir otros en

-cuentros individuales entre

es-cuela y familia en la medida en

que éstos parecieran necesarios

a alguna de ambas partes.

La reunión finalizó transcurr

i-das dos horas. Eltrato entre

pa-dres y escuela, en el nivelde re

-lación, había avanzado. El clima

general era de alboroto, descon

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76 cierto, sorpresa ... se formaban

subgrupos con necesidad de

or-ganizarse ... escenas distintas de las que se veían antes de empe-zar. Ahora hacía falta tiempo para que cada familia y la escuela de-cidieran ver cómo y qué seguir

haciendo.

Nuestra última intervención fue

preguntar a los padres qué les

habían dicho a sus hijos de esta

reunión y qué pensaban decirles

al regreso. La mayoría de fami-lias estaban de acuerdo en que sus chicos estarían en casa

pen-dientes de su regreso,

segura-mente muy preocupados por su

reacción. Propusimos, a modo

de sugerencia, que no les dieran

muchas explicaciones sobre la

reunión y remarcaran solamente que habían avanzado mucho con los maestros y que habían

organi-zado conjuntamente unos

en-cuentros para que ellos pudieran

estar mejor en la escue}a. Los

pa-dres debían mostrarse relajados y

con ganas de seguir participando.

Comentario 7

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De esta forma reforzábamos la alianza incipiente entre los

adul-tos, señalando los límites entre

padres y hijos, de modo que los

chicos no tuvieran que seguir

perdiéndose en una situación de

conflicto y discontinuidad.

de los padres de José, uno de

los chicos del grupo

problemáti-co. Su recepción corrió a cargo

de otra profesional del equipo,

pues creímos oportuno

diferen-ciarlos momentos. Acudieron

am-bos a la entrevista inicial, muy

reticentes al principio. Su venida

se debía básicamente a la insis

-tencia de la maestra, y a que ya

nos conocían porque habían

asistido a la reunión. No sabían

demasiado para qué venían,

pero por probar ... José es hijo

único ..., en casa no ocurría lo

que alarmaba a la maestra, o

sea, que pegaba con mucha

fre-cuencia a algunos compañeros ...

¿Qué podían hacer ellos?

Comentario 8

La posibilidad de conocer

al-gún aspecto del equipo de aten-ción disminuye las lógicas

reser-vas de algunas familias ante la

consulta. El haber contactado

con un discurso no

culpabilizan-te en la reunión en la escuela

probablemente permitió a estos

padres acercarse a un dispositivo

-

psi-

por primera vez en su

micro-cultura transgeneracional.

Al acabar la primera entrevista los padres de José habían

habla-do ya de otras preocupaciones

por su hijo, algunas desde hacía

más de 7 años. Su relato remitió

a una época donde José era vic-timizado en otra escuela, a los 4

años de edad, y ellos 10supieron

cuando ya llevaba mucho tiem-po. " Los maestros no se daban

cuenta de nada... Le instaron a

defenderse, claro... Ahora

pega-ba él, pero quizá todos los

chi-cos a su edad se porten así... De

todas formas, si la maestra estaba

preocupada, ella sabría ...

Comentario 9

La posición de estospadres ante el marco escolar estaba evolucio-nando: en el pasado quejosos por

su hijo -no protegido», mostraban

ahora sorpresa ante una maestra muy atenta. Fue sencillo en este caso llevar a cabo la intervención que una de nosotras ha llamado

conjuntiva (Alegret, 1996),

ten-dente a acercar a padres y

maes-tros hacia la resolución de los

problemas. En este caso se trataba

de reducir la distancia de visión del mundo entre unos y otros.

Les mencionamos a los padres nuestro contacto frecuente con la escuela, y explícitamente con el EAP,por su papel en este tipo de si-tuaciones, como equipo especializa-do en las dificultades que se

mani-festaban en la escuela.La propuesta

de seguir las entrevistas fue acepta-da, así como los contactos

anuncia-dos entre nuestro equipo, el EAP,y,

si éste lo creía necesario, la maestra.

Comentario 10

Es notorio el énfasis en definir

al EAP como equipo encargado de dar soporte a la escuela.

La visión del organigrama

ex-plícito sugería unas víaspara seguir

en los contactos entre

profesio-nales, aunque después se

adap-taran a lo implícito de cada

situación, y se produjera una

transitioidad temporal de

deter-minada tarea desde un equipo a

otro. En el momento

anterior-mente relatado el EAP permitió

que, transitoriamente, el trabajo

con los padres dentro de la

es-cuela fuera coordinado por el

SMI. Una vez acabada la

con-sulta se resituaron ambos

equi-pos a sus equi-posiciones más

previ-sibles. El EAP prefirió que los

contactos fueran directos entre

la maestra y nosotros, congratu-lándose a la vez de que los

pa-dres de José hubieran llegado a

consultar, ellos, tan reacios

an-tes ... José era ahora el que más

preocupaba del anterior grupo.

Éste funcionaba bastante mejor.

Para la redacción de este

ar-tículo hemos realizado un

segui-miento de las situaciones en él

expuestas.

La familia de José fue atendi-da en un arco de tiempo de año y medio a través de entrevistas

conjuntas con los padres,

inter-caladas con entrevistas

separa-das con ambos subsistemas. A

principios de 1997 se propuso y

fue aceptado un espacio

psico-terapéutico individual para el

muchacho. El desarrollo de tal

proceso de trabajo excede el

pre-77

Aproximadamente tres meses

después, se recibió en la sede

del SMI una solicitud por parte

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sente artículo, pero nos ha par e-cido útil aportar aquellos aspec-tos que se engranan con el mo

-mento precedente. La relación

con los profesionales y el traba

-jo en y con la escuela propició este segundo momento, más pro

-piamente clínico.

Respecto ala evolución del gr

u-po dentro de la escuela, según los maestros se respiró una b o-canada de aire fresco que per

-mitió mantener una actitud más esperanzadora. En el seguimien

-to expresaron que la reunión

sirvió para aclarar algunos pre

-juicios y permitió renacer una relación basada en una mayor

confianza. Las dificultades siguie

-ron apareciendo, pero la forma de abordarlas cambió. Los maes

-.tros se sintieron más respalda -dos y esta relación permitió avan

-zar en cada situación de forma individual.

La sensación de soledad se

redujo en la medida en que la colaboración se fue asentando. Los padres mantuvieron <u,n con -tacto con la escuela mas o m

e-nos continuado en relación con

cada chico.

En el tono de los mensajes de los maestros se captaba recono

-cimiento mutuo.

REFLEXIONESCONCLUSIVAS

El apoyo profesional al crec

i-miento psicofísico sano del niño o adolescente conduce inevita

-blemente al concepto de red. La

teórica concepción integral de la salud en nuestra planificación sólo se puede encarnar con la confluencia de variados it inera-rios técnicos en los que radique u.na actitud integradora. La frag

-mentación de funciones, que en general complica las delimitac

io-nes profesionales, puede rev e-larse a veces como reserva de ca -pacidades de empujar hacia la

evolución positiva.

Cuando se habla de una fun-ción -por ejemplo la de mejorar las relaciones entre padres y

maestros-, «¿a quién competer -es una pregunta necesaria pero

no suficiente. «¿Quién, en la red,

está mejor situado en este mo

-mento para favorecer el cambio deseable?. es, a nuestro juicio, una pregunta alternativa. La me

-jor situación vendrá definida por

la capacidad, los instrumentos técnicos, y la disposición emo

-cional de determinado recurso profesional en relación con las

familias. Entender que determi -nadas funciones pueden ser tran-sitivas temporalmente permite

gozar de una ductilidad que po -tencie el cambio en el sistema delimitado por el problema (

An-derson, et al., 1986). Pero es pre

-ciso que la red profesional lo

autorice y dé soporte a esa in-tervención reconociendo esa po

-sición de soporte tan central como aquella que corresponde

a la del equipo mejor situado. Las redes profesionales perifé-ricas nos han permitido una

in-teresante experimentación de

di-cha transitividad temporal. Al aparecer como una constelación con tendencia a la estabilidad, siempre que el aspecto de rela

-ción sea de mutuo reconocímíen. to, se posibilita en ellas una or

-ganizacíón funcional versátil y adaptada a las aperturas del si s-tema problemático. Siguiendo con un símil ajedrecístico, si el alfil puede funcionar por un tiempo

como una torre, siempre que la

torre lo permita y apoye, ambos, el alfil y la torre, aumentan su potencia. Las valencias intercam

-biables que los profesionales se ceden recíprocamente, permiten mayor movilidad coyuntural, ma

-yor plasticidad, y un caleidosco

-pio de configuraciones, 9,:': leensan-che el juego en el que, por cierto,

todos podemos salir ganando.

79

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JAVIER Bou

LUIS GARCÍA

ESPERANZA LÓPEZ

INMACULADA Ros

ESPERANZA DE RUEDA

RESUMEN

Elpresente trabajo es un estudio cualitativo realizado con profesionales en

proceso de formación en el modelo sistémico-relacional; -aprendices de

te-rapeuta». Se trata de un acercamiento sobre la percepción que los alumnos

tienen de sus familias de origen y de su ubicación en su propio sistema fa -miliar. Para ello, se elabora un cuestionario de 18ítem, entre ellos: estruc

-tura y organización familiar, estilos de comunicación, relación

entrefamilia de origen y elección de profesión, procesos de

individuación-diferenciación, conflictos y/o patologías en las familias de origen, etc.

Dado que la muestra es pequeña (alrededor de50sujetos) y que se trata de

un estudio cualitativo, los resultados no son extrapolables. No obstante, pa -recen confirmarse los estereotipos de género en cuanto alosfactores que

intervienen en la elección del modelo. Por otro lado, la comunicación en la

familia de origen está mayoritaria mente centrada en la madre, que ejerce

el rolde mediadora. Los secretos no desvelados en la familia, aparecen en la mayoría de los encuestados.

Referencias

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