J O N A T H A N M
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C L I N T O C K
DE LA VIDA
C O N S E J O P R Á C T I C O D E C Ó M O
P R E D I C A R L A P A L A B R A D E D I O S
Con entrevistas de predicadores como Tom Foster, Stan Gleason, T.F.Tenney, Claudette Walker, Raymond Woodward y muchos más, “Prédicas
de la Vida” presenta a la predicación desde la perspectiva humana
basada en entrevistas como unos de los predicadores más destacados de hoy en día. El autor introduce el tema con un comentario sólido, y entonces lo ilumina con las experiencias y sabiduría acumulada de los que han vivido la vida de un predicador. Es cómo poder viajar por el país y pasar tiempo con algunos de los mejores predicadores de la Unicidad y aprender de ellos los fundamentos para la parte más importante de su ministerio. Este libro merece un lugar en su biblioteca. Lo abrirá una y otra vez y cada vez aprenderá más.”
Jerry Jones
SECRETARIO GENERAL
IGLESIA PENTECOSTAL UNIDA INTERNACIONAL
Jonathan M
cClintock
es editor de los planes de estudiode adultos para El Proyecto de Discipulado. También enseña Introducción a la Prédica y Prácticum de la Prédica en el Instituto Bíblico Urshan. Ha servido en diferentes ministerios pastorales y de liderazgo por más de catorce años, primero cómo pastor de jóvenes, después cómo pastor y recientemente cómo el decano de los estudiantes en el Instituto Bíblico Urshan. Vive con su familia en Saint Charles, Missouri.
JONATHAN M
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CLINTOCK
C O N S E J O P R Á C T I C O D E C Ó M O
P R E D I C A R L A P A L A B R A D E D I O S
DE LA VID
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C O N T E N I D O
P R E F A C I O . . . 7 I N T R O D U C C I Ó N . . . 9 I . I N T R O D U C C I Ó N A L A P R E D I C A C I Ó N . . . 1 3 1 . ¿ Q U É E S L A P R E D I C A C I O N ? . . . 1 5 2 . P O R Q U E P R E D I C A M O S . . . 2 7 3 . L O Q U E P R E D I C A M O S . . . 4 1 4 . L L A M A D O A P R E D I C A R . . . 5 5 5 . U N L L A M A D O S A N T O Y A L T O . . . 6 7 I I . L A P R E P A R A C I Ó N D E U N S E R M Ó N . . . 8 1 6 . E L P O R Q U É Y O L E O . . . 8 3 7 . D E C I D I R Q U É P R E D I C A R . . . 9 3 8 . E S T U D I A R E L S E R M Ó N . . . 1 0 5 9 . L A I M P O R T A N C I A D E E N T E N D E R L A I D E A D E L P A S A J E . . . 1 1 5 1 0 . L A I M P O R T A N C I A D E D E S A R R O L L A R L A I D E A D E L S E R M Ó N . . 1 2 5 1 1 . E N T E N D E R A S U A U D I E N C I A . . . 1 3 7 1 2 . L A O R A C I Ó N Y E L M E N S A J E . . . 1 4 51 5 . L A C R E A T I V I D A D . . . 1 7 7 1 6 . C Ó M O E L E G I R I L U S T R A C I O N E S E F E C T I V A S . . . 1 8 3 1 7 . C Ó M O C O N S T R U I R U N A C O N C L U S I Ó N I R R E S I S T I B L E . 1 9 3 1 8 . L A A P L I C A C I Ó N Y E L L L A M A D O A L A A C C I Ó N . . . 2 0 5 I V . L A P R E S E N T A C I Ó N D E L S E R M Ó N . . . 2 1 5 1 9 . P R E D I C A R S I N A P U N T E S . . . 2 1 7 2 0 . P R E D I C A R C O N U N M A N U S C R I T O . . . 2 3 1 2 1 . E L P O D E R D E L A P E R S O N A L I D A D E N L A P R E D I C A C I Ó N 2 3 9 2 2 . L A U N C I Ó N . . . 2 5 3 V . L A C O N C L U S I Ó N . . . 2 6 5 2 3 . L A P R É D I C A D E L A V I D A . . . 2 6 7 E L A P É N D I C E 1 E L L A D O F I S I C O D E L A P A S I Ó N D E L A P R E D I C A C I Ó N . . . . 2 7 5 E L A P É N D I C E 2 L A D I F E R E N C I A E N T R E L A E N S E Ñ A N Z A Y L A P R E D I C A C I Ó N 2 8 1 N O T A S F I N A L E S . . . 2 8 9 B I B L I O G R A F Í A . . . 2 9 3 S U G E R E N C I A S . . . 2 9 5 Í N D I C E . . . 2 9 7
“¡Eso sería un buen mensaje!” ¿Cuántas veces ha escuchado a otros predicadores hacer ese comentario acerca de algo dicho o un pensamiento astuto que alguien expresó? ¿Qué quiere decir realmente esa exclamación? Conscientemente o de modo subconsciente hay los que piensan que una predicación buena consiste en un discurso apasionado acerca de un pensamiento ingenioso o una explicación única de un versículo que nadie había considerado. Quizás estamos un poco confundidos acerca de lo que es la predicación realmente. La palabra que usan para predicación en el Nuevo Testamento (kerusso) significa “proclamar, anunciar”. Jesús usó esa palabra mientras estaba en el Templo leyendo de las palabras del profeta Isaías.
¿ Q U E E S L A
P R E D I C A C I Ó N ?
Prédicas de la Vida
Jesús comenzó Su ministerio declarando que Su propósito era predicar. Vino a proclamar las buenas nuevas y anunciar el mensaje del reino. En los Evangelios vemos a Jesús viajando de pueblo a pueblo, de pie en los lugares públicos, proclamando a todos los que le oyere, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Jesús continuó lo que había comenzado Juan el Bautista.
Con el deseo de pasar el ministerio de la prédica a la generación siguiente, Pablo escribió al joven pastor Timoteo, recordándole que su llamado y propósito era “Predicar la Palabra.”
“Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (II Timoteo 4:2, el énfasis es mío).
Pablo quería que Timoteo reconociera la importancia de predicar y el poder de la predicación. “La predicación es más que enseñar. Es una exultación de la Palabra. ‘Predica la Palabra’ significa ‘exultar la Palabra.’ Eso quiere decir, anúnciala y celébrala. Habla de las buenas nuevas. Habla
desde un corazón conmovido por la Palabra.”2
Cuando predicamos la Palabra de Dios bajo la dirección y unción del Espíritu Santo, sucede algo supernatural. Nos unimos con Dios para anunciar la verdad con amor a los oyentes.
Lo principal es que la predicación es la declaración de la Palabra de Dios.
Si no está predicando la Palabra de Dios, no está predicando. Si está “predicando” usando el libro de liderazgo más reciente, realmente no está predicando. Podemos recibir ideas buenas y percepción de un libro que pueden ser beneficiosas para nuestra congregación. Pero si tan solo está recitando información de cómo ser un mejor líder sin proclamar principios basados en una fundación bíblica, no está predicando; está dando un informe del libro.
Muchos ministros, en respuesta a la presión de querer ser como los predicadores famosos, han cambiado sus sermones a ser discursos de motivación con el objetivo de informar a sus
¿Que es la Predicación?
congregaciones de cómo hacer mejores inversiones, de cómo aumentar la intimidad en su hogar y de cómo tener una mente positiva. Claro, puede ser que estos mensajes incluyen algunas referencias esparcidas de la Biblia, pero solo suficientes para calmar a sus críticos. Recientemente una iglesia popular tituló a un mensaje: Un Año Nuevo, Una Canción Nueva: Como Experimentar la Vida por Medio de los Elementos de la Música.” Para los amantes de la música, seguro fue un discurso interesante. Probablemente no era una predicación.
Casi es mejor que esas iglesias reparten palomitas de maíz antes de que predique el pastor para que las congregaciones puedan relajarse. Tristemente, se siente ese cambio de la cultura de la predicación dentro de los círculos Apostólicos. Calvin Miller escribió acerca de ese cambio en la cultura: “Como la cultura secular no quería un Señor, ya no se escucha desde el púlpito, ‘Así dice el Señor.’ Muy pocos púlpitos informan al mundo que Dios tiene algo que decirles. Por causa de la ausencia de la Palabra de Dios, el mensaje de ‘arrepentíos y bautícese’ ha sido reemplazado por
el mensaje de ‘cómo hacer tal cosa.’”3
Un mensaje de “cómo hacer tal cosa” está enfocado en las ideas de un individuo y no en el mensaje del Maestro. Si es su opinión, no es predicar. No hay lugar para opiniones es la predicación. El pregonero, enviado por el rey a la plaza de la ciudad, abre el libro y anuncia el mensaje sin poder interponer un comentario de su opinión personal. Fue enviado para dar un mensaje claro del rey.
En el siglo 21, somos llamados a predicar la Palabra de Dios. Debemos dar aplicaciones prácticas para que la gente pueda entender cómo se relaciona las Escrituras a su vida. Sin embargo, estamos de pie en una plataforma, no en un lugar para dar nuestras opiniones personales.
Prédicas de la Vida
cuándo y cómo expresamos nuestras opiniones personales en la predicación.
La predicación no es conversar ni discutir. Hay muchos beneficios en una discusión grupal. Los jóvenes, de veinte y treinta años, les gustan sentar en grupo y compartir sus opiniones, preguntas e ideas personales. De hecho, si es maestro de grupos de estas edades, es importante incluir un tiempo de discusión en la clase. Sin embargo, ese tipo de comunicación no es predicar. La predicación no pide una reacción en forma de preguntas ni discusión. Por supuesto, la cultura de las iglesias populares les agrada esa idea.
Los grupos pequeños, la escuela dominical, los estudios bíblicos y grupos de confraternidad ofrecen suficientes oportunidades para las preguntas, la discusión e interacción entre el grupo. Pero la predicación no es para eso. Quizás por eso varios predicadores de hoy en día buscan un cambio:
“Algunos líderes en la iglesia han discutido queriendo modificar lo que es la predicación. Argumentan diciendo que está mal que una sola persona se dirige a una multitud en un monólogo largo. Tiraniza, despersonaliza y deshumaniza el rastro
de un pensamiento helenístico que hace mucho superamos.”4
Sabemos que este argumento es falso. La idea de que habla un hombre o una mujer mientras otros lo escuchan es una representación poderosa de la gracia de Dios y de la salvación que Él nos da libremente. El hecho de la predicación es simbólico de Jesucristo de pie enfrente de la humanidad ofreciéndose a sí mismo como la respuesta a todas las aflicciones humanas.
Nada puede tomar el lugar de leer públicamente las Escrituras ni de la proclamación de la Palabra. Hemos añadido muchas actividades a nuestros servicios, y la mayoría son buenas y valen el tiempo que le damos. Pero no debemos jamás dejar de predicar en nuestras iglesias.
Cantar no puede tomar el lugar de predicar. Las Escrituras no dicen que Dios escogió a la necedad de la música para salvar a los que creen. La música tan solo prepara el ambiente. Tal vez pregunta, “¿Y qué pasa en esas ocasiones donde tenemos varios servicios donde la alabanza