Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales
TESIS PARA OPTAR AL TÍTULO LICENCIATURA EN GESTIÓN AMBIENTAL
La comunicación de riesgos como estrategia de gestión
ambiental aplicada al riesgo de remoción en masa del
extremo sudoeste del Barrio Mario Abel Amaya
(Comodoro Rivadavia, Chubut)
Alumna: Romina Such
Director: Alejandro Monti
2
Resumen
El Barrio Mario Abel Amaya se encuentra inmerso en diversos problemas
socioambientales. La remoción en masa, representada principalmente por flujos de
barro, desencadenada por los temporales de lluvia que se dan de forma esporádica en la
región, se trasforma en uno de los problemas más representativos del lugar. El área
lindante al cerro resulta ser la más afectada ante esta situación. Ésta se encuentra
constituida por un sector legal, recientemente regularizado, y un amplio sector informal.
La desigualdad infraestructural que se observa en ambos sectores es notable, lo cual
condiciona a la población informal al momento de afrontar eventos climáticos de tales
características y sus consecuencias asociadas.
El propósito de la investigación consiste en elaborar un plan de comunicación del
riesgo de remoción en masa con estrategias específicas para cada una de las fases del
ciclo del manejo del riesgo: fase prevención, fase atención/respuesta, fase
rehabilitación/reconstrucción. Se busca que este plan se transforme en una herramienta
de gestión ambiental eficaz a la hora de reducir los siguientes componentes de
vulnerabilidad global, identificados en el área de estudio: física por localización, social,
cultural, educativa e institucional.
Sin embargo, para lograrlo, es necesario evaluar la influencia que ejercerá la
variable de informalidad sobre esta herramienta de gestión y determinar si se convertirá
en un obstáculo o no a la hora de implementar las estrategias de comunicación que
conformaran el plan.
Palabras claves: riesgo, vulnerabilidad global, remoción en masa, temporales de lluvia,
3
Agradecimientos
Quiero agradecer a todas aquellas personas que estuvieron acompañándome a lo
largo de la carrera y en esta última etapa de investigación.
En especial a mi familia por darme aliento en momentos difícil y brindarme el
apoyo y contención que necesite para finalizar mis estudios.
A mi director de tesis, Alejandro Monti, por guiarme y aconsejarme a la hora de
elaborar este trabajo de investigación. Así como al comité evaluador quienes
contribuyeron con sus comentarios y críticas para mejorar el presente trabajo.
A los vecinos del Barrio Mario Abel Amaya, presidente de la Unión Vecinal e
integrantes de la Parroquia Santísimo Sacramento, por brindar parte de su tiempo,
comentar sus experiencias y vivencias, y responder a mis preguntas.
A personal del Municipio de la ciudad, por atenderme y contestar mis inquietudes.
A profesores de la Universidad por ayudarme y aconsejarme a lo largo de la carrera
y principalmente en este último tramo.
Y a mis compañeros y amigos de cursada, con las que compartí trabajos prácticos,
salidas de campo, viajes. Gracias por acompañarme y compartir juntos estos años de
4
Índice
Resumen………... 2
Agradecimientos………... 3
Índice……… 4
Introducción……….. 6
1.1. Descripción del problema de investigación……….. 6
1.2. Objetivo general……… 9
1.3. Objetivos específicos……… 9
1.4. Antecedentes………. 9
1.5. Marco Teórico………... 13
1.5.1. Características de la informalidad………. 13
1.5.2. Riesgo, amenaza y vulnerabilidad………. 14
1.5.3. Comunicación del riesgo………... 19
1.5.4. Ciencia posnormal y participación……… 23
1.5.5. Percepción y aceptabilidad del riesgo………... 24
1.5.6. Enfoque de la Gestión de Riesgo……….. 25
1.6. Metodología general………... 27
1.6.1. Trabajo de campo……….. 27
1.6.2. Trabajo de gabinete………... 29
Resultados………... 31
2.1. El Barrio Mario Abel Amaya y el riesgo de remoción en masa………. 31
2.1.1. El Barrio y su historia……… 31
5
2.1.3. Diagnóstico del riesgo de remoción en masa……… 36
2.2. Gestión compensatoria y prospectiva del riesgo de remoción en masa……... 42
2.3. Comunicación de riesgo como estrategia de gestión ambiental………. 50
2.3.1. Diagnóstico de la comunicación del riesgo en el sector sudoeste del barrio………. 50
2.3.2. Plan ideal de comunicación para reducción del riesgo de remoción en masa………... 56
2.4. La informalidad y su influencia en el plan ideal de comunicación propuesto………. 70
2.4.1. La informalidad del sector sudoeste del barrio………. 70
2.4.2. La informalidad ¿variables de importancia al momento de implementar un plan ideal de comunicación?... 72
Conclusiones………... 77
Bibliografía………... 80
Anexos 1………. 85
Anexos 2………. 89
Anexos 3………. 91
6
Introducción
1.1. Descripción del problema de investigación:
La informalidad1, en estos últimos años, ha crecido significativamente en el ejido de
Comodoro Rivadavia. Este fenómeno “implica dos formas de transgresiones…la
primera se basa en la falta de títulos de propiedad (o contratos de alquiler) y la segunda,
en el incumplimiento de las normas de construcción de la ciudad” (Clichevsky; 2000:
4). Los asentamientos espontáneos son el resultado de una necesidad inmediata de
obtención de viviendas de las comunidades urbanas de bajos ingresos.
Se generan cuando la administración actual y las autoridades de desarrollo urbano
no pueden ocuparse de las necesidades de la totalidad de la comunidad o cuando un
conjunto de personas necesita de un lugar donde vivir pero no disponen de
los recursos económicos que se precisan para poder obtener una vivienda de tipo “regular”. En la ciudad de Comodoro Rivadavia estos asentamientos se han originado
principalmente debido al “boom” de la actividad petrolera. Ésta generó en la
región un fuerte incremento de la población, fruto de las migraciones internas
(provenientes de las provincias de Formosa, Entre Ríos, Misiones) o de países vecinos
(predominio de bolivianos, paraguayos, chilenos, peruanos), atraídos por el empleo
y por los altos salarios vinculados a dicha actividad. Pero como consecuencia directa,
esto ha provocado que los recién llegados tengan que enfrentarse a la dura realidad:
a los altos salarios también se corresponden altos alquileres imposible de abonar o
terrenos o viviendas con elevados precios. Este dato ayuda a entender la situación actual
de esta ciudad: la economía, impulsada por la explotación del petróleo, mantiene desde
hace años un ritmo de crecimiento duradero, pero mientras ésta avanza, aquellos
excluidos de este sector productivo se ven imposibilitados incluso a acceder a un techo
(Diario Crónica 24/01/2010, Comodoro Rivadavia).
Los asentamientos informales suelen propagarse espontáneamente hacia la periferia
de las ciudades, desarrollándose hacia zonas peligrosas, tanto por fenómenos naturales
como tecnológicos, constituyendo escenarios de riesgo, los cuales “se configuran a
partir de la coincidencia espacial de: a) procesos biofísicos que por su magnitud,
intensidad y frecuencia constituye un factor de peligro desde la perspectiva humana y b)
1
7
contextos físicos, socioeconómicos y ecológicos con distintas condiciones de
vulnerabilidad frente a determinados peligros” (Monti; 2007: 3).
Esta situación crítica se suma a la propia de la “informalidad” en la ocupación
espacial, sumando un factor que agravaba considerablemente la realidad de los
asentamientos espontáneos. Lo dicho ilustra situaciones que imponen desafíos
relevantes para la gestión ambiental, actual y futura, en ciudades complejas2 como lo es
Comodoro Rivadavia.
Partiendo de esta situación, el escenario de riesgo seleccionado para llevar adelante
la investigación en cuestión corresponde al extremo sudoeste del Barrio Mario Abel
Amaya, de la ciudad de Comodoro Rivadavia. Este escenario comprende un extenso
sector legal como así también un amplio sector informal, lindero a las barrancas
propensas a flujos de barro, producto de los escasos pero torrenciales eventos pluviales
que afectan la región.
El esquema que guía la presente investigación se expresa de manera sintética en la
siguiente figura:
Figura 1: Esquema guía de la investigación
Planificación
para reducir el R
Fuente: elaboración propia
2
Compleja en relación a la diversidad de problemáticas socioambientales que caracterizan a la ciudad.
EP ER Situación satisfactoria
COMUNICACIÓN DEL RIESGO Diagnóstico:
Fuentes de peligrosidad/
Contextos expuestos/ Vulnerabilidades
8
El área de estudio además de constituirse como un escenario de peligro (EP) desde
sus orígenes por los activos fenómenos de remoción en masa que afectan las barrancas ,
se constituye como un escenario de riesgo (ER), dado que en el área confluyen no sólo
fuentes de peligrosidad, sino una intrincada red de elementos materiales, sociales y
ecológicos, y sus relaciones de mutua dependencia, que se presentan vulnerables frente
a los peligros de remoción en masa. Con el fin entonces de reducir el riesgo de
remoción en masa en el sitio de estudio, lo que implica avanzar planificadamente hacia
una situación más satisfactoria que la actual en términos de sustentabilidad para la
población expuesta al peligro, se analizará la utilidad de las distintas fases de la
comunicación del riesgo como herramienta de gestión ambiental eficaz para la
reducción efectiva de la vulnerabilidad global de los contextos expuestos.
La comunicación del riesgo (Cantú Martínez, 2009), es entendida como un proceso
de interacción y reciprocidad de información que conlleva opiniones e ideas entre
diversas personas. Constituye una herramienta clave ya que permite el diálogo entre
actores sociales3 y el manejo de información a partir de estrategias comunicativas que
crean conciencia en la población más vulnerable. Por otra parte la gestión integral del
riesgo (Lavell y Argüello, 2003), entendida como una vertiente de la gestión ambiental,
se refiere a un proceso social, complejo, participativo y dinámico a través del cual se
pretende lograr una reducción de los niveles de riesgo existentes en la sociedad.
A partir de lo expresado anteriormente, la investigación estará basada en las
siguientes preguntas:
1. ¿Qué condiciones de peligrosidad y vulnerabilidad global favorecen que el área
de estudio en cuestión se constituya como un escenario de riesgo?
2. Ante situaciones de remoción en masa ¿Cuáles han sido las acciones que las
autoridades de gobierno han tomado para prevenir y/o mitigar daños en el
asentamiento expuesto?
3. ¿La percepción del riesgo de remoción en masa de los habitantes del
asentamiento informal, constituye una ventaja o un obstáculo para el desarrollo
de un plan de comunicación de riesgos?
3
9
4. ¿Cuáles serían las estrategias de comunicación de riesgos más adecuadas para
implementar una gestión ambiental que busque reducir la vulnerabilidad global
del asentamiento bajo estudio?
5. ¿La condición de informalidad se constituye en una variable de importancia en el
momento de implementar estrategias de comunicación del riesgo orientadas a la
reducción de la vulnerabilidad global?
1.2. Objetivo general:
Identificar estrategias de comunicación de riesgos, pertinentes, eficaces, y
posibles, con la finalidad de disminuir la vulnerabilidad global del sector
sudoeste del Barrio Mario Abel Amaya.
1.3. Objetivos específicos:
Presentar un diagnóstico del escenario de riesgo en cuestión, identificando
fuentes de peligrosidad, contextos expuestos y componentes de vulnerabilidad
global.
Analizar las acciones emprendidas por las autoridades para prevenir y/o mitigar
daños ante fenómenos de remoción en masa (flujos de barro) en las barrancas
aledañas al asentamiento informal.
Indagar la percepción que poseen los habitantes del asentamiento informal con
respecto al peligro de remoción en masa al que se encuentran expuestos.
Diseñar estrategias de comunicación para cada una de las fases/etapas del ciclo
de manejo del riesgo, con el fin de reducir componentes de vulnerabilidad
global.
Indagar si la condición de informalidad es una variable de importancia a la hora
de implementar estrategias de comunicación de riesgos orientada a la reducción
de la vulnerabilidad global.
1.4. Antecedentes :
A través de una búsqueda minuciosa de antecedentes, se han encontrado varios
trabajos de investigación que involucran algunas de las temáticas que serán analizadas
en la presente tesis de grado, sin embargo no se han hallado investigaciones que
10
asentamientos informales, como escenario de riesgo; y la comunicación, como
herramienta de gestión ambiental para la reducción del riesgo de flujos de barro.
A escala provincial, se destaca el trabajo de Monti (2011), quien propone una
clasificación integral de fuentes de peligrosidad. La propuesta comprende ocho tipos de
peligrosidades diferentes, algunas surgen de procesos puros mientras que otras son
inducidas a través de relaciones causales entre factores naturales, sociales y
tecnológicos. El autor aplica este tipo de clasificación a los siguientes escenarios de
riesgo costero: Riacho San José (Península Valdés), Playa Magagna (Rawson) y Caleta
Córdova (Comodoro Rivadavia).
Ferrari (2011) por su lado, también elige como escenario de riesgo Playa Magagna,
y analiza las problemáticas costeras y sus respectivas vulnerabilidades a través de la
percepción social del riesgo. Su investigación tiene como finalidad contrastar dos
diagnósticos, el técnicamente evaluado y el socialmente percibido. Conocer ambas
perspectivas, de quienes diagnostican la problemática y de quienes la experimentan y la
viven cotidianamente, permite arribar a un diagnóstico más preciso al fin de lograr, de
esta forma, una mayor comprensión y aceptación de las estrategias de gestión por parte
de la comunidad vulnerable.
Previamente ambos autores en conjunto, realizaron una investigación cuyo principal
objetivo reside en el análisis de la vulnerabilidad global de los contextos expuestos a las
inundaciones del barrio Etchepare de la localidad de Trelew, a partir de la comparación
de dos diagnósticos (el técnicamente evaluado y el socialmente percibido). En este caso de estudio se concluye que “las similitudes surgidas de la comparación de ambos
diagnósticos de vulnerabilidad global, constituyen fortalezas para la gestión y por el
contrario, las diferencias deberían ser consideradas como debilidades, y como tales,
problemáticas a considerar previamente al desarrollo de un proceso de gestión de
riesgos participativo y consensuado” (Ferrari y Monti; 2007: 17).
Existen algunos trabajos a escala local que se han interiorizado en problemáticas
ambientales asociadas al riesgo. Entre estos se encuentra el de Álvarez y Monti (2009),
quienes eligen analizar como fuente de peligro, la erosión marina de las planicies
costeras habitables del barrio Caleta Córdova. Tal fenómeno se origina por pulsos de
alta magnitud de energía de olas, fenómenos de remoción en masa, eventos de
11
concepto clave: la gestión local del riesgo (GLR)4. La GLR en este caso es llevada a
cabo por una comunidad proactiva, con características de liderazgo, cohesión interna,
lazos interpersonales de colaboración y fuerte sentido de pertenencia con su entorno,
que trabaja y se organiza para lograr reducir impactos no deseados.
Otro de los trabajos es el de Andrade et al. (2006), en el cual se han caracterizado
los factores de peligrosidad y vulnerabilidad que definen el escenario de riesgo Balcón
del paraíso y el Rincón del diablo (Cerro Chenque). La principal fuente de peligrosidad
que afecta el área de estudio es la remoción en masa, la cual se ve incrementada por la
erosión hídrica, y los contextos expuestos más vulnerables son la población y las
viviendas precarias asentadas sobre la ladera del cerro. El diagnostico permitió
identificar propuestas de gestión ante la problemática planteada, centradas en medidas
de mitigación correctivas y preventivas.
El “Estudio de estabilidad en el sector del Barrio Sismográfica de Comodoro Rivadavia”, forma parte de otras de las investigaciones que se centran exclusivamente
en el riesgo. Hirtz et al. (1994), analiza la estabilidad del faldeo sur del Cerro Hermitte,
a causa de los procesos de inestabilidad que se han generado con el correr del tiempo
perjudicando la estructura de algunas construcciones asentadas en el mismo, y efectúa
una ponderación del riesgo potencial futuro, con el objetivo de determinar la
conveniencia de continuar o no con el desarrollo del sector con fines poblaciones.
Prez et al. (1995), analiza la situación del faldeo este del Cerro Chenque. El estudio
en cuestión tiene por objetivo la caracterización del movimiento del faldeo (remoción en
masa), identificación de factores condicionantes (litología, estructura, altura crítica del
talud y grado de pendiente, variación en el contenido de humedad) y factores
desencadenantes del fenómeno natural, y la identificación de las zonas de inestabilidad
potencial.
Raimondo (2015) en uno de los capítulos de su Tesis de Doctorado en Educación
Ambiental, caracteriza la comunidad costera del Barrio Stella Maris según su
percepción respecto al escenario de riesgo en el que viven y desarrollan sus acciones
cotidianas, y a los problemas socioambientales asociados al mismo. Las respuestas
4
12
obtenidas fueron luego caracterizadas según el análisis de resistencia5 y resiliencia6, y
localizadas espacialmente por manzana y por lote. Esto permitió determinar cuáles de
las categorías tenia mayor porcentaje de respuesta. Además al localizar las respuestas la
autora pudo identificar en donde era necesario implementar programas estratégicos de
Educación Ambiental con mayor énfasis, al existir, por ejemplo, altos porcentaje de
resistencia fatalista7 .
Por otro lado, los asentamientos informales de la ciudad de Comodoro Rivadavia,
han sido estudiados desde diversos puntos de vista. Por su lado Chanampa (2013), en
sus tesis de grado, ha evaluado la capacidad de gestión ambiental urbana local con
respecto a la diversidad de problemáticas ambientales que padece el asentamiento
informal del barrio 30 de Octubre, a través del análisis de políticas públicas, programas,
planes e intervenciones varias.
Desde una perspectiva socio-antropológica, Baeza (2015) ha realizado una
investigación sobre el asentamiento informal del Barrio Mario Abel Amaya, haciendo
énfasis en la comunidad migrante. La autora analiza la forma en que la comunidad local
percibe al migrante y las dificultades que éste enfrenta a la hora de interactuar fuera del
lugar en el que reside. Según el caso de estudio, no solo el migrante tiene dificultades
para interactuar fuera del asentamiento, por la condición de extranjero8, sino que
también el local, debido a la condición de clase y sobre todo del carácter ilegal con el
cual son señalados por quienes no habitan en asentamientos informales. Por lo tanto, la
condición de extranjeros no responde a una nacionalidad, sino a las distancias sociales
que se establecen con el otro, donde extranjeros y no-extranjeros terminan compartiendo
situaciones similares de desigualdad social.
En lo que se refiere a la comunicación del riesgo, a nivel local, Fioquetta et al.
(2008), diseño un plan de comunicación de crisis para garantizar las acciones de
prevención y atención de posibles desastres de remoción en masa (desplazamientos y
5
Capacidad social de continuar con su dinámica normal después de una perturbació n. Depende fundamentalmente de las condiciones de la vida cotidiana de sus habitantes, en especial las que se refieren a bienestar y a salud pública (Ribas Palom y Saurí Pujol; 2006: 296).
6
Capacidad de la sociedad de recuperarse lo más rápidamente posible de las alteraciones negativas provocadas por una perturbación. Depende del grado de preparación social (eficacia de las medidas de gestión del riesgo) ante una posible calamidad (Ribas Palom y Saurí Pujol; 2006: 296).
7
Fatalista corresponde a una de las subcategorías de resistencia.
8
13
flujos de barro) en el Cerro Chenque; y sensibilizar a la población con la finalidad de
disminuir las pérdidas de vidas humanas y reducir el impacto sobre la salud, física y
mental, de la población expuesta. El plan de comunicación se divide en tres momentos:
1. Pre-crisis: Etapa de prevención, preparación y alerta.
2. Crisis: Etapa de emergencia o respuesta.
3. Post-crisis: Etapa de rehabilitación y reconstrucción.
En cada una de las categorías, se identifican y desarrollan objetivos, mensaje,
audiencia, canales, frecuencia y plan de acción.
Todos los antecedentes citados y descriptos aportan conceptos, metodologías o
propuestas que serán evaluadas en la presente tesis de grado.
1.5. Marco Teórico:
1.5.1. Características de la informalidad
La informalidad “implica dos formas de transgresiones: respecto a los aspectos
dominiales y al proceso de urbanización. La primera se basa en la falta de títulos de
propiedad o contratos de alquiler; la segunda, en el incumplimiento de las normas de
construcción de la ciudad” (Clichevsky; 2000: 4). Los asentamientos informales son
lugares en donde se establece una persona o una comunidad y en donde se infringen los
reglamentos o las normas establecidas por las autoridades encargadas del ordenamiento
urbano.
Los asentamientos informales generalmente son establecidos por emprendedores
ilegales o nuevos residentes que ocupan suelos públicos, comunales o privados, sin
atractivos para el mercado inmobiliario, e inadecuados para el uso residencial. Son el
producto de una necesidad urgente de obtención de viviendas por parte de familias de
bajos recursos económicos. El trazo de estos asentamientos por lo general es de forma
irregular, se encuentran conformados por viviendas auto-construidas, caracterizadas por
condiciones habitacionales deficientes.
La informalidad genera “costos muy elevados para sus residentes, como una
tenencia precaria, falta de servicios públicos, discriminación por parte del resto de la
población, peligros ambientales y de salud, y derechos civiles no equitativos. También
genera un alto costo directo para los gobiernos locales, que deben adoptar programas de
14
de la informalidad en el terreno de la salud pública, de la violencia criminal y de otros
problemas sociales asociados” (Fernandes; 2011: 2). El mismo autor identifica una serie
de consecuencias y/o cargas legales, medioambientales, políticas, sociales y económicas
asociadas a la informalidad de los asentamientos:
Cuadro 1: Tipos de cargas de los asentamientos informales
Tipo de cargas Características
Cargas legales
La informalidad provoca falta de seguridad con respecto a la tenencia del suelo, esto conlleva a que la comunidad informal corra el riesgo constante de ser desalojada por parte de las autoridades públicas o de los propietarios legítimos del suelo. Esta falta de títulos de propiedad implica que los residentes de los asentamientos informales no pueden hacer uso de sus derechos básicos como ciudadanos.
Cargas sociales
Los residentes de los asentamientos informales son excluidos de los beneficios del desarrollo urbano, tales como los servicios y espacios públicos, la infraestructura y los establecimientos colectivos.
A menudo, la opinión y las autoridades públicas reconocen a los miembros de los asentamientos informales como individuos marginales, lo cual los conduce a ser el blanco de las políticas represivas, incluido el uso indiscriminado de violencia de la policía.
Cargas políticas
Las formas habituales de clientelismo político, a través de las cuales los dirigentes realizan promesas electorales para solucionar los problemas que afectan a los asentamientos, tienden a prolongar la informalidad. Los individuos marginados han sido alienados y excluidos continuamente, y de muchas formas, del proceso político, y su residencia en asentamientos informales los ha hecho aún más vulnerables.
Cargas económicas
Los programas de regularización poseen un costo notablemente más elevado que el de los emprendimientos urbanos con licencia.
Algunos asentamientos informales son excluidos de los sistemas oficiales de tributación sobre la propiedad, lo cual conlleva a la pérdida de ingresos para las administraciones públicas. Esta limitación de la base tributaria perjudica aún más la tarea de las autoridades públicas para suministrar los servicios básicos.
Cargas ambientales
La informalidad ha conducido al desarrollo de barrios precarios sujetos a numerosos riesgos asociados con la salud y la seguridad; degradación medioambiental; contaminación; y condiciones sanitarias deficientes. Además, las condiciones generales de las viviendas no cumples con las normas urbanísticas mínimas: calles angostas, ocupación densa, edificación precaria, difícil acceso y circulación, carencia de ventilación, falta de alcantarillado y escasez de espacios públicos.
Fuente: elaboración propia
1.5.2. Riesgo, amenaza y vulnerabilidad
El riesgo es un concepto complejo, que siempre se lo asocia con el azar, con
posibilidades, con algo que hasta el momento no ha ocurrido. Ese algo no existe en el
15
como el potencial de pérdidas que le puede suceder a un sujeto o a un sistema expuesto,
producto de la convolución9 de la amenaza y la vulnerabilidad. Matemáticamente el
riesgo puede definirse como la probabilidad de superar un nivel de consecuencias
sociales, económicas y ambientales en un sitio y período de tiempo determinado. El
diagnóstico de un escenario de riesgo implica tres pasos claves:
1. Evaluación de la peligrosidad
2. Análisis de la vulnerabilidad
3. Estimación del riesgo
La amenaza (o peligrosidad) se refiere a “un peligro latente o factor de riesgo
externo de un sistema o de un sujeto expuesto, que se puede expresar en forma
matemática como la probabilidad de exceder un nivel de ocurrencia de un suceso con
una cierta intensidad, en un sitio específico y durante un tiempo de exposición
determinado” (Cardona; 2001: 1). Mientras que la vulnerabilidad se entiende como la “predisposición intrínseca de un sujeto o elemento a sufrir daño debido a posibles
acciones externas, y por lo tanto su evaluación contribuye en forma fundamental al
conocimiento del riesgo mediante interacciones del elemento susceptible con el
ambiente peligroso” (Cardona; 1993: 56). No existe la amenaza y la vulnerabilidad por
separado sino que son términos mutuamente condicionantes. Es decir un sujeto o
sistema expuesto no puede ser vulnerable sino se encuentra amenazado, y a su vez ese
sujeto o sistema no puede estar amenazado sino se encuentra expuesto y vulnerable ante
el fenómeno que constituye la amenaza en sí.
Las amenazas (o peligrosidades) y las vulnerabilidades se pueden clasificar de
diferentes maneras, siguiendo distintas perspectivas según cada autor. Monti (2011)
propone una clasificación de la peligrosidad de sitio10 en base a redes causales, la cual
hace énfasis en las posibles cadenas de relación causal entre fenómenos naturales,
tecnológicos, sociales y económicos, que de forma individual o conjunta, pueden
generar amenazas para el hombre y su entorno.
9
Concomitancia y mutuo condicionamiento de la amenaza y la vulnerabilidad.
10
16
Cuadro 2: Tipología peligrosidad de sitio
PELIGROSIDAD DE SITIO (o peligrosidad total)
Tipología Definición
I. Natural
Probabilidad de ocurrencia de un fenómeno natural en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
II. Natural inducida naturalmente
Probabilidad de ocurrencia de un fenómeno natural, disparado por otro fenómeno natural, en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
III.Natural inducida antrópicamente
Probabilidad de ocurrencia de un fenómeno natural, inducido o potenciado por acciones antrópicas que modifican la dinámica original del mismo, en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
IV.Tecnológica
Probabilidad de ocurrencia de un evento tecnológico en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
V. Tecnológica inducida naturalmente
Probabilidad de ocurrencia de un evento tecnológico provocado a partir del impacto de un fenómeno natural, en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
VI.
Tecnológica inducida socialmente
Probabilidad de ocurrencia de un evento tecnológico provocado por un proceso social, en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
VII.
Sociales y/o económicas
Probabilidad de ocurrencia de un proceso social y/o económico, en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana puede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
VIII. Sociales y/o económicas inducidas
social o económicamente
Probabilidad de ocurrencia de un proceso social y/o económico, provocado por otro proceso social y/o económico, en un sitio y tiempo específico, tal que visualizado desde la perspectiva humana p uede producir impactos negativos en la población, la infraestructura y demás bienes, funciones y servicios del ambiente.
Fuente: elaboración propia en base a Monti (2011)
En esta clasificación, de abordaje integral y holístico, se entiende que bajo ciertas
condiciones de frecuencia y magnitud un proceso puede convertirse en una amenaza o
peligro desde la perspectiva humana. Asimismo se consideran como fuentes de
peligrosidad de primer orden o primaria (PP) a los eventos o sucesos peligrosos que no
17
a este tipo de clasificación. Por el contrario las tipologías II, III, V, VI y VII son
peligrosidades de segundo orden o secundarias (PS), es decir eventos o sucesos
peligrosos provocados por otros. Son el producto final de una cadena de relaciones
causales de peligros11, donde el último eslabón de la cadena se lo asocia con la mayor
potencialidad de daño en un escenario determinado. En escenarios sumamente
complejos, se reconocen peligrosidades de tercer orden o terciarias (PT), que surgen a
partir de la superposición e interacción entre peligrosidades de primer y segundo orden.
Por ende, la peligrosidad de sitio (Pt) en escenarios complejos se expresa de la siguiente
forma:
Wilches Chaux (1993) por su parte plantea una clasificación de vulnerabilidad, a partir
del concepto especifico de vulnerabilidad global. El autor la define a partir de once
variables o dimensiones:
Natural: Todo ser viviente posee una vulnerabilidad intrínseca, definida por los
límites ambientales dentro de los cuales es posible la vida y por las exigencias
internas de su propio organismo.
Física: Hace referencia a la ubicación de los asentamientos humanos en zonas de
riesgo y a las deficiencias de sus estructuras físicas para absorber las consecuencias
de esos riesgos.
Económica: A nivel local, la vulnerabilidad económica se expresa en desempleo,
bajos ingresos, dificultad o inaccesibilidad a los servicios formales de educación,
de salud y de recreación, inestabilidad laboral, etc. En la esfera nacional, se refiere
a una excesiva dependencia económica de factores externos incontrolables, las
restricciones al comercio internacional y la imposición de políticas monetarias.
Social: Se refiere al nivel de cohesión interna que posee una comunidad. Una
comunidad es socialmente vulnerable cuando las relaciones que vinculan a sus
miembros no son más que simples relaciones de vecindad física; cuando no existen
sentimientos compartidos de pertenencia y liderazgo; y cuando no se dan formas de
11
Peligrosidades encadenadas, es decir diversos tipos de peligrosidades (o amenazas) que se unifican y se inducen mutuamente.
18
organización que representen esos sentimientos y los transformen en acciones
concretas.
Política: Comprende el nivel de autonomía que posee una comunidad para la toma
de decisiones que la afectan. Mayor autonomía significa menor vulnerabilidad
política.
Técnica: Se refiere a la ausencia de diseños y estructuras resistentes para enfrentar
los efectos de un evento o suceso catastrófico.
Ideológica: Se refleja en la respuesta que logre efectuar una comunidad ante un
posible desastre. Se manifiesta en creencias religiosas y en actitudes pasivas y/o
fatalistas que condicionan la capacidad de actuar de los individuos ante
determinadas circunstancias.
Cultural: Se relaciona con la forma en que los individuos se ven a sí mismos en la
sociedad y como colectividad. Los medios de comunicación juegan un papel clave
debido a la transmisión de información errónea o imprecisa sobre el medio
ambiente, la sociedad y los desastres, influyendo de esta manera en la personalidad
e identidad cultural.
Educativa: Se expresa en una educación deficiente. Una comunidad es
educativamente vulnerable, cuando los contenidos que se enseñan en las escuelas
no contribuyen a reducir la vulnerabilidad de sus alumnos frente a los riesgos que
los amenazan.
Ecológica: La vulnerabilidad aumenta, cuando el modelo de desarrollo no se basa
en la convivencia sino en la destrucción de los recursos naturales, lo cual conduce
al deterioro de los ecosistemas, incapaces de auto ajustarse para contrarrestar los
efectos directos e indirectos de la actividad humana o de sucesos de la propia
naturaleza.
Institucional: Se da cuando las instituciones no están preparadas para responder
ante determinado evento, o para tomar medidas eficientes y efectivas para reducir
y/o mitigar el riesgo. Se asocia a instituciones donde radica la obsolescencia,
19
Este concepto permite visualizar la vulnerabilidad desde diversos ángulos o
perspectivas del conocimiento, convirtiéndola en una condición dinámica o cambiante.
Así mismo “permite su formulación como un proceso acumulativo de fragilidades,
deficiencias o limitaciones que permanecen en el tiempo como factores que inciden en
que exista o no una mayor o menor vulnerabilidad” (Cardona; 2001: 13).
Toda situación de riesgo puede conducir o no a un evento no deseado. Es decir un “evento o suceso que ocurre, en la mayoría de los casos, en forma repentina e
inesperada, causando sobre los elementos sometidos alteraciones intensas, representadas
en la pérdida de vida y salud de la población, la destrucción o pérdida de los bienes de
una colectividad y/o daño severo sobre el medio ambiente” (Cardona; 1993: 52),
denominado desastre12. Esta situación afecta el funcionamiento normal de una
comunidad, causa desdicha, desamparo y angustia en las personas, consecuencias en la
infraestructura de una ciudad o región y transformación del medio ambiente, por lo que
se requiere de forma inmediata asistencia e intervención.
Los efectos de un desastre varían según las características del evento en sí y del
contexto o elemento expuesto. Estos efectos se pueden clasificar en pérdidas directas y
en pérdidas indirectas. Las primeras se asocian al daño físico, expresado en víctimas, en
daños en infraestructuras públicas y privadas, y en el deterioro del medio ambiente. Y
las segundas se pueden subdividir en efectos sociales, como la interrupción de los
servicios públicos, transporte urbano y medios de comunicación; y en efectos
económicos, que constituyen alteraciones en el ámbito comercial e industrial, a raíz de
la baja en la producción, la desmotivación de la inversión y la generación de gastos de
rehabilitación y reconstrucción (Cardona, 1993).
1.5.3. Comunicación del riesgo
La comunicación del riesgo es considerada una herramienta necesaria y clave para
evitar o reducir los impactos asociados a un desastre. Consiste en un proceso “de
interacción y reciprocidad de información que conlleva razonamientos y opiniones entre
personas, una colectividad y entidades, como organismos e instituciones. La
comunicación se realiza mediante dos vertientes: la primera se refiere a la búsqueda de
un intercambio abierto con la colectividad con la cual se interactúa; y la segunda, a un
12
20
intercambio sostenido que contiene los medios de transmisión y difusión, y otros
posibles mediadores de la información” (Cantú Martínez, 2009: 258).
Este proceso debe generar cambios en la opinión y el comportamiento de las
personas afectadas, al proporcionarles la información necesaria para conocer, aceptar,
reducir o evitar el riesgo que se intenta comunicar. Todo tipo de comunicación tiene
como elemento clave el mensaje. La información que se difunde a través del mismo
debe ser equilibrada, transparente y en formato conveniente. Este mensaje debe abarcar
los siguientes aspectos: “el conocimiento del carácter del riesgo, magnitud y severidad
del evento, naturaleza de los beneficios de las acciones emprendidas, magnitud e
importancia de la población que se beneficiara con las acciones emprendidas, opciones
establecidas para resarcir el evento, citar la efectividad de las acciones y el costo de
controlar y manejar el riesgo en el futuro, entre otros aspectos” (Cantú Martínez, 2009:
259).
Existen, según Cantú Martínez (2009), tres principios claves en la comunicación de
riesgos: 1) tener en cuenta que las percepciones en la sociedad son reales, incluso si se
trata de circunstancias inexistentes, debido a que estas pueden producir acontecimientos
que originen un temor generalizado; 2) se debe establecer un puente de confianza y
credibilidad, a través de la realización de actividades orientadas a la resolución de la
problemática existente y de una comunicación que satisfaga las necesidades tanto de los
medios de comunicación como de la audiencia elegida, con la finalidad de contar con
un público bien informado que esté interesado y participe en la búsqueda de soluciones
del problema en cuestión; 3) considerar una comunicación eficaz de los riesgos la cual
contemple la importancia de estar preparados para llevar prácticas adecuadas para
relacionarse con una gran audiencia con diversidad de conocimientos y preparación.
La comunicación cumple un papel distinto en cada una de las etapas o fases del ciclo de manejo del riesgo: “en la fase de antes (prevención) el papel del sector de
comunicación es muy importante porque permite difundir el conocimiento sobre
vulnerabilidad, riesgo y medidas de prevención así como las recomendaciones para
reducir los riesgos, a través de las campañas de concientización pública y medios de
comunicación masivos. A largo plazo este contribuirá a formar una cultura de
prevención; en la fase de durante (atención, respuesta) la comunicación consiste en
21
sobre la evacuación de las poblaciones en riesgo; y en la fase de después (rehabilitación
y reconstrucción) el papel del sector de comunicación será principalmente informar
sobre la evaluación de los daños, pero también se dará más enfoque nuevamente en la
educación e información preventiva” (Palm; 2002: 2).
“El lineamiento clave para promover una cultura de prevención ante los desastres y
reducción del riesgo estriba en la organización espontánea de la población capacitada y
consciente de las actitudes a tomar y acciones a ejecutar para la reducción del riesgo en
sus diferentes momentos: prevención, mitigación, emergencia, rehabilitación,
recuperación y reconstrucción” (Kuroiwa, 2002, citado en Ramírez García; 2006: 202).
Para crear una cultura de este estilo, los comunicadores sociales no solo deben
transmitir información sobre los riesgos y amenazas a los que está expuesta una
comunidad, y promocionar medidas de mitigación y prevención, sino que a su vez
deben promover procesos de participación comunitaria con la finalidad de lograr una
gestión conjunta entre la población afectada, las autoridades locales y los organismos
científicos. De esta forma el pueblo se convertirá en partícipe de su propio progreso,
interviniendo en el proceso de toma de decisiones.
Estrategias de comunicación para la gestión del riesgo
Las estrategias de comunicación consisten en acuerdos de voluntades y en
convenios de colaboración entre los medios y organizaciones que trabajan en la gestión
del riesgo en una determinada área, con el propósito de “establecer programas de
mediano y largo plazo para incorporar la prevención y atención de desastres como un
tema de tratamiento permanente, utilizando para ello las capacidades técnicas que
existen y los medios de comunicación disponibles” (Giraldo Rincón et al.; 2007: 19).
“Diseñar una estrategia de comunicación de riesgo que genere un compromiso
permanente con la comunidad, y que permita a la misma obtener el conocimiento para
poder participar en la toma de decisiones relacionadas con el manejo de los riesgos, es
fundamental” (Ramírez García; 2006: 203). Para lograrlo, es recomendable, en un
primer momento, llevar a cabo un diagnóstico13 de la situación que se pretende mejorar.
El diagnóstico constituye la base de todo plan o estrategia institucional. Según Palm
(2002) el diagnóstico debe sustentarse en los siguientes aspectos:
13
22
1. Situación y percepción del riesgo: ¿cómo percibe el riesgo la comunidad?, ¿cómo
entiende su situación? y ¿cuáles son sus necesidades de información?
2. Organizaciones: ¿cuáles son las organizaciones que se encuentran o deberían
encontrarse involucradas en los procesos de gestión del riesgo?
3. Necesidades de información: ¿cuáles serían los beneficios de una campaña o
proyecto de información?
4. Formas de recepción: determinar los canales a través de los cuales la comunidad
recibe e intercambia información sobre diferentes temáticas: medios de
comunicación radial, televisiva, internet, prensa escrita, entre otros.
5. Bagaje informativo: información que posee la comunidad sobre la gestión del
riesgo y experiencias de desastres pasados.
6. Recursos: reconocer los medios de comunicación que estén en condiciones de
colaborar con los esfuerzos locales para prevenir o mitigar los desastres.
El diseño de las estrategias de comunicación consiste en determinar, a partir de los
resultados del diagnóstico, la forma en que se abordará el tema, el contenido de los
mensajes, los medios que se emplearán, el personal implicado en el trabajo y el público
o población meta. El diseño (Palm, 2002) debe considerar los siguientes pasos:
1. Enfoque: de qué forma se abordará el tema, el marco conceptual, los grupos
sociales que se incluirán, las acciones de incidencia, entre otras cuestiones.
2. Propósito y Objetivos: qué se quiere lograr, cuál es la esencia del proyecto o
campaña de información. Los objetivos deben ser medibles, alcanzables, dirigidos,
razonables y específicos.
3. Público o población meta: permite definir el contenido y los canales/medios a
emplear.
4. Contenido: los temas de mayor relevancia para la población. Las sugerencias y
consejos que se trasmitan deben concordar con las posibilidades reales del público.
5. Canales de comunicación: medios de comunicación impresos y electrónicos,
medios radiales y televisivos, internet, canales alternativos (charlas en iglesias,
redes de comunicadores, grupos de jóvenes).
6. Mecanismos de evaluación: ¿fue recibido y captado el mensaje?, ¿cambió la
percepción y el comportamiento del público meta?. Metodología: encuestas,
23
1.5.4. Ciencia posnormal y participación
La participación es un elemento fundamental en el proceso de toma de decisiones de
cualquier problemática. La calidad de este proceso depende de un diálogo abierto, con
diversidad de opiniones (contrapuestas o no), “entre los que tienen intereses legítimos
en el tema y se sienten comprometidos en su solución” (Del Moral y Pedregal; 2002:
128). De esta forma, la participación adquiere especial significancia al momento de
obtener una solución efectiva.
La participación pública constituye la característica más destacable de la ciencia
posnormal14, la cual ha sido considerada en varios trabajos previos como una de las
estrategias más apropiadas para la resolución de problemas de gestión ambiental. Este
tipo de ciencia ofrece un contexto, una práctica y un compromiso para que los
problemas ambientales tengan la posibilidad de una resolución auténtica (Funtowicz y
De Marchi, 2000).
La ciencia posnormal contempla “la situación en la que se encuentra la investigación
científica cuando ha de enfrentarse a situaciones que implican una incertidumbre
profunda, una realidad ambigua y unos criterios confusos de calidad” (Jiménez-Buedo y
Ramos Vielba; 2009: 730). Ante problemas que contemplan riesgos elevados, hechos
inciertos, conflicto de valores y decisiones inmediatas, una metodología simple no es
suficiente para la resolución del problema, sino que se necesita una estrategia científica
más apropiada (Funtowicz y De Marchi, 2000). La ciencia posnormal surge cuando las
incertidumbres son epistemológicas o éticas, o cuando lo que se pone en juego en las
decisiones revela intereses o valores en conflicto entre quienes arriesgan algo en el
juego. En ocasiones, la ciencia posnormal y su relación con los sistemas complejos
reflexivos, entendidos como sistemas sociales que poseen individualidad junto con
algún grado de intencionalidad, conciencia, prospectiva y/o propósito, presentan un
campo fecundo a partir del cual explican la manifestación de componentes de
conflictividad social, que muchas veces están subyacentes en el espacio habitado y
vinculado al uso de bienes comunes, como se comprobó en el caso de la protección de
médanos costeros en Puerto Madryn (Monti, 2014).
14
24
Para integrar la participación pública en la resolución de problemas, la ciencia
posnormal propone un término novedoso denominado “extensión de la comunidad de
pares”. Las comunidades ampliadas de pares adquieren diferentes formas: jurados
populares, conferencia de consenso, grupos de discusión, talleres de escenarios, talleres
de ciencia, entre otros (Del Moral y Pedregal, 2002). Estas comunidades valoran la parte
científica de las propuestas y manifiestan su competencia vinculando conocimientos
científicos con su propia situación y experiencia. Pueden imaginar soluciones y
reformular problemas de tal forma que los científicos expertos, con la mejor voluntad
posible, no logran hacer.
La participación de estas comunidades se centra en “aquellos casos donde las
decisiones tienen una gran trascendencia y, sin embargo, la ciencia “normal” por sí sola
no puede resolverlo, dada la concentración de grandes incertidumbres y las tremendas
consecuencias de una resolución errónea….en esas situaciones la ciencia contribuye a
enmarcar y analizar el problema, pero la inclusión de la comunidad ampliada redunda
en beneficio del proceso y del resultado final” (Jiménez-Buedo y Ramos Vielba; 2009:
732).
1.5.5. Percepción y aceptabilidad del riesgo
La comunicación y la percepción del riesgo son conceptos mutuamente influyentes.
Los medios de comunicación influyen en la percepción de las personas, distorsionando,
amplificando o atenuando información sobre determinado acontecimiento y a su vez
esta percepción consiste “en imágenes construidas a partir de la información
proveniente del medio y de las experiencias previas en una situación de riesgo” (Ferrari;
2011: 16).
“La percepción del riesgo implica las creencias, juicios y sentimientos de la gente,
así como los valores y disposiciones sociales y culturales más amplios que las personas
adoptan frente a los peligros y sus beneficios” (Prades López y González Reyes; 1996:
7). La percepción determina las decisiones, conductas y acciones de las personas ante
un determinado evento o suceso. Las estimaciones, de la peligrosidad de un evento y las
condiciones de vulnerabilidad, difieren a nivel individual como así también colectivo.
Muchas personas viven en situaciones de riesgo sin conocer el peligro al que están
25
y lo aceptan como algo normal y cotidiano, sin esperar que se pueda producir un
desastre. El riesgo aceptable es “aquel que la comunidad está dispuesta a asumir a
cambio de determinada tasa o nivel de beneficios” (Cardona; 1993: 65). Este concepto plantea “la posibilidad de establecer un criterio o umbral de riesgo que permita juzgar
(tomar decisiones y legislar) sobre la aceptabilidad de distintas tecnologías, actividades,
etc., en función del nivel de riesgo generado por cada una, teniendo en cuenta los
beneficios aportados” (Puy; 1995: 99-100).
La aceptabilidad social de una determinada acción, actividad, tecnología o suceso
depende de la percepción del riesgo y de los beneficios que implica. El vínculo de
ambos conceptos no siempre implica una relación de causalidad, es decir que a mayor
riesgo percibido menos aceptabilidad, sino que también puede ocurrir que a menor
riesgo percibido exista un nivel de aceptabilidad reducido debido a otras razones, como
por ejemplo, elección de otras alternativas, factores del contexto político, social o
económico, etc.
En definitiva la aceptabilidad está ligada a la percepción del riesgo “en el sentido de
que a la hora de valorarla, la gente tiene en cuenta una serie de dimensiones o atributos
relacionados con las fuentes de riesgo percibido; pero a su vez, no es solo percepción de
riesgos, ya que implica un mayor componente actitudinal de aceptación o rechazo y a
demás entran en juego, en mayor medida que en el caso de la percepción, los aspectos
de tipo macro social o relacionados con el sistema político como por ejemplo, la crisis
de las instituciones y la cuestión de la participación” (Puy; 1995: 108). Al respecto,
Ferrari y Monti (2007: 18) afirman: “el análisis de percepción debería conformar una
fase pre-analítica indispensable para la selección y puesta en práctica de cualquier
estrategia de gestión de riesgos. Más aún si lo que se busca es una participación activa y
continua de la comunidad afectada, y la consecuente apropiación de las acciones que se propongan para manejar la problemática”.
1.5.6. Enfoque de la Gestión de Riesgo
El enfoque de la Gestión de Riesgo consiste en un proceso social, complejo,
participativo y dinámico a través del cual “se pretende lograr una reducción de los
niveles de riesgo existentes en la sociedad y fomentar procesos de construcción de
nuevas oportunidades de producción y asentamiento en el territorio…más bien se refiere
26
que enfrenta, lo analiza y lo entiende, considera las opciones y prioridades en términos
de su reducción, considera los recursos disponibles y diseña las estrategias e
instrumentos necesarios para enfrentarlo, negocia su aplicación y toma la decisión de
hacerlo” (Lavell y Argüello, 2003: 31). Por último se implementa la solución más
adecuada al entorno donde el riesgo existe o puede llegar a existir.
La Gestión del Riesgo es un proceso en el que deben participar todos los sectores de
la sociedad. Debe ser entendido como un componente fundamental en el proceso de
gestión del desarrollo global, sectorial, urbano, local, comunitario como así también de
la gestión ambiental. Su principal objetivo es el de “garantizar que los procesos de
desarrollo impulsados en la sociedad se den en las condiciones óptimas de seguridad,
dentro de lo posible, y que la atención dada al problema de los desastres, así como la
acción desplegada para enfrentarlos y sus consecuencias, promuevan hasta el máximo el
mismo desarrollo” (Lavell y Argüello, 2003: 32).
Desde una perspectiva temporal, Lavell y Argüello (2003) distinguen dos estrategias
de gestión que buscan reducir los impactos negativos del contexto o entorno en riesgo:
la gestión compensatoria y la gestión prospectiva.
La gestión compensatoria se centra en la reducción del riesgo actual, del riesgo
existente, sin pretender eliminarlo completamente. Esta reducción implica altas
inversiones con poco retorno económico en el corto plazo, como por ejemplo
construcción de obras de protección costera, construcción de muros de contención,
reestructuración de viviendas vulnerables, introducción de sistemas de riego en zonas de
sequía, entre otras.
Mientras que la gestión prospectiva se centra en evitar el desarrollo de condiciones
que conduzcan a la consolidación del riesgo. Si bien el control del riesgo futuro es
menos costoso, social y económicamente, que la reducción del riesgo existente, ya que
no se busca revertir procesos negativos consolidados, sino controlar nuevos desarrollos,
este tipo de estrategia de gestión requiere un fuerte compromiso, voluntad política, y un
elevado grado de conciencia y preocupación en la reducción del riesgo por parte de
todos los miembros de la sociedad. Tareas de sensibilización y conciencia sobre el
riesgo, establecimiento de normativa sobre el uso del suelo urbano y rural, mejora en la
legislación ambiental, búsqueda de usos alternativos para terrenos peligrosos, son
27
La Gestión Local del Riesgo (GLR), por su lado, es una variante del enfoque
precedentemente descrito. La GLR se da cuando “los actores locales, solos o en relación
con otros actores externos, se implican en un proceso que logra reducir el nivel de
riesgo local y establecer las condiciones para que esa reducción sea sostenible, es decir,
la integran plenamente en los procesos de desarrollo local” (Lavell, 2001: 16). La GLR
no significa participar de una acción aislada de prevención y/o mitigación de
determinado desastre sino involucrarse en el manejo del riesgo local.
1.6. Metodología general:
Trabajo de campo15:
Para dar respuesta a las distintas preguntas de investigación planteadas en la presente
tesis de grado, se emplearon las siguientes técnicas de recolección de datos16:
observación directa, relevamiento fotográfico para constatar lo observado y entrevistas
individuales semiestructuradas y grupales. La totalidad de las técnicas enunciadas
corresponden a una metodología de tipo cualitativa.
“El método cualitativo se basa en un modelo conceptual-inductivo cuya primera
tarea es delimitar el fenómeno a estudiar. Posteriormente surgirán otras interrogantes
acerca de las características del fenómeno y sus cualidades particulares” (Aravena et al.,
2006: 40). Implica identificar la mayor cantidad posible de cualidades de un fenómeno y
asociar la información característica de cada una, con la finalidad de alcanzar una
construcción teórica de lo observado. La principal característica de este tipo de
investigación es la visualización de acciones, eventos, valores y normas desde la
perspectiva de las personas que están siendo analizadas.
La información documental que se obtuvo en revistas, en sitios web y periódicos
locales, asociada a diversas temáticas de interés (informalidad habitacional,
características y consecuencias de lluvias extraordinarias e infraestructura en el Barrio
Mario Abel Amaya), es considerada una fuente de información de primera mano. Sirven
para corroborar los datos obtenidos a través de otras técnicas de investigación, como la
15
El trabajo de cambo se basa en la recolección de datos in situ.
16
28
entrevista o la observación. Los sitios web de los que se adquirió información,
corresponden a páginas oficiales pertenecientes a entidades gubernamentales, y los
periódicos que se consultaron fueron Diario Patagónico, Diario Crónica y Diario
Jornada.
La observación participante es un ingrediente fundamental de la metodología
cualitativa, consiste en la interacción social entre el investigador y quienes forman parte
del escenario que se desea observar. Durante la observación, la obtención de datos
implica cumplir con dos requisitos básicos: que se logre en forma sistemática y no
intrusiva, es decir que no interfiera la dinámica natural del medio observado (Aravena et
al., 2006). Esta técnica permitió identificar fuentes de peligrosidad, contextos expuestos
y componentes de vulnerabilidad global, información necesaria para la elaboración del
diagnóstico del escenario de riesgo; como así también la obtención de representaciones
graficas de las obras que se encuentran construyendo o se han construido en el barrio, a
través de la técnica de relevamiento fotográfico17.
La entrevista cualitativa se implementó para completar la información obtenida a
través de las otras técnicas de recolección de datos. “La entrevista cualitativa permite
traer los contenidos verbales de la interacción a la investigación, pues es en las prácticas
conversacionales donde los individuos construyen su identidad, el orden y el sentido
(interdicción) de la sociedad, según el contexto en que viven” (Galindo, 1998, citado en
Aravena et al., 2006: 64).
Se realizaron dos tipos de entrevista18: individual semiestructurada y grupal. Ambas
entrevistas tuvieron una duración de hora u hora y media según la disponibilidad horaria
de cada uno de los entrevistados. Para organizar la comunicación interpersonal, se
empleó una guía con preguntas abiertas y cerradas asociadas a diversas temáticas. Para
garantizar la concentración durante la entrevista se hizo uso de una grabadora, recurso
útil que no solo permitió prestar atención a las experiencias, opiniones y percepciones
que se comunicaban sino que también registrar el lenguaje no verbal por parte del
entrevistado.
Las entrevistas fueron efectuadas a vecinos del extremo sudoeste del Barrio Mario
Abel Amaya, al presidente de la Unión Vecinal del barrio, a integrantes de la Iglesia
17
Técnica complementaria de la observación participante.
18
29
Católica Santísimo Sacramento y a informantes claves pertenecientes a distintas
secretarias y subsecretarías de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia (Secretaria de
Tierras, Dirección General del Hábitat y Ordenamiento Urbano, Subsecretaría de
Planeamiento Urbano, Defensa Civil).
Existió otra estrategia de investigación que permitió obtener información vinculada
a la comunicación del riesgo. Este método consistió en la participación de un taller
denominado "Comunicación para la acción en situación de crisis", dictado en la
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco en el mes de Agosto del año
2014. En el taller participaron alumnos y profesores de la misma universidad y los
vecinalistas de aquellos barrios más afectados por los temporales de lluvias, quienes
comentabas sus experiencias y percepciones con respecto al fenómeno natural. Desde la
entidad académica se propuso como herramienta de gestión la comunicación del riesgo.
Trabajo de gabinete19:
El análisis de datos resulta ser la tarea más significativa en el proceso de
investigación, ya que a través de ella podemos acceder a resultados y conclusiones,
profundizando en el conocimiento de la realidad del objeto de estudio. Esta tarea es
definida “como un conjunto de manipulaciones, transformaciones, operaciones,
reflexiones, comprobaciones que se realizan sobre los datos con el fin de extraer
significado relevante en relación a un problema de investigación.…en definitiva, todo
análisis persigue alcanzar un mayor conocimiento de la realidad estudiada y, en la
medida de lo posible, avanzar mediante su descripción y comprensión hacia la elaboración de modelos conceptuales explicativos” (Rodríguez Gómez et al. 1999: 198).
El análisis cualitativo contempla tareas de reducción de datos, presentación de datos
y elaboración de conclusiones. La reducción de datos se logra a partir de dos métodos:
categorización y codificación. La categorización permite clasificar conceptualmente las
unidades que son cubiertas por una misma temática. Las categorías hacen referencia a
un significado o tipo de significado. La codificación consiste en la operación por la que
se le concede a cada unidad un indicativo (código) propio de la categoría en la que se la
considera incluida (Rodríguez Gómez et al., 1999).
19