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2.1. El Barrio Mario Abel Amaya y el riesgo de remoción en masa

2.1.3. Diagnóstico del riesgo de remoción en masa

El diagnóstico del riesgo de remoción en masa consiste en la caracterización de la fuente de peligrosidad, la identificación de los contextos expuestos, el análisis de la vulnerabilidad global y la estimación de las potenciales pérdidas directas e indirectas.

La remoción en masa (representada en flujos de barro), si bien es considerada una fuente de peligrosidad, ya se ha materializado en diferentes momentos, a raíz de las lluvias extraordinarias que se han dado en la región en el transcurso de estos últimos años. Se han registrado cuatro eventos catastróficos de este estilo, desencadenados en Febrero de 2010, Abril de 2011, Enero de 2013 y Abril de 2014.

Baeza (2010), en un informe técnico, elaborado para el sector de Hábitat de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, reconoce y analiza el impacto de la tormenta de Febrero de 2010, en los sectores del Barrio Mario Abel Amaya y extensión del 30 de Octubre. El autor identifica aquellos factores de orden natural y social que han agravado los efectos negativos de la inclemencia climática:

Cuadro 4: Factores condicionantes del desastre

Factores de orden natural Factores de orden social

 La intensidad y rapidez de las precipitaciones saturo el suelo y afecto lo construido,

 La consistencia y composición del suelo dificulto el drenaje,

 La existencia de un relieve irregular aumento la fuerza de la escorrentía y la erosión,

 La pérdida de cobertura vegetal agravo la erosión,

 La modificación de la red de drenaje original por movimientos de suelo genero erosión y acumulación.

 La vulnerabilidad social y económica de la población se refleja en la precariedad física de las viviendas,

 La falta de articulación/organización de los vecinos a la hora de evacuar;

 La falta de recursos materiales, culturales (desconocimiento), inmateriales (contactos),

 Los materiales precarios con los que se construyeron las viviendas no soportaron la embestida de la lluvia,

 El desconocimiento de las propiedades del suelo y la forma correcta de construir, llevo en muchos casos a la no construcción de muros perimetrales en las viviendas que eviten el avance de la humedad.

Fuente: elaboración propia en base al Informe Técnico de Baeza (2010)

La convergencia de ambos factores, natural y social, frente al temporal de lluvia de Febrero de 2010, ha dado como resultado los siguientes impactos: formación de

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cárcavas, zanjones o canales en sectores de pendiente25; acumulación de sedimentos en sectores bajos o en vivienda de laderas que obstaculizan el drenaje; anegamiento de calles con pendientes importantes y en donde predominan suelos arcillosos; formación de espejos de agua26; flujos de barro; inundaciones de viviendas y pérdidas de bienes materiales.

Los impactos mencionados se han ido repitiendo temporal tras temporal de la misma forma o en algunos casos en menor intensidad, afectando a diversos contextos expuestos. En el área de estudio se identifican los siguientes27:

- Físico: bienes materiales (automotores, muebles, electrodomésticos, entre otros), servicios informales (postes y tendidos eléctricos precarios, cañerías de agua expuestas, pozos ciegos), vías de acceso (caminos de tierra), sendas peatonales, viviendas y habitantes del asentamiento.

- Socioeconómico: accesibilidad a necesidades básicas por afectación de servicios informales (alimentación, higiene, salubridad, recreación, calidad de vida general, etc.), función de acceso al trabajo/institución educativa, acceso y egreso de las viviendas, función de transitabilidad peatonal y vehicular, y dinero para reconstrucción.

- Ecológico: vegetación autóctona y paisaje natural.

Estos contextos expuestos a la remoción en masa (flujos de barro) son vulnerables a las siguientes dimensiones de vulnerabilidad global:

Vulnerabilidad natural (del paisaje): la inestabilidad y la fragilidad geomorfológica de las barrancas, propensas a flujos de barro (suelo, rocas y agua), resultado del accionar de las lluvias extraordinarias, constituyen la vulnerabilidad natural de los contexto expuestos.

Vulnerabilidad física (por estructura y por localización): el extremo sudoeste del barrio presenta vulnerabilidad física por diversos motivos: 1) por la localización de las viviendas sobre la ladera del cerro, zona propensa a flujos de barro en períodos

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En laderas o taludes de cerros y morros.

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La existencia de sectores bajos, el mal drenaje del suelo y la rapidez de las precip itaciones dan lugar a la formación de cuerpos de agua (Baeza, 2010).

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de lluvias intensas; 2) la precariedad de la viviendas y del entorno físico, la mayoría se encuentran construidas con materiales reciclables o de bajo costo: chapas, cartones, nylon, material de desechos, entre otros; 3) la ausencia de servicios básicos en el sector informal. Al no existir sistemas de desagües cloacales la totalidad de las viviendas poseen pozo ciego. El gas lo obtienen a través de garrafas, de alto valor monetario, o a través de equipos a leña (cocinas, salamandras). El agua “la sacamos del barrio de más abajo en una manguera…y la luz la obtenemos de forma clandestina, colgándonos, es la única solución que tenemos hasta el momento, no nos queda otra…queremos que nos legalicen, así podemos tener los servicios y pagar como todas las personas” (Gaudencia, vecina del barrio).

Figura 7: Vulnerabilidad física del área de estudio

Fuente: propia, tomadas el 06/09/2014. Las imágenes A y B representan la localización de las viviendas sobre la ladera del cerro y la precariedad del entorno físico. Y las imágenes C y D las

conexiones clandestinas a causa de la inexistencia del servicio de luz.

Vulnerabilidad económica: Parte de la población expuesta se encuentra desempleada y otros perciben bajos ingresos debido a que trabajan bajo contratos informales, precarios y/o temporales, sin recibir aportes al sistema de jubilación y al

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de salud28. Todas estas características hacen que el sector sudoeste del Barrio Mario Abel Amaya sea vulnerable económicamente, lo cual aumenta la dificultad de respuesta y recuperación ante una inclemencia climática de gran envergadura.

Vulnerabilidad social: Ante circunstancias críticas, como es el caso de las lluvias torrenciales, ante problemas de “convivencia” o ante la necesidad de regularizar la situación de informalidad que padece gran parte de los integrantes del sector sudoeste del barrio, los vecinos se unen para enfrentar las dificultades y buscar oportunas soluciones.

Sin embargo, se observan claramente dos grupos, los del sector legal (mensurado) y los del sector informal. Este último grupo no tiene un buen vínculo con la Unión Vecinal del Bº Mario Abel Amaya, antes esta situación, es dirigido y representado por el actual delegado Eusebio. Las juntas generalmente tienen como objetivo evaluar y analizar el proceso de regularización o reordenamiento de su situación actual (informalidad). Esta condición de informalidad, que caracteriza a uno de los grupos, es la que los divide y los convierte en vulnerables socialmente.

Vulnerabilidad cultural: durante los temporales de lluvias intensas, la población del extremo sudoeste se ha dejado influenciar por los medios masivos de comunicación. En momentos de crisis, los medios recomendaban a los vecinos no salir de sus viviendas, preservando de esta forma sus vidas. Sin embargo a pesar del buen propósito de este actor clave, gran parte de la información emitida no fue suficientemente clara y específica para el área de estudio, e incluso en algunos casos fue exagerada, lo cual evidentemente generó confusión en los receptores.

Vulnerabilidad educativa: la condición de vulnerabilidad está dada por la ausencia de talleres, cursos o charlas orientadas a la reducción del riesgo de remoción en masa producto de lluvias torrenciales y/o a la forma de actuar ante un fenómeno de tales características. Ningún establecimiento estatal o privado informa y educa sobre esta problemática, incluso en los establecimientos educativos, los alumnos no poseen asignaturas vinculadas al riesgo o alguna de sus características.

Vulnerabilidad institucional: A nivel municipal existe una ordenanza general de tierras, n° 10.417/12, que regulariza la venta, ocupación, autorización de uso,

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tenencia y/o comodato de la Tierra Fiscal, ya sea urbanizable, no urbanizable, rural o sub-rural. Define tierra no urbanizable a la tierra fiscal o privada que por razones de relieve físico o por cuencas naturales de líquidos pluviales es considerada inaccesible, quedando fuera de la zona mensurada para su loteo y/o urbanización. Será nulo, de nulidad absoluta, todo trámite para la radicación de viviendas y otras instalaciones en zonas no urbanizables. Sin embargo, a pesar de que existe esta ordenanza, la población se sigue asentando en tierras no accesibles, lo cual evidencia una falta de control por parte de las entidades gubernamentales sobre esta situación.

Otros de los hechos que demuestran indirectamente que el extremo sudoeste es vulnerable institucionalmente es la inexistencia de obras civiles tendientes a reducir y/o mitigar el riesgo de remoción en masa. Hace un tiempo en la gestión de Buzzi29 se quiso construir un muro de contención en la zona alta del cerro. La Secretaria de Tierras y Hábitat de ese momento, Josefina Bidondo, estaba a cargo de la ejecución de la obra. “La señora Bidondo dijo vamos a hacer un muro de contención por arriba, entre todos…ustedes van a aportar mano de obra y nosotros materiales para la construcción” (Estela, vecina del barrio). Lamentablemente la obra nunca se ejecutó por falta de presupuesto y compromiso político.

Por otro lado ante la ocurrencia de una emergencia, asociada a agentes de la naturaleza, a la guerra o a cualquier otro fenómeno que produzca daños sobre la población, sus bienes y el ecosistema integrado, las autoridades locales, representadas por el Centro de Operaciones de Emergencias Municipales (C.O.E.M), aplican un procedimiento de acción. El procedimiento tiene por objetivo evitar, anular o disminuir los efectos nocivos de un agente agresor. En él se establecen las funciones y misiones de cada una de las áreas municipales y actores sociales que deben intervenir al producirse una emergencia30. Si bien existe un procedimiento de acción para situaciones de emergencia, este es muy genérico. No es específico para el riesgo de remoción en masa que caracteriza el área de estudio y a otros tantos sectores de la ciudad, lo cual evidencia notablemente la existencia de este tipo vulnerabilidad.

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Ex intendente de la localidad de Comodoro Rivadavia, actual gobernador de la Provincia el Chubut.

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Las dimensiones detalladas a continuación no han sido detectadas en el área de estudio:

Vulnerabilidad política: La mayoría de los habitantes del Barrio Mario Abel Amaya se moviliza buscando soluciones ante las problemáticas que los rodean. En relación al Colector Cloacal Máximo Sur, obra que mejorara las condiciones infraestructurales de barrio, disminuyendo las inundaciones en épocas de lluvias torrenciales, fue exigida numerosas veces por los propios vecinos. Gracias al apoyo de todos la obra se volvió a reinicias a mediados del año 2014 (Marcelo Curallán31). Otro ejemplo que evidencia la ausencia de este tipo de vulnerabilidad en el barrio en cuestión es el siguiente: en la zona alta del barrio (área de estudio) ante la falta de un muro de contención que retenga el agua en épocas de lluvias torrenciales, los propios vecinos (informales) construyeron una gran cárcava para desviar el agua hacia una zona no poblada, reduciendo de esta forma los impactos asociados al fenómeno de remoción en masa (flujos de barro).

Vulnerabilidad ideológica: no se trata de una población fatalista que acepta pasivamente las condiciones coyunturales de un desastre sino que todo lo contrario. Se trata de una comunidad activa, que ante inclemencias climáticas, se moviliza y busca soluciones inmediaticas para reducir los impactos asociados al fenómeno natural.

En relación a las dimensiones ecológica y técnica, no se hallaron datos de campo ni documentación específica que permitan realizar una evaluación concreta sobre estas dos componentes de vulnerabilidad global.

La última etapa del diagnóstico del riesgo de remoción en masa consiste en la estimación de las potenciales pérdidas directas e indirectas que se obtendrían al materializase el riesgo. En el cuadro siguiente se ilustra la clasificación de los contextos expuestos de acuerdo a las pérdidas directas e indirectas que identifica Cardona (1993):

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Cuadro 5: Clasificación de contextos expuestos en pérdidas directas y/o indirectas

Contextos expuestos Pérdidas Directas/ Pérdidas Indirectas F ís ic o

Bienes materiales (45 automotores, muebles,

electrodomésticos) Directas Servicios informales (postes y tendidos eléctricos

precarios, cañerías de agua expuestas, pozos ciegos ) Directas 5 caminos de tierra Directas 10 sendas peatonales Directas

51 viviendas Directas

Habitantes del asentamiento (150 aprox.) Directas

S o c io e c o n ó m ic o

Accesibilidad a necesidades básicas por afectación de servicios informales (alimentación, higiene, salubridad,

recreación, calidad de vida general, etc.) Indirectas Función de acceso al trabajo/institución educativa Indirectas Acceso y egreso de las viviendas Indirectas Función de transitabilidad peatonal Indirectas Función de transitabilidad vehicular Indirectas Dinero para reconstrucción Indirecta

E c o g ic

o Vegetación autóctona Directas

Paisaje natural Directas Fuente: elaboración propia