Escuela dominical
Clase abierta con los padres
“La casa de Dios”
OBJETIVO
• Que al término de la clase, los niños hayan podido compartir con sus padres una vivencia en la casa de Dios, quedando en la convicción de que Dios nos fortifica con su palabra cada vez que nos acercamos a ella.
PROPÓSITOS
• Involucrar en mayor medida a la familia en este ámbito de enseñanza.
• Fortalecer el vínculo entre la familia, maestros y niños, acrecentando el compromiso mutuo.
• Generar un espacio donde los participantes reflexionen sobre qué significa para ellos la casa de Dios.
DESTINATARIOS
Todos los niños de Escuela dominical y sus padres (O quienes asuman la responsabilidad de “la función paterna/materna”)
REALIZACIÓN DE LA CLASE
La clase se realizará de acuerdo a lo establecido en el programa mensual, en el horario habitual de ED.
Cualquier cambio de fecha quedará sujeto a la aprobación del Dirigente de distrito. Con la bendición del Obispo competente
LUGAR
Se realizará en un lugar adecuado para tal fin, ya sea donde habitualmente se desarrollan las clases de ED, o si el espacio es reducido para albergar a los participantes, se dispondrá de una parte del salón.
ESTRUCTURA DE TRABAJO
Se definirá un maestro que coordinará las actividades y organizará la colaboración de los demás maestros. Se sugiere la participación de un siervo para ayudar a responder posibles preguntas que excedan el ámbito docente.
ACTIVIDADES
La clase a desarrollar estará basada en la lección 4.4 “EN LA CASA DE DIOS ENCONTRAMOS A JESUCRISTO” del libro ¡Señor Jesús ven! 4 y los anexos adjuntos a este documento.
Introducción a la clase:
Los maestros recibirán a los niños y a sus padres con una cordial bienvenida y los invitarán a ubicarse en el espacio donde se desarrollará la clase.
Luego de la oración inicial, la maestra a cargo realizará una breve introducción explicando el objetivo de la clase y las actividades que se realizarán.
Desarrollo de la clase:
La maestra pregunta: ¿armamos una casa entre todos?
Para realizar esta actividad se coloca cerca del pizarrón una caja conteniendo la imagen de un edificio de la iglesia Nueva Apostólica, dividida en doce partes (ver Anexo I).
La maestra propone a cada familia que retire una pieza de la caja y pase al pizarrón a colocarla, así con todas las piezas, hasta que quede armada la imagen.
Una vez finalizada, la maestra pregunta: ¿lo que armamos, es una casa?
Alentando a los participantes a decir por qué la iglesia es una casa, para así arribar a la idea de casa de Dios desde un punto de vista espiritual.
Luego la maestra llevará a la reflexión lo que significa la casa de Dios a través de los siguientes ítems (leer previamente el ANEXO II):
• El techo, sugiere amparo ante las circunstancias “climáticas”
• La puerta, (Apocalipsis 3:8), la cual permanece siempre abierta, para recibirnos.
• La ventana, es la abertura que permite entrar la claridad de la luz (Una ventana en el Cielo se abre en cada sermón, según nuestro cántico)
• El camino, invita a entrar y luego nos conduce con la paz recibida a nuestra casa.
(Juan 14:1-7).
• La sacristía, allí los portadores de ministerio oran juntos antes del Servicio Divino.
Se santifican. Se comunican con Dios.
• La nave, el lugar en donde nos congregamos los hermanos/as en la fe en busca de comunión.
• El altar, allí los portadores de ministerio ofician Servicios Divinos. El Espíritu Santo revela la palabra de Dios por medio ellos. Nos son perdonados los pecados y recibimos la Santa Cena.
En síntesis: la casa de Dios es nuestro hogar espiritual, por lo tanto como en un hogar, los que habitan el ella o la visitan, encuentran calor, alimento, tranquilidad, sosiego, paz y amor.
En ella encontramos a Jesús, Él nos habla a través de los Apóstoles y los demás portadores de ministerio.
Si hubiera tiempo, la maestra incentiva a los niños y padres para que cuenten qué les brinda a ellos la Casa de Dios, expresándolo con palabras y/o dibujos.
Finalización:
Todos juntos cantan “Otra vez en la casa del Padre” (Himnario Regional N°12)
ACTIVIDADES - CONSIDERACIONES GENERALES
Se sugiere utilizar un vocabulario simple y concreto, dado que por la diversidad de edades que se presentan, no todos los niños tienen la capacidad de encaminarse a ciertas metáforas y abstracciones.
Para conducir la clase, el docente debe tener en claro y profundizar en cuál es el objetivo y cuáles son los propósitos de la misma.
Los recursos deben dimensionarse de modo tal que no terminen por "devorar" el tiempo y el objetivo de la clase
Se sugiere que las actividades se desarrollen a través de la interacción permanente entre maestros/as y participantes, manteniendo un ritmo ágil, ya que se pretende captar la constante atención del grupo y un aprovechamiento adecuado del tiempo.
Es importante respetar el horario de la clase abierta.
SUGERENCIAS
Se sugiere convocar y motivar a los niños y a los padres para la participación de esta clase con suficiente antelación.
Los maestros, podrán abrir la convocatoria desde el ámbito de la Escuela dominical.
La participación de los Siervos no se da tan sólo en el curso de la clase abierta. Ya, desde antes, los Siervos competentes (Pastor para la Escuela Dominical, Pastor Dirigente, Pastor del hogar), en comunión de sentidos y sentimientos con los docentes, pueden preparar el terreno para este encuentro, pues en cada comunidad apostólica hay diversidad de circunstancias que habría que tener en cuenta, para lograr que esta clase abierta sea una experiencia festiva y enriquecedora para todos.
Se puede entregar una pequeña tarjeta de invitación como mínimo 15 días antes de la realización de la clase abierta.
ANEXO I
• Modelo para realizar una fotocopia ampliada
• Pegar sobre cartulina o goma eva las distintas partes
• Se sugiere colocar el modelo terminado a la vista
ANEXO II - Conceptos para el maestro
“Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti (desde ti) una nación grande, y te he de bendecir, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” En este sentido, la casa se constituye en lugar de partida como también puede constituirse en lugar de llegada.
Cuando el Apóstol de Distrito Michael Kraus tenía dieciocho años debió dejar su aldea natal en Rumania para trasladarse a América del Norte. Antes de iniciar ese viaje, su padre le llamó aparte y, colocando sus manos de campesino sobre la cabeza del joven, le impartió la bendición (una bendición que debería acompañarle en tanto sus piernas le llevasen por el mundo). Desde ese origen partió sin que su padre pudiese poner en su mano una moneda pero colocando una poderosa bendición que su hijo no podía entender en ese momento.
Cuando llegó a América pudo tener una casa en donde habitar cuando fundó su familia y (desde sus propias palabras) “la necesidad se ausentó y no volvió a presentarse jamás”, Casa es lugar donde sus habitantes hallan sosiego, protección, abrigo, lugar en donde hallar alimento y confortación. Pero, aún el peregrino, quien está de tránsito o es visitante esporádico, sentirá que “está como en casa” cuando la antigua prenda hospitalaria se abre ante él. Y puede que llegue a ser aceptado como parte de la familia: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos y domésticos de Dios.” (Efesios 2:19). Doméstico es el que habita en el domus (casa) Si estos sentimientos y vivencias se generan en nuestras respectivas casas ¡que no menos ha de esperarse cuando acudimos a la Casa de Dios! Allí es Dios el Señor de la Casa y, consecuentemente, sus Hijos son quienes a ella se dirigen con afán, quienes acuden con alegría para retirarse de ella con bienaventuranza.
“Ten presente a Dios y llévalo en tu corazón. Anda por su camino y no te dejes apartar de él, Entonces la bendición de tu padre te acompañará mientras tus pies te lleven por esta tierra.
Cuando nos retiramos de la Casa de Dios, no descuidemos por causa de una inadvertida rutina, la muy importante bendición filial:
“La gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén” (2º Corintios13:13)
NOTAS: