EXPLORACIÓN CLÍNICA DEL
APARATO REPRODUCTOR DE LOS PEQUEÑOS ANIMALES
Los objetivos de la exploración clínica del tracto reproductor son examinar los defectos anatómicos, determinar el estadio del ciclo estral y reconocer la existencia de enfermedades del tracto reproductor.
La exploración clínica sistemática del resto del organismo precede a la exploración detallada del tracto reproductor.
Reseña
En las perras, la madurez sexual o pubertad en las razas más pequeñas se alcanza a los 6-10 meses de edad y en las razas más grandes a los 10-24 meses. Algunas perras pueden no demostrar el primer ciclo (celo silencioso). En este último caso, la descarga vulvar es escasa y la inflamación y el principio del ciclo pueden pasar inadvertidos para el propietario. En las perras de pelo largo, la descarga vaginal es más difícil de observar. Las perras que se lamen excesivamente su región vulvar pueden dificultar que el propietario observe el inicio del primer ciclo estral. Cuando las perras se alojan juntas, existe la posibilidad de una sincronía en el inicio del estro, o de que el primer ciclo estral pueda ser más precoz. Las perras vagabundas pueden mostrar un primer ciclo estral más precoz que las de la misma raza alojadas en perreras o en hogares.
La cría se recomienda a los 2-6 años de edad. Después de los 6 años, aparecen variables que disminuyen la productividad, por ejemplo:
• aumento de los defectos congénitos
• problemas en el parto
• disminución del índice de concepción y menor tamaño de las carnadas
• mayor mortalidad de los cachorros
• incremento del período interestral
• incremento de los trastornos patológicos del útero.
Durante el ciclo estral se producen cambios fisiológicos normales, como sucede en el parto o en el período posparto.
Los machos más viejos pueden desarrollar problemas prostáticos, degeneración testicular y otros trastornos anormales, con disminución del número de espermatozoides. Los cambios seniles pueden empezar a los 5-6 años de edad.
En las razas pequeñas, suelen nacer menos cachorros por carnada, pero son relativamente más pesados que en las razas grandes. La pelvis estrecha, la cabeza más grande y los hombros más anchos en las razas braquicéfalas afectan al progreso del parto y suelen causar distocia.
En las gatas, el primer ciclo estral suele observarse hacia los 5-9 meses de edad, con un rango de 4- 21 meses. La mayoría de las gatas alcanzan la pubertad cuando su peso corporal llega a 2,3-2,5 kg, pero cabe esperar un retraso si la edad puberal se alcanza, en la época del año en la que casi todas las gatas están en anestro.
Se considera que la gata es poliéstrica estacional. En condiciones normales, la actividad sexual comienza al incrementarse la longitud del día. El efecto estacional no se observa si se mantiene a las gatas en condiciones de longitud del día constantes.
Recogida de antecedentes para la valoración reproductiva
La valoración de la infertilidad en la perra no comienza hasta los 2 años de edad, cuando todas las razas han alcanzado la pubertad. Elementos del historial particularmente importantes son
• fecha del proestro
• inicio del proestro en los ciclos previos
• fechas de las cópulas
• estado de la fertilidad de los machos empleados
• período de ovulación
• fechas de parto
• tamaño de las carnadas en las posibles gestaciones anteriores
• enfermedades previas del tracto reproductor, por ejemplo piómetra.
Es importante conocer si la perra ha sido tratada para posponer o suprimir el celo, o si ha recibido progestágenos para problemas de la piel. Los signos de enfermedad, como el hipotiroidismo (letargo, ganancia de peso, alopecia bilateral) o el hiperadrenocorticismo (polidipsia, poliuria), deben registrarse.
La descarga posparto normal (2-3 semanas) tiene un color verdoso durante 1-3 días y después cambia a un color rojizo óxido; finalmente, el color se pierde y se hace mucosa. En el macho, es importante obtener información relacionada con el uso del perro (deporte o competición).
Muchos perros con baja libido han recibido testosterona exógena, que puede originar azoospermia en perros antes fértiles. Los antecedentes relacionados con el pasado reproductivo incluyen
• análisis de Brucella canis
• resultados de los pasados análisis del semen
• libido en el pasado
• número de cubriciones por perra
• tipo de cubrición (inseminación artificial o monta natural)
• método de control y manejo de la cubrición
• diagnóstico de la gestación
• número de cachorros de los que es padre.
Exploración clínica de los genitales externos de las hembras
Debe hacerse una exploración física general antes de explorar el tracto reproductor. El tamaño de los genitales externos puede incrementarse como consecuencia de gestación, piómetra, o administración de hormonas de la reproducción.
La palpación debe ser suave, ya que en caso contrario el animal mostrará dolor que puede ser interpretado como sensibilidad. Con una mano sujetando a la gata o la perra pequeña en posición de estación, la otra mano puede palpar desde abajo.
Tras el apareamiento la gestación se detecta por primera vez a las 3 semanas en la gata y a las 4 en la perra. La información sobre el diagnóstico de gestación se describe más adelante. La hiperplasia endometrial, los cambios neoplásicos y la distensión por líquidos son alteraciones patológicas del útero que se pueden detectar por palpación. Un útero tenso y distendido y con pus tiene riesgo de ruptura, que a veces se produce durante la exploración.
Los genitales externos se examinan por inspección directa de la presencia de alguna erupción en la piel, cambios de pigmentación y descarga vaginal. También deben observarse la posición y el tamaño de la vulva, y el repliegue de la unión musculocutánea. Si hay descarga vulvar, hay que tomar una muestra para cultivo bacteriano aeróbico de la vagina craneal. Esto debe hacerse antes de ninguna manipulación en la vulva o la vagina para evitar la introducción secundaria de organismos. Las membranas mucosas de la vulva caudal se exponen para su observación, separando los labios con las manos o con el pulgar y el dedo índice de una mano. Las partes más profundas de la vulva a lo largo de la vagina se examinan introduciendo un vaginoscopio adecuado, por ejemplo un proctoscopio pediátrico o un endoscopio de fibra óptica; este último permite inspeccionar el orificio externo del cérvix. Las mucosas vaginal y vulvar se examinan para buscar evidencias de
Cultivos vaginales con hisopo
El cultivo de bacterias debe interpretarse cautelosamente, ya que casi todas las perras normales presentan crecimiento de la flora bacteriana. Dicha flora está compuesta por microorganismos que suelen estar en simbiosis y que por tanto protegen al hospedador frente a las infecciones. Sólo en alrededor del 15- 20% de los casos se consigue un cultivo puro; aproximadamente, el 5% de los resultados son negativos. Las bacterias aerobias aisladas de la vagina están en función de la raza y del estadio del ciclo reproductivo.
Aunque las bacterias anaerobias también pueden aislarse de la vagina de perras normales, el número obtenido suele ser inferior al de bacterias aerobias, a no ser que exista enfermedad del aparato reproductor (es decir, sobrecrecimiento anaerobio debido a conformación, cuerpos extraños o fístula rectovaginal). Aunque la vagina canina y felina contiene flora normal, el útero no la contiene.
Antes de obtener una muestra para cultivo hay que limpiar la vulva. El espécimen debe obtenerse mediante un espéculo vaginal y con un hisopo, por ejemplo un otoscopio cónico estéril. La cápsula del hisopo comercial que contiene medio de transporte se rompe, insertando el hisopo dentro de la porción craneal de la vagina. Un cubrehisopo, por ejemplo un Teigland, puede utilizarse sin espéculo, aunque son muy largos y dificultan la manipulación. Es importante obtener un cultivo bacteriano cuando el cérvix está abierto, como en el proestro, estro, posparto o en la piómetra con cérvix abierto. Al mismo tiempo, puede introducirse un hisopo de punta Q humedecido y tomar también una muestra para citología vaginal.
La citología vaginal no es un diagnóstico de apoyo útil para las enfermedades uterinas. La recogida de la muestra para el frotis se realiza con un hisopo de algodón, humedecido en solución salina, y un espéculo o un cono de otoscopio. Los labios vulvares se separan con una mano y se inserta el cono del otoscopio con la otra en dirección craneodorsal. El cono se sujeta en el lugar y el hisopo humedecido en solución salina se introduce a través del cono, recogiendo las células mediante toques en la mucosa vaginal. El hisopo se extrae a través del cono del otoscopio, que se retira acto seguido. Tras retirar el hisopo, éste se gira sobre un
portaobjetos preetiquetado y si se va a realizar una tinción tricrómica, se fija inmediatamente. Si se utiliza una tinción como Wright o Wright-Giemsa, el frotis puede secarse al aire.
El montaje de la preparación prolongará el tiempo de almacenamiento de la misma. La interpretación del frotis incluye detectar la presencia o ausencia de eritrocitos, leucocitos, bacterias intra y extracelulares, moco, detritus, y células epiteliales.
Las células epiteliales constan de células básales inmaduras, a partir de las cuales se desarrollan todas las células que se observan en el frotis vaginal. Las células básales rara vez aparecen en el frotis vaginal;
normalmente, son las células parabasales más pequeñas que se observan. Otras células epiteliales más maduras son las intermedias, las superficiales nucleadas y las superficiales anucleadas o escamosas.
Citología del frotis vaginal
Los cambios citológicos en un frotis vaginal pueden utilizarse para
• monitorizar o detectar anomalías en las fases del ciclo estral
• determinar el período para la cubrición
• detectar cubriciones indeseadas
• determinar la naturaleza de la descarga vaginal, y
• determinar a veces la existencia de otros trastornos reproductivos.
Otro tipo de células que aparecen en los frotis son las células de metaestro, que son células parabasales que contienen un neutrófilo en su citoplasma y que se ven durante el diestro, aunque también en cualquier ocasión en que existen neutrófdos.
Proestro y estro
Al iniciarse el proestro, las células se hacen más diferenciadas y los tipos de células epiteliales que aparecen son superficiales, intermedias y parabasales. También hay eritrocitos y durante los primeros días pueden verse neu-trófilos. Hacia la mitad del proestro, los neutrófilos desaparecen, al igual que lo harán las células parabasales y las intermedias. Al final del proestro sólo aparecerán células superficiales, aunque todavía pueden verse glóbulos rojos. Es difícil diferenciar frotis del final del proestro de otro del inicio del mismo. En ambos, los detritus desaparecen y sólo hay células superficiales de núcleo picnótico y anucleadas. La mitad del estro se caracteriza por la presencia de células superficiales, la mayoría de las cuales son anucleadas, y además el fondo del frotis está limpio y claro. Durante el estro puede haber o no presencia de eritrocitos.
Diestro
Hay numerosas células del tipo intermedio y parabasal, y durante el metaestro pueden verse algunas células superficiales. Un fenómeno característico es el elevado número de neutrófilos al inicio de esta fase.
Cuando las células parabasales o intermedias están infiltradas por glóbulos blancos, se denominan células de metaestro. Las células espumosas (células parabasales que contienen vacuolas en su citoplasma) también pueden verse durante esta fase del ciclo.
Anestro
Suelen verse muy pocas células durante esta fase. Las que existen suelen ser intermedias y parabasales. Puede haber neutrófilos.
La citología vaginal de la gata es similar a la de la perra, excepto porque no suelen verse eritrocitos durante el proestro y porque en las gatas no aparecen células de metaestro ni espumosas. Los leucocitos pueden o no estar presentes durante el metaestro.
Endoscopia vaginal
La endoscopia vaginal del tracto reproductor caudal es un método por explorar la mucosa de la vagina, del vestíbulo y de la vulva de las perras. En las gatas, este proceso es difícil debido al pequeño tamaño de la vagina. El instrumento ideal para la exploración visual de la vagina es un proctoscopio pediátrico para uso humano, pero son adecuados todos los fibroscopios, tanto los rígidos como los flexibles de pequeños diámetro. En la mayoría de los casos, el propietario o el ayudante deben restringir el movimiento de la perra para que ésta permita la exploración. El ayudante debe sujetar el abdomen de la perra para que ésta se mantenga en estación.
Una vejiga llena o un recto impactado pueden a veces desplazar el tracto reproductor o provocar malestar durante la vaginoscopia. El vaginoscopio se introducirá de forma aséptica para minimizar el riesgo de llevar bacterias y detritus de la vulva a la vagina craneal. Hay que tener en cuenta la caída del vestíbulo y el cambio de dirección del tracto reproductivo en la unión vestibulovaginal de cada perra. El vaginoscopio se.
dirige primero dorsocranealmente en el vestíbulo y puede introducirse presionando con suavidad a través de
la unión vestibulovaginal. El cese de resistencia, que todas las perras suelen presentar en la unión vestibulovaginal, indica que el vaginoscopio ha penetrado en la luz de la vagina. Si la resistencia es excesiva, hay que reexaminar el vestíbulo para buscar la presencia de anomalías patológicas o congénitas, por ejemplo un hi-men imperforado. Cuando los pliegues vaginales obturan la luz, como ocurre en el proestro inicial, puede ser necesario retirar parcialmente el endoscopio y avanzarlo de nuevo para guiarlo a través de la luz.
Cuando el endoscopio se dirige correctamente se encuentra poca resistencia hasta que llega al paracérvix, que es más estrecho. En algunas perras, sobre todo las que tienen una vagina larga que cae en pendiente sobre el borde púbico en el abdomen, la ligera distensión de la vagina con aire ayuda a visualizar la mucosa.
Son varios los estadios del ciclo estral que pueden detectarse por la apariencia endoscópica del tracto post-uterino. Durante el anestro, el tracto tiene una apariencia relativamente sencilla y poco característica.
Durante el proestro, la membrana mucosa se edematiza y los pliegues aumentan de tamaño como consecuencia del incremento de los estrógenos. En el estro, la palidez es máxima y los pliegues de la membrana mucosa presentan una apariencia angulosa. Este período se considera óptimo para la monta natural y la inseminación artificial, y posiblemente para la concepción. Durante el diestro temprano se observa hiperemia parcheada, con pliegues simples y bajos, y rosetones de pliegues. Dado que las capas comineadas se observan al final del estro y al inicio del diestro, pueden verse pequeñas áreas ulceradas.
Exploración rectal
Se recomienda la palpación digital del recto de los perros y de los gatos. En las hembras, se examina la pared de la pelvis para valorar la simetría, fracturas antiguas, irregularidades, estrechamientos del canal pélvico y la presencia de tumores, sobre todo en la pared dorsal de la vagina. La exploración rectal puede ser útil cuando es imposible la palpación vaginal por un estrechamiento o por el crecimiento expansivo de un tumor. En el gato es difícil debido a su tamaño.
Diagnóstico de gestación
Las perras y las gatas muestran una variación relativamente significante en la duración de la gestación. Esta variación no sólo afecta a la raza, sino que cada individuo también puede mostrar diferentes duraciones gestacionales en preñeces sucesivas. En las perras, esta variación puede reducirse utilizando citología vaginal. La longitud de la gestación desde el inicio del diestro es de 56-58 días, y desde el pico de la hormona luteinizante (LH) de 64-66 días.
La gestación de las perras se diagnostica por palpación abdominal, hacia los 28-32 días del pico de LH. Los blas-tocistos tienen 2-4 cm de diámetro en este estadio y pueden palparse como diferentes engrosamientos del útero, redondeados y muy lisos. En las gatas, la palpación abdominal puede hacerse los días 21-25 después del pico de LH. La palpación abdominal puede ser difícil, y a veces imposible, en los animales tímidos, nerviosos u obesos, o en los que tienen un pequeño número de fetos. La palpación no es segura para examinar el número de fetos y la viabilidad de los mismos.
La radiografía después del día 45 es un método mucho más seguro que la ecografía para contar el número de fetos. La muerte fetal se puede diagnosticar con radiografías 12-48 horas después de la misma. Los signos de muerte fetal son solapamiento de los huesos del cráneo de los fetos, colapso de las vértebras fetales, hiperextensión de los miembros, y gas intrafetal.
La anemia fetal es normal durante la gestación, cuya causa inicial es el aumento del volumen plasmático. En las perras, el hematócrito puede descender a menos de 0,35 1/1 en el parto (el normal es 0,37- 0,55 1/1). Este declinar fisiológico es dependiente del número de fetos, y es mayor en las carnadas más grandes. La gestación de las perras puede inducir intolerancia a la insulina y a los carbohidratos, dando lugar a una hiperglucemia transitoria con glucosuria. La función inmunitaria y los factores de coagulación pueden verse alterados.
Exploración física de los genitales masculinos
Debe hacerse una exploración completa de todos los sistemas corporales. El macho deber ser cuidadosamente examinado para buscar anomalías que puedan interferir en su libido o en la capacidad para montar o conseguir la intromisión.
La obesidad, las enfermedades del escroto y los trastornos endocrinos son otros problemas que pueden influir adversamente en la infertilidad.
Con el animal sujeto y en decúbito dorsal, se inspeccionan visualmente el pene y el prepucio y se palpan para buscar anomalías, por ejemplo, frenillo persistente, hipospadias, o estenosis del orificio prepucial.
Se retrae el prepucio y se exterioriza el pene no erecto. Esto es esencial para detectar úlceras, escaras, nódulos o signos de inflamación. Normalmente, debajo del prepucio puede acumularse una pequeña cantidad de descarga (esmegma). El cuerpo del pene puede aparecer lechoso durante la exploración porque haya habido salida de descarga a través del meato urinario. El pene se palpa con el pulgar, y con los dos dedos contiguos registrando la presencia de sensibilidad, induraciones o cualquier otra anomalía. El hueso peneano
se palpa para buscar signos de fractura o alguna anomalía congénita. El escroto y la piel escrotal se inspeccionan por si hay dermatitis, inflamación, nudos o engrosamientos venosos. Mediante el pulgar y los dos dedos contiguos, se palpan los testículos, observando tamaño, simetría, forma, consistencia y sensibilidad.
La presión en los testículos suele producir un dolor visceral profundo. Aunque el tamaño testicular varía con la raza, éste se puede medir con calibres y registrarlo para comparar con exploraciones posteriores.
Se palpa a continuación el epidídimo. La cabeza del epidídimo se localiza en la cara craneolateral del testículo y el cuerpo discurre caudalmente a lo largo de la cara dorsolateral. En el polo caudal del testículo, la cola del epidídimo avanza medialmente hacia el cordón testicular, que puede palparse hasta que penetra en el anillo inguinal externo.
La próstata, la mayor glándula sexual accesoria, es la responsable del volumen de eyaculado en los perros. La próstata del perro es bilobulada y en el perro adulto se localiza en el borde pélvico sobre la sínfisis.
La localización exacta varía según la raza, el tamaño de la próstata, la edad y la distensión de la vejiga urinaria.
Los dos lóbulos están separados por un septo mediodorsal y rodean por completo a la uretra. La glándula prostática se explora vía rectal, con palpación abdominal simultánea para determinar el tamaño, la presencia de dolor, su localización, consistencia y textura. La hipertrofia de la próstata, hallazgo habitual en los perros viejos y enteros, da lugar a una glándula muy aumentada de tamaño que se extiende por la cavidad abdominal.
En ocasiones, la exploración se facilita si alguien sujeta al perro con las patas anteriores elevadas, en tanto que el clínico comprime el abdomen, elevando la glándula hacia el borde de la pelvis y palpando la glándula a través del recto.
También pueden estar indicadas otras pruebas como el análisis de orina, prueba de brucelosis, fosfatasa alcalina seminal, análisis hormonales, aspirado epididimario, biopsia testicular y cariotipo. Estas pruebas son útiles cuando hay oligospermia o azoospermia; también son importantes para diferenciar el hipogonadismo primario del secundario.