Las organizaciones actuales basan gran parte de su operación en el uso de los sistemas de información y de las tecnologías asociadas a estos. Específicamente, ellas se soportan en las redes basadas en TCP/IP como infraestructura de telecomunicaciones, lo cual permite el flujo de información entre sus oficinas, proveedores y usuarios, logrando así satisfacer la demanda de información requerida para su operación y toma de decisiones
Teniendo en cuenta lo anterior, es importante que los profesionales en las áreas relacionadas con los sistemas de información y las Telecomunicaciones, tengan una experiencia práctica tanto en la configuración como en la operación y gestión de las redes basadas en TCP/IP
Con el texto se pretende llevar a la práctica los aspectos relacionados con la arquitectura TCP/IP, posibilitando a través de ella y de manera progresiva, realizar el montaje básico de una intranet. En este sentido, se presentan actividades prácticas de los siguientes temas: equipos de red de uso común; interfaz de línea de comando (CLI) de los equipos Cisco; configuración y administración básica de un equipo Cisco; protocolos de enrutamiento RIP, EIGRP y OSPF; manejo de listas de acceso estándar, extendida y con nombre; red de área amplia Frame Relay, GRE/IPsec, ATM, ADSL y Cable módem; red de área local Ethernet conmutada basada en VLAN, con acceso seguro y que proporciona la calidad de servicio requerida por las aplicaciones; red inalámbrica 802.11 convencional; y conmutador de voz IP (VoIP) basado en el protocolo SIP
Francisco E.
Pineda polo
Profesor titular jubilado del Departamento de Biología de la Universidad del Valle.
Estudió en la UJTL, Biólogía Marina, primera promoción del país (Bogotá, 1961-1967);
Institut Scientifique et Technique des Pêches Maritimes, Oceanografía Biológica y Biología de Pesca; Duke University Marine Laboratory (Beaufort, NC, E. U. A., 1978). Programa Inter- nacional de Entrenamiento en Ciencias del Mar (ITPMS); University of Delaware, 1978, entrenamiento postdoctoral: manejo y explotación del sistema de la jaiba Callinectes toxotes en la Bahía de Buenaventura; Univer- sité d'Aix-Marseille, Lab. Biol. Anim. Planc- ton, Dra. Maríe Louise Furnestin, Diplôme d´Etudes Approfondies Oceanographie Biolo- gique, Plancton (France, 1966); Stanford University, Biology Department, Hopkins Marine Station (Pacific Grove, CA, E. U. A., 1976). Ph. D. Thesis Dissertation: "Ecology of Chaetognaths in the Bight of Panama, duríng the ACENTO cruises of the IATTC"; Universi- dad del Valle, Facultad de Administración.
M.A.E. (1988); Food and Agricultural Organi- zation of the U. N. (FAO), Danish Int. Develo- pment Agency (DANIDA); Universidad de Oriente, Cumaná Venezuela: 1989, Int.
Program Entrenament Evaluación de Recur- sos Marinos Tropicales.
Profesor de postgrado en el Instituto Oceano-
Un libro contra el olvido
Inevitablemente, como aquellas “bandadas de palomas que regresaban del vergel”, infinidad de memorias, recuerdos, regresan en el libro de Francisco Pineda Polo, como un ejercicio de resistencia ante el olvido.
Concebido en algunos apartes como texto autobiográfico, nos habla no sólo de la historia, de la “fundación” de Buenaventura, sino también de Tumaco y Barbacoas, la costa ecuatoriana y los hitos que marcaron los primeros años del litoral del Pacífi- co; el colegio, el primer muelle, el Ferrocarril del Pacífico, el Hotel Estación, la presen- cia de las compañías estadounidenses y, con ellos, los parques ya desaparecidos, espacios de luz en el recuerdo, con unos detalles que hablan no sólo de estatuas, bancos, cañones, sino de personajes, alcaldes, políticos, profesores y sitios que son hoy como una canción que llama desde el pasado: el Café Colombia, el Muro Varela, el Paso de la Pascuala, el Gran Hotel, “El Parao”.
Tiene el privilegio de ser un libro en libertad, no atado a normas literarias o científi- cas, y se lee igual como un libro de memorias, un texto de historia, un volumen cientí- fico –en su primera parte– y un registro descarnado y crítico de la realidad política y social de Buenaventura.
Pineda Polo ha sido un testigo de presencia inocultable en la historia del primer puerto colombiano. Ni siquiera sus ausencias, bajo la obligatoriedad de la academia, cuando partió para estudiar en París o en los Estados Unidos, lo alejaron del puerto.
Continuó vigilante, hasta hoy; conoce todos sus esteros y meandros, ha navegado por las aguas más recónditas del litoral, como biólogo, y conoce como pocos el problema del agua en el puerto, un asunto en el que ciertamente la corrupción y la ausencia de voluntad política hacen que esta ciudad-puerto padezca sed, aun en estos tiempos del Tratado de Libre Comercio.
La galería de fotos aportadas por su pariente, el inolvidable Apolov, permiten acercarse a esta historia secreta de Buenaventura, desde los tránsitos familiares, las anécdotas, el tejido más profundo de alguien que conoce y reconoce su tierra como un hijo doliente, alguien que desde la perspectiva científica y humanística, desea y augura mejores tiempos para esta región de Colombia.
Medardo Arias Satizábal
Vivencias de Buenaventura
Francisco E. Pineda PoloVivencias de Buenaventura
gráfico de la Universidad de Oriente (Cumaná, VEN). Comité de Regionalizacion de la Univer- sidad del Valle. Decano fundador de la Sede Pacífico en Buenaventura. Fundador y primer director ejecutivo de la Fundación Universi- dad del Valle Sede Pacífico. Jefe del Departa- mento de Biología de la Universidad del Valle (1970 y 1977). Director Ejecutivo de la Asocia- ción Colombiana de Industriales y Armadores Pesqueros (Acodiarpe), Buenaventura.
Algunas de sus publicaciones son:
• (1976). “Taxonomy and distribution of Chaetog- naths in the Bight of Panamá during the Acento cruises of the Interamerican Tropical Tuna Commission”. En: Ph.D. Thesis Dissertation Abstracts International. Vol. 37, nº. 2.
• (1984). “Population structure and growth of the mangrove crab Callinectes toxotes, Ordway, in Buenaventura Bay, Colombia. In North Pacific Workshop on Stock Assessment and Management of Invertebrates”. En: Canadian Special Publica- tions of Fisheries and Aquatic Sciences, nº. 92.
• (1990). “El recurso camaronero de aguas some- ras de la costa Pacífica según las estadísticas de producción y esfuerzo de la empresa Armadores Pesqueros de Colombia, Arpecol, para el período 1980-1985”. En: Revista de Ciencias.
Cali: Universidad del Valle, Vol. 2.
• (1992). “Biología y dinámica poblacional del Camaron de Aguas Someras Penaeus occidenta- lis Streets, Penaeus styllirostris y P. vannamei, durante el período 1980-1985, en la costa pacífica colombiana”. En: Revista de Ciencias.
Cali: Universidad del Valle. Vol. 7.
• (1992). “Biología y dináminca poblacional del camarón de aguas someras Penaeus occidenta- lis, Streets, durante el año 1991, en la costa pacífica colombiana”. En: Memorias del VIII Seminario Nacional de Ciencias y Tecnologías del Mar. Santa Marta. Tomo II.
• PINEDA POLO, F.; TORRES ARBOLEDA, G.;
RAMÍREZ GÓMEZ, O. (1992). “Reconstrucción y análisis de las estadísticas de desembarque del Camarón de Aguas Someras del Pacífico Colom- biano, recolectadas por el INDERENA durante el período 1972-1984”. En: Memorias del VIII Seminario Nacional de Ciencias y Tecnologías del
Mar. Santa Marta. Tomo II. Continúa en la otra solapa
Francisco E. Pineda Polo
Este libro nace del dolor de patria... chica! Toda la vida la hemos pasado mirando con mucha tristeza, con un apesadumbrado sentimiento de impotencia, con unos deseos muy grandes de que todo cambiara, con ese anhelo sincero de que las gentes de nuestra Costa Pacífica pudiesen mirar el futuro con reales esperanzas de cambio y de progreso, que pudiésemos ver a los niños jugar en los patios, desprevenidos y felices, sabiendo que sus padres les pueden asegurar el diario alimento, un vestido decente y una educación de calidad, de principios, con sincero amor por el prójimo, de confianza en los demás, de amor y respeto por sus raíces y su tradición. No es importante sentimos negros, blancos, chinos, indios o mestizos. Somos el resultado de ese increíble crisol de las razas. Lo realmente importante es que todos nos sintamos hijos de Dios y hermanos en las mismas creencias, en las mismas esperanzas por un futuro mejor, en el mismo suelo y en la misma patria. Este libro también nace del deseo sincero de que la gente joven de nuestra tierra Pacífica encuentre el ejemplo sencillo de una persona que supo sobreponerse a dificultades y estrecheces de toda índole en el alcance de sus metas. Mucho más importante que alcanzar tus metas, es el sentimiento de que hiciste todo 10 humanamente posible por llegar a ellas.
Vivencias de Buenaventura
Francisco E. Pineda Polo
Colección Artes y Humanidades
FRANCISCO E. PINEDA POLO
Profesor titular jubilado del Departamento de Biología de la Universidad del Valle. Estudió en la UJTL, Biólogía Marina, primera promoción del país (Bogotá, 1961-1967); Institut Scientifique et Technique des Pêches Maritimes, Oceanografía Biológica y Biología de Pesca; Duke University Marine Laboratory (Beaufort, NC, E. U. A., 1978). Programa Internacional de Entrenamiento en Ciencias del Mar (ITPMS); University of Delaware, 1978, entrenamiento postdoctoral: manejo y explotación del sistema de la jaiba Callinectes toxotes en la Bahía de Buenaventura; Université d'Aix-Marseille, Lab. Biol. Anim. Plancton, Dra. Maríe Louise Furnestin, Diplôme d´Etudes Approfondies Oceanographie Biologique, Plancton (France, 1966); Stanford University, Biology Department, Hopkins Marine Station (Pacific Grove, CA, E. U. A., 1976). Ph. D. Thesis Dissertation: "Ecology of Chaetognaths in the Bight of Panama, duríng the ACENTO cruises of the IATTC"; Universidad del Valle, Facultad de Administración. M.A.E. (1988); Food and Agricultural Organization of the U.
N. (FAO), Danish Int. Development Agency (DANIDA); Universidad de Oriente, Cumaná Venezuela: 1989, Int. Program Entrenament Evaluación de Recursos Marinos Tropicales.
Profesor de postgrado en el Instituto Oceanográfico de la Universidad de Oriente (Cumaná, VEN). Comité de Regionalizacion de la Universidad del Valle. Decano fundador de la Sede Pacífico en Buenaventura. Fundador y primer director ejecutivo de la Fundación Universidad del Valle Sede Pacífico. Jefe del Departamento de Biología de la Universidad del Valle (1970 y 1977). Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Industriales y Armadores Pesqueros (Acodiarpe), Buenaventura.
Vivencias de Buenaventura
Francisco E. Pineda Polo
Colección Artes y Humanidades
Pineda Polo, Francisco E. Los sueños de Yayo : vivencias de Buenaventura / Francisco E. . Pineda Polo. -- Santiago de Cali : Programa Editorial Universidad del Valle, 2012.
188 p.; 24 cm. -- (Colección artes y humanidades) Incluye bibliografía.
1. Antropología - Historia - Buenaventura (Valle del Cauca, Colombia) 2. Buenaventura (Valle del Cauca, Colombia) - Población - Historia 3. Buenaventura (Valle del Cauca, Colombia) - Vida social y costumbres I. Tít. II. Serie.
980.9861 cd 21 ed.
A1378250
CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango
Universidad del Valle Programa Editorial
Título: Los sueños de Yayo, vivencias de Buenaventura Autor: Francisco E. Pineda Polo
ISBN: 978-958-765-038-9 ISBN-PDF: 978-958-5164-17-8 DOI: 10.25100/peu.497
Colección: Artes y Humanidades - Literatura Primera Edición Impresa diciembre 2012
Rector de la Universidad del Valle: Édgar Varela Barrios Vicerrector de Investigaciones: Héctor Cadavid Ramírez Director del Programa Editorial: Omar J. Díaz Saldaña
© Universidad del Valle
© Francisco E. Pineda Polo
Diseño de carátula y diagramación: Hugo H. Ordóñez Nievas Correción de estilo: Luz Stella Grisales H.
Este libro, o parte de él, no puede ser reproducido por ningún medio sin autorización escrita de la Universidad del Valle.
El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión del autor y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad del Valle, ni genera responsabilidad frente a terceros.
El autor es el responsable del respeto a los derechos de autor y del material contenido en la publicación, razón por la cual la Universidad no puede asumir ninguna responsabilidad en caso de omisiones o errores.
Cali, Colombia, diciembre de 2020
A mis hijos: Francisco Eladio q.e.p.d., María Fernanda, Paul Mauricio, Fabián Andrés y Antonella, con todo mi amor.
A la esposa y compañera amiga de tantos años, Flor de María Diago, con amor y devoción.
Todo se resume en el ferviente y sincero deseo de expresar a Buenaventura y sus gentes el amor y afecto que yace muy profundamente en mi corazón.
Igualmente dedicamos este esfuerzo a la memoria de tres personas importantes en mi vida: mi madre biológica Josefina Polo de Pineda, a mi hermana del alma María del Socorro Pineda Polo, y a mi madre por afecto y adopción, la señora Zoila Rosa Perea de Muñoz con su esposo don Mario Muñoz Rosero y todos sus hijos: Mario q.e.p.d., Eusebio q.e.p.d., Ninita, Lucho, Rafael q.e.p.d., Ofelia, Nelson y Julio. Ellos son mis hermanos del corazón.
A todos mis amigos y colegas de la Universidad del Valle.
PÁGINA EN BLANCO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
CONTENIDO
PRÓLOGO 11
AGRADECIMIENTOS 13
LA GRACIA DE ESTAR VIVO 15
La segunda oportunidad 17
Reencuentro con los recuerdos 18
Los paradigmas y el contexto social 19
Preguntas sin respuestas 22
El acto sublime de Dios: la creación de la vida 23
Del cerebro del Australopithecus al Homo sapiens 24
El origen de los pueblos americanos 27
Los primeros pobladores de Colombia 28
Organización social de los primeros pobladores 30
El Pueblo de la Tola 31
El cuento de Colón: de Palos de Moguer al Cascajal 33
Linajudas señoras y la movilización social 40
De África al Cascajal 41
El Cuento de Simoncito 47
La isla primigenia 50
La Buena Aventura de comienzos del siglo XX 54
La Mocha de Petronio 56
El desarrollo portuario de la Buena Aventura 63
Un hotel para los ilustres viajeros 67
La iglesia del padre Bejarano 70
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EL cuento de Julia, Rosendo y Eladio 73
El cuento del niño Yayo: la Buena Aventura de los años cuarenta 80
El Puente del Piñal y la carretera Simón Bolívar 87
Las operaciones portuarias 90
La sociedad portuaria regional 97
Buenaventura: la eterna sed 98
Yayo busca educación 109
Las escuelitas de los niños bien 110
La generación de los ilustres profesionales 112
El parque de las sucias golondrinas 117
Pueblo Nuevo, su galería y su parque 120
El cuento de “Pododó” Quiñones 121
La bicicleta de Yayo 127
Gira… gira… la adolescencia 130
Amores adolescentes 132
El “CVY” y el “MTC” 138
Monseñor Gerardo Valencia Cano 142
Los sueños marinos de Yayo 145
Mis sueños en París 150
Stanford University: la gloria 156
La generación de las luchas políticas 158
Las luchas por la Alcaldía 164
El Desenvolvimiento Democrático 169
La elección popular de alcaldes 177
BIBLIOGRAFÍA 185
PRÓLOGO
Tres cosas pueden destruirte...
La mentira, el orgullo y la envidia...
Tres cosas nunca debes perder...
la esperanza, la paciencia y la honestidad, pero hay tres cosas de mayor valor...
La familia, el amor y la amistad!!!
¡Este libro nace del dolor de patria… chica! Toda la vida la hemos pa- sado mirando con mucha tristeza, con un apesadumbrado sentimiento de impotencia, con unos deseos muy grandes de que todo cambiara, con ese anhelo sincero de que las gentes de nuestra Costa Pacífica pudiesen mirar el futuro con reales esperanzas de cambio y de progreso, que pudiésemos ver a los niños jugar en los patios, desprevenidos y felices, sabiendo que sus padres les pueden asegurar el diario alimento, un vestido decente y una educación de calidad, de principios, con sincero amor por el prójimo, de confianza en los demás, de amor y respeto por sus raíces y su tradición.
No es importante sentirnos negros, blancos, chinos, indios o mestizos.
Somos el resultado de ese increíble crisol de las razas. Lo realmente im- portante es que todos nos sintamos hijos de Dios y hermanos en las mismas creencias, en las mismas esperanzas por un futuro mejor, en el mismo suelo y en la misma patria.
Este libro también nace del deseo sincero de que la gente joven de nues- tra tierra Pacífica encuentre el ejemplo sencillo de una persona que supo sobreponerse a dificultades y estrecheces de toda índole en el alcance de sus metas. Mucho más importante que alcanzar tus metas, es el sentimiento de que hiciste todo lo humanamente posible por llegar a ellas.
PÁGINA EN BLANCO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
AGRADECIMIENTOS
Este libro es también una manera de decir ¡Gracias! a mis familiares más cercanos, quienes desde mi temprana niñez me brindaron su afecto, com- prensión y ayuda, a quienes me apoyaron y creyeron en mi buena fe, en mis deseos de superación. Gracias a mi madre Josefina Polo de Pineda, con su amor y dedicación hizo crecer en mí las esperanzas de un mejor futuro; a mi hermanita María del Socorro, que sacrificó muchos aspectos importantes de su juventud por ayudarnos a estudiar y salir adelante.
Gracias a todos los amigos de niñez y juventud que creyeron en mi sin- ceridad, en el amor y afecto que me anima, gracias a todos aquellos que aún me acompañan en los años crepusculares de la vida.
Finalmente, es un ¡Gracias mil! a instituciones como la Universidad del Valle y su Departamento de Biología, con sus profesores y personal administrativo; la Universidad de Stanford, en Palo Alto, y su Hopkins Marine Station, en Pacific Grove (California), con mi profesor consejero Dr. Donald Putman Abbott, q. e. p. d.; a la Universidad Jorge Tadeo Lo- zano, Facultad de Ciencias del Mar y a su decano fundador Dr. Luis Ortiz Borda; al Gobierno francés, su cooperación técnica, y al Instituto Cientí- fico y Técnico de Pesca Marítima, con su director Dr. Jean Furnestin, q. e.
p. d.; a la Faculté des Sciences de la Université de Marseille, Laboratoire de Biologie Animal (Plancton) de la Dra. Marie Louise Furnestin; a la Fundación Rockefeller en New York; el Centro de Investigaciones para el Desarrollo, del Gobierno Canadiense; el Gobierno colombiano y el Fondo para las Investigaciones Científicas Colciencias. Todas ellas apoyaron mis esfuerzos por formarme como científico y realizar una investigación que
14 Francisco E. Pineda Polo
tuviera relevancia para nuestro país y especialmente para la Costa Pacífica y sus gentes.
Todos y cada uno de los conceptos y opiniones expresados en este libro son de mi exclusiva responsabilidad. Sin embargo, debo expresar un espe- cial afecto y agradecimiento para el abogado Raúl Rivadeneira Garcés por su agudeza y comentarios de muchísimo sentido común; el Lic. José Arro- yo Ordoñez, compañero de primaria, bachillerato y de mis inquietudes como escritor de estos párrafos; no siempre coincidimos en lo expresado aquí, pero la amistad seguirá siendo igual, así lo espero; el amigo de infan- cia Horacio Torres Sanz, por muchos materiales periodísticos gentilmente cedidos y muchos comentarios sobre la historia reciente de Buenaventura;
el amigo de la Historia y los libros Miguel Antonio Carvajal Calonge, quien puso a mi disposición algunos libros de su biblioteca, fotos y mate- rial inédito de su producción intelectual; el amigo y deportista Leopoldo Prado Montaño, por su conocimiento sobre el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Puertos de Colombia, quien no es responsable, en ninguna medida, de mis apreciaciones sobre el papel del sindicato en la “privatiza- ción” del puerto; los amigos abogados Guillermo Perlaza Segura y Baudi- lio Revelo, por la lectura y comentarios sobre este documento; y al amigo abogado Francisco Alzate, por sus documentos inéditos, fotografías y la lectura de la última versión de este libro. Todos ellos, con afecto, dedica- ción y comprensión, me acompañaron en esa vigilia del pensamiento de todos los martes en la “Playita de Cosmocentro” y colaboraron en los re- cuerdos y el análisis que conllevan a que estas ideas e inquietudes puedan ser de alguna utilidad en el futuro.
La mayoría de las fotografías utilizadas son fruto de la agudeza y amor por su tierra de mi tío Augusto Polo Valencia. En parte, este libro es un ho- menaje a su memoria. Algunas de las fotos utilizadas fueron prestadas a El Puerto 70 aniversario, escribiendo la historia del Puerto de Buenaventura, editado por el amigo Diego Calero Sánchez, director del periódico entonces llamado El Occidente. Extiendo aquí mi agradecimiento sincero al periodis- ta sénior Teodomiro Calero Vernaza.
LA GRACIA DE ESTAR VIVO
“Los años amables de la niñez y la energía de la juventud ya pasaron, hace mucho tiempo”, pensaba Yayo. Recordaba con nostalgia, en su lecho de enfermo, sus años primeros, sus años felices: “mi corazón parece dete- nerse, mi cerebro está a punto de colapsar, todavía tengo unos segundos para volver a recordarla. ¿Alcanzaré a ver su rostro nuevamente? ¡Eso es- pero! ¡La neblina que cubre mi cerebro y las estrellas que parecen romperse ante mis ojos, no me dejan verla!”.
¡La muerte! es la ruptura de esa cadena de recuerdos que nos mantiene vivos. Los recuerdos son girones del alma que todavía insisten en aferrarnos al mundo material, al mundo viviente. La muerte integra nuestros recuerdos al Infinito Creador que nos espera.
“Quizás entonces la pueda recordar plenamente”, seguía pensando Yayo.
“Recordar es vivir, muriendo en un constante morir viviendo”, pensaba, como en una sentencia final. “Nuestros recuerdos hacen parte de esa histo- ria, que junto con los recuerdos de otras personas, que compartieron nuestro tiempo y espacio, vagan en alguna parte de esa cuarta dimensión que nadie ha conocido vivo, pero que todos sospechamos, existe”.
“He vivido plenamente, no me puedo quejar”, seguía pensando, mien- tras el anestesiólogo y el cirujano encontraban la mejor manera de penetrar hasta el interior de su abdomen para descifrar la razón de ese cólico per- manente. Apenas ocho días atrás había consumido ese delicioso “tamal de tres carnes”, que en sus mejores momentos le trajo “su suegro”. No lo pudo digerir, y así comenzó una semana de malestares.
16 Francisco E. Pineda Polo
“¡De pronto fue una de esas mujeres que hace tiempo conocí y que me hizo un maleficio!”, volvía a pensar. “En fin, de todas ellas no tengo sino buenos recuerdos, de sus caricias y la tibieza de sus entrepiernas que me recibieron con amor y me dieron hijos, ¡buenos hijos! ¡De ninguna de ellas espero problemas! ¡Por qué querrían vengarse ahora después de tantos años, cuando ya mi próstata no da un brinco y mi trasero es todo flácido? No me parece justo, ¡yo a todos mis hijos reconocí y les di mi apellido! Bien, Se- ñor, tú eres el Altísimo y tú sabes si éste es el momento más propicio para llevarme a tu presencia”.
Y se quedó dormido intranquilamente, con la droga que le inyectó el anestesiólogo Carlos Alberto Bazán, alias Baricho, mientras la cuchilla del médico Alcibíades Hernández, el supercalificado cirujano, penetraba su ab- domen y descubría la vesícula biliar inflamada con una piedrilla blanco ro- jiza atorada en el conducto biliar, formada por unos parásitos que se habían amontonado, ciertamente, en un frenesí aparentemente sexual. Color blan- co y rojo intenso, parecían culebrillas de coral, la coral venenosa de nues- tros bosques tropicales; posiblemente habían sido atrapados por el sistema antinflamatorio del cuerpo, en una sola bola que parecía de cristal. Quiso guardarla para hacerse un pisacorbata, pero finalmente pidió que la botaran.
Los viejos pensaban y diagnosticaban estos síntomas como causados por la
“circa”, nadie sabía qué era realmente.
Alcibíades, el cirujano, revisó la cavidad abdominal y la encontró sana, procediendo entonces a cerrar la herida. “Muy pronto te repondrás plena- mente”, le dijo. Pero a partir de ese día Yayo no tuvo descanso, puesto que la colecistectomía fue seguida por una revisión de la próstata practicada por la uretra, ¡y el cólico continuaba ahí! El médico urólogo le dijo: “no sé qué más hacer para quitarle el dolor, creo que es un problema del sistema digestivo”.
El Dr. Ricardo Parra, médico internista de la Clínica Farallones (Cali), dictaminó exámenes generales sofisticados y le practicaron un TAC (Tomo- grafía Axial Computarizada), y finalmente encontraron la causa del cólico:
una bolsa de líquido se encontraba alojada debajo del páncreas, presionando el hígado, y el colón del otro lado; “¡amigo, tienes un pseudoquiste pancreá- tico que debemos drenar inmediatamente!”, le dijo. Punzaron la bolsa y, en minutos, se llenaron dos botellas de un líquido negro grisáceo parecido al cieno de los bajos de la bahía de la siempre amada Buenaventura.
“No puedo haber tragado todo ese barro mientras nadaba con Pitillo des- de la ‘Chata’ al bajo”, argumentaba Yayo con respiración jadeante; pero el líquido negro no tenía olor alguno, “se trata de enzimas pancreáticas lla- madas amilasas” –dijeron en el Laboratorio– “que se habían acumulado, posiblemente, durante años de hambre y descuidos con la alimentación”.
17
Los sueños de Yayo vivencias de Buenaventura
Yayo debió permanecer durante 45 días recluido, sin comer, bajo el cui- dado permanente de Flor María, la esposa dedicada y solícita en todos los sentidos, las enfermeras y el Dr. Parra, en la Clínica Los Farallones. El Servicio Médico de la Universidad del Valle no escatimó gasto alguno para lograr la recuperación del paciente. “Que Dios los bendiga a todos, espe- cialmente al médico Antonio Restrepo, a la enfermera jefe Miryan del Cisne Luzuriaga Rodríguez, de nacionalidad ecuatoriana, graduada en la Univer- sidad Nacional del Ecuador, y a todas las enfermeras y el personal admi- nistrativo del Servicio Médico de la Universidad del Valle”, pensó Yayo finalmente, mirando al cielo.
Lasegundaoportunidad
La Buena Aventura de la adolescencia de Yayo era una isla rodeada de manglares en donde la corriente se atenúa hasta el estancamiento, favore- ciendo la sedimentación de partículas muy finas que semejan un lodo coloi- dal, plagado de materia orgánica. Con el tiempo, y los procesos químicos, ese lodo cambia de color y termina siendo negro grisáceo y mal oliente.
Recordaba con nostalgia Rino Cerón T. (Francisco Alzate) en 1988:
El azar suplió la arena ausente, por las planchas de hierro corroído de un an- tiguo planchón que trajo ‘el gringo’ al final de la Primera Gran Guerra; lleno de huecos, se hundió en la playa del barrio San José, cerca de la loma más alta de la isla, ‘El Cable’. Por esas planchas de hierro, los muchachos podían darse un divertido baño1.
¡Yayo recordó nuevamente los largos baños en la “Chata” con su ami- go Horacio Torres Sanz, alias Pitillo! “Nadábamos desde el viejo planchón hasta el bajo, cerca del canal de acceso, y de allí entrábamos nadando hasta el Café Colombia, cerca al Muro Varela. ¡No es posible que yo haya tragado tanto barro!”.
Yayo escuchó en su inconsciencia una voz que desde el fondo del ce- rebro le decía: “no te preocupes, mira la lombriz de tierra, vive en el lodo y traga tierra para sobrevivir, ¡y sigue tan campante!” Esa voz fue su se- gunda oportunidad.
¡Cuarenta y cinco días en la clínica sin comer nada! ¡Pero de nada!...
¡nada! De los 83 kilos que entraron a la clínica, salieron 63, envejecidos y tambaleantes.
1 ALZATE, Francisco (Rino Ceron T.) (1988). Buenaventura, retazos de nostalgia. Manuscrito presentado al concurso “Cuente el Cuento”, Pro Valle del Cauca.
18 Francisco E. Pineda Polo
reencuentroconLosrecuerdos
¿Recordarán las personas que se han ido antes que nosotros? De algunos escucharás como respuesta un ¡NO! rotundo. Otros dirán que ¡es muy poco probable! Unos pocos agregarán dubitativos: “pero, es posible”. Igual, los que se han ido antes que nosotros nos han dejado sus recuerdos viviendo en nuestro cerebro inconsciente. “¿Y de qué serviría recordar si ya estás muerto?
¡Los muertos no recuerdan!” –nos diría un materialista reduccionista a ultran- za. ¡Pero su energía sigue con nosotros! ¡Pregúntaselo a la Tunda o al Riviel!
Es agradable, aunque no siempre, recordar mientras conserves ese so- plo de vida que el Creador depositó en tu cuerpo. Tus células nerviosas se excitan nuevamente, recorriendo caminos viejos ya vividos. “Tengo la impresión que ya estuve antes en esta situación. Hay muchas cosas de mi vida que quisiera no recordar o más bien olvidar, ¡o quizás cambiar! Sin embargo, los recuerdos seguirán llegando a mi memoria, en desbandada y a veces ‘apretujadamente’, sin darme tiempo de racionalizar”, pensaba Yayo.
Somos seres humanos a partir del momento en que nuestra mente co- mienza a recordar. Algunos psicólogos sostienen que esto sucede después de la formación del hemisferio derecho de nuestro cerebro, en el vientre materno, siete meses después de que nuestra madre sintió el calor de esa fuerza creadora, extraordinaria, que ascendió por su vientre. La estimula- ción precoz sostiene que nuestro cerebro de bebé comienza a recordar a las 27 semanas exactamente.
Meses después del traumatismo del nacimiento, del dolor de la madre, que casi arruina todo, después del primer ofrecimiento de sus pechos que calmó nuestra perenne hambre y sed, comenzamos a recordar nuestro paso por la vida. Y todo el resto de la existencia la pasaremos recordando. Aún nuestros sueños son un permanente recuerdo, un ir y venir por esos pasajes inolvidables de la experiencia vivida.
Recordamos soñando, y soñamos recordando. Luchamos y nos invade la angustia, si no podemos recordar. “Recuerdo su primer beso y mi impacien- cia, pero ya no recuerdo tan claramente los detalles de su rostro”, pensaba Yayo. Antes de ese momento somos apenas una maravilla de la naturaleza por nuestras potencialidades; pero, en sentido estricto, si la figura extraordi- naria de nuestra madre, su amor que sabe a leche y sus enseñanzas no ejer- cen su influencia temprana, no pasaremos de ser un extraordinario animal en la larga lista de la naturaleza.
Por definición, todos nuestros recuerdos son verdaderos, son auténticos.
Al fin y al cabo, son “recuerdos nuestros”, nos pertenecen, aun cuando estén unidos a los recuerdos de otros. Hacen parte de una realidad que es nuestra,
19
Los sueños de Yayo vivencias de Buenaventura
que fue nuestra; no obstante, otros podrían pensar –y decir– que son el re- sultado de una mente afiebrada y enfermiza.
Hablar de nuestros recuerdos y vivencias dentro de la historia reciente de la amada Buena Aventura exige, ante todo, clarificar algunos conceptos y creencias que posiblemente son aspectos palpitantes de nuestras expe- riencias. “Aclarar quiénes somos y por qué somos como somos, es parte esencial de este intento que hemos querido iniciar”, pensaba Yayo, “como inicia la madre embarazada un parto difícil, con la ruptura de su fuente”.
Así, el cerebro de Yayo seguía recordando. Se devolvió el casete y se va- ció el disco duro desde la época de la niñez que conoció, llena de estreche- ces y dificultades económicas, mientras su madre, Chepita Polo, agotaba su salud en la máquina de coser. Se prometió entonces que seguiría escribiendo para justificar a esa lombricita del recuerdo que bregaba en su interior y que, al parecer, ¡justificaba todos sus esfuerzos!
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Mientras se recuperaba de la intervención quirúrgica, su sangre se llena- ba de botellas y botellas de metronidazol, antibiótico recomendado por el médico, y consumía la dosis diaria de “Ensure” que le mantenía las fuerzas suficientes para seguir viviendo, Yayo pensaba en su gente: “insistimos en creer cosas que no son ciertas, como tratando de justificar los errores que a menudo cometemos”.
Comenzó a pensar en algunas de sus lecturas de los últimos meses. Mar- tinez Miguélez, en el primer capítulo de su obra El paradigma emergente..., nos dice: “La ciencia no puede darnos la base firme y sólida de nuestro co- nocimiento, la cual debemos buscar en la filosofía de la ciencia”2. Descartes enfrentó este mismo problema en sus Meditaciones Metafísicas…, y decía:
“La ciencia es la búsqueda de un fundamento, de una roca estable que dé se- guridad a la vida y elimine las vicisitudes que continuamente la amenazan”.
La respuesta a este dilema no es el objetivismo a ultranza. Otros pensa- dores, aceptando la lógica del objetivismo, son forzados a reconocer que, en un último análisis, conceptos como racionalidad, verdad, realidad, bondad, ética, rectitud, estética, etc. son relativos a un esquema conceptual específi- co, a un marco teórico, a un paradigma, que se entiende como un estilo de vida al interior de una sociedad, se encuentra inmerso en una cultura y es acorde a una forma de pensar.
2 MARTINEZ MIGUÉLEZ, Miguel (1997). El paradigma emergente. Hacia una nueva teoría de la racionalidad científica. Mexico, D.F.: Trillas, p. 19.